martes, 9 de junio de 2020

La voz de Iñaki






Dice Ilya Prigogine, el Nobel de Física, que todo sistema entrópico en el Universo se autodeteriora y agota con el tiempo y el desgaste de la experimentación y que en ese punto más bajo de evolución y más alto de desastre se produce un cambio natural, uno scambio naturale di energie como cantan juntos Massimo di Cataldo y Yusu Ndour en la canción Anime (almas). Y que a partir de ahí, por mera supervivencia urgente, comienza una bifurcación hacia un nivel de nueva creación más evolucionada, que no consiste en rupturas violentas, sino en una inteligente resiliencia trasformadora de los mismos elementos que hasta entonces fueron los causantes mecánicos del desgaste y el deterioro funcional de los sistemas. Fue en el campo de la termodinámica donde Prigogine descubrió lo que dio en llamar "estructuras disipativas", hasta entonces los científicos habían observado una desconcertante contradicción en la Naturaleza, por un lado el crecimiento imparable regido por el azar en los sistemas acaba generando desorden, caos, entropía y autodestrucción, pero por otro lado,en paralelo, se observa que al mismo tiempo la Vida se va mostrando más inteligente, más ordenada, menos aleatoria. Así los científicos, desde hacía tiempo se preguntaban por qué algunas cosas evolucionaban y se estructuraban cada vez más y mejor, precisamente cuando la tendencia automática del universo parecía ir en sentido contrario. Es en ese punto en el que Prigogine descubre lo que él llama "estructuras disipativas" en los "sistemas abiertos", que son aquellos sistemas inteligentes capaces de intercambiar materia y energía con su entorno. Lo podemos ver, por ejemplo, en esa flor inesperada que crece de repente en una grieta del asfalto. Lo seguimos viendo en ese grupo de seres humanos derrotados por una sociedad apisonadora, que deciden cambiar juntos, se van a un pueblo abandonado y lo convierten una ecoaladea autónoma como Valdepiélagos en Madrid, llena de vida completamente nueva, o en un municipio autopropulsado y económicamente sostenible como Marinelada en Sevilla, cuyos productos agrícolas se exportan a Europa. O en empresas sanas y sostenibles como El Rincón del Segura en Albacete o Soria Natural en Castilla y León, que abastecen de productos inmejorables a un sector social cada vez más numeroso y concienciado de demandas en limpio, sano y justo. Son ejemplos muy cercanos que nos dan pistas acerca de ese intercambio de energías aparentemente incompatibles y sin embargo imprescindibles paras salir de las entropía letal si se permanece en ella, pero motor de liberación si se consigue transformarla en abono para la nueva tierra y el nuevo cielo de los que habla el Apocalipsis. Ningún cabo está suelto aunque lo parezca, si la lucidez y la voluntad humanas deciden ponerse en marcha aprovechando lo peor para, mediante la creación de 'estructuras disipativas', dar la vuelta a la tortilla y descubrir que en vez de tortilla puede derivar en una hamburguesa vegana, que al comerla resulta ser más sabrosa, digestiva y sana que la vieja tortilla ya indigerible, porque el aparato digestivo del Planeta no la puede metabolizar tras los cambios de estructura interna. 
Pues bien, ese mismo proceso está actualmente en marcha también en la sociedad, en la política, en la economía, en las instituciones de los estados, porque responde a la necesidad cósmica de la bifurcación urgente e inevitable.  El comportamiento de las monarquías y poderes absolutos disfrazados de poderes relativos para adaptarse a nuevos tiempos, que en siglos pasados dio juego, ya no lo da y el resultado es la entropía in crescendo exponencial. Y si no tiene sentido ir por el mundo vestidos de Mª Antonieta o de Carlos IV, tampoco lo tiene ir llevándoselo crudo como Juan Carlos I, ya sea en versión reinante como en versión (d)emérita. Tampoco tiene sentido a estas alturas empeñarse en sostener y no enmendar una Constitución que permite estos sabotajes "legales" a la democracia y al sentido común propio del siglo XXI y no de la Baja Edad Media, porque en la Alta, aun la ciudadanía podía exigir un juramento en Santa Gadea al "majestad" de turno sospechoso de delito, como hizo El Cid Campeador en nombre del pueblo mosqueadísimo con la muerte del rey legítimo, su hermano mayor, Sancho II de Castilla. Es muy triste que a día de hoy, estemos más atrasados en exigencia moral y en inteligencia colectiva y política, que en el siglo XI de esta Era. Indudablemente se trata del deterioro entrópico del sistema, y de la necesidad urgente de descubrir, o crear si aun n o existen, las necesarias 'estructuras disipativas' que puedan transformar los daños en beneficios sanos para el bien común, y no solo para los mismos que los vienen causando desde hace siglos y creando con ello, la entropía inevitable de la involución letal par todo sistema de vida.
La escapada del ciudadano J.C Borbón no tiene más salida digna que aceptar las consecuencias de sus actos; reconocer la responsabilidad y la culpabilidad, no demuestra debilidad ni humillación, es mucho más humillante y miserable demostrar que ni siquiera se tiene inteligencia para asumir la realidad que todos ven menos el interesado y su entorno éticamente pulverizado como demuestran los hechos ya inocultables. Que el d-mérito devuelva el botín de su rapiña a los pueblos ibéricos y que el estado le pague una jubilación para subisistir dignamente como a cualquier funcionario público. Como a un magistrado, un notario, o un profesor. O un registrador compulsivo de la propiedad estatal, que estaría muy acorde con su dedicación profesional. Ains!


