martes, 22 de octubre de 2019


Buscando atajos desesperadamente



Estamos tan hartos, tan irritados, tan preocupados, que buscamos atajos, soluciones milagro, algún deus ex machina que resuelva el problema. Es muy humano, pero acreditadamente inútil. Que Quim Torra y Pedro Sánchez se vean o no se vean tiene valor porque todo gesto institucional siempre lo tiene, pero operativamente ni da ni quita. Uno, Sánchez, está en fase de provisionalidad; el otro, Torra, en fase de carbonización. Además, la magnitud del problema supera sus atribuciones. Como supera también a las fórmulas purga de efecto inmediato: el mismísimo 155 que algunos desean administrar a la autonomía catalana como si fuera el bálsamo de Fierabrás. Restablecería un orden (¿por cuánto tiempo, por cierto?) al precio de añadir heridas a la herida.

Algunos quieren salirse con la suya incendiando las calles; otros, lanzando soflamas en los medios de comunicación; otros, recitando jaculatorias políticas que no pasan de la primera línea... estado federal, reforma constitucional... Nada de lo que se está pregonando con el rabillo del ojo pendiente de las encuestas electorales va a devolver las aguas a su cauce. Ninguna solución va a servir si es parcial. Ni Sánchez, ni Casado, ni Rivera, ni Abascal, ni Iglesias, ni Errejón, ni Junqueras ni Puigdemont tienen la receta que ponga remedio a este desastre político. En solitario, ninguno puede nada y todos lo saben perfectamente.
Los fosos que se han abierto son demasiado profundos política, social y emocionalmente hablando; los destrozos son enormes. Solo cabe construir a partir de un diálogo abierto de todos con todos, y el primero, el de los catalanes entre sí. La declaración autocrítica de Carme Forcadell es un pequeño primer paso; ¿una ingenuidad?, no. Lo que es una ingenuidad es creer que hay otro camino, porque no lo hay. En 1976, al asumir la Presidencia, Adolfo Suárez dijo: "Me impongo como primer deber el realismo".
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Si algo decisivo marcó a Suárez, fue precisamente, la lucidez para no irse por las ramas de lo ilusorio, ni dejarse atrapar por la vena fanática del dogmatismo, que había heredado como todos los y las que nacimos en el franquismo llevamos en los genes sociales, algo, que él demostró que era superable, cuando en vez de inercias hay conciencia que nos hace conscientes de la realidad y nos impide quedarnos enganchados a la inercia de la noria y el burro alrededor de un pozo seco, pero que hace mil años tuvo agua en el fondo. O aferrados al hábito inconsciente del banco pintado sine die. 
Suárez tenía a mano todas las papeletas para repetir el patrón modelo en el que había sido educado,pero no se resignó. Y tras haber hecho todo cuanto estaba a su alcance por dar al estado español el nuevo e imprescindible giro hacia un presente nuevo y un futuro digno de la Europa de finales del siglo XX, volvió a la vida normal, a su despacho de abogado, hasta que la enfermedad de su comapañera, Amparo, y de su hija mayor, le obligó a dejar también su profesión para cuidarlas y acompañarlas hasta el final, que rubricó con la distancia y el desapego de un Alzeihmer, como el de Maragall. Qué coincidencias...
Ese "realismo" de Suárez es la base tangible en que se apoya la percepción de la conciencia, esa energía anímica y cognitiva que nos hace dinámica y voluntariamente con-scientes. Que nos saca de la manufacturación autómata. Nos ayuda a ser conocedores y sabedores pragmáticos de la realidad y de la escala cognitiva de valores que acompañan al fenómeno "con-sciencia". Sólo desde ese estado se puede ser libres para elegir desde el ser y no solo regurgitar deseos desde el precario e insuficiente instinto del existir. "Me impongo como primer deber el realismo", significa: elijo desde mi consciencia superar las barricadas y trincheras de mi educación, de mis hábitos, de la ideología en la que me amaestraron sin preguntarme, como mis padres y antepasados fueron educados. Lo hicieron lo mejor que supieron, pero eso no significa que ahora ese legado sea lo justo y ndecesario para el tiempo y el lugar histórico que a mi generación le toca afrontar y de la que me he encontrado en la vanguardia por el mero acontecer de tiempos y circunstancias. Suárez no tenía más referencias que el fascista Movimiento Nacional, la fanática religión católica y una dictadura atroz como resumen de ambos fenómenos. Con el falso truco de haber conseguido una patria pírricamente una, grande y libre, pero en realidad, maniatada, amordaza, encarcelada, reprimida y muerta de un miedo que se había ido convirtiendo en "feliz" sumisión y obediencia, en castración de las conciencias con el resultado de la supresión total de la Consciencia personal y colectiva. España era la dehesa de Europa, el corralón ganadero de Occidente. La que producía, junto a Grecia y la Italia del Sur, el ganado necesario para la emigración a los países del Norte. Así estaba el panorama que encontró Suárez y que le hizo despertar, reflexionar y elegir.
