lunes, 30 de noviembre de 2009

Siempre hay una salida genial detrás de un desastre colosal. Sólo hay que querer construirla.

Leo hoy en la Repubblica.it una carta lacerante. Un padre, rector de una universidad privada italiana, recomienda a su hijo que se marche de Italia para poder desarrollar sus conocimentos y su experiencia profesional, debido al estado desastroso en que se encuentra el País y la imposiblidad de trabajar en un lugar donde la ética no existe y el chanchullo mafioso ocupa todo el tejido social. Donde sólo el dinero y el poder que el dinero da, son los "valores" permanentes. Se puede comprender el estado de desaliento y depresión que emanan sus palabras. Una persona consciente que ve mermada en todos los sentidos la sociedad que le rodea, que está cansada de luchar para no conseguir nada, que ve como las expectativas de cambio no se concretan, es muy lógico que tenga esa actitud de derrota. ¿Y quién no se sentiría así en sus circunstancias? Se parte el alma al leer semejante alegato de impotencia y dolor. La enfermedad de Italia es la enfermedad del mundo, pero en dosis concentrada,muy tóxica y muy potente. Ella ha perdido la esperanza y ya no se cree en nada que pueda valer la pena.
Sin embargo es seguro que algo se puede hacer. Seguramente desde el poder no. Desde las instituciones corruptas, tampoco. Desde los despachos oficiales, nada de nada... Es necesaria una revolución de valores desde la base. No un golpe de poder, ni una guerra solapada entre conceptos paralizantes. Hay que moverse. Salir a la calle, acercarse a los demás. Contactar con el alma del otro, escuchar y proponer ideas realizables. Empezando por lo sencillo. Básico. Si la sociedad es superficial, comodona, frívola, chismosa, indiviualista en exceso y despilfarradora, los valores no echarán raíces. Sería predicar en desierto. De hecho, Di Pietro lo ha intentado, pero no lo ha conseguido, porque ha cometido el error de entrar en la "clase política". Y ese mundo abominable está completamente desacreditado y moralmente desautorizado, en un pais donde la política -perdido su sentido etimológico real de servicio al bien común- es el refugio de los delincuentes adinerados y la bula oficial para hacer leyes de sus caprichos, veleidades y delitos. Ahora hace falta otro método mucho más próximo, humano y positivo, que devuelva la energía perdida y que alimente la esperanza y con ella la creatividad.
Si yo fuese Celli -el autor de la carta en cuestión- animaría a mi hijo a salir a otros paises para profundizar en sus estudios y aprender modos nuevos de vida, sistemas de asociación, de cooperativismo, inicativas realizables, le animaría ver como se puede conseguir el cambio y como lo hacen otros. Casi le ayudaría y animaría más ir a la India, a China, a Bolivia, a Chile, a Cuba, a Mongolia, Siberia, Ucrania o a Brasilia. Ellos han superado durísmas circunstancias, sin perder su esencia y ahora son una fuente de ideas creativas que les impulsa a un desarrollo y a una búsqueda de alternativas muy válidas con mucha simplicidad. Luego le diría que volviese para ayudar a la regeneración de Italia.
Una joven científica y empresaria alemana, pionera en investigación y orientación empresarial, que conozco muy de cerca, suele visitar el Oriente y África del Sur, porque allí se inspira y se energetiza, aprende de los métodos simples y sabios que están facilitando mucho las cosas y sobre todo en el terreno investigador y laboral. Tal vez en un tiempo donde las soluciones tecnológicas, pese a ser una gran ayuda, están comenzando a invalidar las iniciativas humanas, a dejar que el tedio se apodere de la actividad, sería interesante volcarse en adquirir habilidades profesionales de frescura, de cercanía humana y de objetivos compartidos que impliquen las aportaciones de todos. La sensación de que todo está hecho y de que lo que se podría hacer no hay ni noticias, es muy deprimente. Por eso hay que aprender de quienes casi sin medios van consiguiendo organizarse, abaratar costes y crear empleos para las nuevas necesidades no consumistas, sino básicas para reestructurar una nueva sociedad.
Un amigo médico viajó a Cuba hace unos años y visitando un hospital público encontró enfermos sentados en salas y pasillos, que llevaban una pirámide hueca hecha de alambres cubriéndoles la cabeza y reposando sobre los hombros. Perplejo, preguntó a sus compañeros médicos cubanos qué era aquello. La respuesta: Están haciendo su tratamiento reenergetizador, con el que se eliminan dolores en todo el cuerpo porque la forma de la pirámide modula y regula las ondas de energía, equilibra y quita, primero el dolor y poco a poco la inflamación. En unas cuantas sesiones, se consigue la curación de muchas dolencias incipientes, que al no medicarse dejan libre el organismo para reaccionar y auto sanarse.
A falta de fármacos, debida al bloqueo económico de los USA sobre la isla, los científicos físicos y médicos, se pusieron a recuperar a Hipócrates y a Esculapio. Y encontraron la solución gratuita a una deficiencia hospitalaria grave. En Inglaterra se hace reiki y terapia sanadora por arquetipos, en los hospitales estatales, por ejemplo. Aquí en Madrid hay algún hospital público que también está introduciendo la energía como solución a muchos problemas; con esto quiero apuntar que las dificultades y la búsqueda de soluciones son un filón para las inovaciones. Y los momentos peores son el comienzo de lo mejor.
En vez de querer arreglar todo de golpe mientras nosotros aun estamos presos de la pereza, del temor, de los vicios y desganas que han llevado a una sociedad al declive absoluto, debemos empezar la propia casa por los cimientos mientras vamos ayudando a renovar la casa común. Hay un hecho incontestable: en la medida en que nos sanamos individualmente nacen las ganas y las ideas para compartir.
Imagino que en Italia habrá gente capacitada para crear asociaciones en ese sentido: Sanarse uno mismo para cambiar el pais. Centros gratuitos de orientación y práctica de técnicas para el cambio de conducta. No se puede esperar que "todo cambie" por sí mismo. Un país es una construcción de todos. Con ladrillos estropeados y mal puestos,con cemento malísimo, la casa se cae, por mucho dinero que se invierta en pintarla y decorarla con muebles exquisitos y pinturas de firma y por mucho que discutan los vecinos a gritos y se culpen unos a otros.
¿Por qué al mismo tiempo que se reivindica la decencia en los políticos, la prensa no crea espacios de encuentro, de revisión autocrítica y de ideas innovadoras, pero para reunirse y organizarse y que no quede todo en la teoría? Centros de asesoramiento gratuito. Con psicólogos, médicos, terapeutas, educadores y orientadores; jornadas de relajación, charlas testimoniales y coloquios con lluvia de ideas y objetivos concretos que desarrollar y llevar a cabo. Que la gente se exprese y recupere su valor como individuo, más allá del muñeco consumista y narcotizado en que se ha convertido. Ir a las casas y preguntar por el estado personal y los problemas, movilizarse como calle, como barrio. Visitar a los del terremoto y empezar a darles ideas y aportar ayudas simples que harán el milagro de despertar sus ganas de inventar y de conseguir lo que necesitan sin esparar la "caridad"publicitaria de la miseriak porque estarán recuperando sus capacidades para crear vida y organizarla.
Jornadas festivas de contacto con la naturaleza en pueblecitos y ciudades pequeñas...jornadas sin coche o sin móvil. Encuentros al aire libre, de puertas abiertas entre los vecinos, para aprender a recontactar con la libertad y la calma.
En Valencia hace tiempo ocurrió que en uno de los barrios típicos se concentraron immigrantes árabes, lo que provocó que los más xenófobos y radicales fuesen a manifestarse violentamente cada semana durante un par de años. Viendo que las autoridades "cívicas" no se daban por enteradas y la indefensión de los inmigrantes era total, algunos valencianos compasivos y concienciados comenzaron a irse a vivir a aquel barrio para crear un núcleo protector que defendiese a los inmigrantes de los ataques vandálicos. Se comenzó a abrir tabernas árabes y españolas, restaurantes. Teterías y tiendas. Pubs de jazz y de danza oriental. Las viejas casas que tanto inmigrantes como oriundos se iban comprando se rehabilitaban, se pintaban, se pusieron plantas y flores en los balcones, se hicieron campañas de solidaridad y mutuo apoyo. Los niños chinos, latinoamericanos, árabes y españoles aprendían a jugar y a estudiar juntos. Los abuelitos que durante años habían sido los únicos habitantes del barrio comenzaron a ser los "abuelos" ecuménicos de unos nietos inimaginables, que correteaban a su alrededor mientras ellos les miraban encantados tomando el sol en invierno o la sombra de los castaños del parque en verano. Y un buen día, se dieron cuenta que los vándalos ya no venían a ofender y a agredir, sino a comer couscous y dulces de almendra. A tomar tapas y a disfrutar de una arquitectura urbana preciosa y variopinta. Y de que ya no eran tan bárbaros, sino gente buena. Buena gente. Pero la rehabilitación del barrio comenzó en las personas. Un grupo de seres comprometidos mueve montañas. Como la verdadera fe. Que no es una creencia, sino una puesta en marcha con la seguridad de que es lo mejor que se puede hacer en un momento dado.
En fin, querida Italia, esperemos que como el Ave Fénix renazcas de tus propias cenizas y tristezas. Y eso será posible si los más lúcidos comienzan a ser la levadura del nuevo pan. Y Saviano pasa de ser un fenómeno extraterraestre a un ejemplo multiplicado entre jóvenes y adultos. Ya he leído que algunos mafiosos han aprovechado los años de cárcel para estudiar economía, derecho y matemáticas y que ahora que se han despertado ya no quieren estar en la "onorabile società", sino incorporarse a una vida decente y valiosa. No les defraudes, querido Belpaese y aprovecha ese impulso renovador desde el underground para salir del pozo del desaliento. Si hasta los delincuentes están con ganas de cambio ¿cómo van a irse los jóvenes ahora que está todo por hacer? Realmente regresarán los que se fueron porque ya no resistían más, cuando los que se han quedado consigan abrir una puerta a la esperanza. A dejar de ser el país "sputtanato" y decadente no porque ya haya mandatarios decentes que decreten decencia por ley, sino porque hay ciudadanos decentes, maduros y responsables que han aprendido a hacer innecesarios los decretos y a elegir representantes a tono con su condición cívica. A no conformarse con el primer vendedor de lencería fina, que llame a la puerta pidiendo un voto.
Y no olvides, querida vecina de mar, que sin salud mental y de hábitos no se puede hacer nada más allá de morirse de asco. Para levantar la auotestima hay que tener motivos reales. Las ruinas y la historia están muy bien donde están. Pero la vida no se parar en crónicas ni en piedras, por muy solemnes que sean. La vida es dinámica y musical. Y hay que aprender a bailar con ella si no quieres perder el tren de la evolución.
Ojalá fuese italiana para echar una mano. Te juro, Italia, que yo no me iría.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Motivos para agradecer y hasta para sonreir

