domingo, 6 de octubre de 2019


La gusanera





Sede del Tribunal Supremo en Madrid Sede del Tribunal Supremo en Madrid CGPJ

“Si bien parece que se ha efectuado una ingeniería procesal, puede que luego sobre el papel todo resulte totalmente legal”
Elisa Beni. 'Peaje de Libertad'



Una cuestión tan aparentemente técnica como es la aceptación de la recusación de un magistrado por un pleno jurisdiccional ha conseguido esta semana desde la aquiescencia y aplauso de los editoriales de los diarios más ultra conservadores hasta la indignación más o menos velada de los diarios que han recogido el tortuoso camino que ha llevado a que el Partido Popular, una vez más, haya podido elegir a los jueces que verán sus causas.
A mí no me cabe duda de dónde habita la realidad. En el caso de los Papeles de Bárcenas, la escabechina de jueces y las jugadas de ingeniería procesal o de organización interna han sido interminables. No queda sino concluir que el PP lleva eligiendo juez, a base tanto de cargarse a los que no quería como de introducir a los que prefería, desde el principio del procedimiento.
Desde que los Papeles, con su contabilidad B, entraron por querella de Izquierda Unida en la Audiencia Nacional y recayeron por sorteo en el Juzgado Central 3 y, Fiscalía y otros movimientos mediante, consiguieron despejarla de allí para acumularla al juzgado 5, el Ruz, porque decían era una causa inseparable y porque Ruz, el juez llevado a dedo, les parecía más fiable. Tan inseparable era que, llegado el día, salió Ruz que no tenía plaza del juzgado y tan inseparable que las causas se han juzgado después por separado. Habían despejado en la instrucción a quiénes no les interesaban y seguían para bingo.
Mi primera novela de intriga se basa en una caso de ingeniería procesal llevado a cabo por la presidenta de un tribunal para "pagar" su deseado ascenso al Tribunal Supremo. Puedo decirles que la realidad supera siempre a la ficción o confesarles que el autor siempre ficciona sobre realidades que conoce. La cuestión es que la mayor parte de las tropelías que se cometen en los tribunales para beneficiar al poder y, más en concreto en este caso, a un partido concreto son maniobras de tal naturaleza técnica que resultan muy difíciles de explicar a la sociedad.
Por eso los periodistas se han desgañitado explicando estos días que ésta va a ser la novena configuración de miembros que va a tener el tribunal enjuiciador de los Papeles de Bárcenas y la sociedad no se inmuta, ni bullen las calles, ni arden las tertulias, por algo que resulta realmente tan escandaloso como que un partido político pueda, de facto, elegir a los jueces que lo van a juzgar. Son maniobras procelosas. Es imposible explicarlas con el ritmo de la tele. A veces se las he leído muy meticulosamente relatadas a compañeros de tribunales pero lo cierto es que soy consciente de que sin tener una serie de conocimientos previos es imposible seguirlos. Este es el modo en el que se alcanza la impunidad.
El PP ha conseguido recusar y sacar del tribunal que enjuiciará la remodelación de la sede del partido en Génova con dinero ilegal al magistrado José Ricardo de Prada, alias la Bestia Negra. Lo es porque el PP le atribuye haber derribado a su gobierno. Lo es porque en la sentencia sobre el caso Gürtel, y después de todas las zancadillas procesales, llegó a decir que existía una caja B del partido. Algo que aglutinó a la oposición para derribar al gobierno del partido corrupto. Fue el malvado magistrado, ya saben, no que el PP hubiera ido a las elecciones dopado y manejando un dinero ilegal. Nadie le niega su calidad jurídica pero al PP le ha hecho pupa y eso es un estigma.
Las trampas son incontables. Inenarrables. Tanto que son la base de la impunidad. Sería imposible que en un texto se las explicara, aunque llevo años haciéndolo. Esta semana lograron apartar a La Bestia del procedimiento de las obras de Génova. Lo han hecho porque ocho magistrados consideraban que al haber dicho en su anterior sentencia que existía una Caja B está contaminado y no es imparcial para juzgar esta nueva causa.
