martes, 13 de octubre de 2009

S.O.S para compartir

Esto es una invitación a colaborar en una emergencia de amor. Como todas. Las emergencias señalan un estado difícil que necesita apoyo y luz para solucionarse. Hoy llega una noticia desde Italia, más preocupante de lo habitual. Ya sabemos como andan por allí las cosas, pero al parecer se han agravado, en lo que a la libertad de expresión se refiere. Los medios honrados que resisten en plan llanero solitario, están siendo atacados fuertemente. El jefe del gobierno, que primero invitó a los empresarios a quitar la publicidad de los periódicos "rebeldes"porque no aplauden sus conductas y sus decisiones contrarias a la democracia, ahora amenaza con llevarles a los tribunales para silenciarlos. Con esta medida está presionando a los otros periódicos menos claros que ya no se atreven a hacer ninguna crítica para no ser vetados ni denunciados. Ni los directores calumniados y cesados, como ya ha ocurrido con el Avvenire.
¿Cómo podemos ayudar a estos hermanos que se debaten entre la presión del poder absoluto y la libertad de expresión como única arma para despertar a una sociedad abducida por los medios audiovisuales secuestrados por el poder político-mediático? Es fácil: con la plegaria y la energía divina. Pensando en ellos con amor y enviando luz, clarividencia, paz, serenidad, reconciliación, tanto a ellos como al gobierno que les acosa. Todos lo necesitan. No pensemos en términos de "buenos y malos", sino en que hay un problema grave que solucionar y es en eso en lo que deberemos centrar la atención. Ni rabia, ni pesimismo, ni pensamientos de juicio, porque eso forma un pantalla aislante que impide que el trabajo espiritual haga su función.
Lo mismo podemos hacer con la corrupción y el clima de tensiones que sufrimos aquí. En estos momentos la oración, la meditación y el trabajo sanador, son urgentes. Podemos enviar reiki también, siempre en un estado de seguridad, de que lo mejor está llegando y de que los tiempos se cumplen con sus ciclos justos. Y que ni una hoja de un árbol se mueve sin que el universo no participe. Nosotros ponemos la inteligencia y la fuerza de la mente co-creadora. Con la acción de gracias constante.
Dedicar cada día 10 minutos al menos a esta tarea fraterna, será algo hermoso y muy útil. Muchas gracias por vuestra bondad, ángeles blogueros.
Y un abrazo de luz para todos.

