jueves, 16 de abril de 2020

La voz de Iñaki Gabilondo | 16/04/20 | Los riesgos de un no acuerdo

     


El problema español es que nuestro estamento político se nos ha hecho viejo sin madurar. O sea, es muy joven en edad, pero un vejestorio apolillado, una momia política,  en experiencia, dogmatismos, manías,fijaciones, egolatrías rancias, cayetanismos marianos,casadismos divorciantes, iglesismos alucinógenos, ivanismos cegatos, sanchismos cegatodependientes, voxcismos de conciencia afónica, prejuicios cavernícolas, y demás rituales paleolíticos, que serían geniales para animar las visitas turísticas a las Cuevas de Altamira o a los abrigos de la Valltorta...pero que a la hora de gestionar un estado sumido en una pandemia brutal y con una organización imposible, debido a que quienes podrían hacer lo menos malo necesitan el consenso imprescindible con los que han sido los autores mayoritarios del peor destrozo previo que ha facilitado y ha puesto ruedas y motor al desastre antes de que se desencadenara. Para los gestores previos del desaguisado, está antes el orgullo y la cabezonería de sostenella y no enmendalla, saltándose la responsabilidad y la obligación que han adquirido al asumir encargos de servicio público, no de corruptos saltimbanquis, -estilo Rajoy saltándose insolidaria e irresponsablemente el confinamiento, y no porque no le tema al virus, sino porque lo ha decretado un gobierno "enemigo" al que hay que menospreciar para que caiga cuanto antes- aunque sea, a costa de destrozar esa patria que tanto quieren si les vota a ellos, claro, como no les ha votado lo suficente, hay que castigarla hasta que entre razón y deje de votar a mindundish y chishgarabishesh. 
Otro golpe de escena lo acaba de dar el propio ministro de Sanidad dando como norma, que no se tomen productos de herboristería para esta pandemia. Es la repera. Primero Montón, la exministra, haciendo de la Homeopatía un enemigo público, con un desconocimiento total de los potenciales de la Medicina Homeopática,que como médico debería haber adquirido en tantos años de supuesto estudio, como es la carrera de Medicina y que en Europa está totalmente considerada ciencia y los tratamientos con ella, los proporciona la Seguridad Social. Y que para colmo en España se vende y se prepara en las farmacias. 
Bueno, pues Illa, el ministro del gremio, en la misma onda, no se sabe con qué fundamentos, prescribe no tomar productos de herbolarios. ¿Qué pensará ese buen hombre que es un herbolario, tal vez el kiosko de la Bruja Averías, un choko del Zugarramurdi medieval o la cueva de Montesinos del Quijote? En los herbolarios se venden hierbas, materia vegetal, de efectos curativos, aceites esenciales derivados de esas sustancias naturales, preparados para infusiones que combaten y remedian la enfermedad, sin dejar efectos secundarios demoledores, y paliando por completo el efecto arrasador de antibióticos y anti-inflamatorios si se decide compaginar medicinas alopática y homeopática, siendo las plantas y oligoelementos combinados con la jalea real, la equinácea, el abedul, el propóleo, el tomillo, el hinojo, el jengibre y el eucalipto, unos remedios extraordinarios para la prevención y  curación de las peores gripes con síntomas respiratorios. Además existe en las farmacias un preparado homeopático históricamente demostrado como el único que logró curar la peor gripe de la historia conocida: la gripe española de 1918, que mató 20 millones de personas, al final de la 1ª Guerra Mundial. Ese remedio homeopático lo descubrió un médico militar francés, desesperado porque se le morían en masa todos los pacientes. Y esa sustancia se llama Anas Barbariae. Es la mejor y más eficaz vacuna antigripal  y una vez que la gripe se ha contraído, el mejor y más inofensivo remedio para cortarla, simplemente aumentando las tomas del preparado, de una a tres dosis al día.  Se vende desde siempre en las farmacias,autorizadísimas y nada sospechosas de curanderismo y fraude. Se llama Oscillococcinum y con ese nombre lo fabrican los laboratorios franceses, Boiron. Y los médicos de cabecera que lo conocen y no son unos talibanes de la "ciencia", lo recetan. Sale a un euro la dosis. Si lo receta la SS, la dosis sale gratis. Se ahorran sustos, emergencias, miedos, desesperación, muertes seguras porque no hay forma de parar el proceso del covi19 , sobre todo si hay fragilidad y enfermedades previas que han desgastado el organismo. 

