jueves, 24 de octubre de 2019




Una vergüenza histórica menos





Si no hay novedad, los restos de Francisco Franco serán desalojados este jueves del Valle de los Caídos. Es noticia por algo extraordinario porque ha tardado 40 años en ocurrir. Una anomalía democrática que nos revela un punto flaco de la Transición, la concordia significaba borrar el pasado pero se olvidó de hacerlo, no lo borró; dejó miles de muertos en las cunetas, Miles de calles dedicadas a las glorias del Franquismo y al mismísimo dictador enterrado en un colosal monumento erigido para recordar su gran gesta militar, un golpe de Estado contra un régimen democrático, una guerra civil con centenares de miles de muertos y además una posguerra con crueles represalias.



Se necesitaron muchos años y leyes específicas para ir limpiando el callejero y aún no ha concluido. De los muertos en las cunetas, ni les digo. Y se han tenido que superar resistencias pegajosísimas para poder llegar a exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos. Resistencias que han servido de termómetro para medir la temperatura democrática de este país, entre los que abundan los que consideran pérfido ajuste de cuentas un acto de simple normalización como este. Y que ha servido también para comprobar qué desmemoriada ha sido nuestra sociedad, pues ha permitido que los herederos del dictador hayan disfrutado con tal comodidad de una fortuna cuyo origen nunca se aclaró que han llegado a considerar normal su situación, hasta el punto de insolentarse de forma inadmisible contra decisiones del Parlamento y de la Justicia.
Pero en fin, hecho está. Una vergüenza histórica que nos quitamos de encima.

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