jueves, 27 de agosto de 2009

Buenos días para todos

Cuentan que la verdadera conversión del apóstol Pedro no fue cuando Jesús le eligió como discípulo, ni después de seguirle durante tres intensísimos años de experiencia, ni siquiera cuando recibió el encargo de cuidar del grupo porque reconoció el origen divino del Maestro. El verdadero y fundamental cambio de Pedro se produjo después de negar ante los esbirros del poder hebreo que conocía a Jesús y cuando el miedo le bloqueó hasta el extremo de la traición. Ahí Pedro, el fuerte y el convencido, el honesto y valiente -así se veía él hasta ese momento- comprendió su debilidad y su inconsistencia, ahí se hizo, por fin, consciente de su poquedad, de su nada. De la ausencia de fe y de confianza en aquello que veneraba e incluso le ocupaba su tiempo y dedicación. Y ahí comenzó su verdadero cambio. No de ideas ni de credos, sino de sustancia esencial. Vio su realidad auténtica. Y comenzó su toma de contacto con la santidad verdadera.

Dicen los relatos apócrifos que, después de la crucifixión, Pedro tuvo un sueño lúcido en el que el Maestro apareció resplandeciente y con las manos extendidas hacia él, con una sonrisa y una mirada de ternura y elevada comprensión le dijo: "Simón, no te atormentes más por lo que has hecho. Olvidalo; mientras tú me negabas ante los hombres yo te estaba reconociendo y sanando en el amor del Padre. No dejes que la oscuridad te engañe. El Amor jamás condena. Y Dios es Amor"
A partir de aquel momento Pedro cambió por completo. Y en cada acontecimiento comenzó a ver una oportunidad para la compasión y la misericordia, pues ¿qué otra cosa puede hacer quién se ha despertado y comprendido cuánto amor recibimos constantemente sin ser conscientes de ello y qué torpes y obtusos podemos llegar a ser al ignorarlo e interpretar a nuestro antojo limitador lo que nos sobrepasa?

Cuando te equivoques de camino o te caigas de esa altura en la que creías estar, no te desesperes ni te maltrates. Reconócete con paz y recuerda que aunque tú te castigues duramente por tus errores, el Amor -que te conoce de verdad- te sostiene, te comprende y respeta tu derecho a aquivocarte y a rectificar. A renacer. Y cuando vives esa experiencia, tu esencia cambia para siempre. El miedo, que es el origen de todo error y delito, se va para siempre. Ya no son tus limitados recursos los encargados de solucionar las cosas. El universo y tú sois uno cuando atraviesas la puerta irreversible de la humildad-verdad. Ahí comienza "otra vida" aún sin cambiar de plano material. Y el "milagro" se convierte en el compañero fiel. No es "milagro" sino el cumplimiento de las leyes supremas de la creación. La magia ha intentado reproducir los prodigios por medio de efectos mentales, pero no lo consigue hasta que ella misma se convierte en Amor y asciende hacia una ética sublime, cuando el "mago" alcanza el estado de la santidad, que no es renuncia ni lucha, ni curiosisdad ni juego superficial, ni deseo de "poder", sino rendición, fluidez y simplicidad. Gozo. Despojamiento y liberación. Felicidad sublime y completa. Inextinguible, pase lo que pase.

El cielo es ese estado de conciencia que te permite la felicidad en medio de la vida tal como llega. Y la felicidad es la manifestación del cielo en todo lo que vas viviendo sin depender de que ello sea "bueno" o "malo", de que aparentemente de "perjudique" o te "favorezca". El Amor borra el juicio, cambia el sabor y el contenido de la fruta del árbol de las confusiones.
Por eso es la llave del conocimiento, de la verdad y de la liberación.

Como el pan, tu presencia. Como la luz, tu esencia.

Atravesé los campos nocturnos.
Bajo la mirada fija de la Osa Mayor
que no perdía detalle de cada brizna
vegetal dormida al viento suave
en la extensión oscura

pasaban veloces los puntos de luz
diseminados

Susurrabas tu suave balada en mi corazón.

"Alma mía, díme -repetías-
¿qué secreto nos une en este mundo?
¿sabes tú donde nace ése mágico vículo de luz
que en mí te busca y en ti me encuentra?"

Y no tuve palabras para poder decirte
qué potente revuelo de partículas santas,
de divinas centellas, derramó el universo
en las esquinas de la madrugada silenciosa
y recatada. En la celda vacía y liberada
de todo lo que no obecede al Amor.

Cuerpo y alma a la vez. Un corazón.
Un cosmos a estrenar.
Igual que el alba y la mañana.

lunes, 24 de agosto de 2009

Nutrición en feedback

Lo del desayuno era ya un vicio. Desde la infancia. Cuando quedaban a las ocho y media en la explanada del colegio para comer, juntos, un bollo, un coissant bañado en chocolate glaseado o una empanadilla de cabello de ángel, que la abuela de Lucas convertía en pedazos de cielo saboreable y que él partía por la mitad para que ella, Elvirita, pudiese compartir el éxtasis. Luego siguieron en el instituto, retrasaban el desayuno hasta las 10'30, la hora del recreo, y sentados bajo los soportales del patio o en un banco de la entrada, bajo el pino gigante y las flores de bunganvilla color fucsia, intercambiaban los pedazos de sus bocadillos o las frutas de temporada, como mandarinas o manzanas rojísimas, brillantes y crujientes al morderlas, con aquel jugo fresco que les hacía sumergirse en un silencio casi sagrado, imposible de romper si las miradas se encontraban de repente reunidas en un haz de descubrimientos inefables. Y luego en el campus de la universidad. Cada mañana, sentados en un banco o en la parada del tranvía, dedicaban aquella mágica media hora eterna a la desgustación de una intimidad sublime.

