miércoles, 12 de marzo de 2014

Muertos y muertos

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Rouco

EL PAÍS


No es casualidad que Rouco haya aprovechado en época de crisis, un funeral público y conmemorativo para despedirse. No podía hacer otra cosa más apropiada a su condición medioambiental, a su ecología gregaria. De rebaño o de manada. Las polillas se acercan a la luz porque en su oscuridad habitual no ven por donde revolotean y sobre todo, porque nadie las ve, aunque todos sufran las consecuencias de su manía devoradora, pero ellas quieren hacerse notar arrimándose al ascua que relumbra. Es cosa de insectos ceremoniosos y atropellados por la prisa en disfrutar el último parpadeo de la luz en extinción. Rouco que conoce muy bien el material con que se lleva codeando toda la vida, sabe de sobra que tanto representas, tanto vales, y que si no muere a pie de cargo, a nadie se le va a ocurrir hacerle una fiesta litúrgica esplendorosa y mediática a tutiplén como la misa de ayer, ni una despedida con resonancias de Estado, con reyes incluidos en el lote de los figurantes, y, claro, su ego jerárquico merece más consideración que un discreto adiós en cualquier rinconcillo, residencia de yayo-curas o mansión propia, que de todo hay en la viña de cualquier señor obispo, avispo o polilla episcopal que se precie. Y si además es el mismo oficiante el protagonista del evento por adelantado, para qué más. Eso ya es la rehostia propiamente dicha.

Lo normal es que sean los vivos los que entierran y rememoran a sus muertos, pero hay modalidades. Es decir hay muertos que nunca mueren, porque se han quedado a vivir para siempre en el alma, en el presente y en el amor de todos los vivos, y también hay muertos semovientes, psicozombies, ya muertos en una vida mediomuerta, que pasan por vivos sólo porque ejercen funciones básicas como la depredación, la posesión del territorio y el control de la manada de zombies menos glamurosos que les sigue abducida por la autoridad del psicozombie jerifalte. 
Precisamente el emperre en hacer un funeral religioso cuando Pilar Manjón, la representante de las víctimas había afirmado el poco sentido y el poco respeto que ese acto demostraba por parte de poderío ehspañol, hacia las víctimas y sus familiares, que para nada eran una mayoría católica, también murieron musulmanes inmigrantes y españoles ateos o agnósticos, marxistas, protestantes, budistas, taoistas, animistas o simples creyentes pero sin religión adjunta, en los que se debería haber pensado con amor y respeto antes de imponer el rodillo vaticanista de la inquisición tan imperialista como el propio Vaticano, por mucho papa Francisco que ande de rebajas, dando tres por uno, para que no se escape el personal. Pero los psicozombies no entienden más idioma que su jerga aprendida y memorizada como un ensalmo mágico atontador de capacidades y recursos humanos. Y a shu medida she han inventado nada menosh que un diosh. El shuyo. El exclushivo y shobre todo el excluyente de cualquiera que no shuene a lo mishmo. 
Vino Jesús a explicar que Dios es el padre de todos sin excepciones, el abbà en arameo, el papaíto decía él, nada que ver con el dios celoso, rencoroso, sanguinario y cañero del antiguo Israel, que si hubiese pillado al hijo pródigo  le habría dado todo menos ropa limpia, una fiesta de celebración por  el regreso y mucho menos un abrazo de bienvenida, desde luego -en el improbable caso de que algún hijo garbanzo negro hubiese querido volver voluntariamente junto a tal energúmeno progenitor-  aquella benevolencia de diosh no era seria, y a los judíos con sotana les sentó fatal la idea de perder los derechos de autor de pueblo elegido, y les ponía de un humor de perros sólo pensar que todos los pelagatos gentiles y perdidos de la mano del mishmo diosh, le fuesen a resultar igualmente queridos, y por ello fuesen valorados y premiados como si hubiesen sidoo judíos de pro y sobre todo de contra,  así que  se cepillaron al Nazareno tan democrático, contestario y facilitador de divinidad sin trámites religiosos ni de pedigrí de toda la vida cultual hereditaria, porque resultaba que de repente, hasta había un Espíritu Santo, que según Jesús, y como se puede comprobar a nada que uno quiera descubrirlo, sopla donde quiere, como quiere y en cualquier sitio, -porque es ácrata absoluto, como buen iniciador de vida libre y sanísima- no reconoce diferencias sino corazones, mentes y almas limpias, con eso le basta y esa 'locura' tan poco controlable eclesiásticamente, supone el fin de todo tinglado religioso normal como ha mandado el diosh de shiempre,  o sea, el Ego político y social, que representa al mini-ego de cada miembro del corral o del gallinero. Y en ello sigue empleado el invento de Constantino, que fue el verdadero fundador de la peña de Rouco & friends. Emparentada con ese Jesús Pantocrator, tieso y mal encarado, made in power, que se sacaron de la manga para aprovechar el poco resplandor que emitía ya su recuerdo convertido en bombilla de 25 vatios para no deslumbrar demasiado a las polillas nocturnas de la parroquia universal heredera del imperio romano.

Es absurdo que un Estado cuya Constitución define laico y aconfesional sea tan garrulo como para ponerse en ridículo y en evidencia a sí mismo con tales tesituras aberrantes. Y esperar que los familiares de las víctimas acudan en masa al paripé es un verdadero abuso prevaricador. Es muy lícito que los familiares y víctimas de credo católico se monten su funeral en su parroquia, pero convertir en parroquia al Estado es un acto anticonstitucional. Si esto es una democracia, el Gobierno, el poder Legislativo, el Judicial y la Jefatura del Estado no deberían funcionar con programación religiosa, sino en plan neutral y verdaderamente laico como representantes de una ciudadanía plural, porque ellos viven de los impuestos de tod@s y representan por igual a tod@s los ciudadan@s de cualquier religión y creencia. Pero, claro, para comprender ese argumento tan simple y elemental, la primera premisa es estar vivos. Los muertos pseudovivientes, teledirigidos por the paston's power, no están para esos trotes de la comprensión, de la empatía, del respeto, ni siquiera de la legitimidad y la licitud. Ni siquiera de acuerdo con el mismo Evangelio de Jesús de Nazaret que jamás se le ocurrió ni ordenarse sacerdote de religión alguna y mucho menos decir misa, ni hacer funerales para sí mismo, aún sabiendo por mera lógica lo que le iba a pasar. Al contrario, no se cansaba de decir qu eel único templo posible es el alma humana cuando se espabila, porque "el Reino está dentro de vosotros" ya que "se os ha dicho que sois dioses y es verdad", así que "a nadie llaméis padre, maestro ni señor, porque eso sólo lo es Dios". 

Pero la oligocracia del minfunidismo intelectivo y el latifundismo financiero-religioso , no se plantea nada de eso. A ellos les basta con la 'legalidad' que se inventan ad hoc, y con el derecho canónico que no considera delito la pederastia ni paga al César lo que es del César, o sea, el IBI, porque justamente el César está en el Vaticano, y desde allí se va apoderando del patrimonio de los españoles, como está haciendo desde hace años con monumentos, edificios y tierras que el pp les ha permitido rapiñar en nombre de ese diosh avaro e insaciable de bienes materiales, que se han inventado a imagenn y semejanza de ellos mismos, se han apuntado al coleto hasta la Mezquita de Córdoba...menos mal que tienen voto de pobreza...
Y todo gracias a los oligarcas que adaptan las necesidades de lo regularizable a la medida de lo que entienden, que es, prácticamente, nada que exceda las dimensiones del establo, del corral, de la madriguera, del gallinero o el de los nidos de polillas bancarias. 
Y no hay forma de hacerles entender que su dominio no es el mundo entero, que hay mucho más que ni siquiera conocen, muchas más formas y modos de entender la vida y que no son incompatibles entre sí, sino todo lo contrario:  una riqueza que educa, que hace crecer y civilizarse, humanizarse y abandonar la condición de muertos en vida. De momias mecánicas de cuerda o a pilas. O de insectos con ínfulas inexplicables. Y que además esa pluralidad es gratuita, un regalo del mismo Dios que ha puesto en marcha un proyecto tan variopinto y multicultural como el humano y lo mantiene sin complejos ni recelos ante el libre albedrío, que también es patrimonio de la humanidad,

Ya está claro que ese funeral no ha estado dedicado a nuestras víctimas, no lo hemos reconocido como algo nuestro ni por aproximación, ha sido simplemente, el último acto litúrgico-teatral de la Roucopedia pperiforme y fascio-kitsch. El funeral oficial de un muerto previo. Y las pelusas, ácaros venenosos, cenizas y detritus que han quedado en el aire mezclados con el tufo a incienso revenido, a cera nada virgen y el humo de las velas consumidas, se irán eliminando y disolviendo con el mismo acontecer cotidiano. Jesús, una vez en que  le hablaron de funerales, respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a proclamar el triunfo de la Vida, que es el Reino de Dios". No es un lenguaje para psicozombies, obviamente. Ni para mejunjes de corte redimuerto y devoto. Es un lenguaje para vivos y resucitados de entre los muertos de alma, tuneados en zombie oligócrata y peripuesto.
Por fortuna y lucidez, en la conmemoración de ayer, las víctimas se unieron a tod@s los ciudadan@s y viceversa en la aconfesionalidad solidaria del cariño y la ternura de lo entrañable. La ciudadanía al pleno estuvo, está y estará siempre con ell@s. Los Roucos, que siempre están solos en su pompa transitoria de jabón, se van en cuanto la pompa hace ¡pluf!, también se irá el pp, que compartió responso funerario con Rouco a efecto preactivo, e igualmente será para  sus cada vez más malestades, es ley de vida y evolución inevitable. También el  psoe será irreconocible dentro de muy poco. Y los partidos que ahora conocemos, también. Sólo permanece en el recuerdo, en el presente y en la metalógica del amor, aquello que nos construye y nos transforma. El 11-M nos marcó para siempre, más allá de nuestras ideologías y creencias. Nuestra conciencia solidaria es distinta desde entonces, va despertando y creciendo como nunca lo ha hecho en la desgraciada historia de nuestro desdichado país. Lo vemos en el mismo modo de afrontar esta estafa de crisis que nos han impuesto y que nadie cree casual ni funcional, ni acepta ya como "nuestra". Y no hay "derechas ni izquierdas" sino seres despiertos o dormidos, que despertarán sin duda, por el mismo agobio opresor de los narcotizadores y narco-traficantes del viejo cambalache. Ese funeral no ha sido para las víctimas del 11-M, ha sido el funeral profético de un Estado que  moriturus ad nos salutat, y lo hace en latín, una legua muerta que ya no habla nadie, como esa vieja patraña partidócrata-religiosa en conserva pocha, para no perder sus raíces imperiales. Como diosh manda, ¡faltaría másh!

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