martes, 30 de junio de 2009

Tu esencia

Del cielo nos bajó la melodía
que unió en la eternidad
materia y luz

De tu mano aprendí la disciplina
de un amor completamente Nos.
En tus ojos bebí la diferencia
entre el claro del bosque
y la espesura de la noche cerrada

Tu abrazo me envolvió en el universo
y tu beso en el mar de la dulzura

Cruzando por las calles te descubro
en los campos de verde esplendoroso
en las flores que nacen y se duermen
en un rayo de sol
en la respiración de los jardines
en el arroyo claro y sosegado
por donde el pensamiento se desliza

En el dolor que me privó de tu presencia
aprendí el alpinismo por etapas
y me hice montañera sin querer
peregrina sin Meca que encontrar
sin templo y sin altares que pulir

Me despojé de todo. Me dejé despojar.
De aquel "yo" precario e irrisorio
tan sólo queda un rastro
que no quiero perder
para no imaginar chispas de irrealidad
en el camino
que confundan la ruta del retorno

De tu cuerpo no sé, de tus pasos tampoco.
Mas de tu esencia, todo.
Agnóstico total de tu andadura
bañado en inocente indiferencia
sólo queda el Amor
así, desnudo y tibio. Limpio como el azul
de esta mañana
Y de mí, nada.

Sanai-Ben-Syphanì "Mosto"

miércoles, 24 de junio de 2009

Tú, como siempre y a pesar de los nuncas

Tú, mi mejor paisaje. Mi cosmos reducido
a la medida de la misma belleza.
Mi paso, mi destino, mi sueño más real,
mi lúcida andadura,
mi veraz y posible encarnación,
el grácil argumento del retorno.

Tú, mi nube de silencio completo,
mi espía más imprevisto y deseado,
mi ruiseñor que anida en los instantes,
lo más serio y ligero que he vivido...Tú,
ese nombre sin letras ni discurso
empapado de lluvia y lejanía
convertido en ti mismo
en caricia de luz desconcertante

Tú, esa chispa de sol que se ha filtrado
en la gota salina de otro mar
en la espuma tejida por los vientos
que dibuja en las dunas
la misteriosa mano de un suspiro

Tú, simple como los besos de la escarcha,
fresco como la ducha de las seis,
dulce como el sirope de vainilla,
tierno como la espiga al germinar

Tú. Mi verdad en vilo que madruga.
Tú. El antifaz azul de la bondad.
Tú, mi cancion, mi voz y mi poesía,
tú mi verdad, mi casa y mi plegaria.

Tú, Tú, Tú....Tú, Tú, Tú....
silva el mistral bailando un minué
con las palmeras y reposa la calma
en el claro de un bosque tropical.

Tú, mecido en el regazo de los astros,
Tú, la sonrisa eterna que me inspira,
la suave singladura de mi estrella polar.

Tú, desde aquí y acá, más yo, que yo,
Tú, mi hueco profundo más allá
del ficticio convoy de la ilusión.

Las mil caras duras y ocultas del mismo rostro pálido. O diario revelador de una especie a extinguir

-Me he enamorado de una muchacha cuyos ojos encierran todo el encanto del Oriente.

-¿Has percibido si detrás del Oriente que reflejan, hay trazas de algo más?

..................

-He encontrado al hombre de mi vida. Me ama como nunca nadie me amó.

-Pues ¡enhorabuena! Pero antes de comer todo lo que te ha cocinado, asegurate de que podrás asimilarlo.

..................

-Creo que seré feliz cuando encuentre a mi alma gemela.

-Sí, tienes razón. Pero recuerda que si antes no te has encontrado contigo, si tu alma gemela apareciese no la verías.

..................

-Dicen que a los hombres mayores les gustan las jovencitas porque les dan alegría y ganas de vivir.

-Es natural que se busque lo que no se tiene. Alimentarse de energías prestadas es como depender de créditos bancarios para sobrevivir. Cuando no se puede devolver el capital prestado o se gana un pastón a la lotería o se arruina el negocio.

.................

-Sin embargo a las mujeres mayores normalmente no les gustan los jovencitos como pareja ni los ancianos buscones. Prefieren gente igual.

