El comisionista Pedro Gómez de la Serna cumplió una delicada misión
para el PP: salvar al soldado Bárcenas de su primera imputación. Por
eso llegó al Congreso y por eso es probable que vuelva a repetir.
Todos los dirigentes del PP llevan varios días
intentando que su número dos por Segovia abandone la candidatura antes
de que se atrinchere en el Congreso para mayor indignidad. ¿Todos? No.
El presidente del Gobierno aún respalda al comisionista Pedro Gómez de
la Serna, que en la pasada legislatura aprovechó su escaño para hacer
negocios con empresas españolas que le pagaban por buscar contratos en
otros países. ¿Cuánto cobraba? Él mismo lo explica en esta grabación: “Una pasta”, entre el 1% y el 5% de la adjudicación.
Hace una semana, cuando El Mundo y la Cadena SER destaparon este escándalo, el candidato Mariano Rajoy protegió a Gómez de la Serna:
“Por lo que he escuchado es absolutamente normal”. Es cierto que
entonces aún no se conocían todos los detalles sobre los negocietes del
diputado y su cuate, el embajador Gustavo de Arístegui.
Hoy sabemos mucho más. Pero una semana después, el respaldo de Mariano
Rajoy no solo no ha menguado sin que incluso es mayor. Escuchen lo que
le ha contestado este miércoles en la SER a Pepa Bueno en una entrevista para recordar.
Pepa Bueno: ¿Debe retirarse de la lista Pedro Gómez de la Serna, el número dos de su partido en Segovia?Mariano Rajoy: ¿Eso que tiene que ver con la economía?Pepa Bueno:
Hablamos de economía ahora mismo, es por cerrar el capítulo de los
comportamientos que se califican como dudosos. Este señor ha admitido
que trabajaba como comisionista siendo diputado, el embajador de la
India ha dimitido por este motivo, y este señor sigue aún como segundo
en la lista.Mariano Rajoy:
Desconozco el fondo de este asunto, no voy a entrar en si debe dimitir
él o si debe dimitir el secretario general de los socialistas gallegos
que en el mes de enero tiene que ir a declarar ante el juzgado por una
imputación de prevaricación y cohecho. Es que creo que no tiene sentido,
francamente. Si quiere hablamos de lo que queremos hacer en España. Y
si no, pues usted misma.Nos hemos acostumbrado a
tantas cosas que unas respuestas así de un presidente del Gobierno ante
el enésimo caso de corrupción ya nos parecen de lo más normal. Pero la
gran duda es otra: ¿Qué tiene Gómez de la Serna para que Mariano Rajoy
le proteja así?Algunos datos importantes para
entenderlo mejor. Gómez de la Serna tiene dos grandes padrinos en el PP.
Uno se llama Javier Arenas. El otro es Mariano Rajoy Brey.
Con Rajoy
como ministro del Interior, fue el presidente de la empresa públicque
gestiona las cárceles españolas. Con Arenas, fue director de
Administraciones Públicas y más tarde director de su gabinete en el
ministerio de Presidencia. También ha participado en campañas
electorales de Arenas, en Andalucía, y formó parte del consejo de
administración de Libertad Digital, el periódico de Federico Jiménez Losantos que se financió con la caja B del PP.Según ha publicado el periodista Ernesto Ekaizer,
fue Javier Arenas quien encargó a Gómez de la Serna un trabajo muy
delicado: acompañar al exdiputado Trías Sagnier a las reuniones con el
juez que entonces llevaba parte del caso Gürtel desde el Tribunal
Superior de Justicia de Madrid: Antonio Pedreira.Aquellas encuentros con Pedreira tenían una misión: salvar al soldado
Bárcenas de su proceso judicial. Los encuentros arrancaron a finales de
2009. Fue poco después de que Mariano Rajoy dijera aquello de que “nadie podrá probar” que Luis Bárcenas no era inocente.Las reuniones de los emisarios del PP con Pedreira fueron muy bien.
Tan
bien que el juez acabó retirando la imputación contra Luis Bárcenas en
el verano de 2011 en una decisión bastante irregular: entre otras cosas,
porque ya no tenía la competencia sobre el caso y porque aún faltaban
por llegar las comisiones rogatorias pedidas a Suiza y que un año
después confirmaron que Bárcenas escondía allí su botín.La noticia de la desimputación del tesorero Bárcenas a pocos meses de
las elecciones sirvió para que el PP pudiese presumir de que la Gürtel
era una “cacería contra el PP” y culpar al PSOE otra vez. “Todo ha sido
un montaje político de los socialistas”, dijo Federico Trillo; “Rubalcaba debe dar explicaciones y reparaciones al PP”.Gómez de la Serna recibió su recompensa tras el éxito de aquella
misión: entró en las listas del PP al Congreso en las elecciones de
noviembre 2011. Fue desde ese escaño donde, al tiempo que nos daba lecciones sobre la importancia de la transparencia en la lucha contra la corrupción, se dedicó a ganar “una pasta” en comisiones. Es a ese escaño donde dentro de unos días, si el CIS se cumple, volverá.La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría –como muchos otros políticos del partido–
han pedido a Gómez de la Serna su dimisión; en Génova incluso admiten
que ni siquiera les coge el teléfono. Todos le piden que se vaya. Todos,
menos Mariano Rajoy.
Al presidente del Gobierno, esto de las comisiones
de Gómez de la Serna desde el escaño le parece “absolutamente normal”.
En parte no le falta razón. En el PP parece que compaginar la vida
política con el cobro de comisiones es de lo más habitual.Gómez de la Serna no ha hecho algo muy distinto a lo que hacían los diputados Vicente Martínez Pujalte y Federico Trillo, que cobraban a constructoras siendo diputados, incluso por informes verbales o por 'power points' muy bien pagados.
Y su trabajo como comisionista por contratos en el extranjero de
empresas españolas tampoco es muy diferente al que ha ejercido José
María Aznar, que firmó con Abengoa un contrato con una comisión del 1% a cambio de adjudicaciones en la Libia de Gadafi.Gómez de la Serna, Martínez Pujalte y el propio Aznar –que no es un
retirado de la política, preside la fundación política que más fondos
públicos recibe, la FAES– han inventado una nueva versión de la puerta
giratoria: la ventanilla doble. No es que pasen de la gestión pública al
negocio privado: es que atienden al mismo tiempo en las dos.
P.D. He dudado sobre si debía publicar este artículo justo hoy, tras la bárbara agresión a Mariano Rajoy.
Tras pensármelo un buen rato, he decidido no retirarlo. Creo que el
puñetazo al presidente es intolerable, que la condena de la violencia
contra un representante público es imprescindible, pero que no por ello
el periodismo debe dejar de cumplir con su función.
No hay comentarios:
Publicar un comentario