viernes, 6 de diciembre de 2019



¿Por qué la homeopatía puede emplearse en todas las etapas de la vida?


En muchas de las relaciones médico-paciente se produce en general, más pronto que tarde, una situación en la que el médico es requerido por el paciente, bien en su opinión como clínico, bien respecto de los métodos terapéuticos que utiliza y sus posibilidades, en patologías de familiares. Como no puede ser de otra manera, esto también ocurre con mucha frecuencia en homeopatía.
Como pediatra, trato fundamentalmente niños -en general hasta los 14 años- y a la vista de los resultados es frecuente que los padres pregunten por las posibilidades terapéuticas de los medicamentos homeopáticos en sus padecimientos, de los abuelos o de otros familiares próximos. Es un hecho que sucede en prácticamente todas las consultas de los médicos homeópatas, sean médicos de familia, pediatras, dermatólogos, ginecólogos, etcétera.
Tras el niñ@, acude a consulta el padre, la madre o el abuel@, siempre que su enfermedad sea subsidiaria de tratamiento homeopático o este pueda complementar al tratamiento convencional.
Es evidente que un médico como yo, con ejercicio en pediatría desde hace más de 30 años, tenga conocimientos fundamentalmente de pediatría, pero eso no excluye que se esté al tanto de los avances y tratamientos en medicina del adulto. Al fin y al cabo, uno es ante todo médico antes que especialista.
Siempre que he tenido un paciente adulto, joven o mayor, he sido muy cauto en evitar tratar cualquier patología sin tener toda la información que la lógica clínica requiere. Informes de especialistas, de visitas al hospital, tratamientos y exploraciones complementarias permiten tener una idea clara de la situación del paciente y si éste puede beneficiarse de un tratamiento homeopático.
Esta ambivalencia de los medicamentos homeopáticos, particular de este método, tiene numerosas ventajas, veamos algunas…

El fenómeno de la dosis

La homeopatía es un método terapéutico cualitativo, no cuantitativo. Se prescribe en función de las indicaciones clínicas del medicamento y las particularidades de mejoría o empeoramiento de los síntomas en cada paciente. Esto es algo que llama la atención tanto al paciente como a los sanitarios que desconocen la homeopatía, pero en la clínica presta al médico inmejorables servicios.
La dosis, a la hora de prescribir, hace referencia a la dilución del medicamento elegido y la frecuencia con la que se administra, no está en función del peso, edad, toma de otros fármacos, etc.

Indicaciones clínicas de la homeopatía

La elección de los medicamentos homeopáticos en base al paralelismo entre su acción toxicológica y los síntomas que muestra nuestro paciente, hacen posible que un mismo medicamento sea útil para tratar patologías muy diversas, incluso su relación entre ellas, tanto en el adulto como en pediatría.
De este modo, un medicamento nos puede servir para tratar tanto los molestos efectos de una picadura de avispa en un niño como un derrame articular en su padre, mejorando ambos con aplicaciones frías. Es lo que en homeopatía denominamos “policrestos”, medicamentos con múltiples indicaciones clínicas.

Eficacia de los medicamentos homeopáticos

El proceso de curación se produce tanto en el niño como en el adulto, si bien pueden existir algunas diferencias.
Al suministrar los medicamentos homeopáticos, se estimula la capacidad de reacción del organismo frente a la enfermedad. Es evidente que, de acuerdo con la toma más o menos crónica de medicamentos y el estado previo de salud del paciente, la respuesta al tratamiento podrá ser más o menos rápida.
La mayor frecuencia en el adulto de las enfermedades de largo tiempo de evolución o crónicas requiere un tiempo mayor para revertir los síntomas y evitar los episodios de recaída.
En ocasiones, en el adulto, sobre todo en el adulto mayor, es frecuente que las enfermedades requieran medicación convencional de base.  El conocimiento, por parte del médico de la farmacología convencional, permitirá aquilatar el beneficio en cuanto a mejoría de síntomas y disminución de la dosis de los medicamentos convencionales con un tratamiento homeopático.


La seguridad de los medicamentos homeopáticos

Siempre decimos, y es así, que los medicamentos homeopáticos son los más seguros de la oficina de farmacia, y así lo es. Si bien cuando hablamos de terapéutica nunca podemos excluir la posibilidad de que aparezcan efectos secundarios. En el caso de la homeopatía, si se presentasen, algo muy poco frecuente, son banales y de corta duración.
Esta seguridad confiere al medicamento homeopático la posibilidad de utilizarlo también en bebés de corta edad, embarazadas y pacientes mayores incluso con múltiples enfermedades de base.

Compatibilidad con otros tratamientos

No existen interacciones entre los medicamentos homeopáticos y los fármacos convencionales, algo a tener especialmente en cuenta en aquellas personas que toman simultáneamente tratamiento para distintos padecimientos, como es el caso en los mayores de la diabetes, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, arritmias, EPOC, etc.
Por el contrario, complementar un tratamiento farmacológico convencional con un tratamiento homeopático permite, en muchas ocasiones, mejorar los síntomas, reducir las posibilidades de efectos secundarios de los fármacos convencionales al poder reducir la dosis de los mismos y tratar las recidivas de sus enfermedades u otras que puedan presentarse de manera que no afecte al tratamiento de base.
Ejemplos de medicamentos que pueden compartir toda la familia para problemas banales de salud pueden ser medicamentos homeopáticos como ALOE COMPOSE, para tratar la diarrea, BORAX para las aftas (llagas), ALLIUM CEPA, NUX VOMICA u otros medicamentos utilizados para tratar los catarros o la tos, ARSENICUM ALBUM, APIS MELLIFICA o ANTIMONIUM CRUDUM para problemas dermatológicos, urticarias, etc.
En otros casos, un medicamento como IPECA, que toma nuestro hij@ para la tos, podrá ser utilizado por su madre embarazada para tratar las nauseas y vómitos. Un medicamento como HEPAR SULFUR podremos utilizarlo tanto para tratar una laringitis en nuestro hij@ como para tratar la fistula sacrococcigea de su padre o el acné de su hermana en la pubertad. El “secreto” está en la elección del medicamento apropiado. Por lo tanto, en estas situaciones la consulta con el médico se hace imprescindible.
Son numerosos los ejemplos de uso de medicamentos comunes para patologías del adulto y del niñ@ indistintamente y abarca muchos de los medicamentos homeopáticos.
Disponer de un botiquín homeopático familiar seguro para todos es una gran ventaja.  Es eficaz para todos a cualquier edad, compatible, y se administra al ritmo de los síntomas. Así lo hago saber a mis pacientes y los resultados son muy gratificantes.


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