-Eso es porque saben que los hombres capaces de elegir mujeres semejantes a ellos en madurez y estabilidad, tienen suficiente riqueza interna de sentimientos y sensibilidad como para no correr detrás de las alegrías prestadas por la juventud ajena, que también caduca, con frecuencia, antes de lo previsto. Ellos son capaces de generar lo que necesitan y de compartirlo en igualdad. Son sabios e intemporales. Y las mujeres cuando maduran no combinan sino con hombres de esa especie.

.................

-He encontrado la compañía y el afecto ideales. No cotillea. No se queja de nada. Siempre estamos de acuerdo. Me admira. Me adora. Me da la razón en todo. Me sigue en lo que emprendo sin ponerme ni un pero. Es alegre y juguetona. Me espera levantada aunque llegue a casa al amanecer y me acoge tal cual, sin preguntar ni pedir explicaciones, no le importa que no le haga caso; con que le dé una palmadita y la deje que se siente a mi lado a contemplarme mientras hago mis cosas, ella, feliz. Es como si me leyese el pensamiento. Como mi sombra. Cuando me duermo se queda vigilando mi descanso para que no me molesten. Atiende todas mis sugerencias, mis pequeños gestos, y me obedece ciegamente. De vez en cuando la saco a dar una vuelta a la manzana y se siente la reina del mundo paseando a mi lado, aunque yo me vaya parando distraído en librerías, en las tiendas de ropa, saludando a los compañeros que encuentro por la calle. Pero luego la recompenso dejándola disfrutar de las farolas y de los árboles, cuyos perfumes le entusiasman y la obligan a detenerse, como a mí me sucede con los escaparates.
Eso, si, siempre la cuido, estoy pendiente de su dieta y de su salud. Y alguna vez le hago regalitos que le encantan; la semana pasada, por ejemplo, le compré un collar precioso, de fantasía, que ella luce con elegancia cuando llega la ocasión de salir juntos y todos admiran lo bien que resultamos como pareja. Me siento muy ligado a ella por su noble compañía y su silenciosa y serena comprensión. Creo que he tenido muchísima suerte al encontrarla en mi camino. No sabría ya vivir sin ella. Y el día que me falte...será durísimo.

-De tu descripción exahustiva, detallada y entusiasta, sólo me queda una duda ¿hablas de tu novia, de tu esposa o de un animalito de compañía?

....................

Gracias, guap@s!

El cielo puso unos duendes entre planeta y planeta
para cuidar los caminos del proceso ciberbeneta.

Los instruyó con cariño, los educó con paciencia,
y les dió fuerza y dominio sobre cualquier contingencia
que produzca en el cumputer el más mínimo problema.
Duendes capaces y amables, bien dispuestos como ayuda,
que saben juntar los cables cuando de pronto se sueltan
si el universo estornuda. O también los desenrededan
con suprema habilidad, si es que en un nudo gordiano
o en intrincada madeja se han visto desactivados
por mera casualidad sin otras causas latentes
que cualquier fatalidad impevista y contingente.

Con el toque indispensable de su colaboración
no hay cable que se resista ni corte que no supere
cualquier interceptación. Son unos duendes geniales.
Y además siempre discretos, humildes y serviciales;
son unos duendes maestros.

Que los ángeles del cielo les sigan acompañando
para que nunca decaiga la calidad del trabajo
con que facilitan siempre toda comunicación
y les dé luz a raudales y el premio de un gran abrazo
con el agradecimiento por tanta dedicación.

domingo, 21 de junio de 2009

Suficiencia

Y llegaron los ángeles encargados de la limpieza. Con escobas de nube repasaron los rincones del aire, sacudían con fuerza y ritmo las alfombras del horizonte y luego quitaron el polvo de la tierra con una aspiradora magnífica: la mirada de Dios. Terminaron por fregar con el agua de lluvia la atmósfera de ayer. Y secar con la brisa las estrellas primeras que comenzaban a señalar un camino inicial hacia otro rumbo.
Reían y bromeaban mientras hacían aquel trabajo compasivo y colaborador.

Mirábamos encantados el trajín angélico. Bajo el nogal y frente al cielo tus ojos reflejaban todos los esplendores de la tarde.

