sábado, 28 de febrero de 2009

Intercambios

Siento tus pasos en el sigilo de la tarde.
Te acompaña la luz.
Donde tú llegas navegando en el cauce invernal
florece la esperanza de cálidas jornadas.
Se abren los cielos limpios
y acaricia la brisa del amor
tu cabello de seda
tu figura polícroma de sol

Cuando llega la noche, cada estrella
descubre este enigma en febrero
este damerograma de la felicidad
que cimbrea el horizonte
como un junco de sueños compartidos
donde salta un abrazo suavemente

Y luego, madrugada otra vez,
amaneciendo Dios
nos despertamos
en ese beso interminable del encuentro

domingo, 22 de febrero de 2009

Buen día, hermano mundo

Maravilloso tiempo. Recurso extraordinario
que ordena y extrapone. Distingue y favorece
pero también clausura la escatología inservible
y pone en el adiós el énfasis justo,
el telón necesario que termina la escena
de la inutilidad.

Nuestra vida está llena de pequeños adioses
necesarios. Se despiden los átomos entre sí
para girar en otras direcciones y cambiar
las corrientes materiales de la existencia.

Se despiden las células que mueren
irremisiblemente a cada instante
para dejar el puesto a las que nacen
con otros cometidos más aptos
en la evolución

Se despiden los minutos incómodos
cuando la conciencia se despierta
y aparece la gracia del presente
iluminando esplendorosa cada punto
del camino

Y sobre todo cambio imprescindible
respira el Amor sin límites de tiempo
ni lugar, de fantasía y circunstancia,
de dime y direte

Él rige y gobierna cuanto existe.
Y todo lo que es, le debe la sustancia.
Unos lo pueden ver y hasta tocarlo,
lo pueden respirar sumergidos en su corriente
eterna...Son gotas de su agua prodigiosa
en el océano del SER
Otros no alcanzan todavía
la órbita perfecta de su rumbo cósmico.
Se ciñen a los túneles de la contradicción
carecen de inocencia y les sobra retórica mental.
Están aún atados a la muerte
y deberán disolver sus duricias vitales
la rigidez y la corteza de la "seguridad"
para llegar a la cima de lo Real
y cancelar así el imperio del No...
Incompatible con el torrente fluído
que conforma la identidad divina
Lo que Somos cuando logramos llegar
al Origen.

Y sin embrago el No tiene un valor inestimable
en el reino del Sí. Es la diferencia.
En el imperio "no-céntrico" no hay hay sitio para nada más.
La dureza extrema no conoce los procesos de adaptación
vive en el miedo y en la amenaza, en la discordia
y en la disciplina degradada
convertida en tiranía. En la respuesta mecánica.
Robótica. Hija del miedo.
Uniforma y clasifica para oprimir
y dominar en los otros
lo que desconoce y le aterroriza de sí misma.
Dedica a lo perecedero un exceso de fuerza posesiva
que le impide contactar con la fuente inagotable.
Así se consume en su propia lucha estéril.

Sin embargo no estamos solos ni abandonados
en esa tensión dialéctica entre imperio del No
y reino del Sí.
Todo se reduce a volver. A subir y entrar.
Entonces la unidad afirmativa nos entrega la llave
de la despensa universal.
Y lo que fue dolor insuperable,
problema irresoluble, angustia existencial
y estado amenazante, se convierte en la vía
perfecta...
Pero antes se debe morir al imperio del No.
Nada de exterminar lo diferente.
Nada de combatir ni de arrasar.
Morir es otra cosa mucho más elevada:
Es dejar lo inservible en el cajón del reciclaje
y elevarse, ligeros como brisa de mayo,
hacia la Realidad de la Misericordia,
de la Belleza Sublime y del Gozo Santo.
De la Sabiduría.
Para empezar a VIVIR
hay que aprender a morir. A soltar amarras.
A decir adiós a los lazos tramposos
del poder y de lo mediocre.
A la falsa capa de lo aparente.
A los roles "salvadores" y "condenadores"
Pero esto sólo se descubre cuando ya se han disuelto
las cadenas engañosas y se han deshecho las prisiones
"virtuosas" y virtuales.

Tiempo al tiempo. Todo se cumplirá
según las previsiones de naturaleza ascendente.
La espiral divina del Amor.

Programa de mano para jornadas intensivas

Tendrás que levantarte muy temprano
para mirar más alto aún. Contemplar
las torres del gozo atravesando nubes
de cotidianidad. Mientra el alba te saluda.
Y las murallas hendidas por los siglos
se van quedando atrás.

Avanzar con el ritmo de la mañana
por esas carreteras lluviosas
que atraviesan los campos del frío,
los árboles desnudos y las tierras heladas,
pero verás al fondo del paisaje
un telón repentino de almendros rebosantes
de vida que florece al compás de otro febrero
y su visión te llenará de alas las aceras
de todas ciudades donde llegues.

Los cielos más azules en la altura
abrazarán el son de tu mirada
y llenarán tu sonrisa de suaves sinestesias
que te besarán de improviso.

Y así te sembrarás sobre los brotes
calados en la sombra
hasta que se dibujen espigas en la luz.

Y tu nombre será el apellido de la vida.
Y tu apellido el nombre del amor.

Y los dos juntos, un mantra soleado
como las tardes de abril o las auroras de mayo.

