miércoles, 5 de marzo de 2014

Gracias, Iñaki

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Uno a uno

EL PAÍS


Es cierto. La empresa "Malostatos sin fronteras" está muy extendida en el mundo entero. También en España. Que nos ganen en denuncias por violación otros países o que estemos a la cola en ellas, no significa que estemos más a salvo del horror, cuando la realidad demuestra que la cosa no es tan clara como se quiere pintar en las noticias. No sé cómo andarán los demás países de Europa en el recuento de asesinatos de mujeres, pero no creo que muchos nos superen en esa contabilidad del espanto. Durante más de una década, la noticia habitual del feminicidio enloquecido se ha hecho una macabra línea mediática. Hombres, como muñecos diabólicos teledirigidos por no se sabe qué horrendo mando a distancia, de repente se convierten en monstruos destructores, en asesinos sin piedad ni sentimiento alguno capaz de hacerles recuperar su condición humana y sacarles del pozo de la bestialidad. Muchos de ellos se entregan a las fuerzas de seguridad, como despertando de un estado irracional violentísimo, aterrorizados al comprobar lo que acaban de hacer, viendo que, al despertar de su alienación, no se trataba de una pesadilla, sino de la irreversible realidad y afirmando no saber porqué lo han hecho, si ellos querían a su mujer, eran buenos esposos, buenos padres, responsables, trabajadores y pacíficos, hasta ese momento de pérdida de sí, de autodescontrol inexplicable. Da mucho que pensar.

El impulso natural es la condena justa contra esos monstruos capaces de lo peor. Sin embargo, por el bien de nuestra propia evolución, no podemos ni deberíamos simplificar y reducir ese estado de barbarie enferma al hecho puntual de la violación, las agresiones y los asesinatos a cargo de los feminicidas. Hay un hecho evidente e indiscutible: todo asesino feminicida tiene una madre en su curriculum, además de  un padre. Nadie ha nacido por esporas. ¿A qué modelo de familia y de convivencia nos enfrentamos al llegar a este mundo? ¿A qué modelo de sociedad? Si ya el mismo Estado no es capaz de gestionar una educación sana, una ecología emocional, una salud general en los comportamientos, una ética social y personal, sino que ese mismo Estado se rige por apaños turbios, por personajes hipócritas, de mala vida ética que produce una vida material de lujo...
Si los "ejemplos" y referentes son basura en todos los aspectos y la honestidad, la sencillez del sabio, el equilibrio, la generosidad y el bien común, son asuntos irrisorios y noñeces sin futuro, y lo único importante es el poder, si divertirse es emborracharse y fumarse el césped si hace falta y esnifar cualquier porquería que "anime" la fiesta, si el sexo es materia de consumo "normal" y no hay conversación "interesante" que no incluya la epopeya genital de cada cenutrio y acémila conversadores, ya sea en masculino o en femenino y el dinero es el mágico elixir que puede proporcionar la exquisitez de tales placeres, no podemos aspirar a nada que supere lo que hay, por más leyes de igualdad que editemos en purpurina. Si los mismos que piensan esas leyes y normativas están viviendo en el mismo lodazal de los que deberán acatar y obedecer tales formalidades sin más contenido que la corteza sin miga. 
La igualdad de lo justo empieza en el conocimiento y control de los propios genes, del propio ego y de las combinaciones endogámicas entre ambos. Se empieza por verla en casa como lo más natural, no como el "triunfo" patriarcal del padre todopoderoso sobre la madre sumisa y felizmente resignada. O la victoria pírrica de una madre sargento de húsares sobre un padre obediente que odia el conflicto y calla. Lo uno y lo otro produce los mismos efectos revulsivos y violentos, destroyers al 100%, que se van almacenando en el inconsciente, como una supuración ininterrumpida que infecta la mente y las emociones, impidiendo que nazca el alma y la conciencia. Además ese estado generalizado de óxido y herrumbre es lo que va a potenciar, colorear, perfumar e inspirar hasta el arte, el pensamiento, la publicidad, la literatura, el teatro, las canciones, el cine, los dibujos animados y la forma de gestionar negocios, empresas, familia, política, etc... 

Lo malo, amigo Iñaki, no es sólo que aún los varones estén en la caverna, las mujeres también estamos participando en el mismo tinglado; más bien se diría que  la caverna es el mundo y entre todos la hemos llenado de basura que nuca se limpia, sino que se ha convertido en "valores", porque precisamente a esa basura hemos dado en llamarle "civilización", "cultura", "educación", "salud", "prestigio", "rango", "estilo". "elegancia", "encanto", "seducción", "savoir faire" y hasta, nada menos que : ¡felicidad! 

La salud del cuerpo social es como la salud del cuerpo humano: o se tiene o no se tiene. No se está un poco sano o un poco enfermo. Como no se está un poco embarazada o un poco no o se tiene una poca gripe. Ni se puede afirmar que se goza de buena salud porque los síntomas sean menos escandalosos en unas partes del cuerpo que en otras. Lo cierto es que en el Planeta Tierra la salud en todos sus formatos no es precisamente una realidad general, sino más bien, es el estado de enfermedad lo que domina el planisferio de la salubridad y marca las pautas, mucho más que la salud. Se funciona remendando, apuntalando lo que se cae, asegurando contra posibles catástrofes, timos, robos y calamidades, desde la "previsión" que es simplemente miedo rentable. Hay miedo a crear. Miedo a emprender, no empresas para el forring, sino experiencias de vida que vayan creando paradigmas nuevos, sin combatir ni destruir lo viejo, sino sustituyéndolo sin violencia y con naturalidad por algo mejor y menos tóxico. Sano. Y gratis; en trueque cualitativo de recursos por energía. De ideas por entusiasmo y cariño. Otro modelo de riqueza que aún no hemos podido poner en marcha para gobernarnos y que será un verdadero hallazgo para todos cuando se descubra su eficacia, su fluidez y su capacidad de gestión.

Es muy posible que la finalidad más positiva que tenga esta tremenda crisis como hecatombe universal, sea que tomemos, por fin, conciencia de nuestro estado cavernícola y básicamente mugriento desde los siglos de los siglos y vayamos cambiando nuestra percepción individual hasta ir formando la colectiva, de una puñetera vez, aunque sea por la fuerza de la supervivencia, y que así nos acostumbremos al cambio de eje existencial. A  terminar por no creernos lo que nos vienen cantando como única milonga  inevitable que otros compusieron y arreglaron siglo a siglo, revolución a revolución, para que pareciese nueva, siendo siempre variaciones sobeteadas sobre el mismo tema, que todos acabamos bailando aunque eso signifique el fin del mismo baile. 

La barbarie feminicida es otro síntoma más de la locura terminal de la vieja especie, que irá desapareciendo en progresión geométrica y cuántica, en la medida en que  uno a uno y una a una, vayamos despertando del estado catatónico generalizado por las inercias autómatas, de bellos durmientes idiotizados, y veamos el resultado de nuestra siesta milenaria. Y entonces, decidamos que ya basta de vegetar narcotizados por nuestro propio metabolismo embrutecido y narcisista. Por el baile mecánico de los automalditos.

