jueves, 7 de enero de 2021

Los Titiriteros de Binéfar


En pleno surrealismo político, social, económico, pandémico, mediático y apocalíptico, todo tiene un inevitable sabor a greguería, a veces agradable y bella, a veces horriblemente desquiciada y locatis (baste ahora mismo con echar un vistazo hacia el "paraíso" transoceánico fundador de la democracia occidental y "modelna", o sea, los USA, sí, esos de las reservas indias en las que arrinconaron a los pobres supervivientes precolombinos que no eran blancos del todo, ni eran cristianos ni hablaban inglés, y por eso no merecían ser libres como ellos, que eran perfectos...sí, los mismos que se hicieron de oro importando esclavos de África durante casi tres siglos,  y que siguen discriminando y maltratando a quienes tienen demasiada melanina en la piel y carecen de pasta y glamour para fardar, sí, esos, los del consumismo desatado, la especulación como dogma, los amos de la invasión y las guerras a domicilio, los que montan dictaduras y revoluciones cuando se les tuercen las inversiones en Wall Street, o quieren acabar con el periodismo decente con su particular concepto de la libertad de expresión y de la democrcacia...con su mantra incansable: "porque quieropuedo, medalagana que para eso locomprolovendoyloestafotodo" y, por supuesto, siempre fieles a los mandamientos del capital: su auténtico y único dios todopoderoso foreverandeveragain, al que adoran con una devoción y un fervor inagotables. 

Menos mal que aun tenemos un hueco en la conciencia para ser como niños, si queremos, claro, y disfrutar de pisar el suelo de la realidad: la vida misma, cuyo modo de mirarla, asumirla y descodificarla nadie puede imponernos si no lo permitimos, of course, frends!. Ni siquiera los gendarmes universales del "aquí te pillo, aquí te invado y te arruino", con su mantra del First America, al paso de la oca, de un cojitranco pato Donald, obviamente...

Solo recuperando la inocencia, con mirada de niños no colonizados aún por twitter y demás hierbas distorsionadoras de la realidad trumpantoja y de la mentira como directora de orquesta, se puede ir caminando en el día a día del presente, más o menos aliviados de pesos aplastantes, al ritmo de estos sublimes Titiriteros de Binéfar, providentes guías musicales, revolucionarios de realidades en picado, médicos de urgencias ineludibles, que hacen de la vida una dilución homeopática maravillosa con la que podremos ir tirando, sin liarla parda por todas partes como los gestores de la debacle transatlántica. 

Por fortuna la conciencia y el alma de los seres humanos despiertos siempre pueden volar mucho más alto y lejos, dejando por los suelos de la humildad y la evidencia, tanto los barrotes de la jaula mandamás, que pretende hacer de La Tierra una cárcel teledirigida por Mordor y sus orcos, - Tolkien lo bordó- como las falsas estrellas engatusadoras en plan 2001 Odisea en el Espacio, para que la pesadilla de los dreams  en plan colocón, se convierta en el holding empresarial del exterminio para todos, ¡incluidos ellos mismos! Lo llevan imaginando en película casi un siglo hasta inyectarlo en el inconsciente colectivo. Sí, el uso tóxico y pervertido de la imaginación envenena y bloquea al ser humano tanto como  las drogas. Y los USA han hecho de ese modelo el negocio de su historia. Nadie que viva, se alimente  y se enriquezca con la mierda, puede librarse de ella. El propio metabolismo mediante la nutrición la incorpora y la convierte en parte de su estructura. "Lo que comemos semos", decían en el castellano-manchego Valle de Alcudia los mineros de Almadén y Chillón, cuando yo era chica. Y la realidad le da constantemente la razón al proverbio, a pesar de ese verbo Ser usado en modo descolocativo, tal vez como protesta por el mal uso ontológico de la formas verbales correctas, pero irreconocibles y confusas en los actos a la hora de la verdad. ¿Será porque mientras semos, no somos? Cuánta sabiduría metafísica oculta se alberga en la ignorancia aparente.

Lo mejor de todo es que la mierda se puede convertir en estiércol si los seres humanos dejan de identificarla con la comida, la economía, la política, la tecnología, la cultura, el arte, las relaciones interpersonales, con el pensamiento, la creatividad, la religión, la filosofía, el mercado, la diversión, el turismo, etc, etc...

Con su Trump se lo coman quienes solo alcancen a ese menú. Lo mejor del caso es que este Planeta no tiene amos, no los necesita, sencillamente, porque la Humanidad que despierta a base de leñazos y fraudes globalizados es la respuesta a la barbarie de la mentira absoluta como sistema y única verdad. Qué paradoja, ¿a que sí?

Pensa, pensa, Salvatore! Recomendaban los medievales frailes nominalistas en El Nombre de la Rosa, al pobre fraile border line más perdido que la Constitución y la ejemplaridad de la monarquía española, que la vergüenza y el pudor de Felipe González y de Aznar, o que la lucidez prudente de Casado,  que la honestidad de Vox , que la ética del pp y su profeta Ayuso como exponente, que la memoria y la orientación de Pablo Iglesias jr, o la salud mental de Trump, por ejemplo. Menuda colección de paradigmas. Ains!

Y sin embargo, sí, aún se puede, si seguimos queriendo que se pueda. Solo hay que cambiar de dirección y entendederas, hacer en nosotros mismos lo que llevamos milenios haciendo en el planeta: entrando a fondo, para buscar dentro la mayor riqueza que nos haga funcionar y crecer de verdad, sin contaminar ni esquilmar nada ni a nadie: avanzando matemáticamente al ritmo de la conciencia en calidad y dejando que esa calidad se encargue de adecuar y repartir las cantidades necesarias de energía y materia, como hacen en Bután, por ejemplo, donde el producto interior neto es la felicidad colectiva e individual, claro. La una sin la otra son imposibles. 

Así que, no queda otra

Vector Del Estilo Del Cómic Del Anillo Del Despertador ...

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