Llegarás con la estrella inicial de cada noche
y a brirás con la magia de siempre
las puertas del milagro.

Salpicarás de colores el aire
y te responerá la sinestesia
de cada ángulo agradecido.

Y como un pescador de imágenes sagradas
recogerás las piezas más hermosas
en la cesta del tiempo.

Más tarde cerrarás la cancela del estruendo
para quedarte a solas con ella: la música
que flota en las escalas silenciosas.
La fiel acompañante de cada soledad
a dos voces. Igual que una campiña perfumada
de romero y lavanda, se extenderá en el cuarto,
quizás por los pasillos y el vestíbulo, quizá
hasta el ascensor que te conduce al cielo
entre la lucidez desaprendida.

Y luego ya dormido, dos ángeles dulcísimos
dejarán en tu almohada el beso que acompaña
los sueños más preciosos.

Bendice alma mía al Señor
que hizo el cielo y la tierra
y auxilia y sostiene cada aliento
de sus pequeñas flores
mentras se abren a la luz
de una mañana nueva
cada día.



Sanai-Ben Syphanì.

A veces youtube, tiene...

Canciones de amor. Cuánta belleza
si es el amor de verdad quien conduce la palabra
el ritmo de la imagen, el color del sentimiento,
la melodía del alma. Las cadencias del suspiro.

Gino Paoli y Branduardi. Mano a mano.
Una donna della sera y un attimo senza fine.
Sin complejos ni retórica.

Un anciano venerable que guarda dentro de sí
el milagro diario del presente.
Capaz de ver el sol y el cielo en las manos amadas.

Y un hombre que ya no es macho
en una especie que muta. Donde por fin el amor
ha sustituído a la testosterona
y la ternura inteligente, a la rabieta del género
y del número.

Qué magnífico camino hacia la perfección:
leer en las arrugas y en la celulitis del cuerpo amado
todas la lecciones del ars amandi.
Preferir la rosa abierta de la generosidad
silenciosa
al capullo interrogante de la intriga virtual
y vociferante.

O llegar a los ochenta
con esa capacidad fresquísima
y esa salud deliciosa
que la emoción retrata en la voz.
Sin gota de cinismo.
Sin retranca ni lágrimas secas
pegadas al recuerdo que ya no es
nada.
Qué lección transmutadora de memorias
en gracia pura.

Y por fin, esa síntesis actualizada. Magistral.
Un ángel hecho hombre o mejor,
un hombre que se convierte en ángel
al roce de las alas del Amor y escribe
con cuidado las notas del milagro:
Me convierto en tu custodio.
Te amo más allá de lo que puedas ver
o percibir. Te amo sin lugar ni tiempo.
Te amo en el hueco sutil
que el silencio destila
cuando ya las palabras se borran
y los besos son la esencia inagotable.
Me convierto en tu instante infinito.
En tu otoño y en tu invierno
que dentro de nuestra estrella compartida
son al unísono verano y primavera.

Y los dos juntos somos el perfume del cielo
sobre la tierra. La inflorescencia de la vida
creciendo hacia la eternidad desde lo eterno.

El ángel hecho hombre
ya no nombra el amor. No es necesario.
Él mismo ya es Amor. Y si el Amor es Dios.
Sólo Dios basta.

No hay más bella canción enamorada
que un verdadero amante
capaz de comprender qué clase de luz
en medio de la noche
ilumina de lejos el rostro de la luna...

miércoles, 18 de febrero de 2009

Simple divinidad

Miraba con los ojos del alma esas letanías
que ya no me conmueven; estrofas de almidón
que no nos pertenecen, que siempre están lejanas,
como viejos vestidos colgados en la percha
de un tiempo que no fue, aunque se disfrazaba
de ilusión mientras flotábamos perdidos
en la inconsistencia de los autoengaños

Eso pertenece a la protohistoria del comic
que cubría la realidad de nuestro amanecer.
Mirábamos entonces a través de la ventana imaginaria.
Esperábamos la magia del encuentro
mientras el desencuentro golpeaba los cimientos
de la casa en construcción

Espejismos en medio del desierto ¿lo recuerdas?
Y botellas vacías de un agua que no era
y que nunca saciaba aquella sed real e intransferible
pero que se curó tan de repente aquella tarde.
De pronto y para siempre. Como una profecía
que se cumple porque simplemente
es la verdad que somos en lo eterno.

Y desde entonces
un camino de estrellas obedientes al don
de la felicidad se ha quedado a vivir
en ese lazo de ternura infinita
que perfuman los días inocentes.

Nos lloraron amantes que no vieron
nada más que la vía del dolor y el desencanto.
Nos tendieron las redes del embrujo,
los echarpes de terciopelo que cubrían
el rostro del vacío con voces de nostalgia
y bambalinas de una melancolía
desconsolada.
Nos rodearon de collares florecidos
en hipotecas primaverales
y pagarés de verano con efectos retroactivos
que debajo de cada pétalo axhalaban
un tufo de alcanfor y seda desgastada
por la costumbre de habitar la rutina
sin haber coronado la cima de la esencia

Ahora, cuando miramos hacia atrás, sólo queda la niebla
descolgada de un cielo artificial
igual que una cortina de saloon a lo Johnn Ford,
el plató abandonado al viento de la tarde,
los focos apagados en el rincón del tiempo
y las huellas borradas por la nieve reciente
que el frío generó en su empeño de ayer.