Algo que decir

Leo estos días un curioso epistolario. Cartas periodísticas entre Umberto Eco, escritor archi conocido y Carlo Mª Martini, cardenal católico. Tratan sobre la fe, la moral y sus razones . Con preguntas y respuestas por parte de ambos, pero sobre todo por parte del primero, que jugando quizás con su gráfico apellido, procura hacerse "eco" de la sensibilidad laica frente al entramado socio-religioso, ya que la religión, en este caso católica, más que ser un camino espiritual, se ha ido convirtiendo en "legisladora" de conciencias y magistra omnium . Maestra de todas las cosas.
Está muy bien, desde luego, y es imprescindible, que exista una guía ética para orientar el camino del hombre en la tierra, siempre que esa orientación no se limite a un credo concreto, con una historia concreta que aun no ha superado los baches terribles de su paso por el mundo. Como ya intuyó con una lúcidísima visión Juan XXIII, la religión católica necesita cada vez con más urgencia, despertar a la conciencia crística, si es que quiere seguir empeñada en ser representante material de la sabiduría, la bondad y la compasión divinas y no un negocio de almas perdidas y cada vez más despistadas. Puesto que la función de un camino no es potenciarse y glorificarse a sí mismo, sino conducir a los viandantes a alguna parte, a un lugar, a un destino; en el caso de los credos religiosos, se trata de llegar a madurar en todos los aspectos, pues sólo así se puede acceder a una espiritualidad auténtica y sana.
Si gran parte de los caminantes ya han llegado a su meta por vías no siempre católicas, sino tantas veces a pesar de ellas, -se han despertado-, el camino no es necesario. Y deberá quedarse disponible humildemente al servicio de quienes elijan recorrerlo. Como dijo Pedro Arrupe a Pablo VI: "Cuando ya no es necesaria una tarea, el último que apague la luz". Pues eso. O se despierta y se ve lo que hay entorno. O se apaga la luz y se trabaja en el silencio. Porque cuando no hay humildad ni claridad suficiente para entender esos "caminos de Dios", que no suelen coincidir con las vías del sonambulismo humano, la Luz se apaga sola. Se va. El Espíritu no está en posesión de nadie, sino en colaboración co-creadora con todo aquél que, como dice el evangelio: "Escucha la voz del Padre ", de la conciencia superior despierta " y la cumple".
Tras este preámbulo a modo de introducción, creo que puede ser interesante comentar ciertos matices de uno de los temas tratados en esa recopilación de cartas entre el escritor laico y el teólogo. Es el tema del aborto. Todavía un tabú para muchos y una encrucijada para muchas conciencias sensibles a la vida y a las manipulaciones humanas sobre ella. El filtro moral. Y el sentido de lo "justo" y saludable.
En las preguntas del escritor salta un sentido espontáneo, honesto, y perfectamente claro ante el reto que representa para él el punto de shock entre impedir una vida futurible y los problemas de la madre en ciernes. Las demandas son de una claridad indiscuitible e imprescindible. Sin embargo las respuestas del teólogo no existen. Hay una retahila de citas, de reflexiones vagas, de vias de escape, nos enteramos de la opinión al respecto de Santo Tomás, de San Agustín y de alguno más, pero al final del texto no queda nada que se pueda aplicar a nuestros días. A pesar de que Eco había insistido desde el principio en que la correspondencia no estaba dirigida al teólogo, al jerarca eclesiástico, sino al hombre, el hombre no contesta. Quizás el hombre no está. Ha desaparecido disuelto en el rol y cuando se le pide que salga de él, no puede. No distingue entre su esencia humana y su oficio adiestrador de humanos. Tremendo. O es que quizás no hay respuestas para ciertos interrogantes en un círculo cerrado y sin ventilación.
En una organización de hombres, gobernada y dirigida exclusivamente por hombres , donde las mujeres simplemente son siervas de esos hombres, confesadas y dirigidas por ellos y puestas al servicio de un dios machista y misógino o de la reproducción biológica de la especie, si es que no poseen la dosis de virtud suficiente para el servicio monacal al susodicho dios y a sus espléndidos representantes directos, resulta absolutamente fuera de lugar que se constituyan en jueces de algo que no pueden entender, primero, porque nunca concebirán ni parirán a nadie y segundo, porque su propia distancia del mundo femenino real, se lo impide.
Se debaten en ese texto, por parte de Eco, claro, los mil matices que encierra el hecho de interrumpir una vida. Y si es que de verdad se está interrumpiendo una vida que no se sabe donde empieza a ser. Y qué sentirán las mujeres que se enfrentan a una circunstancia así. Pero el teólogo no se digna a salir de su confesionario o de su capilla privada en una estupenda escenificación literaria de la escena de Pilatos y su lavado de manos. Citas refinadas y aplicadas al caso cierran filas al silencio del hombre en el discurso del teólogo. Qué Dios nos coja confesados, por si acaso! El discurso del erudito sacro no impresiona, pero el silencio del hombre sepultado bajo la sotana, aterroriza.
Si la deformación teológica hija del miedo no encadenase de ese modo a los católicos, si la presencia de Cristo les guiase todavía mediante ese Espíritu Santo que se empeñan en reducir al despacho papal, las cosas serían muy diferentes. Y esa comunidad de fe y de praxis sanadora, inspirada para enteder desde la ciencia y el espíritu, sabría que la vida del feto es simplemente vegetativa mientras no es autónoma. Que el alma no está aun formada, porque el alma es resultado del principio de individuación, que sólo se produce después de nacer y que al hombre le toca desarrollar mediante su conciencia que crecerá indisolublemente unida al alma. Que el cuerpo del feto vive porque la madre vive, siente lo que la madre siente, se nutre y respira porque la madre lo hace. El feto dentro de la madre, aunque ya tiene sus rasgos propios que el ADN le imprime automáticamente, no es aun un ser humano, sino un recipiente, un contenedor vegetativo, prolongación material de la madre, que se está preparando para albergar la vida superior que entrará a poner en marcha el sistema mediante la primera respiración, como lo abandonará, en la última. Lo que tampoco sabe esa teología feminófoba es que la fuerza del espíritu que entrará en aquel cuerpecito latente, está durante la gestación rodeando a la futura madre, sosteniéndola y despertando en ella el sentimiento -más que instinto- maternal. Por eso las hormonas se armonizan y se preparan para mantener esa vida y nutrirla también cuando nazca. La gente siempre ve como las futuras madres se embellecen, se iluminan y no se explican por qué. Cuestión hormonal, dirá la biología, y es cierto. Pero la biología obedece las leyes del Universo y el éste es obra permanente del Espíritu, que no creó en siete días la magnitud de lo que existe, sino que recrea constantemente y renueva lo creado, como las células de nuestros cuerpos se cambian y reponen sin cesar.
Sabiendo estos detalles fundamentales, es mucho más fácil desdramatizar y entender que si por circunstancias una mujer se ve abocada a no asumir un embarazo imposible, bien sea por motivos de salud, por una violación, o por cualquier impedimento insuperable psiquicamente, como una dependencia tóxica o una enfermedad incurable, problemas para subsistir materialmente o la incapacidad psicoemocional del entorno para asumir la maternidad de un modo sano y gozoso, no es ningún crimen pactar una decisión de interrupción del proceso orgánico, con el espíritu que la rodea desde el mismo momento de la concepción. "ÉL/ELLA" será el primero en aceptar y comprender una demora en su encarnación. Y en saber que simplemente el "traje" no le iba a sentar nada bien a sus medidas evolutivas.
Ninguna mujer ni hombre de bien están a favor del asesinato de nadie. Pero hay saber que un asesinato es matar una vida consciente, independiente y autónoma. Un nacido. Nadie pensaría que extirpar un tejido que crece en el organismo por su cuenta, pero dependiendo de un ser vivo, se llame asesinato. Sino operación quirúrgica.
¿Cómo juzgar la situación de angustia ante esa toma de decisión?¿Cómo se puede condenar a una mujer que se ve abocada a esa opción? ¿Es la vida mecánica, aunque sea aberrante, anómala y contra natura, un bien absoluto? ¿Entonces porqué un mártir que conscientemente da su vida por cualquier causa justa no se censura como suicida? ¿Por qué los asesinatos por pena de muerte no causan tanto problema como el aborto? Tal vez ese psicópata incurable que se lleva a una cámara de gas no hubiese terminado de tal modo, si una madre y un padre evolucionados hubiesen conectado en su momento con su espíritu antes de nacer, como producto de una unión sexual patológica o de unas tensiones ambientales lamentables o de cualquier enfermedad genética. ¿Por qué cargar siempre a "la voluntad de Dios" la responsabilidad que es claramente humana? ¿Por qué poner a Dios como juez implacable y castigador, atormentador y caprichoso, sometiendo a pruebas durísimas a los humanos constantemente, en vez de animarlos a ser cada vez más responsablemente libres y divinos? ¿Cuándo entenderán los juzgadores y condenadores que ese Dios que ellos sitúan en las alturas, está incardinado, metido y mezclado con esa naturaleza que desprecian y violentan? Por eso puede decidir de qué modo es digno vivir, llegar a este mundo y abandonarlo.
Es cierto que para llegar a ese estado de autonomía el hombre-dios, el hijo del hombre, como le llama el evangelio, que somos todos sin saberlo todavía, y del que Jesucristo fue el modelo original en aquel momento determinado de la historia, la encarnación de la Idea humana realizada, que intuyó Platón, necesita una educación y un despertar constante a lo largo de su temporalidad. Una afinación de su inteligencia, de su sensibilidad, de sus percepciones, un desarrollo del alma consciente y un vículo real y voluntario con el espíritu, que es su origen más alto y sagrado. El SER. Toda esta riqueza necesita a su vez un clima exterior adecuado. Un caldo ético donde crecer. Una unidad básica entre lo que se le dice y oye y lo que ve y descubre. Un fluído natural entre su interior y su exterior. Sólo así podemos ir aprendiendo el oficio de ser padres y madres. De ser hijos también.
Las religiones actuales tienen la obligación de ponerse a la altura evolutiva del conocimiento y del despertar humanos, en vez de frenar por miedo lo que no comprenden, si quieren seguir vigentes. Lo mismo que ya no se vive en cuevas ni se usan huesos y piedras para hacer utensilios, lo mismo que en tantos paises la pena de muerte ya no existe, y se usa tecnología avenzada para casi todo, la conciencia humana necesita otros horizontes más amplios. Unas nuevas capacidades intuitivas, intelectivas y emotivo-afectivo-sensoriales. Es un proceso que no puede retroceder. Y en él las resistencias son causa de graves disturbios y alteraciones. Pues el hombre al evolucionar forzosamente e inmerso en estructuras inadecuadas desarrollará patologías fisiológicas, mentales y conductuales que repercutirán cada vez más gravemente en el entorno. En el planeta entero, que con pensamiento y emoción alterados y tecnología en sus manos desorientadas, puede ser... lo que y está siendo.
Tenemos el deber de reaccionar y despertar, porque la "salvación" no será para las sectas ni para "grupos selectos", que no los hay en realidad, sino para todos. Dios está en cada uno de nosotros. Es lo que nosotros "le" permitimos expresar. Es un pacto con nuestra fuerza desconocida racionalmente, pero íntima y profunda en la esencia. No somos juguetes de ninguna casualidad, sino la encarnación de las causalidades. Dios somos nosotros mismos, sin memoria, haciendo una experiencia existencial a niveles diferentes. Por eso somos víctimas de la fuerza que utilizamos erroneamente y nos enganchamos al ego, que es parte del vehículo material, la fuerza que lo sustenta en este plano.
En fin, confiemos en el despertar de la mayoría y procuremos no causar mal a ninguna parte de esta realidad cósmica, de este tejido amoroso e inteligente que nos da la sustancia y del que todos somos hilos entrecruzados para darle consistencia material y consciente. No condenemos a nadie y tendamos una mano al hombre caído, pero con la valentía de decirle siempre la verdad y de advertirle del porqué de nuestras caídas y los riesgos a que estamos sometidos mientras caminamos a tientas y de espaladas a la luz. Aprendiendo a no ser cómplices sino sanadores de aquello que nos arrastra o nos repele.
Que ninguna creencia por estupenda que parezca, nos prive de conocer, experimentar y amar la esencia que somos en realidad. Y de reconocerla en nuestro prójimo. En todos. Aunque a veces haya que hacer algún esfuerzo importante para deshacer barreras internas. Que ninguna cultura o ideología recorte las alas de nuestras almas, oscurezca la unidad con el espíritu y nos impida el descubrimiento del amor.