Pasaron los años. Se casaron y tuvieron hijos. Luego llegó la madurez y el reencuentro en otras alturas internas. Después los nietos. Siempre los desayunos eran la estrella del día. El empuje de la salida, como los corredores de fondo. El abrazo intangible e inextenso, y por eso, infinito, de dos almas alimentadas por la luz de cada día. Con lluvia o cielos despejados. Bajo el sol o las nubes. Sus desayunos eran la liturgia de su felicidad. La caricia del comienzo. La acción de gracias por la jornada inicial. El augurio de la noche plena que llegaría con el sol poniente. Y el gozo de las horas intermedias donde el uno se derramaba en el otro a cada instante, como ráfagas de un perfume constante y delicadísimo. La presencia sutil de dos enamorados eternos, capaces de hacer cada día lo mismo con la gracia de lo diferente, porque cada día ellos habían crecido un poco más y no podían repetir su estado de la jornada anterior. Eran diversos por la gracia de la renovación constante. A veces, algún observador poco fino, les preguntó si no se aburrían nunca de sus desayunos diarios. Ellos se echaban a reir hasta las lágrimas. Se contagiaban las carcajadas. Y hacían reir también al curioso preguntón, que se iba sin respuesta, pero con el convencimiento de que aquellos dos no se aburrían jamás. Y también se llevaba algún retazo de extraña beatitud que le iluminaba sin saber cómo. Igual que un semáforo de la conciencia.

Pasaron los años y un buen día se dieron cuenta de que llevaban tiempo desayunando sólo luz y miradas de amor. Y que ese alimento les bastaba y que los desayunos se alargaban en el tiempo. Que algo muy sabroso e intenso les nutría desde dentro y al reflejarse en la mirada amada, aquel alimento multiplicaba su eficacia y su poder. Y lo mismo desayunaban en la tierra como en el cielo, porque en realidad, tierra y cielo eran idéntico estado para quienes aprendían unidos durante sus vidas a desayunar de verdad.

sábado, 22 de agosto de 2009

Operación "mandala"

Queridos amigos que seguíais de vez en cuando los tres blogs que he suprimido, quisiera agradeceros la compañía que durante un par de meses me habéis regalado, vuestras visitas y comentarios a veces escritos, a veces (la mayoría) in person. Y también, -aunque no es necesario, sí me parece oportuno- explicaros que tanto la decisión de brirlos como la de cerrarlos ha obedecido a un ciclo de inspiración que ya ha caducado. Ahora toca dejar que el universo reparta en lo invisible lo que se plasmó en lo visible, si es que quiere hacerlo. La verdad es que me da igual lo que la vida y el universo hagan con lo que sólo les pertenece a ellos. Al transcribiente sólo le corresponde el gozo del disfrute del proceso y el crecimiento que queda como un poso bajo los dictados de cada inspiración, que es un regalo personal de "arriba" y de "dentro", indeleble, por decontado.
Igual que los lamas tibetanos, he deshecho alegremente mi mandala de tres círculos concéntricos y así dejo que el viento del espíritu, que sopla donde quiere y como quiere, se lleve el polvo coloreado de las ideas, el eco silencioso de las palabras escritas y la música de las imágenes.
Que todo lo bello y bueno que hubiese ahí, llueva dulcemente sobre los mares eternos y regrese a casa convertido en gotitas de eternidad, no por el poquísimo tiempo que ha sido perceptible, sino por el origen que todo lo recicla y da sentido y utilidad, a su manera, que generalmente no es la nuestra.
Como para los pajaritos del cielo y los lirios del campo, todo está en su sitio. A cada día le basta su afán. Y mañana Dios dirá por donde sopla el ángel inspirador. Hoy sólo quiero daros este abrazo de luz y transparencia.
Que la paz esté y se quede con vosotros y en vosotros, puesto que ella sólo es posible porque vosotros, nosotros y ellos la podemos acoger, generar, cuidar y multiplicar.

Gracias por vuestra compañía. Sed felices.

Musiquette

Ha llegado en un vuelo de arpegios
el manto de la música
Me ha cubierto de mimosas en flor
Suena la brisa y es una dulce orquesta
al aire libre de una noche de agosto.

Todo fluye en estas claridades de la paz.
Si te dijera "te echo de menos" mentiría
¿cómo añorar la sustancia esencial
de la que estamos hechos uno en otro?
Modelados por el soplo infinito
que nunca se agota. Sube o baja.
Se duerme en un instante y se despierta
intacto.
De repente encanece
se asemja a un anciano
intemporal e incorruptible.
Velocísimo abrazo de esplendor
es nuevamente un niño
escapado del tiempo y de sus trampas
en esa distracción de los relojes
que contemplan pasmados
los prodigios del cambio sin mudanza.

Distancia y escondites...
inútil estrategia del vacío...

Ma libertè un temps je t'ais gardè
comme une perle rare
mas hoy, desde mi centro, te has convertido
sencillamente en luz

Ma libertè tu n'etais pas une geolière furieuse
pourtant tu as celle figure e ce visage aimès

lunes, 17 de agosto de 2009

La carta que aún te debo

Más descifro tu silencio,
más entiendo tus palabras
más te amo.
Cada silencio tuyo que me abraza
te amo un poco más. Silencios que son para ti
tal vez, siempre los mismos, y yo lo sé,
que callarás por siempre así.

Y más te siento y te presiento más te amo,
reconocí la vida aquel mágico instante
en que te descubrí
y supe desde entonces,
amor mío,
que ya sería imposible no escucharte,
no sentirte y no estar dentro de ti.

