viernes, 20 de septiembre de 2019

Gabriel Fauré - Requiem

Nuevos tiempos, nuevos problemas, nuevos recursos y soluciones. Cuando se quiere, se puede

Alemania impulsa una ambiciosa transición hacia la economía verde

El Ejecutivo ultima un plan que prevé movilizar al menos 40.000 millones de euros y es la gran apuesta del programa de coalición

Noche en blanco en la cancillería. Maratoniana jornada de negociación para alumbrar los cimientos de una economía verde en Alemania. Los políticos del Gobierno de gran coalición se encerraron el jueves por la tarde para rematar un gran paquete de medidas climáticas en el que trabajan desde hace meses. La mañana del viernes, seguían inmersos en unas negociaciones “muy duras”, según trascendió en los medios alemanes. El objetivo es sentar las bases para que la primera economía europea logre cumplir sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero y dar respuesta al clamor ecologista en las calles y en las encuestas de intención de voto.
El tramo último de las maratonianas negociaciones coincide con una gran protesta global por el clima convocada por Fridays for Future y que en Alemania se espera multitudinaria. Los estudiantes, que se manifiestan todos los viernes han pedido en esta ocasión al resto de la sociedad que se implique y secunde su marcha. Sindicatos, la iglesia evangélica y una legión de empresas apoyan en Alemania la movilización de este viernes.

