martes, 20 de junio de 2017

De nosotros depende


El clima es el metrónomo de nuestra des-composición globalizada, de nuestra pobre partitura a medias, que no sabe como seguir auto-escribiéndose. Como compositores somos desastrosos. Apenas hay notas que atinen a combinarse y a sonar como música y no como estruendo, chirridos, ecos sin fuste, malas vibraciones y silencio de corderos. 
El clima es el suspenso universal de nuestros tejemanejes sin pies ni cabeza para poseerlo todo, para arramblar con todo y en ese sinvivir destruirlo todo, incluida la propia especie cada vez más alejada del adjetivo "humana". 

Cada año las temperaturas del verano se disparan más alto, empeñadas  en ser el agosto, el julio, el junio, el mayo, más caluroso de la historia. Y eso queda así, en plan cita a ciegas en el aire, o como un auto de fe entre  las isobaras y los anticiclones, una condena especulativa y abstracta sin ánimo de considerarse en serio, en la que nuestras actitudes nunca han tenido nada que ver, faltaría más, como tampoco ha sido cosa nuestra que el Psoe y el pp nos hayan ido descoyuntando como sociedad durante 37 años en los que 'España iba bien', a veces más y a veces menos, (pero siempre mejor que sin democracia y con un dictador) saltando a la pata coja de la burbuja del turismo a la del ladrillo, del '¿para qué estudiar si de albañil se gana más que de maestro de escuela, si de especulador bien relacionado se puede llegar a lo más alto del mundo mundial, total qué chorrada de estudios si todo lo que te hace falta saber para forrarte -que es el único sentido de la vida- ya te lo cuenta la wikipedia...si una buena agenda de contactos vale más que cualquier currículum brillantísimo, si colarse en política a los quince años es un seguro de empleo fijo y vitalicio que además de garantizar la sopa boba a costa del estado, nos dotará de un ego superviviente y a piñón fijo ideo-ilógico como chollo infinito, si sabemos nadar y guardar la ropa como el clero de todas las religiones?

Con semejante horizonte el resultado del cambio climático y el panorama actual estaban ya garantizados desde los tiempos de Keynes, Roosevelt, el new deal y  la posguerra organizada por el capitalismo yanky y sus deudos europeos a partir de 1945.
Este desastre globalizado no es cosa de ahora. Lo de ahora es el lógico resultado de la combinación y operaciones entre aquellos factores y el producto de su peculiar sentido de la aritmética  sumando ambición, avaricia y ceguera, restando verdadera inteligencia, ética, justicia, compasión y DDHH, multiplicando latrocinios y rapiñas cómplices y dividiendo responsabilidades hasta dejarlas reducidas a -0. Cambio climático. Locura mundial que las redes sociales nos muestran minuto a minuto.
Al primermundista enloquecido que mata en el súper, en la puerta de la mezquita, de la iglesia, en el parvulario o en la discoteca se le llama loco y caso aislado, se asume, se olvida y no pasa nada, pero al extra-primermundista igualmente alienado y enloquecido por el mismo sistema, se le llama terrorista y en su nombre se bombardea su país o su zona cultural-estratégica (y 'casualmente' rica en petróleo, gas natural o situación estratégica interesante). En cambio a las víctimas sólo se les considera números en ambos sectores. Son los bueyes, vacas, ovejas o palomas que se ofrecían en la antigüedad a los dioses sanguinarios como sacrificio y chantaje con que salvarse de la quema. Hoy esos dioses son dinero y mercados. Bancos y empresas desalmadas. Sociópatas asesinos virtuales, sin conciencia, o sea inhumanos, capaces de usar la tecnología para demostrarse a sí mismos que desde la impunidad se puede hacer de todo. Hasta destrozar el propio Planeta porque con un ordenador y una impresora en 3D ya es posible formatear un planeta nuevo y a capricho de cada fobia y de cada filia consumidoras e incluso publicar sus fotos inventadas y materializadas en imagen visible aunque, obviamente, no tangible  ni comprobable in situ.

Se ha configurado un manicomio global y anonymus, para gestionar centrales nucleares y la investigación de vanguardia, a cargo de quienes piensan que un científico solo se diferencia del que prefiere el ladrillo con sueldazo al estudio sin pela, en el glamour de la nomenclatura pero compartiendo en el fondo del proceso cognitivo idénticas motivaciones y nula orientación ética. Cambio climático. Sí.
La ciencia mal digerida y peor gestionada con el dinero como dios omnipotente nos han facilitado llegar a esto: hacer de la humanidad el explosivo final de unas fallas globalizadas y ardiendo por los cuatro costados. Sense ninots indultats al fin del festejo. Una ciencia capaz de hacer al ser humano estúpida y absolutamente dependiente de los combustibles, de la informática, de los fármacos venenosos, de la radiactividad y las centrales nucleares, del consumismo desenfrenado, del plástico letal e indestructible...qué parodia tan patética de la inmortalidad. ¡Eureka, ya lo tenemos:Matusalén era de plástico! 

Pruebas irrefutables por lo evidentes: 

*El incendio en Londres de un edificio monísimo y de lo más guay ¡forrado de plástico! Ergo, un montón de muertos a la primera colilla que, por ejemplo, le tira un viandante al pasar. Pero eso no es terrorismo. Ni irresponsabilidad científica y política. Solo mala suerte y si eso no basta para convencernos, hay otras razones la mar de apabullantes, como que, total... si todo el mundo se muere de algo... o que, -viceversa-, de algo hay que morir...Pero lo cierto es que las fachadas del Palacio de Buckingham o de Windsor o la misma Downing Street, donde vive Theressa May, no están revestidas de plástico.

*Los incendios de Portugal. Plantaciones infinitas y desregularizadas de eucaliptos y pinos desde hace muchísimos años, a cargo de empresas forradas a base del comercio de la celulosa. (Por cierto, que es por lo mismo que Galicia arde periódicamente y nadie dice nada en la prensa, a lo mejor es porque Galicia es del pp y en Portugal ahora, y desde hace muy poco, gobierna la izquierda inoportuna con un éxito inesperado)
Poco importa que el cultivo masificado de eucaliptus seque y desertice la tierra dejándola incultivable y que los suelos de los bosques no se limpien ni se cuiden desde nunca, porque ya se cuidan solos aunque los destrocen las finanzas. Se irán regenerando y volverán los hermosos eucaliptus y pinos-yesca a preparar la falla de otros veranos calentitos, que la Tierra tiene cuerda para rato (y tanto!, ¿verdad don Rodrigo?)

*La subida descontrolada de las temperaturas desde la primavera pasada a base de encender millones de aparatos de aire acondicionado en medio del asfalto en cuanto se llega a los 25º en abril o mayo y de las calefacciones en cuanto se baja de ellos en octubre. Año tras año e in crescendo, desde los felices cincuenta y sesenta del pasado siglo. Hagamos cuentas  con el abuso y con la falta de inteligencia consumista, ávida de pasta y comodona que llevó al sistema a considerar la Naturaleza como la enemiga más descarada del ser humano a la que había que meter en cintura y arrebatarle tesoros que nos harían infinitamente ricos y felices. Y nos ha pasado lo que a Midas, el rey frigio, que consiguió lo que todo ppeppero y neoliberal comme il faut, desea: que se convierta en oro todo lo que toquen...Ah, lástima que también se toquen con las manos lo que más necesitamos: la comida, el agua, los medicamentos, las plantas, los animales y los seres queridos...y la vida.

*Los golpes de calor...claro...Si encendemos el acondicionador de aire desde por la mañana hasta la noche y nos subimos al autobús en la misma tesitura o a nuestro coche ídem, para ir al trabajo y ahí el aire acondicionado nos obliga a llevar una chaqueta o un foulard consistente en los meses de verano y a ir al curro sin mangas y con ropa ligera en invierno, aunque sea enero (me pregunto ¿a qué temperatura estarán los estudios de tv si las presentadoras en invierno van sin mangas o con tirantes? ¿y los hombres, por qué no se fríen con cazadoras, jerseys y chaquetas? Oh, my god, what social rubbish!) En el momento en que se sale a la calle en tales condiciones "lo normal" para los organismos maltratados de ese modo, es que reaccionen fatal por el shock y se  produzcan golpes de calor inevitables, aunque la temperatura sea de 30º, si se sale de estar a 18º.

*¿Quién calienta el aire? Veamos: si nada más pasar de 25º se encienden a la vez miles de acondicionadores en cualquier ciudad populosa para conseguir fresco en las casas, oficinas, tiendas, despachos, bares, cafeterías, hoteles, restaurantes y vehículos, hospitales y centros de la administración, los grados suben exponencialmente porque se produce un efecto retroalimentador: cuanto más frescos están los locales más calientes están las calles y con ellas los propios muros de los edificios sobre los que están escupiendo fuego constantemente todos los aparatos. Esa masa ardiente aumenta la temperatura no solo del aire sino de todo lo que ese aire roza, ese calor de las azoteas, terrazas y balcones se queda en las paredes y cubiertas de las viviendas y sube la temperatura interior, retrocalentamiento que obligará a bajar la temperatura programada en los aparatos que a su vez, cuanto más potencia emplean para enfriar dentro, más alta será la temperatura residual que dejan en el aire y como consecuencia en muros y cubiertas del exterior. 
Es un disparate colosal haber hecho un gran negocio de la venta indiscriminada de acondicionadores de aire, que sólo deberían utilizarse en ocasiones de excepción, como con enfermos, niños o ancianos en residencias o lugares de gran aforo de personal y cuando la temperatura ambiente en dichos lugares supere los 30º, por ejemplo. Una temperatura perfectamente soportable para personas que no estén enfermas o productos alimenticios que precisen determinadas condiciones de conservación. 

Salvo en raras situaciones climáticas naturales no nos invaden olas de calor incontroladas y por sorpresa cada dos por tres. Lo que está pasando es como si considerásemos una ola de calor al entrar en la cocina mientras hierven a la vez tres cacerolas destapadas en los fogones o en el cuarto de baño cuando se acaba de duchar con agua caliente una familia de cuatro miembros, por ejemplo. Es simplemente  el efecto natural de un abuso constante de la energía calórica, que no extraemos del sol ni del aire sino de combustibles tóxicos  aunque sea en modo hidro-eléctrico, cuyo efecto se aumenta y extiende con la contaminación de los carburantes quemados de los vehículos y el efecto radiante del cemento , del asfalto y los metales del mobiliario urbano. 

La solución no va a venir nunca de esos grandes eventos etéricos y desconectados de la realidad de cada día, que se montan de vez en cuando las potencias gerifaltas mundiales del G-20 o del G-200, Davos, etc, etc...que nunca dan palo al agua de las soluciones prácticas, ni les interesa, seguramente porque las medidas necesarias serían un disgusto para las élites cleptócratas que sostienen el tinglado de los políticos giratorios y son además causa de más derroche energético y acumulación  de residuos de todo tipo, como lo son sus grandes eventos en palacios, hoteles, transportes por tierra mar y aire, banquetes y conexiones interestelares, móviles, wi-fis y demás fuentes de contaminación globalizada a tutiplén concentrada en un punto determinado, de cuando en cuando, como si fuese una feria internacional de la banalidad y la farsa.

De nada servirán tantas sesiones sin resultados para que se consiga lo más simple: que cada municipio y cada hogar, de cada país del primer mundo, regule sus necesidades reales y no creadas por el comercio y la publicidad, y que el uso de los acondicionadores vaya acompañado de  unas normas para la regulación ecológica de las temperaturas domésticas con medidores y sanciones a la insolidaridad medioambiental que sí, podría y debería empezar a considerarse delito; que se faciliten e incluyan por ley las cubiertas vegetales de los edificios y el aislamiento térmico de las viviendas, el aumento de espacios verdes, la energía fotovoltaica y eólica, que la misma administración dé ejemplo y sustituya en sus dependencias los acondicionadores por ventiladores y unas pautas para la construcción bioclimática de los edificios, para que sencillamente los arquitectos y constructores tengan la obligación de contar con la orientación de las viviendas antes de construirlas. Un edificio bioclimático bien orientado construido con un estudio previo sobre el flujo de los vientos y los puntos cardinales y los materiales empleados, (por ejemplo evitar, además del PVC y demás plásticos, el parket y la madera en los lugares calurosos y usar cerámica en su lugar para que la temperatura no suba en verano y el suelo pueda refrescarse con agua, etc...) medidas así pueden ahorrar muchísima contaminación y despilfarro ayudando a que el cambio climático deje de ser un trauma para el Planeta y sus habitantes de todas las especies. 
Sin olvidar, por supuesto, una mirada nueva sobre el campo, la agricultura, la conservación y cuidado del patrimonio natural, la repoblación forestal de especies en peligro por causa de la especulación. 