Hoy el día nos presenta, en medio de su noticiero pesado, que arrastra las inercias de lo que no quiere cambiar, un par de cosas buenas. No está mal para empezar la jornada. La búsqueda de motivos para alegrarse, reflexionar y comprender, respirar aliviados o sonreir, es una estupenda terapia de mantenimiento de la esperanza.
Primer toque positivo:
"EEUU por primera vez en su historia están dispuestos a reconocer que deben regular su contaminación ambiental, que -por fin lo han admitido- es insostenible".
Para empezar está muy bien. Mandemos mucha luz y energía a las personas que trabajan en ese sector y no sólo en USA, sino en el mundo entero.
Segundo toque:
"Una directora de banco alemana, ha sido procesada y encarcelada. ¿El motivo? Al ser un banco bien nutrido de cuentas millonarias, ella ayudaba a los clientes más deficitarios a pagar sus cuentas tomando prestado el capital de las cuentas más potentes, que devolvían los deudores con un poco de demora y nada se notaba, porque nadie perdía nada, hasta que la crisis estalló y muchos clientes en paro no han podido devolver sus cuotas de crédito. La señora banquera ha ido a la cácel porque no puede restituir el millón y medio de euros que no se ha devuelto. Ha tenido que vender su casa y hasta su póliza de seguros. Sólo le queda la cárcel como vivienda y 1.000€ de pensión al mes".
Es cierto que para los clientes millonarios, esta mujer es una ladrona, según las leyes que ignoran los peores delitos y castigan lo menos dañosos. Pero en la balanza universal, ha sido un ángel de compasión. Ha salvado durante mucho tiempo de la ruina a familias en aprietos, mientras que los potentados ni se enteraban de aquellas transacciones caritativas. Y seguían recogiendo un pastón.
Aunque parezca que el bien a veces resulta mal, no es verdad. Por algún lado esta buena mujer va a recibir ayuda en su situación. De momento ya se ha hecho una suscripción popular que está recogiendo fondos para saldar esa deuda y ayudarla a recuperar su casa. Y ella, al menos, ha sido un signo generoso y equitativo en medio de la barbarie monetaria y desalmada que gobierna el mundo. Alguien que valora la ayuda al prójimo más allá de su propio beneficio. Tal vez le faltó usar mejor la cabeza. Pero la disculpa y la salva su gran corazón. Una especie de Tempranillo banquero, cabalgando por el índice Dawn Jones, pero sin trabuco ni amenazas.
Con muchos directores de banco de esa clase, seguro que las crisis no existirían. Y quizás, tampoco existiría la usura como negocio. Reconforta ver generosidad de vez en cuando. Qué Dios la bendiga!

Donde dije digo, digo Diego...Qué mutaciones,por Dios!