Angela Merkel se juega con este paquete su legado como canciller del clima. El transporte, la agricultura o la vivienda son solo algunos de los sectores que se verán afectados en la primera economía europea por un abanico de medidas que se según han ido filtrando los medios, se prevé que pueda sumar al menos 40.000 millones de euros.
Esta es probablemente la gran iniciativa política de esta legislatura, la última de la canciller Merkel. Los planes para refundar Europa y el resto de retos globales han quedado poco menos que en papel mojado, en una Alemania al borde la recesión y falta de tracción política. Eso, de puertas para afuera. En casa, la gran coalición que los conservadores del bloque de Merkel (CDU/CSU) comparten con los socialdemócratas (SPD) se tambalea y amenaza quiebra, debido en parte a la profunda crisis que atraviesa el socio minoritario. A final de año, además, los socios de la gran coalición tienen previsto hacer balance y decidir si merece la pena seguir adelante juntos. Por eso, este paquete del clima resulta decisivo también desde un punto de vista politico. “Hoy es el día del año para la política alemana”, se leía el jueves en la edición digital de Der Spiegel. “La coalición pelea esta semana no solo por el clima, sino sobre todo por su propia supervivencia”, añadía la publicación.
La iniciativa resulta vital para un Gobierno que necesita demostrar que funciona y que es capaz de producir resultados tangibles en un país en el que la crisis climática se ha convertido en la primera preocupación ciudadana. Su alumbramiento está previsto además, tres días antes de que Naciones Unidas celebre en Nueva York la cumbre del clima, donde, si finalmente se aprueba el paquete, Merkel podría volver a ejercer un liderazgo ambientalista, después de haber hecho los deberes en casa, o al menos sentado las bases para hacerlos.
Lo cierto es que de momento, el aura ambientalista de la que fuera bautizada como “canciller del clima” palidece. Merkel decretó el cierre de las nucleares, puso en marcha una mastodóntica transición energética y se enfrentó al negacionismo climático de Donald Trump. Pero lo cierto es que la canciller no ha estado a la altura de su reputación y sus palabras. Si Berlín no hace nada por revertir la situación actual, Alemania, el sexto país del mundo que más CO2 escupe a la atmósfera, reconoce que incumplirá sus objetivos de reducción de un 40% de sus gases de efecto invernadero para 2020 comparado con los niveles de 1990 y que va camino de incumplir su compromiso europeo de reducción del 55% para 2030.
Para evitar el incumplimiento y dar de paso un impulso a la industria alemana, preparan ahora esta gran iniciativa que forma parte del contrato que suscribieron los partidos para forjar la coalición de Gobierno y que son, desde hace meses, objeto de un intenso debate en el seno del llamado Gabinete del clima. En él participan los ministros con responsabilidades en sectores clave para la lucha contra el cambio climático. La preocupación de los partidos es lograr que las nuevas políticas no dañen a la industria y que tampoco penalicen desproporcionalmente a la clase trabajadora.
Merkel aseguró hace unos días que “proteger el clima es un reto para la humanidad”, mientras que el vicecanciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, aseguró que trabajan en “un paquete del clima muy ambicioso”. Conservadores (CDU) y socialdemócratas (SPD) comparten el objetivo, pero difieren en cómo alcanzarlo.
Poner precio a las emisiones de CO2 en el sector del transporte y de la construcción y establecer un mecanismo de comercio de las emisiones es una de las medidas estrella y también un punto de desencuentro entre los miembros del Gobierno. El partido socialdemócrata prefiere fijar una tasa para el dióxido de carbono, a la que los conservadores se han opuesto: la CDU opta por poner precio y comerciar con las emisiones contaminantes.
Encarecer los vuelos nacionales al tiempo que se reducen los billetes de tren y del transporte público en general es una de las medidas que se prevé que incluya el paquete. Los políticos alemanes también barajan subir los peajes a los coches más contaminantes, incentivar los eléctricos, prohibir la calefacción de gasóleo a partir de 2030 o la adaptación de la agricultura a prácticas bajas en emisiones son algunas de las medidas puestas sobre la mesa de negociación.
Pese a su envergadura, los planes no han impresionado a las organizaciones ecologistas. Tobias Austrup, experto en energía de Greenpeace en Alemania, cree que el paquete “solo tiene puntos débiles. El Gobierno quiere conseguir mucho solo con subvenciones y no con medidas vinculantes. Esos planes solo lograrán la mitad de las reducciones comprometidas para 2030”, indica el experto por teléfono. Acelerar la eliminación del carbón —2030 en lugar del 2038 previsto, que dentro de seis años todos los coches que se vendan sean eléctricos o una profunda revisión de la política agrícola que pase por reducir la producción de carne son para Greenpeace las prioridades.
Beneficios colaterales
Además de lograr objetivos ambientales, la idea es que el paquete alemán produzca beneficios colaterales como la modernización de las infraestructuras y el tejido industrial, así como de proporcionar inversiones públicas en una economía necesitada de aliento y al borde de la recesión. El pasado lunes, Scholz advirtió de que Berlín dispone de suficientes recursos para financiar el paquete climático sin quebrar el sacrosanto equilibrio presupuestario. La resistencia alemana a endeudarse pese a la fuerte presión exterior para aplicar estímulos ha quedado una vez más en evidencia, sobre todo, cuando se trata de un tema, el ambiental, que cuenta con un importantísimo respaldo de la población. Pero el temor es que a la vez, las restricciones ambientales impongan costes a la industria en un momento delicado para la economía. La gran preocupación del SPD es que la protección del medioambiente no acabe penalizando a los que menos tienen.
“Por un lado, queremos que las medidas de protección del clima sean efectivas para cumplir nuestros compromisos, […] pero, por otro, queremos ser económicamente sensatos y que las medidas sean socialmente aceptables de manera que todo el mundo pueda permitirse la protección ambiental”, ha explicado Merkel.
Pero más allá de evidencias científicas y de posibles efectos económicos lo cierto es que el paquete es fruto de la presión política y ciudadana, que empuja a los partidos del Ejecutivo alemán. En primer lugar, Los Verdes. La formación ecologista experimenta un ascenso continuado desde hace meses, que la ha colocado en segundo puesto en las encuestas de intención de voto, muy por delante de los socialdemócratas y no tan lejos del bloque conservador de Merkel. A la contienda partidista se le añade la efervescencia ecologista de una ciudadanía para la que el medioambiente se ha convertido en una de sus principales preocupaciones y que este viernes tiene previsto salir en masa a la calle, a secundar una convocatoria de Fridays for Future, el movimiento estudiantil iniciado por Greta Thunberg.

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Parece que los estados adultos sí están dispuestos a admitir que mucho más urgente que la amenaza de recesión es la supervivencia del medio biológico en el que se producen las recesiones. Menos mal, que en esos estados no tienen nada que hacer los Sánchez, Iglesias y trifachas, conjurados para que el pueblo no levante cabeza, mientras ellos pasean por sus casoplones estatales o privados, sin que nada les quite el sueño producido por la dosis de soberbia casposa que diariamente les coloca y los deja hechos un pincel con el que colorear sus mundos de Yuppy. 

Queridos hermanos y hermanas de suplicio patrio: no nos desmoralicemos por lo que estamos aguantando sin tener porqué, pero tampoco nos resignemos como si esto fuese una DANA, que ya pasará, porque si no los despachamos, la eterna amenaza del power a lo suyo, seguirá ahí, que ya lleva la friolera de 40 añazos sin hacer la más mínima concesión a un cambio de verdad cada vez más necesario e imprescindible; la política no es este cambalache patético y vergonzante, ya veis que se pueden hacer desde ella, verdaderos proyectos decentes cuando los estados funcionan. Si en otros países es posible, si Portugal, puede, nosotros también podremos logralo. La política no es una maldición gitana como inculcó el franquismo sociológico y visceral durante cuatro décadas, es solamente el resultado lógico de la conciencia y el alma de los pueblos funcionando para poder convivir y mantenerse en las mejores condiciones posibles, que incluyen además de la supervivencia, valores como la libertad, la igualdad, la fraternidad y la responsabilidad compartida. 

Pero para que eso sea posible hay que implicarse, hay que convocar, participar, empatizar y proponer, no nos dejemos aplastar por la basura, coloquémosla en el contenedor adecuado y sigamos adelante. 45 millones de seres humanos normales no pueden ni deben aceptar las estupideces, locuras y destarifos de peña tan poco equilibrada, torcida y esperpéntica. Discapacitada total para desarrollar lo que está clarísimo que les desborda por todas partes.

 Angela Merkel, es derechona, demócrata-cristiana en Alemania es una especie de pp/c's, aunque comparada con lo nuestro está más cerca de Psoe, pero lo más importante es que tiene conciencia y es lúcida, por esa razón  ante el peligro climático deja de lado los tiquismiquis y entra de lleno en materia real, va al trapo sin dudarlo ni marear la perdiz. 

En España no ha habido aun gobierno a derecha ni a izquierda, que se haya responsabilizado de este marrón planetario que  se sobrevuela por parte de los gobiernos como si no fuera con nosotros. Solo figureo y pastiches con el Ibex cuando gobiernan o en su contra mientras son oposición, porque cuando trepan, para ellos las clases sociales se unifican en una sola: el poder como obsesión y por encima de todo y como patente de corso y permiso tácito para hacer lo que le dé la gana a las grandes empresas feudales aunque sea contra los propios derechos y dignidad dela ciudadanía y de sus propios votantes. Ya vemos que en otros estados el poder es un servicio público con una grave responsabilidad, y no una colección de prebendas, excepciones y escaqueo de inmunidades jurídicas,  y una cucaña para mangonear a su antojo. 

No tienen por qué ser perfectos ni impecables, algo que en este mundo no es real ni le podemos exigir a nadie, todos somos susceptibles de errores y fallos, lo horrible y lo trágico no es fallar o meter la pata, sino hacer del pufo y la cagada un sistema político y económico, una red de conexiones a base de cinismo y postureo, hasta con asesores y todo para pifiarla mejor, adornados con un maquillaje mediático y un colocón de vaciedad. 

Los excesos, la poca vergüenza y la chulería incólume e irresponsable de nuestros impresentables representantes han  alcanzado ya unas dimensiones y volúmenes insostenibles, no reconocerlo ni reprobarlo públicamente, es además de una complicidad masoquista inentendible, de una estupidez supina, además de  una patología social muy peligrosa para cualquier estado normal, democrático, de derecho y del siglo XXI. 

En semejante tesitura el remedio debe ser aplicado ya, antes de que no haya remedio y nos quedemos por mayoría absoluta en la miseria más degradante y torpe que podamos imaginar. Esto solo lo pararemos en las calles, haciendo que dimitan todos y que como se hizo en Islandia, en 2008, se refunde el estado desde las propuestas de la base social, abierta a las nuevas circunstancias históricas, no desde la violencia, sino desde la desobediencia civil y pacífica, desde las denuncias internacionales, con propuestas inteligentes, auto-organizada, que ya lo hemos hecho y salió muy bien durante los cuatro años que sobrevivió el 15M sin que ningún partido oportunista le suplantase en los medios y en la dolorida conciencia social, hasta que llegó la burbuja podemita y todo se fue al garete con su juego de tronos y su cutrez.