Post -reflexión:
Me he quedado dando vueltas al tema del real bochorno , mientras cocinaba y limpiaba la casa; he ido re-tomando conciencia del problemón que tenemos como estado y he ido recopilando datos entre la memoria y el presente, entre lo que hemos vivido y lo que estamos viviendo. Y me he empezado a hacer preguntas que es mi modo de entrar al trapo de la realidad.

a) ¿Qué sentido auténtico tiene el estado? ¿Servir a la ciudadanía como organización social de la convivencia, procurando detectar las problemáticas para darles la solución más justa, ecuánime y sensata? ¿O ser el problema más gordo, al que la ciudadanía debe adaptarse a la fuerza, si no quiere montar un cirio de ingobernabilidad y persecución de la policía y de la "justicia" cuando el estado hace aguas y no hay cauces orgánicos de intervención ciudadana en las instituciones blindadas a cal y canto contra "el populacho", que si protesta porque no le queda otra pierde automáticamente su condición de ciudadanía, a ojos de las instituciones que la misma ciudadanía votó creyendo que eran limpias, infalibles, justas, sanas e independientes?

b) ¿Se puede imponer legítimamente en una constitución democrática y respetando la igualdad de derechos, un poder constitucional que haga impunes a los jefes de estado solo por ser vos quien sois? O sea, por la herencia, por la cara y el cargo. Como si ocupar determinado status nos hiciese santos de nacimiento, consagrados e intocables, hagamos lo que hagamos. No es la persona la intocable, ni es el cargo el que tiene que blindar al personaje, es la persona, la que por obligación DEBE estar en todo momento a la altura responsable de ese cargo que no es de origen divino como se les atribuía a los emperadores romanos, sobre todo en una democracia, claro. Y si no se da la talla, el estado y el pueblo, que son y deben ser  la misma realidad, no pueden quedarse indefensos y a expensas de un incapaz, ya sea voluntario o no o un delincuente, un irresponsable  o un amoral al que todo le importa un rábano mientras hace de su capa un sayo y beneficia a sus cómplices y tapaderas. La Constitución no puede condenar a los ciudadanos a una maldición de tal calibre y  sine die, que consiste en hacer intocable al tipo que ejerza como rey, haga lo que haga. Es un destino tan delirante como repulsivo

c) Pero, ¿se puede llamar democrático a un país cuyo modelo de estado le ha sido impuesto por el miedo desde la momificación política de una dictadura, que gracias a ese mejunje sigue podridita y coleando como si nunca hubiese muerto el padre fundador bajo palio? Se nota en todo. En la facilidad con que la barbarie retoma los sables y la provocación histérica de siempre cuando pierde pie y el plumero ya no da más de sí para seguir disimulando lo que siempre hubo y se escondía bajo la cama del estupro político y en el armario del tinglado.

d) Tener un monos-arca hijo adoptivo de un dictador genocida en una demo-cracia, es imposible si no es el timo de la estampita. ¿Qué se puede esperar de alguien que solo es válido por su genética, como los caballos de carreras o los perros con pedigrí? ¿Quién comprobó si estaba en sus cabales para colocarlo al frente de un estado? ¿Quién preguntó a la ciudadanía en 1978, qué modelo de estado prefería: una república democrática o una monarquía del apaño? Nadie. Nos pusieron ante un abismo de diseño y nos dijeron: votad lo que os decimos o saltaréis al abismo de otra guerra civil que acabará con vosotros. No podéis hacer otra cosa. El caudillo lo ha dejado todo atado y bien atado. En realidad lo ha hecho muy bien, porque os conoce a fondo y sabe lo que sois capaces de hacer. Así que un rey es lo mejor, lo más equidistante, lo más guay. Y hasta Santiago Carrillo se hizo amigo y admirador del rey "paragolpesdestado" (algún día se sabrá que ese golpe fue una estrategia ad hoc para afianzar y dar caché al figurín de la Zarzuela que hasta entonces solo reinaba en el chiste y el pitorreo del pueblo llano. Algún día se destapará la olla podrida del 23F y se sabrá lo que había dentro. Pero para entonces a saber cuántos millones se habrá llevado por delante y colocado en paraísos como seguro de desempleo, la dinastía de Borbonia.