Voy a decepcionar una vez más a los degustadores de poesía y alturas metafóricas que visitan este blog; voy quizás a decepcionar también a esa propia voz heterónima de poeta ultraligera e incorpórea, pero es que la conciencia tiene un radar que no descansa. Un rayo que no cesa, como dice Vicente Aleixandre en sus versos intemporales y encarnados. Y me despierta a horas intempestivas en el amanecer del mundo nuevo. ¡Bang!, se abre la actualidad con todos sus tentáculos de luz y sombra y aparecen las noticias que nos indican un camino por hacer. La existencia de una tierra de nadie por cultivar y sembrar de riquezas, de reflexiones crecederas hacia la coherencia y el equilibrio entre el dentro y el fuera de la vida personal y cívica. En este terreno me declaro incapaz de mantener el propósito de enmienda, a pesar de mis esfuerzos y estupendas intenciones. Es más fuerte que yo. ¡Qué se le va hacer!
Al grano, pues.
Hoy encuentro tres preciosas ocasiones para dar la vuelta. Sí, como se hacía en mi infancia con los abrigos y los trajes de chaqueta que presentaban algún roce y desgaste superficial en el tejido. Se llevaban a la costurera y ella, con habilidad y destreza, cambiaba el sentido de las costuras, la orientación de los forros, ojales y botones, los puntos cardinales de cuellos, puños y dobladillos. Reciclar era un lujo. Suponía que había buena ropa que conservar y que se podía dar trabajo a una costurera que prolongase el uso decoroso de la ropa elegante, que como los clásicos, nunca pasa de moda. Era una inversión. Como una collar de perlas o una estola de piel. Reciclar en aquellos tiempos era un signo de cultura, de sensatez y de buen gusto. Incluso comprarse ropa nueva sin justificación era frivolidad, un poco hortera y ostentoso. Como cambian los tiempos ¿verdad?
Bien, pues eso de dar la vuelta a los trajes y abrigos de la actualidad tiene también su tinte ecológico y reciclador. Saneador de miasmas actualísticos. Desinfectante, también, en cuanto a la liberacdión de prejuicios asépticos en exceso.
Primer traje a volver del otro lado:
"Día Internacional para eliminar la violencia contra las mujeres . El PCE (partido comunista de España) pide que la prostitución se considere violencia de género y sea reconocida como una de las formas más violentas y humillantes de patriarcado".
Y esto lo asume un partido que no tiene nada de espiritual ni de poético. Es pura praxis materialista, obrera y atea. Tóma ya. Una voz a coro, sin remasterizar, se levanta en la muermez de las inercias que ya están tan familiarizadas con la imagen del puterío de esquina, de acera, de salón, de bar, de ciberporno, de visa-oro y mastercard, que ni siquiera se paran a mirar los rostros humanos que sobremueren bajo la máscara de la indignidad esclava, injustísima y patética. Ya era hora ¿no? Que se sepa, aun no hemos visto ni una sola manifestación piadosa y pública en que obispos y obispantes, políticos y politicantes, antiabortitas y antiabortantes, hayan dicho ni pío sobre esta lacra inmunda que, asumida como un mal endémico de menor cuantía y un "bien prohibido"con el morbo de lo corrupto y dulce(aaj!), pasa de largo entre los equipajes olvidados en consigna, ahí mismo, en la Estación AVE de la Ética , en vías de...extinción. Cuando los valores auténticos y urgentes de la sociedad los defienden los ateos y materialistas, algo debe estar pasando en las filas vociferantes de los creyentes espirituales ¿no os parece? Va a ser que el opio del pueblo sigue vigente todavía. Habrá que despertarse ¿verdad?
Segunda prenda a re-volver del revés:
"Dineros españoles subvencionan en el Congo el armamento de los crímenes de guerra. La ONU lo manifiesta en un informe sobre los enfrentamientos genocidas entre etnias, que luchan por el poder en aquel pais africano". ¿A que no tenemos ni idea de donde salían estos dineros ayudadores a tan "piadosa" causa? Pues de nuestra solidaridad proverbial y de nuestra dormición bendita. De ese "¡Ay, pobrecitos, qué pena!", que sin discernimiento alguno empaña inteligencia, aturde voluntad responsable y afloja bolsillos predispuestos. Unas asociaciones benéficas entre Cataluña y Baleares, han hecho su colecta "caritativa" en el cepillo de la parroquia mediática, si fijarse en quién estaba al cargo de la celebración y de la cuenta corriente. Entre tanta ONG bien pensante y pardilla, las mejores intenciones pueden resultar letales. No es una invitación a la racanería ni a la desconfianza insolidaria, podemos dar los dineros a donde nos apetezca, aunque sea para las tonterías más estúpidas, como hacer felices a las niñas famélicas de Abisinia con una Barbie cantante, un kit de perfume, gel de burbujas y body milk a una madre de seis hijos y enferma de paulidismo que debe recorrer quince kilómetros al día para traer dos latas de agua contaminada en Mali o regalar un Ipod a un niño del Sahel que no sabe si mañana podrá despertarse en este mundo, porque hace un mes que sólo come polvo del desierto mezclado con lágrimas... Eso es cosa de cada uno. Pero, por favor, entregar dineros a unos delincuentes traficantes de armas, pensando quizás en que se está subvencionando la libertad de un pueblo al estilo Pancho Villa, es demencial. Ya resulta difícil que los grupos de ayuda veteranos y de garantía logren los objetivos de cooperar con acierto y honestidad, dadas las condiciones de aquellos países, como para ir inventado más canalitos egoicos de buenas intenciones matadoras y Lawrence de África de opereta. Seamos serios. Y verdaderamente compasivos. Prudentes y honestos. Informémonos y asesorémonos de primera mano antes de montar el belén, entre quienes se juegan su propia vida por ayudar y asistir sin ánimo de lucro ni de poder, ni de violencia. Que los hay. Y llevan un montón de años solventando estos asuntos con transparencia y claridad. Eso requiere que nos ocupemos de verdad, que movamos energía, que participemos, que preguntemos, leamos y profundicemos. Podeis leer "El informe Lugano", editado por Oxfam, por ejemplo, para comprender donde estamos y a donde podemos llegar. La reflexión sin generosidad es pura especulación inútil y la generosidad si reflexión una idiotez y un peligro, a veces, gravísimo.
Tercera pieza para cambiar el paño de la dehesa:
"Las energías renovables ya producen beneficios económicos". Mira qué bien. Más de veinte años de esfuerzos, investigación e inversiones, no han tenido la menor relevancia. Que los EEUU hayan pedido asesoría técnica y científica a los trabajadores españoles que han puesto en marcha este sistema descontaminante, regenerador y único para un futuro sostenible, no ha tenido el menor eco. Como era invertir ilusamente en el futuro, mientras los listos y visionarios encementados arrasaban con el ladrillo presente rumbo al desierto, la deforestación y las construciones demenciales en cualquier rincón...Es decir el trabajo constante, la inteligencia aplicada a la innovación y el bienhacer de vanguardia a largo plazo no han tenido el menor eco. Sí lo tuvo, en cambio y en su día, el primo de Rajoy o la horterada mediática de aquel inexplicable Mr. Gore (¡qué simbólico apellido!), que tanto premio astúrico se embolsó y tan ricamente se pasea en su limusina cuentacuentos, sin reparar en gastos energéticos ni en el CO2 medioambiental que como un fauno bucólico, sin fluata de pan, pero un swing-market alucinante y una cara de acero inoxidable sin parangón, va derrramando por donde pasa y pisa. Pero héteme aquí que han aparecido de pronto los dividendos y sobre todo, los mutiplicandos. Hay beneficios ECONÓMICOS, of course! Lo demás no cuenta. Pero lo contaremos nosotros. Los demás beneficios son las fuentes inagotables y limpias, como el sol, el viento, el agua del mar y la biomasa, que no destruyen ni manchan ni contaminan. Y que además hacen reciclable la tierra desértica donde ya la "civilización" ha arrancado de cuajo cualquier resto de frescura y verdor. Los desiertos y sabanas de África serán su futuro como productora de energía renovable. Por ejemplo. Lo mismo que los mares y océanos que rodean los continentes de la miseria. Las dificultades irán despertando lo que queda de narcoestupidez en nosotros. Aprenderemos a intuir. A adelantarnos a las demandas. A ocuparnos de verdad de lo que vale la pena.
En fin, queridos visitantes, que anónimamente me acompañais, lamento desilusionar vuestras estupendas sugerencias y mi popio impulso de regresar al "redil" de la magia etérica y misteriosa, a refugiarme y a protegerme de este mundo chiflado e incongruente que no sabe a donde va, precisamente porque si los que ven algo se lo callan, cada vez ira a peor. Pero es que un poeta y un ser espiritual, si es poeta de verdad y espiritual honesto, no puede ni debe volver su mirada al cielo sino mira con amor e interés, también, hacia la tierra. Más que nada para orientarse, no salir por los cerros de Úbeda y sobre todo, para no meter el pie en la zanja del narcisismo y de la comodidad egoista, con el tortazo monumental que se derivaría del evento. ¿Valdría la pena vivir en un bunker hermético con todas las comodidades y seguridades, si no se puede asomar la nariz al exterior porque es imposible respirar? ¿Hasta cuándo se podría resistir de ese modo, dando la espalda al resto de hermanos que sufren, que se desesperan, que leen y no se atreven a descodificar lo leído para no "dar la nota" de ser los raros?
No sé qué harán los demás poetas ante estas tesituras. Yo lo tengo clarísimo. La gente me importa. No como gente. Como individuos. Creo que dentro de cada uno, más dormida o más despierta, está la "chispa" eterna y hay que alimentarla. Y si otros poetas de la vida se han arriesgado a lo largo de la historia a echar un cable para que la civilización fuese adelante y el espíritu humano despertase, hay que seguir la estela de ese amor gratuito y vigía. Con gozo. tranquilamente. Ser fieles a lo que sentimos profundamente como una vocación enamorada del bien común. No hay otro camino para sobrevivir de verdad. Ni peor extinción que la auticensura de la compasión. El corazón insensible, el alma divorciada del cuerpo. Y el Espíritu en las alturas inalcanzables para tanta desubicada y perdida senda.
El Amor ataca de nuevo y no deja dormir a sus adeptos. Bendito sea!

martes, 24 de noviembre de 2009

Un flash al mediodía

Nada es profano. Todo es sagrado.
La única "profanación" de lo sagrado
procede de la visión no desarrollada
en su totalidad. De la miopía de la distracción.
De la contaminación de una mente primaria
cuando contempla lo que no comprende.
De la falta de Amor. Pue el Amor
es el gran armonizador y el gran médico.
Una mente no desarrollada y purificada en el Espíritu
no puede sentir y experimentar el Amor.
El Amor es la suma inteligencia
y la mente sólo un auxiliar que debe entrenarse
a su servicio.

El Amor quita las barreras y facilita la unión real.
Mientras la mente incompleta "divide" el Uno
y trata de percibirlo en partes separadas.
El Amor y el Ser son Todo el Uno.
Intelecto amoroso.