En medio de los páramos helados
nuestro paso calienta los caminos
que conducen al Centro
y flota tu sonrisa en el jardín perenne
como un Buda silencioso
crece en el horizonte de otra dimensión
quizá recuperada o quizá nueva
o tal vez fifty/fifty... chi lo sa...

Qué poco importa ya lo que tanto importó.
Y qué velocidad, -dice Parménides-,
tiene nuestra quietud en esa intimidad
incomprensible
de lo maravilloso, de cielidades blancas
que desgranan su luz en cada beso
incatalogable, cada vez más sutil
e indefinible.

Te siguen y te inventan religiones.
Te costruyen sus templos (no los tuyos,
que obviamente jamás necesitaste)
Y pretenden comprar el milagro.
El esplendor total de tu Presencia.
Y obligarte con preces y velitas
con dudas o blasfemias, con maldad y barbarie
o con misericordias en rebajasde enero
a demostrar Quien eres.
Aunque a ti no te importa. Les miras
simplemente asombrado
de que no te descubran
con el poco misterio que le pones
y la facilidad con que descansas en la respiración
de cada uno. En el gozo del alma,
en la fusión intacta del Amor
en el hueco estremecido que convoca en el aire
el tacto de aquel pétalo de rosa
y el delicado beso de aquel almendro en flor...
En la mirada única que nos revela el mundo
el cielo y sus secretos, la innombrable dulzura
del Amado y Amante.
El perfume de ti en la leve silueta de ese trino.
Y en medio del invierno el canto suave
que el jilguero desliza en la ventana.
Gotas de eternidad como rocío
en la falda del tiempo

lunes, 16 de febrero de 2009

gracias por la gracia

Cuando dudo y vacilo, siempre estás.
Cuando me duele el alma por lo que no comprendo
Tú apareces y pintas de colores el gris de las paredes.
Cuando llega la noche tú enciendes la estrellas
en el cielo privado que esconde una canción

Siempre el mismo calor. Siempre dulce presente.
Puede cambiar el mundo,
y dar la vuelta entera el universo,
pero tú permaneces. Fiel como el sol
acudes a la cita con el día, haya nubes o no.

Y cuanto más te siento más te amo
y cuanto más estás, más reconozco
el Amor infinito que jamás abandona
la esencia y la verdad de su dulzura.

Gracias por tu Presencia, buen Amor,
que me da lo más bello de la vida.

viernes, 13 de febrero de 2009

El camino insobornable

Cuando el Amor nos renace, nos construye y nos gobierna
nos empapa en la Verdad. Entre sus luces aladas
ya no se puede mentir; no podemos ocultar
la grandeza que se extiende en esa tierra interior
sembrada de maravillas. Ya no podemos mirar
otro rostro que Su rostro y nadie puede ocupar
el puesto privilegiado de un alma tan singular
y un cuerpo tan bienamado.

Por más que otro afecto insista con halagos y blanduras
con dulces y suaves trampas de otro ajeno proceder
que no viene de la Fuente, es imposible encontrarle
en aquella fortaleza que el cielo nos construyó
donde el Único reposa dibujando pensamientos
y arrullando al corazón.

El valor de Su sonrisa nadie lo puede emular.
La belleza de Su encanto no tiene nunca un igual.
Y solamente una vez en la vida esto sucede,
y no siempre se presenta, es milagro de excepción
que se den las confluencias, causalidades y ritmos
que hagan posible ese AMOR,
esa clase de existencia sin sombra ni parangón.
Todas las imitaciones son inútiles esfuerzos
y hasta las limitaciones se convierten en camino
de unión y descubrimiento
que en vez de romper, refuerza, las claves enamoradas
de la fusión encantada en el torrente divino.

Cuando el AMOR infinito nos conduce a su morada
el mundo ya no es el mismo
y no podemos huir de su tierna condición,
de la exquisita caricia que regala su Bondad
y no es que ya no mintamos, es que ya somos VERDAD.
Y a quien se acerca a nosotros con afán de conseguir
lo que no le corresponde porque su necesidad
le hace ver un espejismo en nuestra humilde presencia,
dulcemente le decimos que nuestro tiempo completo
y nuestro hueco espacial tiene marcado un sendero
tan íntimo y tan secreto, que irradia felicidad
aún en medio del dolor y de la dificultad.
Que el lugar está repleto de un abrazo virginal
que ha fundido para siempre lo eterno y lo temporal.
Y que si así pretendiera conquistar lo inexpugnable
en vano se cansaría, porque las cosas del Cielo
en la tierra se conservan con tal serena evidencia
que no se pueden tocar con lo que no corresponde
a un estado original de inocencia compartida
antes de que el mundo fuera, de que el tiempo gobernase
y de que el dolor partiera la fruta del paraíso
en dos mitades perdidas que sólo el AMOR eterno
puede volver a juntar.

Así en este AMOR perfecto no existe infidelidad,
ni engaño que la permita.

Es cierto que mucha gente con inquietudes se aturde
y por eso se confunde
con la luz que resplandece entre las almas gemelas
y se sienten atraídos y confunden el imán
que se enreda en sus sentidos y les hace imaginar
amores desconocidos que no pueden alcanzar
por más que pongan empeño, tácticas de acercamiento
y esperanzas futuribles. Por más que insistan y trepen,
ese afán sólo conduce a los sueños imposibles.

