miércoles, 24 de abril de 2013

Eppur ..si firma


“La Infanta no quería firmar la compra de Pedralbes, no veía claro cómo adquirirla”

El notario que intervino en las escrituras relata al juez las dudas de doña Cristina

Masía afirma que incluso se negó a firmar la compra

"Ella tenía dudas no tenía clara la operación", asegura

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Pobre infanta. Qué dura debe ser la vida para quienes tienen la desgracia de nacer en una familia ir-real, al margen de la normalidad. O sea, en una familia marginal. Anómala. Rarita. Pudiendo haber nacido en una familia de verdad, como la inmensa mayoría. De las que pagan lo que compran con dinero ganado en un trabajo real, de ése que obliga a madrugar, a salir de estampida para no perder el autobús o el metro, de ése que agota con el estrés y el abuso patronal, con las horas extras pagadas al  mismo precio del sueldo base "tres por uno", como si fuese Charter, pero al revés. Es decir, trabajas como tres y te pago como a uno. En esos oficios, en los que para trabajar sin que te echen hay que ponerse una venda en los ojos, un tapón en la boca y unos auriculares conectados a lo que sea, para no oír nada más y pensar que no se puede reclamar nada porque el mísero salario recortado, "ereado" y reducido a la mínima expresión, es el único medio de que se dispone para sobrevivir a duras, durísimas, penas. 
Lo cierto es que la mayoría en su problemón cotidiano por resolver no dispone de tiempo para dudas y siempre ve clarísimo el panorama que tiene delante y lo que hay que firmar; aunque  a veces cuente con la colaboración impagable de la banca, que en los momentos vacilantes, siempre puede aportar unas preferentes orientativas para iluminar con rotundidad cualquier oscilación del ánimo comprador, en un desgarrante "aquí te pillo, aquí te desplumo". 
No, por desgracia, no es el caso de la infanta. Y es una lástima que su curriculum no cuente con experiencias tan esclarecedoras y contundentes. Curten el carácter, además de agriarlo. Fortalecen la resistencia y ponen fin al sueño narcótico de un estado de bienestar que desapareció como desaparece una borrachera con la resaca. 

No. No es el caso de la infanta. Ni por asomo. Ella se olía algo. ¿Qué se olía? Ah, misterio. Según el notario asistente, Cristina es tan protocolaria, tímida, mirada y críptica que no dijo ni mú. Ni tampoco dijo que no firmaba porque no lo tenía claro. Pero el notario, que a base de asistir diariamente a tantas firmas, tiene el colmillo como un sacarchos y un verdadero doctorado en dotes intuitivas, como El Mentalista, se dio cuenta de su vacilación. "Se le notaba en la cara que no quería firmar" dice el testigo notarial. De ahí el sherlock ha deducido que la infanta "no veía claro cómo adquirirla"( la casa de los 5.000.000 of course) Lógico. Si la infanta sabía  lo que cobraba su marido en Telefónica y vió el precio de la "chabolita" pedralbeña, es muy lógico que se quedase alucinada. Pero ese pasmo no tiene porqué significar que no desease firmar, sino que las sorpresas la descolocan y la bloquean, porque en su mundo gofre todo está previsto y medido por la rejilla del protocolo y las sorpresas se consideran una terrible falta de etiqueta y de corrección. Es por eso por lo que el rey y el príncipe siempre, siempre, leen los discursos y jamás, jamás, improvisan nada, excepto, algún "¿Por qué no te callas?", que es mucho más bochornoso que cualquier sorpresa posible dentro del buen gusto y los buenos modales. 

Es normal del todo, en la anormalidad de una familia ir-real, que sucedan esos lances entre lo que parece, lo que es y no es. Son cosas de la ir-realidad. Del juego de espejos, de las luces y las sombras, del que ni sí, ni no. En realidad la familia ir-real va a resultar un holograma proyectado en cuatro dimensiones y como nos descuidemos un poco más, también en la quinta. Por eso es tan difícil conseguir que dimitan y se vayan. Los hologramas no dimiten. No es lo suyo. No están programados para esas funciones. Tampoco para firmar ni no firmar una hipoteca, que es cosa de plebeyez galopante.

Seguramente el descontento social in crescendo, todo el descoloque que sufre nuestro país se deba al choque terrible que la crisis ha provocado poniendo en evidencia el abismo indecente que hay entre una ciudadanía real como la vida misma y una "clase" dominante compuesta por hologramas. Ir-real. Como la family de Barbie-Ken que anida en Marivent, Baqueira, Suiza, Londres, Fortuna, Bribón, Botswana o la Zarzuela, de temporada en temporada. O en el Parlamento o en el Senado. En esta im-política española, todo es zarzuela en estado puro. No porque seamos monárquicos, sino por folklore, espectáculo, opereta y atrezzo. Como "Molinos de viento", "Gigantes y cabezudos" "La Dolorosa" o "La del soto del parral". O la del chaletazo en Pedralbes con su duda hamletiana: firmar o no firmar. Y, por supuesto, acabar firmando, que es lo que tocaba. Como una buena esposa incapaz de negarse a la obediencia del santo matrimonio. Si no quería firmar y firmó es tonta de remate. Y si sabía de qué iba el asunto, y, aún torciendo el gesto, acabó firmando, es una corrupta y prevaricadora. Por ambos motivos, debería dejar de ser infanta oficial. Ni una tonta  o una corrupta pueden representar a un país en ningún sitio. Y ya se debería dejar de hacer honor a ese nombre de oficio. Es denigrante. Infante o infanta significa etimológicamente: el que no puede hablar. O sea, infantes eran los herederos reales mientras eran bebés. Y no podían ejercer funciones de adulto. Cuando crecían se convertían en príncipes o princesas. Pero llegó un momento en que los príncipes se negaron a madurar y sólo asistían al teatro normal de la corte, como si fuesen consolas o sillones estilo rococó. Eran unos inútiles. Y se generalizó el calificativo de "infante" para dar una idea de su "valor" representativo y su seriedad institucional "insustituible".
Qué importante es que sepamos lo que decimos con las palabras que manejamos ¿verdad? ¿Creeis que si todo el mundo hubiese sabido a lo largo de los siglos el significado de la palabra "infanta" o "infante" se los hubiese tomado tan en serio como para dejar que se convirtiesen en jefes de estado? ¿Veis por qué Wert y el pp están tan empeñados en eliminar el Griego y el Latín como asignaturas?
El analfabetismo es muy rentable. Y analfabeto no es sólo quien no sabe leer ni escribir, también lo es quien es capaz de dominar programas informáticos, conocer y archivar todas la noticias del mundo  o inventar un arma letal, pero no conoce el significado ni lo que quiere decir su propio idioma y se convierte en esclavo de los que le engañan, le roban y le manipulan, en máquina miedosa y obediente, sin desarrollarse como ser humano de verdad. Una marioneta de marionetas políticas,más grandes. bajo el control del tititero mundial: el mercado sin entrañas.
Menudo marrón social-paralizante.
Y todo por no colocar a tiempo en la bandera ehpañola una franja morada en lugar del bis en rojo.
¿Será por analfabetismo cromático?
Es de locos. O/y de gilimoñas gazmoños. Y además cretinos vocacionales consuetudinarios. Demassié.



TERCERA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ESPAÑOLA, YA!!

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