jueves, 7 de septiembre de 2017

El grito en el suelo



España desde siempre arrastra un problema grave, pero tan presente mediático que ya se ha convertido en normalidad por su patológica frecuencia cotidiana. Se trata de ese vicio tan español de poner el grito en el cielo por cualquier alteración de las formas, o sea, de las costumbres domesticadoras de plebes y demás ganado alevoso, que las oligocracias han venido imponiendo desde la noche más tenebrosa de los tiempos, al camuflar de "ley" sus intereses de casta y de pasta. 

La cualidad más activa y peligrosa de las formas es la desactivación social de los reflejos de supervivencia ciudadana, al mismo tiempo que hacen de freno al fondo crítico imprescindible. Lo emasculan. Lo castran. Así como suena, siempre en falsete contratenor y casi soprano di coloratura pero en masculino sui generis. En plan castrati. Llamemos a las cosas por su nombre, porfa. 
Miguel Hernández escribió en sus "Vientos del pueblo" que España no podía ser un país de bueyes. Y no era un piropo, no, sino una denuncia. Los bueyes son toros castrados, estériles obviamente, y domesticados que hacían los trabajos más pesados en el campo y que con el tiempo se han ido quedando en el paro por el uso de la maquinaria agrícola, lo único que les queda es servir de cabestros y acabar  como filetes en el menú de algunos restaurantes nostálgicos; a eso han sido reducidos por los ganaderos que se forran con el consumo de la carnicería nacional. En la España ganadera y brava, paradójicamente, sólo pueden sobrevivir los bueyes, la bravura se arrincona en las plazas de toros, para matarlos por rebeldes, por insumisos aterrorizados ante la tortura como espectáculo. Y de su desesperación se monta la fiesta más representativa de la esencia de las formas españolas, o sea de España, que es un catálogo de formulismos para todo. La ley se toma por activa, pasiva y perifrástica como la fórmula del bálsamos de Fierabrás. No importa si la ley es horrible, si aplasta a las personas y conculca los derechos, sólo importa porque está escrita y firmada. Poco importa por quién esté pensada y sancionada. Poco importa su significado real, sólo importa su simbología que ratifica la obligación de que la norma esté siempre por encima de los seres humanos que se pueden equivocar, en cambio la ley no puede equivocarse jamás.

Y ahí está el verdadero disparate: que las leyes no sólo se pueden equivocar, es que de hecho se equivocan muchísimo y si hubiese verdadera ética en los legales, se revisarían innumerables sentencias "justas" que son catastróficas. ¿Quién no ha conocido algunos casos de personas que delinquieron en su adolescencia, que después se educaron, cambiaron de vida, realizaron estudios, se pusieron a trabajar, formaron una familia y al cabo de años les cae una sentencia retroactiva que les parte la vida por la mitad, por algo ya más que superado y reparado? Personalmente en Proyecto Hombre y en la ex cárcel Modelo de Valencia y de El Dueso, tuve la suerte por un lado y la desgracia por otro de conocer demasiados casos semejantes. Se supone que la ley tiene el objetivo de mejorar personas y sociedades, no de ser la espada de Damocles y por venganza normativa, vaya castigando mucho más por puro sadismo dogmático que por justicia. Muy desgraciada es la sociedad donde lo verdaderamente supremo no es la conciencia y la responsabilidad personal y colectiva, sino los tribunales. España está en ese plan desde toda su historia. No se ha dado a sí misma la oportunidad de cambiar. De madurar. Y cuando un territorio como ahora Catalunya ha madurado, lo comprende y lo asume, tiene que separarse del resto del estado, porque no encaja. Porque desea ser una república y ese estado se ha condenado a sí mismo a soportar la penitencia y el timo histórico de una monarquía impuesta por un dictador genocida al que medio país como mínimo aún considera un héroe y un gobernante ejemplar, quizás porque en el fondo España sigue siendo carne de dictadura. No es legítimo ni decente que se le impida a Catalunya o a cualquier otra nacionalidad ibérica, que se aparte de esa patología, que para España no lo es.
España se niega a crecer madurando, ¿es justo que quiera impedir que los que maduran se vayan? ¿Es legítimo que impidamos a nuestros familiares que se vayan a otro país porque aquí no pueden vivir, aunque a nosotros no nos moleste lo que hay, lo veamos normal y nos acoplamos a la basura sin hacer nada por limpiarla?

