miércoles, 29 de abril de 2020

La voz de Iñaki Gabilondo | 29/04/20 | El capitalismo se salta sus línea...

  


Muy acertada y oportuna esta reflexión de Iñaki.
Hay algo evidente: el capitalismo salvaje está compuesto por seres humanos también. Es cierto que a rasgos generales, su humanidad está en entredicho constantemente, pero está, de eso no cabe duda. Nacen y mueren solos, como los pobres. Son infelices y desgraciados en muchos aspectos de sus vidas, sobre todo cuando descubren que el dinero no puede comprar la felicidad, ni el equilibrio, ni la salud, ni el verdadero amor, ni la inteligencia que uno mismo no quiere desarrollar porque está convencido de poder pagar para que piensen por él o para que lo salven del infierno que él mismo está creando constantemente si da limosnas en la parroquia para comprar a dios y no porque le importe el sufrimiento de los pobres que le tienen sin cuidado. Tal vez por ese estado de pérdida de sí, de miseria íntima, los ricos capitalistas también lloran y se mueren de asco sin poder evitarlo a base de cheques al portador. 
Es posible que esta pandemia, esta guerra sin disparos, pero mortífera a tutiplén tanto o más que una guerra de las de siempre, este boomerang inevitable, tenga el peso suficiente para despertar las conciencias capitalistas, o más bien, capitaltorpes, si fuesen capitalislistos de verdad jamás habríamos llegado a este ppudridero pplanetario. Lo del new deal, sería el abc de su orientación cotidiana y no un humillante borrón en sus cuentas viejas que nunca debería repetirse. 

Pero, afortunadamente, los ricos tienen también un equipo interno para conectar con su Ser, aunque 'normalmente' lo desconozcan y lo ignoren, y muchos de ellos se mueran sin haberlo descubierto enredados en el mercantilismo más tóxico, lo que les obligará a repetir curso una vez y otra hasta que descubran que no son robots financieros, sino Seres Humanos en evolución constante, y que mientras estén en este plano de la experiencia, tienen arreglo si abren los ojos y cambian de dirección. Entonces descubrirán su fragilidad, sus zonas oscuras, sus dependencias, sus miserias y carencias, que los bienes exclusivamente materiales no alcanzan a remediar. Entonces comprenderán que no son lo que tienen, sino que solo tienen lo que no son ni podrán ser si no despiertan. El resultado indiscutible es la historia, el legado del tiempo, donde ellos han estado llevando las riendas desde que "los dioses" aparecieron en el Planeta como ejes de los imperios, de la guerra, de la crueldad y la explotación de los más indefensos por los más violentos, avariciosos, soberbios, crueles y desalmados. Carentes de la capacidad de unir emociones e inteligencia, para dar lugar al alma, a los sentimientos y a la conciencia. Un déficit terrible que está acabando con la gallina de los huevos de oro: la vida y el Planeta.

Si el capitalismo empieza a comprender su responsabilidad demostradísima en este proceso de destrucción masiva, es posible que la sociedad humana se salve del finiquito, ya nada simulado ni en diferido. Más que evidente, en tolosmorros. La verdadera pandemia es el capitalismo carente de conciencia consciente. Que se lucra con las guerras, los conflictos, la enfermedad, l sexualidad manipulada y convertida en negocio y esclavitud, al nivel mortífero del tabaco o del alcohol, la avidez y la peor de las estupideces: usar la inteligencia para autodestruirse, la ciencia de Einstein para crear bombas atómicas y asesinar pueblos enteros, como en Hiroshima y Nagasaki, usar la biología y la química para bombardear campos y envenenar a generaciones enteras, como en Vietnam, fabricar armamento para asesinar inocentes como en Los Balkanes, Siria, Libia, Irak, o Yemen. Invadir Ghana, por ejemplo, con millones de toneladas de basuras tecnológicas supertóxicas, que están matando niños que deben trabajar quemando plásticos para sacar metales, o sacando coltán de las minas para fabricar la basura que también les matará como otro boomerang que ellos no han generado. Lo mismo vale para la quema de las selvas y la contaminación asesina de las combustiones conla pérdida in crescendo de oxígeno y ozono en la atmósfera. Ese capitalismo solo puede mejorar desapareciendo en su formato actual. Deshumanizado y por ello, depredador y suicida en su misma naturaleza degenerada. Ese capitalismo es el fabricante de la pandemia actual. Y lo sabe. 
Tendrá que asumirlo, igual que  sus cómplices no capitalistas lo han consentido como "normalidad". Tendrán que aprender a escuchar la voz de la humanidad oprimida por el concepto de "libertad de los mercados" para destruir al prójimo como así mismos, que no es la libertad de expresión ni de opinión, sino la manipulación de las necesidades, problemas y conflictos, creados para forrarse con ellos. De momento es la propia Vida la que ha constituido ante el sistema de la aberración, su propio y universal Juicio de Nüremberg. En el que posiblemente la condena no sea abandonar este mundo sino seguir en él tal y como está.

Ahora el capitalismo tiene que elegir entre su cambio o su suicidio. Y el resto de la humanidad no capitalista entre ajustarle las cuentas o iniciar un nuevo espacio en el que, sacando lo mejor de cada opción y desactivando lo peor,  entenderse cooperando en los mejores términos y opciones  posibles para poder sobrevivir sin destrozar la vida ni a los seres vivientes de cualquier especie.


No hay comentarios: