martes, 19 de enero de 2021

Esto es lo que hay en Madrid, es decir, en España, según Ayuso, para la que España es Madrid porque Madrid es España. La crónica directa de una realidad demoledora. Gracias, Sara Montero y Cuarto Poder


CRÓNICA

Los vecinos lidian con la nieve y con la basura: paseo por el Madrid posFilomena

  • Crónica de un paseo por el barrio de Ventilla en el Madrid arrasado por el temporal Filomena
  • Tras más de una semana con las calles colapsadas, las redes vecinas del barrio se han organizado para limpiar las vías intransitables
  • Después del hielo, han tenido que lidiar con la basura de varios días, que rebosaba de los contenedores ante el abandono institucional

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Desafiando al frío, el pasado sábado la madrileña calle de Pinos Alta, en el barrio de Tetuán, se llenó de vecinos. Muchos no se conocían. Casi ninguno se había visto antes en esa situación, ni pensaban, probablemente, que tendrían que salir con una pala a la puerta de su casa. Pero ante las dificultades, prendió la mecha de lo común en el castigado barrio de Ventilla. Gracias a los trabajadores municipales y a solidaridad vecinal, la vida normal se abre paso en la capital con dificultades. Siguiendo las huellas de estas redes ciudadanas, este lunes hemos recorrido estas calles desde la parada de metro de Valdeacederas hasta Avenida de Asturias, 70, en pleno barrio de Ventilla.

Si no hay una nueva orden, este miércoles los alumnos volverán a los colegios madrileños de forma escalonada según las etapas educativas. Por eso, el colegio público Felipe II será la última parada de nuestro paseo. Tal y como publica El País, el Ayuntamiento ha detectado daños estructurales en seis colegios de la ciudad e incidencias en otros cinco. Según la vicealcaldesa Begoña Villacís, ya habría despejados 273 de 321 colegios este lunes.

La Comunidad de Madrid también tiene su propio conteo de daños. Hasta el viernes pasado, detectaron 905 incidencias y desperfectos en centros de la región, de las que 40 se han producido en tejados de edificios principales, 73 en tejados en edificios deportivos o auxiliares, 57 en elementos de exterior no esenciales, 73 por goteras y 5 por rotura de puertas o ventanas.

Además hay 271 incidencias por caída de árboles o ramas, 74 por averías de calderas o calefacción, 86 en cañerías, 20 por rotura del cuadro eléctrico, 6 por falta de conexión a Internet, 7 por desperfectos en cocinas, 30 por desperfectos en patios y sus elementos y 163 por dificultad en el acceso, según datos de la Consejería. ¿Está preparada Madrid para volver a la normalidad? Empezamos la ruta.

Trabajadores y vecinos quitando nieve

Comenzamos el paseo en la parada de metro de Valdeacederas, en Tetuán, un distrito con 161.313 habitantes de los que 30.723 son mayores de 65 años. Las calzadas están despejadas en la larguísima calle de Bravo Murillo, pero Filomena se deja notar en la primera esquina de Pinos Alta. Hay un cordón para evitar que los vecinos pasen bajo la cornisa del edificio donde se aloja una autoescuela. Las aceras están hoy despejadas gracias a los trabajadores municipales, los vecinos y los dueños de los comercios locales.

Pero hasta llegar aquí han hecho falta muchas manos. Tras la nevada del viernes 8 de enero, las necesidades comenzaron a multiplicarse en un barrio colapsado y con muchos vecinos aislados en sus casas. Ángel, de la red de apoyo Somos Ventilla, recuerda cómo se dieron los primeros pasos para la organización de los ciudadanos de la zona. Se han implicado desde los miembros de la veterana Radio Almenara hasta la Asociación Vecinal Ventilla-Almenara. También los jóvenes del proyecto El Barrio más Joven que, además de limpiar.

El martes 12, Somos Ventilla empezó a organizarse con un objetivo: ayudar a las personas mayores que se habían quedado aisladas durante las primeras horas de nieve. "El primer día vinieron cinco, el segundo nueve e íbamos haciendo recados. Dimos un teléfono e iban llamando personas que necesitaban ir a la compra, a la farmacia o que tenían las tuberías congeladas y necesitaban agua", recuerda Ángel.

Días después de que el Ayuntamiento de Madrid siguiera sin limpiar las calles, el fin de semana fueron las redes vecinales las que se pusieron manos a la obra, como ocurrió en muchos otros lugares durante la crisis de la covid-19. El viernes ya había mucha gente dispuesta con palas o cualquier artilugio casero que sirviera para quitar hielo. Ángel calcula que él pudo ver a más de 100 vecinos dispersos en grupos el fin de semana. El domingo 17, las calles volvieron a ser transitables. De la jornada también quedan crónicas periodísticas, como la que ha dedicado Somos Tetuán a la "cuadrilla quitanieves" que despejó el barrio el domingo.

Ahora, el problema de la basura

Pero los vecinos no pueden suplir a unos servicios públicos desbordados, como el de la limpieza. Caminando calle abajo en nuestro paseo, la nieve empieza a comer terreno a las aceras. No caben dos vecinos cruzándose, ni mucho menos gente con movilidad reducida, como personas con sillas de ruedas. Continuando por Pinos Alta, comienza una ruta de cubos de basura desbordados y restos de comida tirada por el suelo, que los viandantes evitan. Las mascarillas evitan ver cualquier mueca.

Paseo por Tetuán tras más de nueve días después de la nevada Filomena.

Según se avanza el paseo, los caminos se estrechan y hay que extremar la precaución. A la altura del número 32 de Pinos Alta, la basura se pelea con la nieve por salirle al paso a los caminantes. A estas alturas de la semana, las aceras están razonablemente despejadas, pero aún hay vecinos que se organizan para quitar nieve con palas en algunas calles secundarias que aún permanecen intransitables.

En la calle Albendiego, incluso han usado ropa propia para hacer un cordón casero y que los vecinos no metan el coche. Se encontrarían con una calzada llena de nieve.

A estas alturas, caminamos por Almenara, un barrio modesto dentro de una ciudad rica. El distrito de Tetuán tiene una renta media por persona de 15.180 euros, mientras que la renta de Chamartín asciende a 26.267.

Sin nieve, sus aceras estrechas ya son un desafío para la gente mayor del barrio, pero las maniobras para esquivar este lunes el hielo ponen a prueba el equilibrio de cualquier viandante. Caminamos ya desde el centro de educación para adultos de Tetuán a la altura de Pinos Alta, 63 . Pese a lo grande que es la plaza, solo hay despejado un camino estrecho. Hay que cruzarse de acera para continuar con seguridad. Abandonamos Pinos Alta y bajamos. Empiezan las calles que aún no ha despejado el Ayuntamiento, Divino Redentor es aún hoy una pista de nieve que ni el sol puede deshacer. Lo mismo sucederá con la calle Yeros o con la calle Álvarez.  

Seguimos transitando hasta buscando una calle grande. Por fin llegamos a Avenida de Asturias y nos topamos con su centro de salud. En sus puertas, un pequeño agradecimiento de la asamblea vecinal Somos Ventilla a los médicos del barrio: "Gracias por cuidarnos y por luchar por nuestro centro".

Cruzamos la Avenida de Asturias, mucho más despejada, pero en el semáforo, nos seguimos topando con bloques de nieve que hay que sortear. Estamos a 10 minutos del colegio Felipe II y nos dirigimos hacia él cruzando el paso de cebra. Cuando llegamos al otro lado, los caminos desaparecen en una plaza. Hay que apañarse y elegir entre continuar por la nieve o hacerlo por la carretera en un breve espacio de tiempo.

Así será hasta la puerta del colegio Felipe II, donde no hay acera por la que caminar. Dentro del centro, eso sí, entradas despejadas.

 

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