miércoles, 27 de marzo de 2019

Daily que daily, querido Ibáñez...


Según gran parte de la prensa, la izquierda lo hace fatal al no quererse convertir para elecciones en equipo de fútbol ni en falange macedónica a por ellos oé, en plan todos a una, Fuenteovejuna, nunca mejor dicho. Es curioso que si la derecha vota en grupos para luego pactar entre ellos, como han hecho en Andalucía últimamente nadie haga ninguna objeción en los comentarios, pero si lo hace la izquierda no tiene perdón de dios. Es el colmo de las fijaciones.
La unidad entre partidos políticos no es ni debe ser uniformidad, porque entonces sería fascio total, -como cuando Franco hacía un referendum con mando a distancia y todos votaban por miedo, no porque tuvieran el más mínimo interés-, sino acuerdo y consenso entre la diversidad plural. La masificación de ideas y opciones en escuadra, no es democracia sino cuartelismo chusquero aplicado a la política. Y por ello disentir es traicionar, como cambiarse de bando en un campo de batalla. Y no. Eso no funciona nunca la hora de constituirse como una democracia en serio y ejercer como tal. La realidad lo deja clarísimo, cada vez que se montan tinglados con fines electoralistas; ganar no significa gran cosa si la conciencia política de los partidos se acopla a cualquier cosa solo por ganar y mandar. Eso es el pp: una agrupación de charcutereros unida como una piña para esquilmar el estado, manipular las leyes y matarse entre bastidores. Sí, ganaron, claro ¿y qué pasó después? 
Lo triste de España es que cuando algún grupo político gana por mayoría lo más más absoluta posible, la  españolidad adocenada respira con alivio y se siente segura, aunque sea camino del matadero, por eso se entiende que cuando esa españolidad decide pluralizarse, reconocerse como portadora de ideas y recursos nuevos y empezar a valorar los aportes de la diferencia y a votar fuera de tiesto, la caspa de siempre, que está mucho más extendida de lo que pensamos, hasta en nosotras mismas, se desquicia por hábito más que nada. No es moco de pavo haber nacido y crecido en un guiñol gigantesco que lleva la tira de generaciones en ello hasta haberlo convertido en sistema político, social, económico, ecucaional y hasta ideológico, faltaría más. Nuestra sociedad tiene miedo añejo inoculado para dar y repartir. Se regodea en él, le mola, y hasta lo echa de menos si está por ahí rondando y no acaba de cuajar. Lo disfraza de "prudencia", de ese constante..."si ya lo sabía yo...", "si esto no podía salir bien", "si es que somos como somos y no podemos cambiar, ya lo decía mi bisabuelo después de la guerra...siempre pierden los locos que quieren cambiar las cosas...por eso menos mal que siempre hay alguien con uniforme dispuesto a salvar la patria al precio que sea, y que una vez vencido el enemigo, sabe ordenar los armarios y las estanterías, decirnos claramente qué hay que pensar y qué hay  que hacer...que de lejos se ve todo muy fácil y muy bonito, pero luego, pasa lo que pasa...porque somos como somos" 
Cuando oyes estos razonamientos de besugo al horno, y objetas que realmente somos como queremos ser y podemos elegir el modo de ser y estar en el mundo y les pones como ejemplo a nuestros emigrantes, cuando se tienen que ir por ahí  a buscar una vida menos aperreada y se acoplan maravillosamente a otras formas de vida que les proporcionan resultados mucho mejores, valoración recompensada de su capacidad profesional, solamente porque encuentran mucha más eficiencia en la organización, en la inteligencia colectiva que se expresa en el respeto a los  derechos, autoexigencia de deberes, trabajo y calidad de vida, y contenido ético en la propia sociedad sin que una ley lo tenag que imponer, te dicen que no quieres a tu patria, que eres una traidora a tu patria y que te vayas si esto no te mola como a ellos. 
No es posible que con esos ingredientes se pueda cocinar nada alimenticio, nutritivo ni siquiera digerible. 
Si ni siquiera comprenden el significado ni el porqué de lo que les pasa ¿cómo van a entender que las diferencias de conceptos políticos y sociales sean necesarias para crecer como sociedad? Los primeros en dar un ejemplo nefasto son los propios políticos en el Parlamento, cuando con una 'normalidad' ya asumida, solo utilizan los problemas como arma arrojadiza y oportunidad para el lucimiento de las portavocías en ese concurso constante de La Vox, que tantas veces es una gallera de corral o un mercadillo de los lunes: "¡venga, que hoy tengo un género regalao, que me lo quitan de las manos!", "que no vais a encontrar ná mejor dando vueltas como tontas, ¡hale, venga!, por tres euros una camiseta de lujo y unos calzoncillos de Kalvin Klein pa los chiquillos, señorías, digo, mujeres..." Pues sí, en esas andamos parlamentablemente. 

Así que cuando un grupo de vendedoras o vendedores, reflexiona un poco e intenta acercarse al público con otros modales y argumentos para mejorar la calidad del sistema, preguntándole a la gente si están de acuerdo con el modo de venta o tienen alguna idea para mejorar ofertas y demandas, si les gustaría prescindir de las bolsas de plástico y traerse capazos o bolsas de tela de casa para remediar en lo posible el cambio climático o proponiendo hacer un fondo común para ayudar a los inmigrantes que no se pueden compara ni unos calcetines, se les tiran a la yugular, tanto los colegas como una buena parte de la clientela. "Pero vosotros de qué vais, revolucionarios de mierda. ¿Qué queréis, jorobar el mercadillo y marear a la gente obligándola a pensar, si ya está tó pensao desde siempre, ¿o no? ¿Cuándo se ha visto que a nadie se le ocurra hacer cosas tan raras, camelarse a la gente de otra manera, haciéndose los modernos y los listos, pa dejarnos en ridículo a los que sabemos mejor que nadie cómo manejar el negocio?, lo que queréis es arruinarnos con vuestros tiquismiquis. Si no estáis con nosotros estáis contra nosotros y no nos vengáis ahora con que tenéis derecho a proponer cambios, joder, cuando todos sabemos que es mejor seguir como siempre." Y luego están los observadores en la terraza del bar de enfrente, que viendo las movidas, sacan sus consecuencias de "sénecas": "buff, cómo está la chusma, es que no saben lo que es el orden constitucional, ni conocen la estadística de los mercados ni los riesgos de la inversión, con la inseguridad  que conlleva la globalización de los índices bursátiles...Menos mal que aquí estamos nosotros para orientar la opinión mindundi y dejar las cosas claras..." 

Así andan los criterios de nuestros halcones visionarios. Volando a ras de suelo, con los horizontes más perdidos que en la peli de Frank Capra. 
Miki y La Venda se quedan cortas. Han sido demasiado sutiles. A lo mejor orienta más la filosofía de Fraskito. Un genio camuflado de flamenco, capaz de remover hasta las piedras más obtusas

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