jueves, 25 de abril de 2013

El montaje pseudo-popular está servido


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Hipocresía sin complejos





Pues como suele suceder cada día, don Iñaki vuelve a dar en el clavo con la lúcida contundencia que le caracteriza. 
La reflexión no tiene desperdicio: si el pp durante las legislaturas en que gobernó con Aznar aceptó el aborto con toda naturalidad ¿qué quiere decir el giro extremo y montaraz, meapilas e histriónico del ministro Gallardón y sus reformas? ¿que el pp mentía en los años aznarianos?¿o que es ahora cuando miente? ¿o que nunca ha tenido ni idea de por qué adopta una postura o la contraria? ¿acaso el pp es tan místico sui generis que vive sin vivir en sí, pero, al contrario que Teresa de Jesús, ni espera alta gloria ni muere porque no muere? Ah, el pp. Qué aporía. Qué entelequia. Y qué fraude para sí mismo. Y no digamos para quienes le han votado pensando en que algo mejoraría.

En la España de la conserva enranciada y más que pasada en la fecha de caducidad histórica, todo es un juego de antítesis, sin tesis alguna que aporte algo de lógica; de mínima y coherente inteligencia. Algo que nos aclare algo. Un gobierno ppero es como jugar a las tinieblas con garrotazo y tentetieso añadido. Es como estar gobernados por un Hitler retrasado mental y de la ONCE. Un Hitler reinventado por aquel cómico Louis de Funes o por el Kid Tarao de Tony Leblanc, "de la Casa de Campo la gimnasio   y viceversa", o por Tip y Coll. Muy cómico. Pero es que cuando lo cómico emana de una realidad trágica, se convierte en patético. En infumable e inentendible. En pp pura sangre. Un caballo desbocado que ha saltado todas las barreras del circuito y se ha lanzado por barrancos y precipicios con una venda en los ojos, relinchando majaderías, dando coces y pisoteando lo que encuentra en su loca carrera que ni él sabe donde acaba. Pero los demás se lo están viendo venir.

Hoy nos despertamos con más de seis millones de parados. La UE dijo anteayer que la milonga de Guindos no hay quien la baile ni la cante. Que el déficit sigue siendo brutal y que seguimos lanzados cuesta abajo y sin frenos. Ayer en el Parlamento Europeo la ILP de los desahucios puso las cartas bocarriba y las evidencias indiscutibles de la miseria sobre el tapete. Ada Colau habló de la realidad española, no de política abstracta ni de encuestas ni de cálculos ni de números. Habló de los ciudadanos, de los seres humanos. De su dolor, de su aplastamiento, de su impotencia. Sin populismo. Sin tapujos. Sin ambición de lideresa. Con la honestidad del que es consciente y solidario con la causa de todos: el bien común. Europa la escuchó. El pp deliró y se burló, como suele hacer con todo aquello que le desborda o con lo que se ha pringado hasta el cuello y no sabe como solucionar y sobre todo, cómo ocultar para que, como si fuese surrealismo de Jardiel Poncela,: "Por Dios, que no se entere nadie". Como si los desahucios, la estafa cómplice entre banca y gobiernos, los suicidios, la corrupción  inhumana que los produce y el hundimiento social de todo el país, fuesen sólo bagatelas insignificantes. Y olvidando absolutamente que no hay banco ni negocio ni ideología ni religión, que valga la vida ni el sufrimiento de un solo ser humano. 

Sin embargo el pp, ciego y sordo, pero no mudo, se da la vuelta y vocifera contra el aborto. No tiene nada mejor que hacer ni legislar en un momento donde España se está abortando a sí misma el futuro y el presente, porque la placenta del pasado la tiene estrangulada e inmovilizada con una doble vuelta de cordón umbilical: pp; pasado putrefacto, del que nos estamos tragando la escoria. Las cenizas y la toxicidad bloqueante.
Con el telón del aborto sólo intentan apartar la atención sobre la tragedia del crack económico y social de su desgobierno y su sálvese quién pueda de esta debacle vergonzosa a base de evadir lo mangado a toda velocidad, antes de que la Justicia, en sus largos e interminables recovecos, saque sentencias, devoluciones y embargos patrimoniales. No es otra la martingala del aborto que en realidad les tiene tan sin cuidado como las vidas de los que han nacido. ¿Qué sentido tiene la indiferencia ante el suicidio por desesperación causada por un gobierno cómplice de la banca y, en paralelo, ese empeño en salvar fetos en estado de mórula? ¿para qué tanto interés en que nazca gente a la que luego vas mandar al foso del paro, de la miseria, del desahucio y del suicidio? ¿es sadismo? ¿gilipollez? ¿O es negocio enmascarado de buenismo roucovarela fashion?
Como ahora no hay pasta para organizar panem et circenses en los coliseos de turno, se recurre al panfleto que altere las vísceras emocionales de los "creyentes" y las ponga contra el razonamiento de los que ante todo creen en la justicia y en los derechos . El caso es que la sociedad española nunca pueda vivir en paz haciendo que una mitad machaque a la otra, mientras los parásitos y vividores se lo llevan crudo y depredan a los demás.

