domingo, 1 de septiembre de 2013

Qué chulo!


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Anthony es un cantante norteamericano, que tiene una voz preciosa. A Battiato no hace falta presentarlo a estas alturas. Para los españoles, es uno más de casa. He descubierto este video grabado en un concierto que compartieron ambos en Florencia. Con un resultado espléndido. La canción es conmovedora, una forma delicada y noble de reconocer la fraternidad universal por encima de la condición sexual. Anthony se declara homosexual y capaz de descubrir en todos a su hermana cósmica. Como canta también el propio Battiato. Es algo que recuerda a Francesco d'Assisi cuando decía a sus compañeros que se amasen entre sí con el amor de una madre. 
Cuando el amor supera las barreras del instinto y es capaz de convertirlo en belleza y en sentimiento, más allá del deseo "normal", el mundo cambia. El espíritu lo inunda, aunque sea por un instante, en el que se puede transformar la visión antigua y sentir como nace algo nuevo en otro nivel inédito, desconicdo hasta ese momento. Y entonces se ve la grandeza del alma humana, que es realmente andrógina. Las diferencias orgánicas son algo simplemente funcional, mejorable y superable. Se sale del campo de la fisión y se entra en el de la fusión. Instantáneamente.
Sólo el arte verdadero, el que nace de la inteligencia emocional y se convierte en sentimiento, logra estos resultados milagrosos y sin embargo, tan naturales y vivibles en lo físico como respirar. Así se manifiesta lo divino en todo cuando le damos permiso para que lo haga y no le ponemos impedimentos. Cuando le dejamos demostrar que es nuestra verdadera esencia.

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