sábado, 23 de febrero de 2019

Sugerencias útiles


           Decorativo Retro Modelo Bicicleta vieja cesta Equipado flores del jardín. Foto virada. Foto de archivo - 37962114


Esta mañana caminando por la ciudad iba fijándome en la cantidad de viviendas vacías y edificios enteros abandonados, muchos de ellos en estado lamentable, y de propiedad desconocida para la ciudadanía. Iba pensando que unos serían de propiedad municipal y otros de propiedad privada, que llevan vacíos desde hace más de treinta años, unos en Guillem de Castro, otros en el Barri de Velluters, otros en el del Carme o entorno al Botànic, o en la zona entre Abastos, Angel Guimerá y Fernando el Católico-Pérez Galdós, en el distrito de Arrancapins. Calle Quart, plaza Rojas Clemente, etc, etc...Al mismo tiempo que calculaba cuántas viviendas sociales cabrían en ellos y qué tipo de régimen se podría aplicar a los alquileres, siempre según la capacidad adquisitiva de los beneficiarios. Creo que trazar normas generales rígidas como protocolos, sin personalizar la atención y el ajuste entre recursos y posibilidades, acaba siendo una injusticia en  muchos casos. Por ejemplo, un alquiler de cien euros es  una cifra adecuada para quien cobra mil euros al mes, pero es impagable para quien cobre 300. Y desde luego imposible para quien no cobra nada porque nunca pudo cotizar y las rentas no contributivas tampoco le llegan, y entonces ese sector, de quinientos euros para abajo, o se queda en la calle o no puede comer ni calentarse en invierno, ni cocinar, ni  pagarse el agua corriente. Hay quien tiene opción a la ayuda con bonos municipales para la energía, pero no tiene techo o tiene techo pero no le llegan los bonos de ayuda, porque los trámites pueden durar meses y meses, se eternizan, seguramente gracias a la ideología derechil  de muchos funcionarios estatales y municipales que de ese modo intentan desacreditar y boicotear la gobernabilidad y gestiones de los partidos  "enemigos", mientras las personas más necesitadas se congelan y se mueren de asco que es la enfermedad del olvido y del abandono. Esa bolsa de miseria nos va deshumanizando lentamente, nos anestesia la mente y el alma. Diluye responsabilidades comunitarias y hace de la miseria una costumbre social y de la caridad, que en latín significa lo mismo que en griego ágape, amor fraterno y justo, acaba haciendo un estado limosnero y de la justicia y la igualdad fraterna un escarnio. Eso crea un ambiente social monstruoso, donde comprsrse un móvil de última hornada o un coche la mar de guapo, es mil veces más importante que la vida, la salud y el bienestar de nuestros hermanos más perjudicados.

Los estados antiguos pagaban los impuestos a los poderosos, reyes y demás fanfarria social,  para que les defendiesen en los conflictos armados, nosotros en estos tiempos también  pagamos una verdadera fortuna a los profesionales de la partidocracia, incluido el mantenimiento de sus organizaciones ideológicas y corruptísimas, no para que cobren cuatro mil euros al mes más dietas, sino para que, cobrando la mitad de lo que se llevan, como hace Ada Colau por ejemplo, organicen adecuadamente aquellos asuntos sociales a los que no podemos acceder personalmente para ayudar a la ciudadanía más necesitada. Es decir para que eliminen el problema de los desahucios por impago y de la mendicidad por precariedad, de personas que toda su vida trabajaron y no pudieron cotizar para su vejez y ahora se ven cada vez más en riesgo de pobreza total.

Hay un sector social muy abandonado que vive en chabolas y ruinas, sector que  no recibió educación en la infancia, con padres en la cárcel o en la inestabilidad laboral constante, y madres trabajando como máquinas en mil oficios agotadores para llevar el pan a casa. Cuando esos niños crecieron no tuvieron orientación ni preparación laboral ni estudios. Son una población flotante, dependiente social, sin techo ni conciencia desarrollada, que malviven de la limosna y la pena, pero que ni siquiera saben que tienen derechos y deberes. Nadie se lo ha enseñado. Así que la delincuencia para ellos es una especie de la "justicia" natural, "si me niegan todo lo necesario para vivir, yo lo obtendré de otra manera: robando, engañando, prostituyéndome o haciendo cualquier indignidad que me permita vivir sin pedir limosna. Si roban los bancos que están forrados y son los amos de todo si roba el rey y roban los políticos, que robe yo, es mucho menos malo, es hasta justo. " Es el mensaje que queda inscrito en el inconsciente colectivo y en el individual cuando el estado es inmoral y tan desigual como tiránico. Es el caso español.

