miércoles, 17 de abril de 2013

El tobogán sin límite


La maldición




Y que usted lo diga, don Iñaki. Es como una maldición gitana de aquellas de antes, pero con eco y rever o sea con billete de ida y vuelta: "¿Te la digo, rebonito? ¿te la digo, resalao? Ah, ¿que no me vah a dehá que te la diga porque te imaghina que va a seh un ehcrache?, puéh te vah a enterá porque te la voy a decí, bacalaíto de Ehcosia, truscha imperiáh ahturiana, choriszo frehco y sobre-coghío, que vah a vivir máh años que siete loroh desehperaoh, con jaula y tó, con recorte de garrah y de pico, y con las alah recortáh a rah de loh muñoneh, pa que no puedah sohtenerte y te vayah dando lescheh de barrote en barrote y cuando quierah comé arpihte, a vé como te la vah a apañá sin pico ni pala, y cuando quierah cambiá de sitio, ajho y agua, mardita sea tu ehtampa, so agarrao, so misereable, so...gobennante de mentirihilla, que ademáh de dejhanno en la mardita calle, te vah de romería o caszá paquidemmo, a enterrah a la Tache, a vé er furbo en diresto y aluego, te llevah a Suisa la carderilla que te sobra de tó lo que apoquinamoh toítah tuh vístimah...asín te pillen loh mengueh te hagan pasá to er carvario que noh ehtá hasiendo pasá, so malajhe" 
También podrían adaptarse estupendamente al perfil de plaga bíblica ora en formato langosta bulímica y cleptómana, ora como ángel exterminador liquidando el futuro de la juventud, sin miramientos ni titubeos, como a los primogénitos de los egipcios de hace tres mil quinientos años. Hay que ver qué poquito han cambiado las tornas desde entonces; sólo se ha cambiado de herramientas. Ahora la cosa va vía online, motorizada y a todo trapo. Los esclavos no hacen pirámides, pero tienen que hacer el pinopuente para aguantar un tirón sin final. Un tironaco ilimitado. El faraón se llama FMI y UE mano a mano. Porque nadie se traga que la UE no tiene ni idea de como salir de lo que ella misma ha montado obedeciendo órdenes transoceánicas dadas por un grupo macromegaeconómico, que preside y han presidido europeos de la UE. Venga ya! Que estamos oprimidos, recortados y jorobados a tope, pero idiotas del todo no somos y el plumero se ve más de lo que parece. 

No, no es moral que sigan en el poder; porque tampoco el poder es moral, entendido como ellos lo entienden y nosotros lo sufrimos. Claro que deben irse. Por supuesto. Pero no lo hacen ni lo harán porque, precisamente, sí tienen idea de lo que quieren hacer y están haciendo. Esta crisis no es una improvisación. Se veía venir desde hace varias décadas. La veían hasta los menos avezados en economía. Quizás la vieron mejor que los economistas embarullados en el glamour de los mercados, dividendos y multiplicandos del pelotazo traidor. Han llegado a la meta,  a la cumbre del mundo y todo lo que no llega a la cumbre no les importa lo más mínimo. Y lo podemos ver hasta materializado, se pasan la vida de "cumbre" en "cumbre", que si para el clima, que si para la economía, para el mercado, para recortar, para pegar, para bombardear insumisos y respondones, para diluir derechos, para aglutinar "deberes" cumplidos en plan vampiro transilvano pero con ministros, secretarios y demás pinflas adosadas bajo la capa de raso y con  la plebe bajo los colmillos a punto para el mordisco consensuado, planificado a sangre fría, helada, como la de los vampiros. ¿Cómo podrían dimitir si llevan esperando este momentazo desde el juicio de Nüremberg? 

Les ha costado, es cierto, unas cuantas generaciones, pero al final han llegado a vivir en la "cumbre" perpetua de la inutilidad y del forramen a diestra y ya sin siniestra por ningún lado que les haga de Pepito Grillo. Nuestro querido y baqueteado Zapatero, no se hace a la modestia de León, -¿trastras catar y degustar el glamour del elitismo en primera línea, quizás?- y se ha mudado a un chaletazo en el ringorrango de la Villa y Corte cerquita de la Zarzuela y no lejos de Moncloa, que cuesta un ojo de la cara. Por supuesto que tiene todo el derecho y la libertad del mundo para "premiarse" con esa rimbombancia multimillonaria, aunque en momentos como éste, tal vez, una persona con rodaje político, social y de "izquierdas", quizás podría centrarse en algo más urgente y perentorio; un gesto solidario. Una fundación, un movimiento de base para la conciencia, un proyecto que despierte y ayude a despertar; hay momentos en que lo personal se puede dejar en segundo plano para dedicarse a la gravedad de una situación en cuyo origen se ha participado, aún con la mejor voluntad. Y  no podemos dejar de pensar por qué nunca han llegado a gobernar ni Marcelino Camacho, ni Nicolás Redondo, ni Gerardo Iglesias ni Anguita...Es verdad, todos eran muy tajantes con lo de la ética. Muy "puros" y estrictos en el tema moral, demasiado para una mayoría de españoles que no distinguen el saqueo de la decencia, si les llena el bolsillo, les da ventajas y prebendas; pero hay que ver como reconfortaba ver a  a esos señores de la coherencia, viviendo en su Carabanchel Bajo o en su barrio obrero de Bilbao o volver a trabajar de minero cuando se acaba el turno de presidir una secretaría general del partido o de cobrar su jubilación de maestro sin coger ni un duro -como Antonio Romero y Julio Anguita- por haber sido parlamentario y secretario general. Personas de esa pasta no se apegan al pastón, porque valoran mucho más otro tipo de bienestar, que es el bien común y la decencia honorable, el privilegio, de servir para hacer posible ese bien común que por desgracia es el menos común de los bienes apetecibles para una sociedad dormida e idiotizada, a la que tal vez consigan despertar los golpes bajos organizados por el señor de los anillos y su corte de (des)honor. No se trata de hacerse pobres, sino de no necesitar ser ricos para ser "importantes" ni estar al lado de la "importancia" para no perder glamour. Se trata de no fomentar con las propias opciones un mundo que uno no ve justo ni bueno para nadie. Pero, claro, hay que tener un mínimo de contenido interno para poder distinguir valores de los desvalores. No quiero criticar a nadie por como vive o por donde quiere vivir, sólo me fijo en los signos y en las actitudes, para poder elegir quienes quiero que me gobiernen. Lo mismo que voté al PSOE en el 2004, cuando Zapatero me pareció mucho más limpio, honesto, digno de confianza y solidario que Aznar, tras el atentado de Atocha. Es una lástima que ahora aquel Zapatero no fabrique los zapatos con tanta calidad y buen gusto como entonces.

Ojalá, amigo Iñaki, los responsables del descalabro general fuesen tan inocentes, tan ilusos y tan tontos como nos quieren hacer creer con sus juegos malabares de camuflaje. Que sean cutres y torpes no significa que no sepan perfectamente el mal que están causando para beneficiar, sacando tajada por supuesto, cada uno a su trust; que en el fondo es el mismo: las cuentas del gran capital a escote. Mientras se margina y se obstaculiza a los más capaces y a los más aptos.

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