-Qué rico está el té!

-Y qué dulce esta paz que lo acompaña.

-Más dulce es el amor que ilumina tu beso silencioso.

-Y más dulce es aún la caricia de tu alma.

La noche brillaba con los rayos de un sol recién nacido

miércoles, 17 de junio de 2009

Muchos son los llamados y uno solo el elegido

El diamante de tu silencio tiene un lenguaje
tan puro y tan certero
que ninguna otra voz puede eclipsarlo.

La miel de tu palabra sin grafía ni sonido
se extiende prodigiosa sobre este atardecer
cargado de un verano que se acerca

Tu suave pensamiento pasa y cruza
la paz de la presencia
como la noche intensa del milagro

aquella del relámpago infinito
que tus ojos bajaron a la tierra
un fragmento de beso celestial
para que yo aprendiese la lectura
cifrada del misterio
cogida de tu mano y respirando estrellas

Tu silencio, amor mío, es la joya perfecta
que el cielo ha modelado a su manera.
Cada grada que alzamos en esta escala
se abre a otro manantial para leerte
en el hueco del sol y de las nubes.

El alfabeto que enseña a desifrar el Universo
está escrito en tu libro de ternura.
Detrás de cada voz que se te acerca
en cada enredadera que te envuelve
en cada huella que persegue tus huellas
se desgranan las notas de una canción
de Amor
que sabe donde vivo y donde estoy
a cada instante

¿Dónde encontrame ya
sino en esa dulzura
con que tu corazón
me ha hecho la casa?



Sanai-Ben -Syphanì "El punto exacto y fiel de lo inigualable"

domingo, 14 de junio de 2009

Domingo como casi siempre

Los besos del cielo además de saber a gloria bendita
saben a creación. A sorpresa vagabunda de poetas locos
y espantamiedos, a bestseller sin estrenar
en ningún escaparate. Saben a Amor ilimitado
que lo mismo quiere a un roto que a un descosido.
¿Cómo no rendirse a besos de esa clase?
¿Quién necesita sustancias para ponerse en marcha
o para frenar en seco, si ha sido ya besado
por esa redundancia de belleza en expansión?

Ay, Dios! Para vértigo el Tuyo...
Eres el único que conoce los trucos de esa santa locura
de la felicidad subterránea, calladita, puro magma
y pura luz, hasta en la oscuridad.

Y vosotros, visitantes del blog. Curiosos de estrellas
y polvo cósmico, preparaos: No saldreis de aquí como llegásteis.
Lo juro por...por Hello Kitty o por el collar de Snoopy,
tanto monta, monta tanto...

Los besos del cielo tienen un alcance que no caduca
y que nos da la vuelta como a un calcetín
sin que ni siquiera lo notemos. Es una rara habilidad celeste
que se desparrama por la tierra sin hacer ruido.
Sin hacerse notar. Pero dejando alguna huella
en ciertos cosquilleos de partículas sustanciales,
en las ondas analógicas de la ternura
sabiamente inoculada en vena invisible.

Es el misterio aclaradísimo de enamorarse
pero no de cualquier cosa, no. De ESE/ESA
que es irrepetible y viceversa. Ida y vuelta.
Como los billetes de un viaje Único .

Y ahora, a celebrarlo. Hay que danzar al compás de esta brisa
pero sin agarrarla, dejándola gobernar cada paso.
Rodar como los astros sin pedir un pagaré
en la Empresa de la Gravitación. Bailar es amar.
Dejarse invadir por la dulzura sin tener pensamientos
ni deseos ni nada de nada...SIENDO.
Sólo eso.

sábado, 13 de junio de 2009

Solamente sola

Atraviesas este insomnio
como una dulce flecha
infinitamente mía.
Sales al encuentro de esta herida
que te llama en silencio.
Que escribe tu nombre
en el hueco que deja tu figura
y mis brazos vacíos.
Sólo Tú medicina posible.
Sólo Tú el bálsamo
que derrama su mágica certeza
cuando me mira y vuelve
a sonreir

Abandono. Y dejo que fluya
el manantial. Si es posible
la gracia todavía.

Campanadas de silencio
cruzan el laberinto
de la noche.

