sábado, 11 de abril de 2020

Gracias al Doctor Guillermo Basauri ya no tenemos excusa para decir que no tenemos ni idea de cómo detectar y poner remedio a las varices, porque hablando de homeopatía todo se comprende muy bien, en lenguaje normal, cuando la ciencia se convierte en remedio y en empatía. En cuidado y acompañamiento. ¡Gracias!



La homeopatía en el tratamiento de las varices


Se calcula que en España más de 2.500.000 de personas sufren de varices, un 10% de la población adulta, afectando cuatro veces más a las mujeres que a los varones, aunque también hay otras fuentes que afirman que este porcentaje puede ser sensiblemente mayor (40%) al haber una parte de la población importante no diagnosticada. Y lejos de ser un mero problema estético pueden acabar resultando un verdadero problema de salud para las personas que las padecen.
En este post vamos a intentar comprender qué son las varices, cuál es su causa, qué síntomas tienen las varices y complicaciones pueden acarrear, su diagnóstico y los posibles tratamientos de las varices, teniendo en cuenta que unos hábitos de vida saludables y la Homeopatía pueden ser parte fundamental de la estrategia de tratamiento.

¿Qué son las varices?

Las venas varicosas o varices no son otra cosa que venas que se han dilatado, engrosado, y que pueden acabar presentando incluso un aspecto retorcido y arrosariado como causa de una insuficiencia venosa crónica. Cualquier vena del cuerpo puede convertirse en una variz, pero sin duda la localización más frecuente se da en las venas de las extremidades inferiores. Las varices esofágicas, relacionadas fundamentalmente con problemas hepáticos, y las hemorroides son otras manifestaciones también frecuentes de estas venas varicosas. También pueden aparecer varices en la zona genital femenina y en los testículos (varicocele).
Las varices conocidas como arañas vasculares son una forma leve de varices que suelen aparecer también preferentemente a lo largo de los muslos y de las piernas y las solemos ver como redes de vasos sanguíneos de color rojo o violáceo en la superficie de la piel.

¿Por qué aparecen las varices? Causas de las varices

La sangre sale del corazón y se distribuye por todo el cuerpo a través de las arterias y esta sangre vuelve al corazón de nuevo, para comenzar otra vez su viaje tras pasar por el hígado y los pulmones donde se purifica y se vuelve a llenar de oxígeno, utilizando las venas como camino de vuelta. Ocurre que este camino de vuelta se tiene que realizar en gran medida contra la gravedad por lo que las venas están dotadas de unas válvulas que se abren a medida que la sangre sube hacia el corazón y luego se cierran para impedir que la sangre vuelva hacia atrás.
Cuando los músculos de las piernas se contraen al caminar funcionan como bombas que impulsan la sangre hacia arriba. Esta acción de exprimir las venas que generan los músculos al contraerse, junto con la acción de las válvulas venosas, consiguen el retorno de la sangre venosa hacia el corazón.
La debilidad o el fallo de estas válvulas es el responsable de que parte de esa sangre venosa vuelva hacia atrás y acabe sobrecargando y dilatando las paredes de esas venas que tienen que acabar soportando una presión sanguínea excesiva.
La causa fundamental por la que estas válvulas fallan tiene que ver con una tendencia personal de tipo genético a la que se suman factores de riesgo que harán que esta predisposición de la persona se manifieste de una manera más temprana y severa.
Los factores de riesgo más importantes para la aparición de causas de varices son:
  • Antecedentes familiares. Como ya decíamos, parece ser que la carga genética es importante en la aparición de la insuficiencia venosa crónica y de las varices por lo que es lógico pensar que las personas que tengan familiares cercanos con varices tendrán más probabilidades de sufrirlas también.
  • Ser mujer. Los cambios hormonales que se dan durante el embarazo o la menopausia tiende a relajar y debilitar las paredes venosas, lo que hace más fácil que se éstas se distiendan ante la presión de la sangre. Los tratamientos con hormonas también pueden aumentar el riesgo de padecer varices.
  • Embarazo. Durante este periodo de la vida de la mujer confluyen varios factores que favorecen la aparición de las varices. Los cambios hormonales, el aumento de la cantidad de sangre, el aumento del peso, la dificultad al retorno venoso que ejerce el crecimiento uterino y la disminución de la actividad física vigorosa pueden ser los más importantes y causar varices.
  • La edad. Con la edad las venas se debilitan, pierden su elasticidad, y las válvulas venosas también van deteriorándose con lo que su resistencia a la presión que ejerce la sangre en ellas y su eficacia en la propulsión de ésta hacia el corazón también será menor y hará que tiendan a dilatarse.
  • El sobrepeso. El peso excesivo es uno de los factores claves en el incremento de la presión sanguínea en las piernas.
  • La falta de actividad física. Si los músculos de las piernas no bombean la sangre todo el retorno se dificulta. Así que todo lo que sea permanecer mucho tiempo sentado o de pie con escaso movimiento potenciará la insuficiencia venosa y las varices.
  • El calor. Siempre será un factor predisponente y agravante al contribuir a la dilatación de las venas.