Y escucho ese silencio por siempre perfumado
cada suspiro tuyo te amo un poco más
y te amo siempre a ti y siempre el mismo
desde momento aquél en que nací
cuando tú apareciste aquí a mi lado
y quisiste vivir dentro de mí
sólo para mostrarme suavemente
que el cielo es tan bonito
porque se mira en ti....

Y nunca tus silencios se repiten
hasta lo más monótono del mundo
se vuelve chispeante e ingenioso
si pasa levemente junto a ti
nada de lo que haces, piensas, dices
se queda indiferente para mí
Todo cuanto procede de tu alma
de tu cuerpo o tu mente y de tu corazón
es para mí un jardín lleno de estrellas claras
donde saltan gozosas las fuentes infinitas
del amor.


Sanai-Ben-Syphanì "Más y más"

Un e-mail desde Casa

Me preguntaba en silencio cuál es el origen de nuestra inteligencia y como un regalo, abriste el libro eterno para responderme así:
La inteligencia humana es un reflejo de la inteligencia cósmica. Pero es un reflejo imperfecto porque al atravesar nuestras células, partículas y átomos, que a menudo se encuentran alterados por nuestras conductas, pensamientos y deseos desordenados, se oscurece, se contamina por contacto. No puede manifestarse en su esplendor a través de seres que aún no pueden controlar su potencial instintivo. Primario. Sin embargo a medida que éste se afina, se pule y se regula, comienza a transparentar en sí mismo la inteligencia universal, magnífica.
Comprende que la inteligencia se manifiesta en el discípulo en la medida en que éste cuida su forma de vivir atento a esta corriente de luz cósmica inteligente. Es imprescindible cuidar la calidad de lo que nos nutre, ya en lo físico como en lo psíquico. Mejorar el desarrollo de la inteligencia es mejorar la calidad del pensamiento, del deseo y de las inclinaciones naturales.
Este trabajo constante deberá conducirte a la humildad de reconocer todo lo que desconoces, todo lo que no alcanzas a entender ni a practicar y por eso mismo, a no sentar cátedra sobre tus convicciones, no imponer nada a nadie, porque la verdad es inmensa y tú eres tan pequeñita como una mota de polvo en el aire. El fanatismo y la tiranía se terminarán el día en que el hombre se dé cuenta de su verdadera sustancia: inmensa cuando está dispuesto y es dócil a la luz divina del amor y rícula cuando intenta fantasear acerca de lo que no puede alcanzar sin una gracia especial y misericordiosa de la Inteligencia del cosmos, un regalo divino que se expande en el hombrfe cuando éste crece y consigue abrir sus potencias en la simplicidad y en el gozo.

Es un trabajo de vaciado. De soltar todos los pesos innecesarios: prejuicios, miedos, ideas fijas, manías, heridas, bloqueos...Déjalos en el cubo de la verdad. Y ella se encargará de limpiarlos.

Y la tarde se empina sobre los tejados. Se contempla en el espejo celeste y se peina con los rayos de un sol que se despide hasta mañana. Una música ilimitada llena este espacio azul y oro que se filtra entre las ojas suaves de un tilo dibujado a contraluz.

jueves, 13 de agosto de 2009

Y llovieron estrellas...susurrando tu nombre una vez más

Sólo porque me llevas de la mano
el mundo se transforma cada día
en un planisferio de bondad
Lo sombrío me muestra
el vulnerable impacto de la nada
sobre el dolor humano
sobre la gran mentira del hombre
y de la historia. Sin amargura.
Y sin oscuridad.

Tú eres la lente justa para mirar al cielo
y descubrir las infinitas dimensiones
de un Amor inexplicablemente incombustible.

Tú eres mi tienda nómada
en medio del desierto interferido.
La brújula que muestra las riberas
de la compasión
sin distinguir colores ni fórmulas exactas
para mostrar la vía a los que lloran
creyendo reir, a los que se deshacen
pensando en disfrutar, a los que buscan
mientras se pierden en ese mismo empeño
de brumas y tinieblas,
a los que ofenden para defenderse
de sus mismos fantasmas
sin descubrir el juego de sombras chinescas
con que sus propias manos
dibujan batallas imaginarias
que maten de una vez su hastío infinito

Tú eres el pédulo indicador de aguas escondidas
donde mi alma y la tuya descubren
cada día un nuevo manantial
de la idéntica Fuente inagotable

Tú y sólo Tú me manifiestas
la vía que sube al cielo para bajar al mundo,
que excava en la entrañas de la tierra
para bailar con las estrellas el vals improvisado
de otras vidas en ésta. Simpre el mismo.
Con diversa apariencia, amor mío. Mas siempre
Siempre
Eternamente Tú

miércoles, 12 de agosto de 2009

Gozo

En el sexto escalón de la subida

se abre paso el camino de la gracia.

Una luz.

Y tus pasos avanzan al son de las escalas.

Lentos y reposados. Esperan

el cumplimiento de aquella profecía

de la que formas parte junto al don

de la bondad eterna. Sigues la senda

sin mirar hacia atrás

aunque las voces griten

densidades de sombra animalesca

para hacerte volver

al itsmo de una indignación

que ya no te concierne

porque nunca fue tuya.



Y les dices adios, sin ninguna nostalgia.

En la paz insondable.

Con el asomo azul de esa nueva sonrisa

inocencia entreabierta

a las puertas del alba.



El ciclo ha completado su cuva de ballesta

como el Duero y Machado

dibujaron en Soria

entre espumas fluviales

de una primavera serena y tibia.

