jueves, 25 de junio de 2020

El desastre climático no para. Ya lo estamos pagando carísimo. La pandemia solo es una nimiedad comparada con lo que va a seguir pasando si lo más importante solo sigue siendo el dinero, la avidez por consumir siendo consumidos y por comprar siendo la plusvalía del mercadillo terminator, entretenidos en dimes y diretes de nimiedades, cotilleos, bulos y basuras adjuntas, mientras nos vamos por el desagüe de una evolución sin pies ni cabeza que solo depende de lo que hagamos con ella...En fin...Las cervecitas y cigarrillos del terraceo no van a ser la solución sino el broche-basura del disparate y el fin de fiestuki autoexterminador más idiota del cosmos cósmico. Ainsss!!!!!! ¿Para qué sirven la ONU, la OMS, ACNUR, la FAO, la UNESCO, ante este panorama devastador? Dejemos de consumir a lo tonto, potenciando lo local autoproducido en común, solo de ese modo este sistema descerebrado y terminator desaparecerá 'per se' sin necesidad de montar pollos. No se puede cambiar a mejor instalados en la "comodidad" de lo peor, convencidos, para más inri, de que lo peor es lo que el sistema nos ha vendido y le hemos comprado como "lo normal"







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Hace unas semanas te contamos una de las peores catástrofes ambientales en la historia del Ártico: el vertido tóxico de 21.000 toneladas de combustible diésel en tundras y ríos dentro del Círculo Polar Ártico, al norte de Rusia.
Hoy nos hemos enterado de otra fuga de combustible diésel en una central de energía en el Ártico ruso, con 5 toneladas de productos derivados del petróleo vertiéndose a los ríos.
La fauna y la flora de esta región sufrirán durante muchos años las consecuencias de este desastre, al igual que las personas que viven aquí y dependen de estos ríos. Limpiar el impacto devastador en esta zona tan remota es muy difícil o incluso imposible.
Estos días, el Ártico sufre una ola de calor sin precedentes, registrando temperaturas de hasta 38 ºC. Accidentes como estos van a ocurrir cada vez con más frecuencia debido al cambio climático y al deshielo del permafrost, la capa de suelo en las regiones polares que permanece siempre helada y sobre la que están construidas centrales nucleares, térmicas y gaseoductos.
Y países como el nuestro no son ajenos a esta catástrofe natural: España compra petróleo y carbón a Rusia por lo que somos parte del problema. Los accidentes seguirán ocurriendo mientras los gobiernos de todo el mundo sigan dependiendo de los combustibles fósiles y permitiendo que las empresas contaminantes hagan negocio con ellos como de costumbre, saqueando el medio ambiente por beneficios económicos.
Pero aún estamos a tiempo. Tenemos que hacer frente a la emergencia climática con la misma determinación con la que ahora estamos abordando la emergencia sanitaria, construyendo un mundo más seguro y resiliente, con bosques y océanos sanos, que no dependa de la quema de combustibles fósiles.
Solo entonces podremos decir que accidentes como estos son algo del pasado.  Únete a Greenpeace y ayúdanos a seguir trabajando por un futuro verde y en paz >>

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