Por contra, otros siete magistrados han creído que en las causas que se fraccionan para facilitar la instrucción, no puede aplicarse con tal fineza ese criterio de "pureza", puesto que se llegaría al absurdo de no poder juzgar las causas por falta de magistrados. Eso no se ha aplicado así nunca y, ya lo verán, no se volverá a aplicar en lo sucesivo para otras causas fraccionadas. Estos eran siete. Los otros, ocho. Un sólo voto ha decidido cambiar por enésima vez la composición del tribunal que juzgará al PP, sin que sepamos a ciencia cierta por quién será sustituido. Algo inaudito. Nueve tribunales distintos desde que se abrió el rollo de Sala.
Quiero que entiendan que para esto se han creado los puestos de libre designación y otras zarandajas que permiten colocar jueces más allá de la pura antigüedad. La Audiencia Nacional es ya una gusanera en la que las maquinaciones y las manazas han conseguido que casi nada quede incólume de la sospecha. ¿Para qué se creen que quieren controlar el Consejo General del Poder Judicial? No es un juego. Es el poder real. Así nombran a los puestos más importantes pero también deciden quiénes serán los jueces que irán, en comisión de servicio, a determinados lugares y quiénes serán los que harán los refuerzos, es decir, qué jueces a dedo ocuparán determinados puestos en los que se sabe ya que tocarán determinadas causas.
En el caso de Gürtel se han traspasado todas las líneas. Ya no es ingeniería procesal sino burda albañilería. Hay presidencias que se manejan a martillazos. La ponencia de los casos ha recaído en una magistrada sin experiencia en estos delitos, con un número imposible de antigüedad, y que ha sido reclutada a dedo a sabiendas de que llevaría estos casos. Véase Jueces a dedo del PP. Además han intentado meter con calzador a los jueces devotos del PP, con un descaro tal que se han tenido que aceptar las recusaciones, tanto de Juan Pablo González, como de Concha Espejel, como de Enrique López.
Sí, el flamante consejero de Justicia del gobierno del trifachito de Madrid. Un señor al que le han reservado en la Audiencia Nacional un puesto de adscrito a la Sala de Apelaciones, un puesto que el propio Tribunal Supremo ha dicho que no le correspondía, pero que el jefe de la zanahoria Lesmes le ha asegurado, a la espera de un nuevo recurso presentado por las asociaciones judiciales. Anden con ojo. Ese señor que ahora hace política, volverá no ya a juzgarles, sino a revisar sus sentencias, más tarde. Con un par.
La Audiencia Nacional es una gusanera. Según el diccionario, un lugar en el que se arroja basura y estiércol para criar gusanos que coman las gallinas. Una herida agusanada. Ya no tiene ninguna vigencia el discurso de los que desde su presidencia intentaron salvarla como "tribunal especializado en terrorismo y delitos económicos".
¿Qué especialización en tales delitos? ¿Cuál si se ha consagrado por ley que con 20 años en cualquier destino penal eres un especialista? ¿Quiénes quedan de los que dieron la cara cuando te podían matar? ¿Quiénes de los que ahora se han instalado saben algo de terrorismo? ¿Quiénes saben lo suficiente de delitos económicos si los que lo hacían se han ido a ganar dinero en la abogacía? Alguien que conoce bien la Casa me decía: "¿y si somos ya un tribunal de mediocres, como le está pasando al Tribunal Supremo, qué sentido tenemos?" La mediocridad es el precio que pagamos por esta corruptela permanente.
Ya veremos quién ocupa este puesto del recusado en el tribunal de los Papeles de Bárcenas. Nos será difícil explicárselo, seguro. Han mediado cambios de normas de reparto con efectos retroactivos (en 2017), entradas y salidas de magistrados, designaciones a dedo... ni Jardiel Poncela era capaz de situar tantas puertas en sus comedias de enredo. Esta gusanera es la fuente de podredumbre que mece al poder y no se conoce al partido que esté dispuesto a plantearse o sanearla definitivamente o admitir que fue una anomalía útil que ahora sólo aporta malos manejos, desconfianza del pueblo y una jurisdicción anómala difícil de defender en los términos actuales.
Y, me olvidaba, también es una magnífica salida para todos aquellos que viven de hacer carrera a base de los nombramientos a dedo y que encuentran en ella una salida mientras les nombran para la siguiente. López es un ejemplo magnífico de ello, pero el tribunal bulle de ellos. A fin de cuentas ahora no matan y no hay que arrostrar más riesgos que hacer los méritos oportunos.