Si en vez de poner el grito en el cielo, lo bajásemos al suelo, a lo mejor nos fijaríamos en detalles que nos pasan desapercibidos desde las alturas del guirgay. Precisamente han sido  los catalanes los únicos habitantes de Iberia capaces de suprimir las corridas de toros. No lo han hecho por llamar la atención, sino porque les repugna y les avergüenza mayoritariamente la violencia, la tortura y la brutalidad como espectáculo primitivo y sangriento en el siglo XXI. Eso debería darnos pistas para comprender el por qué de su empeño por verse libres de un estado español cada vez más degenerado políticamente, más taurinófilo cada día, y en el que el poder político  y sus formas vergonzantes solo saben salir al ruedo del hemiciclo a  matar la dignidad, los derechos, la justicia y la democracia. Primero con los rejones de la intervención de un Legislativo adocenado y sumiso con una oposición inexplicable, luego con las banderillas de los esbirros mandaos y  los capotazos inútiles del Poder Judicial y por por fin con el remate de la faena: la muleta del recochineo y la estocada final del Ejecutivo. Todo ello perfectamente normatizado en sus formas y con un único doble fondo, que, carente de contenido, no tiene más objetivo que mandar y forrarse ad ab-usum perpetuum et sine die. A saco y sin parar, en román paladino.

No es que Catalunya se libre de ese material tóxico, -que también tiene lo suyo,  que todo se pega menos la hermosura- es que, a pesar de ello, el alma catalana no se ajusta a lo de ser bueyes con tanta facilidad como el resto, y está convencida de que si es capaz de librarse de las garras fascio-capitalistas del estado español le será mucho más fácil acabar aislando y haciendo desaparecer la misma lacra corrupta, porque la gran mayoría de los catalanes y catalanas es decente y culta, despierta y por ello inquieta y socialmente más sana, aunque no se quiera reconocer. En los años cincuenta, en plena dictadura, cuando en las escuelas catalanas sólo se enseñaba el castellano, con el fin de eliminar el catalán, los catalanes hacían de sus casas una escuela en paralelo donde solo se hablaba catalán como siempre, pero viendo el percal, además, se leían libros ciclostylados en catalán, se hacían dictados, se organizaban corales en los pueblos donde todo el repertorio eran canciones en catalán recopiladas pacientemente por los vecinos, las homilías en las misas de parroquias de pueblo eran en catalán en plena dictadura había muchos curas catalanes que no se resignaban a ser expoliados de su lengua materna...Y mientras tanto en Valencia la propia  lengua daba una vergüenza parecida a la de SSS y era de palurdos hablar en Valenciano, que ni siquiera se sabía escribir y apenas leer y eso que hay una tradición literaria espléndida pero que para el garrulismo era "catalán" traidor que deseaba quitarles la senyera y la paella, alucina vecina.
No digamos nada en las tierras del interior, del sur, del norte peninsular  (excepto Euzkadi, porque en Galicia pasaba lo mismo que en Valencia, con el agravante de ser la patria chica del dictador y del futuro pp. Un nivelazo de conciencia que ha llegado hasta hoy)
Esta miseria obediente y sin más sustancia que las formas y su normativa populista en el peor de los sentidos, es la tierra abonada constantemente por la misma mierda, un estiércol de la peor calidad. Y tóxico para más inri.

Ayer daba verdadera vergüenza reconocerse españoles sin poder evitarlo, mientras se escuchaba a SSS y constatar la catadura intelectiva y ética de la nada menos que Vicepresidenta del Gobierno. De Rajoy no cabe dar más datos. Está a la vista su carencia absoluta de lucidez y el papel de Don Tancredo-Asno de Buridan  voluntario y bien remunerado que desempeña. No se puede esperar otra cosa mientras Pedro Sánchez siga considerando que la cobarde irresponsabilidad de su rol es moderación y buen tino político. Catalunya no es el malo de la película. La película es pésima y Catalunya representa a esa parte de los espectadores que se ha cansado de ir al cine mientras los dueños del local aprovechan la ocasión para saquear sus casas. O sea, sus vidas, su dignidad  y sus derechos.

Ayer, cuando los medios retransmitían "consternados" las secuencias del denostado motín constitucional de los catalanes, yo comprendía la diferencia abismal entre un Parlamento vivo que trata en carne mortal los problemas directos y reales de un país (no sólo de una nacionalidad regionalista) y un parlamento rupestre de zombies aclimatados a la planicie cognitiva y al borreguismo político. Ver a las diputadas rebeldes con causas, muchas, que se levantaban y soltaban respetuosamente lo justo y necesario sin morderse la lengua ni el acta, sin tapujos ni autocensuras castradoras -"legales" pero absolutamente ilegítimas-, avaladas por la democracia y la libertad, era un acto poético de decencia transparente. Las formas opacas, por fin, dejaban paso al fondo cristalino de la cuestión que en el Parlamento de Madrid siempre se esconde tras las susodichas formalidades y nunca se quiere admitir por "protocolo" como en el caso del Hidalgo del Lazarillo: esto no funciona aunque se haga el pinopuente sobre las barandillas del viaducto. Este estado de desecho se ha muerto hace tanto tiempo que ya se ha podrido sin remedio. Y lo que ahora sucede en el Parlament de Barcelona no es la causa sino el efecto, las secuelas de una muerte constitucional largamente escondida.Parafraseando a Gabo Gª Márquez esto es simplemente la crónica de una muerte ocultada que nunca se quiso anunciar por un miedo ridículo e infantilón a perder el chollo de la eterna transición, justamente, a lo que ahora sucede y que no hubiera sucedido jamás si en su día (que cuarenta años son muchos días) se hubiese reconocido el habeas corpus y se le hubiese enterrado con toda normalidad.

Los catalanes -como en casi todo- están en  la vanguardia social y organizativa, hay que reconocerlo, nos sacan décadas de lucidez social y quienes conocen bien ese territorio antropológico lo saben de sobra. Lo dice hasta el título de su periódico más conservador, fíjate como será la diferencia...No es Catalunya la que debería españolizarse es España la que si fuera inteligente se catalanizaría ya mismo. Lo triste es que nos una la corrupción y nos separen la ética y el civismo. La inteligencia colectiva despierta está separada por su propia naturaleza de la abulia mediocre siestera y apañista. Quizás la clave del problema esté en descubrir simplemente por qué los toros como fiesta representativa de la Nación y la ganadería brava como negocio, no son compatibles con la cultura, el seny  y la conciencia de País y por qué al sur del Ebro hay demasiadas formas como único referente para tan poco fondo y al norte del mismo río hay demasiado fondo para formas tan caducas, encorsetadas, viejas, tóxicas y paralizantes. Y por qué el grito en el cielo por lo aparente no deja que se exprese el grito en el suelo por lo real.

Si los españoles fuesen lúcidos ahora mismo Catalunya no sería un problema sino una bendición y una suerte tenerla tan cerca.

No sé a vosotros, pero a mí me resulta mucho más vergonzoso que la sesión de ayer en el Parlament, ver durante cinco años y sin que haya un Tribunal Supremo ni Constitucional que lo arregle, cómo han aumentado las colas del paro, los contratos indecentes con el apoyo del Gobierno, los trabajos-basura, los recortes en educación y en sanidad, el vaciado de la caja de las pensiones para paliar el saqueo político de las arcas públicas, la práctica desaparición de las becas, la venta de armas a los Emiratos genocidas, las cloacas estatales, los casos de corrupción interminables en todas las instituciones, empezando por los Gobiernos del pp en Madrid y autonomías, la impunidad absoluta con que Rajoy y sus sicarios se chulean de sus abusos y los convierten en leyes...desde luego que esa lista de aberraciones consigue que lo del Parlament de ayer se quede en un espectácular  y  anecdótico juego de mesa. Los medios son uña y carne con el establishment, y no hay voces críticas en ellos que pongan el dedo en la llaga sin irse por las ramas.

Todos califican hoy como desastrosa y chapucera la actividad del Parlament catalá, cuando en realidad sólo ha sido una legítima defensa con  recursos legales de emergencia hasta improvisados, ante el cerco y acoso del sinsentido del  establishment  ppero omnipotente y representado por los esquiroles del pp y c's, que van en Catalunya, afortunadamente, de monorías ofendidísimas, ya que si no tienen mayorías absolutas que les permitan machacar a las minorías opuestas se descomponen y montan unos gallineros alucinantes, -lo hacen también en los plenos municipales de Valencia, es su único recurso, montar pollos y luego decir que la culpa es del cha-cha-chá-, seguramente se debe a que sólo saben funcionar desde el poder absoluto, machacando numéricamente y sin argumentos inteligentes; por eso tienen cada vez menos credibilidad y menos auctoritas, que significa poder moral.
Me hubiese gustado ver los mismos reflejos en las Cortes cuando se trata de afrontar temas gravísimos como lo fue la reforma in ocultando de la Constitución a favor de la troika o una moción de censura como deberían ser las mociones de censura: batiéndendose el cobre de verdad y no dejando solo a Unidos Podemos, proponiendo cambios importantes para eliminar  leyes-tapón que se pueden aprobar votando in situ por mayoría y quitando poder al gobierno filibustero. Realmente Rajoy sigue como Felipito Tacatún, no porque se lo curre, sino porque el Parlamento se lo consiente y nadie sabe por qué, si luego ellos mismos despotrican porque sigue ahí, como si fuese un encantamiento a lo Harry Potter o un heredero intocable del caudillo por la graciadediosh.

El Parlament catalán ha roto el tabú de lo convenido por ósmosis caciquil, que no por verdadera legitimidad democrática -que no puede existir antes que la democracia- y ha demostrado que se pueden hacer cosas inverosímiles para el marianato en un parlamento si es necesario, dentro de la legitimidad y desde luego fuera de una legalidad configurada por la injusticia, que desautoriza hasta al más pintado cuando juega sucio como el gobierno actual. Donde desobedecer injusticias se convierte en virtud necesaria.

Es curioso que ante los atentados gravísimos del 17-A el gobierno español siguiese de vacaciones y sólo dejase silencio  de ausentes e indiferencia en aquella jornada, una soledad institucional fue la única compañera oficial española en tan duros momentos para los catalanes, haciendo patente lo desconectado que están los gobernantes desde Madrid a la hora de la verdad. Pero Rajoy y su xaranga se apuntaron enseguida con el Rey al espectáculo en las calles barcelonesas al día siguiente. Sin embargo, ha sido producirse la sesión parlamentaria del 6 de septiembre para aprobar la ley que legitima el referéndum y han perdido los estribos en reuniones en la Moncloa, en homilías entrecortadas de Rajoy y en sermones doctorales interminables de Albert Rivera, curiosamente, a pesar de ser solo la cuarta fuerza política  del Parlamento le han concedido mucho más tiempo que al Psoe y a UP. Se ve muy bien la inclinación básica del Ibex35.
Llamar democracia a lo establecido aunque sea injusto y desobediencia y dictadura a los derechos del pueblo a manifestar su decisión acerca de la continuidad o no de Catalunya en el mapa político-social de España es una manipulación de tamaño natural y hay que decirlo sobre la marcha para que los atontados y abducidos por los profesionales de la demagogia no muerdan el anzuelo en lo posible.
Los medios están que se salen a la hora de la fabricación del consentimiento, como llama Chomsky tan delicadamente a la  componenda repugnante de la publicidad a favor del enjuague oficialista que "ordena" a su conveniencia la realidad, al estilo Prisa o AtresMedia. Por eso es tan reconfortante y sano que lejos de encogerse ante un poder ilícito moralmente e  ilegítimamente democrático el Parlamento catalán siga adelante con valor y responsabilidad cívica. Un aplauso desde el alma española menos manipulada para ese Parlamento partisano y heroico.

Muchos augures mediáticos siguen en sus trece  asegurando que el brote rebelde no pasará del show de ayer y que ya veremos como los sublevados doblarán la bisagra dócilmente el 1-O. No es nada seguro que a sí sea. La persecución destarifada del gobierno central sólo conseguirá que esa mayoría de catalanes que votarían contra la secesión cambie de rumbo y vote sí o se abstenga siguiendo el ejemplo del Psoe en los momentos crudos y propicios para echar a Rajoy del gobierno y mirar para otro lado.

En ambos casos ganará seguro la ruptura. Si no sucede un milagro, improbable conociendo el percal de la derechona, la república catalana será una realidad dentro de un mes si el universo inteligente no cambia de secuencias cuánticas. Mérito enterito e indiscutible del Parlamento español y de la arrogancia ppera borderline por tierra mar y aire. Este modelo de estado se ha muerto de su propia medicina y a manos de sus propios médicos matasanos. Con una soberbia de cacique acostumbrado a mandar sobre deficientes de conciencia, el estado zombie da por hecho que logrará su propósito, pero se equivoca de medio a medio en la torpe estrategia de la falsa seguridad que finge amenazante. Catalunya a este paso, la sostendrá sin enmendalla. No en vano el concepto orgull es oriundo de aquellas tierras. Tienen fuerza e inteligencia de sobra y saben lo que quieren cada vez mejor y cada vez con más motivos, a los dudosos los acaban convenciendo el pp y el Psoe y c's, seguro. El acoso del estado fiambre es una nueva Armada Invencible estrellada contra los acantilados de Montserrat, la Serra de Montsant y los Pirineos.
De nada sirvió el ejemplo de Escocia. Para el pp no sirven los referentes que no llevan como banda sonora el Cara al sol, Prietas las filas o el toque cuartelero de retreta.

Tal vez esa manía de no desentonar, a los observadores politicantes  les quite la visión del panorama general, ¿tal vez el miedo a parecer "radicales" no les deja horizonte de riesgo disponible para la denuncia de lo "sensato", sin percatarse de que a veces lo que llaman sensatez solo son lugares comunes y falsos límites que se inventa la "prensa amiga" de la mano del gerifaltado para hacer su labor de zapa en la conciencia social?

Por muy molesta que resulte una democracia respondona nunca será tan peligrosa como lo es el silencio obediente de los corderos que ha provocado la resolución de convocar un  referéndum que nunca hará un ERE a nadie, ni boicoteará huelgas más que justas en los aeropuertos, ni sostendrá monarquías parásitas, ni mantendrá enredos con las fuerzas de seguridad para enlodar nada ni a nadie, ni dejará en la calle a familias enteras para que los bancos se lleven crudas sus casas a medio pagar y a veces ya casi pagadas. Un referéndum nunca pueda hacer estas cosas horribles, pero un gobierno del pp o de catalanes convergentes corruptos, sí.

Amenazan a  Catalunya con excluirla de la UE; es patético,  y ya podrían amenazar a todo el territorio nacional con el mismo mantra que nos harían un favor si esa amenaza se cumpliera. En estos tiempos recuperar la soberanía y escapar de los manejos de la banca buitre europea sería un regalo. Estar en la UE tal y como funciona ahora mismo no es ninguna bicoca, sino un marrón ruinoso como la copa de un pino. Vaya castigo... si, además,  a la UE lo que más le interesa de España es Catalunya por la calidad de vida y de rendimiento en todos los sentidos en el plano cultural y productivo, en capital humano, en educación y preparación y en ciencia e investigación, e riqueza de la tierra y en inteligencia para gestionarla, (el catalán de la piedra saca pan, dice el refranero y no se equivoca) aunque la política actual de la oligocracia catalana cutre y mísera para lo público sólo pone palos en las ruedas. Pero si cambia hacia la izquierda la orientación política, Catalunya estará al mejor nivel.