El AMANTE verdadero nunca puede traicionar
la Verdad que lleva dentro
y quien pretenda robarle tesoro tan especial
se engaña y desgasta en vano. En otro nivel está.
Pues si viviese al nivel que pretende conquistar
ya sabría de por sí que el sagrado territorio
de la esencia universal no se invade ni se toca
ni se puede arrebatar al origen que sostiene
la luz de la eternidad.

Sin embrago los amantes de esta especie irregular
siempre son afectuosos, serviciales y cercanos,
porque tienen la misión de hacer el mundo más bello,
más cálido y más humano. Y eso puede despistar
a ciertas inexperiencias que confunden lo sublime
con la voz de sus carencias.

El milagro del AMOR es la pareja divina
con humanas envolturas, con errores y tropiezos,
dudas y debilidades,
pero inocente y tan pura, tan poema y tan canción,
que se funde dulcemente en el abrazo de Dios.



Feli Mestanza "Evidencias"

jueves, 12 de febrero de 2009

Las mil y una caras del mismo cuento

Un saludo muy especial para los cuatro: Paco, Luis, Conchita y Amelia. Fue una alegría encontraros ayer tarde en la presentación de esa maravilla de libro "Contra el Islam". Nunca había tropezado hasta ahora con una tesis doctoral de esa calidad: la denuncia lúcida, hecha desde la inteligencia y el amor. El mundo posmoderno y autocomplacido tiene de verdad unas cuantas asignaturas pendientes con las culturas que desprecia y que, por supuesto, desconoce, aunque las utilice y trivialice como telón de fondo para películas, pinturas o floklore exótico, tipo danza del vientre, por ejemplo. Quizás en la base de toda injusticia flagrante lo que late es simplemente, la superficialidad y el indiscreto "encanto" de lo frívolo.
Quiero daros las gracias por haberos constituído como club de cestochuferos asiduos y silenciosos. Eso es lo mejor. Así podemos comentar en persona y en presencia el jugo de lo que descubrimos, pero como me pedísteis ciertas aclaraciones sobre el cuento sufí de ayer, que con tanta prontitud habeis leído y analizado, aquí os las dejo. He pensado que tal vez vuestra petición sea un sigo para que lo aclare a todo el que lo lea. Y así lo hago.