domingo, 11 de octubre de 2009

Chocolate espeso e ideas claras

He leído una noticia curiosa e interesante: José Bono, presidente del Congreso, declara que al socialismo le vendría muy bien acercarse al cristianismo y llevarse mejor con la iglesia católica. Dos afirmaciones que me parece necesario ajustar, porque tienen una lógica y matices importantes, y que son eco de una realidad social confusa y bastante distorsionada. Veamos el panorama en algunos puntos de reflexión.
1) No sólo al socialismo, sino al mismo catolicismo militante y ofendiente contra todo prójimo que no pertenezca al clan, le vendría de perlas, además de repasar el catecismo, sobre todo, convertirse. Cambiar. Un giro copernicano de conciencia que abra las mentes y los sentimientos. Que despierte la capacidad de Ser y avive la llama del amor, de la solidaridad, del respeto, de la bondad y de la inteligencia.
2) Confundir catolicismo con cristianismo es un error muy común, porque desde que la iglesia asumió poderes temporales, se ha ido formando un batiburrillo de confusiones, manipulaciones y engaños, dobles sentidos y enredos que con la mejor intención, seguramente, han enmarañado mentes y conciencias hasta derivar en este maremagnum findetodo y comienzodealgo, que ahora nos ocupa y nos descoloca cada día un poco más. Lo que hemos heredado como institución es una farsa. ¿Qué es una farsa? ¿una mentira? No exactamente. La farsa es un modo deformado y fuera de tiesto, de interpretar una realidad que supera los medios y modos de entender y comunicar lo noentendido. Por ejemplo, podemos hacer una farsa, una comedia, un sainete, sobre la corrupción, sobre la enfermedad, sobre la droga o la guerra. Tomando un hecho real, lo interpretamos, lo modelamos y lo orientamos hacia aquello que nos interesa comunicar, dejando a un lado zonas importantes de la realidad objetiva, y apartando aquello que no interesa resaltar, o lo que no importa o no conviene tocar. Eso ha sido durante siglos este catolicismo agonizante que aún sobrevive camuflándose en una multinacional ideológica, que ya hace mucho tiempo ha olvidado su verdadero sentido, sus raíces. Se ha incardinado de tal modo en la supervivencia y en el miedo a desaparecer, que ese mismo afan de "eternidad" la ha dejado sin alma, sin contacto con el Ser y congelada en el tener, poseer, mandar y figurar, paro ya sin un porqué.
3) En efecto, como percibe Bono, el socialismo y el cristianismo tienen mucho que ver.Pero en la base. En el origen. No en la farsa "política" o religiosa. Uno y otro responden al evangelio de la vida, cada uno en su tiempo. Hasta en la honesta percepción de Marx, que detectó la idolatría, el opio del pueblo, la adormidera de conciencias con que el falso cristianismo vegetaba entonces y aún vegeta por estas latitudes del tercer milenio en ciernes. Sin raiz espiritual se ha vinculado a opciones políticas que mantengan su supervivencia en las costumbres y en hábitos sociales incluso opuestos al origen cristiano, para no perder la clientela. Así, para "sobrevivir" ha ido olvidando su función mediática, no salvífica por sí misma, sino como instrumento de algo más consistente y valioso: el camino hacia el encuentro humano-divino dentro del mismo hombre. De ser un medio se ha convertido en fin. Y como hacen los políticos demagogos, cuando esa farsa se siente atacada, envenena y asusta a sus partidarios: quien la critica o la rechaza, quiere el mal para todos.
Cuando alguna costumbre injusta, pero arraigada y bendecida por el sistema "católico" se modifica desde la sociedad laica, para mejorarla, -reconocer derechos a los homosexuales, no hacerla signatura de religión católica obligatoria, o respetar el testamento vital o la pluralidad de credos en la enseñanza sin imposición de la religión propia a los no católicos- a institución salta como una fiera acorralada, sin reflexión ni sabiduría, se alía con lo más fanático y menos cristiano que encuentra porque ha perdido el don del discernimiento y ha olvidado la humildad. Reprimiendo el don divino de la sexualidad humana, -porque no ha sabido comprenderlo limpiamente ni orientarlo-, en pro de una "castidad" impuesta, provoca pedofilias, dobles vidas y males psíquicos incontables. Alterando la paz social y creando bandos y luchas, ella siente la "militancia" de una cruzada y se refuerza en su poder mundano, dando la espalda a su misión y aceptando pactos sacrílegos de silencio con los dictadores que le permiten seguir en el poder, aunque haya mártires por el reino de Dios, que no están bautizados o que no van a misa, eso no cuenta. Con sus hechos niega lo que con sus palabras afirma: Dios es Amor sin exclusiones.
Justicia, compasión por todos y respeto para todos, sin excepciones. No se puede ser aliados del racismo y la xenofobia no bendecir en privado lo qque se condena en público. Ni cobrar un plus multimillonario por las visitas del jerarca máximo, sobre todo en aquellas al Tercer Mundo. Ni consentir dispendios brutales en los preparativos,mientras necesidades vitales de los ciudadanos están al descubierto. Todo eso se ahorraría si el jerarca máximo no fuese un jefe de estado, sino un peregrino al servicio de los más sufrientes y necesitados. Pero en eso el señor Bono no quiere entrar. Tal vez no lo ve ni lo sabe. Porque siguiendo las buenas costumbres ancestrales sigue confundiendo catolicismo con cristianismo.
4) Al socialismo, es cierto, le vendría muy bien pasarse por el cristianismo de vez en cuando ¿Y a quién no? También al catolicismo de corte fasci-corrupto,le vendría al pelo. ¿En qué se diferencian los cultos profanos y fanáticos a la Xeperudeta o Sant Vicent, por ejemplo, del culto a los ídolos pehistóricos? Pues en que ahora se ven por la tele y el atrezzo se compra en el Corte Inglés. Nada más. El estado de dormición en que vegeta la sociedad,acunada por las nanas del catolicismo-fusión, impide despertar. Y eso es el pecado más grave que se puede cometer. La base del verdadero "mal" que afecta al hombre. Da escalofríos pensar que todos los beneficiarios de una trama corrupta de dimensiones descomunales, están bautizados, que dejan un ratito libre en sus tejemanejes de mentiras, omisiones, calumnias y desvergüenzas, para ir a misa, comulgar, confesar y rezar ¿ a quién?...Y que después de estudiar religión en la escuela y en el instituto durante años, de besuquear a Santiago y a la Virgen del Pilar, no han aprendido a distinguir las dimensiones y variantes del séptimo mandamiento, por ejemplo o del octavo, por citar sólo esos dos. Será que no han pasado el control de calidad en el cumpli-miento de los dos primeros:
I- Amarás a Dios por encima de todo y I-Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Claro que tal vez, ocupados en el III que es santificar las fiestas, es posible que se hayan pasado diez pueblos. Sobre todo si las fiestas dan un pastón y entretienen a la gente aún más y mejor. Panem et circenses. Faltaría más, para no perder la costumbre imperial.
No se trata de destruir nada, ni de ofender. Son hechos. Hechos que debemos analizar y estudiar con calma y reflexión. Sin enfado ni descalificación. Ateniéndonos a lo que hay. A lo que vivimos. Al deber de informarse y aportar nuestro discernimiento. No a la rebeldía, no a la inutilidad de los enfentamientos inútiles. Como ciudadanos, reflexionamos y construimos espacios de intercambio de ideas y opciones, para que todos mejoremos.
¿Cómo se estaría viviendo esta crisis si la honradez, la cooperación y las ganas de que el bien sea patrimonio de todos, no algo partidista, guiase las intenciones? Si el bien común fuese el objetivo de los discursos y no el apoderarse del poder y de la influencia social, religiosa o mediática. Si fuesen la inteligencia, la ética, la honestidad y la lucidez las cualidades más valoradas en vez de la sastrería superstar, el joyero, el relojero de lujo o el peluquero fashion que hacen los arreglitos en esa evento-pijolandia de nuestros gobernantes falleros, mientras la falla ciudadana se cae a cachitos, desmoralizada, desinflada y harta de tanta basura costeada, zaplanizada, fabreada, barbereada y campsizada por los impuestos que salen del trabajo y del esfuerzo de los pocos que aún conservan el empleo, si fuesen esas cualidades importantísimas e imprescindibles las mejores medallas que se colgasen, entonces sí, la iglesia que los formó y educó en el catolicismo podría de verdad sentirse contenta y satisfecha de su misión.
Pero con estos resultados, señor Bono, ¿qué quiere qué le diga?

sábado, 10 de octubre de 2009

Otra Historia en esta misma. Efecto matrioska.

Bien: Estado de conciencia nacido del equilibrio y la asociación naturalmente sana entre la mente, las emociones y las conductas, que da lugar al conocimiento profundo, analitico y sintético, intuitivo y razonado, de la realidad, que propicia la posibilidad de crear acciones concretas, cuyo resultado es el bien común.
Mal: Estado de noconciencia, desequilibrio y disociación entre mente, emociones y conductas, que da lugar a procesos destructivos y desintegradores, donde las funciones del pensamiento, la emoción y la conducta se distorsionan y se ponen al servicio de esa misma distorsión que procede de un your self enfermo, deformado por percepciones desproporcionadas y alteradas de la realidad, de origen traumático, a veces genético, y educacional, que se percibe a segmentos inconexos y que, si no se corrige con la maduración y curación de la personalidad termina derivando en enfermedad, delito y locura, con el resultado de muerte y aniquilación voluntaria de las posibilidades evolutivas en todos los planos.
Conciencia: Capacidad esencial de percepción de la realidad subjetva y objetiva, que se genera desde el desarrollo armónico del potencial humano en los centros psiquíquicos y emocionales, a través del aprendizaje y la educación adecuados; posibilita el autoconocimiento, el sentido de responsabilidad, el desarrollo de las cualidades y el cambio a mejor de los defectos hasta su integración y reciclaje. Actúa en los tres estratos del sistema humano: mente, emoción y praxis y permite la capacidad de elegir y la adquisición íntegra de la libertad real, superando las alucinaciones egoicas y caprichosas del libertinaje y de la barbarie. Es el mecanismo sutil que nos distingue del resto de animales. Sin ella, tanto la emoción como el pensamiento se reducen a expresiones animales en registros más sutiles que la mera corporeidad, pero igualmente primitivos e inservibles para el hombre y su evolución.
Alma: Flujo vital de naturaleza inmaterial que se genera junto a la conciencia, siendo ambas dos caras del mismo fenómeno y herramientas imprescindibles para percibir el Espíritu. La conciencia es la conexión entre materia y energía, el nexo que las cohesiona y les da un sentido vivible y experiencial. El alma es el resultado de ese mismo proceso, la traducción de lo percibido por la conciencia al terreno de lo sublime. Es el alma la encargada de unificar la emoción y el intelecto a través del sentimiento. En la conciencia vive el discernimiento, el sentido ético natural y las percepciones profundas del intelecto. En el alma tienen asiento la intuición artística, la inspiración, la estética y la belleza, la compasión, la ternura y las sensibilidad como filtro refinado de las percepciones sensoriales.
Espíritu: Fuerza esencial universal, elàn vital (Bergson), prana, pneuma, Tao, Ki, Espíritu Santo, anima mundi , etc, según cada tradición la ha percibido y denominado a lo largo del devenir humano. Fuerza inagotable en posibilidades y actos insondables que da entidad y manifestación al SER, como sustancia integradora de todo cuanto se manifiesta en acto o en potencia. Imposible de personalizar con sistemas mensurables, temporales y espaciales, pero, sin embargo, presente en todos ellos y percibible en todo cuanto existe, en cualquier estado, y cuya percepción humana está directamente relacionada con el desarrollo de la conciencia y del alma. Una vez desarrolladas estas dos caras del conocimiento y del sentimiento, se produce la fusión de ambas con esta Fuerza inmensa. Un fenómeno que se ha llamado iluminación mística, porque durante siglos fue un hecho aislado propio de personas que durante años habían seguido una determinada forma de disciplina renunciante, virtuosa y sufriente. Si embargo en este nuevo tiempo que estamos comenzando a explorar y a co-crear, esa fusión se está empezando a manifestar de muchos modos: desde la física cuántica, a las grandes intuiciones que están moviendo el planeta hacia su elevación a niveles mucho más evolucionados. El resultado de esa fusión cuántico-cualitativa, es decir, alma y mente, es un estado distinto de percibir las apariencias y de comprender profundamente e instantáneamente la realidad. Con ello desaparece el juicio y la división que crean tanto dolor y confusión. Y como resultado se empieza a manifestar lo que hasta ahora ha sido utopía, sueño y esperanza: el Amor hecho hombre/mujer. Como vía de crecimiento real y maduración completa. El Amor como sustancia que amalgama todo lo que existe o puede existir. Como sustancia fundante e identidad ontológica.
La cuestión de los conceptos, de las definciones limitativas y de los nombres es una bagatela ante esta Realidad desbordante. Ha llegado el tiempo en el que lo imprescindible no es la creencia ni la ideología, sino la experiencia personal, única e intransferible, de lo transcendente como fundamento integrador de la vida.
Si a lo largo de los siglos se ha estado viviendo de las "rentas", imitando y siguiendo a unos pocos que alcanzaron ese estado de fusión, que ya no pasa por la muerte como trituradora, porque se ha convertido en vida, más allá de los malabarismos mentales, filosóficos y religiosos, ahora ya esto no es posible. Es el tiempo de la elección personal, del paso definitivo, ontológico de verdad, de la especie hacia una etapa nueva y preciosa, de una vibración in crescendo en todo el sistema humano y también en el planeta y en el cosmos. Nada está aislado. Y no es una "mente universal" lo que mueve el proceso, sino un Amor Inteligente del que hemos tomado la sustancia.
El pensamiento es una herramienta importante, pero no es el director de la empresa. Y la mente la secretaria que archiva, cuenta, pesa, compara y mide. La intuición es el creativo, el que "ve" y puede "saber" de antemano ciertas relaciones de causalidad, de asociaciación, de contrastes, de polaridades y de finalidad, del trabajo simultáneo entre fluidez y solidificación, porque sabe situarse en el vacío del Ser, que tanto se confunde con la "nada" espantosa del nihilismo, que ya no ha lugar en ese nuevo estado que llega, como un parto, si poderse evitar. Y como en un parto, sólo nace a la vida el sistema orgánico que se ha formado adecuadamente y está apto para el nuevo plano de la existencia. Puro Darwin. Ahora se empezará a saber qué es en realidad la evolución y su significado metateológico.
Vayan por delante estas buenas noticias que los acontecimientos, la ciencia y la experiencia de todos irán descubriendo como elementos nuevos y estupendos para seguir el viaje eterno del descubrimiento constante. Quienes van siendo conscientes de su divinidad, no en el sentido idolátrico y cultual, sino en el sentido Real y profundo, ya disfrutan y reconocen todo esto que nada tiene que ver con ningún rito ni dogma. Es el producto del crecimiento humano. Simplemente. Una separación de planos y estados que permite vivir los acontecimientos del fin de un mundo, desde la óptica eterna. Donde hasta el vocabulario y la nomenclatura cambia de contenido semántico y nos orienta en otra dirección.
Vamos de boda: El Espíritu ha pedido la mano del alma consciente y ella le ha dicho SÍ.

miércoles, 7 de octubre de 2009

El poder y la nueva conciencia

En el nuevo paradigma que estamos comenzando a construir, están cambiando muchas cosas y lo veremos reflejado en vuelcos sociales y sorpresas inesperadas que darán al atraste con montajes y estructuras viejas, que ya no se corresponden con las necesidades que la evolución necesita. La evolución, como la misma fuerza divina creadora y mantenedora del cosmos visible e invisible, no funciona con los parámetros "humanos" al uso, basados en el juicio, es decir, en la aprobación o el rechazo de ideas y tradiciones,costumbres o intereses, que se defienden o atacan según conviene al estamento cultural, social , religioso, político, étnico, genérico, económico, etc, al que se pertenece. En el nuevo modo de vida que se está empezando a desarrollar, el interés es el bien común. No el bien "común" de una parte, de un clan, de un trust, de una fracción, sino el bien de todos los componentes del conjunto humano. Por eso se hace sin lucha, sin agresión, con la fuerza de la serenidad que dimana de las cosas que llegan a su tiempo, como se nace y se muere. Como las cosechas maduran. A su tiempo. Eucronísticamente.

Una de las esclavitudes más perjudiciales que hemos soportado a lo largo de la historia ha sido la lacra del "poder"; un sistema que pervierte las responsabilidades que deben ejercerse al servicio de la comunidad y las convierte en manipulación usufructuaria de las mismas por parte de los gobernantes corrompidos, usando la posibilidad de utilizar la cosa pública para adquirir influencia social, autoridad política, económica o religiosa, para sacar provecho personal y de partido, escondiendo las ambiciones más bajas y rastreras en la pésima gestión de los asuntos públicos, hasta llegar a unificar falsamente los intereses de un colectivo ciudadano, con los propios de los dirigentes, de modo que los todos identifiquen la fuerza del gobierno, el símbolo de la nación, la gobernabilidad necesaria, con la figura y los intereses de los gobernantes. Y cuando esos piratas de la picaresca y el chanchullo se sienten acorralados por las consecuencias de sus errores y fiascos y delitos, intentan que el ciudadano se sienta perseguido y acosado, porque el daño no es pera el "héroe" que gobierna, sino para el pueblo entero, que está siendo menospreciado y maltratado por el poder central antitodo, absolutista y malísimo. Ha sido siempre la táctica de los imperios. Pero en nuestros días se ha agravado el proceso con el uso de los medios de comunicación y de la publicidad como armas indetectables pero realmente peligrosísimas para un sistema equilibrado de libertad de expresión y de participación ciudadana en los asuntos que conciernen a todos y no a los intereses interesadísimos de unos cuantos.

El poder,como todas las fuerzas que están a nuestra disposición, no es real si no se llena de contenido y se le da una aplicación práctica. El resultado de su función depende del uso consciente y justo que se le conceda, del modo en que esa fuerza operativa, que en sí es neutra, se utilice. Al llegar a este punto, la nueva visión consciente de la humanidad comprende que las ideologías que vinculan y articulan los estamentos del poder y que subyadcen en las decisiones políticas, económicas, religiosas o legislativo-judiciales, no sirven al desarrollo de todos, sino que están al servicio de una concepción partidista que mutila y margina las opciones diferentes y los intereses opuestos a quien manda más y corrompe mejor.
La concepción que se tiene de quienes deberían ser servidores públicos, es exactamente la opuesta: personajes ambiciosos, corruptos, manipuladores e intrigantes, capaces de lo peor para llegar al poder y mantenerse en él. Una aberración endémica que se debe soportar como un mal de "menor cuantía". En este sistema de desinformación zafio y obtuso, a cualquier cargo público la corrupción se le supone, como al soldado el valor. De tal modo afecta esta visión al ciudadano normal, intoxicado y desesperanzado por los media, -que no desean ofrecer otra cosa, que las peores noticias y desastres, ignorando los hechos buenos, nobles, sanos y justos, alegando que no son "noticia"- que el panorama apático y desmoralizante, no tiene en cuenta al servidor público honesto, ni valora sus esfuerzos; los medios se han encargado de tirar por tierra y desvalorizar a todos por igual. Y los llaneros solitarios de la ética deben lidiar solos, juzgados con la misma dureza que si fuesen corruptos. Así encontramos que se puede incohar un proceso contra un juez demostradamente honesto, sin fundamento alguno, y dejar sueltos los cabos de un grupo entero de jueces corruptos usados como tapaderas para ocultar verdaderos delitos, tras la más desvergonzada prevaricación. Así comprobamos que la maledicencia y la calumnia de las mentes enfermas, salpican y expanden las basuras propias sobre el "enemigo"a través de una prensa incapaz de analizar ni comprender, que vomita desinformaciones y deformaciones y se pone al servicio de la confusión para vender más y mejor. El resultado es lo que hay: la eterna historia de "buenos y malos", según del lado en que se milite. Ergo, la militancia y la partidocracia, nos están sobrando. Nos molestan y nos estorban.