Balada compasiva

La celda se llenó de niebla.
Y se hizo de noche
aunque fuera aún pudiera ser de día.
Un silencio sólido se colgó del techo
altísimo
como una cortina densa e infranqueable.
Los dos reclusos se encontraban aislados
en el rincón de la tortura.
Láminas acuosas como velos negros
empapaban el recinto. Azotaban la mente
flagelos sin piedad.
No se oían aunque intentaban emitir
algún sonido. No se veían
aunque a tientas se buscaban
y débilmente pronunciaban
el nombre.
El cielo en el alma
y un purgatorio en el cuerpo.

Cuando los ojos internos
y los oídos secretos se cierran
por alguna causa dolorosa
es muy difícil abrirlos
si el motivo no desaparece.

Y fue entonces, justo, entonces
cuando del humo viscoso y lacerante
se desprendió un Si mayor.
Quizás el motivo se había transformado
en un rayo de luz.

La niebla comenzó a hacerse más y más sutil.
Y poco a poco, se convirtió en un vahído
de claridades. La muralla del silencio
se hizo de pronto ténue como un caleidoscopio
y el Si mayor danzaba por el aire renovado.

Al fondo de la celda estaban sus ojos
aguardando sus ojos.
Sus manos esperando, abiertas como siempre,
sus manos otra vez.

Palabras enredadas. Discurso simple.
Pudiera ser que hasta confuso.
Antífona de abrazos.
Un puente de ternura se tendió
leve. Pero más fuerte y recio.

Unos pasos alados,
tal vez de hadas anónimas,
se alejaban de puntillas

Desde la trichera de la libertad
Juan Luis Guerra se empeñaba
en dejar caer otra Carta de Amor
dentro de una botella transparente
una suave bachata certificada
con urgencia
directa al corazón .


jueves, 11 de junio de 2009

Ojalá!

Le gustan las chicas. Es normal.
A mí deberían gustarme los chicos.
Sería lo normal (?)

Si no fuese porque
sólo me gusta él desde que nací.

He ido descubriendo día a día
mes a mes y año tras año
que ya lo "sabía" desde siempre.
Lo llevo escrito por dentro
y por fuera. En la cuna zodiacal
y en la palma de la mano.
Él también.

Es mi acontecimiento inevitable.
Como nacer o morir. Como respirar
durante ese intervalo
que llamamos vida.

Me siento como un río
que sabe de antemano
en qué mar le espera
su desembocadura.
Un río nunca es libre
para cambiar su cauce
que obedece a la Ley secreta
de la divina causalidad.
Una variable del Amor.

Ojalá no existieran las palabras
que todo lo confunden y dispersan.
Ojalá sólo fuésemos transparencia.
Luz delicada que no golpea
los sentidos aún crudos
y temerosos.

Ojalá fuésemos un cometa
que barre indiferente
las muecas de la oscuridad
atravesando las estancias
del infinito.

Ojalá él supiera y yo no.
Ojalá yo supiera lo que él sabe.

Ojalá, ojalá...Sólo fuera la poesía del silencio
el acta notarial de los milagros.





Anónimo "Monólogo en el puente"

miércoles, 10 de junio de 2009

La última pregunta decisiva

Habían pasado horas innumerables. Horas sin tiempo. El Sheik y su familia se movían. Hablaban. El extranjero permanecía en silencio bajo la higuera. De vez en cuando alguien le sonreía con respeto y distancia. Algún niño se le acercaba y le rozaba el pelo o la rodilla. Los pájaros revoloteaban sobre su cabeza. De pronto vió al Sheik que estaba terminando de meter aceitunas negras en una olla de barro.

Se levantó. Caminó despacio hacia él, que en ese momento estaba a punto de beber el té que su mujer le había servido en un bol.

-¿Y el vacío?- preguntó- ¿de que está hecho?

-De amor- respondió el Sheik con una sonrisa, ofreciéndole el té y un puñado de dátiles.

Eso era todo.

sábado, 6 de junio de 2009

Libro de familia

-Mira, mira, Héctor, ¡dos gatos volando!

-Pero mami, ¿qué dices?¿no ves que son ángeles
disfrazados?