La relación afectiva entre dos chispas divinas
que están encarnadas en cuerpos materiales
es sagrada como todo lo que Existe; para descubrirlo
esas chispas encarnadas deben despertar,
salir de la ilusión de la necesidad
y de la dependencia. De la división
y de la confusión. Del temor y de la carencia.
De la cárcel de las ataduras
que hace de la emoción la más dura cadena
y de la mente la celda de castigo.

Cuando las chispas divinas encarnadas
no encuentran su luz interior
tratan de buscarla en otro
e inventan un vínculo de sufrimiento,
de afán de control, sea por la sumisión
sea por la dominación. Todo es un juego para nutrirse
de energía que uno mismo piensa que no tiene.
Entonces persigue a quienes, ilusoriamente,
se la puedan proporcionar.
Eso es hasta que despiertan
y comprenden que cada chispa es completa en sí misma
que nada le puede dar una a otra
porque ambas están enteras y unidas esencialmente.
Son esencia divina.
Una vez despiertas ambas
nace el gozo del reconocimiento
y del trabajo compartido. La creación.
El beneficio para el mundo.
Se convierten en fuentes de vida y felicidad.
Y la realización de ambos seres es la unidad
que no significa uniformidad
sino afinidad celestial en la tierra.

La distancia entre las chispas divinas encarnadas
se produce por la no comprensión
de la verdadera naturaleza de su vínculo.
Una vez que se ha quitado el velo
del engaño aparente que muestra la fragmentación
se ve con nitidez y se experimenta la Realidad
inconfundible. O se ES AMOR
o la existencia no es verdadera
sino un conjunto de acciones y reacciones
puro mecanismo automático,
a capricho del tiempo, de las mutaciones
humores y precariedades.
Con la entrada en el Nuevo Estado
se acaba la necesidad y comienza la plenitud,
que no produce fluctuaciones pasajeras e inestables
sino un estado sostenido en la ecuanimidad
del Amor Esencial.
Si ya se vive en él,
aunque las circunstancias puntuales
sean difíciles, duras, inhumanas y dolorosas,
existe paralelamente un proceso regenerador
que mantiene intacta la esencia del Espíritu
en todo el sistema psicomaterial
reconduciendo el camino constantemente
por la vía de la verdad amorosa: la compasión
que impide en cualquier caso dañar y ser dañados.
Cuando se empieza a ver diferencias y distancias
que producen ira, miedo, desprecio,envidia,
engaños y rechazo, significa que voluntariamente
la envoltura inconsciente se ha apoderado de las llaves
de la casa de la atención.
Las chispas divinas siguen su trabajo feliz
en su nolugar iluminado. Mientras el sistema psicofísico
se debate en las sombras de la mente en tinieblas.
Se experimenta la "desconexión".

Con una simple decisión se puede parar el caos.
La mente se vuelve dócil. La emoción
se pliega a la voluntad
en el momento en que el pensamiento obedece.
Se produce un corte radical.
Un espacio vacío del yo elemental
y pleno de Amor infinito.
La chispa divina vuelve a estar "conectada"
con el sistema de la ignorancia
hasta iluminarlo de nuevo e integrarlo.
Con el resultado de un aprendizaje
y de un crecimiento
que cada vez hacen menos frecuentes
y más breves los episodios del dolor
y de la falta de lucidez.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Convertirse no es cambiar de tics,sino eliminarlos

¿Cuántas veces a lo largo de nuestra vida habremos oído y leído el palabra "conversión"? Un término que hace referencia a la capacidad para transformar y al hecho de cambiar la cualidad de algo. En el terreno religioso tradicional convertirse es cambiar, dar un giro decisivo a nuestra actitud. Romper inercias, costumbres, ataduras y bloqueos para iniciar un nuevo tiempo, una nueva forma de vida, de comprensión y de dirección orientada a un credo. Pero en el terreno más hondo de la espiritualidad, que es la vida esencial, la conversión es un nacimiento a un nuevo estado de conciencia. No se cambia sólo el modo de estar o de comportarse, ni las prácticas devocionales, ni los dogmas teológicos. La conversión espiritual es una muerte seguida de una resurrección inmediata. Pues si la muerte se prolongase más allá de la pérdida de valores profundos y de energía superior, se haría irreversible. Las muertes que llevan a la conversión son relámpagos de lucidez que transforman de inmediato la sustancia esencial. No son premeditadas ni provocadas, sino que acontecen como consecuencia de un proceso, como ocurre con la enfermedad que determina siempre un final, ya sea del agente agresor, ya sea del cuerpo que lo sufre. El resultado es un final necesario para que comience lo nuevo. Una conversión de lo enfermo en sano, si hay salud suficiente, o de lo vivo en inerte, si es que no hay fuerzas para continuar.
En el primitivo cristianismo quienes experimentaban ese cambio de conciencia se bautizaban. Es decir, morían sumergiendo lo viejo en el agua purificadora de un inconsciente ya iluminado por el contacto con el Espíritu. El agua es el símbolo del inconsciente, de lo astral, de las pulsiones que nos dominan sin previo aviso. El ello, que diría Freud. Es justamente el inconsciente la fuente misteriosa que brota en la oscuridad del desconocimiento, de aquellas zonas ignotas que se manifiestan fuera de la racionalidad, tanto para lo excelso como para lo desequilibrado. Racionalmente es intransitable. La razón enloquece si intenta penetrar en ese mundo sin la linterna del Espíritu. Eso lo podemos observar en el mundo de las drogas, de las adicciones, de la locura y de la falsa genialidad, que es exactamente una incursión descontrolada del inconsciente en los parámetros de la razón. Las excentricidades peligrosas. El afán por experimentar el vértigo de las situaciones límite, por ejemplo, de correr riesgos por el hecho de poner a prueba la resistencia, la habilidad, los recursos, etc...todo este paquete de deformidades es el producto del inconsciente no convertido, no elevado.
El antiguo bautismo por inmersión, que sólo era apto para adultos decididos a un cambio personal y definitivo, requería usar una vestidura blanca al entrar en el agua. Esa vestidura representaba la inmersión del Espíritu en el agua inestable y profunda del inconsciente. La sanación equilibradora. La "salvación". Era lo que en el antiguo credo se rezaba acerca de "la bajada se Cristo a los infiernos" después de "morir para rescatar las almas de los santos padres que esperaban su santo advenimiento" . Es decir, que los monstruos del inconsciente humano son los guardianes de la santidad oculta en la oscuridad de lo desconocido de nosotros mismos. Nuestra divinidad. Encadenada por los lastres de una materia malentendida como "enemiga" y "separada" del Espíritu. Es decir, permanecer en la dualidad significa que no hemos aceptado ni comprehendido aun de verdad la Unidad de la esencia. Y necesitamos la "conversión" si queremos sanar y continuar la vía real.
Los budistas tienen imágenes deformes y diabólicas en sus templos. La gente occidental se asombra. Pero realmente no es una exaltación del "mal", sino una enseñanza acerca de ese inconsciente que convive con la razón hasta llegar a la unidad de la iluminación. No se trata de estar toda la vida en un estado de precariedad estratégica de falso equilibrio, de vivir chapoteando en el fango vestidos con un traje de fiesta impecable, o de "conciliar" lo uno y lo otro, sino de dar un salto cualitativo, en el que por fin las zonas "terroríficas" y oscuras, se iluminan con la luz superior. Y desaparecen para siempre "convertidas" en luz benévola y dulcísima. Para eso es necesario desear esa "conversión". La disposición personal a salir verdaderamente del estado precario. Hay quienes lo intentan con el dominio de la mente. Hay quienes lo hacen a través de la práctica de las virtudes. De disciplinas variadas. Hay quienes se sacrifican e inmolan su ego. Pero sólo quienes han entrado en el estado de iluminación, de transformación instantánea, lo consiguen. No es un acto volitivo. No se puede lograr a base de esfuerzos, aunque esos esfuerzos, paradógicamente, son necesarios para experimentar y comprobar que no sirven para la "finalidad" programada de una iluminción prêt a porter. Pero es imprescindible pasar por esa etapa para tener acceso a la simplicidad inocente del iluminado, que no ha destrozado su ego, sino que lo ha asumido, licuado y asimilado en un registro mucho más alto y valioso. No nos confundamos y creamos que eso signifique seguir con los mismos vicios y manías pero en alta costura en vez del prêt a porter! Es decir convertir los vicios o manías en delikatessen justificadas no los tranforma en virtudes, sino en un cinismo refinadamente inútil y engañoso. Resignado. Es, por ejemplo, esa permisividad malentendida de muchos "devotos", que se conforman con bendecir aquello que les esclaviza y creer de buena fe que todo vale. Así se rueda en un círculo insoluble, del éxtasis al hundimiento, de la bienaventuranza a los infiernos, siempre en lucha y en resistencia endurecedora del corazón y encadenadora de la mente, sin poder escapar de la propia creación personal, que son nuestros estados emotivo-mentales. Nuestros tiranos verdaderos, que sólo se dehacen enlaluz del Espíritu.
La mente y la emoción, que equilibradas por el alma producen el sentimiento, abandonadas a su capricho, son una verdadera penitencia. Un calvario que hace imposible la paz gozosamente discreta que pervive por encima y por debajo de cualquier daño o dificultad. La paz invencible del iluminado, del amante divino. Del servidor cósmico, del señor del tiempo. Del hijo del hombre.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Intensidad