En la nueva energía este concepto guerrero y obsoleto del servicio público como campo de batalla, áspero e inútil, el sistema de gobernar siempre contra algo, en vez de a favor de todos, no puede seguir vigente. Los miembros de un parlamento no han sido votados por la ciuadadanía para que se enfrenten y se falten el respeto, para que corrompan y esquiven al poder judicial, para que se renueven vestuario y complementos a base de conceder dineros públicos a los mangantes, pícaros y delincuentes, poniéndose a la misma altura de éstos. Para que dispongan de la región que gobiernan como si fuese su finca particular, para que deformen obras de arte que mencionan lo que no les gusta, como ese "Roger de Flor" de Chapí, que han mutilado y cambiado a su mediocre criterio y palurda concepción de la cultura "valenciana". No. No seguirán. Y no será porque nadie de fuera los espíe ni les persiga. Les persiguen sus acciones corruptas, su complejo de inferioridad, su no adecuación al momento histórico y evolutivo. Su demostrada incapacidad para gestionar con decencia y eficacia el patrimonio de todos. Su mediocridad. Su analfabetismo ético.
Ya se les ha pasado el arroz en la cocina del universo. Y el socarrat de su coentor, la puzza della loro immondizia, como dirían en Italia, atufa demasiado el medio ambente. Por eso mismo no necesitan que nadie les ponga zancadillas, las denuncias no las he hecho nadie de fuera de su entorno, sino la gente misma de su grupo, que está horrorizada de pertenecer a una mafia, cuando pensaban creer y pertenecer a algo digno. Tienen miedo y se han ido directos a la policia judicial para denunciar lo que sus conciencias en estado de renovación ya no pueden asumir. Quieren volver a dormir tranquilos. Tienen al "enemigo" dentro y se están desgastando al buscarlo fuera. No lo detectarán, pues su falta de inteligencia no les permite reconocerlo cuando se miran cada mañana al espejo. Las leyes universales tienen sus métodos y sus herraminetas de trabajo. No se conspira contra nadie, sino contra uno mismo. No se eliminan enemigos, se destroza uno mismo. No se engaña a nadie, la verdad tiene tanta fuerza que acaba por sobrevivir a sus potenciales verdugos. La sectas del poder, como Cronos, acaban devorando a sus hijos predilectos. Y los pactos con el diablo siempre acaban fatal. El mal odia a los perdedores que engendra y quien vendió su alma ya es un perdedor. Se ha despojado voluntariamente de su mayor riqueza: su conciencia.

Desde el nuevo paradigma de conciencia la participación ciudadana en el bien común no es hacer "polìtica"tal y como se entiende ahora, sino una obligación ética y moral lejísimos de las ideologías y ajena al partidismo, que según su nombre indica, es división y fisión, como la desintegración atómica, destructivo y creador de luchas inútiles. Socialmente mortal por desgaste y enfermedad colectiva. Cada ser tiene perfecto derecho a pensar, sentir y hacer lo que considere bueno y constructivo para su vida y su persona, mientras su mundo privado no interfiera y perjudique al resto. Y por tanto tiene el deber de trabajar para lograr una sociedad que permita ese estado y forma de vida para todos. El bien común.
Estamos en el final de unos tiempos devastadores y en el principio de un mundo nuevo. No nos asustemos de que las viejas estructuras que se niegan a evolucionar y a rehabilitarse, adaptándose limpiamente y sin lavados de cara estratégicos, a las nuevas necesidades y desafíos, se desplomen sin que ninguna piqueta desde el exterior las golpee. Se derrumban porque sus cuarteadas bases ya no soportan el peso de la inutilidad y la hostilidad inoperantes, per sé.
No se puede ya sostener que el cambio climático es un rumor sin base. Un alarmismo. No se puede sostener que los intereses personales y amiguistas organicen el modo de gobernar. No se puede sostener que las conductas corruptas demostradas son infundios. No se puede gobernar desde la paranoia viendo enemigos en quienes opinan diferente y enriquecen con su visión la limitación propia. No se puede imponer el chino como estudio para impedir una asignatura imprescindible como educar ciudadanos para el mundo que está gestándose, sólo por pánico a afrontar en público lo que se vive oscuramente en privado. No se puede montar una cruzada religiosa y menos para rentabilizarla políticamente. Toda religión que no se basa en el respeto al prójimo y a su derecho a elegir, es falsa. Pura idolatría de conveniencia. No se puede manipular la información, porque el mismo manipulador acaba por creerse su propia farsa y romper sus vínculos con la realidad entrando en un estado de demencia peligroso, que le incapacita para gobernar, ya que no es capaz de controlar su miedo a la responsabilidad de afrontar lo real y eso es lo que lo ocurre cuando decide falsear o silenciar la información o no responder a la prensa ni al congreso cuando le piden respuestas y razones de sus actos sin fundamento ni coherencia. De sus delitos que todos ven, menos el interesado y la camarilla interesada en seguir lucrándose de un personaje chantajeable y teledirigible. Vendible y comprable. Todo esto es el epílogo a que ahora nos enfrentamos desde la esperanza y la comprensión. Desde el perdón preparado para cuando esté listo el arrepentimiento hecho realidad y las ganas de devolver lo arrebatado: la dignidad de un pueblo engañado y alienado, que ha dejado en manos negrísimas y desastrosas su presente. Y que ahora está pagando tan cara su atolondrada elección y su falta de discernimiento. Un pueblo así de fatuo, iluso, elemental e ingenuo merecía este escarmiento. Seguramente por eso votó en masa el despropósito. Ya se sabe que con la masa, sobre todo, se hacen churros. Y así estamos. Esperando que las existencias se acaben y la churrería cierre por falta de clientes.
La nueva conciencia ya sabe alimentarse mejor. Los fritos son pesados y pierden aceite por todas partes. Producen colesterol. Prefiere el aire limpio a la fritanga. La huerta verde y viva, al cemento desolado. La cultura de las bibliotecas al chisgarabís de la wikipedia mediática. La fiesta civilizada y hermosa de unas fallas musicales y participativas, al estruendo palurdo del bestiario montaraz aislado en carpas insolidarias e incívicas. El diálogo y el respeto a la burla de las instuticiones en degradación creciente. La inteligencia y la bondad, a la chulería impositiva. La crisis dead the old way of life .
El universo nunca se para. Y todo se armoniza por sí mismo. Los propios males traen sus remedios escondidos en su interior: El aprendizaje y el cambio irreversible. El antídoto perfecto.Todo está en marcha. No hay más poder real que la propia justicia eterna dando a cada uno su parte según sus actos. Ni más riqueza que la inteligencia del amor haciendo posible la nueva vida.
Ya queda menos.

martes, 6 de octubre de 2009

Leyes eternas. Nueva conciencia.

Amor y matrimonio. Significado profundo.