Si es el pueblo catalán el que se organiza  ahora que tendrá la ocasión, como asamblea constituyente y republicana, puede hacerse con una Constitución decente para el futuro de la justicia y de unas leyes adecuadas a ella y no a las órdenes de prebostes cegados "porque en política se entra para forrarse" y sus opacidades, como es la Carta Magna impuesta a los españoles por los herederos del franquismo que se repartieron entre acojonados por el temor a un golpe de estado de atrezzo, chantajeados por el miedo a perder el chollo y/o comprados por intereses giratorios y crematísticos. Seguramente Catalunya a estas alturas está aprendiendo en sus propias carnes lo que nunca se debe hacer para tener una república democrática sana, horizontal y participativa; al contrario que el pp, el Gobierno que saldrá de este difícil período de la historia, será mucho más democrático y avanzado de lo que estamos acostumbrados a ver por estos andurriales y su base será sin duda  la ciudadanía, no el mercadillo del trueque infrapolítico.Y los españoles tendrán al lado un ejemplo verídico de cómo se pueden cambiar las cosas cuando se despierta y la conciencia colectiva da pasos y sale del agujero para bien de todos.

Por favor, seamos lúcidos y sensatos de verdad, no es posible avergonzarse de esa manera por un trámite escénico de algo que ya era evidente que sucedería con las premisas determinadas por Rajoy, y que solo tiene la relevancia que le dan los intereses del cotarro mediático y sistémico, los numeritos del pp y c's, y que hasta gente tan bonica como Coscubiela, el entrañable Miquel Iceta y los del PSC, se contagien del invento, mientras se tragan las ruedas de molino de que aún esté gobernando el partido popular gracias a la abstención del PSOE, con la cuenta infinita sin pagar que se les debe a los pueblos ibéricos violados y arruinados mientras duermen el sueño de los cándidos, por no decir, los tontos.

El pp se escuda en el Estado para hacer su santa voluntad y nos quiere convencer de que lo de Catalunya es contra España y los españoles, no nos lo creamos porque no es cierto, el derecho a la consulta popular no es contra España, solo es contra un modo de gobernar que está arruinando todo lo que toca con su aliento podrido. Y la verdad es que todas las Españas tragamos sumisamente como si no se pudiese hacer nada, menos Catalunya. Sólo queda un punto negro en esa justa reivindicación: que los corruptos catalanes que han robado y siguen robando a la sombra de una convergencia incalificable, estén haciendo lo mismo que el pp: esconder en el estado y en el impulso autonómico real sus latrocinios y su deshonor para salvar el pellejo ante la justicia y el patrimonio forring office.

 Si los tribunales hacen pagar una multa de 5 millones de euros a Mas, ¿a cuántos millones  ascendería lo que tendría que pagar cada ladrón del pp? La justicia sobre todo es igualdad y no contempla el agravio comparativo según la nacionalidad ni la ideología de los reos y convictos. Al menos así lo estudié en aquella "Filosofía de la Moral" que nos daban al final de los 60 y primeros 70 en la Universidad Complutense. A lo mejor ahora los textos han cambiado de criterio. O los criterios han cambiado de autores. Lo que no sería nada extraño. Nunca olvidaré el día en que dije "decencia" y alguien sonriendo sin pizca de ironía y lleno de convencimiento empírico dijo: "Uy, qué palabras tan antiguas utilizas". Sería tristísimo que aquella respuesta tuviese razón, abc, país, mundo...y se quedase ahí encasquillado.

Visca Catalunya y demás pueblos ibéricos federados e independientes de todo montaje sin ética, sin justicia auténtica y sin humanidad. Que resucite de una puñetera vez lo que queda de España, si es que le da la gana salir de la "legalidad" ilegítima que le llevan encalomando 40 años, claro.

¡Salud y República, companys i companyes!

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