¿Qué son los síntomas de las varices?

En ocasiones las venas varicosas pueden no dar ninguna molestia y tan solo manifestarse como venas dilatadas de color azul oscuro-púrpura. Pueden llegar a aparecer como cordones gruesos y retorcidos generando problemas estéticos importantes en los pacientes que las sufren.
Los síntomas de las varices suelen ser del tipo:
  • Dolor, ardor, tensión y sensación de pesadez en las piernas. Suele aparecer o agravarse tras estar sentado o de pie un tiempo prolongado y mejora con el ejercicio físico y manteniendo las piernas en alto.
  • Sensación de calambres en las extremidades inferiores.
  • Hinchazón y edema en piernas, tobillos y pies.
  • Picor alrededor de las varices.

¿Qué tipo de complicaciones pueden producir las varices?

Las complicaciones que pueden crear las varices que vamos a comentar no van a aparecer en todas las personas afectadas, pero es importante tenerlas en cuenta porque algunas de ellas pueden requerir tratamiento médico urgente.
  • Angiodermitis ocre. Quizás no debiéramos considerarla propiamente una complicación de las varices, pero sí una manifestación añadida al resto de la sintomatología habitual de las varices. Consiste en el oscurecimiento progresivo de la piel en el tercio inferior de la pierna por depósito de hierro de los glóbulos rojos que se filtran desde el interior de las venas varicosas.
  • Hipodermitis indurativa crónica. Se denomina así a la inflamación y endurecimiento de la piel y del tejido celular subcutáneo próximo a la zona varicosa. Suele acompañarse de dolor local.
  • Úlcera varicosa. Pueden formarse úlceras, más o menos dolorosas, en las zonas de piel cercanas a las venas varicosas. Antes de aparecer las lesiones la piel de la zona suele presentar un cambio de color y de textura que anticipa la aparición de la úlcera. Como decía, pueden ser dolorosas y pueden además sobreinfectarse como una complicación añadida. Su tratamiento convencional suele ser largo y su evolución tórpida.
  • Hemorragia venosa. Las venas especialmente gruesas y superficiales pueden, ocasionalmente, explotar y producir una hemorragia. Esto suele ocurrir, normalmente, en relación con pequeños traumatismos. La hemorragia no suele ser grave pero siempre requerirá tratamiento médico urgente.
  • Tromboflebitis. Es un proceso inflamatorio de la vena que se acompaña de la formación de coágulos sanguíneos, los trombos, en el interior de esa vena. Este proceso puede darse tanto en venas superficiales como en venas profundas (trombosis venosa profunda). Tanto en un caso como en el otro existe la posibilidad de que un fragmento del trombo se desprenda y viaje por el torrente sanguíneo provocando una embolia a distancia. Esta complicación es mucho más frecuente en las trombosis profundas, pudiendo provocar una embolia pulmonar. La vena afectada duele y suele presentarse dura y tensa. También es frecuente que aparezca enrojecimiento e hinchazón en la zona de piel periférica.

¿Cómo se diagnostican las varices?

El diagnóstico de las venas varicosas suele hacerse por exploración simple de las piernas con el paciente de pies. Es muy importante también tener en cuenta las sensaciones y la descripción de la sintomatología que nos cuenta la persona, que tendremos especialmente en consideración a la hora de individualizar nuestro tratamiento homeopático de las varices.
La Ecografía Doppler de los trayectos venosos es también una prueba que se usa frecuentemente. Es indolora y no utiliza radiación por lo que puede usarse con total seguridad y confianza. Nos da una información muy valiosa sobre la anatomía y la funcionalidad de las estructuras venosas afectadas.
Otras técnicas diagnósticas como la Flebografía, Angioresonancia o AngioTC podrán utilizarse en ocasiones muy excepcionales para diagnosticar las varices (varices pélvicas o varices intraabdominales)

¿Se puede prevenir las varices?

Si una persona tiene una predisposición personal importante a desarrollar varices será muy excepcional, por no decir imposible, que estas varices no lleguen a manifestarse en algún grado. Lo que sí que podremos hacer es poner en marcha hábitos de higiene vital que permitan minimizar su manifestación y mejorar la sintomatología de las que ya hayan aparecido. Para prevenir las varices será fundamental intentar mejorar la circulación sanguínea y el tono muscular de esas piernas.
  • Hacer ejercicio. Como decíamos, muchas personas van a tener varices a pesar de hacer ejercicio desde adolescentes, pero cómo evolucionen y su pronóstico será completamente diferente en una persona activa que en una persona sedentaria. Así que ejercicio siempre; caminar, bici, piscina…y no olvidar que algunas tablas sencillas de ejercicios para tonificar y fortalecer la musculatura serán también de gran interés. Unos músculos de las piernas fuertes bombearán mejor la sangre hacia el corazón.
  • Evitar el sobrepeso. A esto contribuirá una correcta actividad física y una alimentación adecuada.
  • Evitar el tabaco. Fumar es uno de los peores hábitos para el sistema circulatorio, sobre todo arterial pero también venoso. Los fumadores con varices tienen más probabilidades de hacer cuadros de tromboflebitis.
  • Cuidado con los tratamientos hormonales. Los médicos siempre debemos intentar cuidar la salud de las personas haciendo el menor daño posible, pero, a veces, se hace necesario utilizar tratamientos que sabemos que pueden tener efectos no deseados. Si es el caso y teniendo varices debes usar tratamientos hormonales habrá que ser especialmente cuidadoso en mantener los mejores hábitos posibles en relación con el cuidado de tu circulación venosa.
  • Cuidar los hábitos posturales. Evitar estar mucho tiempo sentado o de pie sin movernos y mantener las piernas en alto siempre que tengamos oportunidad serán hábitos muy saludables para la circulación venosa.
  • La ropa. Evitar la ropa ajustada, sobre todo calcetines y medias de las que “dejan marca” y los zapatos de tacón alto.

Tratamiento convencional de las varices

No existe un tratamiento curativo de las varices pues ni la cirugía garantiza que no puedan volver a aparecer de nuevo. Hay que pensar que el trabajo que ya no harán las venas que hemos extirpado o esclerosado lo tendrán que hacer otras y si la persona tiene predisposición a desarrollar varices es muy probable que con el tiempo puedan volver a aparecer.
Así que mantener los mejores hábitos posibles, medias de compresión que ayuden a que las venas no se dilaten y a que la sangre fluya mejor hacia arriba y, en último caso, las técnicas invasivas y quirúrgicas serán las opciones convencionales con las que contaremos para aliviar a estos pacientes.
Entre los tratamientos convencionales de las varices más utilizados se encuentran la escleroterapia con espuma, el tratamiento con láser y la extirpación quirúrgica de la vena.

