viernes, 25 de agosto de 2017

Almas grandes vencen siempre


Los padres de Xavi, el niño de 3 años asesinado en Las Ramblas, se abrazan con el imán de Rubí

“Necesito darle un abrazo a un musulmán. Que esa gente no tenga miedo. Necesito hacerlo”, ha dicho Javier Martínez, que perdió a su hijo en el atentado de hace una semana
Los dos han visitado la mezquita del pueblo natal del pequeño, donde residen, y han estado junto al imán suplente del municipio, Driss Sally, que no ha podido reprimir las lágrimas
El padre de Xavi y el imán de Rubí. Foto: Europa Press
El padre de Xavi y el imán de Rubí. Foto: Europa Press
Los padres de Xavi, el niño de 3 años asesinado el pasado 17 de agosto en Las Ramblas de Barcelona, han visitado junto a su familia este jueves la mezquita de Rubí, el pueblo natal del pequeño y su lugar de residencia. Ahí, como parte de un homenaje a las víctimas del atentado, se han fundido emocionados en un abrazo con el imán suplente del municipio, Driss Sally, que no podía reprimir las lágrimas.
“Gracias a todos. Me encanta ver que la Rambla vuelve a estar llena. Que no haya miedo”, ha dicho Javier Mártinez, el padre, según reproduce El Periódico de Catalunya. “Necesito darle un abrazo a un musulmán. Que esa gente no tenga miedo. Necesito hacerlo”, ha añadido.  Horas después, se ha producido el encuentro con Sally.

“Sé que hay otro crío muerto. No he podido conocer a nadie, pero comparto el dolor con ellos. Con todos. También comparto el dolor con los familiares de los terroristas. Lo comparto. Somos personas. Somos muy, muy, muy, muy personas. No estoy hablando como si estuviera drogado. No tomo ningún tipo de pastillas: no las necesito. Estoy hablando con el corazón”. Javier también ha querido dar las gracias a los Mossos: "Son una de las mejores policías del mundo".

El padre de Xavi también afirma su deseo de que “la muerte de mi hijo sirva para algo”, apelando a la unidad y el carácter acogedor de Catalunya. El niño paseaba el pasado día 17 por las Ramblas junto a su madre, una de sus dos hermanas (también presentes hoy en el acto) y su tío cuando fue arrollado por la furgoneta de los terroristas. Un agente de la Guardia Urbana intentó reanimarlo con un desfibrilador de una farmacia del paseo. Al no encontrar ninguna ambulancia, el policía lo montó en su coche patrulla y lo llevó al Centre d'Urgència d'Atenció Primària Perecamps, donde no pudieron salvarlo. 

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