Acabo de leer otro artículo de Scalfari, que como cada domingo no suelo perderme. El de hoy me ha calado profundamente. En su azote detractor de tantas cosas me he visto reflejada. Mi indignación. Mis juicios. Mis ganas de empujar el mundo para que cambie ¡ya! Y el espejo me ha devuelto un aspecto personal que no había detectado. Cuando la justa indignación enciende el ánimo realmente somos injustos y perdemos la perspectiva real. La emoción arrasa la razón y confunde el paisaje. Desaparecen los atenuantes de la piedad. Nos hace ver desfigurada la forma de las cosas. Y tal vez el tinte de nuestras sacudidas sobre las conciencias no sea de la mejor calidad. Esto me hace reflexionar profundamente sobre los últimos escritos que he colgado en el blog y que he ido borrando según iba viendo algo más. Creía haber puesto los mejores recursos al servicio del despertar, usando un poco la ironía, el humor, el análisis y las ganas de aire puro, en el mismo guiso. Pero creo que posiblemente estaba empezando a traicionar algo sagrado: la coherencia. Al menos en la forma. Posiblemente un poeta no es nunca un buen analista. Creo que he pecado hiperbólicamente de intrusismo "profesional" en el mundo mezclado y confuso de las opiniones. Me autoreviso poco a poco y pongo en marcha la prudencia y el buen sentido. Quiero pedir perdón por el abuso inconsciente de vuestra paciencia y atención. Ya es hora de cambiar esa zona personal basculante que no había visto con claridad hasta ahora y que seguramente me estaba impidiendo ver otras caras más sutiles de la realidad que comienzan a despuntar.
Hoy debo agradecer dos llamadas de atención desde la conciencia: Un comentario anónimo y un artículo esclarecedor. Benditos sean!
No he venido a juzgar ni a molestar. Sino a crecer aprendiendo a amar. Y en ello estoy y estaré mientras ande por aquí. Si a veces me pierdo por el camino, la Providencia siempre me socorre con estos toques que surgen como brotes espontáneos. Gracias.

En pocas palabras

Cuando un justo se despide del mundo material deja siempre un regalo en el alma de los seres que tuvieron la suerte de tropezarse con él. Ese regalo es la paz gozosa que no deja ni por un instante que el pesimismo se pasee por el pensamiento, porque hay un resplandor y una belleza presentes en todo, tanto en las cosas materiales que se compartieron y se transformaron, como en el aroma invisible que perfuma el entorno íntimo de la experiencia.
Hasta los comentarios se adelantan y confirman ese estado de bienaventuranza que deja a su paso la vida del justo.
Al abrir el blog para escribir estas líneas en memoria activa de Javier, que acaba de trascender de plano en medio del cariño y el agradecimiento de todos los que le hemos tratado, me encuentro un mensaje de anticipación. Anónimo. Profético. Un mensaje que no se corresponde con las cosas que desde hace un tiempo vengo escribiendo en el blog. Cosas que tratan de cerca la denuncia y el ¡basta ya! Reflexiones que no son precisamente bellas y que ni te imaginas que puedan despertar sentimientos tan elevados. Y sin embargo, ha llegado una frase preciosa de agradecimiento y esperanza. Una flor delicada en medio de un campo de ortigas. Seguramente lo envía un ser muy sutil que ha sido capaz de adelantarse a lo bello. Pues bello es todo lo que se puede escribir acerca del amigo que ha cruzado el puente y el velo entre los dos planos que mantienen la vida a este nivel.
Lo tomo como un signo importante y también como un toque de "arriba". Quizás lo bello tenga más campo de trabajo que aquello que podemos considerar útil en estos momentos. Tal vez ya sea tiempo de volver a mi estado natural de escritura que es la armonía y dejar que las cosas sigan su curso sin más. Tal vez ahora sea sembrar belleza y serenidad el mejor trabajo, y en el que, además, realmente me encuentro a mis anchas. Creo que esta puede ser la mejor oración que acompañe el tránsito de Javier.
Muchas gracias, Javi, por el tiempo que nos has regalado y muchas gracias, amigo/a A. de anónimo, por iluminar y hacerte dócil a la inspiración.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Más allá de la imagen

¿Cuándo solemos mirar fotografías de personas queridas o de momentos felices? Lo hacemos normalmente cuando los seres queridos no están presentes y queremos "volver" a su compañía aunque sea mirando su imagen. Y cuando deseamos que un momento del pasado se reavive en nuestra memoria. Es decir, la imagen es el sucedáneo de aquello que se fue. De aquello que de algún modo está inerte y distante en la realidad y cuyo vínculo afectivo se tiene que "refrescar" para salvarlo del olvido. Nadie se pone a mirar con devoción y añoranza el recuerdo gráfico de aquellos o de aquello que tiene vivo y presente delante de sí.
¿Qué reprentan las imágenes y símbolos religiosos? ¿Cuál es el sentido de la atención iconográfica de las religiones que basan gran perte de su liturgia en el culto a estas devotas parafernalias? Está bastante claro: sustituir la Presencia que no ven ni sienten próxima, por un recuerdo gráfico, más o menos artístico, puesto que sólo se valoran los recuerdos o referencias cuando el sujeto a venerar no está con nosotros y se hace necesario recordarlo. Es el caso de los crucifijos en lugares públicos. No sé porqué el Vaticano ha puesto el grito en el cielo por la decisión de la UE, de suprimir los símbolos religiosos en las escuelas. Debería servirle de reflexión y de corrección de su trayectoria espiritual (!).
Tal vez ya es hora de que la Iglesia católica se plantee su papel como transmisora de algo que ha basado en el culto a la imagenería, quizás porque no es capaz de descubrir su Presencia en el interior del hombre y la creación, en consecuencia tampoco sabe potenciar ese encuentro en sus adeptos. De ahí la importancia de "adorar al santo por la peana", es decir, de reducir el "contacto con Dios" a una simbología de tradición emocional cuyas claves poseen como base los sermones magisteriales y las interpretaciones sacerdotales y que anulan en el hombre el anhelo natural y profundo de transcendencia, ya que ese "tema" lo dejan confiado a la gestión de los profesionales de la santería vaticanista. Lo peor que puede suceder en una búsqueda de sentido y de sustancia divina es la trivialización de ese impulso natural que pregunta e investiga, dándole el sucedáneo de unos cromos para que se vaya entreteniendo y no vaya en su crecimiento más allá de lo que los especialistas pueden ofrecerle.
Es la apología del absurdo: montar un show por la supresión de los cromos, mientras las multinacionales y los dineros sucios arruinan a los más desfavorecidos de la tierra y ser la misma iglesia un estado multinacional que bebe en las mismas fuentes del parné, la pela, las intrigas por el poder y la banca. Es decir, parafraseando las olvidadas y sabias palabras del crucificado supuestamente "ofendido": Combatir la molestia del mosquito mientras se deja que el lobo se meriende el rebaño, o, literalmente: Ver la paja en el ojo ajeno y no darse cuenta del pedazo de viga que hay en el propio. Fijarse en detalles mínimos para magnificarlos y minimizar las causas de las peores desgracias, que no se producen porque los crucifijos desaparecen de las escuelas sino porque precisamente el fanatismo banaliza la esencia de lo que "defiende" a capa y espada, porque le falta lo esencial del espíritu: La sagrada presencia del Amor. Eso que nunca "está" dentro y necesita de tantas representaciones y distracciones foráneas. Litúrgicas e iconográficas. Y cuanto más se practica lo exógeno menos florece lo endógeno. A más superficie, menos profundidad. A más hojas, menos raíces. A más "lucha" menos porqués fundamentales respondidos. A más publicidad menos conocimiento. A más gallinero alborotado menos huevos en el nido.
La devoción y el sentido de lo divino es terrritorio personal. Privado. Íntimo. Digno de todo respeto. Un verdadero santuario. El verdadero templo. Como el amor entre enamorados, no se grita en las plazas ni se cacarea en mítines ni en tabernas . Sino que se cultiva en el silencio del corazón. "Entra en tu aposento. Cierra la puerta y habla allí a tu padre. Y Él que está siempre contigo en silencio, te escuchará" Eso dijo el crucificado...que seguramente ya imaginaba proféticamente lo que ocurriría con el paso del tiempo. El escarnio y la aberración.
Eso es lo que la Iglesia como institución ha olvidado desde el año 313. Tanta cruzada, tanta lucha por las investiduras, tanta inquisición y tanta excomunión, tanto juego político de salón, han borrado de la memoria profunda los datos de la conciencia real y como no se sabe a ciencia cierta donde estaba Dios mientras Auswitch enterraba en la barbarie a millones de inocentes, será mejor pelear por los vestigios del poder que ya sólo se reduce a los símbolos blasfemos. Porque usar en vano las referencias a una divinidad que ni siquiera se está seguro de que exista, como el mismo Ratzinger afirmó en su visita a aquel campo de horrores, además de blasfemo es una banal incongruencia que a estas alturas de la historia está vacía de contenido.
Para más INRI (aplicación exacta del término) acaba de publicarse en la prensa italiana una foto de Berlusconi con un crucifijo entre la manos y palabras de arenga partisana. No se puede hablar más claro. En ese Cristo ausente se reflejan los rostros de las mujeres ultrajadas, las prostitutas de la humillación, los sin techo, los sin patria, los muertos y asesinados por la calle ante la indiferencia del mundo que sólo se ocupa de llenar el estómago y los sentidos y de hacer del crucifijo prohibido una causa más de folklórica indignación.

Algo más sobre el AMOR

Durante estos días voy teniendo la oportunidad de hablar sobre el amor con amigos y amigas que pasan por momentos difíciles en sus relaciones de pareja. Son momentos críticos en que se pone de manifiesto nuestra madurez personal y la calidad de los sentimientos que sostienen los intercambios amorosos.
Lo primero que nos preguntamos es si el amor se acaba. Y si es así qué significa amar. A lo largo de mi experiencia también he ido investigando en mí misma acerca de este asunto que me parece primordial para la vida humana y su equilibrio.
Lo más natural es que en el mezcladillo de amor, mente, deseos, necesidades, carencias, aspiraciones y emociones se confundan los ingredientes y creamos amar cuando solamente lo imaginamos. Amar no es fácil, aunque es la mejor y más abundante fuente de felicidad y de bien.
¿Puede acabarse el amor? No. El amor es eterno y quien ama, ama para siempre. Eso no significa la perennidad forzosa de las relaciones, ni que se ame siempre con la misma intensidad y en el mismo registro, porque estas relaciones dependen de dos personas, no sólo de la que ama. Y una de las dos , muchas veces, en la mayoría de casos, no ama al mismo nivel o no es capaz de llegar a la cima del amor mutuo. Por el camino se cansa, se distrae, se dispersa, y tira la toalla ante las ofertas tentadoras o ante los retos de la vida. Porque el amor presenta pruebas constantes de atención y desarrollo. Va unido al crecimiento del alma y de la conciencia. El amor es un sentimeinto. El sentimiento por excelencia. Y el bagaje sentimental humano es muy pobre. Se confunden emociones inestables y periféricas con el sentimiento, que es pura profundidad.
Quien tiene la inmensa fortuna de amar ha alcanzado el zenit de su evolución en esta vida. Nada conseguirá derrotarle. Ni siquiera el abandono del ser querido o el fracaso de la relación. Porque el amor es transformador, fortalece y fundamenta un nuevo modo de existencia que no se termina nunca. Va hacia la eternidad. Sin límites. Crea horizontes nuevos donde todo parece muerto. Y no deja ninguna estela de odio ni de celos ni de venganzas ni deterioro del otro ni de uno mismo. Todo ese enjambre de infortunios se deriva del impulso dominador del enamoramiento que tantas veces actúa por libre y sin amor. La gente se confunde con muchísima frecuencia. Y se quedan estancados en el magnetismo radiante de la atracción. Queman las naves en el fuego pasional. Entregan lo que alcanzan a dar de sí mismos, que suele ser muy poco, porque se dan cosas y tiempo, pero elo SER sólo se comparte cuando ha llegado a su plenitud consciente y sentiente. Y cuando el material se ha quemado en esa llama arrebatadora sólo queda un ego dolorido y amargado. Que ha perdido la luz y el entusiasmo. Que automáticamente se volverá a buscar en otra persona que ofrezca un catálogo de condiciones adecuadas a las demandas del vacío, de la comodidad y de la soledad que siente quien se ha nutrido de algo que no produce su propio ser. Algo que ha estado absorbiendo de otro como un feto vive de la madre hasta que nace. De ahí deriva esa actitud nefasta que se suele ver, sin embargo como un signo de amor:"Te necesito". "No puedo vivir sin ti". Grandes mentiras e hiperboles peligrosas y egoistas que si fuésemos conscientes nos harían poner la relación en cuarentena. El verdadero amor jamás "necesita" al otro. Lo vive como un regalo. Se da a sí mismo antes que pensar en atrapar lo que el otro pueda darle. Da su atención. Su delicadeza. Su respeto. Su entusiasmo. Su fidelidad. Sus mejores cualidades. Y paradógicamiente, todo lo que da le enriquece y se le multiplica dentro. Por eso no necesita que le devuelvan nada. Y sólo cuando encuentra un ser a su altura evolutiva recibe sin pedir todo lo que el otro le da, porque tiene idéntica disposición. Ese es el funcionamiento de las almas gemelas. Un paso muy avanzado en la evolución de la especie. Pero, por desgracia aun queda mucho para que ese sagrado acontecimiento de unidad sea lo normal en las relaciones de pareja. De momento hay que aprender a vivir en la desigualdad y a integrarla. Eso es más fácil de conseguir para quien ama que para quien es más amado que amante.
Quien ama es un manantial inagotable. Por eso cuando, aun poniendo de su parte todo, la pareja se va al atraste porque la otra parte no desea seguir la relación porque necesita cambiar para seguir experimentando, el que ama lo entiende. Soporta el dolor y el desgarro de la impotencia, pero su misma generosidad y afecto sano y profundo le cauterizan la herida; el pensamiento de que el ser amado sea feliz con otra persona si con él no puede serlo, le reconforta y le cura la misma herida emocional, en vez de causarle frustración, celos y envidia, que serían una secreción del ego, que a su vez preferiría ver desgraciado al otro como castigo por su abandono. Pero si hay amor, se ha crecido lo suficiente para neutralizar esa tendencia primitiva "saber" que siempre se amará y se conservará esa riqueza interna , aunque con la sabiduría de otro tipo de inclinación que poco a poco se va cimentando en el ánimo, como después de una muerte se va asumiendo el tránsito a otro nivel de la existencia. Y lo mismo que no odiamos a los muertos que nos dejaron para seguir creciendo en otros planos, así asumimos estas muertes secundarias del sentimiento que ya no desea compartir con nosotros la fidelidad, la intimidad, la proximidad y la exclusividad imprescindibles para que el amor de pareja lo sea de verdad y florezca espléndido. Por eso el amor sobrevive al hombre que no ama. Es eterno motor de la vida. Mientras el hombre es caduco y variable hasta que logra AMAR y SER, que es lo mismo.
La gente se sorprende de que aun haya cuerpos incorruptos de algunos santos que llevan siglos muertos. O de que cuando "mueren" se iluminan y perfuman las estancias. De que tengan el don de la ubicuidad y se les pueda ver en dos o más lugares a la vez ayudando a quienes necesitan compasión. O de que a su alrededor sucedan "milagros" que los demás creen magia, magnetismo o poder mental. No es nada de eso. Es que son Amantes divinos, expresiones conscientes de Dios en lo creado y todo se armoniza cuando ellos aparecen e irradian. A esa altura la sinceridad es condición natural. La verdad es la forma de ser. La claridad transparente la expresión habitual. La inocencia su perfume. La limpieza de pensamientos, deseos , palabras y hechos es evidente y no deja lugar a la menor duda. No temen nada ni a nadie porque se sienten seguros en su esencia eterna. Los amimales les reconocen y respetan. Conozco a un anciano meditador que no sé si aun estará por la India o se habrá ido ya a Casa, que estuvo un tiempo dando cobijo a un "señor cobra" -como él lo llamaba- por las noches en su cabaña, para que no se muriese de frio en el tiempo invernal. Todas las cobras del contorno le respetaban desde entonces y se saludaban mutuamente con inclinaciones elegantes cuando se cruzaban por los senderos. A veces hasta el tiempo atmosférico confirma sus estados. Y los acontecimientos se ordenan porque ellos simplemente "son" y "están".
El mante verdadero no puede odiar, ni ofender ni despreciar a nadie, aunque no se sienta amado; lo que lleva dentro supera con creces lo que le niegan fuera. Y como decía Teresa de Jesús, "en esta prisión de amor en que yo vivo, se ha hecho Dios mi cautivo y es libre mi libre el corazón".
No creamos que un amante es blando y acomodaticio o que evita decir la verdad para no molestar y que le consideren siempre correcto y adorable. Eso sería propio de un hipócrita seductor, que con tal de ser amado y encantador es capaz de mentir cínicamente. Sin embargo cuando ya comprende que no sacará beneficios de su conquista la humilla, la desprecia , habla mal de ella a sus espaldas, la traiciona y la maltrata delante de aquellos a los que va contando sus proezas amatorias, que es un modo narciso de hacerse "amar". Eso jamás lo hará un amante verdadero capaz de edificar el santuario secreto de lo sublime e incomentable. Lo mismo que el gran amante Jesús de Nazaret tiró sin miramientos los puestos de los mercaderes en el templo o Francisco de Asís tuvo el valor de poner al Papa y a los cardenales en su lugar con un amor infinito y una claridad diamantina o Dante no se mordió la lengua ni la pluma para señalar todo lo que entorpece el camino hacia el Amor. O Sócrates o Hypatia desperataban las conciencias a sabiendas del riesgo que corrían en su sociedad retrógrada y apegada a lo "políticamente y religiosamente correcto". El amor hace humildes, pero siempre coherentes y dignos. Por eso grandes amantes divinos son grandes rebeldes no violentos y tenaces en la denuncia de la injusticia. No van contra las personas, sino que denuncian las causas y consecuencias del mal común. Denician los actos y los caminos torcidos. Nunca serán maltratadores físicos ni psíquicos.
Aprender a Amar es madurar y llegar a Ser.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Artículo de Sacalfari

