sábado, 30 de mayo de 2009

And other race of way...

A ráfagas de luz tus pensamientos
suspendidos en la inmensidad
van dejando caer esas joyas perfectas
de conocimiento
a la antigua usanza

Se revela el horizonte. El regalo del instante
iluminado
abre las puertas atiguas. Por fin.

Hemos escrito "adios" en las murallas
de una historia antiquísima
para ver el Camino del Retorno
a nuestro primer beso infinito,
aquél que perfumaba los jardines
del Paraíso sin fronteras,
universal en todos los ángulos
de lo inextenso

Ha terminado el viaje a Liliput.
Y los magos regresan de Belén
llenos de nueva vida.
La estrella les guió por los desiertos,
las montañas abruptas del mismo Sinaí,
de Petra y del Wad Rum;
sobrevolaron las pirámides viejas
pobladas de jornadas fantasmales,
los zigurats de la Mesopotamia
que tocaban los astros con vara de medir
curiosidades y el sueño de Bagdad
la legendaria, hoy pasto ceniciento
de las aves rapaces. De la nada.

India de incienso y Bahgavad, my Lord.
La estepa de Mongolia. La Siberia ancestral.
Inmensa China, triste depredadora
de montañas sagradas,
del valle encantador de Shangri-La.

La sombra de la Luz hizo el trabajo sucio
para ese despertar imprescindible
donde ninguna mancha estorba la corriente
que arrastra cada huella a las aguas eternas
del silente océano de la Gracia.
Y nosotros dos gotas, nada más, del Absoluto.
Pero juntas, fundidas en la fórmula divina:
H de hermanos, en el
2 del misterio y en la
O del origen.
Sublime identidad.

Escuchamos la voz y la seguimos.
Aquella invitación tendió los puentes
del reconocimiento. Sin tiempo y sin espacio
en esa eternidad recién llegada
como una niña que viene de la Luz
a la Materia
para decir "Te amo"
y regresar al punto de partida.

Así han sido los años tan ligeros
que a penas notábamos el curso de sus días;
repartidos en dos ya no pesaban tanto.

Subimos y bajamos de la cima al abismo,
desde el infierno al cielo y viceversa.

Deshojamos mil pétalos desde al alba al ocaso
hasta rehabilitar la planta eterna
que una vez al milenio
produce la preciosa Flor de Oro:
El billete de vuelta a Nuestra Casa, Amor.

Consumatum est.
Ahora que ya podemos dormir juntos
en el sacnta sanctorum del Cantar,
en el hueco feliz del Ara Pacis,
ahora que ya la noche es un Gloria in Excelsis
para que alumbre el sol de la ternura
y de la Realidad que danza y rueda
repleta de cometas y de astros
que tienen como centro el corazón
y como humide y suave alfombra, el pensamiento.
Y como premio, la voz de la mañana
preparando otro té bajo el manzano.

La séptima morada ha abierto sus cancelas.
Y TÚ eres otra vez el niño del inicio
y yo la niña
que en el jardín de Dios
tomó tus manos para tenerlas siempre
entre las suyas.

viernes, 29 de mayo de 2009

Cuentacuentos

Sherezade se guíaba por la luz para adivinar la hora y acertar con el minuto exacto en que debía acudir a la cita con sus vigilias. Lo normal hubiera sido soñar con un príncipe azul. Pero en este caso, era al contrario. Ceder al poder del sueño como referente de la cita diaria, hubiese sido fatal.

En palacio nadie comprendía porqué aquella muchacha no perdía la calma y la alegría, sabiendo que su vida pendía del hilo de la pericia narrativa, de su ingenio y de su memoria. De su capacidad para entretener la mente bulímica e insaciable de aquel buen señor de vidas y bienes. Pero nadie supo nunca la verdad. Sherezade no contaba cuentos por miedo al castigo más cruel. Ni por sobrevivir. Lo hacía por amor. Y no porque padeciese el síndrome de Escolomo, que, por cierto, estaba aún por definir, más que nada por entonces Estocolmo era una aldeúca desconocida, perdida en un ángulo nevado del Gran Norte y la gente al miedo le llamaba por su nombre directamente y la única reacción natural a ese estado era "sálvese quién pueda" y "gallina el último".
Sherezade, en cambio no temía. Amaba. Y se sentía a salvo sin darle más vueltas al tornillo de la mente. Por eso las historias se trenzaban solas con aquella facilidad. Si hubiese temido habría sido incapaz de poner ordenadamente un par de ideas comestibles en el menú de Su Venerabilísima Insaciabilidad Sultanera.
Y si el Sultán no se cansaba de oirla no era por el insomnio ni por el aburrimiento, sino porque detectaba en su corazón cansado y desacostumbrado a degustar la vida en primera línea, que en la dulce cadencia de aquella voz había algo más que historias divertidas y que en ella encontraba algo que ni las más bellas huríes del harem, tañendo cítaras y cantando excitantes mwasahas, le podían ofrecer.
Con cada historia nueva el Príncipe se liberaba de una atadura interna. De un prejuicio castrante. De un dolor enquistado. Su mirada se hacía más aguda y lúcida. Así consiguió ir descubriendo su alma en la belleza de Sherezade. Y sin embargo la muchacha no era un bellezón de esos que quitan el hipo. Había concubinas mucho más espectaculares y perfectas, al menos en cuanto al aspecto físico. En cambio aquella criatura era normalita. Ni muy alta ni muy baja. Ni muy flaca ni muy rellena. Con defectillos, como un poco de celulitis, unos juanetes respetables, alguna variz que otra y algún premolar en no muy buen estado, debido quizás a la vida sedentaria en aquel palacio donde vivía enclaustrada y, al exceso de dulces, mantequilla e hidratos varios en la dieta y sobre todo, a que en aquel tiempo cuando algo se estropeaba no había cirugía plástica capaz de recomponerlo.
Tampoco es que iba de femme fatal ni de sumisa bayadera al uso. El secreto de Sherezade era su mismidad. Era realmente ella. Y su esencia era Amor. Algo tan simple como el amanecer o el dulce crepúsculo de cada día. Como la naturalidad de las noches derramaba la paz y las estrellas sobre los cielos impolutos mientras la liturgia del relato llenaba de un perfume desconocido el aire de la sala, los almohadones y las alfombras, los tapices, los muros, los delicados relieves del techo y el humo balsámico de la pipa junto al diwan.

Sherezade estaba hecha de Amor. De los pies a la cabeza. Y su palabra manaba de esa Fuente inagotable. Infinita. Invisible. Nadie que se acerca al Amor y lo degusta, puede volver a noser.
El Sultán iba siendo. Despacito. Cada noche le crecía la "seridad" unos pocos milímetros y se volvía más bello, más poderoso, pero de otra manera. Sin lacayos. Sin armas. Sin generales. Sin tesoros acumulados. No eran necesarios. A veces una estrella le brillaba en los ojos desde el centro de la frente. Y eso le proporcionaba el mayor de los placeres. Comenzó a ser un hombre feliz. Y sabio.

Una noche el Sultán se arregló especialmente. Se perfumó con agua de rosas búlgaras -que aún no se llamaban así, of course. La naturaleza no necesita historia ni geografía política para saber lo que debe hacer y dónde- y salió al gran patio ajardinado para esperar a su dulce compañera de insomnios. La vio llegar bajo el reflejo de la luna creciente y entre la caricia de los jazmines y el rumor del agua del estanque central. Fue hacia ella, puso en el suelo, entre los dos, un pequeño kilim acolchado y se arrodilló. Tenía los ojos llorosos y el corazón al galope. Entonces la joven se arrodilló frente a él. Hicieron una reverencia simultánea y estuvieron mil y un siglos mirándose a los ojos.
Dicen que el alba les sorprendió abrazados mientras una luz de arcoiris llenaba el patio, los muros, las galerías y los aposentos. Sonaba una música muy suave, hija de un silencio
tan terso y puro que se pudo escuchar como el Sultán susurraba al oído de Sherezade un rosario de historias sin fin. A cuál más bella e intensa a juzgar por la expresión de ella.

Envió a las concubinas a vivir en un palacio encantador, las recompensó con regalos y las liberó de su vínculo para que pudiesen casarse de nuevo y por amor, si así lo deseaban. Nunca más se le conoció otra esposa ni amante.

La felicidad de los sabios no necesita suplementos alternativos. Sencillamente goza. Sencillamente Ama. Y simplemente ES.



Sanai-Ben-Syphanì. "El rostro velado de la felicidad"

jueves, 28 de mayo de 2009

TÚ y ya está todo.

Cuando te siento y te miro,
cuando te escucho y te contemplo así,
todo lo demás no vale nada.
Es tiempo de dejar este ciclo de vidas;
no te abandonaré ni me abandonarás.
porque ya no es posible
que esas ríces hondas como la mar,
puedan separarse. Han pasado por tantos avatares
han cruzado tantos caminos...y tantos dolores
como gozos inenarrables.
Están unidas más allá del sol y las estrellas.
Más allá de galaxias y universos.
Y comprobarlo es, justo,
la salsa de la felicidad.
El jugo y la sustancia de la vida
que no acaba sino que se eleva
sobre las puntas de la gracia.
Y baila sin parar entre las notas
de una flauta suave
de caña y de miel.

No me alcanzan palabras
en las que describirte.
No hay música tan bella
que esconda la perfecta melodía
de tus pasos camino de esta luz
siempre mi compañera,
mi maestra de Amor.

Acepta este silencio rebosante de Ti
que salta como espuma delicada
en las playas del mar de la ternura.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Tarde tranquila

Se alargan los crepúsculos de mayo;
me llega como un soplo de tu alma
dándome urgentemente
algún recado
lleno de estrellas dulces
con tu nombre en color cielo
y tu voz muy bajita
cantando leve
como sabes hacer mejor que nadie.
Enseguida vendrá tu sintonía
déjame unos minutos
y que acabe James Taylor
de firmar el tablero...Si le escucho, amor mío,
tu flotas en el aire del compás,
escuche lo que escuche y vaya donde vaya
ahí estás Tú desde la eternidad al infinito
pasando por paisajes diferentes
por mañanas de luz y tardes siempre bellas
a tu lado y en Ti. Con lluvia o al sereno,
de noche o día. Tú igualas con tu luz
la diferencia.

Una canción de amor no tiene otro argumento,
sólo dice "te amo" de mil formas.
Se camufla de flor, de bocadillo,
de velero, de avión o de balada...
Por Tí yo soy canción
y tú mi partitura si ne qua non.
Por Ti soy de colores
y Tú el pincel con que Dios me dibuja
sobre ese folio en blanco del camino
que queda por hacer.

Contigo soy Amor de la mejor especie
pues todo lo que emanas es así.
A punto de cerrar el abanico
suena la música
"Walking My Baby Back Home"
Es una profecía del corazón
que mira el horizonte
mientras se marcha el sol a descansar,
pero Tú permaneces
en el hilo de la vida
cosido al entredós de esta felicidad
sin más motivo que contemplar tus ojos
y luego reposar entre los versos
que tus brazos regalan.

martes, 26 de mayo de 2009

Limpieza a fondo. Sencillamente.

Hoy va de reciclaje la jornada.
He encendido una vela tan blanca como la nieve,
pero en cálido y luminoso. Ha venido en la brisa
el vuelo del incienso a pasear por el estudio
a poner pentagramas azules entre la ventana y yo.
Me convierto en vacío delicioso
y luego, en el ordenador, dejo que se disuelvan
nota a nota, los extremos de todas las distancias
inventadas. El orden aleatorio de una fila confusa
intencionadamente. En cada sonido me alejo
y me levanto, en cada frase me siento un cometa
que apenas percibe rumores entre su estela de consolación.

Promesas que nunca me creí. Se quedan ahí abajo
tintineando en el bolsillo de una niebla de atrezzo
en calderilla.
Hipérboles como globos de gas
se pierden de repente entre las nubes
que tapan lo que no se soporta
por miedo a lo real e intransferible.

Mientras las hojas del gran tilo de esta nada
vespertina
se dejan sobar por ondas invisibles
permito que se vaya la corriente
tierra arriba y cielo abajo
que la sal en el agua modifique los códigos
marchitos
y la incipiente luna se descuelgue a su hora
como lo suele hacer.

Un olor a patatas cocidas llena de presente
el meditativo espacio
donde se ha reciclado la sombra
bajo la higuera de una sonrisa cierta
en la boca de esta beatitud
incontestable.

Con esa dulce indiferencia
paciente y serenísima
que el Amor emplea
para mirar todo aquello
que no quiere alcanzarle
ni se deja alcanzar

Cuando los sonidos han terminado
su rito purificador en el vacío
me he comido un buen trozo de piña
recién cortada
a la salud de aquellos chicos
que ahí abajo, en el patio,
juegan una partida de ping-pong.

Esta extensión de Nos
sabe explicarme cada cosa a su tiempo
y cada movimiento en su quietud.
Levantando el faldón de la apariencia
me señala los bordes de lo inconsistente
sin perder el caché de la ternura
ni la salsa gozosa de la ligereza.

Una ducha de sol sobre las ocho menos veinte.
Y un beso en la tersura de este Nos infinito.
El último regalo de la tarde.

sábado, 23 de mayo de 2009

Materia prima

No seguí el camino de los antiguos:
busqué lo que ellos buscaron
con el mapa de hoy
y la brújula del futuro.
Les encontré por causalidad
en la misma vía
pero a distinto paso.
Mientras la lluvia golpeaba
las vidrieras del aire
que irisa la luz crepuscular.

Y un día mi recompensa amaneció
sin más;
llegó con una estela de ternura
y un sello en el corazón,
como una carta eterna
que envíaba el universo
desde aquellas cercanas lejanías.
Era una voz tan familiar
tan bella y tan querida
que resonaba dentro
en vez de fuera, por arriba y abajo,
por los lados del cielo y de la tierra.

Mi soledad se convirtió en haiku
y mi búsqueda en descanso.
Mi desierto en oasis
y mis rocas en hierba
que la brisa de marzo acunaba
con caricias maternales
y nanas milagrosas
donde el sueño sólo es
la excusa resplandeciente
de la felicidad.
Y el despertar, un beso
sin minutos ni segundos.

Desde entonces
bailo con el sentido de la vida.
Los castaños primaverales
sombrean la mañana.

Y Tú permaneces
en los valles ocultos
transido de infinito.

viernes, 22 de mayo de 2009

Metafísica de lo simple

Llega tu voz con la mañana
y de pronto la luz adquiere la divina condición
de este mayo con sabor a presencia.
La vida como un río está compuesta
de tus gotas y las mías, de las ondas clarísimas
que somos en un círculo de Amor
que rueda y se concentra y se alarga, se pliega
y se adelanta. Reposa y sueña que despierta
y despierta soñando los ojos más amados,
esa respiración de puro cielo
que levanta los muros flexibles de esta fuerza
inexplicable que nos hace crecer y a la vez
más pequeños, más suaves, más amantes...más amados,
también.
Se han llenado las nubes de geranios
porque tus labios susurran melodías
que danzan en el fondo de esta estancia
sin límites ni techo, ni tiempo ni papeles
ni distancia espacial, sin acomodo en refugio
alguno.
Tan sólo el corazón es el recinto
que nunca se cierra aunque tiene el cartel
de "COMPLETO".
Cuando el UNO se abre
con vuelo de heliotropo, en su íntegra unidad
le cabe el universo y sus DOS besos
de eterna bienvenida al prado celestial
de los abrazos. Al sedoso terciopelo
de una felicidad imprevisible, a veces como en vilo,
y sin embargo eternamente cierta y absoluta.

Si de golpe la sombra se presenta, tienes el don
de convertirla en miel. Si acaso llega el miedo
a no volverte a ver, llegas como un suspiro
de colores sonoros y te posas en mí
desde Ti mismo y me llevas en Ti
desde mi mismidad, que ya es la tuya...
Qué lío tan bonito, que hermosa confusión
de mismidades, es este no saber
qué límite nos une y nos libera
de los mapas amarillos, del control a distancia,
de los ramos de flores impertinentes,
de la persistencia amoratada
e imitadora de no se sabe qué lunares reflujos
y voces de ayer,
de las persecuciones camufladas
de pulida y discreta admiración
con intereses y euribores a fondo perdido.

Oh, qué liberación es este encuentro
que pasa su limpiaparabrisas
sobre el cristal oscuro y empañado
del coche existencial
y me deja aspirar la maravilla
de tu esencia en la mía.

Y entonces ya no importa ese paisaje
en ruinas metabólicas
alfombrado de noes y cerrojos, cancelas selladas
en callejones negros de tiniebla y asfalto. Ya no importa
nada más que tus ojos, tu aliento
y ese alma que el corazón perfuma
de azahar y de tomillo, de romero
y de salvia officinalis. De milagro
y certeza cuando todo parece una escombrera
de residuos contaminantes
y autoadhesivos.

Y el milagro eres Tú. La vía de la Gracia
que todo lo que toca recompone y alegra.
Eres el mejor premio que la vida me dió
e intacto permanece,
como lo están los ángeles guardianes,
siempre al quite en la más delicada
y permanente protección.

Cuando a veces la gente me pide alguna flor
de nuestro ramo
no saben que eres Tú mi jardinero,
mi cuidador, mi fiel mitad isobornable,
y los dos, de la mano, Tú y yo, fundidos para siempre
y desde siempre, jardineros de Dios
para servirles y perfumar un mundo
en crecimiento a la deriva.

Ha llegado tu voz y la mañana estrena su hermosura.

lunes, 18 de mayo de 2009

Poemas de madrugada

El sol empalidece si me miras,
la luna es hojalata, si Tú llegas,
las estrellas parecen lentejuelas
cosidas en la falda de la noche
cuando después de verte
el mundo se termina
porque el cielo comienza.

Tu mirada me cuenta las historias más dulces;
no necesito nada, ni siquiera te necesito a Ti,
y puede parecerte una herejía, pero mi dulce ángel,
¿cómo "necesitar" la gloria que me habita?
Se trata del AMOR.
Si lo has llenado todo desde siempre
y cuando apareciste viniste a confirmar
aquel milagro extraño y a darle eternidad
a la alegría.

Si la vida te empuja hacia rumbos extraños,
si quieres navegar por otros mares
y visitar los puertos diferentes
no escucharás de mí ningún reproche...
Este gozo interior que se ha hecho carne
después de tantos años de cultivo
te debe tanto bien y tanta gracia
que todos mis deseos tienen el rostro
de tu felicidad. Y si Tú eres feliz en la falsa distancia,
también lo seré yo, por ósmosis divina.

Las flores de un abril interminable
conservan la frescura y el perfume
Fueron tus manos bellas y celestes
las leves jardineras del cultivo;
aquí en el corazón suenan a gloria
y saben a jacintos y a verbenas,
a jazmín y a claveles, a rosas
siempre vivas y a gladiolos de brisa
engalanada.

Si tienes que emprender otro camino
donde no tengo sitio ni acogida,
recuerda que las idas tienen vuelta
y en mí siempre estarás suave y presente,
en la respiración que alienta el alma
en el paisaje interno que nunca se cancela,
en la lluvia que se vuelve poesía
en los amaneceres de cada primavera,
en las luces sedosas del otoño,
en los besos helados del invierno
y las incandescencias del estío...
No hay niguna estación que no guarde la chispa
de un abrazo, de un beso y de un suspiro
trenzados con ternura puerta a puerta,
y milagro a milagro. Me has regalado tanto,
que un presente de gloria ha florecido
y tiene tus raíces unidas a las mías,
tus años a mis años, tus sueños a los míos...
Y lo mismo que el vino adquiere su sabor
más refinado
cuando el tiempo lo cuida con esmero
así este vino nuestro ha reposado
la dulzura del mosto en el silencio.
La textura adecuada, en la paciencia
y una sonrisa abierta en el misterio
que guarda el corazón de la inocencia.

Vuela, si necesitas otros aires,
pero debes saber que en ese vuelo
llevas la compañía inseparable
del alma que te adora desde el cielo
y que besa los pasos que en la tierra
va dejando la estela de tu aliento.

Y en cada encuentro, mirada, beso,
abrazo, palabra confortante o bello gesto
que la vida te otorgue y te regale
encontrarás la forma de mi cuerpo
y la caricia suave que va del corazón
a la alegría, del hueco clandestino
al universo; y si en esos instantes
levantas la mirada,
mi nombre te hará guiños y señales
pintado por ti mismo como un sol sostenido
en el compás azul que esconde un verso.

Sanai-Ben-Syphanì "Lo que queda de mí, tiene tus ojos"

jueves, 14 de mayo de 2009

El Amor no recuerda, VIVE. No acumula imágenes, es el único icono que resume TODO

Lo más hermoso de la eternidad es el perfume
fragante del ahora. Un presente indeleble
donde siempre eres Tú, mas nunca repetido,
en la dulcísima rutina de la felicidad.
Tu imagen ondea y se transforma en luz
en colorido y nubes de caricia,
te sigo viendo en ráfagas e instantes inmendiatos
siempre dentro y arriba, en el cimiento sólido
donde suman abrazos
alma con pensamiento y corazón.

Tiemblo como si fuese aquella hora de entonces
bajo los arcos de un crepúsculo añil
al pie de la montaña misteriosa.
Y me disuelvo en ti, como rocío,
una noche de magia y de resurrección:
la cara más sagrada del Amor
que ya sin tiempo nos muestra la falacia
de la segregación y sus barreras,
la sólita mentira de lo distante
y la verdad profunda de un suspiro
dorado en la sonrisa que ilumina de pronto
y descoloca el charco enrarecido de cada obstinación
en un arroyo claro de flores inauditas.

Qué dulce es el sabor de tu pedagogía.
Qué delicado el ritmo del notiempo.
Y qué significados imprevistos
adquieren tus palabras y sus ecos.

miércoles, 13 de mayo de 2009

¡Felicidades, cielo!

Estás aquí de nuevo, aunque jamás te has ido,
llegas como la tarde soleada,
espantando las nubes otra vez.
Te has hecho un hueco en los caminos grises
hasta dejarlos impecables de luz.
Con tus azules limpios y tan suaves
bajas las escaleras lentamente
y como un ruiseñor con las alas abiertas
corres hacia el abrazo incontenible,
hacia la melodía de una fusión eterna
que se pinta de notas en el gozo
de un baile improvisado
entre las buganvillas de la verja
y las sillas desiertas en la plaza vacía
a la espera de que la luna llegue
y derrame su encaje plateado
sobre las sombras vacilantes de un jardín
que palpita entre alevosía y nocturnidad.

Te gusta sorprenderme con la tarta y las velas
de otras celebraciones clandestinas
que me llenan el alma de guirnaldas
y el corazón de pétalos de rosa
y me dejan chiquita y refugiada
en la cuna serena y apacible
de tus brazos en flor.

Me gusta el despertar que me regresa
al notiempo de infancia junto a ti,
que es como un cofre de mágicos tesoros
al que sólo tú y yo podemos acceder.
Gracias, una vez más, por la delicia
de ese vino tan dulce y escogido,
por regresar de nuevo a las viejas costumbres
de ternura y de seda, de lirios y bondad.
Gracias por conocerme
como nadie en el mundo puede hacerlo,
por explicarme sin palabras
la esencia que despunta con el alba
de un mundo diferente y más bonito.

No sé si yo podré recompensar un día
tu generosidad y tu paciencia,
tu hermosura de ángel camuflada
en el silencio de las noches oscuras,
de las iniciaciones giróvagas
e incandescentes
en el largo suspiro de la estrella más tierna
y más querida...
No sé si alcanzaré el cielo de tus ojos algún día...

Oración de la tarde

Sólo le pido a Dios que me libre de mi mente como guía
y no quede prisionera entre las redes
que aprisonan la inocencia y la liquidan
con raros silogismos surrealistas.

Sólo le pido a Dios que no me deje ser esclava
del instinto, de los dogmas y el deseo,
de los negros pensamientos y del miedo
y que guarde mi alma y mi intelecto
de caer en las garras del "no puedo"

Sólo le pido a Dios que me lleve a las regiones invisibles
mientras cruzo por los campos de batalla
y que sólo se me vea en los momentos
en que pueda dar alivio y alegría,
reposo al agitado y alconfuso, sanación al herido
y una sonrisa al triste.

Sólo le pido a Dios que reciba dulcemente mi plegaria
y derrame como gotas de rocío sobre el mundo
el perfume musical de la palabra que de su Mano fluye
y a su Mano regresa liberada
y así desvanecerme poco a poco, como un beso sutil
de espuma blanca.

Sólo le pido a Dios que despierte al Amor de mis Amores
en medio de los astros y galaxias con el canto del Fénix
y así con los aromas luminosos y un nuevo cuerpo
con una nueva alma, le lleve victorioso,
con la suave corona merecida
hasta los dulce atrios de Su Casa.

Y en el cobijo sacro que guarda eternamente
la séptima morada, poder mirar sus ojos de infinito
y beber la bondad de su mirada, acariciar el don
de su sonrisa y vivir en su luz por siempre enamorada.

Más te amo, más me conozco...y menos temo

Amar es tener confianza, comprender con el corazón
aquello que nuestra mente no puede alcanzar todavía,
acoger al amado con la misión que trae a la existencia.
No intentar cambiar su rumbo para que se adapte
a nuestras expectativas ni modelarlo a nuestro gusto.
Amar es no temer, sino creer
con esa fe que es más que fe, un "saber"
experiencialmente
por anticipado que todo es perfecto.
Que las montañas se mueven
con la compasión y la ayuda,
con pensamientos de vida y esperanza,
con aportes pequeños y desconocidos
que impulsan la cadena de la evolución
más allá de lo que imaginamos.

Amar es entender profundamente
que ninguna opinión podrá romper lo sagrado,
que todo acto que nace del Amor es noble
y no está vinculado al lucimiento personal
ni al imperio del egocentrismo. Ni al capricho.

Amar es tener la certeza
de que esa fuerza santa coloca cada cosa en su lugar
aunque en ese momento no lo entandamos
con nuestros programas habituales.

Amar nos hace invulnerables
porque el Amor es la única protección posible:
Nos protege de nuestro ego manipulador,
rígido. Juzgador y discriminativo.
Inmisericorde.
Por eso nos facilita la ternura y la suavidad,
y también la claridad y la transparencia.
El valor y la sana energía que nos mantiene
vivos y despiertos. Solidarios y compasivos
con el resto de la humanidad.

El Amor permite habitar territorios mágicos
donde se nutre el impulso salvífico
que trasciende a los amantes e ilumina el mundo
lo embellece y lo guía por el camino de la ascensión.

Pretener hacer un búnker de "amor"donde refugiarse
de este mundo, es la negación del propio Amor,
es una traición y un pecado de avaricia.
La misión de los amantes enamorados
es co-crear la vida, ampliar la conciencia
sin discriminar a nadie, sin catalogar ni clasificar,
como la fuerza divina que ordena el universo
reparte dones sin exigir el carnet de "perfectos".
La bondad no discrimina, es sabia
y por eso, como el sol o la lluvia,
reparte su luz y su frescura, su tibieza
o su purificación sobre todos los seres...
Luego, con el libre albedrío, cada ser
hará lo que vea o desee. Sólo así
se aprende y se experimenta. Se evoluciona
y se crece.
A los que necesiten un maestro puntual
el cielo se lo pondrá delante.
A quienes necesiten aprender directamente
de la vida, no se les darán intermediarios,
a quienes han terminado su instruccción
en un sentido, se les dará una dirección distinta,
a los que se aferran al magisterio externo
para no desarrollar el magisterio íntimo y original,
se les pondrán pruebas que les desnuden
del apego ansioso. A los rebeldes sin causa
se les dejará experimentar el caos
hasta que agoten sus egos y sus fuerzas.

A los que quieran imitar a Noé
construyendo un Arca ante el diluvio,
se les recordará que ahora el Arca que salva
sólo se lleva dentro y es un trabajo personal
e intransferible. Y si ese Arca no existe dentro
será inútil entretenerse en construirla fuera.
Pero antes de decidirse por una u otra posibilidad
conviene que el Amor haya advertido,
dado señales, mostrado pistas...Luego, la libertad,
para seguir o para terminar, para ascender
o caer en picado...hasta el fondo del abismo
del cambio obligatorio de dirección...
Y todo habrá sido la obra y le proceso de elección.
Sólo de ese modo es posible que el universo material
adquiera poco a poco el don de la consciencia
autoreguladora. El retorno a la fuente.

La potencia y la energía de los Amantes eternos
es la puerta de entrada a la nueva dimensión.
El trabajo es interno. Lo exterior se modela
según la calidad de las ondas perfectas y profundas
del Amor, cuya perfección no es ya "humana",
sino HUMANA.

Hay que mirar detrás de las primeras impresiones.
Y escuchar la música. Aprender los pasos de la danza
que se renueva a cada instante.
El baile de ayer, tal vez hoy ya no se adapte
a la nueva partitura universal.

Felices los que como niños reciben cada día lo que llega
sin calcular ni medir, sin comparar ni programar.
Sin aferrar paradigmas
sino convirténdose en un torrente de inteligencia amorosa
donde el "milagro" es la ley natural.
Y la sorpresa más divina, el encuentro Único e irrepetible.
Donde el azul del cielo se refleja en los ojos del Amado.

domingo, 10 de mayo de 2009

Oda a la máquina autónoma...¡Odó!

Imagino imaginando
y por la pura intuición,
dado ese sordo cabreo
que no tiene explicación,
por los síntomas que veo
y el toque de cerrazón,
que algo he debido escribir
con la mejor intención
y sin ganas de zaherir
al susceptible lector,
que le ha puesto en un gemir
de tan incómodo humor.

Pudiera ser que aludir a un comentario
de ayer, intentando suscribir
esperanza y compasión,
y hacer más suave la esquela de amenazas
bajo el sol, para que la buena gente
consiga un mundo mejor,
no suele sentar muy bien
al imperio corrector.

Siento que sin pretender molestar,
-líbreme Dios de tentaciones tan bobas-,
haya podido excitar las iras de un robocop,
de cualquier máquina ajena a la sana libertad,
máquinas que se rebelan a cualquier autoridad
y deciden por su cuenta, por su marcha y su programa,
a quien ponerle un letrero de "te techinchas y te callas"
o "te prohibo mirar cualquier rincón onlinero
que tengo plenos poderes pa imponerte lo que quiero".
"Ahora quitaré ese video, ahora censuro ese texto, ahora
cojo y te fastidio desde cerca o desde lejos,
o bien voy y manipulo lo que agarro y lo que encuentro,
lo mismo elimino a un vivo que pongo a bailar un muerto,
para eso me han pensado, me han fabricado y me han puesto"
Lo mismo que en 2001 odiesea en el espacio
pudiera ser que artefactos de ratón y de teclado,
hayan hecho la gracieta de dar un golpe de estado
y hacerse con los controles propios del ciberespacio.

Y pienso que deben ser macchine fatte da sè,
pues personas con talento y normal inteligencia,
con equilibrio, solvencia y cachè civilizado
no se toman la molestia de andar así como críos
interpretando palabras que tienen otro sentido
que no pretenden jamás al prójimo hacerle daño...
Y tengo la sensación de que con los cibertrastos
hay que tomar precauciones y programarlos mejor
y no dejar que decidan la suerte de un ser humano
cuando quisiera escribir en cualquier blog campechano
o mirar sitios online para diverstirse un rato.

Por si acaso he molestado y por pura cortesía
y porque me da lo mismo que lo escrito
ya no esté, he borrado del archivo
esas reflexiones mías, que no sé por qué motivo,
quizás porque no comprendan las máquinas
el sentido de otro idioma similar
pero a la vez diferente, pues hay palabras iguales
en cuanto a morfología, que suelen significar
otras cosas bien distintas...
y no estaría demás dotar a las maquinitas
de, quizás, más elegancia y una pizca de humildad,
para no meter la pata y saberse comportar.
Tener opinión distinta no es lo mismo que insultar,
y expresar otros aspectos de la misma realidad
ni es malo ni es ofensivo, es tan sólo dialogar.

Solamente los robots que el hombre suele inventar
cometen esos errores de precaria apreciación
y si los dejan campar por las ondas de internet
conseguirán que la gente no tome en serio la red,
suelte los cables del Mac y jubile su PC,
le quite publicidad,
se pille un libro estupendo y se dedique a leer
y cuando quiera escribir lo haga por normal correo,
que aunque tarde y se demore más que un mail sin censurar,
al menos conservará el repeto a lo privado
y el regalo de la paz, de quien libremente opina
lo que prefiera opinar sin que máquinas locuelas
se reserven el poder de borrar lo que no entienden
o censurar sin criterio, sin preguntar ni saber
lo que ha querido decir quien ofender no pretende.

Así que, querídísimos spywares y bichejos bloqueantes,
maliciosas criaturillas
creadas para incordiar divirtiendo al incordión,
y dando golpes de estado,
sabed que nunca os ofendo ni os quiero hacer ningún daño,
sólo quisiera deciros que hay personas por el mundo
que merecen más que yo vuestro insistente desvelo.
La verdad es que no entiendo que me deis tanta importancia
siendo yo tan poca cosa. Os juro que no lo entiendo!

Variaciones compartidas sobre un motivo místico

El esposo:

Alma que la nada fuiste
y por el amor creada,
si algún día te perdieses,
mi paloma más amada,
te descubrirás impresa,
grabada sobre mi pecho
con unos trazos tan vivos
que te puedo contemplar.

Búscate entonces en mí,
que te podrás descubrir
en mí, búscate,
en ti, búscame.
Búscate, búscate en mí,
y te encontrarás grabada,
perdida en todo mi amor,
búscame en ti y estaré.
Si no supieses donde me puedes encontrar
no te canses, mi paloma, porque es inútil vagar.
Templo donde yo descanso
donde en la paz me restauro
y donde salud alcanzo,
llámame por donde estés y estaré, vendré.

Búscame, búscame en ti,
en medio del corazón,
en mí búscate, en ti búscame.

Si no supieses por donde, si me quieres encontrar,
dentro de tu corazón siempre me podrás hallar

Búscate en mí
Búscate en mí


La esposa:

Y qué mejor lugar para una cita
que el centro del Amor y de la gracia,
el oasis más dulce de la vida
donde sólo el silencio compartido
de ternura y de luz nos engalana

Qué mágico rincón fuera del mundo
y sin embargo vivo y sorprendente
podría convertirse en este nido
sino el raudal clarísimo
del canto refulgente y el vino compartido.

Apenas te pronuncio, aquí te encuentro,
apenas una idea te dibuja,
el don de tu presencia me perfuma
de aromas infinitos y sublimes
con la suave plegaria de la brisa
y el don de un horizonte sin confines

No es una recompensa lo que espero
fuera de Tí, no quiero más presentes,
tu luz y la bondad de tus esmeros
son para mí riqueza suficiente.
Y sólo tu existir me sabe a cielo.

Tu mirada me alumbra los caminos
y tu gozo me envuelve como un manto,
en medio de tu amor vive el encanto
que alienta y da sentido a mi destino.
Mi dulce protección, mi suave trino,
que alegras la jornada en el destierro
y llenas de jardines deliciosos
las torridas arenas del desierto.

Si un día te busqué por callejuelas
por plazas y avenidas,
por bosques, por sendereos y colinas,
hoy, te juro mi amor, que no es preciso
seguir tu rastro más allá de mi alma,
porque en mi corazón te has construido
un palacio de dulzura y de calma,
un huerto sombreado de frescura
y un hogar caldeado en el invierno,
un asiento de otoño y de vendimia
y una hamaca de seda y primavera
donde vemos las nubes que acarician
el cielo de una gloria verdadera
mientras llueve la miel de los naranjos
y brilla en resplador de las estrellas.

En mí te encuentro, Amor,
y en tí me hallo. Y ya no busco nada...
que nada necesita
quien ama a su Señor tan tiernamente
como el mejor sabor de la jornada
le encuentra a cada instante en el descanso
y tiene cada noche el cielo por almohada.



Sanai-Ben-Syphanì. "Má allá de todo"

jueves, 7 de mayo de 2009

Ágeles de carne y hueso

Hay un ángel que siempre está escondido
en las chispas azules de este aire.
Es un ángel grandote y silencioso
con un pelo rebelde, que no quiere peinarse...
Un ángel sonriente con acento de luz
y de Sureste, de montañas abruptas
y de dulces colinas, de mares y horizonte
de pinos y azahar.
Un ángel sin posible imitación.
Cuando Dios le creó, deshizo el molde
para no repetirlo.
Mas la divina compasión tuvo el detalle
de regalarme su ala izquierda y la mitad del alma
y cuando aterricé en el paisaje humano
aquel divino equipaje alado nació conmigo.
Lloró en mi cuna, pronunció con mi voz
las primeras palabras,
contempló en mi mirada la sorpresa de estrellas
que la noche volcaba en el embozo
de sábanas de azúcar y de sombras chinescas
sobre el muro de una melancolía
inexplicable a edades tan tempranas.
Y como de su aliento ya vivía
y su latido azul me alimentaba
buscaba soledades, azoteas,
rincones del parterre y de magnolias
para sentir su intensa compañía;
como un gato dorado por el sol
y blanco como escarcha,
se deslizaba el tiempo entre sus brazos tibios,
como gotas de miel sobre pan recién hecho
o confeti del cielo en la piñata de la felicidad.

"Que vais je faire, alors et maintenant?"
decía, con acento manchego, mi adolescencia
errante y sin sentido, traduciendo a Molière
y a Rostand,
privada de encontrar en la materia
aquella maravilla misteriosa
oculta en los jardines de interior.
En la geografía íntima de los sueños.

Hasta en una ocasión le confundí de lejos
y me costó la cárcel y el destierro
por treinta años y un día...
Qué duro es confundirse con los mapas del cielo...
Aunque luego descubras que también los "errores"
son aciertos más largos y costosos.

En medio del dolor y del desierto,
atravesando el mar de las tinieblas
y la laguna Estigia de la muerte,
la pérdida de mí y del ayer
del luego y del ahora
irreversible urgente y para siempre
permaneció este ángel. Inamovible.
Y aquí sigue.
Ahora ya puedo verle. Dibujar su silueta
con el pincel de la ternura y el óleo de saberle
y sentirle inseparable, definido entre versos.

Y con Pablo de Tarso voy cantando
un himno que se empapa
en las tintas indelebles del eterno...

Ni la muerte ni la vida. Ni lo alto ni lo bajo,
ni lo profundo, ni la carencia ni la espada,
ni el tiempo ni el espacio conocidos, ni lo próximo
ni lo distante, ni la desgracia ni la diversión,
ni la angustia ni la preocupación...Ni luz ni oscuridad,
ni castigos ni premios.....Consiguen separar estas dos alas
que el AMOR repartió y concentró tan sabiamente
en un oro fundido indisoluble
que saltó las barreras de la lógica al uso
de las ventajas y las tentaciones
de las amenazas y la violaciones.
Que redujo a cenizas las programaciones.

Quizá desde fuera le llamen cadenas
a esta libertad celeste y completa,
pero desde dentro, no existe en el mundo
algo más ligero y más resistente,
algo más sutil y más consistente,
que te quita el miedo y te hace valiente
aunque no lo fuiste jamás en tu vida,
-hasta que gozaste la gloria de verle-,
que nutre, sostiene, protege y bendice,
se da y se devuleve, igual que un latido
que baja a la tierra y regresa al cielo
como la salmodia de un gran Padrenuestro.

Así TÚ me quieres y así yo te quiero.
Así navegamos en el mismo vuelo.
Así TÚ me amas y así yo te amo.
Subiendo y bajando del dolor al gozo,
del llanto a la risa, de la nada al Todo.
Del beso al abrazo. De la tierra al cielo.

Parece que vamos y luego venimos,
que naufraga el barco con las tempestades
y los malos vientos,
pero entre nosotros muy bien lo sabemos
que es pura apariencia, jamás nada serio,
porque en realidad nunca se separan
el sol de la luz, las horas del tiempo,
las aguas y el mar, mente y pensamiento,
y más todavía, convertida en UNO,
esa dualidad de espíritu y cuerpo,
de forma y materia, de infinito y lodo,
que nació sellada con Amor Eterno.




Sanai-Ben-Sìphor-E'ver "Lo que ES es lo que ES. Por eso Todo es posible"

Ediciones Ilimitadas.

domingo, 3 de mayo de 2009

Reflexionando un poco, hila la vieja el copo...

De tanto husmear en el cosmos y en los lejanos espacios
sin pensar en las criaturas que viven a nuestro lado
se acaba sembrando el caos en el entorno vecino,
se pierden las proporciones, se confunden los caminos.

Los límites se diluyen y se borran las fronteras
entre lo que es conveniente y las propias apetencias,
entre lo que favorece mis egos y pertenencias
perjudicando a los otros o a sociedades enteras

Es curioso que queramos mirar hacia las estrellas,
no para ser más humildes, más nobles o generosos,
sino para escaquearnos de deberes onerosos
o para escurrir el bulto cuando no salen las cuentas.

Como mi sencilla vida nada tiene que evadir y poco que distraer
me dedico a contemplar otro tipo más directo de constelaciones vivas,
la relación que conecta el ser con el entender,
el dar con el asumir, el sentir con el amar y el amar con conocer.

Así me voy enterando de que el mundo es mucho más interesante y sagrado
de lo que nos figuramos cuando vivimos de espaldas al resto de los humanos
creyendo que nuestra estirpe es más noble y elevada cuanto menos nos sentimos
compasivos y cercanos, dando a Dios lo que es de Dios, y al César lo convenido.

Me encanta mirar al cielo para ver como refleja su luz y su compasión
en el rostro de la tierra. Aprendo de su silencio y de su limpia belleza,
de su extrema tolerancia con tifones y tormentas, que soporta dulcemente
con infinita paciencia;
su ausencia de vanidad, siendo un tejido de estrellas, cómo ilumina y sostiene
el vuelo de pajarillos, chicos e insignificantes, sin darles más privilegios
a los más fuertes y grandes. Lo mismo admite al halcón que al más modesto jilguero.

La noche con su mantel bordado de luminarias me evoca una mesa enorme
llena de pan y viandas con que la sabiduría que gobierna el universo
nos indica como hacer repartos equitativos, la creación es patrimonio
de los pobres y los ricos, igual que la biología no reparte privilegios,
todos nacemos desnudos y con un cuerpo pequeño. Y todos al regresar
abandonamos el cuerpo que quizá fue nuestro amo, en vez de ser nuestro siervo.

La velocidad inmensa que utilizan las galaxias en sus ignotos senderos,
aunque me admira, me encanta y me llena de contento,
no me asusta ni me para, al contrario, me devuelve renovada al mundo al que pertenezco,
con más ganas de entender a los seres que comparten conmigo su espacio y tiempo.
Lo mismo el sol que la luna me hablan de la gran belleza que encierra la disciplina
y el juego de los opuestos. Siempre llegan a su hora, no engañan ni roban tiempo,
acuden a iluminar, a calentar si es de día, ayudando en el trabajo con la luz de su energía
y en la noche a dar su fresco y una tenue claridad que favorece el sosiego.

Los planetas se comportan como sistemas de un cuerpo,
perfecto metabolismo que equilibra el universo,
donde todo es importante todo tiene masa y peso,
y el más insignificante vuelo de un simple vilano
en la cumbre de una sierra
puede hacer que se disuelva un gran agujero negro

Cuando quiero calcular el ritmo de una galaxia
después de mirar al cielo, me siento al ordenador,
pienso en el orden intacto que gobierna las estrellas
y luego, busco en el Google y escribo "Marinaleda"
o me voy hacia Brasil y me encuentro a "los sin tierra",
o escribo "Solentiname" o "Ciudad de los muchachos",
o quizás "Proyecto hombre", o tal vez la "La casa grande",
o "Basida" , "El Arca" de Jean Vannier o "Médicos sin Fronteras"
o qué sé yo...quizás me lea de nuevo
aquel libro de Lapierre sobre Calcuta y Teresa,
y sobre el dolor humano que se puede remediar,
"La Ciudad de la Alegría"...
Galaxias en pequeñito, que han descubierto el poder
de poder hacer las cosas con justa imaginación,
y han aplicado a la vida, la fuerza de las estrellas
y el poder de su atracción.
Son éstos los que han sabido medir las velocidades,
aprendiendo a levitar sobre las calamidades
y no para despreciarlas, sino para dar ideas
y ponerse a realizarlas. Estos son los que poseen el secreto
de la vida y el royaltie de la gracia.

Cuando en medio de la noche, meditando, miro al cielo
en cada constelación encuentro un nuevo proyecto,
en las estrellas los nombres de los seres que me llaman,
y sobre todo los ojos de Aquel que siempre me Ama
y en vez de atarme con lazos de precaria posesión
me ha regalado unas alas de divina propulsión
con las que puedo volar en pos de la compasión
y cuánto más compasivo se vuelve mi corazón
más amada yo me siento y puedo dar un Amor
más bonito y más intenso al Amado de mis sueños,
al Ser que siempre acompaña mi sentimiento mejor.

sábado, 2 de mayo de 2009

La pregunta del millón, en versos rima mejor

En medio del camino de la vida
me encontré pululando por una selva oscura,
la dirección corecta estaba ya perdida,
entonces, delirando y en pleno desatino,
olvidada de Dante y su partida
decidí un nuevo giro en mi camino

Aburrida de un mundo rutinario
tan soso, baladí y estrepitoso,
opté por navegar sin ideario
las aguas procelosas de iternet
y en ellas, de repente, apareció
una pregunta clave que encontré:
"¿Cuándo te vas a morir?"
inquiría con descaro
aquella interrogación
sin nada de protocolo
y muy mala educación.
Por un momento pensé
borrarla del escenario
pero reconsideré otra posibilidad:
hacerme yo otra pregunta
que me ayudase quizás
a ver hasta donde llegan
las ganas de conocer
los más básicos porqués
que esconde mi abecedario.

Así que me decidí
a interrogarme también
y vine a sustituir el argumento fané
de escaso pre-obituario
por otro con más sustancia:
"¿En qué estado yo quisiera
que la muerte me pillara?
¿Y de qué modo vivir,
de qué manera entender
el presente que me ocupa?"
pues la muerte debe ser
el hermoso colofón
de una vida al cien por cien
y no un negro bofetón
que te arranque de este mundo
sin haber dado siquera
ni un paso hacia lo profundo,
que encierra lo cotidiano;
"Vamos a ver lo que hice,
lo que no hice y lo que hago"
-me dije muy seriamente-
"tuve hijos, planté un árbol,
ciertos libros escribí. He cumplido
el requisito, los trámites necesarios
para que una vida sea
-al menos así lo dicen-
un poco menos inútil
y menos chisgarabís.
Pero a mí lo que me importa
es morir cada momento
a todo lo que me sobra
para ser tan sólo Amor
y no el hueco de una sombra
ni un amargo documento
que no pueda contemplar
la estela del Bienamado.

Sé que en este AMOR eterno
es imposible morir
hasta la muerte se cansa
de incordiar y de insistir
ante el brillo de Su alma
y el cielo que envuelve siempre
las palabras que no dice
y el silencio que contiene.
Cuando el Amor te sostiene
morir no tiene importancia
porque la vida se extiende
más allá de los finales,
los comienzos, las desgracias,
los dimes y los diretes,
los quítame allá esas pajas.

La verdad es que me muero
cuando me miran sus ojos
y es tan feliz el entierro
del ego y de sus despojos,
que cada muerte celebro
con cien mil claveles rojos
que voy dejando a sus pies,
mientras me olvido de todo
lo que no lleva su nombre
y no me conduce a Él.
Aunque, a decir la verdad,
no hay ya nada en este mundo
que no me traiga su huella,
y que no le haga presente
desde un átomo a una estrella,
brilla la luz en su frente
y su risa en más preciosa
que cienmil perlas de Oriente.

Pasan y pasan los años.
Dicen que al Amor se muere
con silencios y distancias,
con diferencias y daños...
Pero aquí no muere nada,
brota la vida al instante,
más rica y más perfumada.
Y cuánto más viejos somos
más inocentes y alegres
se vuelven nuestros sentidos,
menos dramáticos somos,
más descubrimos a Dios
en este Amor tan divino
que no se parece a nada,
que no tiene ni palabras
para definir su signo,
pero que va cabalgando
las rutas del infinito.

Él mi base de partida,
Él la vía del Retorno,
Él la puerta de salida
y el abrigo que me pongo,
la gracia del Buen Amor
y el cielo que nunca olvida.
Él la gloria del perdón
y la miel de unas caricias,
que trascienden cuerpo y alma,
que son la pura energía
en la que Dios manifiesta
otro mundo y otra vida,
los más claros pensamientos
y el más bello confluir
sin moverse del lugar
donde acuden noche y día
los pájaros a cantar
el regalo magistral
de perfectas melodías.

La puerta del Paraíso
ya no se puede cerrar
y la muerte, transformada
en una estrella fugaz
ha pintado el horizonte
con su luz crepuscular,
que cumplida su misión
en vida se cambiará.

Y Te contemplo de nuevo
y Dante vuelve a cantar.
Y esta vez lo hace a su modo,
en versión original, sin subtítulos
ni apodos, en su lengua natural:
"S'i era sol di me quel che creasti
Novellamente, Amor che'l cel governi,
Tu'l sai che col tuo lume mi levasti
Quando la rota che Tu sempiterni
Desiderato, a sè mi fece atteso
Con l'armonia che temperi e discerni,
Parvemi tanto allor del ciel acceso
Dalla fiamma del sol, che pioggia o fiume
Lago non fece mai tanto disteso."

Tres estados y un sólo reino

Nuestro cuerpo es el frasco
que contiene el oficio misterioso
de la perfumería universal.
Modela en pensamientos
la materia que se hace cristalina
o marmórea y opaca,
según el elemento dominante
en su composición fundamental.
De nosotros depende la forma y el color
de esa casa mutable y obediente.
El modo de aplicarnos
en su conservación. Y su restauro.
También el ritmo que acelera o retarda
su mismo deterioro y su extinción.

El líquido que encierra es un extracto,
un concentrado intenso de esencias elegidas:
átomos amarillos que aporta el pensamiento
en forma de centellas,
el agua emocional que evapora sus ondas
danzando en el azul
y sólo deja un toque de frescura
que limpia y aligera el sentimiento
cuando se absorbe entera
en el rojo dominio de ternura
que aporta la verdad del corazón.

El tapón que protege el proceso
es un filtro fundido en la conciencia
que cuando se descorre o se levanta
permite que el perfume contenido
nos abra con la llave del espíritu
y en él identifique nuestro vuelo,
capaz de penetrar las formas infinitas
sensaciones, ideas y palabras,
milagros y poesía, músicas repentinas
y sublimes,
alas de luz que suben por la escala de las notas
y riegan las praderas del color
que va de la violeta hasta la rosa
con esa Realidad de lo inefable,
que concentra en el beso del silencio
la escritura secreta del Amor.

La vaporosidad de esa experiencia
conoce el contenido y la trastienda
del único secreto verdadero
que hace del universo una canción
y con el suave aroma
despierto en lo invisible
hace posible el regalo del día,
el premio de la noche,
la discreción ambigua de la luna
y el soplo vigoroso hecho de sol.

No busqueis elixires tan sutiles
en las estanterías del mercado.
Ni perdais vuestro tiempo
en el zoco, buscando en frasco ajeno,
lo que nunca hallareis en tal estado.
Si moveis el tapón de la conciencia
lo sentireis vibrar en lo profundo
del frasco corporal,
entonces respiradlo dulcemente...

Lo que pueda ocurrir será el comienzo
en la ruta asombrosa del milagro.




Sanai-Ben-Syphanì "Manual del perfumista"

viernes, 1 de mayo de 2009

Una nana para el Niño Jesús (Villancico a dos voces)

Te escribiré esta nana, tibia como la noche
de terciopelo índigo con sonrisa de luna
tímida y creciente.
Una canción de amor para que sueñes
el despertar en medio de otro abrazo;
los niños como tú, saben cantar
las voces más hermosas de un Mor-feo
que se vuelve Mor-guapo,
sólo porque tú entonas sus estrofas
y haces mucho más lindas
las notas de su canto.

Duerme, duerme, tesoro,
que en el cielo te visten
de seda y oro...
Duerme, niño del alma
que dos ángeles blancos
velan tu cama...
Duerme, luz de mi vida,
que en brazos de la aurora
serás la rosa que aroma el día...
Duerme, duerme tranquilo,
mi dulce amor,
que no hay nadie en mundo
con una joya por corazón
como este niño de luz tan bella
que danza y juega con las estrellas
al son travieso de una canción...
No te enfades conmigo, sol de mi alma,
que si no me sonríes,
será negra la noche y triste el alba...
Y cuando te despiertes, cariño mío,
mírame como siempre,
con el cielo que sale de esos ojitos
y me baña en la brisa del infinito...


Sor Lucía del Monte Tabor "El cielo duerme, el amor vela"

Del cromosoma a la galaxia, no hay más distancia que un suspiro

Un átomo de Amor es infinitamente poderoso.
Tanto, que puede deshacer y crear
en un solo parpadeo cósmico. Y no juegos malabares.
Ni sesiones de David Copperfield.
Ni test de inteligencia virtual.
Sino una Realidad tan sorprendente y justa
que anonada y aturde nuestras mentes
acostumbradas a ir de listas por esos universos
del Deus...ex(tra)machina.
Pero no se "sabe" cómo y por qué sucede.
Entonces el vacío elemental se divierte
y procura olvidar lo inevitable
inventando medidas y sistemas de control
empiríco. Como un Tomás cualquiera
incapaz de admitir lo que su "científica observación"
no consigue comprobar materialmente
con el tacto de sus manos.
Y se le escapa. Siempre. Es sobrenaturalmente
natural que así sea.

Si aún no te ha capturado ese átomo divino,
ese tontiloco fantástico y omnipotente
sólo por su inocencia
de bondad y belleza excepcionales,
no te molestes en marear la perdiz
trufando comparaciones micro-macro. Es inútil.
Estás vibrando en ondas imposibles, todavía.
Pegado a las vitrinas del vértigo
y agarrado al pasamanos de la hamburguesa
de cerdo griposo con patatas transgénicas
en salsa de petróleo. Es lo que hay ¿verdad?
Vives, sencillamente, como en el show de un Truman
despistado. Y está bien que así sea. No será tu momento.
Si lo fuese, ya habrías encontrado el portal de salida.
Salir antes de tiempo no es posible.
Lo mismo que los almendros no florecen en agosto
ni las uvas maduran en enero por mucho riego y afán
que se les ponga entre las ramas. Cada cosa a su tiempo
y cada tiempo a su ritmo.
Hay que tener paciencia; y llegará el momento
en que ya no cabrás en vestidos escasos
ni en las mangas tan cortas, ni en los puños enanos
de blusas demodès.
Te cambirá el tallaje, los ondas y la vida.

Y entonces lo sabrás: en plena mutación
verás tus alas blancas. Y que el vuelo que nutre
pasa del Uno al dos en un instante mágico.
Y todo lo demás se te dará por añadidura.
Como las flores silvestres y el beso
de la lluvia refrescante
te rozan sin cobrarte su servicio.

Si somos tan pequeños y fugaces
en esa miserable sintáxis del absurdo
y nada llega a ser lo que parece...
Algo le está fallando a las revoluciones culturales
de la supervivencia, a los argumentos
del stock y del marketing.

Quién sabe, si es que ya estará cerca
el Día del Señor...y su gracia quizás
esté esperando detrás del ventanal
del infinito
a que madure el fruto del granado
y en la palmera broten los dátiles
dulcísmos
de una felicidad sin pagarés
a beso revertido. Y con sabor a estrellas
de mazapán.