lunes, 12 de abril de 2021

馃憤馃憤馃憤馃憤馃憤馃憤馃憤馃憦馃憦馃憦馃憦馃憦馃憦馃馃馃馃馃馃馃 Bravo, Javier Aroca!!! Has hecho el mejor scanner de ese marr贸n demencial que es el peligro de desinformar manipulando convertido en oficio. ¡Gracias por esa virtud,desgraciadamente tan poco habitual, de hablar claro sin irse por las ramas!


Bocinazos amplificados pongamos que en Vallecas

eldiario.es  

Una foto me ha llamado mucho la atenci贸n. Aparece el l铆der de la extrema derecha espa帽ola rodeado por un enjambre de periodistas. La instant谩nea merece ser observada, s铆, porque ver es solo un ejercicio para la vista, observar lo es para el pensamiento. Ya lo advirti贸 Viktor Klemperer, el fil贸logo alem谩n, en La lengua del Tercer Reich, sobre el auge, apogeo y final del nazismo. Observar es algo m谩s que ver: no se trata de ver el fascismo, hay que observarlo. Anschauen, en alem谩n, es un verbo m谩s preciso.

La pregunta sigue siendo las misma: ¿hay que acudir en masa a las performances de la extrema derecha? Mark Thompson lo resolvi贸, para m铆 decepcionantemente, esperaba m谩s de alguien que concede al periodismo un papel relevante en la defensa de las libertades. Sostuvo el entonces director general de la BBC y luego consejero delegado de The New York Times que no era competencia de los medios decidir sobre algo que correspond铆a a los pol铆ticos con el mandato democr谩tico para hacerlo. La democracia amputada –esto es m铆o– solo en manos de la partitocracia, poco aristot茅lico, pol铆ticamente hablando. Claro que en Grecia no hab铆a peri贸dicos ni teles.

Y ello a pesar de que Thompson reconoc铆a, como antes el citado Kemplerer y su coet谩neo George Orwell, en aquellos convulsos a帽os de totalitarismo mundial, que el fascismo solo participa en el proceso democr谩tico y disfruta de sus libertades constitucionales, entre otras la libertad de expresi贸n y de prensa, para socavar el orden democr谩tico y destruirlo. Envenenan el lenguaje p煤blico, intoxican las palabras, y los medios contribuyen a su amplificaci贸n. La historia dice y nos recuerda que as铆 ocurri贸 con Hitler y Mussolini.

Grandes debates se habr谩n producido en las redacciones de los medios, menos de los necesarios, creo, pero s铆 me consta entre periodistas dem贸cratas. En realidad no deber铆a haber debate, deber铆a estar todo muy claro, pero ocurre que en los medios no mandan habitualmente los periodistas sino sus patrones. Estos patrones, aparte de la venta de influencias y poder, corren cada ma帽ana por ser los primeros –sobre todo si tienen una televisi贸n a mano y mando– y abrir la subasta. Enfangados en el lado de una de las maneras m谩s retorcidas de hacer periodismo, el periodismo de impacto y audiencias. Lo dem谩s no importa, la mentira funciona, encima creen sus directores y conductores de programas de fama que su legitimidad democr谩tica viene de las audiencias. Sin embargo, la democracia, y menos la legitimidad, no se mide por las audiencias sino por los votos. Lo suyo es vocer铆o mercantil pagado con 铆nfulas de libertad. No hay tampoco debate cuando se trata de periodistas abiertamente fascistas y medios que, si no lo son, est谩n muy cercanos a sus intereses.

Pero bueno, supongamos que el debate est谩 superado, aceptado, no da m谩s de s铆 y los partidos de extrema derecha y protofascistas tienen que tener su espacio. Tampoco; enjambres, columnas, editos, entrevistas, aperturas, vale, pero poner a la extrema derecha, al fascismo, en el mismo plano intelectual de valores democr谩ticos que, pongamos, a los ciudadanos de Vallecas, con sus errores, no es solo blanquear, ser equidistantes con el fascismo, es ser su portero. ¿De manera ingenua? No lo creo; lo visto, o铆do y le铆do sobre los incidentes de Vallecas en determinados medios est谩 m谩s cerca de la complicidad.

Tengo que aludir a George Orwell, cuando, abrumado por el totalitarismo, terci贸 en el debate sobre la libertad de expresi贸n y tron贸: "La controversia sobre la libertad de expresi贸n y libertad de prensa es en el fondo una controversia sobre si mentir es deseable o no". Y sigue: "La libertad intelectual es la libertad de informar de lo que uno ha visto, o铆do y sentido, sin estar obligado a inventar hechos y sentimientos imaginarios". "El periodista no es libre –y lo sabe– cuando se le obliga a escribir mentiras o a silenciar hechos".

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