Acabo de leer un artículo muy interesante en República.it. Lo firma Eugenio Scalfari, un periodista lúcido y seguramente un hombre de bien, cualidad que es mucho más valiosa. Habla sobre la oración del laico frente a la del hombre religioso. Me ha resultado muy sincero y conmovedor. Precisamente porque es capaz de abandonar en la práctica las fronteras mentales e ideológicas entre religión y estado laico. Se sumerge directamente en el mar del espíritu. El verdadero vínculo capaz de reunir, de convocar lo mejor de cada uno y convertirlo en comunidad humana, cuyo cimiento y sustancia es el amor. Que no distingue entre laico y religioso. Como el propio espíritu, que tampoco puede distinguir porque es lo que hace posible la vida y mantiene la dinámica de las mutaciones y la luz inmutable del Ser, que les da sentido.
Cita a Carlo Mª Martini, el cadenal, al que hice referencia en otro comentario acerca del aborto. Habla de su virtud, que yo también admiro y valoro muchísimo, precisamente, porque es un hombre bueno de inclinación religiosa noble. Le he leído muchas veces y sus textos de espiritualidad me han encantado y ayudado mucho. Eso no es obstáculo para considerar que a veces, el hecho de estar constreñido por un credo militante, y en temas tan sangrantes como el aborto, él se atenga sobre todo al magisterio al que se ha consagrado. Como sacerdote es impecable. Quizás como hombre tenga la limitación de no compatir la paternidad fisiológica y la carencia de intimidad con la mujer y su mundo interior. Por eso en realidad su discurso frente al aborto aparezca tan teórico. Ese hecho no empaña para nada la valía y la honestidad intelectual y humana de Martini. Al contrario, le hace más cercano y próximo, más humilde, pues, como Moisés, se quita las sandalias ante el misterio y deja que cada uno pueda aportar sin complejos de culpa lo que siente. Pero el tema del aborto por el que le preguntaron sigue sin respuesta adecuada.
Sin embargo, dejando a un lado al sabio monseñor del que personalmente soy admiradora, sigo pensando en cómo la condición sacerdotal, de casta, dogma y confesión, aleja al hombre y a la mujer, de la realidad concreta, de ese halcón sobre el hombro, -metáfora scalfariana acertadísma- que todos tenemos incluído en el lote existencial. Que vuela y regresa, que caza para nosotros el sentido de la vida concreta, que por supuesto, también está sustentada por ese èlant vital espiritual, no religioso. Espiritual no significa creyente en nada, ni prosélito de algún credo ni seguidor de ninguna corriente. Hay creyentes y religiosos nada espirituales, zafios y materialistas acérrimos, agarrados al poder y amorales en sus conductas. Hay, sin embargo, ateos y agnósticos divinamente espirituales, delicados y evolucionadísimos. Mucho más elevados y cercanos al paradigma de la santidad religiosa. Transparentes. Amantes de los seres vivos y enamorados de la vida. Incapaces de hacer mal a nadie, justos y sanos. Sinceros e incapaces de mentir ni de falsear la verdad a su conveniencia, como tantas veces han hecho los credos religiosos y sus adeptos, dando lugar a intrigas y daños colaterales, como las guerras de religión o los cismas y excomuniones. Eso no quiere decir que esos seres espirituales y eternos buscadores honestos de la verdad y del bien, no se equivoquen ni tengan fallos en su carácter o en sus circunstancias difíciles. Quizás entiendan y estén de acuerdo con el aborto o la eutanasia, con el respeto y la tolerancia a los homosexuales, pero fallen quizás en otros temas, como la lealtad o la generosidad o el valor. No se trata de encontrar "perfecciones", sino de aprender a comprender y tener paciencia con nuestras limitaciones naturales. Defectos. Eso es compasión. No exigir a otros lo que ni siquiera nosotros podemos hacer. Y querer para ellos el mismo respeto y buen trato que nos damos a nosotros mismos. No poner en riesgo y entredicho la vida de nadie y no manipular a otros para ventaja nuestra. Aprender a ver con ecuanimidad y a no cegarse con las ventajas y facilidades, y no desesperarse con los desafíos y obstáculos. No poner a los demás en el pedestal cuando sirven a nuestros intereses y defenestrarles cuando no se muestran complacientes con nuestras historias, tal vez porque simplemente no se dialoga ni se comparte sinceramente desde el núcleo esencial, sino desde la iconografía de la superficie y los intereses creados ad hoc. No volver la espalda a quien puede necesitarnos, tanto si es amigo como enemigo. Lo mismo que tener la humildad suficiente para pedir perdón y darlo, teniendo en cuenta también que es inútil recibir el perdón si no hay arrepentimiento y cambio de actitud. El que perdona de todos modos, siempre estará sano y a salvo de su demonios internos.
Todo eso son delicadezas y finuras que regala el contacto con la lucidez espiritual en la práctica diaria, esa escuela zen que la vida da gratis, siempre que se esté despierto. Y desde luego, que no está relacionado en ebsoluto con el grado de religiosidad o de laicismo, sino con la elección personal y libre en que se decide transcurrir la existencia, sin mirar recompensas ni castigos de ultratumba, cuya expectativa no sirve nada más que para bloquear y limitar el libre albedrío y el desarrollo armónico del hombre llenándolo de miedo o/y de soberbia vanidosa. Y prvándole de ser feliz realmente en su presente, que es lo único que tiene.
El último punto que me ha impresionado de Scalfari ha sido el comentario sobre la muerte. La Señora Negra, la llama. Y comenta cómo los que han conseguido la paz y el conocimiento de sí, han sabido comprenderla y aceptarla con valor. Y cita como ejemplos a Francisco de Asís, a Sócrates y a Pascal, entre otros. Yo añadiría a Juan de la Cruz y a Teresa de Jesús, cuyas muertes también fueron ejemplares y dejaron un poso de alegría y de luminosidad alrededor. También la muerte de Gandhi, a pesar de la circunstacia violenta que la rodeó, fue un regalo para el mundo; se fue con una sonrisa en los labios y bendiciendo a su asesino. Si de todos modos hay que irse, quienes se van dichosos porque han vivido la plenitud en cada momento, dejan a los que se quedan un perfume delicioso de bondad y de belleza. La mejor herencia.
Lo que sí es cierto es que se muere en el mismo registro en que se vive. Y quien ama la vida nunca teme a la muerte. Algo muy dentro le sopla al oído interior, que la vida es eterna y la muerte, sólo una puerta entre sus infinitas estancias.

