jueves, 14 de marzo de 2019

Hoy es el Doctor Gonzalo Fernández-Quiroga, el que nos regala esta acertadísima reflexión desde Hablando de homeopatía. Qué pedagogía tan necesaria y generosa. Sólo se aprende de verdad y sin trampas yendo a las fuentes experimentales del conocimiento, ea, pues no hay palabras suficientes para agradecer que ese conocimiento nos lo regalen en webs a cargo de seres éticos, sanos e inteligentes. Un privilegio para todas y todos y un placer para el espíritu, la mente y el cuerpo, que todo es uno en realidad



Homeopatía e intereses comerciales


¿Cuáles son los lazos económicos de los homeópatas con la industria?
¿Cuáles son sus conflictos de interés? ¿Tienen intereses ocultos?
Eso es de lo que voy a hablar en este post. Y me he hecho esta reflexión a raíz de un tuit del admirado Dr. Abel Novoa respondiendo a otro mío en el que él hablaba de las “connotaciones comerciales” de la homeopatía.
Así que me ha parecido oportuno explicarme.

Y antes de nada, expresar nuevamente mi reconocimiento a la web “No gracias”, de la que Abel es presidente, que día a día nos esclarece un sinnúmero de cuestiones médicas y científicas con una profundidad y penetración sorprendentes.

Hahnemann y los boticarios. Historia

¿Que nos dice la historia acerca de esta relación?
Decía yo en ese tuit que si conocemos la historia de Hahnemann y los fabricantes de medicamentos de la época, eso nos va a ayudar mejor a entenderlo todo. Y es que tenemos bien comprobado que, salvo tres o cuatro manidos tópicos, la mayoría sobre diluciones y dinamizaciones, la homeopatía y lo que supone, de verdad, como método terapéutico para médicos y pacientes es muy desconocida entre nuestros colegas.
Hahnemann, médico, y químico, se casó con la hija de un boticario, Henriette, en Dessau, con la que tendrá once hijos. O sea, que las relaciones con el mundo farmacéutico fueron muy directas.
Pero veamos de qué signo.
Antes, comentar que es en este tiempo cuando Hahnemann abandona la práctica de la Medicina porque no confiaba en aquél método basado en sangrías y mejunjes varios sin apenas relación experimental con las enfermedades. Hahnemann sí que fue un verdadero escéptico. Como digo en otro post, dirigiéndome a los pseudoescépticos de pacotilla que inundan twitter”… ¿quién de nosotros, con once hijos que mantener, a la edad de 40 años, deja la actividad que le da sustento y reputación y se dedica a otra cosa totalmente distinta [la traducción, en su caso], con las incertidumbres de todo tipo que ello comporta, simple y llanamente porque no cree en el sistema establecido y busca otra manera más eficiente y mejor?… ¿Un escéptico quizás?”
Lo dicho, eso sí es escepticismo y coherencia personal.
Veamos, si no, esta otra carta que le escribe a Hufeland, eminente médico y editor de la época:
“Caminar siempre en la oscuridad era un suplicio para mí… era un problema de conciencia tratar a mis hermanos sufrientes de enfermedades desconocidas con medicamentos no probados; estos contienen sustancias activas de las que el médico no conoce su aplicación, ya que sus efectos no se han comprobado y pueden, con facilidad, hacer pasar de la vida a la muerte o provocar nuevas afecciones y daños crónicos que, con frecuencia, son mas difíciles de curar que la enfermedad primitiva…” 1
Y así, después de múltiples experimentaciones, como suele pasar con los verdaderos escépticos, escribe en 1796 en una de las principales revistas de farmacología de la época su “Ensayo sobre un nuevo principio para conocer las virtudes curativas de las sustancias medicinales”, un verdadero tratado de experimentación y de medicina modernos. Porque, a mi juicio, la gran aportación de Hahnemann no es, contra lo que pueda parecer, la introducción del principio de similitud que ya nace con Hipócrates, el padre de la Medicina, y que él solo confirma y sistematiza, sino la experimentación de sustancias en el hombre sano antes de prescribirlas y las dosis adecuadas.
Y no lo hace él solo, claro, sino en el contexto de una corriente médica centroeuropea que se deja de especulaciones sin sentido y vuelve a la cabecera del enfermo. Hahnemann es uno de los principales científicos que contribuye en este cambio de mentalidad médica y solo por eso merece ya nuestro reconocimiento.