Desconocer zonas de la realidad, experimentadas y con éxito de la salud sobre la enfermedad, para cualquier persona despierta es una lástima y una rémora en su propia evolución como ser humano, pero para un ministro o una ministra, para unos gobernantes que se supone deben conocer mejor que la media del pueblo, cómo es la realidad que pretenden gobernar, se convierte en  una verdadera desgracia para la ciudadanía. Los prejuicios y la soberbia de la ignorancia están en la base de las situaciones como ésta que ahora sufrimos. 
Personalmente aconsejaría al ministro Illa que se acerque a un herbolario y conozca personalmente a sus gestores, que investigue a una empresa farmacéutica que se llama Soria Natural, que  vaya a Soria y les visite, que vea de donde sacan los cultivos biológicos de sus preparados, de sus arcillas, de sus vitaminas. En fin, que si el ministro se agota en su arduo comparecer sin tregua, le vendrían genial unas tomas de Fostprint, un preparado vitamínico extraordinario de ese laboratorio, todo Natural, sin "química" de la chunga. Como la Hmeopatía, sin más efecto secundario que un bienestar y una energía sanísima, que ayuda, indudablemente, a fortalecer e inmunizar el organismo y el cuerpo emocional y mental, que son la clave de cualquier curación completa. 
¿Cuánto paro de médicos, farmecéuticos y bioquímicos, eliminaría el estado español ayudando a que proyectos como Soria Natural, se implementen en España y no se persigan por "herejes" si no matan a saco con quimioterapias y radioterapias, con efectos secundarios escalofriantes como ya indican los mismos prospectos de cada específico lagalísimo y autorizadísimo por las cúpulas del poderío sin saber lo que autorizan ni desautorizan?

Me parece importante observar un hecho real como el papelón de Illa, para demostrar la inmadurez viejuna de nuestra clase política. A la derecha y a la izquierda.  Porque lo más grave es que ningún compañero del equipo gobernante haya tratado de reparar el error y aclarar que las herboristerías son tan necesarias para la salud como las farmacias, y que el mejor farmacéutico es herborista profesional y por ello conocedor de la capacidad sanadora y salvífica de la Botánica sin la cual, su carrera y negocio no tendrían más función social que la de una droguería vendiendo lejía, salfumán, estropajos, fregonas, matarratas y titanlux. Que viendo durante esta pandemia la masacre en los hospitales, en los que toda la medicina es pura agresión medicamentosa a saco, aplicando el mismo "protocolo" a todo el mundo, sin reparar en que los enfermos no son la enfermedad, y en que cada uno reacciona de modo diferente ante la misma invasión vírica, se deduce que nuestra sociedad tiene un gravísimo déficit de inteligencia práctica, solo le preocupa el cortoplacismo de los efectos, sacar tajada en el plano que sea, las prisas por quedar bien, la buena apariencia que lava la cara, pero nunca profundiza ni hace limpieza general; sin reconocer nuestras carencias porque eso nos acompleja en vez de estar contentos de poder ver lo que no funciona para arreglarlo definitivamente, y que esto no sea un sinvivir de remiendos cutres, y que estemos eternamente a la cola de las dependencias y de las decisiones de otros, lo mismo en sanidad, que en economía, que en iniciativas de producción, investigación, enseñanza, etc, etc... Jamás iniciando algo, siempre arrastrados por lo que primero se les ocurre a los demás. Si Colón hubiese sido español América la habrían descubierto otros, él no. Si Severo Ochoa se hubiese quedado en España, suponiendo que el fraquismo no le hubiese liquidado, no habría pasado de enseñar en un instituto de Llanes o de La Felguera. Y no por falta de valía sino porque nadie le hubiese apoyado en sus estudios científicos. 
Tenemos que superar esta desgracia frustrante y miserable que arrastramos como una cualidad: la cabezonería, el orgullo y la vanidad de quedar por encima de cualquiera que nos ponga un "pero", sin mirar y comprender que seguramente descubrir ese pero nos ayudará mucho más que rechazarlo y montar polémicas constantemente que solo conducen al cansancio sin haber hecho ningún esfuerzo, solo agotarse discutiendo para llevar razón y darle en los morros al otro, y que si al gallito se le corta el rollo de la polémica inútil y agotadora se ofenderá por ese ultraje y la polémica acabará en rencor del "humillado" y hartazgo del que no quiere seguir en ese plan. Eso se refleja en la política. Así se vacía de contenido y se consigue que nada cambie aunque se tengan los mejores propósitos, que nada consiguen sin las herramientas necesarias, que son psicoemocionales, reflexivas y transparentes. Usadas desde la conciencia y no desde la "personalidad", que es solo la máscara de la apariencia del ser  que no hemos sido capaces hasta ahora de descubrir y desarrollar. Eso nos hace eternamente dependientes del criterio y de la valoración ajena, estar atados a lo superficial mientras lo profundo permanece  sentado, en el rincón de nuestra conciencia autoconsciente. Que, ya lo dice Bécquer, "como Lázaro espera una voz que le diga, levántate y anda". La voz de nuestra libertad en su versión más lúcida, eficaz y transcendente. Mucho más comprometida con la esencia del bien común que en-redada con zarandajas y golpes de efecto vacíos y montapollos.

Menos figureo y más profundidad. Menos tiquismiquis ñoños y más serena búsqueda de la verdad interna para que se pueda edificar la verdad externa con nuestros compañeros de viaje, de afanes y de responsabilidades. Porque ese trabajo que no se ve, se percibe en los hechos, en las decisiones y sí, puede cambiar muchas cosas, porque además, "contagia". Solo desde dentro se puede cambiar el exterior. Y solo cambiando el exterior impresentable podremos superar cualquier crisis por dura que sea, y nunca será tan dura y siniestra si cada día aprendemos de ella para mejorar. Porque no se mejora solos, el entorno también mejora si mejoramos cada una de nosotros.

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