Una vez comprobado el esperpento jovencista apoyado como aval por profesores universitarios de políticas, sociología, historia y filosofía, con las mejores intenciones, sin duda, pero bastante en la parra social de a pie, como para confundir la ilusión con la realidad y al 15M con  Maese Pedro tocando por las plazas patrias, ya es hora de que nos preguntemos en referendum si este estado de parches cada vez más dañinos y tóxicos sirve para algo bueno o si preferimos otro modelo de gestión estatal más decente, eficaz, democrático de verdad, centrado en la gestión directa de los problemas reales, limpio, sano y justo. Humanitario y cooperativo. Aterrizado y no en la higuera perenne de la especulación alucinatoria y elitista de una clase "superior" de "preparaos", hijos de papá, listos de la clase y hackers de la política, a la que consideran su trabajo profesional especializado al que dedicarse como si se tratase de una empresa, de un bufete, de una emprendeduría vitalicia, para cuyo manejo se han equipado a todo arte especulativo, menos a conciencia. Herederos directos de los sofistas vividores a costa de los problemas de "la gente",cuando en realidad la "gente", la "gens", la casta , que es lo que significa etimológicamente el término, son ellos.  Nosotros solo solo somos el demos, el populus, la politeia, la civilitas. Con nuestra condición ya tenemos bastante como para asumir además ser gens. Y parecernos a ellos, xd, qué estrés!

Como estamos viendo, el resultado del invento "salvador" está siendo atroz e incluso ha dado lugar a que la derecha saque una copia del original a la que ha bautizado como "Vox", (de su amo, obviamente). No solo se ha degradado el espectro político, es que 'lo nuevo' se ha contaminado del sistem in failure y ahora ya no se distingue del resto que, supuestamente, vino a regenerar; peleas y rivalidades por el poder, supresión de la participación asamblearia de los círculos que se presentaron como una herramienta básica, cesarización hegemónica del sumo pontífice, dialéctica palabrera que se derrumba como un castillo de naipes al primer roce con la materia real. Sobre todo cuando el adversario, que también está para darle de comer aparte, es igual en egolatría y encima casi triplica el número de votos con que le sale al paso del paisaje cubista. En fin, que lo mejor y menos desagradable en esta escena final, sería despedir a ambos sujetos políticos y a sus mesnadas, con un entrañable y sereno requiem, de Mozart o de Faurè, por ejemplo, que son menos heavies y más melódicos que los de Dvorak o Verdi.

Tras la inevitable despedida, entre el planchazo y el alivio -¿por qué no reconocerlo?- deberemos ponernos en marcha y empezar desde ya  a apretar las clavijas para que las urnas de noviembre nos sean algo más propicias, y reclamemos con toda legitimidad, una propuesta de gobierno más de acuerdo con los retos planetarios. sociales, económicos, teritoriales y solidarios, en un tiempo de emergencias y retos cada vez más difíciles de afrontar en un país  como el nuestro, devastado por su propia historia y su herencia cultural nunca revisada ni puesta al día entre todos mediante el debate y el diálogo cooperativo, y no siendo pasto de la cháchara dogmática de una eterna clase social dominante sobre la sumisión del resto, con distintos disfraces y aparentes innovaciones, pero siempre con la misma tendencia subrogada. 

Nunca hemos elegido libremente, con conocimiento de causa y sin manipulaciones, entre democracia republicana o sumisión monárquica, entre acatar todo el pastiche como esclavos o gestionarlo desde la participación asamblearia y constituyente, desde un estado municipalista, federal y republicano, donde toda la ciudadanía tenga el derecho a ser escuchada cuando lo pasa fatal por culpa de los gobiernos sin conciencia, que pueda decidir y  votar, no solo cada cuatro años, sino cada vez que haya un problema de dimensiones estatales sin resolver por parte de los representantes, que realidad solo representan a sus camarillas y sectas ideológicas, como sucede ahora mismo. Ahí está la clave de nuestro calvario. Nunca nos hemos reconocido como estado ciudadano de verdad, sino como peleles de banderas y balcones, de cuarteles y piolines teledirigidos, de cofradías y procesiones que consideran impúdica la restauración de sus pasos , pero aceptan sin decir ni pío el destrozo piadoso del Eccehomo de Borja, y consagramos la laicidad del estado y una extraña visión de la democracia, al servicio de una pantomima manipuladora que para más inri mantenemos a cuerpo de rey, tan bajo palio como su maestro de ceremonias q.e.p.d., entre todos y todas, ¿por costumbre?, ¿por ignorancia? ¿por extraña e incomprensible comodidad? ¿por miedo ?  ¿a qué? ¿qué más tienen que hacernos y tiene que pasarnos para hundirnos mejor? 

