viernes, 20 de julio de 2012

De zarzuela en Zarzuela.

Por las nubes. Como el gobierno. Nuestra prima de riesgo, esa parienta cada vez más familiar y asidua, se ha puesto al nivel del pp. 600 puntos. Dicen que es el máximo. Claro que con un pp al volante nunca se sabe si dentro de un par de días estará en 700 u 800. Por las nubes. Donde nuestro presidente se bambolea con regodeo saboreando el tacto de la poltrona y su paisaje de fondo algodonoso. Las nubes y sus horizontes cada vez más lejanos de la realidad. España se está convirtiendo en el bonobasura del destarifo europeo y en la piedra de molino que desde el fondo del pozo tira del euro, con la amenaza de hundir tras ella a todo el Sur de Europa, Francia incluida y a todas las economías que no son Alemania, gracias al gobierno más inepto de la historia democrática y no democrática de este pobre país que no escarmienta y vuelve una vez y otra por los caminos del masoquismo sociiopolítico votando opciones que no tienen futuro ni presente sino solamente un pasado vergonzante, lleno de remiendos, pasado ya de rosca y fuera de tiesto como un patchwork cutre y mal combinado. En una democracia viva y real un pp como éste nunca obtendría la mayoría absoluta. Estaría reducido a las nostalgias de pijolandia con derecho de pernada con un par de capos  parapetados detrás de una armadura hueca, como esas reliquias de las casas aristocráticas o del museo del ejército. Un mínimo reducto fosilizado con más pena y encanto kischt y polvoriento, que gloria. Pero Spain is diferent. Ya lo notaron los ingleses y colegas yankies, al primer golpe de vista, allá en los cincuenta y tantos, cuando el tardoplan Marshall nos vino a rondar como la tuna, para cambiar mantequilla, queso y leche por bases militares y estratégicas. Franco el dictador amigo de Hitler y padre de la División Azul, fogonero de la represión, traidor a la Constitución y liquidador de todo vestigio democrático que consideraba fruto de la masonería, que por cierto siempre rechazó sus peticiones de ingreso como miembro de la misma, se amigaba con Dwigt Eisenhower como si hubiesen sido coleguitas en Marruecos y en el Riff. Y estaba dispuesto a combinar el bikini de las suecas con el brazo incorrupto de Santa Teresa con una naturalidad pasmosa. Como la Aguirre se combina con  Ratzinger entre gritos peregrinos de fans borrachos y Las Vegas de un Carabanchel cada vez más bajo. Así es la historia del pp, como la corte de Carlos II de Austria, llena de nigromantes y estafadores que prometen al bobo de turno asentado en el poder, todas las maravillas posibles a cambio de la pasta exprimida al  ciudadano. Y como champiñones crecen las empresas inmundas que duran quince días, los chanchullos deslavazados, la delincuencia dando masters de astucia y cursos intensivos de piraña evasora con descuentos del 10% si  le da por traer de nuevo algo del botín robado. Una locura. Una pesadilla. Un gobierno monstruoso que no se ve a sí mismo sino como el príncipe encantado despertando a bofetones a la bella durmiente que es la economía del "despilfarro". Ni el pp podía llegar a tanto ni los españoles a tan poco.
Pero a toda marcha y por fuerza, con el agua al cuello, la bella durmiente se está planteando que lo que sobran son el príncipe encantador y sus bofetones, que para colmo está mantenido por ella. Y que si alguien merece irse al paro es quien no sabe trabajar para la finalidad que fue contratado, el que mintió al presentar el currículum y engañó la buena voluntad del comité de empresa. Por eso, será el empleado infiel, el marrullero y mentiroso, que además ha resultado ser un chulo, prepotente, ignorante y garrulísimo, el que tendrá que abandonar ese reino de Jauja que llevaba ocho años diseñando en su agenda y en sus fantasías. Acompañado de la corte de fantoches  a los que ha nombrado ministros y vicepresedenta sólo para premiarles el apego ansioso por el poder que comparten con él desde hace años. 
Mariano manostijeras incompetentes, se ha puesto a cortar por donde más le rota en cada momento. Por las buenas y las malas. A troche y moche sin valorar el precio real de cada recorte ni lo que costará reponer el destrozo en el tejdo social, ni las repercusiones mercantiles que tiene en las bolsas ese recortar maníaco sin crear ni una sola salida para la inversión que vender y colocar deuda a precios tan astronómicos como la inanidad incapaz de su excelencia presidencial y el nirvana institucional de su "malestad". Hoy...me he levantado con ganas de recortar escuelas, ayer fueron los hospitales, mañana serán los bomberos, la policía, los puestos de pipas o los mendigos que no cobran ni pagan el IVA de cada limosna recortada...Dejadme solo, que si no, no puedo pensar que no pienso, que sólo reacciono como un muelle ante el miedo al poder y, al mismo tiempo, a la concupiscencia malsana que me produce poseerlo y ser poseído por él. Y en ese medio éxtasis que da la borrachera monclovita, borrachera con resaca cabezona de vino de garrafa y fanfarrón, pero sin gota de bouquet, se va desvaneciendo la figura política del presidente que acabará disuelto en el vitriolo del caos creado por él mismo.
Parece mentira lo díficil que puede llegar a ser percibirse a sí mismo cuando todos los espejos devuelven la misma imagen: la del tonto del lugar que se creyó golondrina y un día se echó a volar desde lo alto de una encina...como canta en la zarzuela el personaje de Vidal en Luisa Fernanda.
Y su "malestad", de viaje por el Kremlin, besuqueando a Putin el mafias, como si fuese de la familia. Escurriendo el bulto para no tener que tomar decisiones cuando la despensa que le da las ganancias hace aguas como el Titanic. Su malestad, que debería, para ser de verdad un "majestad", ejercer como Jefe de Estado en una emergencia de tal calibre. Pero don "malestad" no sabe qué hacer, ningún colega de francachelas le parece lo suficientemente tecnócrata y fiable como para encargarle la gestión de la intendencia . Todos están peor que él. Eso da escalofríos. Y el único gestor de confianza es Urdangarín.

"Subir, subir y luego caer; la fortuna alcanzar y volverla a perder" -canta el personaje de Javier, el coronel chapuzas inventado por Moreno Torroba. "Votar, votar, sin dejar de creer y tu patria arruinar en un puto merder"-reponde España entera, en el papel parafraseado de Luisa Fernanda.
Ya no nos queda presentable ni la zarzuela.

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