Pudo haber elegido el silencio, la obediencia a los generales, a los magnates y a la corona, pero no lo hizo, resistió pidiendo sottovoce que un referendum sobre el modelo de estado legitimase de una vez por todas, la restauración monárquica del dictador fiambre y le diese enjundia democrática y constitucional de verdad y no solo de la pacotilla, que seguía manipulando el estado desde la tumba,  y eso le costó a Suárez la destitución, la comedia del 23F y el vacío de apoyo institucional, que le llevo a dejar la política activa. El cambio que él pretendía no estaba permitido como sigue siendo ahora, por los mismos mimbres que a día de hoy continúan manejando los cables y los hilos del guiñol, desde la podredumbre de una cloaca interminable, hereditaria e inyectada en vena en un sector aun demasiado presente en la sociedad domesticada por las tertulias  y los gallineros del sobresalto constante. Por un interminable revoltijo epidérmico, emocional, irritativo y devastador, hortera y casposo, que mientras disturba, distrae, que mientras descompone, vacía de contenidos y de esencia la misma vida, para convertirla en el viejo trenillo de la muerte de las ferias antiguas. En una tómbola al pairo, en una perenne y cutre casa de apuestas de todo tipo, donde sólo se vive de la hipótesis y de la antítesis, pero se desconoce e ignora la necesidad de la tesis y de la síntesis, para completar el proceso de maduración personal y social, que a su vez es imposible sin esos ingredientes básicos. Un verdadero y desesperante callejón sin salida. Justo, lo que necesita nuestro pegajoso sistem in failure sempiterno, en plan sanguijuela, para seguir existiendo a expensas de la inercia del miedo, del tembleque y de la comodidad infinita de la santa inercia, que está empeñada desde siempre en que las personas más lúcidas en los asuntos colectivos acaben padeciendo el síndrome de Prometeo. 
Afortunadamente, estos tiempos convulsos también están permitiendo que "las masas", dejen de ser mogollones teledirigidos  para ser ciudadanías, que despierten y no solo se cabreen, griten e incendien cuando sus  representantes se lavan las manos en plan Ppontius Ppilatus fashion, sino que además se remanguen, se organicen y empiecen a vivir de otro modo, desde un municipalismo real, y federalista, que recupere la Naturaleza y el cuidado de los seres vivos, en una sustancia verdaderamente republicana, desarrollando lo que sus representantes actuales ni siquiera son capaces de imaginar y mucho menos de poner en marcha, para afrontar la realidad, por encima de sus programaciones e intereses siglísticos, como hizo Suárez en aquellos años, al no caer en la trampa de elegir entre susto o muerte, sino entre hundimiento y vida. Lástima que lodesiempre, no le dejase terminar su trabajo. Pero nos dejó como referente el paradigma que luego se nos convirtió con el tiempo en 15M: Sí se puede. Una pena, que otra vez más, un golpe de ilusión manipuladora se marcase un Podemos, como un 23F electoralista camelante y hegemónico, y partiese por la mitad la conciencia, retrocediendo en tiempos y sustancia.
La consciencia es el motor de la creación, de ella nacen las intuiciones y la sensibilidad cuántica que las hace realidad perceptible. Un ejemplo: en medio de las catástrofes climáticas que en España están siendo particularmente descomunales e inmisericordes, ¿qué posibles soluciones están aportando los gestores políticos y eso que tienen las elecciones ahí mismo? Ninguna. Sin  embargo hay labradores y técnicos jóvenes, que han estudiado y saben de qué va esto, que sí tienen ideas aplicables al caso, como por ejemplo, hacer un sistema canalizador de las aguas torrenciales de lluvia y construir depósitos subterráneos impermeabilizados, con hormigón, en los que se puede almacenar el agua y regular su distribución con un sistema de trampillas, o compuertas como los pantanos, pero bajo tierra. Ya los romanos y los árabes se aproximaron bastante a esa solución, con los aljibes y las cisternas. Por un lado habría que impedir la construcción de viviendas en la proximidad de los cauces secos. Mantener limpios los ríos y arroyos , permitiendo el flujo del agua sin estancamientos. Se trata de no desperdiciar el agua de los aluviones, que son millones de metros cúbicos y convertir la catástrofe en riqueza.Almacenando en depósitos el agua de las lluvias torrenciales, se garantizaría el suministro hídrico para el riego y el consumo en tiempos de sequía y escasez de agua. Siendo subterráneos los depósitos se evita la evaporación que sufren los pantanos al aire libre, mientras que la humedad se mantiene mejor en espacios cerrados y no hay pérdidas hídricas por la acción directa del sol, que los pone a cocer en verano, por el contrario dentro de la tierra el ambiente es isotérmico. Los municipios serían los responsables  de ese servicio, apoyados, naturalmente por el estado. ¿A qué político o picatoste con sillón o escaño adjunto, a qué sigla politicante creadora de empleo facilón y demoledora de paciencia social, se le ocurren  estas cosas y las adjunta a su programa electoral? A ninguno hasta la fecha. Están tan cegados por la ambición de ganar, que no caen en cosas tan tontas como la gravedad y la urgencia de solucionar el problema de las inundaciones combinadas con la sequías y todo ello agravado por la crisis climática ¿Cómo no creer en la valía de los seres humanos normalitos y anónimos sin ínfulas, que despojados de pompa y circunstancia elitista, piensan en la realidad más que en "la ilusión", con mucha más inteligencia y altura de miras que los mequetrefes asalariados para no dar un palo al agua, nunca mejor dicho en este caso?
Pues eso.