En casos como el nuestro, decir basta no solo no es un delito anticonstitucional, es un deber indispensable para sobrevivir con dignidad y salir de la fosa común, de las cunetas,  de nuestra propia historia sin alma, pero llena de cuerpos pululando como zombis sin rumbo y sin vida, pasto emocional e instintivo de lo que caiga, ovejas del rebaño directo al matadero, aspirando por el camino a ser pastores y matarifes si se demuestra suficiente destreza para ganar concursos en la palestra del abuso y del engaño. No es humano semejante destino miserable. El destino de los pueblos no es casual, se elige y se construye. Así que, venga, ánimo y p'alante, eudèmos, buen pueblo, como diría Aristóteles, que en el tema estaba puestísimo por la misma experiencia que le tocó vivir...O sea, como nosotros y nosotras, como todos los pueblos del mundo mundial, sin excepción.

Ains!












¿Adolescente la democracia porque no hay políticos capaces de gestionarla? ¿O más bien una sociedad arcaica y mísera en lo más esencial pero rebosante y sobreactuada de fanfarrias, tecno-fackes-postureos, y por ello, carente de recursos éticos fundantes y pedagógicos palpables, visibles en la praxis cotidiana, en casa, en la escuela, en la calle, en los medios, en el estado...para formarse y elegir un camino sano para construirse desde una base democrática y no desde un baile de máscaras tan 'parla' como 'lamentario' /lamentable -muy solemne y muy dramático, sí, pero nada más-, que a su vez es imposible desarrollar porque le faltan los ingredientes básicos de una educación que atonta la inteligencia y aborta la conciencia desde la más tierna infancia? España está estancada en la aporía agotadora que debe elegir la primacía entre el huevo y la gallina. Aun no ha visto que ambos son imprescindibles para la continuidad de la especie. Si la gallina destroza el huevo la especie se acabará con ella y si el huevo se destroza a sí mismo, no habrá gallo fecundador ni gallina ponedora de huevos. Así estamos en pleno gallinero de inútiles empeñados en reduicir la democracia a un corralón, donde los gallos no paran de pelearse y de montar el pollo electoral por un quítame allá esas plumas..., y con millones de euros tirados a la basura en cada convocatoria fallida ( y van cuatro) ¿Cuántos puestos de trabajo se habrían creado con esa millonada de euros? ¿Cuánta ayuda para libros de texto y comedores escolares? ¿Cuánta ayuda social para que nadie se quede en la calle y sin techo, cuando la justicia se pone del lado de los especuladores? ¿Qué harán esta vez con el voto de los emigrantes españoles, al que llaman "rogado" por puro trabalenguas: en realidad es "robado" o secuestrado o burlado o ninguneado...Todo menos votado. ¿Democracia adolescente o tal vez inexistente bajo un disfraz indecente? Qué mejor definición para semejante engendro que un ripio polivalente...cuando se está hasta los pelos de un estado putrefacto y, por ello, incompetente



“Yo no voto”: la “adolescente” democracia española ante las urnas del 10N

  • Los expertos alertan de que la gestión de las negociaciones puede agudizar la desafección política
  • "Van a ir enfadados y cabreados, pero van a ir a votar", opina Jesús Palomar, profesor de la Universidad de Barcelona  

"Las personas podemos equivocarnos, podemos también cansarnos e incluso desfallecer, pero la democracia es más sabia, más constante y más fuerte que las personas". Con este epitafio enterraba la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, la legislatura el pasado miércoles. La política socialista reconocía los pecados de los representantes políticos, pero salvaba de la quema a las instituciones que conforman la arquitectura democrática. Horas después de que se consumase la falta de candidato para una nueva investidura, surgieron pequeñas iniciativas impregnadas de enfado, desde la etiqueta #YoNoVoto en Twitter hasta una petición en Change.org titulada 'Diputados, si NO curráis ¡NO cobráis!', que ya tiene más de 400.000 firmas, ¿hasta dónde llega la desafección?
"¿Son los 350 diputados responsables directos e individuales de que no haya un Gobierno? seguramente no", reflexiona Jesús Palomar, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, sobre la necesidad de analizar a fondo y bajo un prisma racional este tipo de acciones y, especialmente, su origen. El experto celebra la iniciativa ciudadana, pero cree que hay que tener en cuenta varios criterios, como que las soluciones tengan "salidas legales", que "garanticen que las reglas del juego siguen intactas" y "que no beneficien a nadie en un momento puntual". Estos criterios funcionan como barreras para que ningún líder o partido con un discurso populista fagocite el desencanto en momentos de tensión política como una convocatoria electoral.
El desafecto hacia los representantes políticos es un hecho. El CIS corrobora que los españoles les consideran un problema, al que solo supera el paro. La crisis de representatividad que se evidenció en el estallido del 15-M en 2011 parece que no acaba de cerrarse, aunque el pulso ahora es distinto y menos amenazador para el sistema: "Hay una falta de confianza hacia determinados líderes políticos, pero el sistema está funcionando. Cuando no hay pacto, pierdes el partido", argumenta Palomar.
Aunque el PSOE ha aludido a la actitud bloqueadora del resto de partidos, también propone cambios en el sistema para evitar que un candidato vuelva a verse en el mismo brete que Pedro Sánchez. Los socialistas propusieron modificar el artículo 99 de la Constitución, que obliga a obtener mayoría simple en una segunda vuelta (absoluta en la primera) para ser investido presidente. El debate se centra en modelos como el vasco o el asturiano, donde gobierna la lista más votada si no hay alternativa.
"Los problemas a los que nos enfrentamos ahora no son producto del diseño institucional sino del mal ejercicio de las funciones por quienes están en las instituciones políticas", explica Miguel Ángel Presno, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo.
Presno enmarca este fenómeno como una tendencia común dentro de las democracias contemporáneas, en las que las instituciones "están sujetas a un escrutinio continuado": "Desde hace tiempo parece percibirse un descontento social entre el “ideal” y la realidad cotidiana". Aún así, ninguno de los dos expertos evaden a los políticos de su responsabilidad: "La ciudadanía suele ser comprensiva e indulgente con los errores políticos y no guarda especial rencor a quienes no cumplen las expectativas pero al menos se esfuerzan; lo peculiar de la situación actual es que hay una creciente irritación porque no se ha notado ese esfuerzo mínimo", explica Miguel Ángel Presno.
Aunque ha habido una renovación de liderazgos y la democracia Española hace tiempo que cumplió los 40, Palomar cree que "estamos en la adolescencia democrática, del yoismo". El profesor de la UB alude al deseo no satisfecho de tener una democracia madura, donde "el resultado electoral nos lleva a un gobierno": "La política no deja de ser pacto y aquí no hay pactos", asevera sobre el manejo del multipartidismo.

La abstención y otras formas de desafección

La desafección puede pasar una factura a medio y largo plazo, como "un mayor desinterés por lo público, en particular por la participación en los procesos electorales, y/o en la apuesta por formaciones políticas supuestamente “alternativas” que se nutren del descontento con la política 'clásica'", argumenta Presno. La abstención será la gran incógnita de estos comicios aunque el partido que ostenta el Gobierno asegure no tenerla miedo. 
Aún así, Palomar cree que "habrá una elevada participación pese a todo" porque por su propia historia, los españoles siguen sintiendo su paso por las urnas como un deber: "Van a ir enfadados y cabreados, pero van a ir a votar". Además, considera un acierto que se haya acortado la campaña a ocho días: "La gente no se cree las campañas electorales, pero querrán saber con quién van a pactar los partidos y bajo qué condiciones. Las propuestas no pueden ser muy diferentes de hace seis meses y los líderes son los mismos.
Los partidos preparan ya sus maquinarias sin la certeza de que las urnas del 10 de noviembre arrojen un resultado diferente que permita desbloquear el país.

La cara B de las elecciones y del pijerío institucional Ningún candidato actual está a la altura del momento social, político y económico. Sobra la contaminación tóxica de los tejemanejes y falta el oxígeno lúcido de la inteligencia ética y consciente. Es decir, responsable y digna de crédito


Unas 200 familias de 10 bloques en Madrid, unidas en una campaña contra Blackstone

  • Decenas de familias de Carabanchel, Torrejón, Vallecas, Tres Cantos y Getafe contra “una subida abusiva de los alquileres”
  • Eva es una de las inquilinas que ha decidido no aceptar las condiciones de Fidere, así que lleva desde el 28 de julio en su vivienda sin contrato de alquiler

Residen en viviendas de Madrid que un día estuvieron bajo el régimen de protección pública y hoy dependen del mayor casero de España, un fondo de inversión estadounidense. Este miércoles el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos presenta la campaña “Madrid contra Blackstone”, que reúne a 200 familias contra “una subida abusiva de los alquileres” comunicada en los últimos meses. Las personas afectadas están “en lucha” porque se han negado a aceptar este incremento, en algunos casos del 80% o del 100%, mientras permanecen en sus viviendas e intentan doblar el pulso al banco gigante.
Son vecinos de 10 bloques de pisos situados en Carabanchel, Torrejón, Vallecas, Tres Cantos y Getafe. Los primeros en recibir el aviso de la subida de sus alquileres fueron los vecinos de Carabanchel y Vallecas, mientras que los dos bloques “en lucha” de Getafe sospechan que el temido burofax les llegará en un plazo de dos o tres años, indican desde el Sindicato de Inquilinos e Inquilinas de Madrid.
Las viviendas afectadas pertenecieron al Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA) y fueron vendidas tanto por la exalcaldesa Ana Botella como por la Comunidad de Madrid a Fidere, la socimi de Blackstone. En un primer momento eran residencias de protección pública destinada principalmente a alquiler joven y era necesario reunir una serie de requisitos para acceder a ellas. Pasados diez años desde su construcción, y después de haber sido vendidas al banco, su condición de protección pública termina y su valor aumenta. El fondo de inversión, experto en esta especie de operaciones, esgrime que ahora solo trata de alquilar sus viviendas al precio actual del mercado.
Eva es madre y vive con su hija de 11 años en uno de estos bloques en Torrejón de Ardoz. A finales de junio le comunicaron que en un mes debía pasar de pagar 530 euros de alquiler a ingresar 774 euros mensuales. Si le suma el IBI y los gastos de comunidad, que comenzaría a pagar más adelante, en tres años tendría que asumir un alquiler de casi 1.000 euros al mes. “Es una vivienda de 50 metros, con dos dormitorios, y con desperfectos como la tarima desplazada”, critica. “Somos mileuristas y es muy difícil aceptar estas condiciones. No voy a aceptar hasta que se sienten a negociar, ya no solo por mi caso, sino para que se haga justicia”, asegura a cuartopoder.es.
Esta madre es una de las inquilinas que ha decidido no aceptar las condiciones de Fidere, así que lleva desde el 28 de julio en su vivienda sin ningún contrato de alquiler. Explica que la empresa le devuelve los pagos que realiza y le pide que abandone la casa. Mientras tanto, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid espera una reunión con Fidere aplazada por la empresa a septiembre. “En agosto nos dijeron que muchas familias iban a firmar, a aceptar sus condiciones, pero mientras les enviaron burofax y e-mails en tono amenazante. Les indicaron que en caso de que no aceptaran sus condiciones iniciarían un proceso judicial y en 15 días acabarían en la calle”, indica Daniel Vega, del Sindicato de Inquilinas de Carabanchel.
Ante las dificultades para negociar con Blackstone, un 50% de los bloques afectados por el incremento de los alquileres que lleva a cabo el fondo de inversión en Madrid ha decidido sumarse a esta campaña de resistencia, según calcula el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos. Exigen que sus alquileres se renueven en los términos marcados por la actual Ley de Arrendamientos Urbanos, recientemente modificada por el Real Decreto del Gobierno socialista, que amplía el plazo de prórroga obligatoria de los contratos a siete años si el arrendador es persona jurídica. De momento, estos contratos se rigen por la norma antigua y vencen a los tres años –plazo en el que puede incrementar su precio--.
Con esta campaña, el Sindicato de Inquilinos e Inquilinas, acompañado por el movimiento pro-vivienda de Madrid, busca también que otras familias en una situación similar se incorporen a la lucha contra las subidas de precio abusivas por parte de los grandes tenedores de vivienda. Además, recuperan su clásica reivindicación: que se regule el alquiler por ley, ya que “si los precios estuvieran limitados no nos encontraríamos con subidas del 80%”, aseguran.

Una invitación que es un ultimatum para las conciencias. El 27S nos vemos en las calles del mundo, antes de que el mundo pase a peor vida con nuestra colaboración irresponsable. ¡Despertemos ya, antes de que sea tarde!


Mi nombre es Manuela Martín “Mei”, tengo 16 años y soy activista climática de Fridays for Future, el movimiento estudiantil iniciado por Greta Thunberg.
Esto es una emergencia. Ya es innegable que estamos viviendo una crisis climática y ecológica a escala global, y hay muchas partes del mundo que están empezando a ver las terribles consecuencias. España es probablemente el país de Europa más vulnerable a esta amenaza.
La comunidad científica ya está de acuerdo en que si no tomamos medidas rápidas y urgentes será demasiado tarde. Porque da miedo, pero es imposible no ver que estamos ante la sexta extinción masiva de especies, que el nivel del mar está subiendo y que por ello muchas miles de personas tendrán que huir de sus casas ya que estas se van a quedar bajo el mar, que la contaminación cada año mata a más personas, que en España cada vez hace más calor…

 

Estamos hablando de las vidas de millones de personas en juego, no se pueden seguir negando las evidencias. Da miedo, pero también rabia, ya que no es nuestra culpa la falta de acción de la clase política. Esto es un problema de todo el mundo, pero somos los jóvenes de ahora quienes sufriremos mañana las peores consecuencias de esta inacción. Por eso somos cada vez más los jóvenes que salimos a la calle para luchar contra esta injusticia reclamando nada más que el derecho a la vida como la han tenido nuestros padres, en un planeta sano.
Cuando zonas enteras de España queden inundadas, otras desertificadas, dentro de unos 50 años, nosotros y nuestros hijos nos acordaremos de las medidas cortoplacistas que están tomando ahora los políticos y que nos hunden cada vez más. Declarar la emergencia climática sin políticas vinculantes, o todo este tipo de medidas que no toman acción real no sirven, hagámosles saber que tiene que haber un cambio como nunca antes se había visto para salvar el mundo.
Es por todo esto por lo que es tan importante salir a las calles el próximo viernes 27 de septiembre, tenemos que ser millones sumando nuestra voz para que no haya ni un solo político ni un solo empresario en este mundo que no nos oiga gritando por el planeta, y porque no tenemos otro.
Nos vemos en las calles este 27 de septiembre.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Desde la República de Público llega esta petición. Yo ya he firmado, y aquí la dejo para quien considere justa esta reivindicación imprescindible a favor de quienes aun trabajando como esclavos diez y doce horas diarias no se pueden comprar casoplones y, en muchos casos además de pagarse la seguridad social por su cuenta en las empresas negreras, tienen forzosamente que pagarse alquleres disparatados y fraudulentos, verdaderas estafas con protección oficial y hasta "legal" y todo, además de intentar comer, pagar la luz, el gas y el agua, que el estado ha ido privatizando a favor de la peña del IBEX...Como para no firmar, xd! Y gracias, República de Público, por estar ahí conciencia en ristre, y sin mansas complicidades con la morralla generalizada, como ya es habitual en la supervivencia mediática








Hace una semana, todas las encuestas coincidían en su pronóstico: en la hipótesis de una repetición electoral, el fracaso iba va a castigar a Podemos y a Ciudadanos; el PSOE crecería mucho, como el PP, astutamente alejado de las alambradas. Pues bien, no han pasado ni 24 horas, aún no se han convocado los comicios de noviembre, y el viento ha empezado a rolar y se vuelve contra Sánchez. En las especulaciones de ayer se recordaban la escasísima diferencia de votos que hubo el 28 de abril y que un desfallecimiento de la izquierda podría dar la victoria a la derecha. En efecto, entre el PSOE y Podemos sumaron en abril 11.200.000 votos; entre el PP, Ciudadanos y Vox 11.169.000. Es decir, menos de 44.000 votos de diferencia.



Ya sé que las cuentas electorales tienen otras complejidades, que está además la ley D’Hondt y que se trata de contar escaños pero, por el momento, los optimismos y pesimismos parecen estar cambiando de bando. Por eso, en la campaña que ha empezado con un estrépito de acusaciones y reproches, PP y PSOE se van a poner sus atuendos más moderados y se van a ir de pesca por el centro, a por los descontentos de Ciudadanos. Lo que no sé si va a aislar a Podemos, con Errejón revoloteando, o le va a dar algo más despacio.
En todo caso, las clientelas progresistas van a tener que decidir qué hacen con su decepción: si les conduce a la abstención o se la tragan y le quedan aún fuerzas para reanimar sus deseos de victoria. Sin el estimulante de Colón, que ya no moviliza como hace 3 meses, y con un disgusto de campeonato: he de decir que yo nunca he visto la gente tan irritada. Finalmente está la pregunta del millón: después de las elecciones del 10 de noviembre, ¿seguirá Sánchez mirando a Unidas Podemos como su socio preferente?