         Como no me gusta terminar en negativo, sino proponiendo algo mejor que construya, voy a  citar un ejemplo muy interesante de como se pueden iniciar  con éxito proyectos alternativos de vida en las peores circunstancias. Gandhi, para lograr la independencia de la India, primero logró su propia independencia vital del sistema violento en que nos educan, mental y emocionalmente y que vivimos con toda naturalidad, como si fuese estupendo. Se recuperó como ser humano y por eso pudo ayudar a que millones de hindúes lo hiciesen, porque ya habían conocido una referencia palpable y cercana. Eso fue lo que de verdad liberó a la India. El cambio de mentalidad y de actitud, de pasar de ser víctimas y esclavos de un poder extranjero violento, a ser señores de sí mismos y de su tierra, sin derramar sangre ni cortar cabezas. 
Lanza del Vasto, un intelectual, poeta, filósofo y reformador europeo, impactado por la experiencia de vida en el entorno de Gandhi y su compromiso político con la independencia de la India, fue hasta el ashram donde vivía el Mahatma y allí se quedó un tiempo, creo que dos o tres años, aprendiendo a conocerse a sí mismo, luego, aconsejado por Gandhi y reflexionando en silencio y en soledad durante  una larga peregrinación desde el Sur de la India hasta las fuentes del Ganges, decidió regresar a Europa, que en aquel tiempo estaba en plena segunda guerra mundial. Llegó a París en el peor de los momentos, estaba invadido por los nazis, más violencia y más miedo, imposible. Convocó a sus amigos de siempre y les propuso hacer en la Francia invadida una experiencia gandhiana. Comenzaron a reunirse en un viejo hangar abandonado, sin importarles el miedo ni el estado de sitio, una tarde a la semana para leer y meditar textos noviolentos, experiencias como la reformadora de Leon Tolstoi y la del mismo Gandhi. Reflexionaron y meditaron durante el tiempo necesario para cambiar internamente y hacerse co-responsables de un nuevo proyecto: el germen de las Comunidades noviolentas de L'Arche, El Arca. Alguien conocía a alguien que tenía unas tierras sin cultivar y les dejó instalarse en ellas temporalmente. Con trabajo, disciplina acordada entre todos, un ideal de cambio para la humanidad. Y comenzó un modelo de vida que aún sigue en pie. Autonomía del sistema, que proporciona vivir del trabajo de nuestras manos, con preparación e inteligencia, respetando y cooperando con la naturaleza, en vez de vivir esquilmándola. Superar el individualismo con la experiencia comunitaria. La idea era recuperar el sentido familiar y reconfortante de la tribu, aún en medio de la ciudad. La dignidad del trabajo y la poquísima importancia y necesidad del dinero. Las tareas repartidas. El milagro de la ecoaldea funcionando al cien por cien. El diálogo, el compartir al final del día las incidencias de la jornada entre los habitantes de cada núcleo rural, que también puede ser urbano. Una espiritualidad laica, no necesariamente religiosa, allí basta ser un buscador de la verdad para encontrar el hueco. La acogida es para cualquier visitante, sin más condición que compartir el tiempo y el trabajo para ganarse dignamente el plato de comida, el rincón junto al fuego y la noble y parca cama sobre unas maderas la mar de confortables. La danza, la belleza, los telares, la alfarería, la carpintería, la panadería, los huertos, los talleres de calzado, tapicería, costura, tejido manual de la lana, encuadernación, la música del mundo tocada en directo, el vegetarianismo no violento, la convivencia interpersonal, transparente y exquisita, las tareas de limpieza, cocina, orden, quesería, el máximo respeto a la libertad de conciencia, la escucha...y sobre todo, la belleza. Una belleza como no es fácil encontrar. 
En España queda un resto en La Longuera, en la Sierra del Segura, junto a Elche de la Sierra donde tienen la panadería "EL Rincón del Segura", que es un lujazo, en su simplicidad y deliciosos productos integrales y biológicos desde la siembra, la cosecha y la manufactura.que cada semana reparten por toda la Península. Regulan el trabajo lo justo para vivir de él dignamente, sin acumular y tomando para el dscanso las horan necesarias. Viven al ritmo y del horario de la Naturaleza. Investigan y se interesan practicando la agriultura biodinámica y tienen escuelitas rurales donde los niños y niñas crecen y estudian la vida, escuelitas que se enriquecen con los sistemas Montessori y  Waldorf y las reflexiones de Rudolf Steiner
En Francia se les puede encontrar en La Fleyssière, en La Borie Noble, en Bonnecomme y en Saint Antoine. De ellos nacieron iniciativas como Brigadistas por la Paz. La implicación y la reivindicación social de la Justicia y el trabajo por los derechos humanos, son sus "luchas" sin lucha ni violencia. Ayunan y hacen sentadas por cada causa. Escriben libros, son artistas. Dicen que son peregrinos por el mundo, aunque vivan en plan sedentario, cultivando la tierra, porque están siempre atentos y disponibles para emprender viajes al corazón del hombre, sea donde sea, cuando hace falta la solidaridad, que es siempre. Seres completos. Humildes y por eso, sabios y amorosos, sin ser proselitistas ni manipuladores. 70 años de silencioso trabajo sin parar les conceden un maravilloso historial de evolución.

Lanza del Vasto siempre afirmaba que ellos sólo eran los precursores de  la humanidad futura, que sólo estaban sembrando, que con el tiempo, los seres humanos acabarían por vivir con los valores espirituales de lo elemental, por necesidad. Cuando apareció el 15-M y comencé a reunirme con ellos en la Plaza del Ayuntamiento todas las tardes para compartir las actividades del día y planificar la jornada siguiente, y se meditaba y se hacía yoga alguna tarde para cerrar la actividad en paz, el trato era tan humano y abierto a todos, receptivo, respetuoso y noviolento, comprendí que Lanza, muerto en 1985, había visto el futuro.


     
                                                La Borie Noble
                                                   

    
 

La Longuera (Albacete)



Forges


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