miércoles, 26 de noviembre de 2025

Muchas gracias, Santi Alba Rico, hermano. Das en el clavo. Sin la menor duda. Quienes vivimos como adult@s la dichosita "transición", compartimos por mayoría absoluta tus aportaciones narradoras. Más allá de acuerdos y desacuerdos, de luces y tinieblas, vidas y muertes temporales, la humanidad se está jugando más que nunca su propia evolución, el final de sus desastres y el comienzo de una vida verdadera, con el finiquito de los horrores interpretados como victorias de lo peor falsificado como "lo mejor". Este proceso desborda las dictaduras, a base de golpes de estado disfrazados de "liberación" financiera y de una crueldad alucinante, vendida como solución(¡?) . Es imposible que lo esclavizante libere nada, que no sea su propia decadencia y su podredumbre irremediable si no se detecta a tiempo y se elimina para siempre. Exactamente lo que en España, y creo que en la mayor parte de este mundo, nunca se ha hecho de verdad ni plenamente. Nuestra especie, tras miles de años dando tumbos, no ha logrado jamás ese resultado, salvo en núcleos pequeños y aislados geográficamente del totum revolutum demoledor. Recuerdo en mi infancia, como se vivía en Chillón, un pueblecito en medio de la nada del Valle de Alcudia castellano manchego, el último habitáculo entre Ciudad Real, Badajoz y Córdoba.En plena posguerra. Que por cierto allí no hubo guerra civil. Nadie mató a nadie. El alcalde y l@s vecin@s eran un@. Tod@s se conocían, convivían y compartían lo que hiciese falta. Allí estuvo destinada mi madre como "maestra en propiedad" -falangista total, alucinada por aquella realidad inexplicable para ella- nada menos que cinco años. Los mejores de toda mi vida. No por mi madre, obviamente, que echaba pestes, de un pueblo tan raro, sino por la familia comunitaria, solidaria, abierta, cooperativa, sana y capaz de celebrar carnavales solidarios cuando la dictadura franquista los tenía prohibidos y absolutamente suprimidos bajo pena de cárcel y hasta de muerte si se desobedecía al enano saltarín que gobernaba el país, pero no Chillón. A la vista estaba. Sin revolucionar nada, ni montar guerras ni fusilamientos en las cunetas..Hasta la Guardia Civil celebraba el carnaval desfilando en las comparsas, con el cura del pueblo. Chillón no carecía de servicios públicos, ni de ayudas en la agricultura, en la gandería, ni en la sanidad, había dos médicos allí destinados, que eran dos ángeles de la guarda y una casa del pueblo usada como clínica de primeros auxilios. El ayuntamiento era la Casa de Tod@s, con las puertas de par en par. Y los alcaldes se elegían directamente por el pueblo. Contando los votos en directo. Con el pueblo reunido en la Plaza. Aquello era como las quedadas que los Evangelios cuentan entre Jesús de Nazaret y toda la familia humana necesitada de escucha y de las mejores actitudes compartidas. El milagro de compartir la vida y de solucionar los problemas directamente. Ni había necesidad de Felipes González ni de Aznares, ni de complicaciones sin sentido, buenas para unos pocos y pésimas para la mayoría, -lo que pasa cuando el servir se convierte en poder, completamente al revés de lo justo y lo bueno para TOD@S- en vez de soluciones sanas, justas, directas y eficaces. Aquellos cinco años que a mi madre la descolocaron por completo, a mí me abrieron los ojos para siempre. Y me dieron pistas para vivir en otro plan, mucho mejor. En medio de una dictadura horripilante. Lo mismo que a l@s habitantes chilloner@s, que allí siguen, haciendo de la convivencia una escuela básica de humanidad. Sin rascacielos, sin hoteles, sin turismo, sin grandes almacenes, con media docena de tiendas pequeñitas, un cine, que servía también para convocar a las familias de los escolares, por parte de los maestros y maestras de la enseñnaza pública, y dos hornos a disposición de los vecinos si, además de pan, necesitaban asar pescado, corne o hacer bizcochos y magdalenas caseras...Por ejemplo, en el mismo plan está Algimia de Almonazid, en Castellón de la Plana o Villar del Humo en Cuenca. Seguro que en la España vaciada hay muchas más fuentes de vida nueva en le mismo plan. Poder, se puede, cuando lo más sano, práctico y feliz, es SERVIR al bien común, dejando a un lado para siempre los egos manipuladores y el egopolio ideológico-fachiforme, todas las épocas de la Historia en el mismo plan...Y así cantarle al pasado más que imperfecto, abyecto, el requiem en los carnavales del alma y la conciencia...Menos entropía suicida fiambre y más ciudadanía verdaderamente VIVA. Ahí, en lo pequeñito y menos estrepitoso, está el feto del futuro creciendo en la matriz infinita de la Inteligencia, de la Empatía y del Amor sin límites ni fronteras...Ains!!!! P.D. Podéis consultar por internet la web del Ayuntamiento chillonero, para comprobar que de lo que se come se cría y que sigue en pie la misma luz y conciencias que había en plena dictadura fachócrata e inhumana.😍😍😍😍🙌🙌🙌🙌🙏🙏🙏🙏 !!!!!


Opinión

Lo que debemos a Felipe González

Imagen de archivo del expresidente del Gobierno Felipe González.
Imagen de archivo del expresidente del Gobierno Felipe González.A. Pérez Meca / Europa Press
Santiago Alba Rico

Por Santiago Alba Rico

Filósofo, escritor y ensayista

Diario Público

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Santiago Alba Rico

Filósofo, escritor y ensayista


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