La Homeopatía en el tratamiento de las varices

En mi experiencia, la Homeopatía supone uno de los tratamientos más interesantes para las varices. Para ayudar a estos pacientes, podemos actuar a varios niveles fundamentales:
  • Modular la predisposición personal a sufrir varices con Homeopatía
Sabemos que hay personas que, incluso independientemente de sus hábitos de vida, van a tener tendencia a padecer varices, y tenemos medicamentos homeopáticos que pueden ayudar a estos pacientes a frenar sus tendencias patológicas naturales.
Medicamentos homeopáticos como PULSATILLA, SEPIA o LYCOPODIUM serán algunos de los que podremos utilizar en esos pacientes que sabemos con predisposición a las varices.
  • Mejorar las molestias y la sintomatología de las varices con Homeopatía
Pesadez, edema, dolor, picores, calambres…son síntomas que pueden aparecer en estos pacientes pero que no siempre lo harán de la misma manera ni en todas las personas.
Algunos notarán mucha agravación con el calor, con los ciclos hormonales o con la falta de ejercicio y así cada paciente nos contará, y para nosotros será muy importante, cuál es la forma particular en la que sufre sus varices. Incluso, habrá personas que no tengan molestias y consulten solo por un tema estético.
Medicamentos homeopáticos a base de HAMAMELIS VIRGINIANA, AESCULUS HIPPOCASTANUM, FLUORICUM ACIDUM o CAARDUS MARIANUS, entre otros, nos serán de gran ayuda a la hora de tratar las molestias de cada paciente una vez que hemos individualizado su sintomatología.
  • Tratar las complicaciones de las varices con Homeopatía
Las dos complicaciones más frecuentes de las varices con las que yo tengo más experiencia son las úlceras varicosas y las tromboflebitis.
Aquí medicamentos homeopáticos a base de LACHESIS, CARBO VEGETABILIS, SECALE CORNUTUM, ARNICA, KALI BICHROMICUM, NITRICUM ACIDUM o VIPERA REDI, solo por citar algunos como siempre os digo, pueden resultar grandes aliados a la hora de mejorar la evolución y el pronóstico de estos pacientes.
  • Mejorar el tono venoso con Homeopatía
Contamos además con medicamentos homeopáticos como HAMAMELIS, AESCULUS, SILICEA o CALCÁREA FLUÓRICA que pueden actuar mejorando el tono y la calidad de los tejidos que forman las paredes da nuestras venas. Será muy interesante tenerlos en cuenta incluso en pacientes con poca o ninguna sintomatología con el fin de intentar mejorar su pronóstico a futuro.
  • Mejorar el posoperatorio cuando el paciente tenga que someterse a cirugía con Homeopatía
En las varices y en cualquier otro tipo de cirugías yo siempre recomiendo a mis pacientes pautas muy sencillas con medicamentos homeopáticos para hacer más llevadero el posoperatoria y minimizar el riego de complicaciones.
Entre los medicamentos homeopáticos que suelo recomendar con más frecuencia están ARNICA MONTANA, STAPHYSAGRIA, PHOSPHORUS, PYROGENIUM o HAMAMELIS. Usaremos unos u otros según cada caso concreto.
Las varices no se curan pero se pueden tratar y atender de manera que la persona que las sufre pueda tener una vida de calidad a pesar de padecerlas, evitando además el riesgo de complicaciones y cirugías en la medida de lo posible.
Buena alimentación, actividad física cotidiana, evitar el sobrepeso y los tóxicos de todo tipo serán pautas fundamentales.
Y, en mi experiencia, el uso de medicamentos homeopáticos, correctamente pautados de forma individualizada por un médico experto en homeopatía, puede ser otro elemento de inestimable ayuda en la vida de estas personas.

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