domingo, 23 de octubre de 2016

Hay paisajes que agrandan el alma y tierras que son el latido del cielo


Des del castell de Culla, al poc de trencar el dia


Ha caído la noche de repente
solo queda una estrella despistada
en medio del cristal
y de esta soledad tan compañera
tan llena de una nada que lo es todo
y que todo lo empapa
dulcemente
de esa inmensa ternura solidaria
que vaga y atraviesa el mapamundi
en la que nada falta y nadie sobra
y todo se dilata en el sentido
que es esencia y aroma de otra luz
sin espacio ni tiempo que medir
sin datos y sin nombre
que conste en los archivos
y recuentos
de devociones varias.


 
El silenci de Culla, grandiós. 

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