jueves, 30 de mayo de 2019

Otra vez la voz de Iñaki se hace inaudible e invisible; como dice el poeta, solo nos queda la palabra...escrita, of course

Réplicas tras el terremoto electoral

(otra vez la voz de Iñaki se hace inaudible e invisible; como dice el poeta, solo nos queda la palabra...escrita, of course)


El terremoto político no acabó con las elecciones. Las réplicas son muy fuertes. Afectan a Madrid, a Barcelona y a todos los partidos. Cerco a Albert Rivera. Le aprieta Abascal, le aprietan Emmanuel Macron y Manuel Valls, también Iñigo Errejón. Le aprieta Pedro Sánchez. Le aprietan, sobre todo, sus contradicciones y zigzagueos. Por ahí podrían abrirse puertas que parecían cerradas.
Manuela Carmena y Ángel Gabilondo reavivan alguna esperanza, especialmente remota, me parece, la de la Comunidad de Madrid. Me cuesta creer que el tripartito de derechas permita que alguien ajeno profane lo que el diario Expansión llama “el oasis fiscal madrileño”, ni siquiera para reparar algunas averías sociales sangrantes.
En Barcelona, el desacuerdo Valls-Rivera entra en fase aguda. Puede acabar con la ruptura de esta pareja que nunca lo fue del todo y con Ada Colau en la alcaldía. La capital catalana no ha logrado escapar de la maldición disyuntiva independentismo no independentismo que lo inunda todo.
En Podemos, motín a bordo. Es un movimiento contra la autoridad de la matriz central, una especie de vuelta a los orígenes, eslabones autónomos modelo Kichi, que es el nuevo héroe. En las próximas semanas va a haber jaleo seguro.
En el Partido Popular la bronca sorda entre los barones y Casado se manifiesta a cuenta de Cayetana Álvarez de Toledo, a la que no quieren como posible portavoz en el Congreso.
Y por si faltaba algo, lío en el recuento de los votos. Las empresas encargadas Scytl y Vector fallaron en los volcados informáticos.
O sea, que todo en el aire o mucho de lo importante en el aire. En medio de tanta sacudida, solo Pedro Sánchez parece estable.

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