 * Desciende el caudal de agua en los pantanos y ríos. La culpa es del cambio climático, claro, pero no nuestra ni de nuestras políticas de rapiña y abandono, qué va, xd! Y no es porque este año haya llovido menos. Que en inverno y primavera llovió hasta en Valencia durante días y días, donde normalmente llueve poquísimo, y que ha nevado una barbaridad en toda España hasta en abril, y ya se sabe desde siempre que "año de nieves, año de bienes", pero no aquí ni ahora. El pp está dejando en cuadro hasta el refranero y eso que también es popular. ¿Cómo es posible? ¿Será el gafe de Rajoy? Sí, pero con más cosas añadidas.

Da la "casualidad" de que los pantanos que están en cuadro abastecen los grandes emporios turísticos. Sí. El derroche se ha disparado en un país de naciones que solo le da valor al dinero contante y a corto plazo. Un país que lleva décadas olvidado de la agricultura, de  la artesanía, del pequeño comercio, de sus granjas que además de producir elaboran y logran una calidad espléndida de sus productos; España produce la mayor cantidad y el mejor aceite de oliva de Europa.. que comercializan en Italia. Aquí Mercadona lo compra en Marruecos, como las naranjas; mejor pagar esclavos en el exterior que mantener la dignidad y el derecho de los trabajadores españoles, dónde va a parar! Luego, si eso, llega un Amancio Ortega y regala unos milloncejos, que para uno de los mayores capitales del mundo son calderilla, a cualquier causa, en vez de invertir en la empresa limpia y solidaria, que paga lo justo en su propio país sin tener que ir a forrarse a base de explotar a los niños y las mujeres malpagadas en el tercer mundo. Y encima agradecidas porque pueden comer un poco cada día en medio de la miseria que está forrando los bolsillos de todos los Ortegas y Roigs del mundo mundial.  Para compensar esas evasiones de responsabilidad, tenemos la alternativa del turismo. Grandes hoteles. Grandes superficies de diversión. Grandes, pisicnas, spas y zonas festivaleras, paraísos gastronómicos, casinos y centros de juerga perenne. Las mil y una noches en plan farruco. El turismo como maná celestial.
Lo más peliagudo es que para eso es imprescindible el agua. Muchísima agua. Millones y millones de metros cúbicos. Y España tiene agua suficiente para no tener precariedad del  líquido elemento, pero no tiene tanta como para derrocharla en fiestukis, colocones, tripadas y vomitonas y mantenimiento de tanto relaxing café con leche in Plaza Mayor, de tanto turista desquiciado y hasta delincuente viajero, como los clientes las agencias inglesas filibusteras que se forran mientras a la peña viajera le sale gratis la aventura Spain's silly think con el timo de la intoxicación por ósmosis jetulia.
Listísimos estos del pp en eso de gobernar y pasar la gorra y dar permiso para que los pantanos se queden en seco, mientras se puede ir emprendiendo otro negocio súper rentable: visitas turísticas a los pantanos a medio vaciar, donde van emergiendo entre la niebla artificial -que produce una empresa inglesa de efectos especiales-, aquellos increíbles pueblos fantasma que el caudillo, icono y alma pater del pp despobló y hundió en las aguas de sus pantanos mágicos-.

'Lo que no mata poco mucho, engorda muy mucho poco a los vecinos que son el alcalde y al alcalde que son los vecinos, y mejor para mí que para ti peor,' ha propuesto muy seriamente y cargado de razones el presidente del Gobierno ante la evidente escasez del líquido elemento en la pantanería nacional -de la republicana no se tienen noticias desde hace tiempo salvo por los tropezones intempestivos con alguna cuneta olvidada ni se sabe donde- un genio diferente a todo lo que hasta ahora se ha considerado genial y al que ya los periodistas como Cristina Pardo califican muy seriamente, de inteligencia privilegiada y fuera de serie. Un fenómeno único y excepcional, de esos que no aparecen así como así, sino después de muchas generaciones y generaciones (¡menos mal! o dèu n'hi do). Ains! 




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