Hay mucho que revisar en nuestra herencia cultural, ética y religiosa, para poder liberarnos de tópicos y restos inservibles que suponen un lastre pesadísimo en la evolución. No se trata en absoluto de eliminar las bases fundamentales y necesarias para convivir armónicamente y en paz. Civilizadamente. Ni un permiso irresponsable para saltarse a la torera las normas más elementales de la decencia, sino al contrario, se trata de hacer un análisis justo y honesto de nuestro estado evolutivo, revisando las condiciones del "contrato" existencial que nos encontramos al nacer y que con la evolución de la conciencia y del cerebro, con la modificación de la percepción y de la experiencia, necesitan una nueva visión para poder comprender en qué punto del camino nos encontramos ahora y cómo afrontar los nuevos desafíos y comprobar si las herramientas heredadas nos sirven o hay que sustituírlas por otras más adecuadas a las nuevas funciones. Es decir, como Darwin afirma, si la función crea el órgano, las nuevas funciones de la nueva conciencia tienen que desarrollar nuevos órganos personales y sociales que hagan posible el crecimiento, la liberación y el equilibrio.
Uno de los puntos álgidos de nuestro currículum terrestre es el de la relación de pareja. La vida compartida entre dos. Desde el Paleolítico ha llovido mucho y hemos ido aprendiendo y desarrollando diferentes modos de entender esta forma de relación que es fundamental para la especie y para el equilibrio individual.
La "solución" a esa necesidad desde siempre ha sido el matrimonio, en cualquiera de sus modalidades antropológicas. En la medida que las conciencias han ido progresando también ha ido tranformándose la base de datos que nutre el vínculo matrimonial.
De una unión meramente funcional, reproductora e interesada, se ha ido llegando a la pareja que se une por afinidades, afecto profundo y enamoramiento. Por un proyecto de vida a compartir,por un trabajo conjunto que realizar en el mundo. Por unos ideales de desarrollo que mueven el interés por la vida en común en privado y en público. Sin embargo hasta esa forma más selecta de relación ha entrado en crisis y uniones "de toda la vida" se deshacen un buen día porque ya "no hay nada que decirse", ya "no hay comunicación" y lo que fue ha dejado de ser sin poderse evitar. Se hace lo posible por "salvar el matrimonio", pero el resultado es nefasto. El matrimonio está fundamentado en el bien y en el crecimiento de dos personas y de pronto esas dos personas empiezan a sentirse desconocidas, extrañas. Y sin ellas el matrimonio no existe. No es el divorcio lo que ha estropeado el matrimonio, sino la solución civilizada a una situación insostenible en una unión que ya nolo es. Un divorcio respetuoso y comprendido con honestidad, es mucho más ético que el adulterio y la mentira como recurso para ocultar el final de algo que no tiene sentido sostener. Si aparece un tercero entre las dos componentes de la pareja es porque el enamoramiento se ha terminado y el amor no ha llegado a ser. El divorcio ya es un hecho. La firma ante le juez, es puro trámite.
¿Y el amor? Los implicados en la "ruptura" dicen que se ha terminado. Lo que no sospechan es que ese amor ahora falta porque nunca estuvo presente. Se confundió el enamoramiento -esa fuerza magnética e invencible, durante algún tiempo- con el amor. Y aunque son compatibles no siempre aparecen juntos. Porque el enamoramiento depende de los sentidos y por eso caduca cuando los sentidos se saturan o cambian de interés y fijaciones. Sin embargo el amor no caduca nunca, necesita la ignición del enamoramiento para hacerse notar y sentir y a partir de entonces comienza a crecer y a liberarse de los altibajos de aquél. Al amor empieza a tener identidad propia con todo lo que eso implica. El enamoramiento es hijo de los sentidos. El amor es hijo del alma y del espiritu. Los sentidos y el eros se purifican en él y él a su vez, los embellece, los eleva y en ese proceso se hace visible. Convierte la estética de la apariencia en ética de la profundidad y viceversa.
Está claro que muy pocas parejas pasan de la primera fase. Es decir, que se quedan atrapadas en la cadena del enemoramiento, de la fantasía desbordada, del estado de necesidad dependiente. A la altura emotiva y elemental de un niño pequeño que no es nadie sin sus padres. No lpuede amarles porque les necesita. Les "quiere". Les desea a su lado para sentirse protegido, mimado, valorado, querido, orientado y cuidado, eso es puro egoísmo muy natural en la fase infantil pero insostenible y fuente de infelicidad y de desequilibrio en la fase adulta. Un enamoramiento sin amor es el triunfo del disturbio edípico. Un desastre anunciado. Esos "te necesito" que tanto abundan en el léxico de los enamorados son la llave del fracaso en una relación, no un seguro de eternidad. Esas obsesiones de "salvar" al otro, de "hacerle feliz", de ser su "esclavo", son más bien preocupantes indicios de que la etapa edípica no fue superada en su momento y determinarán una relación desajustada, neurótica, inmadura y posesiva. Dependiente. Puede que con muchas muestras de afecto superificial y emocional, pero siempre sin la raiz sana del sentimiento, que es la elevación de la emoción y de la mente, hasta el espíritu. La armonización entre los chakras inferiores y los superiores que se vinculan y armonizan en el 4º chakra. Mucha gente detiene su evolución en ese canto de sirena que atrae para devorar, porque en esos estados de rapto y exultación creen energetizarse y ponerse las pilas, al sentirse admirados, deseados e imprescindibles hasta la desesperación autoinmoladora del ferviente enamorado. Todo eso sin amor se apaga cuando acaba el ciclo del encantamiento y uno de los dos, o los dos, descubre que se ha cansado, que recibe menos de lo que da y que pierde lo que ha invertido: su tiempo, sus bienes, su atención y su cariño o que hay otro/a que le da más devoción, facilidades, oportunidades, comodidad, satisfacciones egoistas, etc. El enamormiento es puramente mercantil y eso se ve, cuando se despierta de su denso sopor y se descubre la mentira en que hemos estado sumergidos. Incluso hay alguna frase típica de ese estado: "Mienteme!", "dime que me quieres aunque no sea verdad". No se puede caer más bajo en el nivel del ser.
Intuyendo esos finales irremediables, hay mucha gente que nunca se compromete y prefiere soñar de lejos, alimentar su emocionalidad con ese tipo de sensación estimulante y no vinculante. De ese modo nunca se crece ni se ama. Todas le relaciones llevan la fecha de caducidad como un producto de consumo. Nada de amor, que es lo único eterno que puede disfrutar nuestra condición. Todo es como un hermoso castillo de fuegos artificiales. Ígneo, veloz y efímero. Estalla en un momento, ilumina la oscuridad y se apaga. La oscuridad sigue donde estaba y el castillo ya no existe. Las emociones suben y bajan. De la euforia se pasa a la confusión, de la confusión a la tristeza, de la tristeza a la decepción, de la decepción al vacío y del vacío al llenado con otra novedad que aparezca en lontananza o en vecindad. Y otra vez, la noria gira. La involución pone la directa. Y sigue la inercia mecánica de la esclavitud. Del karma. De la repetición. Lo grave es que cada vez que esto ocurre se forma una placa de dureza en la sensibilidad, una queratinización, una cicatriz que insensibiliza y "protege" del sufrimiento a base de desarrollar la dosis justa de cinismo inmunizador y bloqueante. Impedimento absoluto para crecer y ser felices.
Y ese estado repetido y no superado, forma y deforma el carácter, lo pervierte y lo estropea para siempre, si la conciencia no se libera de hábitos cómodos, de consejos estúpidos y degradantes que tienden a facilitarnos y a justificar las conductas erróneas que nos atrapan y nos impiden ser, sentir, pensar y obrar en limpio, en inocente, en alto, en liberado, en feliz y realizado. Integrado. Universal.
El amor es otra historia. Para vivirlo hay que desnudarse de todo y del todo. Hay que aprender a morir, en Sus manos la eutanasia es el éxtasis del místico no el orgasmo insaciable del sátiro o de la ninfómana; aprender a soltar, a gozar de verdad, a fluir, a perder la seguridad, el apego, el afán de control sobre el otro, que ya es tú y sois en todo. El amor te asciende de vibración, supera el sexo, la atracción, la manipulación de los sentidos, el angaño de la mente, el significado de las palabras. El te convierte en perfume, en luz, en verso silencioso y música callada, para que se escuche solo la Voz que no hace ruido y hable en el vacío divino aquel lenguaje que llena todo sin ocupar espacio ni tiempo. Es un océano delicioso que no se queda enganchado en emociones ni ideas, que ya no necesita comerciar ni exhibirse. Sino el sacro misterio de la clausura que te expande por el cosmos sin ánimo de lucro ni de recompensa. Cada paso que das en Él te agranda y te reduce. Te arranca el miedo para siempre. Te hace parte del Dharma sin que tú aportes mérito alguno, sólo la entrega sin límites. El olvido de la limitación y del "poder", de la seducción estúpida, de la rapiña afectiva que no puede entender ni acoger este don transformador de la personalidad en la plena individualidad. Entras en otro estado. ¿Quién podría engañar desde aquí? ¿Para qué mentir o fingir cuando todo es tan claro que la verdad es un libro abierto? ¿Para qué intentar empinarse en zancos para simular una altura falsa que se ve a simple vista? El amor simplifica. Libera. Allana los caminos. Donde todo es difícil, el amor no falla. El mundo puede poner imposibles por medio, pero el amor ni los ve. Para Él no existen. Y tranforma lo que toca para siempre. Vive en las criaturas y las hace nobles, se refleja en la creación y la embellece. Quien entra en su Fortaleza nunca la abandonará, porque forma parte de ella. Y descubre que es allí a donde pertenece.
El amor es el milagro constante. El mago infinitamente sabio y tierno que se esconde en tus átomos, en tus moléculas y partículas. Es la luz que te puede hacer atravesar universos, autobuses, continentes, cielos y tierras. Que deja tu pobre pensamiento adaptado a la miseria, a la altura del betún. Es decir, en su lugar. Ante su grandeza ¿en qué se queda lo "otro"? Es decir, los enamoramientos temporales, las sacudidas del instinto, las mentiras del tiempo, la vanidad cruel de poseer a alguien que en realidad es nadie, de desconfiar, de engañar y fingir para "conquistar" basura. Todo eso es nada ante Él. Y cuando aparece el Ser que viene de lo eterno para encontrarte, un pedazo de Dios para recordarte que tú eres él, entonces vives el amor que no termina, entonces todo es perfecto aún en medio de lo que la gente llama "malo". Todo lo que roza ese estado se convierte en bueno y perfecto, en felicidad refinadísima y perenne que nada ni nadie puede arrebatarte, una posiblidad que ni siquiera te planteas. Todo pasa allí abajo,como ves las nubes desde un avión que atraviesa la estratosfera o sigues viendo el sol mientras abajo se ha hecho de noche. Ese es el matrimonio verdadero, que una vida y otra se repite y se renueva, porque se realiza primero entre tu alma y el Espíritu. Sólo así aparece el SER que no se exptingue. Hombre y mujer los creó en una unidad indisoluble. Una unidad que crea la Vida. Y la reparte.
¿Qué adulterio podría caber en un estado así? ¿Qué engaño? ¿Qué divorcio? Todo eso ya no existe en el Amor. Se ha cambiado la esencia y se ha traspasado la frontera entre la vida y la muerte. Se ha atravesado el velo, por fin.
En estos tiempos nuevos, esta nueva conciencia reclama otro mundo de sentimientos y profundidad. De sanación plena. Seremos místicos amantes divinos,nueva creación, o la vida en el planeta, tal como se conoce, se extinguirá. Sólo el Amor es la Nueva Tierra y el Nuevo Cielo posibles.

lunes, 5 de octubre de 2009

Wanderful news, Italia vive.

Quiero felicitar a los italianos lúcidos. El sábado hicieron su examen de reválida y obtuvieron una calificación espléndida. Italia ocupó Roma y eso significa mucho. Italia es la realidad cotidiana y Roma, la metáfora del pasado, el peso de las ruinas, la tumba de los mártires, el nido de las intrigas históricas que tanto envenenan aún las mentes y las costumbres, las emociones y los apegos ansiosos. La sede del poder subliminal que desde el púlpito ha dominado e influído en tantos sentidos los flecos morales y psicológicos de una cristiandad -que no cristianismo o cristianía, como dice Paniker- cada vez menos espiritual y más perdida. Y no sólo para los italianos, sino también para el resto de Europa y del mundo, porque el lastre y los vicios del poder imperial se arraigaron en Occidente a partir del Imperio Romano y se transmitieron con la romanización y la incorporación religiosa unida al poder político a partir de la unificación de poderes que propició Constantino en el 313 d.C. Y sentando un precedente totalitario en el continente que dió lugar a la formación de otros imperios derivados, hasta los últimos brotes del nazismo y del stalinismo en el pasado siglo.
Un peso tan descomunal es un hadicap de dimensiones tremendas que condiciona la mente y los comportamientos, las formas de entender la vida y de practicarla. Por eso tiene tanto mérito que una multitud incontable de individuos despiertos o en camino de estarlo, deje sus pequeñeces, sus temores, diferencias, antagonismos y ese desencanto escéptico e indiferente que ya se ha hecho tan connatural culturalmente, que ha pasado a formar parte de una esencia y de una ideosincrasia particulares. Sin embargo la nueva energía trabaja las conciencias aprovechando hasta lo peor y concede lucidez y valor para avanzar aún en las peores condiciones.
El sustrato fósil que se manifiesta en declaraciones incoherentes, como por ejemplo la reacción del jefe del gobierno ante el desastre de Messina: "Lo teníamos previsto", es un producto de esa anomalía cultural, quizás propia de la época de Tiberio, pero inexplicable en el S. XXI. ¿Cómo se puede proyectar una obra faraónica y descabellada como el puente sobre el abismo sísmico del Estrecho de Messina, en plena falla tectónica entre las plataformas continentales Africana y Europea, en vez de acondiconar el urbanismo caótico de la costa tirrena y jónica que permite construir en zonas torrenciales y a donde a cada constructor se le antoja? ¿Cómo descuidar el estudio y los cambios geológicos de los montes Peloritanos, en una zona de tan alto riesgo sismológico y climático? La cuenca mediterránea tiene lluvias torrenciales en otoño y alto riesgo de inundaciones, de aluvión en toda la costa, sobre todo en aquellas zonas de pronunciados plegamientos del terciario, como ocurre el España en Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía Oriental y zona cantábrica, especialmente, porque la meseta y los plegamientos montañosos jóvenes, del terciario, forman un natural tobogán torrentero hacia el mar. Lo mismo vale para Grecia y toda la costa adriática. Si todo esto lo sabemos los ciudadanos normales ¿Cómo es posible que un gobierno entero no lo sepa ni tenga personal adecuado para investigarlo? y si lo sabe y no lo hace ¿cómo es posible que gobierne aún? No recuerdo nunca haber tenido noticias de tanto desastres naturales en Italia como ahora. Sin contar el problema de las basuras y de los barcos llenos de productos tóxicos anclados en sus costas y abandonados por no se sabe quién.
No podemos pensar en que la llegada de Berlusconi al poder haya atraído la mala suerte sobre sus propios votantes. No se puede creer en esas paparruchas, pero algo ocurre, desde luego; tal vez sea que las circunstancias adversas como la muerte de seis soldados en Afganistán, también "previstas" por el riesgo que lleva implícito participar en las guerras, los terremotos repetidos y los temporales de consecuencias "previstas" también por la clarividencia, sean un signo de las fuerzas universales para despertar a un pueblo hermoso y aletargado de un sopor persistente, en vez de aglutinarlo por el miedo teledirigido entorno a la figura mediática, que podría haber usado sus clarividentes previsiones para evitar el desastre anunciado. Quizás todo el conjunto de desaguisados dramáticos que viven nuestros queridos y sufrientes vecinos de mar les hayan conducido a descubrir la fuerza del pensamiento que se hace palabra y la necesaria libertad para poder hacerla realidad libremente, cívicamente, solidariamente.
Italia ya está dejando de dormir para empezar a soñar una realidad posible y construible. Donde las mujeres no sean tan sólo mamme gelose, velinas jubiladas o en proceso de germinación, sino seres conscientes, libres de tabúes y esclavitudes, verdaderamente bellos y sabios, frescos y agradables, que no necesiten siliconearse ni entaconarse para sumar centímetros al modo parafraseado del viejo Schopenhauer: "tacones más altos, ideas más tontas" y que hombres y mujeres unidos empiecen por renovar hasta el vocabulario íntimo. El amor es mucho más que la lujuria, la belleza mucho más que apariencia y estilo adquirible en la Rinascente. El dinero es un medio, jamás un fin. El éxito no es el glamour ni chupar pantalla tenevisiva, sino vivir digna y sanamente felices, sin recurir a la trampa no al delito disfrazado de virtud. Los hijos no se "hacen" como si fuesen salchichas de Frankfurt o botes de nutella. Los crea la vida, los padres sólo la transmiten cuando es necesario que un ser venga a la Tierra. La maternidad y la paternidad es mucho màs que un deseo caprichoso de humanos catatónicos. Es un compromiso con el Espíritu y al ignonarlo, las parejas humanas hacen más daño que bien a sus futuros hijos. Se puede ser padres y madres de muchos niños huérfanos, ignorados y abandonados. Niños quizás extracomunitarios, que necesitan un hogar y no un mestro-policía convertido en espía del poder xenófobo. Niños deficientes que no se pueden reducir a los últimos bancos de la escuela para que no "molesten" a los "listos" y "genéticamente correctos".
Quizás para tener derecho a un sitio habitable y sano en la tierra haya que encontralo primero en el interior de uno mismo. Ningún imperio ni poder de este mundo tiene la fuerza para detener y frustrar las leyes universales que funcionan siempre.
Un pais o una persona que desea sanarse, debe empezar por sanar las bases de sus pensamientos y de sus deseos. Por modificar su vocabulario y aprender a ver el significado de lo que piensa y de lo que decreta con sus palabras. Por algo el Verbo se hace carne. Es mucho más que una metáfora evangélica. O una hipérbole poética de Juan de Patmos. Lo que pensamos y decimos nos constituye la esencia que finalmente somos. Y lo que finalmente y mayoritariamente en número somos, constituye el pais y la sociedad en que vivimos. Ergo, somos responsables de lo que tenemos y sufrimos.
Teniendo en cuenta lo que ha pasado y pasa aún en el Belpaese, es una gran noticia ese movimiento enorme de conciencias y voluntades que el sábado en la Piazza del Popolo y en todo su entorno, elevó un canto de optimismo, cordura y esperanza, un respiro también para toda Europa que observa alrededor el proceso de redención necesaria y de liberación urgente de los hermanos queridos. Pues todos somos hijos de Dios.