Que vuelve a regalarte

un agua eterna

de donde nace el alma y la vida

y las nubes y la lluvia,

y los ríos por los que descendemos

como barcas hacia el único mar.

Un oceano sin confines.

El Amor. Materia primordial

de toda esencia.



En el sexto escalón de la subida

comienza la aventura

de encotrarate de nuevo renaciendo

a un estado de luz esplendorosa.

Igual que tu sonrisa y mi esperanza.







Sanai-Ben-Syphanì "El idioma de Shimurgh"

domingo, 9 de agosto de 2009

Evocación

Miro a mi alrededor y todo tiene algo hermoso.
Cada momento llega pleno de una belleza propia.
Si contemplo el cielo
o dejo que las gotas de lluvia
traspasen la ventana abierta,
que resbalen sobre las hojas
y los troncos,
que se posen en mi piel
y me hagan una con las plantas
y el aire,
con el trueno y el rayo
imprevisibles
portadores de vida luminosa
de savia cósmica;
me dejo así guiar por el milagro
del instante

Y así también Tú eres
ese testigo fiel de mis suspiros
la presencia querida y silenciosa
que permanece
y me sienta serena en su regazo
y acaricia mis canas de niña sorprendia
a sus sesenta y casi dos
por tu energía dulcísima
que debo preservar tantas veces
de la intemperie extraña
y de la impertinencia temporal.

Y me encanta decirte
que tengo tantas ganas
de poder descalzarme
en tu presencia
de enredar en tu pelo
de jugar con tu risa
de no tener más norma
que poderme sentar
en tus rodillas
ni otra puerta que abrir
que tu mirada
que tengo tantas ganas
de jugar nuevamente
al escondite
en otros mediodías
emboscados de abril
hasta que Tú me encuentres
sentada en aquel banco
de la cita invisible
mientras que con un soplo
arrancas de mis manos
la noticia reciente de la felicidad
hasta llevarla al cielo tan azul
y tan nuestro como siempre.

Dejo volar la imagen hacia Ti
y espero la respuesta
lo mismo que se espera la mañana
en medio de una noche estival
donde cantan los grillos
y rascan las cigarras
la tersura del aire
y la tierra respira con alivio
después darse un baño
en la tormenta
y dejar que los rayos patinen
en la bóveda oscura de la complicidad.

Agosto es como beso del silencio.

Detalles al margen

Bienaventurados los pobres, pero no los pobres pedigüeños y angustiados por no poseer nada, sino aquellos que ya no necesitan poseer, pues el amor los posee y les convierte en don y en riqueza para todos, no por lo que hacen y dan, sino por lo que son e irradian.

Bienaventurados los que entrando en sí mismos encuentran las respuestas que nadie más puede darles, porque ésa es su recompensa.

Bienaventurados los capaces de andar sin temor, hasta perderse, porque saben que el camino que les lleva es la sombra del Eterno.

Bienaventurados los sencillos porque encuentran la salida de todos los laberintos y ésa es su salvación.

Bienaventurados los que aprenden a olvidarse de sí y a vivir de recordar y de agradecer constantemente la Fuente que les sostiene.

Bienaventurados los verdaderos inocentes porque su limpia transparencia hace posible la luz en el mundo de las tinieblas.

Bienaventurados los pacíficos porque la paz que construyen es su seguro de eternidad.

Bienaventurados los generosos porque ellos son la verdadera riqueza.

Buenaventurados los que sonríen ante el lado cómico de las tragedias, porque ven la verdadera dimensión de las cosas y ninguna tristeza les podrá oscurecer para siempre.

Bienaventurados los que saben agradecer cada día el pan que comen, el agua que beben, el aire que respiran, la lluvia que les lava, el sol que les da vida, la tierra que les sustenta y el cielo que les cubre, porque ellos son verdaderos regalos del universo para la humanidad.

Bienaventurados los que dejan a su alma en libertad para ser feliz, sin ataduras, dependencias ni penas siempre ilusorias, pues han descubierto que la esencia imperecedera del hombre es la felicidad.

Bienaventurados los que lloran por amor, por ternura, por compasión, por belleza y contemplando las maravillas y excelencias de Dios, porque sus lágrimas son elixir sanador para la tierra.

Bienaventurados los que saben jugar sin hacer daño, sin ganar ni perder, sin castigar ni premiar, sin comparar ni compararse, sino disfrutando en la corriente fresca y sana del mismo juego, de la riqueza preciosa de cada jugador, del privilegio unificado del presente, como de un jardín lleno de flores de muchas especies, porque ellos tienen la llave de las leyes universales.

Y bienaventurados aquellos que dentro de su corazón han descubierto el rostro de su gemelo eterno, porque son ángeles en misión de servicio especial y todo el universo les cuida y les da lo necesario cuando lo precisan. Siempre tienen consigo a su custodio y hasta la soledad más completa se les llena de luz y de compañía, convirtiendo las luchas en paz, el dolor en gozo y las distancias y el tiempo en polvo de estrellas y en música de las esferas.


Fra Calogero della Bellasciarpa. "Beati Loro"

viernes, 7 de agosto de 2009

Luz

Un camino trazado en otra tierra
un mar ilimitado que respira
en el tibio regazo de un amor
insondable
y siempre misterioso
en su normalidad serena.

Pasan ondas de viento
y acariciante brisa
que llevan el sabor de tu mirada
el color de tu voz
y la estela de cada pensamiento
el pálpito entrañable de las cosas pequeñas

Bandadas de gaviotas
atraviesan el cielo de la tarde
rumbo a la inmensidad de los ocasos
bañadas en el nácar
de unas nubes que esperan el reposo
nocturno
donde adquirir el don de otra frescura
y el declive menguante de la luna
para dejar un sueño a la deriva

No me queda ni un verso en el bolsillo
del alma
que no lleve tu nombre
después de tanto tiempo
en milenios de luz
que se deslizan
por esta compañía sin retorno
por estos escalones del silencio
por ese tobogán de una distancia
que sólo es un suspiro
que lanza el pensamiento

Los tópicos de ayer se han deshojado
como rosas de trapo o de algodón
como notas marchitas de una vieja milonga
que bosteza en el rincón oscuro
de esa plúmbea costumbre impermanente
de palabras gastadas y sonidos oscuros
hiperventilados
que ya nos caducaron sin apenas osar
convertirse en caricia

Y lo que pudo ser nostalgia no lo fue.
Y lo que pudo herir fue sanación
y aquella tentación del desencanto
convertida en libélula
volcó la ligereza de otra aurora
en el embozo suave de otro modo,
de una manera inédita
de explorar el misterio
con naturalidad. Y sin anuncios...

Nada es comparable al lujo sorprendente
de aprender a aburrirse por amor.
Dejar horas y horas
como cuentas sobadas
de rosarios postizos
e ir cayendo en el hueco
de voces que no importan
de unos ecos vacíos
en espacios desiertos

Y en el fondo, la luz.
Siempre recién nacida.
Esa luz inmanente
que no abandona nunca
el paso a dos

Más constante que tú,
más paciente que yo.
Y más enamorada
que nuestro propio amor.

Si no fuese por ella,
por la Luz,
ni existirías tú ni existiría yo.

Ella te dibujó sobre mi alma
ella me descifró tu corazón
me descodificó tus pensamientos
y me trazó la ruta de la seda

Y sólo en su excelencia inabarcable
puedo reconocerte tras el ángulo incierto
de cualquier situación

jueves, 6 de agosto de 2009

La única hora buena

Había una vez un prestamista muy cruel que cobraba intereses elevadísimos por sus préstamos a la gente que tenía dificultades, sin pensar jamás en el dolor y la angustia que causaba su avidez despiadada.
Un día se presentó de repente en casa de un labrador, que tras un año de sequía y de inundaciones alternativas, se había arruinado y había perdido la cosecha entera.

"Vengo a que me pagues la deuda que tienes conmigo", le dijo ásperamente. "Ahora, no sólo me debes lo que te presté, más los intereses, sino también el recargo de un 50% más , por el retraso".

La suma era tan grande que el pobre labrador no podría pagarla en toda su vida, ni aunque sus cosechas fuesen extraordinarias. "Si no bajas el precio del recargo y el de los intereses, que has ido subiendo en este tiempo, no podré pagarte nunca"-le dijo.

"Ya veo que no me vas a pagar y como me lo temía, ya vengo preparado, además de quedarme con tu ganado, tus tierras y tu casa, he traído estas dos maletas bien grandes para llevarme todos los objetos de valor que encuentre".
Dicho y hecho. El prestamista llenó las dos maletas con todo lo que encontró en la casa, que pudiese tener algún valor, pero al intentar levantarlas no pudo, a causa del peso de todo cuanto había cogido.
Necesitado de ayuda para transportar su voluminoso equipaje, la pidió en el pueblo, pero nadie quiso ayudarle. Por fin, apareció un hombre dispuesto a hacerlo. Era un ermitaño, que desde hacía mucho tiempo vivía en una casita en las afueras y que habiendo escuchado a la gente comentar el caso, se prestó a hacer aquel servicio sin cobrar nada a cambio, pero con la condición de que durante el camino, o bien el prestamista alabase y bendijese a Dios o bien, le escuchase a él alabarLe y bendecirLe. El prestamista accedió encantado, pues si además de llevarle las maletas, aquel tipo le divertía con sus excentricidades, miel sobre hojuelas.
Y así emprendieron el camino hacia el pueblo del prestamista que estaba a unos cuantos kilómetros. El ermitaño, en vista de que el otro no decía nada, comenzó a hablar acerca de las maravillas de Dios, de su bondad, de su ternura, de su compasión, de su sabiduría, de su justicia siempre clemente...Según hablaba su fuerza y su vigor aumentaban, ni el peso, ni el calor, ni el cansancio tenían poder sobre él y eso que ya era casi anciano. Mientras le hablaba de Dios, le llegó un conocimiento sobre la vida de aquel hombre y supo que aquel encuentro podría ser providencial porque el prestamista moriría dentro de pocos días.

Al llegar ante la casa, finalizado el camino, el ermitaño le dijo al prestamista que moriría dentro de ocho días y que salvo la hora que había pasado en su compañía escuchando las bondades de Dios, no había en su historia personal nada más que valiese la pena e inclinase la balanza cósmica a su favor. Y que cuando los ángeles de la muerte le preguntasen si quería la recompensa por esa hora antes o después, les dijera que antes y que les pidiese que le dejasen en compañía del ermitaño durante ese tiempo de gratificación. Y que en cuanto al resto, ya lo vería por sí mismo.

El prestamista no entendió nada, pero a los ocho días murió. Y los ángeles de la muerte le colocaron ante la balanza de la conciencia, donde está el Señor del juicio particular. Allí se examinaron los registros de su vida y lo único bueno que encontraron fue aquella hora en que acompañó a un amante divino que le llevaba las maletas de su culpa. Por aquel tiempo sagrado que había compartido le correspondía un tiempo igual de recompensa, entonces le preguntaron si la recompensa la quería inmediatamente o prefería dejarla para después. Ahí recordó las palabras del santo y eligió la recompensa inmediata. "La quiero ahora, y, por favor, llevadme junto al hombre que me acompañaba entonces".
Inmediatamente se vio al lado del ermitaño, que fuera del tiempo y del espacio, estaba cantando y contemplando la grandeza del amor de Dios.

"¡Hermano, estás aquí!"-dijo el ermitaño.
"Sí, me han traído para pasar una hora contigo, pero los ángeles de la muerte están esperándome fuera"
"No te preocupes -dijo el santo contemplativo- y acompáñame mientras la alabanza reconoce y celebra las bondades del Señor". La luz que emanaba el hombre de Dios se expandió en todo y el prestamista lleno de ella, comenzó también a bendecirle y a reconocerle, su estado cambió por completo y en unidad con el santo se fundía en el amor divino. En vano los ángeles de la muerte insistían en llamar al prestamista para que les acompañase. Aquél no les podía oír ni ver. Estaba en un plano distinto al que los ángeles de la muerte no tenían acceso. Frustrados, fueron a contarle al señor del juicio lo que ocurría. Y éste les contestó con palabras del Adi Granth :

"Escuchad, mensajeros de la muerte:no os acerquéis
nunca a un Santo. Los Santos siempre están unidos
al Señor en alabanza, acción de gracias, gozo espiritual
y contemplación profunda, aún en medio de la actividad
en el tiempo y en el espacio, ellos conservan su alma,
su mente y su corazón, siempre en el seno de Dios .
Ni vosotros ni yo podemos nunca
entrar en esa dimensión, porque nos transformaría
y no podríamos ya cumplir nuestro cometido cósmico
en el orden de los planos inferiores.
Una vez que se entra en esa esfera
nunca más se puede salir.
Tal es la felicidad y plenitud que se alcanzan".


Por eso los amantes de Dios nos dicen que un momento de fusión completa en el Amor Divino es más valioso que cualquier cosa de este mundo. Por eso quien lo ha probado nunca vuelve a ser el mismo. Una mirada de Dios tiene el poder de transformar el plomo de la debilidad claudicante en el oro del infinito .



Sanai-ben-Syphanì "Cuentos Místicos"

martes, 4 de agosto de 2009

Canto

Amándonos en Él surge la vida
el silencio se llena de Su gloria
y baña nuestra esencia

Nos cambia la expresión y la mirada
nos transforma y nos nace a cada instante
y sin necesidad de más palabras
escribe entre nosotros
un tratado de luz y de ternura
de creación redimida de sí misma

se comprende de nuevo
sin tener que abatir las intenciones
sin castigar tampoco al pensamiento
se comprende en el acto
de amar y de olvidar los imposibles

luego llega la voz que con un mantra
adopta la matáfora del viento
y canta en las alturas del íntimo reducto
un himno que se funde con las nubes
con los rayos del sol y con un beso

My sweet Lord!
primicia de mi tiempo,
borde del velo
que cubre la presencia
yo nada, yo nada,
"yo" no es nada ante Ti

Haces que entone mi lengua
melodías desconocidas
nacidas del corazón
y la noche se va...

Dos palomas en vuelo
se alargan en la tarde
hasta perderse en ÉL.

Cuando el Amado llega
la tierra de repente
se viste de colores-sorpresa
y nuestras manos juntas
una vez más
se abren como las flores
sobre el manto
que teje con amor la eternidad.



Silvia Montes "Nada más"


No es oro todo lo que reluce ni es luz verdadera todo lo que brilla

-Maestro ¿cuál es el punto justo entre el brillo del espíritu y el fuego artificial de la vanidad?

-Dicen que en un sistema solar de poca monta, insignificante, perdido en el universo algunos planetas y satélites que giraban alrededor de la estrella central comenzaron a quejarse de que al brillar en exceso, con una luz tan potente, aquel astro les eclipsaba su propio brillo y eso les incomodaba muchísimo. Cuando la estrella se enteró del malestar que generaba su luz, reunió a todos y humildemente se excusó por haberles molestado sin querer, sólo porque su condición inevitable era la luz. Así que decidió abandonar la oscuridad en la que ya no tenía sentido su trabajo para regresar a fundirse con su origen, y fue apagando los anillos luminosos de sus circuitos para no molestar a los otros cuerpos celestes opacos que la rodeaban. Y así, poco a poco, se redujo aquella potencia, hasta apagarse. Entonces, la vida desapareció por completo de aquel sistema ex-solar, y los planetas y satélites que girando entorno a la estrella, al recibir su luz, se veían y brillaban con la energía prestada, dejaron de verse en la oscuridad infinita del cosmos y nunca más se supo que existían, convertidos en piedras inertes e invisibles ya que la luz que les daba sentido se había marchado.

Pero tembién cuentan otra versión de la misma historia. Algunos planetas, cansados de no tener luz propia y de depender tanto de la estrella central, decidieron convertirse ellos mismos en astros independientes y, pretendiendo brillar al máximo, se incineraron hasta calcinarse. La estrella entonces tuvo que aumentar su luz hasta volver a producir vida, agua y vegetación en aquellas desérticas y rocosas desolaciones suicidas.

Pues lo mismo ocurre entre nosotros, los humanos. Hay seres que brillan con luz divina, sin que ellos lo pretendan, y cuyo resplandor es siempre benéfico para el entorno, crean vida, no piden nada a cambio y mantienen la energía del sistema, éstos son imprescindibles para el desarrollo y el equilibrio del universo. Existen también otros seres que pierden el sentido de la realidad y desean brillar por encima de los demás aunque eso suponga su propia destrucción y la de su entorno.