Bueno, pero estábamos con los boticarios, la historia y los conflictos de interés.
Así lo explica D. Ullmann2 en un perfecto resumen: “Hahnemann recomendaba el uso de un solo medicamento a un tiempo y prescribía dosis limitadas del mismo. Esto hacía que los boticarios vieran mermadas buena parte de sus ingresos. Y como cada medicamento requería una cuidada preparación, Hahnemann descubrió que los boticarios no siempre lo hacían correctamente o bien daban preparados distintos a los prescritos por lo que perdió su confianza en ellos y los preparaba él mismo. Como esto era ilegal en Alemania los boticarios le acusaron de intrusismo y de “suplantarlos en su actividad mediante la preparación de sus propios remedios”. Por ello tuvo muchos problemas legales que le hicieron abandonar Leipzig.
Esta fue pues la relación. Una relación de desconfianza y tirantez por decirlo con suavidad.

El farmacéutico hoy

Hoy en día todo ha cambiado. Los farmacéuticos son actores imprescindibles en la medicina moderna como expertos en medicamentos. También las compañías farmacéuticas, los laboratorios, en el sistema capitalista en el que vivimos. Aunque tienen intereses legítimos, también han tenido y tienen actuaciones muy inadecuadas, de modo que la prudencia y la cautela serán buena compañía en cualquier tipo de colaboración.
¿Y qué relación tiene entonces la homeopatía/los homeópatas con ellos?

Los laboratorios hoy

Tal como explica en este otro post mi compañero Gualberto, el origen de los laboratorios convencionales y homeopáticos tiene un origen diferente. Estos últimos no tuvieron, ni tienen, tanto el objetivo de “crear” fármacos nuevos sino ofrecer un servicio en cuanto al volumen de medicamentos demandados por los médicos y la calidad de los mismos. Porque los medicamentos homeopáticos son esencialmente los mismos. Lo único que hace el paso del tiempo es acumular experiencia clínica de su uso y, por tanto, sus indicaciones. Por eso decimos que son muy efectivos, en el sentido de que llevan dispensándose, o sea, en la calle, en condiciones reales, más de 200 años con unos efectos secundarios poco frecuentes, leves y, en todo caso, transitorios, según todos los estudios y la experiencia clínica.
En este sentido, la influencia de la información comercial de cualquier laboratorio homeopático sobre el médico es anecdótica.
Por otro lado, los congresos y seminarios homeopáticos casi siempre nos los hemos pagado de nuestro bolsillo.
Y en cuanto a este mismo blog, la ética y transparencia nos parecieron esenciales desde el principio. Es ese afán de transparencia el que hace que declaremos la posibilidad de que exista una relación con la industria, incluso en alguna de nuestras actividades docentes sin menoscabo de nuestra independencia. De todas formas, a fecha de hoy, el blog no está patrocinado por ningún laboratorio.
Así que muy pocos “humos industriales” en homeopatía muchísimo antes de que esta expresión se inventara.

La homeopatía hoy

Sin embargo, la situación actual de la homeopatía es la que es y de todos sabida. Hay acoso, persecución, desprestigio. Hay denuncias solamente (lo subrayo) por ejercer de médicos que incorporan medicamentos homeopáticos legales y hasta financiados en otros países de la UE. Una situación realmente insólita e injusta.
Se trata, hay que repetirlo una vez más, de tu propia organización médica colegial a la que pagas religiosamente cada mes, son los sucesivos ministros de sanidad que no tienen otra cortina de humo mejor para tapar los verdaderos problemas sanitarios del país que la homeopatía, son algunos de los medios de comunicación más poderosos que, vaya usted a saber por qué intereses, no te dejan ni ejercer el mínimo derecho de réplica, es la libertad de dar una charla en cualquier lugar o la angustia de un paciente que te dice si su medicamento que tan bien le ha ido para su salud lo van a prohibir… Es esta burda campaña gubernamental de falsa concienciación de la población, de urgencia y por decreto, invirtiendo un dinero que seguro tendría mejor destinatario.
Por ello, ante este estado de cosas tan extraordinariamente hostil, la unión de todos los sectores, incluidos laboratorios, de forma clara y transparente, no solo es obligada sino deseable.
A todos los que conformamos el mundo homeopático hoy día, profesionales sanitarios, pacientes y laboratorios, nos mueve el mismo objetivo aunque cada uno tenga opiniones e intereses diferentes: hacer lo posible porque perdure, y estamos seguros de que así será, esta forma de entender la medicina.
Y a los colegas que piensan que este asunto no les concierne, una vez más volver a recordar aquello de que “primero vinieron a por los judíos…”

1.- A. Riordan, D. Raichvarg, Los orígenes de la homeopatía, Ed. Boiron, Lyon, 1998
2.- D. Ullman, La homeopatía medicina del siglo XXI, Ed. Martínez Roca, Barcelona, 1990

No hay comentarios: