martes, 23 de junio de 2020

La voz de Iñaki Gabilondo | 23/06/20 | Esta página no se puede pasar así





No quiero ser pesimista, porque estoy convencida de que el pesimismo es una fuente de deterioro energético y de caídas en picado de consecuencias fatales. Pero a la vez no considero que la toma de conciencia de la realidad por más nefasta que resulte, sea pesimismo. Al contrario, es verdadera inteligencia como también lo son la ética, la transparencia y la responsabilidad al hacerse cargo de la realidad inevitable que tenemos delante. O sea, que lo último que puede hacerse en una sociedad que desea ser sana, justa y democrática, libre de verdad y decente, es no querer hacerse cargo de la enfermedad crónica que la está matando. 
Está quedando clarísimo que la buena voluntad sola no basta, si además no se materializa y se hace posible con inteligencia y lógica moral. Sí, porque la lógica también puede ser inmoral y seguir siendo lógica. Ese era el tema de debate que diferenciaba en la Grecia clásica, a los filósofos de los sofistas y lo que ahora debería diferenciar la verdadera política como noble, desinteresado y generoso servicio a la politeia (ciudadanía) de la demagogia saltimbanqui del politiqueo politiquista, que es el equivalente actual  a la sofística de antaño. Pero por el contrario la lógica puede ser social e individualmente letal  y seguir siendo lógica. Es la diferencia que determina lo que significa ser inteligentes o ser solamente "listos" para vivir del oficio, 'la listeza' no es inteligencia completa, es sólo una habilidad parcial de la mente, que sin espíritu ni alma, ni conciencia que la alimente, en nada nos diferencia de un ordenador o de una Thermomix. 

Con este prólogo solo intento despejar el camino de la reflexión para que la avalancha que nos aplasta no se nos lleve por delante en el impulso natural de la indignación que siempre acaba  como el rosario de la aurora: donde empieza, después de hacer el recorrido de siempre repitiendo los mismos latiguillos devotos. Chancharremanchas, los llamaban en los pueblos del Valle de Alcudia cuando yo era chica y mi madre maestra rural en aquellos lugares increíbles de cuyos nombres no podría ni deseo olvidarme jamás. 

Veamos. Lo que estamos padeciendo en este tiempo no es solo un caos puntual, sino la manifestación demoledora e inevitable de lo que hasta ahora no hemos querido reconocer, aclarar ni solucionar y con lo que hemos convivido tan rica como miserablemente durante generaciones. No es solo "culpa" de los azules, los rojos, naranjas, verdes y morados, convertidos en un marrón apabullante. Ese gazpacho del caos, viene de muy lejos, y el no quererlo ver ni asumir ni cambiar ya no es cosa de la herencia recibida, sino sobre todo de nuestra nula disposición para asumir, reconocer y cambiar una vida mecánica y obediente, inexplicablemente cómoda(¡!) establecida sobre un lodazal histórico que ha ido haciendo costra sin que el fango underground se haya limpiado nunca. Por más cemento y edificios que se hayan construido encima, los sub-cimientos siguen siendo una fosa séptica, con lo cual, lo edificado se agrieta, se tambalea y acaba por derrumbarse por saturación del peso añadido y haciendo de la sociedad una Pompeya zombi. Es un mal global, no cabe duda, pero hay que reconocer sin complejos de inferioridad subrevalorados, que España es uno de los países de Occidente que peor ha llevado su curriculum histórico desde hace la tira de siglos. Constantemente se ha pasado su historia a la greña consigo misma. De traicionar a Viriato, asesinar al propio hermano para quitarle el poder, (algún día habrá que revisar el "milagro" por el que Isabel Trastamara llegó al trono de Castilla, por liquidación de dos hermanos muertos del mismo mal repentino, más cuñada y sobrina missing) machacar, arruinar y quemar moriscos y judíos a lo bestia y hacer de América Latina un objeto de rapiña durante siglos, que para colmo ni siquiera sirvió, como en el caso inglés, para que España mejorase y progresase, al menos materialmente...Sino todo lo contrario: mantuvo el montaje sistémico imperial de unas castas sociales opresoras e inútiles que llevan siglos viviendo de las rentas a costa del sacrifico, la ignorancia, la incultura y la opresión de los pueblos ibéricos, que han llegado a mimetizarse religiosamente con semejante disparate. Y ahí estamos todavía. 
Mientras el mundo circundante ha ido avanzando en mejoras aparentes como derechos, libertades, igualdad, sindicatos, conciencia cívica e inteligencia colectiva, España se ha ido acoplando en las formas sobre todo, nunca en el fondo, porque no hay fondo que se haya despertado de verdad y desde el estado de necesidad avanzar hasta el despertar común, solidario y civilizado en esencia no solo en "modales" y gestos "educados", que solo tapan el vacío de sustancia inteligente que falta porque no se ha cultivado nunca a nivel social. Solo se han ido colocando pegatinas para tapar agujeros y colocar "perfiles" de los mismos perros con distintos collares.

Así, sin más, se ha perpetrado el trágico esperpento de convertir una dictadura en una democracia, cuya cabeza visible la ha diseñado un dictador y cuyos principios desvergonzados estamos padeciendo con la connivencia de la "clase política" mandamás. Como si algo así pudiese hacer milagros. Sin educación democrática, sin convivencia cívica, sin diálogo social asumido como normalidad, y todo envuelto en una onda taurófila de manadas, puertohurracos institucionales, golpismos y gales, corrupción a  saco, bendecidos por la misma mano negra que hace posible el engaño, la explotación, las cloacas "necesarias en la democracia" (palabras de un 'socialisto' como González) o la calumnia sin consecuencias jurídicas como la de Aznar en el 11M o las del pp en estos momentos. 

Un pueblo civilizado y sano jamás publicaría en grandes titulares ni en primera página las guarradas lenguaraces del politiqueo, bodrios inmorales y verdadera mierda asocial pero realmente intranscendente. Cuando la Noticia que nos interesa e incumbe, con mayúsculas es la que está a la altura de la realidad: Iñaki hoy lo deja meridiano. Es imposible pasar página porque esto, desgraciadamente, no es un página suelta, es un manual entero de despropósitos, un tratado de desolación y vergüenza histórica, del que es imposible sentirse "patriotas" ni admiradores, sin resultar parte enferma y afectada gravemente por aquello que se repudia y rechaza a nivel emocional, porque simplemente se ha sustituido el conocimiento de nuestra historia por los cuentos y leyendas que nos impidieron conocer la realidad y excluir a los autores del desaguisado nacional de toda responsabilidad, si ese juego sucio permite un estatus molón, una vida cómoda y un ego a tutiplén, sin problemas de conciencia, porque el sistema ya se ocupó de eliminar tonterías moralistas  y cursiladas como la corresponsabilidad y la correspondencia entre lo que hacemos o no hacemos y lo que nos pasa o no puede pasarnos según nuestras opciones y actitudes. Pero ¿dónde se enseñan esas rarezas?, ¿ "quién le importa lo que yo diga o lo que yo crea"? Ya se nos regaló la libertad en los ochenta. No la libertad para mejorar la sociedad, ni para expresar la disconformidad social ni para mejorar el presente con ideas nuevas, constructivas y regeneradoras. No. La libertad que nos vendieron solo fue la manga ancha de poder decir en voz alta cualquier burrada sin que nadie pusiera el grito en el cielo, la libertad no era el cambio de rumbo sino solo el cambio de chips formales, era no ir a la cárcel por contar un chiste o por comprar el Play Boy, y que las fotos de mujeres en bolas llenasen los kioskos y que el propio rey convirtiese su corte en un puticlub de amiguitas facilonas y de buen ver sin que la reina hiciese lo que cualquier mujer normal hubiese hecho en su lugar: pedir el divorcio, que fue una de las concesiones democráticas más escandalosas. Si la normalidad era que el derecho de pernada marital fuese el recibo con que la mujer pagaba su manutención conyugal, ya que ser la chacha de todos no era suficiente. 

Si ese panorama es libertad autentica, yo soy Miss Universo. La prueba del fraude es la realidad que padecemos, bastante más jodida que la de nuestros vecinos europeos más habituados a la democracia sin tapujos dictatoriales adjuntos. 

El baile de las cifras es un fenómeno normal y muy manipulable en un tiempo de confusión y chanchullos de transmisión rápida y por ello incomprobable en el poco tiempo que exigen las prisas por dar el campanazo de cualquier cosa.  El fallo es confundir prisa e histeria informativa con verdad creíble y eficacia comprobable. El fallo garrafal es usar la realidad que hay que conocer y mejorar, como metralla ad hoc para cargarse a un "enemigo" que en realidad es el espejo de uno mismo, que debería cooperar en el bien común y no impedirlo cuando aun no está o destrozarlo si ya funciona. Y no un episodio más de Juego de Tronos. 

El antídoto a todo ataque es la comprobación presencial de los hechos. Unos comités cívicos de revisión e inspección ciudadana, formados por personal sanitario, que nazcan de las juntas vecinales, donde todo el mundo se conoce y todos saben de quiénes pueden fiarse y de quienes no. Y que sean esos comités de toda garantía los que envíen los datos reales al Gobierno y al Parlamento, para que no haya posibilidad de infiltraciones y juegos sucios, tan propios del pp sobre todo, que es un maestro en manipular, calumniar , confundir y buscar los puntos débiles de quienes le impiden partir el bacalao y llevárselo crudo al precio que se sea. Los escrúpulos de conciencia no existen sin conciencia previa. Ya lo hemos comprobado durante años en las juntas municipales lo que son capaces de hacer. 

Si esas comisiones ciudadanas existiesen, la transparencia estaría garantizada y las cifras de afectados y de muertos serían las auténticas. Pero si se confía más en los ordenadores que en el vis a vis personal, en función de la rapidez más que de la eficacia, el resultado es nefasto. A la ciudadanía no le importa que los informes no sean diarios si ese ritmo va marcado por la confusión y el desdecirse constante. Es preferible ser informados semanalmente con un garantías de autenticidad comprobable, que estar las 24 horas desdiciéndose con la mejor voluntad y un desconcierto caótico que no resulta ya fiable. Y no ror culpa del portavoz, sino porque la voz no es la voz del pueblo, sino el crujido de máquinas, guiño de pantallas y sombras chinescas imposibles de comprobar por muy buena intención que se tenga. El portavoz está desautorizado por la mecánica de un proceso autómata incontrolable y cada vez más marciano y alejado de la realidad.

La muerte de nuestros hermanos ancianos es un fenómeno de todos modos  inevitable en el estado actual de nuestra especie. No hay otro modo de terminar el tiempo  en este mundo finito que el pasaporte del adiós presencial.
Lo que sí es evitable de todas todas e imperdonable cuando actúa es la crueldad, la depravación de elegir a quien se atiende y se salva y a quien se deja morir porque ya no es rentable su existencia ni su enfermedad ni su invalidez. Por eso se salva a quien viene de la sanidad privada y se condena a los pacientes en la sanidad pública. Que lo haga el pp como que lo hagan otros no lo empeora. Es un crimen calculado en frío y propio de sociópatas. No tiene justificación alguna. Y la justicia tendrá que decir la última palabra. Aunque eso en España está muy complicado. El derecho se ha convertido en un cambalache al que se dedican mayoritariamente personajes poco recomendables, adiestrados por sus familias en un clima de miseria moral sin formación consciente, sin valores ni miras de ámbito más alto que mantener los intereses propios a salvo haciendo de la Ley a su medida el juego más sucio y más repulsivo con tal de que favorezca a su negocio. De hecho se considera buen abogado el que es capaz de hacer con sus manejos "legales" que se vayan de rositas asesinos, ladrones, prevaricadores, corruptos y mafiosos, siempre que se puedan pagar la minuta. Sin importar un bledo que la víctima sufridora pague las costas del proceso. Si hubiese justicia indecencias de ese calado serían imposibles. Y los jueces que lo intentan lo tienen dificilísimo. España es un modelo de lo que nunca hay que hacer si se quiere una sociedad justa e igualitaria de verdad y no un sainete indecente repetido tantas veces que ya da tanto asco como vergüenza. Y si se añade el jubileo y la bula constitucional, para reyes de moral missing, no sé de qué nos asustamos por todo lo demás. Dime si distingues entre la basura y comida sana y te diré como es tu nutrición.

El ser humano está para algo. Y prescindir de él para someterlo a la tecnología y no al revés, hasta para gobernar, suele tener muy malos resultados. Lo estamos comprobando. El poder de la mano negra que intenta no dejar títere con cabeza que no dé dólares y euros a lo bestia hasta el exterminio, el suyo incluido, se vale de esa confianza ciega en la mecánica sin corazón de la tecnología "infalible" en su falibilidad. Las máquinas no piensan, solo obedecen programas prefabricados y cuando los programas fallan no hay forma de arreglar el desastre. La máquina o se rompe o destroza lo que pilla, aun a sus propios inventores. Podríais ver  y analizar despacio 2001 Odisea en el espacio de Stanley Kubrik. Y,  por favor, ya sin ciencia-ficción, leed a Edward Snowden antes de que su testimonio desaparezca o sea deformado, y ya veréis qué conexión tiene su realidad, con Orwell, con Huxley y con nosotros. Con esta pandemia y sus consecuencias. 
Nada de bulos. Realidad comprobable a tope para quienes estén dispuestos a despertar por sí mismos antes de ser despertados a hostias sin remedio.

Ainsss!!!!


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Esto puede servir para ilustrar el comentario sobre las bases antropológicas del consuetudinario despiporre español hasta ahora sin remedio conocido.
¿Conocéis algún país donde estas cosas ocurran con tanta normalidad como frecuencia y nunca pase nada de nada porque siempre hay un alibí "muy legal"
que todo lo apaña y la ppasta lo ppermite, claro?
Pues lo mismo pasa con la anti-ppolítica. Que los ppretenciosos restauradores son un fraude. Y la ciudadanía la eterna ppaganini de estropicios. En  cualquier país eurovecino esto sería imposible, y encima repitiendo jugada varias veces.
Así se restaura en España y se hacen transiciones transaccionales. Una especialidad muy nuestra. Patio de Monipodio a tutiplén desde la cúpula a la base del mismo mejunje, ida y vuelta.


La fallida restauración del Ecce Homo de Borja a cargo de Cecilia Giménez dio la vuelta al mundo en el año 2012. Pero no se trata de un caso único, ya que este tipo de intervenciones inadecuadas sobre el patrimonio artístico son más frecuentes de lo que parece y provocan "cambios irreversibles" en algunas obras.
Un ejemplo lo acaba de padecer un coleccionista particular de València, quien encargó por unos 1.200 euros a un restaurador de muebles y otras piezas como espejos la limpieza de una copia de una de las famosas Inmaculadas de Murillo. Su sorpresa fue mayúscula cuando, al devolverle la pieza, vio que el rostro estaba completamente desfigurado y que, además, guardaba un inquietante parecido con el inclasificable Ecce Homo de Borja.



Al pedirle explicaciones al autor de la 'restauración', este intentó 'solucionar' el problema, pero el resultado del trabajo ha sido una imagen que nada tiene que ver con la original. Ahora, el coleccionista se ha puesto en contacto con otro especialista, este sí formado para esta labor, que intentará rehabilitar la obra, relata el propietario.
La vicepresidenta de Relaciones Internas y coordinadora de la Asociación Profesional de Conservadores Restauradores de España (ACRE), María Borja, explica que aberraciones como esta son "desgraciadamente mucho más frecuentes de lo que se piensa". "Solo conocemos los casos que la sociedad denuncia a través de prensa o redes sociales, pero hay multitud de situaciones donde las obras son intervenidas por personas que no tienen formación. Las obras sufren este tipo de intervenciones no-profesionales, pudiendo, provocar un cambio irreversible", asevera.
Sobre si son necesarios cambios normativos para evitar este intrusismo laboral, esta portavoz señala que la profesión del conservador restaurador no está regulada, por eso este es uno de los objetivos fundamentales de ACRE. En la Ley 4/1998, de 11 de junio del Patrimonio Valenciano no aparece disciplina, "ya que en ningún momento se especifica quién ha de intervenir un Bien de Interés Cultural, sea mueble o inmueble", recalca.


Detalle del resultado final del cuadro originalmente de Murillo.
Detalle del resultado final de la 'restauración' de la copia de Murillo
Añade la restauradora que hay varios tipos de protección que se le da a los bienes culturales que integran el Patrimonio Valenciano: Bienes de Interés Cultural, Bienes inventariados no declarados de interés cultural y Bienes no inventariados del patrimonio cultural.
Según el artículo 16.4, de la Elaboración del Inventario, "a los solos efectos de la elaboración del Inventario General, los propietarios o poseedores de bienes muebles del patrimonio cultural, del valor y características que reglamentariamente se determinen, están obligados a comunicar su existencia a la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia".
Es decir, son los propietarios de los BIC los tienen la obligación de informar a la administración si van a ser intervenidos. Pero suceden dos cosas, que el propietario no tenga declarada la obra frente a la Conselleria de Cultura, y, por lo tanto, no esté obligado a comunicar la intervención de Conservación-Restauración, "por lo que no habrá ningún tipo de control sobre quién ejecutará ese trabajo, pudiendo ser una persona sin formación".
"Y por otro lado, -prosigue María Borja- la propia Ley de Patrimonio no obliga ni recomienda específicamente que las intervenciones sean ejecutadas por profesionales formados en conservación-restauración. Esta carencia legislativa conlleva a las intervenciones desastrosas que de vez en cuando nos llegan, sobre todo saltan las alarmas cuando se trata de tallas románicas o imágenes renacentistas de gran valor".
Además, la restauradora incide en que "otro problema importante es que la inspección de los trabajos de conservación-restauración por parte de la Conselleria de Cultura no acaba de ser todo lo rigurosa y exhaustiva que debería". Todos estos son factores que provocan que el patrimonio cultural "se encuentre en una situación bastante vulnerable", añade.

La importancia de contar con profesionales

Desde la asociación hacen notar que hay muchos profesionales con una formación en conservación-restauración en centros oficiales, con titulaciones superiores, con un código deontológico a nivel europeo."Es importante contar con profesionales, porque las piezas han de estudiarse de forma individual, son piezas únicas, con un valor histórico, cultural y emocional, los materiales han de ser reversibles y debe haber una labor didáctica para con los propietarios de los bienes, por supuesto, una garantía de un trabajo bien realizado, con rigor y ética profesional", declara.
Entre los casos de este grupo de 'restauraciones de los horrores', cita los casos de "las Figuras de Rañadoiro, en Asturias; el San Jorge de Estella, Navarra, que llegó a los tribunales, o La Dolorosa de Arucas, en Las Palmas de Gran Canaria".
A estos es posible añadir muchos ejemplos de agresiones a patrimonio inmueble, donde no se ha contado con un profesional de conservación restauración: "limpiezas en fachadas históricas demasiado abrasivas, adaptaciones en ermitas protegidas para utilizar como aparcamiento, desaparición de elementos ornamentales originales...", enumera.
"Pero lo más importante es que este tipo de intervenciones se suceden todos los días y no llegan a prensa, los profesionales que nos dedicamos a la conservación-restauración, en nuestros talleres o a pie de andamio, observamos muchas más de las que nos gustaría", concluye.


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