miércoles, 14 de septiembre de 2016

Todas somos Mujeres Rumbo a Gaza

- Miembro de Ecologistas en Acción
 
En estos momentos, un barco tripulado por mujeres parte desde Barcelona hacia Gaza. En él, viajan mujeres de diferentes lugares y culturas con un propósito común: solidarizarse con el pueblo palestino y, en particular, con sus mujeres.
Gaza es uno de los lugares en los que hoy se visibiliza con mayor crudeza el fascismo territorial. El brutal bloqueo israelí es una evidencia de la degeneración a la que pueden llegar quienes dominan. Las personas que habitan Gaza son una referencia de resistencia y empeño en sobrevivir.
En nuestro mundo son más visibles los ataques, las bombas, las grandes negociaciones, la política de las instituciones… Todas aquellas acciones que tienen reflejo en el espacio público y que son de protagonismo mayoritariamente masculino. Sin embargo, para resistir, hay que hacer otra política, la de la vida cotidiana, que permite mantener día a día la existencia: alimentar cuando no hay alimentos, dar de beber cuando todo el mundo tiene sed, dignificar la vida proporcionando una camisita limpia, curar o barrer escombros. Esa ha sido tarea de mujeres, no porque sea una responsabilidad exclusiva de mujeres, sino porque en las sociedades patriarcales, los hombres, se desentienden de ellas.
La resistencia de cualquier pueblo ante los bloqueos y la tiranía no puede entenderse, no puede darse, sin que haya quienes regeneran la vida todos los días. Y eso lo hacen mujeres casi en solitario, de forma injusta, porque sobrevivir es un trabajo cotidiano que debería ser obligado para todas y todos.
Por eso, me parece tan hermoso e importante que estas mujeres viajen de Barcelona a Gaza, apuntando con un chorro de luz a quienes, con dobles jornadas de trabajo y triples dosis de sometimiento, tienen fuerza, conocimiento y talento para multiplicar cotidianamente la dignidad y la vida.
No será extraño que el barco, en su derrotero, se encuentre con frágiles cascarones que tratan de cruzar el Mediterráneo, ese mar maltratado que se va convirtiendo en una fosa repleta de sueños de supervivencia rotos y de restos sucios de una civilización perdida que cree que progresa cuando mata, destruye, contamina y ensucia. Pero también se encontrará con otras flotillas, las que tratan de crear cordones de seguridad y de rescatar a las personas que huyen de la sequía de sus territorios y de guerras atroces, en las que el saqueo de los recursos y el negocio de las armas pasan por encima de las vidas y de los derechos como una apisonadora.
La misión es agujerear las vallas que impiden el paso de las personas pero facilitan el de las mercancías, los minerales o el de quienes se lucran con el expolio. La misión es abrir agujeros en los muros físicos, pero también en los simbólicos que impiden que la solidaridad inunde las conciencias y desencadene un movimiento imparable que mantenga a flote a una humanidad que naufraga.
El barco de Mujeres Rumbo a Gaza sale dispuesto a demoler muros y a poner el foco en lo importante. Amigas, tened claro que muchas más mujeres queremos ser remo, viento, vela, motor, salvavidas y ola. Estamos con todas las mujeres de Gaza y con vosotras.

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