lunes, 31 de agosto de 2020

Bien retornado, Iñaki! Y como siempre con la sensatez y la inteligencia por delante. Esperemos que las luces rojas sólo se queden en aviso y la conciencia responsable de los gestores políticos actúe antes de un más que probable cortocicuito, que sería el caos total en medio del eterno combate egópata entre más desechos que partidos. Ojalá la única triunfadora sea la cooperación, como sucedió en la Italia de la posguerra mundial, a finales de los años 40 del siglo XX, gracias al Presidente Alcide De Gasperi y a la buena disposición de todas las fuerzas políticas, que pusieron a los pueblos italianos por delante de sus ideologías, religiones e intereses. Ojalá aquí y ahora se repita ese triunfo del espíritu humano sobre la miseria de la mediocridad, ya hasta ecológicamnte insostenible e irrespirable

La firma de Iñaki Gabilondo


En la política hay poca dirección y demasiadas batutas; en la sociedad, muchísima inconsciencia suelta.

Cadena Ser La voz de Iñaki | 31/08/20 | Todas las luces rojas están encendidas





Madrid 

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Bienvenida la voz y la conciencia de Iñaki, tras un tiempo estival de locos. Su mensaje es una llamada de socorro antes de que el Titanic español se hunda del todo. Ojalá la zona más carca, ciega y cutre, tenga un poco de inteligencia y se dé cuenta hasta dónde es una locura suicida esa actitud incomprensible a la hora de servir a los españoles, es decir, de hacer verdadera política sin mirar solo hacia sus ya imposible beneficios. Si la derecha y los independentismos deshumanizados se empeñan en devastar el estado que les nutre, España como  realidad imposible y todos los territorios del conjunto se hundirán hasta el cuello,  e incluso se convertirán en un verdadero fardo podrido para Europa. 
Ya es hora de salir de la burbuja, de la guarida de los topos ciegos que se creen elefantes dueños de un cotarro impresentable desde un rey demérito corrupto y en fuga, como cualquier delincuente incapaz de asumir su realidad sin realeza, a unos partidos tan podridos como torpes, que no hay por donde cogerlos ni un Parlamento y un Poder Judicial que ya non saben por donde salir de su propia maraña de tejemanejes sin fuste pero enredados a reventar en el mismo basurero institucionalizado y siempre tan "legal" como ilegítimo. Confundiendo el culo con las témporas y la velocidad con el tocino.

Este proceso de la bancarrota hispana nos está demostrando que la única supervivencia institucional y organizativa más sana que nos queda son los municipios. Tal vez los gestores estatales deberían bajarse los humos y escuchar a la ciudadanía en asambleas, como hacen los alcaldes en los plenos abiertos. Y descubrir cuáles son las verdaderas prioridades de un estado. No lo son las rutinas protocolarias, que solo aprecian políticamente que llueva sobre mojado a todos los niveles. O sea, repitiendo lo poco que saben intentar sin conseguir. O consiguiendo lo peor para la ciudadanía que, según se desgobierna, se convierte en lo mejor para ellos. Sicut Rajoy dixit. 

Y no, ya no se puede permanecer en "lo de siempre". El 'siempre' y el 'nunca' se han terminado. Es preciso que la costra de la casta se dé cuenta ya, ahora o nunca. En esas estamos. Si los asesores políticos han fracasado habrá que decidirse a jubilar de una vez a la orquesta del Titanic y  ponerla a hinchar flotadores para los pasajeros y trabajadores indefensos y a construir con las maderas de la nave en ruinas lanchas salvavidas. El capitán deberá permanecer en su puesto hasta que se salven todos y no escaquearse escurriendo el bulto, y en este caso el capitán es la suma del  Ejecutivo y el Legislativo en una sola pieza. Así lo sentimos, lo vemos y lo padecemos desde el pueblo ciudadano. 
El Gobierno tiene la obligación de resolver la salida del naufragio y la Oposición de no boicotearla y colaborar en el salvamento le guste o no, sin tratar de pinchar los botes ni de hundir las lanchas salvando solo a "los suyos" -la pasta y el poder cacique que la facilita- para hacerse con el poder sobre  lo que ya nunca le votará, viendo lo que se está viendo y padeciendo las consecuencias. Lo mismo vale para los empresarios de altos vuelos explotadores. Enriquecerse con la miseria del prójimo no es ganancia que dure. El dinero no se come, ni se bebe ni se respira. Ni acompaña, ni cuida, ni valora de verdad ni ama. El dinero solo sirve de algo cuando está en manos de la verdadera inteligencia, que nunca es ajena a la ética ni a los DDHH como deberes, ni a las libertades responsables que son las artífices de una sociedad sana y próspera de verdad. 

Post data: 
Demasiadas batutas en la dirección también son el fruto de demasiada inconsciencia. Si la sociedad es inconsciente y los políticos se han educado en y nutrido de ella, el resultado solo puede ser el de un roto para un descosido. Tan triste como real (real, en su doble significado, claro), todos los efectos tienen su causa y viceversa. Los naranjos no dan piñas, ni las ortigas dan uvas.

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