-¿Ángeles disfrazados de gatos?

-Sí. Es que hoy en el cielo están celebrando
el carnaval de los animales.

-Pues entonces, siéntate al piano y acompañales.
Para que sea en la tierra como en el cielo.

(................................) = ME&NOS= 0 > Entre el Rey de la Gloria!

La sutileza aumenta su finura con las pruebas.
Ayer la sombra resistía. Hoy la sombra no está.
La noche descendió como una alfombra
y la cubrimos de aroma de plegaria.
Primero la dejamos mostrar su rostro oculto
y la reconocimos. Luego se fue borrando lentamente.

El aire enrarecido se fue purificando
con cada pensamiento de gratitud.
La química de ayer
disuelta en los vaivenes del olvido
transformó en su momento
hasta el hidrógeno más resistente.
Se lee en nuestros ojos
que el camino del retorno
ya encontró la respuesta
hace tiempo y notiempo.
Hace una eternidad.
Sólo era necesario com-probarlo.
Et comprobatus est.
La señal del milagro.

Y después la limpieza del archivo
y su memoria.
El Amor es tan suyo, tan resuelto
y tal divinamente libre
que no admite ni una sola cadena
que lo amarre en el yo de las bajuras.

Caricia verdadera, la de tu corazón.
No hay nada igual.

Se ha creado tal universo nuevo
que el "adios" a lo viejo se hizo urgencia.
No se puede compartir la luz
que surge más arriba de la palma
y quedarse en el mismo lugar
sin despojarse de los hábitos de ayer.

Rondaban aún los flecos de la sombra.
Pero se han descolgado
en un acto de luz
con la tibieza de un abrazo
que sólo desde el cielo
puede admitir la tierra.

Cuando las viejas palabras no responden
a lo nuevo, hay que crear lenguajes
que iluminen la expresión del gozo
de otra ternura nueva y tan sutil.

Entonces el "adios" es la esperanza.

Y un gracias a la Gracia, como siempre .

viernes, 5 de junio de 2009

Una historia de amor

Estoy tumbada junto a la chimenea. Fuera hace un frío que corta pero aquí en este ricón y sobre la alfombra y el cojín de plumas, se está muy bien.
Huele a pan recién horneado, seguro que Dorita me dará un pedazo mojado en leche y azúcar. A veces le pone hasta canela. Ella sabe cuánto me gusta, me entiende con mirarme. Casi como él. Bueno, como él no. No hay nadie que me mire como él, ni siquiera Dorita que es tan buena y me trata de lujo. Hasta me ha hecho un gorro y unos patucos color naranja, para que no se me enfríen los pies ni las orejas. Me veo un poco rara cuando me los pone, pero lo hace con tanto cariño que no protesto y la dejo hacer.

Él es sólo él. Me coloco detrás del cristal de la ventana del salón, sentada en el poyete, detrás de los visillos para verle llegar.
Suele aparecer por la esquina de la floristería y pasa entre los ramos y cajas de flores con su paso elástico, suave y al mismo tiempo enérgico. Mueve levemente los mazos de margaritas y de claveles rojos y blacos. Se estira con cuidado y delicadeza mientras se mira de reojo en el cristal de la puerta durante unos minutos para saber si todo está en orden, si está bien peinado y reluciente antes de cruzar la calle. Es muy coqueto, sobre todo cuando sabe que vamos a encontrarnos. No sabe que le veo desde aquí y nunca se lo digo, para que eso no le influya en su modo de hacer las cosas y se empeñe en gustarme de un modo forzado. Yo le quiero natural, como es. Con su pelo gris brillante como seda, sus ojos enormes y tan sabios, que cambian de color con el cielo. Si llueve se le ponen marrón oscuro, si hace sol tiran a ámbar-oro, si hay niebla se quedan color verdoso pardo, pero siempre con una luz especial tan suya que no se la he visto a nadie más. Y luego su bigote majestuoso, que le da esa especie de autoridad elegante y distinguida.

Me encanta mirarle. Me pasaría la vida sin hacer otra cosa, pero comprendo que no debo se tan vehemente, porque corro el riesgo de perderme en él y no encontrarme nunca más y una vez perdida ni siquiera él podría verme. Así que me mantengo bajo control para que también me vea.
Quizás llegue un día en que me pueda perder en su interior y no pase nada. De momento me ncanta el olor y la caricia de su piel.