Quien vive en la luz de Dios no brilla con luz propia, sino que transparenta la luz divina. Sus obras son tan limpias como sus pensamientos y deseos. Por eso no tiene ningún interés en brillar por el hecho de ser visto ni admirado. Al contrario, desea solamente que sea el Amor divino lo que brille y sane el mundo, ya sea a través suyo o de los demás.
Quien vive en su ego personal desea ser reconocido, manejar poderes, exhibir riquezas, falsas virtudes y habilidades inútiles, adquirir importancia. Y eso acaba por agotarles en luchas estúpidas y crueles, por atraer la envidia sobre ellos y dejar sus vidas inertes y estériles, como aquellos planetas necios, que queriendo manejar un poder imposible, se autodestruyeron.

La envidia contra la luz del Espíritu es insignificante, ni se nota ni se siente ni se ve, pero contra la luz de lo mediocre es destructiva.

Por eso es muy necesario que aprendamos a distinguir de qué luz nos alimentamos.


Sanai-Ben- Syphanì "Discernimiento"

domingo, 2 de agosto de 2009

Manos a la obra

El terror cíclico tiene una función primaria: impedir que la conciencia humana se despierte manipulando mentes y emociones desde el amenazante impacto mediático, pero tiene una consecuencia, un efecto secundario: el hombre y la vida se acostumbran a todo.También a convivir con el terror y a fortalecerse en esa tesitura del espanto. Seguramente el catastrofismo suicida sea un reto importante de la evolución, la prueba universal del pánico supremo para alcanzar elsigiiente nivel de conciencia apto para la continuidad de la vida y del desarrollo humano. Es cierto que muchas vidas se apagan en el nivel material a causa de los cataclismos ya sean de origen natural o provocados y que para la economía existencial de una especie como la nuestra, que a duras penas entrevé de donde viene, a donde va y porqué va y viene, todo se convierte en un cruel e insensato galimatías, en un laberinto surrealista sin pies ni cabeza, del que se espera despertar como de la peor pesadilla.
Que pueblos enteros se dejen seducir y arrastrar por tipos mediocres cuyo único mérito es la magnitud de su ambición y de su cretinez, la pillería y las trampas que les han llevado a apoderarse de los medios de comunicación que a su vez les convierte en todopoderosos, que la mente humana no tenga un instante ni un espacio libres para plantearse el porqué de lo que sucede más allá de buscar culpables...son datos imprescindibles para comenzar a entender y tal vez, y ojalá, a reaccionar.

Nada de lo que ocurre es casual. Todo es causal. Toda acción tiene una consecuencia y nada está desconectado. Tenemos la prueba en los últimos descubrimientos de la ciencia. Todo funciona por ondas de energía, ya sea eléctrica, magnética, atómica o cuántica. La creación, los universos, son un tejido sutil y maleable que cambia constantemente y cuya finalidad es alcanzar un estado de inteligencia en ascenso. Y en eso estamos. La mente humana está alcanzando niveles de ajuste que no se corresponden ya con los códigos que hasta ahora nos habían servido para funcionar, en precario, pero era lo único que había. Ese callejón sin salida que aprisiona la energía mental y emotiva del hombre convirtiéndola en un torrente destructivo que no sólo afecta a los humanos, sino a todos los reinos de la naturaleza. No estamos aislados y todo lo que pensamos, sentimos y hacemos tiene repercusiones en la materia cada vez más sutil y unificada con el hombre.

¿Creemos que si privadamente somos violentos, malpensados, egoistas, crueles, despiadados, irresponsables, falsos y corruptos todo ese "material" se va a quedar en nada? Absolutamente no. Todo eso es parte del arma más letal que podemos imaginar. No busquemos ningún dios castigador, que no existe, por supuesto. El único Dios posible, sólo puede ser el Amor que es de verdad el único y todopoderoso y el único que hasta ahora ha podido evitar aún peores horrores. No busquemos ningún diablo independiente de nuestro miedo, de nuestros pensamientos adictivos, de nuestras esclavitudes voluntarias, de nuestras rabias y complejos contenidos, de nuestras represiones irracionales y compulsivas, de nuestros programas autómaticos y mecánicos. Ya lo creo que existe el mal personalizado, pero no es una creación de Dios, sino nuestra. Como esos dirigentes que potenciamos, elevamos, votamos y a los que dejamos todo el poder para que hagan de nosotros lo que quieran y además, con nuestra propia colaboración, ellos harán las leyes a la medida de nuestras limitaciones, ellos nos manipularán con nuestro beneplácito. Luego les tememos y les consideramos omnipotentes y nosotros, sus víctimas...Lo mismo ocurre con el infierno y los demonios. Existen, claro que sí, y existirán hasta que el hombre despierte y comprenda Quien Es en realidad.

Por eso, la función del terror es ponernos al límite de nuestras acciones mecánicas, al borde de nuestros abismos personales y colectivos. El terror es una luz potentísima que de repente invade la oscuridad habitual para mostrarnos los nidos en tienieblas que nosotros creemos vida y no lo es. Cuando una sociedad está acomodada, sin problemas de subsistencia, con abundancia de bienes materiales, una sanidad segura, dinero que corre sin problemas, seguridad social y económica, lo lógico sería que el arte reflejase esa calidad estupenda de vida, y sin embargo, si observamos, tanto literatura, filosofía, música, plástica y cine, inventan historias truculentas constantemente: epidemias, terrorismo, accidentes, muertes violentas, historias mafiosas y horribles, dramas psicológicos irresolubles, momias que se vengan, monstruos invencibles, relatos satánicos y enredos góticos...en fin, por algo será. Y es que cuando no somos capaces de encontrar conscientemente el equilibrio lo hacemos por los métodos del incosnciente. Es decir, visualizamos colectivamente aquellas situaciones que debemos resolver en nuestro interior y las proyectamos fuera de nosotros, creando una burbuja enorme de ideas destrucitivas, que como el hongo atómico de una deflagración, termina por extenderse y contaminar todo lo que nos rodea, hasta que decidimos comprender y empezar a tomar medidas de crecimiento y salud, individual y común, porque lo que nos hacemos a nosotros mismos se lo hacemos a los demás y viceversa. Y en este tiempo, cada vez lo veremos con más claridad porque todo fluye cada vez más rápido y ligero.