La iniciativa y la gestión de la vivienda social, adecuada a una pedagogía del estado en su especie municipal, es imprescindible para el cambio de conciencia de todas y de todos, es no solo necesaria sino además urgente. Adjudicar las viviendas y las ayudas mediante un contrato personal con el estado, vía municipal, en el que se establezcan baremos teniendo en cuenta  los datos proporcionales en cada caso, pero adjuntando además unos compromisos importantes por parte de los inquilinos que reciben la ayuda, unos deberes que compensen los derechos, que eso es educar para el bienestar  de todos, el bien común:

1) Aceptar la inspección del ayuntamiento, sin avisar, para comprobar que el inquilino no miente ni se aprovecha de su situación para obtener beneficios que no declara. Como a aceptar trabajos temporales o fijos, que se le ofrezcan por parte del INEM, para ir alcanzando su autonomía económica. Y el compromiso de cuidar y mantener en buenas condiciones el estado y los servicios básicos de la vivienda, pidiendo ayuda técnica al municipio en las averías importantes.

2) Aceptar el compromiso firmado por ambas partes, de proporcionar los medios por parte del estado y por parte del inquilinio, de asistir obligatoriamente  a los centros de educación para adultos, establecidos a ese efecto, en los barrios, en los que además de poder estudiar, alfabetizarse humanamente, sacarse el graduado escolar, el carnet de conducir cuando sea preciso para trabajar, aprender habilidades sociales, idiomas y así obtener orientación profesional, acceder a una base de informática desde una formación ética en el uso de la tecnología y las redes sociales, y además una educación civil permanente para la convivencia, donde haya referentes pedagógicos, se hagan talleres de dialógica y escucha activa, de crecimiento personal, de salud y alimentación, y se estudien los problemas sociales desde las propuestas participativas y la creatividad incluyéndose en la dinámica del barrio. En fin, un programa que proporcione una formación integral y de integración en los aspectos más elementales de la convivencia humana, entre vecinos del mismo edificio, de la misma calle, de la misma ciudad, aunque sean de culturas, religiones, status social o ideologías diversas.

                   Pila de libros en el escritorio de la biblioteca    

Con actividades obligatorias de este tipo a cambio de ayudar a sobrevivir con dignidad y creciendo como conciencia colectiva y personal, en un par de generaciones la sociedad y la política española serían irreconocibles por completo.


Debería existir una ley municipal de plazos para la reutilización de los edificios abandonados. Por ejemplo, si en cinco años un propietario no rehabilita ni le da uso a sus propiedades abandonadas, y éstas se convierten en fantasmas urbanos, llenos de ratas y basuras, con el peligro de que su deterioro sea un riesgo para la ciudadanía, el ayuntamiento debería hacerse cargo de él definitivamente y lo pondría al servicio de estos compromisos sociales y si el propietario quisiera recuperarlo debería pagar una multa tan grande que tal vez no el compensaría recuperarlo. Lo mismo vale para los solares abandonados por décadas y décadas, que por el mismo procedimiento podrían convertirse en huertos urbanos biológicos, que darían trabajo a muchos parados y una calidad de alimentación mucho mejor que la actual. También se podría subir el IBI al doble o al triple por negligencia y acumulación de derribos, y ese dinero iría al proyecto rehabilitador de viviendas para el  alquiler municipal a los más precarios. Así acabaría para siempre la amenaza y el castigo de los desahucios. En fin, que con ideas claras, ética suficiente, inteligencia y talento al servicio de la ciudadanía, cooperación, amor y respeto a nuestros hermanos de especie más perjudicados, encontraríamos la clave del despertar en común, y las soluciones adecuadas sin tanto circo y astrakanadas pseudopolíticas.

A mayor práctica, más conciencia. A más conciencia, más apertura y más iniciativas realizables.


           Composición con alimentos orgánicos aislados sobre fondo blanco. Dieta equilibrada Foto de archivo - 52141462

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