Nos recuperaremos. Nos reinventaremos en versión más sana y más lúcida. Más humana. No hay otro modo de sobrevivir ni en singular ni en plural. Ya está sucediendo. A pesar de las apariencias catastróficas y caóticas que siempre presentan los cambios de Era, la conciencia consciente es un logro indestructible, que hasta ahora no se había hecho global, tan masivamente y a tanta velocidad (que el mismo sistema inventado para controlarnos, está favoreciendo) y ese estado es cada vez más contagioso, más generalizado y más fuerte en el mejor y más inteligente sentido del concepto "fuerza". En plan holográfico estamos naciendo en otro plano de nuestra especie. Lo que se resista a la evolución desaparecerá solo en su propio finiquito, sin que nadie lo elimine con violencia. Ya no es ni será la lucha el motor de la vida, sino la luz del conocimiento, la aceptación de la realidad modificable solo en la medida en que se asume, se entiende y no "se combate" lo que no nos gusta o no se comprende, lo que muestre el cambio de realidades y lo facilite fluyendo, no obstaculizando, comabtiendo ni destrozando. Y ese conocimiento no nos lo tendrán que predicar, porque simplemente lo estamos ya reconociendo al encontrar fuera de nosotros lo que llevamos grabado dentro, que en ese click, se enciende y cambia la visión. Es lo que Platón adelantó en su día, llamándolo anámnesis, una especie de 'recuerdo', que es algo así como recuperar la actualización del "programa" eterno que somos, hacemos y renovamos o frustramos en cada decisión, que para eso somos libres. Como libre fue Suárez al no elegir ni susto ni muerte, sino consciencia. Como libre fue la ciudadanía en el 15M o en la Primavera Árabe que llevó a Túnez a ser el modelo de estado más sano y autoconsciente  de la actualidad. Por eso, precisamente, la prensa ni lo nombra, a pesar de que lo tenemos ahí al lado.
 


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