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Una pregunta inevitable y urgente, tal y como está el patio: ¿cómo puede ser respetable y fidedigno cualquier veredicto que salga de semejante pudridero, que ha hecho de la ética y de su principal herramienta, la Justicia, su almacén de papel higiénico favorito, por enchufista, prevaricador,cohechista y corrupto hasta no decir basta, considerado "normalidad" mientras todos saquen tajada? ¿Cómo llamar "señorías" a esto y no bellaquerías, que se montan la leyes a su imagen y semejanza, para salirse por la tangente cuando la cosa se les pone fea a las amistades enchufadoras? Y que encima, el mecanismo estatal controlador de indecencias sean ellos..., que las normas contra todo enjuague las piense y las imponga el propio enjuague. 

¿Gusanera? Creo, Elisa que eres muy benévola en la valoración de esa cloaca, que para colmo tiene en sus zarpas mugrientas, nada menos que la libertad y el destino de los presos políticos catalanes y la solución o la debacle del estado....

Lo cierto es que Unamuno tenía razón cuando avisó al bloque facha que en 1936 desató nada menos que la Guerra Civil para "reeducar", arruinar y de paso fusilar a los españoles levantiscos y desatados, contaminados por el comunismo judaizante de Marx y por la masonería -que  se negó a admitir al general Franco cuando éste paradójicamente,  pidió ingresar en ella- de que vencer sin convencer ni persuadir en vez de asesinar a mansalva, tiene muy malas consecuencias en el presente y en futuro, ésta, por ejemplo: considerar inseparable, después de ochenta años,  el concepto "estabilidad", que esas peculiares señorías y sus padrinos benefactores, tienen del mejunje y del apaño, como sistema estatal intocable por lo siglos de los siglos. Lo más espeluznante es que todo el andamiaje del estado dependa de ellos, por lo que  disfrazarlo de democracia constitucional ad hoc, les ha venido de perlas para que el camelo sea completo y en Europa como en el mundo se considere a España un modelo de civismo y ejemplaridad política...con el método de La Mechá, claro. O sea envolviendo en conserva de empercudida higiene, la toxicidad más añeja y putrefacta, convertida en negocio super rentable para los fabricantes del invento, obviamente y con los lamentables y dramáticas consecuencias que estamos presenciando. Hay que estar muy dormidos para no relacionar las calamidades que nos pasan con nuestra actitud pasota y tan suicidamente comprensiva con lo incomprensible. Lo mismo que se produce la intoxicación fisiológica de las bacterias por falta de higiene y control sanitario estatal de los productos alimenticios, se produce la intoxicación social y política por idénticos motivos: la falta de interés, de conciencia y de compromiso social, de información seria y no de espectáculo y gallinero en plan Sálvame.  

Necesitamos estar presentes en las instituciones y no solo "representados" por actores y actrices, que hacen de esa representación su modus vivendi. Una profesión, con lo cual, además degradar el trabajo político que siempre debe ser temporal y limitado, no para siempre, intentan no poner demasiadas exigencias al sistema que les permite comprarse, por ejemplo, un chalet de 600.000 euracos. Con la compraventa de intereses, se pierde la auctoritas, el poder moral de la coherencia. Hoy por ti , mañana por mí. 

Urge que exijamos a la Justicia un cambio de sistema, una transparencia, una accesibilidad a la ciudadanía. Para eso necesitamos los Observatorios Cívicos, en los que la ciudadanía que ha estudiado Derecho y sabe de qué va el tema, interpele, requiera y exija la decencia y la transparencia que debería ser el signo más elemental y propio de la Justicia y no el enredo, la palabrería que nadie entiende, los "secretos del sumario", los entresijos de lo ignoto, secretos que deben establecerse solo en el tiempo lógico de la investigación, pero que tras ella, se hagan públicos, que se aprenda de ellos, que marquen el rumbo de lo justo y lo necesario, y no de lo que interesa presentar como justo y necesario para hacerse con un poder y una manipulación de la realidad realmente denigrantes y degradantes.

Ojalá esta basura se destape, llegue a la ONU, a la prensa internacional y que un tribunal internacional como el de Nüremberg, obligue a España, si desea seguir en la UE,  a revisar el mausoleo de la mierda endurecida que ya forma parte de la arquitectura estatal, como si fuese mármol de Carrara o pan de oro bizantino, y lo que es realidad, un amasijo de excrementos acumulados procedente de la historia voluntariamente irreparable, fermentada, convertida y repartida en hachas de sílex del Paleolítico, meapilas emocionales, devotas  y "patrióticas" unilaterales, ocupando sillones en los tribunales de "justicia" y en los gobiernos "democráticos" de una eterna transición, -o más bien transacción de prebendas en realidad-, yendo de mal en peor, pero, eso sí, legal, siempre legal, muy legal, legalísima, y hereditaria, de generación en degeneración, como las monarquías de toda la vida que las comprenden de maravilla en plan toma y daca...En fin...