Ya sabeis que toda narración de corte espiritual tiene varios escalones hacia arriba o hacia abajo, quizás hacia un lado u otro, como una escalera dibujada por Escher. Y este modesto microrelatito también lleva esa carga, más todas aquellas añadiduras que aporte cada lector, por supuesto.
En principio la historia es una metáfora del encuentro entre el Yo Superior, es decir el adulto psicoespiritual y el yo paterno-infantil. El adulto es autónomo, luminoso, certero y sereno. Sabe lo que quiere y donde lo tiene. Sabe quién es y cuál es el objeto de su camino. Está representado por el derviche, un músico danzarín, nómada y libre, pero seguro de su pertenencia y de su origen: sólo puede posarse y vivir, como el halcón educado por su mentor celestial, en el brazo de Su Señor. De su parte divina, Inviolada, Sagrada. Mientras que el ego, la princesa, tiene un reino porque lo ha heredado, no ha hecho nada por merecerlo,vive de lo que ha encontrado entre quienes la protegen y le abren caminos. Depende de la corte que la mantiene y la venera: sentidos, pensamientos, deseos, caprichos, normas convencionales, programaciones, rebeldías y obediencias, seguridades y compromisos. Así no puede despertar y descubrir su verdadera meta: crecer en una dirección más elevada. Por eso se enamora de la belleza de la danza y de las palabras hermosas del derviche, de la energía que siente en su presencia, aunque en realidad lo que ella necesita es desarrollar su fuente interna, pero eso prefiere posponerlo y dejar que sea la presencia física de aquel mago del espíritu quien llene sus vacíos. Es decir, que nuestro ego es enormemente perezoso y cómodo y si puede vivir de la energía que él no produce, la parasita de otras fuentes ajenas por medio de la posesión, la admiración y la dependencia: el resumen perfecto del enamoramiento primitivo, que por supuesto está a años luz del enamoramiento supremo y del AMOR verdadero.
El derviche es la gratuidad adulta: da porque dar es lo que irradia. Como el sol da sus rayos sin cuestionarse darlos o no. La princesa, en cambio, es la trampa afectiva: entra en mi palacio, te daré lo que me pidas, ven, te "necesito", dime quien soy, a donde debo ir, qué debo hacer, como tengo que pensar y comportarme. Y el derviche contesta: despierta. Modifica tus centros de recepción. Liberate hasta de mí, porque mientras yo sea tu meta no podrás descubrir la tuya y te estarás engañando. Por eso el Yo Superior es incompatible con la vibración aprisionadora del deseo de baja vibración. Pues hay dos energías desiderativas: la que nos eleva y nos libera y la que nos esclaviza y nos rebaja.
También se plantea la "trampa" del magisterio. Un verdadero cepo para dejarnos hundidos en el ego para siempre y enredados en sus cantos de sirena. ¿Quién puede resistir ser "imprescindible" en la vida de algún "alumno" para el que te consideras ultranecesario? Pero hasta eso viene cambiado en la nueva energía que ya ha disuelto las ligaduras antiguas haciendo patentes y más reales que nunca aquellas antiguas e intemporales palabras del carpintero nazareno: "A nadie llameis maestro, señor ni padre, porque uno solo lo Es. Dios". Claro, que hemos necesitado dosmil años para poder alcanzar aquella invitación a la danza del conocimiento. Y esa es la invitación del derviche que ha leído en el alma de la presunta alumna y se ha dado cuenta de la clase de requerimiento y de trampa que le está ofreciendo a cambio de una felicidad perecedera y precaria a la larga, cuando él ya conoce ese camino engañoso, seguramente porque lo ha tenido que superar muchas veces. Hacerse adulto es un trabajo y hacerse adulto espiritual, un premio, una gozada. Y el ego suelto ya sus anchas nos estará acechando por todos lados, nos hará concesiones que atan, regalos que deberemos recompensar, satisfacciones "generosas" pero endiabladamente estratégicas y adictivas para rodearnos de sus cadenas invisibles y por eso terribles, como los hábitos agradables, divertidos, graciosos y aparentemente inofensivos...No sabemos qué estrategias se monta el ego para que no le descubramos y así poder sobrevivir a una extinción aplazada, que de todos modos llegará con la separación final de la muerte física. Y eso es la angustia que impulsa al ego a conseguir ataduras que le aseguren su autosatisfacción infantil y alienante. Algo muy diferente es el AMOR de naturaleza eterna y superior. Ese Amor no se aleja nunca de nosotros, somos ÉL/ELLA. Vive en ambos y les hace eternos y fundidos en una unidad que la mente humana no puede clasificar ni los sentidos limitar. Como dice Pablo de Tarso: "ni ojo vió ni oído escuchó lo que el espíritu guarda para los que viven en Él" o aquello otro "lo que está unido en la tierra, está unido en el cielo." Nada que ver con el matrimonio pactado y "bendecido" por la costumbre socio-religiosa, aunque no está excluído el que dos personas se descubran como almas gemelas en ese vínculo. Es un AMOR total, que en nada se puede comparar con lo que aquí creemos que es amor.
En el Tarot de Marsella este proceso selectivo está reflejado en el aracano VI, el Enamorado. Un hombre joven está de pie frente a dos mujeres muy distintas: a su derecha, en el lado del inconsciente pero que rige la mente mecánica-racional hay una mujer de tonalidad y cabellos oscuros, mayor, y de espaldas que ha puesto su mano derecha, la que toma y retiene, sobre el plexo solar del hombre: sobre su mundo emocional y primitivo, lo que es difícil de manejar y reconocer: el mundo inmaduro y dependiente de la trampa egoica. También la podemos identificar con la madre, que es el principio arcaico femenino que almacena el inconsciente. A su izquierda, es decir en el lado que rige la intuición superior y el consciente hay una mujer de colores y cabellos claros, joven, serena, de frente, se le ve la cara, la mirada, que pone su mano izquierda, la que limpia y libera, sobre el plexo cardiaco del hombre: sus sentimientos. Esta trabaja a un nivel superior que eleva la conciencia y despierta el alma para aunarla con el Espiritu que es el ángel solar que preside la escena desde la parte superior del naipe. Podría identificase con el alma gemela, el pricipio femenino afín y complementario cuyo encuentro y descubrimiento hace posible el ensamblaje de nuestra historia cósmica y el fin de nuestra orfandad amorosa.
Este puede ser el resumen de nuestro relato. Rashid le indica a Zoraida , justo, este proceso. El que descansa en el brazo de su Señor es el que ha podido conectar con el ángel solar -Yo Superior- por medio de la superación de las emociones y el despertar de los sentimientos, que nacen en el corazón cuando el mundo emotivo se ha purificado por medio de la elección adecuada y de un proceso de superación de niveles cognitivos y energéticos siempre en armonía.

Este relato indica que el Maestro real está dentro, como afirma Cristo. Zoraida sólo puede encontrarle en sueños, cuando sale de la programación habitual y entra en un estado libre donde aparecen las respuestas a sus inquietudes. Nunca ante la presencia física de Rashid hubiese podido tener acceso a este estado porque sus emociones e ideas fijas sobre su dependencia, focalizada en el derviche, le nublaban la capacidad de afinar la sensibilidad interna y de conectar con vibraciones más altas. Estaba encerrada en su personalidad y no estaba activada su individualidad. Realmente ella dormía mientras pensaba estar despierta y estaba despierta cuando dormía. Así se lo dice Rashid.