jueves, 1 de octubre de 2009

Virtudes capitales VII: La Diligencia

Diligencia

Aunque evoque el título de aquel legendario film de John Waine, la diligencia es, además, una hermosa y sana virtud encargada de suprimir los estragos que hace la pereza en su lugar, cuando nos abandonamos a esa tentación. Y hay que supervisar el concepto de ese vicio capital, porque la pereza no es simplemente un "dolce far niente" que nos deja catatónicos, pasotas e indiferentes. No. Es bastante más complicada de lo que parece. Y está camuflada de muchos aspectos que en apariencia no tienen nada que ver e incluso, parecen ser lo contrario a ella.
La raiz profunda de la pereza es la tendencia a escapar de aquello que tarde o temprano deberemos asumir. Es decir, la pereza es miedo paralizante, que cristaliza en diferentes formas.

a) Miedo a decidir.

b) Miedo a tomar la iniciativa en cualquier asunto.

c) Miedo a no ser lo suficientemente buenos y competentes.

d) Miedo a cambiar.

e)Miedo a no controlar y a sufrir las consecuencias.

f)Miedo a decir la verdad, que deriva en la mentira.

g)Miedo a no ser aceptados, a no ser como los demás esperan.

h)Miedo a estropear las cosas si intervenimos, lo que lleva a postergar las actividades necesarias y a veces urgentes.

La lista puede hacerse interminable, pero el motor y el resultado de todas estas barreras psicoemotivas, es la pereza. Que no sólo es ausencia voluntaria de acción, sino también hiperactividad. Aunque no lo parezca.
La hiperactividad es una escapatoria perfecta hacia la dispersión del ser. El mismo refranero popular lo incluye desde hace tiempo: "Quien mucho abarca, poco aprieta" y así es. Una actividad desenfrenada, inagotable, extensísima, no deja espacio interno en nuestra atención para que aquello que vivimos deje en nosotros huella suficiente para hacernos crecer. El hecho de vivir es también valorar lo vivido, discernir como vivirlo, elegir conscientemente, erradicar de nuestra vida el automatismo y dar paso a la creatividad que con los reflejos mecánicos de la mente y las reacciones inmediatas, se anula, se deja siempre al ralentí. En el trastero de nuestra casa interna.
Es cierto que la mente pensante tiene un poder inmenso si no aprendemos a controlarla y es ella la que marca el ritmo de nuestra actividad, la que no para ni un momento para que desde el fondo de nuestro ser se vaya manifestando la esencia, la sustancia que da coherencia y sentido a nuestra vida personal y a nuestras actividades externas.
Una manifestación clarísima de este vicio que frena las potencias superiores lo tenemos en el afán de "triunfar", "ganar", "luchar" y "vencer". Son infitos los casos en que el éxito mata a sus elegidos. Y no sólo los mata por agotamiento y estrés, sobre todo les mata la conciencia de sí. Les deja vacíos,sin sentido,como hojas caídas y arrastradas por el viento. Cuántos personajes famosos en la cima de su éxito se hunden en una depresión oscurísima porque ya han conseguido todo lo
que deseaban y la necesidad de "luchar" que les motivaba, ya no existe. A un tío mío, hombre de negocios brillantísmo, cuando le ocurrió esto mismo, el psiquiatra le dijo que lo que necesitaba era arruinarse para empezar otra vez a levantar su imperio. Menos mal que mi tío fue lo suficientemente inteligente como para cambiar de vida de un modo radical : Reunió a sus hijos, les repartió responsabilidades en las empresas y él se retiró del todo, primero pasó un año con la tía, su mujer, en su casa de verano, junto al mar en el Cabo de Gata, pescando, conviviendo con la gente del pueblo, yendo a la compra, usando transportes públicos y echando partidas de dominó en el bar por las tardes. Dando larguísimos paseos por la arena, observando que ni los amaneceres ni los crepúsculos eran jamás los mismos. Los dibujaba y coloreaba, con lápices de color, como un niño. Salía a navegar cuando llegaba la primavera y el verano.Y leía todo lo que no pudo leer en sus tiempos de vértigo empresarial. Después de aquel año sabático,en que se dedicó a demostrar a su mujer cuánto la quería y qué importante era para él, los tíos volvieron renovados y se incorporaron a la familia de un modo distinto. Como abuelos en activo. Cuando el chófer se jubiló el tío se ocupó de conducir, y era el encargado de llevar y traer del colegio a los nietos, aprendió a cocinar y sustituía a su mujer en los fogones, "déjame hacer algo, que ya has trabajado demasiado en estas cosas y yo soy un aprendiz" . Viajaron solos a pesar de ser muy mayores. Cuidaban el jardín y le dejaban comida a los pájaros y a las carpas del estanque. Mientras miraba cada movimiento, se dejaba encantar por los trinos que distinguía perfectamente.
Y así llegó al final del camino. Cuando una de sus nietas murió en el incendio de una discoteca, en una fiesta de la universidad, él se apagó de repente. Nos dijo que se iba, porque,seguramente , Cristina estaba demasiado sola al otro lado. Y él que siempre la había acompañado a la escuela no iba a dejarla perdida por esos cielos de Dios. Y se fue. Sin sufrir, sin ruido. Feliz. Igual que vivió sus cambios y supo gestionarlos. Recuerdo una de sus frases: "Hay que ser lo suficientemente diligente como para saber pararse a disfrutar la vida. Quien no aprende a pararse y a vivir lento, es un perezoso". Entonces no lo entendía. Hoy sí lo entiendo. No es más diligente quien más cosas hace, sino aquél que consigue dar sentido a su vida haga lo que haga o aunque aparentemente no haga nada. No es lo mismo el sereno ritmo lento a veces de un ser iluminado y consciente que la pereza histérica del dormido que no sabe quién es ni qué sentido real tiene lo que hace tan acelerada como mecánicamente. ¿A caso llamaríamos pereza al invernar de los animales? Es un tiempo necesario para protegerse del frío de la aceleración hiperestésica y sin finalidad ontológica
en que las prisas por tener sin ser agotan el tiempo y la energía de la existencia.

Ejercicios para aumentar nuestra diligencia pueden ser una dosis de disciplina, un horario que cumplir que incluya un tiempo para transgredir esa misma disciplina. Un tiempo para mirarnos por dentro y sentir qué somos y con esa sensación de encuentro interior, respirando y sintiendo, sumergirnos de nuevo en lo que hacemos. Como Moisés ante la zarza ardiente del Sinaí, así nos quitaremos las sandalias del pensamiento mecánico, porque estamos en territorio sagrado: en el templo del Ser. Donde la vida se convierte en milagro y una vida milagrosa nunca deriva en pereza, ni en saturación, ni en agotamiento.
Cuentan que Pedro Arrupe en Japón, cuando fue testigo directo de la explosión atómica, trabajaba incansablemente desde las cinco de la mañana a las diez de la noche, que su ritmo era tranquilo, nada exigente con los demás, todo dulzura, pero quienes trabajaban con él se contagiaban de su serena eficacia y eran los más competentes. Nadie sabía que el secreto de aquel hombre santo era un presente zen meditativo, al que dedicaba cada día una hora antes de ponerse a trabajar. Se levantaba a las cuatro de la madrugada y estaba el resto del día sin parar y sin estrés. No era hiperactivo, era un realizador consciente. Tal vez por eso el día de la explosión pudo meterse en el mismo centro radioactivo para auxiliar a los supervivientes, sin contaminarse ni sufrir niguna secuela, algo que nadie se ha explicado jamás. Y es que la disciplina, la flexibilidad y el amor, son los tres jinetes de la victoria. No hay pereza que pueda con ellos.