 Y no solo es la Justicia la que está reformateada en modo apaño. El sentido del Consejo de Estado en España es otro paripé inútil e inexplicable . No tiene sentido que "por ley", a cualquier individuo que haya sido presidente de gobierno, independientemente de como haya gobernado, se le coloque en un estamento como ése. El acceder a la presidencia del gobierno no significa ninguna clase de excelencia meritoria, eso solo será real cuando se rindan cuentas de todo el periodo en que se ha ejercido dicha responsabilidad. Y una vez demostrado que ha habido verdadera prudencia, inteligencia,limpieza de actitudes, transparencia, disponibilidad, honradez, ética, honestidad, humildad y sabiduría para poder "aconsejar" al ser consultados y aportar aciertos y soluciones a las consultas, no más confusión y oscuridades retóricas. De los cuatro ex presidentes actuales que forman parte del cuadro, solo Zapatero está limpio de salpicaduras y de corrupción. Es verdad que no ha sido un dechado de aciertos económicos en la segunda legislatura, pero sí al menos lo intentó. Fue el único que ante los incendios masivos aparcaba las vacaciones y se personaba en los lugares castigados por las llamas. Fue el único que se arriesgó a hacer encuentros personales en tv para responder y explicar cualquier tema que el público quisiera plantearle, fue durante su ejercicio, la única vez que TVE se convirtió en un ejemplo mundial de transparencia y buen hacer. Instauró el respeto, la igualdad y los derechos de las personas homosexuales, de los que sus críticos más atroces como el pp se han beneficiado sin ningún remilgo, celebrando por todo lo alto el matrimonio de un diputado vasco con su parejo. Los pensionistas le deben aun el pacto de Toledo, y una hucha que Rajoy a ha vaciado sin escrúpulo alguno, con tal de no subir impuestos a los ricos. Implantó en el consejo de ministros la igualdad de género. Zapatero nunca mintió, al contrario, aceptaba con dignidad y verdad lo que se le echaba en cara si era cierto. Ha sido el único que en la ONU tuvo el valor de proponer una Alianza de Civilizaciones para evitar en lo posible los enfrentamientos y los males de la violencia y la guerra, tras haber llegado al gobierno en un momento terrible, después del 11M, lo que le valió la repugnante calumnia del pp, nada menos que atribuyendo al Psoe el atentado islamista, consecuencia de la decisión de Aznar por la participación con Bush en la Guerra de Irak. 

Del resto de expresidentes, no hay prácticamente nada significativo que los haga merecedores de participar en un Consejo de Estado, si no supieron hacerlo mejor de lo que les padecimos, considerarles expertos en consejos, es cuanto menos, una estupidez, una fantasmada, una inutilidad y un pastón desperdiciado en mantenerles fresco el barniz de sus muchas grietas y desconchones más que visibles, comprobables. 

Toda esta serie de zarandajas y figureos no tendría  el menor sentido en un país inteligente, moralmente sano y limpio de lodos y bazofias históricas, donde las apariencias arruinan la realidad porque la sustituyen con boatos, solemnidades y parafernalias huecas de sentido y proclives al gato por liebre constante.  

Precisamente, unas leyes y normas sanas e inteligentes, exigirían que para ocupar cualquier cargo institucional sea necesario cumplir un perfil ético, transparente y sano.Y no bastan los oropeles que concede el automatismo de las reglas, para otorgar la dignidad, el decoro y la salud moral que no se tiene ni se conoce, si encima queda superclaro en las conductas, y que por ello es imposible ejercer en ningún cargo público ni privado. González con la frivolidad de su gobernar, su abandono del socialismo que le llevó a La Moncloa, su tolerancia a la corrupción en cascada que le acompañó desde casi el principio y para remate el GAL, Roldán y demás prendas, unido al desinterés por sanar la memoria histórica de un modo pedagógico, y marrullerías continuas, Aznar con la corrupción entronizada ya por Gonzalez, solo tuvo que seguir la flecha, e ir aumentando el equipaje, lo de Irak fue lo peor, pero las burbujas inmobiliarias y negociantas, las empresas depredadoras en plan masivo, más los poderes a la banca, y el todo vale de la inmoralidad absoluta, que consiste en ir de decente y ser un Judas, permitiendo que el pp se convirtiese en una Gürtel total e ir dando lecciones por el mundo sobre como hacerlo y que no se note...