En este nuevo tiempo vemos como cambian las viejas religiones y de desmoronan los esquemas acostumbrados. Mientras el mundo debate sobre si se puede o no autorizar la eutanasia, el cielo, mucho más compasivo que los hombres, se lleva al moribundo discretamente. Mientras lo viejo clama en sus templos vacíos el cumplimiento de leyes obsoletas que nadie sigue, y no por libertinaje, negligencia ni olvido, sino porque la conciencia humana las ha superado con creces y es mejor que la propuesta ancestral, como ya intuyó aquel profeta entrañable que se llamaba Angelo Rocalli. Mientras el mundo viejo se escandaliza porque el concepto de "matrimonio" se ha ampliado a uniones homosexuales, esas viejas leyes se caen a pedazos entre las voces de homosexuales reprimidos torturados en confesionarios y abusos pedófilos, tarados por remordimientos inconfesables y neurosis patéticas y desoladoras. Mientras esas leyes claman justicia para los pobres sus legisladores acumulan capitales ingentes en sus arcas, dejando sin autoridad su capacidad de enseñar, regular y orientar y mucho menos, la de dirigir conciencias que se les han quedado grandes. Así actúa el Espíritu: desde dentro. Adonde los maestros de atrezzo no tendrán jamás acceso si no se lo permite el "alumno". Y si ya èste está alcanzando la mayoría de edad y madurez suficiente, la era de los "maestros" habituales, felizmente está acabada. Cuando un niño de seis años puede entender solo, por sí mismo, verdades eternas y fundamentales, hay que tener la humildad de reconocer que el "magisterio" usual ya no sirve para nada tal y como se ha heredado. Hay que aprender a venerar la presencia divina en el alma humana y simplemente acompañar con actos sinceros, desinteresados y compasivos, el crecimiento de los que crecen junto a nosotros, mientras crecemos con ellos. No podemos ser los padres ni las madres de seres adultos que deben volar por sí mismos. Ni los conseguidores ni solucionadores ni cómplices de la enfermedad del otro, porque jamás se sanará si saca "beneficios" de su estado y éste le sirve para retener a otros a su lado y para frustrar su propia evolución.
Este es otro de los múltiples significados del cuento: Necesitamos ir abriéndonos a un nuevo sistema de valores fundamentales y sólidos, pero también flexibles y respetuosos con todos. Realmente son valores eternos, nada es totalmente nuevo, pero todo debe renovarse, refrescarse y refundarse sobre bases más evolucionadas si queremos avanzar y ser más civilizados y serenamente felices. Más amorosos.
Tal vez el contacto con las nuevas energías que traen los jóvenes y los niños ayudará mucho a comprender este mensaje: La era de la imposición magisterial ya no sirve. Aunque hay que mantener un sistema de leyes sociales que garantice una transición de era lo más armónica posible porque la vieja energía no entiende las respuestas nuevas y debe recibir lo que puede comprender en su estado y las retribuciones correspondientes que pueda asimilar,mientras se transforma. Sin embargo no hay que preocuparse, el universo divino, que es una fuente de inteligencia emocional y sabia, tiene herramientas increíbles y sencillísimas para convertirse en el maestro ideal. Sólo hay que aprender a danzar con él y en él, como Rashid el derviche.

Gracias por vuestra paciencia.

martes, 10 de febrero de 2009

cuento sufi

En las llanuras de Mesopotamia habitaba una hermosa princesa, única heredera del sultanato de Bizdari. Se llamaba Zoraida. Era inteligente y habilidosa; educada con esmero por su padre, el difunto sultán, dominaba diversas artes y conocimientos que hacían de su palacio un centro de civilización importante donde acudían sabios y artistas, astrólogos y magos, maestros en diversas disciplinas. El visir que gobernaba en nombre de Zoraida, la sultana, le insistía para que eligiese un esposo adecuado a su rango y valía, pero ella de quien estaba perdidamente enamorada era de Rashid, el derviche.
Interesada por la fama de buen músico y danzarín de aquel hombre le mandó llamar al palacio para conocerle de cerca y desde aquel momento quedó fascinada por la inteligencia y la luz que emanaban de sus ojos transparentando la bondad y la nobleza de su corazón.

Desde aquel día las visitas se hicieron frecuentes porque Zoraida se interesaba por las enseñanzas y la sabiduría de Rashid.
Al cabo de un tiempo el derviche desapareció de la ciudad sin decir nada y Zoraida mandó que le buscasen por todo el territorio.No le encontraron por ningún sitio. La joven perdió las ganas de comer y la alegría. Un velo melancólico parecía nublar su rostro y oscurecer el brillo su mirada. En sus aposentos, a solas, lloraba y llamaba en voz baja al amado y desaparecido Rashid, hasta que una noche, ya casi al alba, cuando había conseguido conciliar el sueño, él apareció.

"¿Dónde estás? -le preguntó Zoraida- He mandado a buscarte y no te han encontrado."
"Estoy y no estoy, mi señora."
"¿Qué quieres decir?"
"Que estoy visible cuando los deseos están dormidos y soy invisible cuando los deseos están despiertos. Este halcón, mi sultana, no puede reposar nada más que en el brazo de Su Señor y tú quieres meterlo en una jaula, por eso levantó el vuelo y regresó a su descanso y protección".
"¿Quién me instruirá en los ritmos del círculo bendito?"
"Tu corazón, oh mi reina, tiene la llave de la danza. Permítele volar y danzarás con el cosmos. Si consigues danzar en esa libertad sagrada, siempre estarás conmigo. Pero si intentas usar la danza como excusa para retenerme a tu lado, no aprenderás a danzar y nunca me verás junto a ti."
"Cómo aprenderé si tú no me enseñas?"
"Tú no quieres mi enseñanza, señora. Buscas la cáscara, no el alimento del fruto. Y la cáscara es muy pobre y deslucido alimento. Te quedarías con hambre y no aprenderías a danzar porque estarías atada a mí. Y la danza requiere libertad de movimientos que las cadenas del apego no permiten. Además, el peso de mi sombra sobre tu corazón no dejaría que volases en el torrente de la música del alma."

En ese instante Zoraida despertó. Había comprendido.