Valencia se despereza

Ayer, en Valencia, por segunda vez en quince días, la esperanza plantó su antorcha. La ciudad volvió a iluminarse. Fue emocionante ver y escuchar a casi 30.000 personas manifestarse contra la corrupción, escenificando el funeral de una democracia pantomímica, reivindicando el derecho a la decencia, más allá de los credos políticos, apelando a la resposabilidad de cada uno de nosotros, haciendo despertar las fibras íntimas del compromiso, porque un conjunto de seres humanos honestos, responsables y despiertos tiene mucha más fuerza que una caterva numérica de dormidos, irresponsables y corruptos. Fue el entierro social de la sardina podrida de la política, entendida como "modus malvivendi" y meninfotista, como bochorno y vergüenza ajena de la ciudadanía. Un recital de ingenio y creatividad, con el poder sanador de la música, esa compañera permanente de un pueblo que con frecuencia, volcado en el fervor por todo lo que suena a víscera elemental y acomodado en la facilidad de una tierra rica y de costumbres ligeras, en fiesta perenne, se olvida de crecer, de profundizar, de madurar. Este pueblo diligente a la hora de ganar dinero e invertir a saco, pero muy perezoso para trabajar el campo ético y pedir responsabilidades a sus "vacas sagradas" electas, aunque nada selectas, por fin, se despereza, se estira y comienza a mirar a su alrededor.
El panorama que ve es desolador: quiebra, por falta de pagos, de todas las pequeñas empresas que abastecían a la administración. El índice de paro más alto del país. La deuda autonómica más grande. La sanidad más desastrosa y desorganizada, que no puede salvar ni siquiera la excelente calidad profesional del personal médico, de prestigio nacional, porque los medios materiales se han esfumado en un despilfarro y un descontrol absolutos. Una enseñanza de opereta bufa, tocando el vértice agudo del ridículo más lastimoso, que obliga a impartir en chino la asignatura de "Educación para la ciudadanía", que coloca a los enseñantes en los puestos que dejan libres los amigos y familiares de los líderes gurtelianos, cada vez más numerosos y prepotentes. Obras pantagruélicas que se desconchan y se agrietan con la vibración de los petardos y masclets, de la misma inauguración. Las obras de ampliación del metro, que ocupan el centro de la ciudad, paralizadas por falta de recursos, convierten Valencia en un caos vial y dejan a la ciudad convertida en un paisaje de postguerra, desolado y abandonado. Mientras los cochecitos fantasma de una limpieza(?) neurótica, esparcen a su alrededor la basura que si no hay barrenderos detrás -que no los suele haber porque eso significa más contratos- van contaminando con polvareda térrea y acústica todo el ambiente. La ley de dependencia no se cumple, la antitabaco en lugares públicos, tampoco, las desalinizadoras no han recibido el permiso de la administración autonómica, para solucionar el problema del agua. Las becas escolares y los colegios públicos están bajo cero, sin calefacción y sin material, sobre todo en las zonas rurales. La lína uno del metro, sigue con los vagones viejos y destartalados, a pesar de la masacre de 2006. Los restos de la Copa de América, son el grito silencioso de la impotencia frente a la ineficacia y la garrulería del equipo municipal, que se gasta un pastón en llenar de flores frescas los puentes y las calles fravoritas del centro, mientras el tercer mundo del Cabañal y los restos portuarios, se caen a pedazos, contemplados con indiferencia por el circuito desolado de una Fórmula 1, que bajo los rigores despiadados del estío valenciano y el cemento incandescente, no consigue colocar las entradas a nadie y acaba por regalarlas y ni aún así, logra el pleno, ni siquiera a medias. Eso, sí, para consuelo y refugio de tanta cutrez irresponsable y mísera, nos quedan esos cisnes navegables y wagnerianos del Parque de Cabecera, que al módico precio de 18 euros nos permiten dar una vueltecita por el lago para aliviar el panorama de nuestras reflexiones. Lástima que el poder adquisitivo de los posible usuarios no les permita disfrutar de ese privilegiado relax.
Y eso por no hablar del metro fantasma que iba a sustituir al modesto y fiel tren de toda la vida que comunicaba Valencia con Ribarroja . Las obras paradas sine die, el ayuntamiento, cuyo alcalde ha colocado a todo su clan familiar en el consistorio -que ya se califica de "Villa Tarazona"-y pretendía liquidar en un Pai toda la riqueza natural de aquel encantador entorno, -afortunadamente, la crisis ha salvado a la naturaleza de esa salvajada- prefiere invertir en Julio Iglesias, a 260.000 € la jugada, y dejar al pueblo sin medios de transporte, porque no se pueden pagar autobuses municipales hasta las paradas de metro o de renfe, más próximas. Sólo unos autobuses privados que van a su aire, se saltan horarios y llegan cuando quieren, llevan y traen a los desesperados vecinos que no disponen de coche, a los ancianos y trabajadores más humildes. Como suele suceder donde se asientan las huestes de la horterada beata e inhumana, festera y del Postiguet, estos Atilas de sacristia, mano larga y vergüenza missing- los más desprovistos de medios, pagan el pato. Bueno, en Valencia, por aquello del caché, pagan el cisne.
Cuando poco a poco, gota a gota, la necesidad y los problemas van ahogando a la ciudadanía, se produce el milagro del despertar. Ha tenido que ser la corrupción desmadrada e imparable, como un Niágara gigantesco, la que toque a zafarrancho y sacuda los bolsillos y las cuentas y -tristemente en segundo lugar- las conciencias. Al final, los trapos sucios de todos los que llegan al poder por el poder, son su propia denuncia y su propia sentencia cósmica. Toda España, toda Europa y todo el mundo, han entrado en el tiempo catártico de la limpieza. Sólo es el principio. La atmósfera terrestre no sólo está contaminada químicamente, sino moralmente, psíquicamente. Y como es arriba es abajo, por eso la lavadora del universo no se priva de hacer su trabajo. Al pricipio los dormidos lo achacan a conspiraciones y asuntos feos paranoides, pero con el tiempo irán comprendiendo que hasta los pelos de nuestras cabezas y las frágiles hojitas de un árbol tienen su puesto en el conjunto de la exitencia. Todo chanchullo y todo delito sale a la luz , incluso delitos enterrados en el tiempo, resucitan para explicar la cadena que los une al presente. No es ningún drama, es justicia. Y eso nos alegra y nos reconforta, porque revela el orden de la Creación y el fluir de la Evolución creadora.
Los ciudadanos no sólo están tomando la calle, sino - lo más importante- conciencia y responsabilidad. El poder sobre sí mismos, para decidir entre todos, dialogando y proyectando juntos, cómo quieren gestionarse y qué tipo de régimen desean. Como pueden oparticpar en las decisiones de gobierno. Sin propaganda ni marketing electoralista. Termina la era de la "democracia" acomodaticia y egócrata, y comienza el tiempo de la demosofía equitativa y solidaria. Un cambio real después de la limpieza a fondo. Resulta que aquel grito de la manifestación "Pobreza cero", se está haciendo carne entre nosotros: "¡Un mundo nuevo! ¡Sí, es posible!"