jueves, 24 de abril de 2014

La voz de Iñaki

 
Completamente de acuerdo. Cualquier ciudadano responsable, pasa por ese desfiladero incierto de la duda entre absterse o no ante el panorama que se nos presenta. Cada vez que he ido a votar me lo he planteado muy seriamente, pero siempre ha prevalecido el voto necesario por encima de mi inclinación crítica y negativa. Lo mismo que Iñaki Gabilondo, pertenezco a esa generación que sólo pudo votar pasados los treinta y los cuarenta. En el 78, yo cumpí 31 y tenía seis hijos. Y sé lo que significa votar en libertad después de haber nacido en una cárcel social, donde el voto sólo era cosa de elegir delegado de clase o enlaces sindicales en vertical.  Sé, por experiencia, que el único recurso que nos queda, en cualquier caso, el el voto. En él, aunque no lo parezca, está el germen de todo cambio posible, mucho más que en la abstención, que sólo deja abierta la puerta a lo que ninguno de nosotros desea. Me pregunto ¿qué habría pasado en 2011 y qué estaría pasando ahora, si todos los que se abstuvieron hubiesen votado por algún partido diferente al dúo nefasto, en vez de abstenerse para dar paso a la mayoría absoluta irreal, de un partido que no es nunca mayoría natural de los españoles en estado normal, sino el furgón de cola de los fieles seguidores interesados en el caciquismo, los analfabetos estructurales y los desinformados crédulos? ¿Cómo se habría vivido la crisis en un Parlamento multipartito y con un gobierno de coalición forzosa donde participasen en igualdad, además del pp y el psoe, iu, upyd, los nacionalistas, compromís, los verdes, los ciudadanos asociados, etc...? Es muy posible que las cosas no hubiesen sido igual. Ni la reacción ente la UE, ni ante la banca, ni ante los recortes, ni ante el rating de marras y su FMI-niñera. Y eso hubiese sido si la abstención y el miedo a la diversidad parlamentaria, que es una riqueza y no un desatino, no lo hubiesen impedido. La abstención en este momento es un suicidio democrático, es dejar el único poder que aún tenemos: el voto, en las manos de aquellos que nos resultan de lo menos deseable para el bien común. 
¿Cómo obligarles a cambiar la ley electoral? Votando en masa a los pequeños partidos que presentan alternativas e ideas para salir del pantano de basura en que nos hundimos al no participar.  Es normal pensar en la abstención cuando se cree que las únicas soluciones pueden venir del pp y/o del psoe. Pero afortunadamente hay mucho más donde elegir. Un gobierno de coalición entre fuerzas opuestas, es cierto que corre el riesgo de no querer entenderse, pero si consigue, por necesidad que es la probabilidad más cierta, entenderse y acordar normas y leyes justas, por presión de muchos descontentos con voto, la cosa puede mejorar muchísimo. Imaginemos que ahora mismo, los ministros de Rajoy fuesen de iu, psoe, esquerra republicana, bnga, amaiur, pa, compromís, todos los nacionalistas, los verdes, equo, podemos, ciutadans, partido X...Imaginemos que todos los diputados repartidos en sus sectores, suman el triple que la banda pp/psoe...¿Qué pasaría? Pues que una gran mayoría de socialistas se uniría a la mayoría de votos opuestos al pp, que es las antípodas de lo que ellos piensan y sienten. La verdadera mayoría que vota cuando no hay miedo ni amenazas de por medio. En esas tesituras, España siempre es de izquierdas. No porque odie la derecha, sino porque quiere tener más justicia, más libertad y que sus derechos sean respetados. Y eso lo quiere para todos, también para la derecha, por supuesto, pero nunca dejando a la derecha los plenos poderes para vendernos en el mercadillo del dinero fácil y corrupto. Podrido. Porque la derecha cada vez que ha mandado a tutiplén nos ha conducido al desastre económico-burbujero, militar filibustero y bancario-financiero, y para más inri, icapaz de reconocer sus barbaridades, nos reprime si se las hacemos ver. 
La izquierda dimite, disuelve el parlamento y convoca elecciones adelantadas si las cosas van mal. La derecha nunca. Su apego enfermo al poder, se lo impide. Como Numancia, ella nos lleva a la muerte social, al suicidio colectivo, que ya se ha pronunciado en los desahucios, parapetada tras los muros de la cerrazón, de la que ella saca un dineral y los ciudadanos la ruina y la esclavitud. Es lo único que conoce. El arranque de los toros. O mata o muere. A veces ambas cosas. Como Aguirre y su cólera que hasta a ella misma le causa pavor. O manda o no puede soprotarlo. Derecha española y democracia son términos irreconcialiables, como izquierda española cerril y democracia, lo son igualmente.

Con tal panorama, abstenerse en las urnas es un disparate y una irresponsabilidad, como lo es votar solamente al partido que beneficia mis intereses por encima del bien común. Antes de votar deberemos hacer un repaso ético a las posibilidades  de cada programa electoral y elegir aquellos que piensen más en el servicio a la ciudadanía que en sacar el jugo a la ciudadanía para vivir de ella. Miremos qué hacen los candidatos antes de presentarse, quiénes dejan su carrera y su vida cómoda independiente para hacer un servicio a todos y quienes no tienen más trabajo ni más carrera que la "política profesional". Miremos a los partidos donde los políticos acaban su legislatura y se van de nuevo a su escuela, a su despacho de abogado, a su tienda familiar, a su notaría o su aula universitaria, o a su taller, a su mina, a su fábrica, a su campo o a su astillero...Desconfiemos de los partidos que mantienen vacas sagradas en loor y gloria permanente, vitalicia contante y sonante, echufados for ever & ever en el Consejo de Estado por la misma Constitución,-algo que debería revisarse (¿qué consejos pueden dar al Estado quienes lo han perjudicado insensata o/y delincuentemente, hasta la ruina, la guerra inicua de un loco con 11M incluido, el GAL, la corrupción como modus gobernandi natural, el estadicidio ante las finanzas impuestas por la UE y el FMI en comandita y la aniquilación de derechos y libertades por imposición de un sistema criminal al servicio del dinero como el que ahora rige a la pobre y engañada Europa...?)

En fin, tenemos todas las razones para participar y no abstenernos nunca de ejercer un derecho imprescindible. El único que todavía nos queda intacto. El voto. Empleémoslo antes de que nos lo quiten en la próxima genialidad del pp si vuelve a sacar mayoría es capaz de cualquier cosa. Y procuremos votar a aquellos partidos que ponen a todos los ciudadanos y a sus derechos, libertades y dignidad por encima de sus intereses de partido y personales. Aquellos que colocan la Justicia en la presidencia de sus actos y decisiones. Y a la conciencia ética por encima de su egolatría partidista, ideológica y personal. El terrorismo no sólo consiste en matar vidas, sino también en arruinarlas impunemente y en vivir de los despojos, como los buitres. Tenemos todos los motivos del mundo para no pensar siquiera en la abstención.
 
 

No hay comentarios: