lunes, 18 de febrero de 2019

Sí, era posible ahorrar en cosumo eléctrico. Las calles de Valencia se van acoplando al sistema LED. Resultado: menos contaminación y un ahorro en electridad de 14 millones de euros en tres años y medio de gobierno. Siete de los cuales corresponden a Valencia cap i casal. Bravo por el cambio municipal y autonómico. El tripartito a la valenciana está dando muy buenos resultados; un gobierno de coalición entre sensibilidades afines pero de diversas corrientes puede que no sea cómodo para la partidocracia, pero es la mejor fórmula para funcionar en una democracia. Como en Portugal, por ejemplo...

Ayuntamiento de València El Ayuntamiento de València ahorra más de 14 millones de euros en electricidad




Imagen de archivo.- EFE




El concejal de Gobierno Interior, Sergi Campillo, en su valoración sobre los últimos datos de consumo, destacó que a lo largo de este mandato se ha renovado "más del 50% de la instalación de alumbrado público de nuestra ciudad, y hemos conseguido hacer de València una ciudad más eficiente, consiguiendo un ahorro económico importantísimo para la ciudadanía y avanzando decididamente en el camino de la sostenibilidad y en la lucha contra el cambio climático", reflexionó el edil, según las informaciones publicadas por el diario 'NoticiasDe.es'.

"Hemos conseguido hacer de València una ciudad más eficiente, consiguiendo un ahorro económico importantísimo", ha destacado Campillo
En cuanto a los datos de consumo en Kw/h, el consumo de energía se ha reducido en 63.004.415 euros, lo que supone hasta un 15,03% de ahorro en Kw/h en los últimos tres años y medio. Concretamente, en el primer periodo el consumo fue de 419.267.040 Kw/h, mientras que en el segundo ha bajado hasta los 356.262.624 Kw/h.

Siete millones de ahorro en el alumbrado público

De los 14 millones de ahorro totales, cerca de la mitad (6.979.327 €) corresponden al alumbrado público (farolas), gracias al cambio de iluminación al nuevo sistema de LED cálido. Los restantes siete millones de euros corresponden al ahorro en los consumos en edificios públicos, fuentes y semáforos. Más concretamente: 1.389.024 de euros de ahorro corresponden a dependencias municipales, 826.003 de euros a escuelas, y el resto, 4.811.894 a elementos como fuentes y semáforos
El Plan de Eficiencia Lumínica comenzó en 2015 con un plan de apagado como primera medida de ahorro en alumbrado público, un apagado selectivo en varias zonas sobre iluminadas de 4.125 luces. "En este mandato hemos invertido más de 15.000.000 de euros en alumbrado público eficiente, con fondos propios, a través de proyectos de participación, a través de inversiones financieramente sostenibles o a través de créditos del IDEA", ha recordado Campillo. 
Según el edil, el Ayuntamiento ha invertido más de 15.000.000 euros en alumbrado público eficiente
En todas las inversiones mencionadas, el edil ha destacado que se han priorizado aquellos distritos, barrios y calles en las que "el anterior gobierno municipal llevaba años sin invertir", un gesto que ha derivado en "unas instalaciones obsoletas y altamente contaminantes". En declaraciones, el concejal también ha querido destacar la importancia de la auditoría energética hecha en los edificios municipales para diagnosticar su estado actual, que ha ayudado a establecer actuaciones para mejorar el aprovechamiento de recursos y la eficiencia y sostenibilidad de las mismas.
Ahora la Concejalía de Gobierno Interior se centra en el desarrollo de un plan está para obtener la certificación energética de todos los edificios municipales y colegios, lo que, en palabras de Campillo, supone "un objetivo primordial como medida de ahorro energético y para la lucha contra el cambio climático". Un certificado del que hasta el momento disfrutan un total de 287 edificios municipales; entre ellos, 29 bibliotecas, 47 Centros Municipales de Personas Mayores y 86 colegio

J.S. BACH - PRELUDE & FUGUE IN A MINOR BWV543 (PIANO DUET - ARR.REGER) -...

¿Pero, en qué quedamos, saltimbanquis ex urnis? ¿Así pretendéis ser la contrapartida al trifachito? Estamos apañadas...¿Pero cuál es vuestro código alfabético para leer la realidad, el etrusco, el cuneiforme, el jeroglífico,el babilónico, el hitita, el maya...o tal vez el de Ciempozuelos, Bétera y Sant Boi? Dèu n'hi do!

El Gobierno niega la sanidad pública a inmigrantes con papeles enfermos de cáncer

La recuperación de la sanidad universal de Pedro Sánchez no ha sido completa: dejó fuera a los padres extranjeros de ciudadanos españoles que residen en España por reagrupación familiar
Juan, con cáncer de próstata, no puede recibir tratamiento; Guadalupe, con cáncer de pecho y endometrio, se ha operado a través de un seguro privado que costea a duras penas
Trabajo y Sanidad justifican que, para obtener la residencia por esta vía, los afectados deben contar con un seguro privado, un requisito que ha sido rechazado por 40 sentencias de juzgados españoles


Juan y Paola llevan meses de papeleo para conseguir acceder a la sanidad universal. Él tiene cáncer de próstata y ella padece hipertensión.
Juan y Paola llevan meses de papeleo para conseguir acceder a la sanidad universal. Él tiene cáncer de próstata y ella padece hipertensión. Olmo Calvo
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La derogación de la exclusión sanitaria de Mariano Rajoy para recuperar la sanidad universal fue una de las primeras medidas adoptadas por Pedro Sánchez. Devolverla se convirtió en la bandera más ondeada por el Ejecutivo socialista a su llegada a la Moncloa, pero la restauración no fue completa: la normativa deja desprotegidos a los padres extranjeros de ciudadanos españoles con residencia en España por reagrupación familiar. Algunos de los afectados, como Juan y Guadalupe, padecen cáncer y se enfrentan a grandes dificultades para costear su tratamiento.
Se trata de uno de los colectivos perjudicados por la reforma sanitaria de la etapa de Mariano Rajoy, que el Ejecutivo de Sánchez ha mantenido en el Real Decreto Ley que pretendía corregirla, aprobado en julio. Según ha podido saber eldiario.es y han confirmado los ministerios de Trabajo y Sanidad, el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) deniega de forma sistemática la tarjeta sanitaria a los padres y madres reagrupados por sus hijos en España.



"No tienen derecho a la asistencia sanitaria con cargo a los fondos públicos de nuestro Sistema Nacional de Salud", admite el Ministerio de Trabajo. El Gobierno, apelando a la Ley de Extranjería, exige a estos padres, ya mayores, contratar un seguro médico privado para obtener la residencia por reagrupación familiar. Pero no siempre sus pólizas acaban cubriendo el tratamiento de enfermedades graves surgidas una vez asentados en España, o estos no pueden permitirse el pago de la medicación.
Los efectos de este requisito, rechazado por más de 40 sentencias y el Defensor del Pueblo, se traducen en casos concretos de exclusión sanitaria. Juan*, de origen mexicano, vive en España de forma regular por la reagrupación familiar tramitada por su hijo, de nacionalidad española. Ha sido diagnosticado de cáncer de próstata hace once meses, pero aún no ha podido recibir el tratamiento médico necesario para evitar la propagación de la enfermedad. El hombre, de 76 años, contrató un seguro, pero no le cubre la atención requerida.
En el caso de Guadalupe*, reagrupada colombiana, padece cáncer de pecho y de endometrio. Su hija, de nacionalidad española, contrató el seguro privado exigido por Extranjería pero, ante la enfermedad de su madre, el coste para hacer frente a la medicación se ha disparado, relata. La póliza cubre su tratamiento hospitalario, pero no la medicación, por lo que tienen "grandes dificultades" a la hora de financiar las medicinas necesarias para complementarlo.

Juan, con cáncer de próstata y sin tratamiento

"Tengo mucho miedo. Trato de vivir mi vida tranquilamente porque no quiero acelerar la enfermedad con mi preocupación. Esto es curable, si se atiende. Pero si no recibo tratamiento, puede saltar a otro lado y no se podrá curar", alerta Juan junto a su esposa, Paola*, de 80 años, también excluida del sistema de salud. Según detalla, el tratamiento que requiere el cáncer de Juan cuesta alrededor de 10.000 euros. "No tengo ese dinero", lamenta el mexicano.

Juan (nombre ficticio) no tiene acceso a la sanidad pública gratuita.
Juan (nombre ficticio) no tiene acceso a la sanidad pública gratuita. Olmo Calvo
Cuando llegaron a España, Juan contaba con un seguro privado, uno de los requisitos establecidos por el Ejecutivo para obtener el permiso de residencia por reagrupación familiar. En marzo del año pasado, una clínica de pago de Madrid le diagnosticó cáncer de próstata.
Una vez informado de que el seguro no se hacía cargo de su enfermedad, acudió a la sanidad pública, indica. "En el ambulatorio expliqué que tenía cáncer, que era un caso de vida o muerte para el que necesitaba tratamiento, pero me dijeron que no tenía derecho", explica Juan.
Meses después, cuando leyó en los medios que Pedro Sánchez había "recuperado la sanidad universal", pensó que la nueva normativa se traduciría en su acceso a la sanidad pública gratuita. Juan y su esposa, Paola*, solicitaron la tarjeta sanitaria ante la autoridad competente, el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS). Para su sorpresa, la respuesta fue también negativa, según la resolución a la que ha accedido eldiario.es. El matrimonio ha recurrido y se ha chocado con una nueva denegación.
"Vimos que el nuevo gobierno elaboró una ley para permitir la sanidad a todos los que estaban en España, así que la solicitamos. Pensamos que el problema estaba resuelto, pero nos la siguen denegando y denegando", lamenta Juan junto a su esposa en la casa donde vive con su hijo a las afueras de Madrid. La hija de Guadalupe también creyó las promesas de esa "sanidad universal" que acaparó titulares antes de tropezar con otra negativa.
El Instituto Nacional de Seguridad Social rechaza el acceso sanitario a casos como el de Juan y Guadalupe apelando a la normativa e la "recuperación de la sanidad universal" aprobada por el Gobierno socialista en julio. La resolución del primero, a la que ha accedido eldiario.es, concluye "desestimarla por no acreditarse todos los requisitos exigidos" en "el Real Decreto Ley 7/2018 [adoptado por el actual Ejecutivo] ya que dispone de cobertura sanitaria obligatoria por otra vía a través de un seguro de enfermedad vinculado a la autorización de residencia temporal".

Extracto de la resolución del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS), dependiente del Ministerio de Trabajo, en la que deniega el acceso a la sanidad de Juan.
Extracto de la resolución del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS), dependiente del Ministerio de Trabajo, en la que deniega el acceso a la sanidad de Juan.

Las resoluciones, denegadas

Según justifica el INSS en la resolución, las personas reagrupadas en España tienen como requisito la tenencia de un seguro sanitario, y esa es la razón por la que niegan su acceso a la sanidad pública. "La concesión de la autorización de residencia en el caso de extranjeros no comunitarios supone [...] que ha debido acreditar que cuenta con un seguro de enfermedad que cubre todos los riesgos en España", reza el documento.
El Real Decreto 7/2018, adoptado por el actual Gobierno, garantiza el acceso al Sistema Nacional de Salud a "las personas extranjeras que tengan establecida su residencia en el territorio español", pero bajo una serie de condiciones. Una de ellas, recogida en el artículo uno, exige "ser persona extranjera y con residencia legal y habitual en el territorio español y no tener la obligación de acreditar la cobertura obligatoria de la prestación sanitaria por otra vía".
Así, el INSS se está amparando en este último supuesto para denegar la sanidad pública y gratuita a los inmigrantes reagrupados con sus hijos con nacionalidad española, como alertó el colectivo Yo Sí Sanidad Universal en agosto. La red de médicos desobedientes contra la exclusión sanitaria advirtió entonces de la posibilidad de que este requisito supusiese en la práctica la denegación de la asistencia médica a las madres y padres extranjeros de ciudadanos españoles, como ya ocurría desde el año 2012.

El INSS deniega la tarjeta sanitaria de Guadalupe (nombre ficticio).
El INSS deniega la tarjeta sanitaria de Guadalupe (nombre ficticio).
Cuestionado al respecto por eldiario.es, fuentes de los ministerios de Trabajo y Sanidad apelan a la Ley de Extranjería para explicar la exclusión. "El Real Decreto 240/2007 exige que, para obtener la residencia temporal en España, se acredite tener recursos y asistencia sanitaria. El ascendiente no puede adscribirse como beneficiario de su hijo por lo que su cobertura sanitaria debe ser a través de un seguro privado", reiteran las fuentes oficiales del departamento dirigida por Magdalena Valerio. "Como residente no cabe porque para ese caso se exige no tener cobertura obligatoria por otra vía y estos, para obtener la residencia, tienen que haber acreditado un seguro de salud".
Según defienden, existe una vía para tener acceso a la asistencia sanitaria por razones humanitarias, es decir, por no tener recursos económicos, como en el caso de los nmigrantes en situación irregular. Aunque los reagrupados tampoco pueden optar a esta cobertura: Este no es el caso, porque la Ley de Extranjería solo da permisos por reagrupación a quien cuenta con recursos, propios o familiares, y establece como requisito imprescindible suscribir un seguro sanitario", responden desde Trabajo.
Por su parte, desde Sanidad, repiten el mismo argumento: "Según la Ley de Extranjería, la persona necesita venir con un seguro médico y la normativa de Sanidad establece que se da cobertura siempre que un tercero no tenga la obligación de pago de la cobertura sanitaria por otra vía", detallan. Sobre el caso concreto de Juan, al que su póliza no le cubre el tratamiento, alegan que se trataría de una cuestión a reclamar "al seguro" en cuestión.

Al menos 40 sentencias condenan el criterio del Gobierno

Sin embargo, esta argumentación del actual Gobierno, la misma que el anterior, está siendo cuestionada por la Justicia. Al menos 40 sentencias han dado la razón a estas familias en ocho comunidades autónomas diferentes. El colectivo Yo Sí Sanidad Universal solo tiene constancia de dos fallos contra los afectados, por lo que solicita al INSS que permita el acceso a la sanidad a los reagrupados teniendo en cuenta que "los tribunales les están dando la razón".
En 2014, el Defensor del Pueblo también condenó la exigencia de un seguro médico privado a los inmigrantes reagrupados en España por sus hijos nacionalizados. Según razonó la institución, el Real Decreto 240/2007 no establece como requisito la contratación de una póliza,como defendía entonces el Ejecutivo de Rajoy y sostiene ahora el Gobierno de Sánchez.
"Al familiar ascendiente de ciudadano español, que no ha ejercido la libertad de circulación, le será exigible únicamente la acreditación de vivir a cargo del ciudadano español para tramitar la tarjeta de residencia de familiar de ciudadano de la Unión, de conformidad con el artículo 8 del Real Decreto 240/2007, sin que esté justificada la presentación de un seguro de enfermedad de carácter público o privado", concluyó el Defensor del Pueblo, quien recordaba que "la exigencia de requisitos no contemplados en el artículo 8 del mencionado Real Decreto (como es la presentación de un seguro médico) estaría de facto impidiendo el acceso al derecho de asistencia sanitaria".
En busca de soluciones, Juan, Paola y Guadalupe entraron en contacto con el Colectivo de Afectadas por el INSS, creado el pasado verano por inmigrantes reagrupados por sus hijos a España excluidos de la sanidad, en un principio, por la reforma del PP. Se encontraron con que sus casos eran los mismos. Y empezaron a buscar remedios similares apoyados por Yo Sí Sanidad Universal.
Juan y su esposa ya han iniciado la batalla judicial tras registrar sus respectivas denuncias ante el Juzgado de lo Social de Madrid, pero se encuentran a la espera de la celebración del juicio.Confían en que, como en el caso de sus compañeros de colectivo, obtengan la tarjeta sanitaria. Mientras llega el día, el matrimonio espera, con cierta angustia contenida, que el tumor de Juan no se complique hasta el momento en el que logre acceder a la sanidad pública.
*Nota: los nombres utilizados en este artículo "Juan, Paola y Guadalupe" son ficticios a petición de los entrevistados, pues temen que el registro de estos en los medios pueda tener alguna consecuencia. eldiario.es ha tenido acceso a sus nombres reales que han sido cotejados con la documentación.

El sexto sentido de género femenino, Lidia Falcón y Almudena Grandes, una columna junto a la otra, una sororidad universal con la vida y un futuro entre pparéntesis y ppeligros. Que la prudencia no es miedo, sino la visión inteligente de la realidad y sus potenciales posiblidades por descubrir y desarrollar en común. Todo es posible y nada está perdido de antemano si las conciencias se lo proponen y se empeñan.


El fascismo que viene


Cuando Hindemburg, presidente de la República de Weimar, nombró canciller a Adolf Hitler la socialdemocracia alemana, el partido de izquierdas más grande de Europa occidental, aconsejó a sus militantes, “ahora a esperar”. Ya sabemos lo que sucedió después.

El fascismo avanza cuando la izquierda no sabe darle respuestas ni soluciones a los sectores más desprotegidos de la sociedad. En toda Europa. Incluyendo la poderosa Alemania, el descontento de los trabajadores se refleja en el aumento de los partidos filofascistas, mientras la socialdemocracia, muy herida después de la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética y el bloque comunista, pierde peso, afiliados y votantes.

Esta situación, de extrema incertidumbre, comienza a instalarse en España con el resultado de las elecciones andaluzas sin que se haya visto una reacción adecuada por parte de la izquierda que salió perdedora. La convocatoria de elecciones generales para el 28 de abril no parece que vaya a ser el remedio. Puede temerse, fundadamente, que ni la campaña electoral en plenas vacaciones de Semana Santa, ni la precipitación con que deben celebrarse los comicios vaya a beneficiar a las formaciones de izquierda, que siguen instaladas en su convicción de que las estrategias seguidas hasta ahora son las correctas.
Y el Movimiento Feminista sigue ensimismado en sus acciones de siempre. Con su instalación en la negativa a participar en política, considerando que la única pureza es declararse apolíticas y apartidistas, las participantes están dedicadas a organizar las manifestaciones del 8 de marzo, tarea que al parecer les ocupa todo el año, a pesar de que tanto los manifiestos como las pancartas y los recorridos son repetitivos desde hace veinte.

Me recuerda el título de la novela de Juan Marsé, Encerrados con un solo juguete. La manifestación del 8 de marzo se ha convertido en el mayor objetivo del MF, dedicado durante interminables meses e interminables horas a discutir los términos de los manifiestos que se leen, los recorridos y las pancartas de cabecera, sobre todo para rivalizar en protagonismos y visibilidad mediática.
Convertida en una Epifanía, las manifestaciones son el momento más álgido que visibiliza la fuerza del MF. Pero duran cuatro horas en un año. ¿Y después, qué? Pues a volver a reunirse para organizar la del siguiente.

Estos dos últimos años 2018 y 2019, se ha añadido a las movilizaciones la convocatoria de huelga, con falta de seriedad y conocimiento de lo que es una huelga. La huelga es el arma más poderosa que tienen los trabajadores y las trabajadoras asalariados, y ha costado doscientos años de luchas y numerosas víctimas que el poder la permita, precisamente por ello hay que utilizarla con racionalidad y sensatez, ya que su seguimiento acarrea numerosos conflictos, sanciones, marginación de las empleadas e incluso el despido, como saben muy bien sindicatos y trabajadores. Eso en el empleo asalariado, si hablamos de las tareas de cuidados y trabajo doméstico es absolutamente irreal plantearle a las mujeres que se encuentran aisladas en el domicilio y tantas veces, desgraciadamente, sometidas a más represión por parte del hombre que domina la pareja que la que se sufre en la empresa.

Una huelga de 24 horas para el trabajo asalariado sólo puede tener alguna expectativa de éxito si la convocan todos los sindicatos, en ninguna medida puede salir adelante en las mujeres que trabajan en el domicilio y los cuidados, ya que ni los niños ni los ancianos y enfermos pueden estar desasistidos 24 horas. Y el llamamiento a los hombres para que las sustituyan tendrá un seguimiento minúsculo, no solo porque muchos de ellos estarán en desacuerdo con la huelga, sino porque la mayoría trabaja en empresas que no consentirían la ausencia del trabajo. Ello, en realidad supondría pretender una HUELGA GENERAL, lo que es impensable en estos momentos, dada la situación del mercado laboral. Imposibilidad que bien conocen los sindicatos.
Con estas perspectivas, se ha añadido a las disensiones en el seno del MF la actuación del lobby proxeneta en las Comisiones del 8 de marzo, camuflado de organizaciones feministas, que han condicionado durante años las declaraciones de los Manifiestos impidiendo que se reclamara la abolición de la prostitución, incluso tratándolo de trabajo sexual.

Hoy además se evita también pedir  la prohibición de los vientres de alquiler.
Ha sido una dejación del MF permitir estos últimos años que los prostituidores y sus cómplices se hicieran con la dirección de las Comisiones  8 de marzo, consintiendo que en las manifestaciones incluso acudieran grupos con pancartas pidiendo la legalización. Hora es ya de que el abolicionismo tenga el protagonismo que precisa y se avance en una legislación que ponga coto al infame negocio de la prostitución y frene el imperio de la mafia de la prostitución que ha convertido España en el prostíbulo de Europa.
Mientras tanto, y desde hace años, numerosos grupos feministas, organizan exposiciones de fotografías de mujeres luchadoras, de artistas, concursos de relatos feministas, festivales de cine de directoras, jornadas sobre literatura, presentaciones de libros de escritoras. Dedican a ello, como es evidente, miles de horas, de esfuerzos y de dinero, para, en algunos casos, seguir recordando las consignas misóginas de autores medievales.

Mientras, la derecha lleva meses en plena campaña electoral.
Este alejamiento del MF de la implicación política, esta negativa sistemática a apoyar una opción electoral, aparta a miles de mujeres de participar en los comicios con una opción de izquierda. Las de derechas no están influidas por el feminismo. No supimos que el MF hubiera dado consigna de voto antes de las elecciones andaluzas. Ni siquiera podemos estar seguras de que hubieran votado todas las que salieron a manifestarse después del 2 de diciembre.
Con la determinación de que todas las acciones han de circunscribirse a manifestarse en la calle con una pancarta apolítica, el MF está permitiendo que muchas de sus participantes se abstengan en las elecciones, y es incapaz de apoyar un partido feminista que las represente.
Después del 28 de abril y del 26 de mayo volveremos a vernos en la calle protestando por la pérdida de derechos y posibilidades que el triunfo de la derecha traerá consigo. Pero entonces  ya será tarde.

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Como siempre, los análisis de Lidia son profundos y muy acertados. Me parece interesante comentar algunos aspectos del contenido:


Por una parte creo que el amplio y universal concepto que llamamos "política" no debería reducirse  solo a un par de aspectos: el partidismo-ideología y la gestión de lo colectivo derivada del binomio inicial.
"Política" es también todo movimiento social que con su dinámica provoque cambios importantes en los estados, en sus instituciones  y sus territorios, no significa que ni las intenciones ni los contenidos ni las formas sean buenas para todas, como sería deseable, sino que siendo también "política" pueden ser éticamente rechazables si  están adscritos a ideologías socialmente perjudiciales, pero que al contar con seguidoras y seguidores, adquieren en la democracia el demagógico 'derecho' a existir, mientras no demuestren violencia materializada y delitos palpables, lo cual significa que disponen de un margen muy amplio para colar "legítimamente" lo que les dé la gana. 
Este fenómeno se debe a un déficit ético y pedagógico en la formación y expresión de la conciencia. ¿En qué escuelas y familias se enseña, sobre todo con el ejemplo, a discernir desde la libertad dónde empiezan y acaban su validez moral y social los DDHH? Que sean universales no significa que sean ilimitados ni  un 'todovale' para fijaciones, manías, dogmatismos, enjuagues "legales" e intereses indecentes camuflados de normalidad democrática(¿?) ¿Dónde aprende la ciudadanía a distinguir el egoísmo y la caspa, del bien común y sus reglas sanadoras? El derecho limita inevitablemente con el deber. Y viceversa. Se regulan entre sí. 


En el tema de las gestaciones subrogadas y los vientres de alquiler falta un ingrediente esencial que debería estar clarísimo para una ciudadanía sana y consciente: engendrar un ser humano no es como hacer una compra en el cortinglés. 
 El ser que se engendra no es propiedad de sus manipuladores fecundantes y "secuestradores" de su vida incipiente y futura, en plan granja, pero sí adquieren una decisiva e inapelable responsabilidad sobre  las consecuencias de su decisión, y no son dioses omnipotentes, controladores de vidas humanas por derecho de pernada comercial, a golpe de talonario. Tampoco lo son los padres y madres normales, que son cuidadores, educadores y totalmente responsables de sus hijos hasta que éstos adquieren suficiente madurez y autonomía para gestionar sus responsabilidades propias. 
Un ser humano es un complejo biológico y psicoemocional más allá de una simple mecánica reproductora. No es como un quiste en la matriz de la madre que con el parto se elimina y adiós muy buenas, en cuanto se pilla la pasta y se sacude el marrón de tener que educar y cuidar a alguien que les importa un bledo. Esa madre de alquiler que ha puesto el óvulo y/o el útero, o ese padre fecundador a precio convenido, aunque no lo sepan, han dejado una impronta genética en el feto que durará para siempre. Ese ser, por más que le quiera su familia mutilada y postiza al 50%, íntimamente siempre será un huérfano energético y genético, por intencionalidad cuántica, de madre o de padre. Quizás nunca se lo digan, pero la víctima inocente experimentará mientras viva las secuelas psíquicas, emocionales, energéticas, físicas y hasta bioquímicas, del abuso con que se le utilizó desde su fundación como zigoto de compraventa. 

Los mismos hijos fraudulentos y secuestrados después de nacer por el personal sanitario en clínicas y hospitales, que en el franquismo fueron miles y miles, confiesan hoy en día, que aunque fueron queridísimos y super bien cuidados por los padres y madres compradoras, siempre echaban de menos "algo" intangible materialmente en la relación, que con el tiempo les hizo escarbar y buscar en el pasado hasta descubrir la verdad de su origen. Depresiones inexplicables en niños pequeños, que lo tenían todo, inadaptación a la familia y en la escuela sin tener causas que lo justificasen...Tristezas profundas, anorexias y procesos autodestructivos que la abundancia de juguetes, caprichos y tratamientos psicológicos carísimos no conseguían erradicar del alma y la mente de unas criaturas abandonadas a un destino que cósmicamente (cosmos significa equilibrio, orden universal) no les correspondía, aunque materialmente fuese espléndido, se las había privado del derecho a su inteligencia vital...Y eso que su concepción se realizó en aquellos tiempos por vías naturales. Da escalofríos imaginar lo que espera a los hijos del baby fack que ahora es una moda para ególatras, horteras amorales y sin conciencia, convencidos de que el ser humano es una máquina más para explotar y manipular en el laboratorio de un capitalismo meramente funcional, desalmado y desprovisto de cualquier rastro de conciencia. En el que los peores pronósticos de Huxley y Orwell, se quedan en mantillas.

Otro lado espinoso y convertido en entuerto es el tema de la prostitución, aunque en este asunto las responsabilidades personales estén más claras que en el de las granjas de mujeres cluecas reproductoras, inmersas y perdidas en la miseria humana, material y ética.

La prostitución es el comercio consentido perpetrado con el propio cuerpo. Se reduce al alquiler del sexo y a la compraventa de una dignidad que no existe ni en quien se vende ni en quien compra, tan degradante y patológica resulta la oferta como la demanda, porque evidentemente no hay conciencia que la haga posible en ninguno de los dos flancos. ¿Puede llamarse libertad al instinto primario e irreflexivo de tal funcionamiento completamente al margen de los sentimientos, de la inteligencia y de las propias autoestima y dignidad? ¿Hay sitio para la libertad donde no hay conciencia para elegir, que la distinga de la esclavitud? ¿Qué será más útil, eficaz y sano: castigar con leyes despersonalizadas, aplicadas en todos los casos por igual, a penas de prisión y abandono, haciendo que los delincuentes salgan del castigo cada vez más tarados y en peores condiciones para convivir, o decretar una terapia restrictiva temporal de libertad y respeto personal, con el poyo de una rehabilitación pedagógica y sanadora de los infractores? Pues así también se debería actuar en los casos de proxenetismo y prostitución. Reeducando y rehabilitando. La sexualidad es libre mientras no se practique desde la vejación y el abuso, pero el comercio con ella es un delito contra la dignidad y la integridad humana.

Tenemos, además, el problema de las esclavas y esclavos sexuales, que están secuestradas por mafias monstruosas, capaces de lo peor, mediante el engaño y el chantaje, como por ejemplo el tráfico de esclavas sexuales procedentes del Tercer Mundo. Ellas o ellos no han podido elegir, se les prometió un trabajo en Europa y hasta pagaron por ello, con tal de poder ganar dinero y enviarlo a sus familias para no que mueran de hambre. Madres, hijas y hermanas, padres, hijos y hermanos, que se ven aprisionadas en verdaderos campos de concentración en medio de la culta y farisaica Europa  a cambio de que no se les haga daño a sus familias y les pueda llegar algo de dinero de vez en cuando, tras los beneficios rentables que se cobran testaferros, chulos y madames (mujeres con garras de tigre macho, que también las hay, aunque cueste y duela reconocerlo) 

Este espantoso panorama no es de ahora. Es una herencia de larguísimo  recorrido, por la que ha transitado sin inmutarse la mejor y más "selecta" derechona histórica y su iglesia cómplice con el silenciador de su intocable "secreto de confesión" por medio del cual se ejerce el poder absoluto sobre la clientela, y para más inri, nada menos que "en el nombre dios". Ahí queda el caché, para quien lo quiera disfrutar. El confesionario es el prostíbulo cotilla mataconciencias y responsabilidades mejor valorado y bendecido, incluso, como  padre fundador de la corrupción ideológica, religiosa, política y económico-financiera. Sí, en  la misma onda que luego pretende regenerar y "salvar" a las prostitutas y a los presos, mientras se lo pasa pipa en los actos litúrgicos contemplando y agradeciendo con sus sacramentos, a  los clientes del género putero y con los jefazos de los mindundis en chirona, desde ese Vaticano, en el que según el último recuento investigador más del 90% de sus habitantes se reparten entre homosexuales "de la parroquia" que no reconocen su condición y derivan en homófobos, y pederastas desatados que consideran sus abusos la justa compensación por no disponer de un celibato opcional que, como dice en una de sus cartas Pablo de Tarso, es mucho mejor que abrasarse cayendo en lo peor por la ilusión engañosa (como es toda ilusión) de participar en lo mejor de lo mejor. En la crème de la crème celestial, vamos.

Es cada vez más urgente que la propia Constitución incluya en sus normas los valores éticos y morales para la convivencia cívica, como en  la gestión política y en la administración del estado; establecer el cumplimiento práctico de la obligatoriedad deontológica en la sociedad es algo mucho más urgente e importante que imponer en la Carta Magna, cuando interesa, la impunidad e irresponsabilidad de los reyes  ante sus delitos. Una prerrogativa indecente que debería avergonzar al estado y a los ciudadanos, si esto no fuese la fonda del postigo.

Si el feminismo tiene un handicap es su propia condición. No por estar compuesto por las mujeres, ni mucho menos. Es que, seguramente sin querer,  ha caído en la misma trampa de la que viene huyendo, en este caso, en un "ginearcado" autocomplaciente y nada autocrítico, o sea, patriarcado fashion que se ha convertido en  un -ismo más. Un juego de poder que se ampara, como todas las ideologías, en seductores y rimbombantes golpes de efecto. Por eso el mismo movimiento está en riesgo de acabar autoseducido y autofagocitado, convertido  en la burbuja de una especie de Asperger colectivo, que puede pasar de ser su esencia a ser su caricatura y, también, su mausoleo. 

Más que la desgracia de que pueda ganar la derecha, debería preocuparnos que fracasen las mujeres como última tabla de salvación de la humanidad, aceptando basuras sin ética como modus operandi, políticas sin capacidad para un nosotras/nosotros bien aterrizadas. Sin fiarse más del glamour que de la honestidad, la coherencia, la modestia, la lucidez, el equilibrio y la altura moral de la política. Política sin ética y exceso de narcisismo es tiranía bocazas y comida sin sustancia alimenticia. Comida-basura. En plan fast-food a tutiplén.

Esperemos que la conciencia colectiva haga su labor despertadora y cumpla su misión, antes del 28 de abril tenemos un 8 de marzo.  Esperemos...Esperamos...Esperaremos...

Gracias por tu lucidez, querida Almudena

Aviso

Albert Rivera y Pablo Casado, el pasado diciembre.
Albert Rivera y Pablo Casado, el pasado diciembre. EFE
Pablo Casado progresa adecuadamente. La “anti-España” se le resiste, pero ya ha dicho que la alternativa del 28 de abril consiste en votar al PP o al Frente Popular. Conviene recordar, una vez más, que el Frente Popular fue una coalición legal de partidos legales, que ganó limpiamente unas elecciones para formar un gobierno legítimo, al que puso fin un golpe de Estado militar que desencadenó una guerra civil. A estas alturas, ninguna persona sensata e informada ignora que los culpables de aquella guerra fueron los golpistas. El Frente Popular, como la democracia, como la II República Española, fueron sus víctimas. Que Casado no cuide sus palabras significa que no le importa asumir unos delirios guerracivilistas que contrastan groseramente con su continua presentación del PP como partido centrado y moderado. Albert Rivera, siempre más moderno, emplea una retórica diferente para llegar más o menos al mismo sitio. Se ha apresurado a decir que no pactará con el PSOE y que solo aislará con un cordón sanitario a quienes quieren romper su país. Es un argumento defectuoso, porque vamos a unas elecciones anticipadas, precisamente, por la negativa independentista a aprobar los Presupuestos del Gobierno, pero tiene la virtud de clarificar el campo de juego mucho antes de que empiece la campaña electoral. A mí se me ocurren muchas maneras de romper España, y casi todas tienen un lugar en el programa de Vox, pero es evidente que, para Rivera, la soberanía es una cuestión de kilómetros cuadrados y no de la dignidad de las personas. En cualquier caso, tanto Casado como Rivera, han hablado y es útil resumir lo que han dicho. Solo están dispuestos a gobernar juntos y, si hace falta, con Abascal. Están todos ustedes avisados.

domingo, 17 de febrero de 2019

Un repasito de nada

Anoche, a eso de las 11, cansada del viacrucis del zapping, abrí al azar un libro: 1984 de Orwell. Y esto es lo que encontré así, de golpe. Lo dejo aquí por si a alguien le sirviera de algo. Personalmente, me sirve de farola en medio del lodazal tenebroso, de memoria histórica universal y particular, global y, sobre todo, española.


"-Vamos a ver, Winston, ¿cómo afirma un hombre su poder sobre otro?

Winston pensó un poco y respondió:

 - Haciéndole sufrir.

- Exactamente. Haciéndole sufrir. No basta con la obediencia. Si no sufre, ¿cómo vas a estar seguro de que obedece tu voluntad y no la suya propia? El poder radica en infligir dolor y humillación. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas elegidas por ti. ¿Empiezas a ver qué clase de mundo estamos creando? Es lo contrario, exactamente lo contrario de esas estúpidas utopías hedonistas que imaginaron los antiguos reformadores. Un mundo de miedo, de ración y de tormento, un mundo de pisotear y ser pisoteado, un mundo que se hará cada día más despiadado. El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor. Las antiguas civilizaciones sostenían basarse en el amor o en la justicia. La nuestra se funda en el odio. En nuestro mundo no habrá más emociones que el miedo, la rabia, el triunfo y el autorebajamiento. Todo lo demás lo destruiremos, todo. Ya estamos suprimiendo los hábitos mentales que han sobrevivido de antes de la Revolución. Hemos cortado los vínculos que unían al hijo con el padre, un hombre con otro y al hombre con la mujer. Nadie se fía ya de su esposa, de su hijo ni de un amigo. Pero en el futuro no habrá ya esposas ni amigos. Los niños se les quitarán a las madres al nacer, como se les quitan los huevos a la gallina cuando los pone. El instinto sexual será arrancado donde persista. La procreación consistirá en una formalidad anual como la renovación de la cartilla de racionamiento. Suprimiremos el orgasmo. Nuestros neurólogos trabajan en ello. No habrá lealtad; no existirá más fidelidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al Gran Hermano. No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre existirá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. 
Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano...incesantemente.

Se calló, como si esperase a que Winston le hablara. Pero éste se encogía más aún. No se le ocurría nada. Parecía helársele el corazón. O'Brien prosiguió:
- Recuerda que es para siempre. Siempre estará ahí la cara que ha de ser pisoteada. El hereje, el enemigo de la sociedad, estarán siempre a mano para que puedan ser derrotados y humillados una y otra vez.Todo lo que tú has sufrido desde que estás en nuestras manos, todo eso continuará sin cesar. 
El espionaje, las traiciones, las detenciones, las torturas, las ejecuciones y las desapariciones se producirán continuamente. Será un mundo de terror a la vez que un mundo triunfal. Mientras más poderoso sea el Partido, menos tolerante será. A una oposición más débil corresponderá un despotismo más implacable. Goldstein y sus herejías, éstas vivirán siempre. 
Cada día, a cada momento, serán derrotados, desacreditados, ridiculizados, les escupiremos encima, y, sin embargo, sobrevivirán siempre. Este drama que yo he representado contigo durante siete años volverá a ponerse en escena una y otra vez, generación tras generación, cada vez en forma más sutil. Siempre tendremos al hereje a nuestro albedrío, chillando de dolor, destrozado, despreciable y, al final, totalmente arrepentido, salvado de sus errores y arrastrándose a nuestros pies por su propia voluntad. Ése es el mundo que estamos preparando, Winston. Un mundo de victoria tras victoria, de triunfos sin fin, una presión constante sobre el nervio del poder. Ya veo que empiezas a darte cuenta de cómo será ese mundo. Pero acabarás haciendo más que comprenderlo. Lo aceptarás, lo acogerás encantado, te convertirás en parte de él." 


 Ahí queda eso, por si hay dudas acerca de lo que soportamos y cooperamos a desarrollar tan democráticamente (¡!)...como en el feudalismo, pero mucho más refinado, "culto", tecnológico, líquido, gaseoso, transversal, postverdadero y postmoderno, xd!...No tiene comparación.


Y para variar seguí en plan zapping y no sé por qué me apareció Dostoievsky empujando la silla de ruedas del Gran Inquisidor, ese raro empalme de cables en medio de Los hermanos Karamazov (los rusos siempre con esas ocurrencias estrambóticas) y, claro, no pude resistir la tentación de releerlo; mi masoquismo es a veces un imperativo irrefrenable, que en vez de llevarme a La Sexta Noche, a disfrutar, me arrastra hasta estos andurriales literarios tan intempestivos, incómodos, picajosos, destarifados y poco festivaleros. Ains!

Los hermanos Karamazov - "El Gran Inquisidor"

(Fragmento)
[Novela - Texto completo.]
Fiodor Dostoyevski




Han pasado ya quince siglos desde que Cristo dijo: “No tardaré en volver. El día y la hora, nadie, ni el propio Hijo, las sabe”. Tales fueron sus palabras al desparecer, y la Humanidad le espera siempre con la misma fe, o acaso con fe más ardiente aún que hace quince siglos. Pero el Diablo no duerme; la duda comienza a corromper a la Humanidad, a deslizarse en la tradición de los milagros. En el Norte de Germania ha nacido una herejía terrible que, precisamente, niega los milagros. Los fieles, sin embargo, creen con más fe en ellos. Se espera a Cristo, se quiere sufrir y morir como Él… Y he aquí que la Humanidad ha rogado tanto por espacio de tantos siglos, ha gritado tanto “¡Señor, dignáos, aparecérosnos!”, que Él ha querido, en su misericordia inagotable, bajar a la tierra.
Y he aquí que ha querido mostrarse, al menos un instante, a la multitud desgraciada, al pueblo sumido en el pecado, pero que le ama con amor de niño. El lugar de la acción es Sevilla; la época, la de la Inquisición, la de los cotidianos soberbios autos de fe, de terribles heresiarcas, ad majorem Dei gloriam.
No se trata de la venida prometida para la consumación de los siglos, de la aparición súbita de Cristo en todo el brillo de su gloria y su divinidad, “como un relámpago que brilla del Ocaso al Oriente”. No, hoy sólo ha querido hacerles a sus hijos una visita, y ha escogido el lugar y la hora en que llamean las hogueras. Ha vuelto a tomar la forma humana que revistió, hace quince siglos, por espacio de treinta años.
Aparece entre las cenizas de las hogueras, donde la víspera, el cardenal gran inquisidor, en presencia del rey, los magnates, los caballeros, los altos dignatarios de la Iglesia, las más encantadoras damas de la corte, el pueblo en masa, quemó a cien herejes. Cristo avanza hacia la multitud, callado, modesto, sin tratar de llamar la atención, pero todos le reconocen.
El pueblo, impelido por un irresistible impulso, se agolpa a su paso y le sigue. Él, lento, una sonrisa de piedad en los labios, continúa avanzando. El amor abrasa su alma; de sus ojos fluyen la Luz, la Ciencia, la Fuerza, en rayos ardientes, que inflaman de amor a los hombres. Él les tiende los brazos, les bendice. De Él, de sus ropas, emana una virtud curativa. Un viejo, ciego de nacimiento, sale a su encuentro y grita: “¡Señor, cúrame para que pueda verte!” Una escama se desprende de sus ojos, y ve. El pueblo derrama lágrimas de alegría y besa la tierra que Él pisa. Los niños tiran flores a sus pies y cantan Hosanna, y el pueblo exclama: “¡Es Él! ¡Tiene que ser Él! ¡No puede ser otro que Él!”
Cristo se detiene en el atrio de la catedral. Se oyen lamentos; unos jóvenes llevan en hombros a un pequeño ataúd blanco, abierto, en el que reposa, sobre flores, el cuerpo de una niña de diecisiete años, hija de un personaje de la ciudad.
-¡Él resucitará a tu hija! -le grita el pueblo a la desconsolada madre.

El sacerdote que ha salido a recibir el ataúd mira, con asombro, al desconocido y frunce el ceño.

Pero la madre profiere:
-¡Si eres Tú, resucita a mi hija!

Y se posterna ante Él. Se detiene el cortejo, los jóvenes dejan el ataúd sobre las losas. Él lo contempla, compasivo, y de nuevo pronuncia el Talipha kumi (Levántate, muchacha).

La muerta se incorpora, abre los ojos, se sonríe, mira sorprendida en torno suyo, sin soltar el ramo de rosas blancas que su madre había colocado entre sus manos. El pueblo, lleno de estupor, clama, llora.

En el mismo momento en que se detiene el cortejo, aparece en la plaza el cardenal gran inquisidor. Es un viejo de noventa años, alto, erguido, de una ascética delgadez. En sus ojos hundidos fulgura una llama que los años no han apagado. Ahora no luce los aparatosos ropajes de la víspera; el magnífico traje con que asistió a la cremación de los enemigos de la Iglesia ha sido reemplazado por un tosco hábito de fraile.

Sus siniestros colaboradores y los esbirros del Santo Oficio le siguen a respetuosa distancia. El cortejo fúnebre detenido, la muchedumbre agolpada ante la catedral le inquietan, y espía desde lejos. Lo ve todo: el ataúd a los pies del desconocido, la resurrección de la muerta… Sus espesas cejas blancas se fruncen, se aviva, fatídico, el brillo de sus ojos.

-¡Prendedle! -les ordena a sus esbirros, señalando a Cristo.

Y es tal su poder, tal la medrosa sumisión del pueblo ante él, que la multitud se aparta, al punto, silenciosa, y los esbirros prenden a Cristo y se lo llevan. Como un solo hombre, el pueblo se inclina al paso del anciano y recibe su bendición.
Los esbirros conducen al preso a la cárcel del Santo Oficio y le encierran en una angosta y oscura celda.

Muere el día, y una noche de luna, una noche española, cálida y olorosa a limoneros y laureles, le sucede.
De pronto, en las tinieblas, se abre la férrea puerta del calabozo y penetra el gran inquisidor en persona solo, alumbrándose con una linterna. La puerta se cierra tras él. El anciano se detiene a pocos pasos de umbral y, sin hablar palabra, contempla, durante cerca de dos minutos, al preso. Luego, avanza lentamente, deja la linterna sobre la mesa y pregunta:

-¿Eres Tú, en efecto?

Pero, sin esperar la respuesta, prosigue:
-No hables, calla. ¿Qué podrías decirme? Demasiado lo sé. No tienes derecho a añadir ni una sola palabra a lo que ya dijiste. ¿Por qué has venido a molestarnos?… Bien sabes que tu venida es inoportuna. Mas yo te aseguro que mañana mismo… No quiero saber si eres Él o sólo su apariencia; sea quien seas, mañana te condenaré; perecerás en la hoguera como el peor de los herejes. Verás cómo ese mismo pueblo que esta tarde te besaba los pies, se apresura, a una señal mía, a echar leña al fuego. Quizá nada de esto te sorprenda…

Y el anciano, mudo y pensativo, sigue mirando al preso, acechando la expresión de su rostro, serena y suave.

-El Espíritu terrible e inteligente -añade, tras una larga pausa-, el Espíritu de la negación y de la nada, te habló en el desierto, y la Escrituras atestiguan que te “tentó”. No puede concebirse nada más profundo que lo que se te dijo e aquellas tres preguntas o, para emplear el lenguaje de la Escritura, en aquellas tres “tentaciones”. ¡Si ha habido algún milagro auténtico, evidente, ha sido el de las tres tentaciones! ¡El hecho de que tales preguntas hayan podido brotar de unos labios, es ya, por sí solo, un milagro! Supongamos que hubieran sido borradas del libro, que hubiera que inventarlas, que forjárselas de nuevo.
Supongamos que, con ese objeto, se reuniesen todos los sabios de la tierra, los hombres de Estado, los príncipes de la Iglesia, los filósofos, los poetas, y que se les dijese: “Inventad tres preguntas que no sólo correspondan a la grandeza del momento, sino que contengan, en su triple interrogación, toda la historia de la Humanidad futura”, ¿crees que esa asamblea de todas las grandes inteligencias terrestres podría forjarse algo tan alto, tan formidable como las tres preguntas del inteligente y poderoso Espíritu? Esas tres preguntas, por sí solas, demuestran que quien te habló aquel día no era un espíritu humano, contingente, sino el Espíritu Eterno, Absoluto. Toda la historia ulterior de la Humanidad está predicha y condensada en ellas; son las tres formas en que se concretan todas las contradicciones de la historia de nuestra especie. Esto, entonces, aún no era evidente, el porvenir era aún desconocido; pero han pasado quince siglos y vemos que todo estaba previsto en la Triple Interrogación, que es nuestra historia.¿Quién tenía razón, di? ¿Tú o quien te interrogó?…

Si no el texto, el sentido de la primera pregunta es el siguiente: “Quieres presentarte al mundo con las manos vacías, anunciándoles a los hombres una libertad que su tontería y su maldad naturales no les permiten comprender, una liberad espantosa, ¡pues para el hombre y para la sociedad no ha habido nunca nada tan espantoso como la libertad!, cuando, si convirtieses en panes todas esas piedras peladas esparcidas ante tu vista, verías a la Humanidad correr, en pos de ti, como un rebaño, agradecida, sumisa, temerosa tan sólo de que tu mano depusiera su ademán taumatúrgico y los panes se tornasen piedras.”
Pero tú no quisiste privar al hombre de su libertad y repeliste la tentación; te horrorizaba la idea de comprar con panes la obediencia de la Humanidad, y contestaste que “no sólo de pan vive el hombre”, sin saber que el espíritu de la tierra, reclamando el pan de la tierra, había de alzarse contra ti, combatirte y vencerte, y que todos le seguirían, gritando: “¡Nos ha dado el fuego del cielo!” Pasarán siglos y la Humanidad proclamará, por boca de sus sabios, que no hay crímenes y, por consiguiente, no hay pecado; que sólo hay hambrientos. “Dales pan si quieres que sean virtuosos.” Esa será la divisa de los que se alzarán contra ti, el lema que inscribirán en su bandera; y tu templo será derribado y, en su lugar, se erigirá una nueva Torre de Babel, no más firme que la primera, el esfuerzo de cuya erección y mil años de sufrimientos podías haberles ahorrado a los hombres. Pues volverán a nosotros, al cabo de mil años de trabajo y dolor, y nos buscarán en los subterráneos, en las catacumbas donde estaremos escondidos -huyendo aún de la persecución, del martirio-, para gritarnos: “¡Pan! ¡Los que nos habían prometido el fuego del cielo no nos lo han dado!” Y nosotros acabaremos su Babel, dándoles pan, lo único de que tendrán necesidad. Y se lo daremos en tu nombre. Sabemos mentir. Sin nosotros, se morirían de hambre. Su ciencia no les mantendría. Mientras gocen de libertad les faltará el pan; pero acabarán por poner su libertad a nuestros pies, clamando: “¡Cadenas y pan!”
Comprenderán que la libertad no es compatible con una justa repartición del pan terrestre entre todos los hombres, dado que nunca -¡nunca!- sabrán repartírselo. Se convencerán también de que son indignos de la libertad; débiles, viciosos, necios, indómitos. Tú les prometiste el pan del cielo. ¿Crees que puede ofrecerse ese pan, en vez del de la tierra, siendo la raza humana lo vil, lo incorregiblemente vil que es? Con tu pan del cielo podrás atraer y seducir a miles de almas, a docenas de miles, pero ¿y los millones y las decenas de millones no bastante fuertes para preferir el pan del cielo al pan de la tierra? ¿Acaso eres tan sólo el Dios de los grandes? Los demás, esos granos de arena del mar; los demás, que son débiles, pero que te aman, ¿no son a tus ojos sino viles instrumentos en manos de los grandes?… Nosotros amamos a esos pobres seres, que acabarán, a pesar de su condición viciosa y rebelde, por dejarse dominar. Nos admirarán, seremos sus dioses, una vez sobre nuestros hombros la carga de su libertad, una vez que hayamos aceptado el cetro que -¡tanto será el miedo que la libertad acabará por inspirarles!- nos ofrecerán. Y reinaremos en tu nombre, sin dejarte acercar a nosotros. Esta impostura, esta necesaria mentira, constituirá nuestra cruz.

Como ves, la primera de la tres preguntas encerraba el secreto del mundo. ¡Y tú la desdeñaste! Ponías la libertad por encima de todo, cuando, si hubieras consentido en tornar panes las piedras del desierto, hubieras satisfecho el eterno y unánime deseo de la Humanidad; le hubieras dado un amo. El más vivo afán del hombre libre es encontrar un ser ante quien inclinarse. Pero quiere inclinarse ante una fuerza incontestable, que pueda reunir a todos los hombres en una comunión de respeto; quiere que el objeto de su culto lo sea de un culto universal; quiere una religión común. Y esa necesidad de la comunidad en la adoración es, desde el principio de los siglos, el mayor tormento individual y colectivo del género humano. Por realizar esa quimera, los hombres se exterminan. Cada pueblo se ha creado un dios y le ha dicho a su vecino: “¡Adora a mi dios o te mato!” Y así ocurrirá hasta el fin del mundo; los dioses podrán desaparecer de la tierra, mas la Humanidad hará de nuevo por los ídolos lo que ha hecho por los dioses.
Tú no ignorabas ese secreto fundamental de la naturaleza humana y, no obstante, rechazaste la única bandera que te hubiera asegurado la sumisión de todos los hombres: la bandera del pan terrestre; la rechazaste en nombre del pan celestial y de la libertad, y en nombre de la libertad seguiste obrando hasta tu muerte. No hay, te repito, un afán más vivo en el hombre que encontrar en quien delegar la libertad de que nace dotada tan miserable criatura. Sin embargo, para obtener la ofrenda de la libertad de los hombres, hay que darles la paz de la conciencia. El hombre se hubiera inclinado ante ti si le hubieras dado pan, porque el pan es una cosa incontestable; pero si, al mismo tiempo, otro se hubiera adueñado de la conciencia humana, el hombre hubiera dejado tu pan para seguirle. En eso, tenías razón; el secreto de la existencia humana consiste en la razón, en el motivo de la vida. Si el hombre no acierta a explicarse por qué debe vivir preferirá morir a continuar esta existencia sin objeto conocido, aunque disponga de una inmensa provisión de pan.
Pero ¿de qué te sirvió el conocer esa verdad? En vez de coartar la libertad humana, le quitaste diques, olvidando, sin duda, que a la libertad de elegir entre el bien y el mal el hombre prefiere la paz, aunque sea la de la muerte. Nada tan caro para el hombre como el libre albedrío, y nada, también, que le haga sufrir tanto.
Y, en vez de formar tu doctrina con principios sólidos que pudieran pacificar definitivamente la conciencia humana, la formaste con cuanto hay de extraordinario, vago, conjetural, de cuanto traspasa los límites de las fuerzas del hombre, a quien, ¡tú que diste la vida por él!, diríase que no amabas. Al quitarle diques a su libertad, introdujiste en el alma humana nuevos elementos de dolor.
Querías ser amado con un libre amor, libremente seguido. Abolida la dura ley antigua, el hombre debía, sin trabas, sin más guía que tu ejemplo, elegir entre el bien y el mal. ¿No se te alcanzaba que acabarías por desacatar incluso tu ejemplo y tu verdad, abrumado bajo la terrible carga de la libre elección, y que gritaría: “Si Él hubiera poseído la verdad, no hubiera dejado a los suyos sumidos en una perplejidad tan horrible, envueltos en tales tinieblas?”
Tú mismo preparaste tu ruina: no culpes a nadie. Si hubieras escuchado lo que se te proponía… Hay sobre la tierra tres únicas fuerzas capaces de someter para siempre la conciencia de esos seres débiles e indómitos -haciéndoles felices-: el milagro, el misterio y la autoridad. Y tú no quisiste valerte de ninguna.
El Espíritu terrible te llevó a la almena del templo y te dijo: “¿Quieres saber si eres el Hijo de Dios? Déjate caer abajo, porque escrito está que los ángeles tomarte han en sus manos.” Tú rechazaste la proposición, no te dejaste caer. Demostraste con ello el sublime orgullo de un dios; ¡pero los hombres, esos seres débiles, impotentes, no son dioses! Sabías que, sólo con intentar precipitarte, hubieras perdido la fe en tu Padre, y el gran Tentador hubiera visto, regocijadísimo, estrellarse tu cuerpo en la tierra que habías venido a salvar. Mas, dime, ¿hay muchos seres semejantes a ti? ¿Pudiste pensar un solo instante que los hombres serían capaces de comprender tu resistencia a aquella tentación?
La naturaleza humana no es bastante fuerte para prescindir del milagro y contentarse con la libre elección del corazón, en esos instantes terribles en que las preguntas vitales exigen una respuesta. Sabías que tu heroico silencio sería perpetuado en los libros y resonaría en lo más remoto de los tiempos, en los más apartados rincones del mundo. Y esperabas que el hombre te imitaría y prescindiría de los milagros, como un dios, siendo así que, en su necesidad de milagros, los inventa y se inclina ante los prodigios de los magos y los encantamientos de los hechiceros, aunque sea hereje o ateo.
Cuando te dijeron, por mofa: “¡Baja de la cruz y creeremos en ti!”, no bajaste. Entonces, tampoco quisiste someter al hombre con el milagro, porque lo que deseabas de él era una creencia libre, no violentada por el prestigio de lo maravilloso; un amor espontáneo, no los transportes serviles de un esclavo aterrorizado. En esta ocasión, como en todas, obraste inspirándote en una idea del hombre demasiado elevada: ¡es esclavo, aunque haya sido creado rebelde!
Han pasado quince siglos: ve y juzga. ¿A quién has elevado hasta ti? El hombre, créeme, es más débil y más vil de lo que tú pensabas. ¿Puede, acaso, hacer lo que tú hiciste? Le estimas demasiado y sientes por él demasiado poca piedad; le has exigido demasiado, tú que le amas más que a ti mismo. Debías estimarle menos y exigirle menos. Es débil y cobarde. El que hoy se subleve en todas partes contra nuestra autoridad y se enorgullezca de ello, no significa nada. Sus bravatas son hijas de una vanidad de escolar. Los hombres son siempre unos chiquillos: se sublevan contra el profesor y le echan del aula; pero la revuelta tendrá un término y les costará cara a los revoltosos. No importa que derriben templos y ensangrienten la tierra: tarde o temprano, comprenderán la inutilidad de una rebelión que no son capaces de sostener. Verterán estúpidas lágrimas; pero, al cabo, comprenderán que el que les ha creado rebeldes les ha hecho objeto de una burla y lo gritarán, desesperados. Y esta blasfemia acrecerá su miseria, pues la naturaleza humana, demasiado mezquina para soportar la blasfemia, se encarga ella misma de castigarla.

La inquietud, la duda, la desgracia: he aquí el lote de los hombres por quienes diste tu sangre. (*)Tu profeta dice que, en su visión simbólica, vio a todos los partícipes de la primera resurrección y que eran doce mil por cada generación. Su número no es corto, si se considera que supone una naturaleza más que humana el llevar tu cruz, el vivir largos años en el desierto, alimentándose de raíces y langostas; y puedes, en verdad, enorgullecerte de esos hijos de la libertad, del libre amor, estar satisfecho del voluntario y magnífico sacrificio de sí mismos, hecho en tu nombre. Pero no olvides que se trata sólo de algunos miles y, más que de hombres, de dioses. ¿Y el resto de la Humanidad? ¿Qué culpa tienen los demás, los débiles humanos, de no poseer la fuerza sobrenatural de los fuertes? ¿Qué culpa tiene el alma feble de no poder soportar el peso de algunos dones terribles? ¿Acaso viniste tan sólo por los elegidos? Si es así, lo importante no es la libertad ni el amor, sino el misterio, el impenetrable misterio. Y nosotros tenemos derecho a predicarles a los hombres que deben someterse a él sin razonar, aun contra los dictados de su conciencia. Y eso es lo que hemos hecho. Hemos corregido tu obra; la hemos basado en el “milagro”, el “misterio” y la “autoridad”. Y los hombres se han congratulado de verse de nuevo conducidos como un rebaño y libres, por fin, del don funesto que tantos sufrimientos les ha causado. Di, ¿hemos hecho bien? ¿Se nos puede acusar de no amar a la Humanidad? ¿No somos nosotros los únicos que tenemos conciencia de su flaqueza; nosotros que, en atención a su fragilidad, la hemos autorizado hasta para pecar, con tal de que nos pida permiso? ¿Por qué callas? ¿Por qué te limitas a mirarme con tus dulces y penetrantes ojos? ¡No te amo y no quiero tu amor; prefiero tu cólera! ¿Y para qué ocultarte nada? Sé a quién le hablo. Conoces lo que voy a decirte, lo leo en tus ojos… Quizá quieras oír precisamente de mi boca nuestro secreto. Oye, pues: no estamos contigo, estamos con Él…; nuestro secreto es ése. Hace mucho tiempo -¡ocho siglos!- que no estamos contigo, sino con Él. Hace ocho siglos que recibimos de Él el don que tú, cuando te tentó por tercera vez mostrándote todos los reinos de la tierra, rechazaste indignado; nosotros aceptamos y, dueños de Roma y la espada de César, nos declaramos los amos del mundo. Sin embargo, nuestra conquista no ha acabado aún, está todavía en su etapa inicial, falta mucho para verla concluida; la tierra ha de sufrir aún durante mucho tiempo; pero nosotros conseguiremos nuestro objeto, seremos el César y, entonces, nos preocuparemos de la felicidad universal. Tú también pudiste haber tomado la espada de César; ¿por qué rechazaste tal don? Aceptándole, hubieras satisfecho todos los anhelos de los hombres sobre la tierra, les hubieras dado un amo, un depositario de su conciencia y, a la vez, un ser en torno a quien unirse, formando un inmenso hormiguero, ya que la necesidad de la unión universal es otro de los tres supremos tormentos de la Humanidad. La Humanidad siempre ha tendido a la unidad mundial. Cuanto más grandes y gloriosos, más sienten los pueblos ese anhelo. Los grandes conquistadores, los Tamerlán, los Gengis Kan que recorren la tierra como un huracán devastador, obedecen, de un modo inconsciente, a esa necesidad. Tomando la púrpura de César, hubieras fundado el imperio universal, que hubiera sido la paz del mundo. Pues, ¿quién debe reinar sobre los hombres sino el que es dueño de sus conciencias y tiene su pan en las manos?
Tomamos la espada de César y, al hacerlo, rompimos contigo y nos unimos a Él. Aún habrá siglos de libertinaje intelectual, de pedantería y de antropofagia -los hombres, luego de erigir, sin nosotros, su Torre de Babel, se entregarán a la antropofagia-; pero la bestia acabará por arrastrarse hasta nuestros pies, los lamerá y los regará con lágrimas de sangre. Y nosotros nos sentaremos sobre la bestia y levantaremos una copa en la que se leerá la palabra “Misterio”. Y entonces, sólo entonces, empezará para los hombres el reinado de la paz y de la dicha. Tú te enorgullecerás de tus elegidos, pero son una minoria: nosotros les daremos el reposo y la calma a todos. Y aun de esa minoría, aun de entre esos “fuertes” llamados a ser de los elegidos, ¡cuántos han acabado y acabarán por cansarse de esperar, cuántos han empleado y emplearán contra ti las fuerzas de su espíritu y el ardor de su corazón en uso de la libertad de que te son deudores! Nosotros les daremos a todos la felicidad, concluiremos con las revueltas y matanzas originadas por la libertad. Les convenceremos de que no serán verdaderamente libres, sino cuando nos hayan confiado su libertad. ¿Mentiremos? ¡No! Y bien sabrán ellos que no les engañamos, cansados de las dudas y de los terrores que la libertad lleva consigo. La independencia, el libre pensamiento y la ciencia llegarán a sumirles en tales tinieblas, a espantarlos con tales prodigios y exigencias, que los menos suaves y dóciles se suicidarán; otros, también indóciles, pero débiles y violentos, se asesinarán, y otros -los más-, rebaño de cobardes y de miserables, gritarán a nuestros pies: “¡Sí, tenéis razón! Sólo vosotros poseéis su secreto y volvemos a vosotros! ¡Salvadnos de nosotros mismos!”
No se les ocultará que el pan -obtenido con su propio trabajo, sin milagro alguno- que reciben de nosotros se lo tomamos antes nosotros a ellos para repartírselo, y que no convertimos las piedras en panes. Pero, en verdad, más que el pan en sí, lo que les satisfará es que nosotros se lo demos. Pues verán que, si no convertimos las piedras en panes, tampoco los panes se convierten, vuelto el hombre a nosotros, en piedras. ¡Comprenderán, al cabo, el valor de la sumisión! Y mientras no lo comprendan, padecerán. ¿Quién, dime, quién ha puesto más de su parte para que dejen de padecer? ¿Quién ha dividido el rebaño y le ha dispersado por extraviados andurriales? Las ovejas se reunirán de nuevo, el rebaño volverá a la obediencia y ya nada le dividirá ni lo dispersará. Nosotros, entonces, les daremos a los hombres una felicidad en armonía con su débil naturaleza, una felicidad compuesta de pan y humildad. Sí, les predicaremos la humildad -no, como Tú, el orgullo. Les probaremos que son débiles niños, pero que la felicidad de los niños tiene particulares encantos. Se tornarán tímidos, no nos perderán nunca de vista y se estrecharán contra nosotros como polluelos que buscan el abrigo del ala materna. Nos temerán y nos admirarán. Les enorgullecerá el pensar la energía y el genio que habremos necesitado para domar a tanto rebelde. Les asustará nuestra cólera, y sus ojos, como los de los niños y los de las mujeres, serán fuentes de lágrimas. ¡Pero con qué facilidad, a un gesto nuestro, pasarán del llanto a la risa, a la suave alegría de los niños! Les obligaremos, ¿qué duda cabe?, a trabajar; pero los organizaremos, para sus horas de ocio, una vida semejante a los juegos de los niños, mezcla de canciones, coros inocentes y danzas. Hasta les permitiremos pecar -¡su naturaleza es tan flaca! Y, como les permitiremos pecar, nos amarán con un amor sencillo, infantil. Les diremos que todo pecado cometido con nuestro permiso será perdonado, y lo haremos por amor, pues, de sus pecados, el castigo será para nosotros y el placer para ellos. Y nos adorarán como a bienhechores. Nos lo dirán todo y, según su grado de obediencia, les permitiremos o les prohibiremos vivir con sus mujeres o sus amantes y les consentiremos o no les consentiremos tener hijos. Y nos obedecerán, muy contentos. Nos someterán los más penosos secretos de su conciencia, y nosotros decidiremos en todo y por todo; y ellos acatarán, alegres, nuestras sentencias, pues les ahorrarán el cruel trabajo de elegir y de determinarse libremente.
Todos los millones de seres humanos serán así felices, salvo unos cien mil, salvo nosotros, los depositarios del secreto. Porque nosotros seremos desgraciados. Los felices se contarán por miles de millones, y habrá cien mil mártires del conocimiento, exclusivo y maldito, del bien y del mal. Morirán en paz. pronunciando tu nombre, y, más allá de la tumba, sólo verán la oscuridad de la muerte. Sin embargo, nos lo callaremos; embaucaremos a los hombres, por su bien, con la promesa de una eterna recompensa en el cielo, a sabiendas de que, si hay otro mundo, no ha sido, de seguro, creado para ellos. Se vaticina que volverás, rodeado de tus elegidos, y que vencerás; tus héroes sólo podrán envanecerse de haberse salvado a sí mismos, mientras que nosotros habremos salvado al mundo entero. Se dice que la fornicadora, sentada sobre la bestia y con la “copa del misterio” en las manos, será afrentada y que los débiles se sublevarán por vez postrera, desgarrarán su púrpura y desnudarán su cuerpo impuro. Pero yo me levantaré entonces y te mostraré los miles de millones de seres felices que no han conocido el pecado. Y nosotros que, por su bien, habremos asumido el peso de sus culpas, nos alzaremos ante ti, diciendo: “¡Júzganos, si puedes y te atreves!” No te temo. Yo también he estado en el desierto; yo también me he alimentado de langostas y raíces; yo también he bendecido la libertad que les diste a los hombres y he soñado con ser del número de los fuertes. Pero he renunciado a ese sueño, he renunciado a tu locura para sumarme al grupo de los que corrigen tu obra. He dejado a los orgullosos para acudir en socorro de los humildes. Lo que te digo se realizará; nuestro imperio será un hecho. Y te repito que mañana, a una señal mía, verás a un rebaño sumiso echar leña a la hoguera donde te haré morir, por haber venido a perturbarnos. ¿Quién más digno que Tú de la hoguera? Mañana te quemaré. Dixi.

El inquisidor calla. Espera unos instantes la respuesta del preso. Aquel silencio le turba. El preso le ha oído, sin dejar de mirarle a los ojos, con una mirada fija y dulce, decidido evidentemente a no contestar nada. El anciano hubiera querido oír de sus labios una palabra, aunque hubiera sido la más amarga, la más terrible. Y he aquí que el preso se le acerca en silencio y da un beso en sus labios exangües de nonagenario. ¡A eso se reduce su respuesta! El anciano se estremece, sus labios tiemblan; se dirige a la puerta, la abre y dice:
-¡Vete y no vuelvas nunca…, nunca!
Y le deja salir a las tinieblas de la ciudad. El preso se aleja."

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En este punto se le va la pinza al argumentario del Gran Inquisidor, como suele suceder a todos los grandes estafadores del ppoderío manipulador, que ha interpretado el apocalíptico "número de los elegidos", 144.000, como un simple número contante y sonante de una minoría previamente elegida por un dios que tiene tanto de injusto como de irreal, que separa a los "elegidos" de la 'morralla descarriada'.

Es obvio que el sabihondo y gran tergiversador, desconoce que 144.000 es un número no cuantitativo, sino simbólico de la totalidad humana, cuya cifra espiritual es el 9 (1+4+4, con los ceros del infinito añadidos) que, por cierto, según el Apocalipsis, es el 6 al revés,( el número de la bestia), que sumado por la evolución de sí mismo (6+6+6=18) al fin resulta, 1+8=9. El ser humano, desbestializado y convertido a través de su conciencia universalizada en una nueva naturaleza verdaderamente digna de lo que llaman dios. O sea, en la integración de planos conscientes que espiritualizan la materia mientras hacen palpable y reconocible al espíritu mediante la conducta justa, solidaria y entrañable de una humanidad plena. El mejo relato de este proceso es la parábola evangélica del hijo pródigo. La saga de la humanidad, que sale de casa para explorar mundos y se pierde por el camino, hasta que su propio destrozo la  reconduce a su origen olvidado entre la confusión y el olvido de sí misma abducida por las cosas, los espacios y los tiempos.
La salvación evolutiva es para toda la especie cuando decide evolucionar y convertirse en La Nueva Ciudad, cuyos materiales y constructores son sus propios habitantes, no "sus jefes", una nueva humanidad reciclada y sostenible, que ha hecho su transmutación ontológica mediante la experiencia de un cambio esencial a través de sus propios errores y confusiones, en la medida en que va descubriendo el camino de lo personal a lo colectivo, por medio de la libertad, la igualdad y la fraternidad, que son la manifestación social del Amor materializador y práctico, desde la conciencia como canal del espíritu cósmico, que está presente en todo lo que existe y es el potencial del SER, a la vez, inmutable como eje sustentador, y dinámico como creador constante y universal, con infinitas posibilidades de transformación e innovación. Hasta la propia Física lo explica en las investigaciones de un premio Nobel como Prigogine: cuando un sistema del universo se degrada y se sumerge en su propia entropía, un sector de su "masa" más viva e inteligente, emprende el camino de la bifurcación, sale del enredo destructivo y comienza otra creación mejor que la que ha tenido que abandonar para no destruirse con ella. Está claro que tanto ese sector de "masa" más viva como  el sector menos vivo, eligen su estado y su decisión, la libertad es patrimonio ineludible de la humanidad. Así, pues, se "salva" o no, quien elige cambiar o permanecer en lo que ya no da más de sí. La intuición, la escucha profunda, la sincronicidad, las "coincidencias", la actitud sincera y transparente, el desapego hacia los rituales de la apariencia, pistas que parecen fortuitas pero que dejan un poso de algo nuevo en el alma, en las ideas, en la percepción...son toques de aviso muy importantes y factores del cambio de plano vital.
Ahí, al Inquisidor se le funden los circuitos y no da para más. 
Por fortuna, durante el siglo siguiente a Dostoievsky, la conciencia humana ha crecido, y  aunque no se lo parezca a las altas esferas del poder, de la ciencia superficial y mercantil del dinero, va despertando y  descubriendo aspectos que ni el autor ni sus criaturas se podían imaginar hace más de cien años.  Por ejemplo, el conocimiento del átomo y la posibilidad de no descomponerlo sino de todo lo contrario, fusionar los átomos, para obtener energía limpia y no destructiva como la nuclear, o el teléfono como acercamiento a la telepatía, Internet como expansión de la mente creadora y la unidad de lo plural en un mapa de diversidades riquísimas, sobre todo espiritual e intelectualmente, los aviones como rudimentos del vuelo espiritual imprescindible para superar desde los más altos planos del espíritu y el conocimiento las fronteras que se han puesto en la Tierra y que en realidad, en el Todo del conocimiento libre de especulación, no existen, o el ejemplo de la obsesión compulsiva de un acelerador de partículas para descubrir fuera de nosotros lo que en realidad llevamos dentro desde antes del tiempo y del espacio, por poner casos muy concretos.
El conjunto de los negocios lucrativos solo en dinero, son solo pistas desenfocadas, perecederas y dispersas por el afán de lucro y de emociones de lo que podremos ir descubriendo y haciendo realidad tangible en niveles más altos y éticos diseños de conciencia, no para alcanzar una inmortalidad que ya tenemos garantizada en el SER que somos una vez que la conciencia se ha desarrollado, sino, además,  para construir unas formas de vida que no sucumban por degeneración y abuso constante de la energía mediante el sufrimiento, el miedo y las desigualdades inhumanas, sino que podamos transformar,  cambiar y sustituir por mejores resoluciones y conductas reconfortantes y fuentes de felicidad a base del equilibrio y una justicia no solo administrativa, sino sobre todo como forma natural de convivencia. 

Estas "revelaciones" no son patrimonio de ninguna religión, sino del SER que todos y todas compartimos en esencia, pero que debemos ir descubriendo en el fluir de la vida de cada uno y una, para poder compartir cada fragmento y cada pieza en el puzle universal en construcción, del que todos y todas formamos parte por el hecho simple de haber nacido en esta dimensión, y que nos hace descubrir otra, que debe ser obra nuestra,  donde no haya primeros ni últimos, vencedores ni vencidos, sino cooperación plena y transparente, empática, que va facilitando asuntos que antes de empezar el camino del cambio se presentaban como  irresolubles. De ahí, la importancia del despertar y de no valorar y aspirar solo a lo más fuerte, importante y fastuoso, poderoso en apariencia, pero en el fondo tan frágil, lábil y fugaz como lo aparentemente insignificante.
Está en nuestras manos el asunto y el trabajo, que es mucho más agradecido y reconfortante de lo que pueda parecer a las mentes habituadas a la mera mecánica de los automatismos "normales". Buda, Lao Tzé, Heráclito, Aristóteles, Pitágoras, Hipócrates,  Jesús de Nazaret, Rumi, Ibn Arabi, Paracelso, Spinoza, Kant, Hegel, Marx, Jung, Husserl, Einstein, Tesla, Assimov, Prigogine y posiblemente Stephen Howking, lo comprendieron y lo experimentaron de diversos modos. Basta leer y reflexionar sobre sus textos experimentales, y la historia humana para deducir que es posible y necesario cambiar de parámetros, percepciones y planes interactivos, si queremos que el mundo no se convierta en un desértico infierno letal para la vida. Está en nuestras manos y sobre todo en nuestra conciencia porque nunca cambiamos solos, la misma energía que movemos y otros mueven, es interactiva y, de alguna manera, "contagiosa".