Sanai-Ben-Syphanì "Cuentos giróvagos"

sábado, 7 de febrero de 2009

Oración sabatina

¿Sabes qué dulce fluir nos inunda en esta luz?
Es una seguridad que no afecta a la razón.
Es un perfume sutil donde nuestro corazón
le ha ganado al pensamiento la etapa contrareloj.

Y no es la velocidad, ni la prisa ni el correr,
sino una paz infinita que acostumbra a aparecer
en medio de cualquier cosa, igual que un amanecer.

No hay un sólo pensamiento, ya sea gozoso o fatal,
que no comparta contigo, aunque no te pueda hablar,
aunque el espacio se extienda y el tiempo se desperece
estirando sus manillas mientras el entorno duerme
no hay movimeinto del alma, ni conmoción en el aire
que no me muestre al completo este Amor que nos contiene.

Puedes hacer lo que quieras, en tu bondad inmanente,
buscarle tres pies al gato, complicar o resumir,
iniciar o terminar...olvidar, si lo prefieres,
si es que eso te hace feliz... Esta gracia verdadera
se pliega como las hojas a la caricia del viento.

Es tan fuerte Tu presencia, es tan sutil Tu verdad,
son tan tiernos los abrazos con sabor a eternidad,
que en Tu Cielo siempre tienes un exquisito refugio
para mi fragilidad y si no fuera por Tí,
y tu precioso cuidado,
por tu dulce compañía, esta nada pequeñita
ni alma ni cuerpo tendría.

No es que dependa de Tí, ni te deba obedecer,
no es que dependas de mí ni te quiera aprisionar
con inciensos y alabanzas,
es que todo es UNIDAD y con el sólo vivir
se completa todo el SER y lo mejor de los dos
crece y crece sin cesar. Tú divino, yo terrena,
Tú las olas, yo la arena...Me das forma y me trasladas
de un estado a otro más alto
igual que una iniciación con música celestial
en un templo intemporal, donde tu Gracia me espera
sin ponerme condiciones, cada instante de mis días...

Y todo esto sucede mientras la vida resbala
por el tobogán del tiempo y las cosas se amontonan
y los casos se descosen, y te sigo contemplando
en todo lo que me encuentro...

Deo Gratias per nunc et semper!

viernes, 6 de febrero de 2009

Balada al amancer

Está llamando la aurora con sus primeros reflejos
y me susurra tu nombre entre la noche y la luz.

Sin buscarte, me apareces.
Sin llamarte me acompañas.

Más allá del pensamiento y más allá del deseo
donde miro, siempre estás.
Donde me paro te encuentro
y si camino apareces por las esquinas sin tiempo.

Si llueve, siempre eres tú ese paraguas abierto
que me cuida y permanece con el corazón despierto
en el insomnio más lindo que se puede imaginar

Si nieva tú te conviertes en una estufa gigante
que con brasas siempre atentas es el fuego de mi hogar.

Cuando ya la primavera llena de flores el campo
tú las pintas de colores cuando salgo a pasear.

Y en el calor del verano, eres la brisa más dulce
y el más fresco de los mares donde me encanta nadar.

En cada idioma que escucho tú te pones a cantar.
Cantas en las amapolas que danzan en el trigal
cantas en medio del parque y cantas en la montaña
y si me pierdo en bosque tu voz me conduce a casa.

Más allá de cualquier cosa siempre me encuentro contigo
y por eso cada día, a pesar de las tormentas,
la paz renace conmigo.

Es imposible no amar
si el Amor es la raíz
de ese árbol cantarín
llamado felicidad...

martes, 3 de febrero de 2009

Evidencias hermosas

"Ven al jardín en primavera", dijiste.
"Allí están todas las bellezas, el vino y la luz "
¿Qué puedo hacer con todo eso sin ti?
Y si ya estás Tú, ¿para qué lo necesito? "

Rumi


Maravillosa tu clarividencia, poeta. Por ella fuiste de verdad afortunado. Al fin comprendiste lo absurdo del autoengaño. No hay consuelo fuera de TI. La creación entera sería un imposible disparate sin TU presencia única e indivisible. Por eso aprendiste un día, bajo la LUZ inimitable del UNICO, en su tierno e insustituible abrazo, a no distraerte ni disiparte entre el coro de las sombras.
El AMOR se hizo Presencia de tal modo que nunca más necesitaste mantas prestadas para el frío en tus noches invernales. Cuando TÚ ocupa todo, ni la más helada noche te distrae. Llevas dentro la fuerza termostática y la seguridad eterna de Su gozo, aún en los días más negros de lo aparente. Si eres capaz de no perder Su rastro, no dejarás de ver Su rostro, en medio de tus alucinaciones ni en las tentaciones de la comodidad y de la estúpida "sensatez" del carpe diem acomodaticio, "agradecido" y leal al sistema de la deslealtad.