Por el reflejo de la luz de la calle, creo que ya debe ser la hora. Me coloco aquí donde siempre. El poyete está un poco frío, pero con el calor del cuerpo enseguida estará más agradable.
¡Allí viene! Qué guapo está. No hay otro. Ya se acerca. ¡Qué nervios! Cada día es como la primera vez, pero más sereno y más intenso. Más bonito, porque nos conocemos más y eso es tan dulce...

Dorita viene desde la cocina y me sonríe, ya le ha visto también y abre la ventana para ventilar un poco el salón. Hay un rayo de sol que entra justo por la abertura y hace que se vean las partículas de polvo en suspensión. Es como un camino de estrellas voladoras por donde él entrará.

Y aquí llega, entra de un salto y se coloca junto a mí. Susurra en mi oreja derecha un buenos días muy suave. Luego me mira a los ojos y me besa con ternura, apenas rozando su bigote con mi nariz. Me encantan estas cosquillas. Y él lo sabe. Después, ronronea y me besa la mejilla izquierda, me acaricia. Luego nos tumbamos uno junto al otro y jugamos un rato a darnos golpecitos con la cola y a estirar las patas hasta juntarlas, a tensar y destensar el lomo o las orejas. Siempre me gana en rapidez y yo a él en flexibilidad. Estamos compensados.
Todo fluye.
Es lo que tiene ser independientes y sencillos. Es tan fácil estar bien juntos...
Y con él me siento la gata más feliz del universo.

martes, 2 de junio de 2009

Territorio privado

El éxtasis del lúcido nunca duerme.
Ni siquiera en el sueño.
El éxtasis del lúcido es Amor
sin una sola condición
sin una sola trampa.
Amor muy práctico.
Amor anti redes. Puro don
de sí.

Mira a los ojos y sabe leer la mente.
Mas no utiliza esa cualidad
para ejercer presiones.
Descubre el alma y le pone música.
Abraza el corazón y se transforma.

El meditar del lúcido es su vida y su tiempo
en plenitud. El eros del lúcido
es la fusión atómica entre el infinito
y lo tangible que sólo se hace real
cuando se AMA y todo sabe a beso
y a consciencia en vigilia.

Las máscaras y falsos atalajes
se desploman muy pronto.
La alegría insobornable e inocente
del Amor verdadero
arranca los prejuicios
y deja las vergüenzas en el fondo
de los pactos caducos e insuficientes.

No, TÚ nunca te avergonzarías
ante el coro de suplentes
ni te dejarías sobornar por caricias oblícuas
e infancias desgastadas en la provocación
que suelen
sustituir al sentimiento verdadero
en el oficio de la autocomplaciencia.

TÚ no traicionarías jamás
el código escondido de la intimidad.
Nada te impediría reconocer
lo inmenso cuando te sale al paso.
Te conozco muy bien. Y desde siempre.

Estoy pagando el impuesto de tus alas
y no me importa el precio.
Tu vuelo vale más que esa calderilla
que recibes a cambio de la niebla
y que un día revelará su inflación
sobrevalorada. Sus intereses creados
desde las catacumbas de ayer.
Sus cenizas.

Mantener una escena de tan pésimo
y triste melodrama
no vale tanto esfuerzo. Te lo juro
por los mundos del Yuppy
y Minnie Mause.
Lo sé perfectamente.
Y sin embrago, sigo y seguiré
la vía del retorno.

Al Amor no le importa
que su nombre tan usado
erróneamente
se siga repitiendo.
Es el gran superviviente
por los siglos de los siglos
y así es. Y nada lo desgasta.

TÚ me suenas al intenso sabor
de la mañana
aunque la noche nos muestre todavía
sus enaguas oscuras con encajes
de bruma y de silencios
ocultadores transitorios
de estrellas
que cada vez ascienden más y más
elevadas
en la curva de luz del horizonte
y que la tierra envuelve y acaricia
con un toque alevoso de rocío.



Sanai-Ben-Syphanì. "El espejo de Omán"