domingo, 17 de noviembre de 2013

Un juego de Domingo



Esta canción  de Simon & Garfunkel es un clásico que ha acompañado durante años a un par de generaciones, al menos. La música y la armonía de las voces crean un ambiente ideal para parar, sentir y profundizar en áreas íntimas y universales al mismo tiempo. Sin embargo el texto es denso, pesado, oscuro y frío. Como un acero hundido en las tinieblas que no alcanza a reposar ni a descubrir su función como hilo en el telar de la existencia. Plañidero y artificial. Cuelga y se balancea, por evidente diseño estético, suspendido en el vacío de la nada por superávit de lo superfluo e insustancial, justo, por el punto infinito de la belleza y la inspiración...de la música y, desde luego, del silencio. Pero no del silencio que sólo se reduce a la falta de ruido o al arañazo implacable de una soledad enferma, indeseada, insolidaria y egocéntrica, sino de un silencio imprescindible como don y gracia vital, como semilla de lo nuevo, para poder vivir plenamente. Ni tampoco como un silencio torturador que impide la comunión y el abrazo, la feliz simbiosis de la humanidad uno a uno y vis a vis. El silencio de este texto es penoso, gris y mutilado. 
Para que la música y las voces se integren en otro nivel más nutritivo y esperanzador hay que inventar otros textos y atreverse a cantarlos a coro con el popular dúo S&G. Os propongo en este frío domingo  de Noviembre, que inventéis alguna letra para esta canción y la vayáis acoplando a la música, desde vuestra experiencia personal. Y ver qué pasa... De momento aquí dejo mi versión cantable y entendible para los que prefieran escribir  y cantar en lengua vernácula.

                      Al mirar a contraluz 
                   en la paz de este rincón
                 se dibujan en el fondo azul
             os paisajes que el tiempo borró
                   pensamientos sin destino 
                        entre la nada y tú
              leves como el roce del silencio.
                    
                     Huyen de la soledad
                    y se pierden en la luz
                y en la seda del otoño son
               una sombra de fraternidad
      un tesoro abandonado a la orilla de un mar
              que besa el rostro del silencio

                  

         Apaga el televisor y dile a tu corazón
              que  enamore a esa soledad
            que no sabes como desterrar
                que no luche ni combata
                     con su luz cenital
              y baile al ritmo del silencio

                El silencio se hace voz
                 en la lengua de amor
         que  quien ama no puede callar
           si le quitan derecho y verdad
  si le arrancan la belleza, la justicia y el pan
           el dolor enmudece al silencio

                     Si la herida de vivir
                   no la consigues sanar
               si las nubes te tiñen de gris
               los caminos de la eternidad
     no te rindas y despierta de ese sueño fatal
             recupera el poder del silencio

 Muy pronto verás brillar las luces de los demás
                la ternura que te invadirá
            el amor con que te abrazarán
   del sentido solidario  nace otra realidad
             y crece al ritmo del silencio

 
      En tu vida brotará una fuerza singular
                una magia hecha para ti
                a medida de tu corazón
                 con la talla de tu alma
                 con un canto de amor
           sonando al ritmo del silencio

    En ese cambio real una estrella nacerá
              ese grito que saldrá de ti
           y al instante vas a compartir
                 en una llama sagrada
                     fuego de libertad
           ardiendo al ritmo del silencio

            


            




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