domingo, 15 de marzo de 2009

Salmo dominical. Te Deum, gratias damus per nunc et semper!

Y mientras avanzaban luminosas
aquellas flautas mágicas
has cubierto de pétalos alados
la luz
que dejó de ser sueño al despertar

Todo en Ti es siempre tan hermoso
que hasta lo más acerbo, oscuro y dolorido
se transforma en paisaje delicado
cuando alienta la voz estremecida
en el alba sutil de la conciencia

La manifestación de tal belleza
puebla el mundo de vida restaurada
El infinito colma con grandeza
la fuente de esta gloria regalada
y el tiempo se convierte suavemente
en el rumor gozoso de sus aguas

También el ruiseñor en la terraza trina
sus notas de alegría inmaculada
y dos palomas blancas aterrizan
en la pista feliz de la baranda

Será porque es domingo y casi primavera
Será porque este sol se despereza
con suavidad de rosa,
sobre el cielo cantor de la mañana. Será
porque aprendí lo que no puedes ser
cuando hay engaño
y que no cualquier luz es tu fanal.
A distinguir el cielo del infierno
y a no tomar por bien lo que es el mal

Será, será porque eres Tú
y todo cobra en Ti la pura gracia.


Sor Liberada del Espíritu Santo.
¡Aleluya!

lunes, 9 de marzo de 2009

Buenos días, en verdad, muy buenos...y el mejor desayuno compartido

No me obligues por más tiempo
a seguir reflexionando...Tira ya mis pensamientos
por la borda de tu nave, mi dulce y buen amor.
Abre todas las ventanas y las puertas a la vez
Entonces nuestra vida podrá dar ese giro delicioso
que de verdad le pertenece.
Dejo en el rincón del olvido
cada pensamiento que no lleva tu luz,
aparto de mi alma cada imagen
que no sea la tuya
y descanso en tus macizos de gracia
florecida. La gratia lucentis
esa especie floral que te define
y te corona en hermosura
que te envuelve mientras te miro
siempre. El mismo. Siglo a siglo.
Vida a vida. Paso a paso.

Este viaje interminable
sólo me lleva a ti
sin billete de regreso a ningún sitio
en el que Tú no estés llenando el aire
de nuestro amanecer, de nuestras tardes
quietas de cielo y esperanza cumplida.
De nuestras noches plenas de Dios.

Tocaba una canción y todos contemplaron
tu blanco resplandor en medio de la sala.
Se fundió la alegría en un canto sencillo
donde respladecías de bondad y belleza.
Y cuando recitaba aquel poema
que nació de tu abrazo encantador
se llenaron de lágrimas y de agradecimiento
los ojos de un teatro abarrotado,
levitaron las almas y sanaron los cuerpos...
Igual que aquella noche de roja y tibia luna
nuestro abrazó rozó los corazones
de la piedra y el tiempo, de la gente que oía
las alas del Amor acariciando un mar
de reflejos profundos y voces
antiquísimas. Y se curó la pena de los ojos sombríos
y nacieron más flores en aquellos jardines rocosos
regados por lágrimas de gozo y de sorpresa.

¿Cómo no verte, amor? Si eres ese milagro
que no cesa ni acaba, que no caduca nunca
ni se extingue, porque nunca empezó
y jamás se limita.

Y sé que me acompañas donde quiera que estoy
donde quiera que voy allí estás siempre TÚ.
En aquel autobús lleno de abril
de pie, siempre a mi lado, caminando conmigo
volando entre los brazos del azul,
colocando mi abrigo en el portaequipajes,
cuidando los reflejos anormales de la inercia
y yo reconociendo tu figura
sobre la luz del sol que atardecía en rojo y oro
en la avenida de la libertad
con un sabor a lágrimas de lava
bañada en la emoción de los retornos

Sólo te suplico, mi querido milagro,
que en esta hora incierta
nunca me abandones a los pensamientos
que azotan la mente y achican el agua
de la claridad.
Y que más arriba de las confusiones
veas a esa niña que siempre te encuentra
al salir de la escuela,
al ángel de gloria que une nuestas manos
y siembra en el alma semillas de cielo
cantos de unidad, a la fuerza viva
que inspira ese soplo de música y versos
capaz de milagros y de maravillas,
de iniciar caminos, sonrisas y estrellas,
signos indelebles de amor inmortal.

En lo pequeñito y en lo cotidiano
encuentro en mí misma tu sabio perfume
haciendo que todo lo más rutinario
se llene de magia suave y celestial.

Si Tú me acompañas y jamás te marchas
si estás repartido en todo mi ser
¿cómo de tu lado podría marcharme?
¿Adónde llegar que Tú no estuvieses?
Por eso te pido que llenes espacios
y riegues mi mente con el aire limpio
de tu claridad y no me confundan
las hojas caídas del árbol oscuro
de los pensamientos
que tapan los campos de la realidad.

Ya sé que ahora mismo estás escuchando
leyendo en el alma mi necesidad
y como ese ángel custodio que eres
extiendes tus alas a mi alrededor
igual que una tarde de cierto verano
tu luz deliciosa mi vida cambió
y en tantos instantes salvaste el abismo
y extendiste el cielo en una canción
que antes de escribirse y hacerse sonido
estaba en el fondo de tu corazón.
Igual que una estrella en medio del cielo
reagala a la tierra cada bendición.