Ahora lo fácil es culpar a Eta, al sistema político, a la represión de hace mil años, al regionalismo, al centralismo, al fanatismo...Pero sobre todo preguntémonos ¿existirían todos esos motivos e "ismos"sin nosotros? ¿quién los alimenta? ¿quién los potencia? ¿a quién asustan? ¿quiénes están pegados a las pantallas esperando la última noticia terrible? ¿quiénes cuando hay un punto de esperanza y de cambio no se lo creen y piensan que no es posible? ¿qué sería de Eta sin publicidad y sin noticias, sin contestaciones rabiosas o prepotentes?
El monstruo que hemos creado entre todos se alimenta de nuestros peores pensamientos y deseos, y sobre todo, de nuestros miedos.

Y vuelvo a citar a Julio Anguita: Tenemos lo que nos buscamos. No le demos más vueltas. Es cierto que hace falta un cambio profundo y radical, pero tiene que empezar dentro de cada uno de nosotros. El despertar es la base de todo cambio positivo. Y eso es personal e intransferible. Igual que comer o respirar. Algo en lo que nadie nos puede sustituir. Algo sin lo que este mundo no puede avanzar ni armonizarse. Algo que está enraizado hondamente en el Amor Inteligente, que en realidad es la sustancia de la que estamos constituidos. Ya es hora de que lo sepamos y nos pongamos en marcha para conseguir ponerlo en práctica. Entre todos. Sin exclusiones. Ni peros ni condicionales. Con valor y lucidez.

sábado, 1 de agosto de 2009

Dátiles en agosto

-Maestro, ¿de dónde nacen la calma y la serenidad? Llevo años buscándolas. Me he retirado al campo para aislarme del tumulto de la ciudad, he ordenado mi tiempo y mis actividades, todo mi entorno. Pero no consigo la paz. Mi mente se altera con mucha facilidad y debo estar siempe huyendo de todo para apaciguarla, y aún así, en la soledad también parece volverse contra mí. Y entonces escapo otra vez hacia el tumulto para entretener mi angustia entre la multitud. Me dicen que eso es bueno, pero yo me siento vacío en ese alrededor y desequilibrado si me aislo.

-La paz y la serenidad no se consiguen como un trofeo después de un maratón. Nacen en nosotros cuando nuestra disposición interna pierde la agresividad y la tensión que nacen de la desconfianza y del miedo, y en consecuencia de nuestro afán de control sobre las personas y los acontecimientos.
Realmente, todo eso se acaba cuando somos capaces de amar. No de ir buscando que nos amen, que nos den lo que nos falta, sino creciendo en esa capacidad. Sólo el amor puede abrir lo más oculto, ventilar y sanear los rincones más tenebrosos de nuestra personalidad. Libera la inocencia que tenemos escondida pero al mismo tiempo quita la inmadurez infantiloide que nos hace incapaces de crecer de verdad. No hay que elegir entre ser maduros o inocentes. Eso es un error fatal. Nuestra realización humana al 100x100 consiste en conjugar equilibradamente madurez e inocencia. Eso nos hace libres y amorosos, fieles y generosos, éticos y estéticos. Delicados y fuertes. Respetuosos y directos. Responsables y alegres. Valientes y reflexivos. Capaces de sacrificar nuestros deseos por algo más alto y al mismo tiempo nos ayuda a desapegarnos de los méritos posibles y resultados favorables a nuestro capricho.
El nacimiento de la felicidad es el encuentro con la verdad, y la consecuencia de todo ese trayecto es el amor. Un trabajo que dura toda la vida, porque el espíritu no se para nunca. Es una paz activa, una serena tarea creadora que está hecha con sustancia infinita. Con las ondas interminables del absoluto. Sin juicios, pero sabiendo donde hay que poner un stop y cuando hay que dar media vuelta y cambiar el rumbo de la marcha. Sin que las emociones sean las que marquen el sentido de nuestra elección, sino el sentimiento profundo y honesto que nace de la unidad entre lo que somos y lo que hacemos. Eso nos lleva a no romper nada entre dentro y fuera. En realidad, en los niveles evolucionados de la conciencia sabemos y vivimos la unidad. Y ahí está la paz verdadera, ésa que nada nos puede quitar jamás, aún en medio de cualquier eventualidad ingrata, difícil o dolorosa. Aún en medio de la indignación justa, seguiremos en paz profunda. Y eso hará que nuestra indignación nunca sea agresiva ni rencorosa, ni vengativa, porque no ha nacido de ideas egoicas reforzantes de la personalidad, sino de la manifestación del equilibrio necesario para ordenar con equidad la tensión de los contrarios.
Es decir, cuando se denuncia una injusticia, no se hace por odio hacia quien la haya cometido, sino para poner la balanza en equilibrio. Luego, está claro que cada uno recibirá de un modo o de otro el resultado de sus propias decisiones.


Sanai-Ben-Syphanì. "Diálogos bajo la palmera"