De Rajoy, ¿qué decir? Nos ha hundido en los más hondo del aznarismo, pretendiendo superarlo. Su inutilidad manifiesta, su autismo patológico, su automatismo imperial, su zafiedad política ya nos han dejado tan knoqueados que ni siquiera hubo fuerza suficiente para mandarle a paseo; solo pudo hacerlo el Supremo, tal vez en un momento kamikaze nada frecuente en su dinámica siempre paralizada para los asuntos más cañeros; su cinismo asumido como normalidad, su cara de cemento impertérrita ante cualquier barbaridad, su aceptación de la corrupción y de la podredumbre como cosa natural, va desde lo desvergonzado a lo patético. Zapatero dejó una España herida por la crisis, es cierto, de haber seguido, seguramente habría mejorado y superado el momento, que Rajoy agravó hasta dejar a la clase trabajadora en  la la agonía social y a los cuatro amiguetes millonarios, forrados y repartidos paradisiacamente por esos mundos de la especulación. 

Con este historial, el Consejo de Estado tal como está no tiene sentido alguno. Sólo sirve para tener a su cargo a tres  personajes más dignos de la picaresca y las pelis de Berlanga que de tan alta exigencia y responsabilidad. Sería lo normal que en ese Consejo se incluyesen personas como Julio Anguita, J.A. Pérez Tapias, Ángel Gabilondo, Adela Cortina, Victoria Camps, Javier Sádaba,Manuela Carmena, Martín Pallín, Juan Torres López, Cristina Almeida, Javier Pérez Royo, Baltasar Garzón, Ximo Puig, Mónica Oltra, Ana Pastor, Joan Tardá, Ernest Maragall, Xavi Doménech, Pablo Bustinduy,  Íñigo Errejón, Federico Mayor Zaragoza, Joan Ribó, Gª Margallo, Diego Cañamero, J. Manuel Sánchez Gordillo, Borja Sémper, Teresa Rodríguez, Patxi  López y el diputado pepero con el que se hizo coalición y se facilitó al gobernabilidad y la recuperación del alma y el entendimiento en Euskadi, como hizo Odón Elorza o aquel alcalde de Vitoria, José Ángel Cuerda o el actual alcalde de Zamora o el Alcalde Vigo,...ellos y ellas, a lo largo de sus actividades llevan mucho tiempo demostrando en su experiencia propia, que, por encima de las ideologías,  sí que pueden aportar muchísimo a la hora de aconsejar, de tener los pies en el suelo, dilucidar y reflexionar con conocimiento de causa, porque pisan tierra de verdad, no solo en gabinetes, despachos, partidos y cables tácticos para pillar poder.  

Hay seres humanos a los que sólo basta con darles la oportunidad para que demuestren hasta dónde alcanza el talento y la capacidad de gestión eficaz y decente del bien común sin discriminaciones, bueno y útil para todos y todas. Por desgracia no todos los que se dedican a la política tienen esas virtudes, por eso la ciudadanía debe despertar y no confundir la velocidad con el tocino, la verborrea y la imaginería mediática con el curriculum real. ¿Qué han hecho y qué hacen, y cómo lo hacen por donde pasan y trabajan? ¿Qué dejan como resultado en la ciudadanía? No hay mejor referencia que nuestros hechos ni más motivo de engaño ruinoso que la palabrería sin más objetivo que "ilusionar", dogmatizar y fanatizar, para enfrentar y sacar tajada de los enfentamientos, en perjuicio de la convivencia y del entendimiento. Un Consejo de Estado que no se cosca de algo tan básico está de sobra y además es un despilfarro de fondos públicos y un coladero de parásitos rimbombantes.

No solo la Justicia está fuera del contexto que necesitamos más que el comer, todas las instituciones del Estado están actualmente fuera de contexto real, empezando por la Jefatura del Estado que ni siquiera hemos elegido libremente sino bajo chantaje, a cargo de los mismos que ocupan y mangonean los tres poderes. Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Y en este rifirrafe, no somos inocentes sino cómplices. Porque no movemos un dedo para exigir los cambios ni se nos ocurre pensar propuestas, estamos acostumbrados a que todo nos lo coloquen delante como un trámite que no es cosa nuestra, igual que en la dictadura, donde nadie quería "meterse en política"; y sin embargo política es toda la actividad que nos permite vivir y convivir en las mejores condiciones posibles, por eso es tarea de todas y todos el compromiso y la participación directa con la sociedad que queremos tener, no con la ilusión irreal, no la que nos quieran conceder quienes precisamente deberían estar a nuestro servicio y no al revés, que para eso les pagamos con nuestros impuestos. Ya que están en venta, y no tenemos otra que comprar sus servicios, exijamos al menos, que sean de la mejor calidad y no zurrapa.Morralla. Desperdicio sin posible reciclaje. O sea, plástico contaminante, bocazas y egocéntrico en vez de humanidad.













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