f) Con este modelito de constitución intocable estaremos condenados al mismo suplicio tantalesco per omnia saecula saeculorum.Y España jamás, jamás, levantará cabeza sin que la decapiten los mismos de siempre.

g) Padecemos el síndrome de la sacralización del poder y del exhibicionismo a tutiplén. A más espectáculo más glamour y más caché. A más provocaciones más ínfulas. A más chulería y mala educación, más credibilidad de pacotilla, pero muy rentable. Cuando la pacotillez se manifiesta, ya es tarde, ya nos han desvalijado en medio del proceso  seductor, se han escurrido por las puertas giratorias y se han disuelto en la neblina del "qué le vamos a hacer", "las cosas son así y yastá", "que nos nos falte la salud, que es lo único que nos han dejado conservar", "claro, que como enfermemos, la llevamos clara, te pillas un ayuso-25 y despídete de este mundo", "pero eso sí, los reyes están al loro lorísimo, superconectados online, nunca habíamos disfrutado tanto de su conexión. No como el padre, que se gastaba nuestros impuestos en cazar elefantes en el punto más negro de las crisis económicas y en pagarse corinnas por donde pasaba, a golpe de millón y, ni siquiera tenía el detalle de preguntarnos por videoconferencia si preferíamos a la alemana, a la murciana, a la mallorquina o a la griega de siempre, que pobrecilla, menuda vida al lado de ese mueble hormonal y nada más, eso sí, muy bien aconsejado en el tema financiero..." Vaya tela. Seguramente esta cratofilia aguda se la debemos según dicen los expertos en Astrología Psicogeográfica, a que España es un país de Sagitario, algo que al parecer hace a sus nativos muy proclives a la seducción del poderío, o sea, que donde ven poder se derriten. Babean. Hasta tal punto, que todo se pringa entre el derretimiento y las babas. Todo lo que viene de las cúspides tiene de por sí un atractivo fatal para la población hispánica infectada per se et non per accidentem zodiacalem.

f) ¿Esto tendrá arreglo o será así para siempre, por la fuerza de la costumbre y esa resignación orgullosa de sí misma, hidalgolazarillo fashion que mola tanto y ciega aun más? Nos hemos pasado la historia justo en esa tesitura: el pueblo lazarillo rateando para pagarle la comida, las (in) fantas  y los caprichos al hidalgo inútil pero convencidísimo de su glamour y su alcurnia y hasta convertido en institución, que mola tanto y lo facilita todo. En fin...Modestamente, creo que nos hemos pasado cien pueblos por lo menos, hasta vaciarnos del todo y amontonarnos en el diseño mezquino y cochambroso de nuestros próceres bocazas y deficientes morales. Listísimos para la rapiña momentánea y devastadores para la materia prima de la propia rapiña, hasta que agotan todo, como las plagas de saltamontes. ¿No será ya hora de salir de la burbuja crédula, resignada, reglamentaria y obediente, para empezar a ver la realidad como es y no como nos la cuentan?
No se trata de montar pollos, el pollo ya lleva montado unos cuantos siglos. Se trata de dar un giro copernicano pacífico pero contundente, y salir de una vez del gallinero, de aprender a mirar la realidad desde nuestra conciencia y seguir la luz del bien común, lejos de redes cazadoras de atención y de energía, lejos del figureo y la publicidad del disparate. Pero muy cerca unos de otros, descubriendo lo mejor que tenemos en lo mejor que somos y compartimos. Sólo entonces estaremos vacunadas de verdad, contra el virus más terrible: el conformismo obediente y cegato, que primero adormece, pasito a paso acostumbra y anula, después devora, destroza y luego mata sin escrúpulos ni compasión.

Y acabo mis elucubraciones con un pellizco de Miguel de Cervantes y su prólogo del Quijote:

"Y así ¿qué podrá engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación?"

Pues eso mismo. 

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