El aborto no lo quiere nadie. Nadie. Pero hay personas que no pueden asumir la maternidad con equilibrio y normalidad. Que han sido violadas. O que están enfermas, que son deficientes, o no tienen medios para mantener una vida más que todavía no ha nacido ni se ha formado o que se está malformando gravemente. Que no tienen madurez para ser madres ni padres porque son adolescentes. Hay tragedias y vidas marginales que sufrirán para siempre la lacra de haber sido concebidos con violencia o en una borrachera, con malos tratos y sin amor. Desgraciados para siempre. Pero eso debe interesar a los gestores de la granja. Al fin y al cabo, esos seres serán futuros albañiles, braceros, cargadores de muelle o gestores corruptos y obedientes, la carne de cañón que les dará la fuerza del trabajo y la sumisión que necesitan para tener siempre felpudos dóciles a sus pies.

El aborto es drama de conciencia y de afectos. Una encrucijada vital indeseable, pero hay que ser respetuosos con la decisión de quienes van a tener que elegir y es su derecho inalienable. La humanidad se distingue de la animalidad porque, teniendo el mismo funcionamiento físico y las mismas mecánicas reproductoras, tiene además  la libertad y el derecho a elegir si quiere y puede ser madre de alguien o no. Tiene el derecho a ser madre, que es tan respetable y honesto como reconocer que no puede serlo por motivos de conciencia. También puede se aberración psicológica y biológica manipular en frío y en tubos los espertozoides y los óvulos de dos desconocidos,que negocian con sus células reproductoras, para los que les apetece tener un hijo como mascota, "para realizarse" ellos y su capricho, aunque priven al futuro hijo de la otra imagen parental, por ejemplo. Podrían adoptar a un niño abandonado que ya está en el mundo y más solo que la una. Pero a ellos les gusta que todo sea "suyo". Y eso no se penaliza ni se intenta prohibir. Y quizás sea un acto egocéntrico y con perores consecuencias que abortar. Pero se les respeta como si fuesen embarazos sanos.

Todos los ciudadanos debemos respetar decisiones personales en las que no podemos meter las narices por muy católicas que sean, aunque no estemos de acuerdo, si las interesadas no nos lo piden. 
Personalmente no soy católica ni de ninguna religión. Soy de Dios. Como todos. Eso me basta. Dios es la bondad y el respeto máximo y vive en el amor y en la compasión de unos por otros. En la solidaridad. Y jamás rechaza a nadie por nada. Así lo vivo y así lo siento. Y comprendo a quienes ni lo viven ni lo sienten como yo. Les respeto.
Soy madre de una numerosísima familia y nunca he querido abortar. Prefería no tener un coche y vivir de alquiler. Hacerme la ropa, reciclar todo, aprovechar las sobras para inventar menús, no tirar nada y compartir lo que tenía con los que no tienen nada y vivir con lo justo, para que los niños viviesen y se desarrollasen lo mejor posible como seres humanos de verdad. Y jamás se me ha ocurrido criticar a quien aborta ni a  quien desea la maternidad in vitro o de alquiler, por experimentar qué es. Allá cada uno con su conciencia. Pero en lo que no he podido nunca ser indifente es ante la injusticia, el abuso, la violencia y la crueldad. Ante la hipocresía que sólo quiere ver la cara de sus intereses aúnque sea a costa de cargarse el bien común. Digo todo esto para confirmar que se puede vivir en el mercadillo de la cutrez ética  sin pertenecerle y haciendo, justo, lo contrario, que es humanizarse. Y se puede ser decente a pesar de no ser católicos. Se puede experimentar el amor de Dios en el amor al prójimo. Y se puede vivir dejando vivir y ayudando a que eso sea posible, dejando de lado las movidas interesadas en el bien raquítico de cada uno y buscando servir al bien de todos. que por supuesto, incluye una calidad de vida propia que no proporcionan ni el poder ni el dinero ni la fama ni el prestigio. Es la combinación entre autonomía de la conciencia, sentido de la vida, coherencia, libertad responsable y la felicidad como resultado. No es euforia. Sino gozo sereno en medio de cualquier cosa que suceda. Aún en la justa indignación.

No se entiende tanta floritura piadosa y tanta "sensibilidad"hacia un zigoto y tanta maldad irresponsable con los niños enteros y con cuerpo, mente y necesidades, sin escuela pública, sin guardería o sin comedor o sin cobertura médica, abusados tantas veces por los mismo que chillan contra el aborto, el divorcio o el matrimonio homosexual. O, simplemente, echados de casa sin piedad por un desahucio en medio de un invierno extremo, como ha sucedido este año, sin ir más lejos, para que los bancos puedan acumular más pisos en su cartilla de puntos para el desguace social. 

Creo, Iñaki, que  viendo lo que este gobierno es capaz de hacer, lo del aborto es peccata minuta. Una cortina de humo, reversible y bipolar, multiusos, que cuando interesa se quita para recoger votos o se pone para tapar basuras denigrantes ante la opinión pública.
La demagogia envuelta en caspa moral. Un asquito made in Spain.




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