Entonces pudiste abrir los ojos de verdad y ENTENDER con el corazón. Entonces fuiste capaz, sin esfuerzo ni atadura, de mirar de frente aquella primavera falsa pintada en los muros de tu vieja necesidad y tomaste el camino de vuelta al jardín del silencio.
El harem no le basta al Enamorado, porque ya le estorba. No tiene más "familia" que el ÚNICO. Ni más deseo que permanecer en ÉL/ELLA sin otra distracción.
Mientras, te divertías en espera de "encontrarLe de nuevo", repostando en las tabernas del camino, llorando tus desventuras ante los que pasaban por allí, ÉL se te "escapaba" entre lamento y lamento, en el mismo aire desperdiciado de tu respiración. En la logorrea ávida de tu pensamiento infiel que se expandía en mentes más débiles y adictas al sucedáneo de la felicidad. Usar al ETERNO como droga, puede ser un remedio eventual hasta sanarte, pero hacer de tu enfermedad un modo de vida es un suicidio para el alma y locura para la mente.
Pensaste -¡infeliz de ti!- provocar sus celos. "Si me ama volverá" , te repetías. ¿Acaso no sabías que en el Cielo ese lenguaje ya no es posible? ¿Ignorabas que volver hacia atrás significa que en relidad no te has movido nunca hacia adelante? Quien está transformado por el AMOR ha cambiado su esencia y su sustancia. Es algo irreversible. Como el pollito que rompe el cascarón del huevo, ya no puede volver atrás.
Ocupaste Su lugar con otros rellenos circunstanciales. Viviste falsas primaveras para matar el tiempo entre adulaciones y miradas lángidas. Pero todas las primaveras se terminan cuando no son la UNICA primavera posible. La eterna. La que te ha demostrado su valor, su ilimitada y transparente unicidad. Donde tú sembrabas y cultivabas el invierno, el desaliento, el rencor y el vacío, la UNIDAD mantenía encendido el fuego del hogar y el gozo del, encuentro, el poder del milagro. TÚ te fuiste y culpaste de abandono al AMADO que mantiene tu vida, tu aliento y tu cuerpo. Que es el centro de tu alma y el abrazo del Espíritu. Le cerraste el corazón. Pero le culpabas a ÉL del abandono...Si ÉL te hubiese abandonado no estarías vivo...

Sin embargo, poeta, al final comprendiste. Supiste desnudarte de todo lo que te separaba de TI, de ÉL/ELLA. Y entonces no necesitaste nunca más lenitivos adjuntos, ni vanidades consoladoras disfrazadas de afectos y deudas por pagar al portador. El AMOR nunca cobra lo que da ni paga lo que recibe. Esos términos le son ajenos por completo. No van con ÉL. Porque ÉL es TODO. Tampoco se vende ni se exhibe, ni se jacta, ni se predica a sí mismo. Ni necesita espectadores. Ni se busca sustitutos por si acaso le falla el actor principal o la dama joven en la representación de la tragicomedia...Es otro mundo. Sin ficción. Sin iconos. En el que, como Moisés ante la zarza ardiente, hay que tener sabiduría para despojarse de lo que estorba porque se ha entrado en el mundo realmente mágico de la Verdad. No en el de los trucos mentales encantadores de serpientes bobas. Imitadores de un Gracia que no se conoce siquiera.

Por fin te despertaste lúcido una mañana y descubriste que habías estado rebuscando en el cubo de los desperdicios mientras la mesa del banquete estaba ante ti, espléndida y abastecida, dispuesta para alimentarte siempre. Que nunca habías carecido de ella...Que eras AMADO desde antes del tiempo, atendido, honrado y cuidado en todo momento...Y entonces nacieron tus mejores versos, tus canciones perfectas, tus poemas magistrales...Ya no eras el autor, sino el escribano y el vocero de aquello que te supera y te sostiene. Realmente siempre había sido así, pero no lo sabías...Sólo cuando el humilde pájaro de la felicidad se posó en tu almohada y vino a despertarte, pudiste "ver" el paisaje completo del AMOR...por eso pudiste dicir las más hermosas palabras "¿Qué puedo hacer con todo eso sin Ti? Y si ya estás Tú ¿para qué lo necesito?"

Bendito seas, poeta, por tu despertar. Esas dos pequeñas frases valen más que todos los tratados eruditos, que todos los versos fatuos y vanos que acompañan a las fantasías amatorias con que la humanidad se aturde, buscando las estrellas en el fango de los pantanos.

Y pasaste de cantar al AMOR a convertirte en su VERDAD práctica. Palpable.
No eres poeta y santo por lo que escribiste, sino porque al final, conseguiste convertirte en la Ralidad que transmitías. Y dejaste, dócil -como un bebé en manos de sus padres-, que ÉL/ELLA, completase en TI Su obra. Sin entretenerte ya en las tabernas de copa en copa. Si eres la copa y el vino, también eres el bebedor eterno, que, paradójicamente, ya no necesita "beber". Está saciado, pero no harto. Por eso puede dar de beber a los sedientos , no para hacerles adictos a sí mismo, sino para despertar en ellos la fuente eterna...Señalando donde tienen las alas, pero dejándoles volar libremente hacia el Centro del Gozo. Hacia Shimurg...Como el dulce pájaro de la felicidad...

Sonetos entre líneas

No es fácil transmutar las rarezas del tiempo
en la normalidad de un sentimiento
que nace de la eterna maravilla
y fluye por los cauces de la vida.

Pero gracias a Ti, mi Luz querida,
cada dificultad es la medida
de este cielo constante que mantienes
lejos de cambalaches y vaivenes

En el centro de la serenidad estás presente
en el fondo del alma me acompañas
con el son rumoroso de esa fuente

cuya pureza alada siempre baña
la dulce claridad y el don de esta corriente
que al AMOR verdadero nunca engaña.