sábado, 19 de septiembre de 2020

Querido Alberto, no conviene confundir los términos semánticos por el bien de la propia verdad que nos instruye y despierta No sólo tú eres político, según el sentido primero y limpio del término, todas y todos los que forman parte de la "polis" -el estado social- son y somos "políticas y políticos", somos la "politeia" o sea, ciudadanía. Dentro de ella hay distintos grados de participación, compromiso e implicación, según las cualidades, la vocación de servicio, el trabajo y la cooperación en todos sus aspectos. Estás en todo el derecho, como cualquiera, de sentirte comunista y economista, falataría más, pero político lo eres quieras o no, como yo misma o como el mendigo que pide en la puerta del super. La Politeia somos todos los seres humanos capaces de organizarse en comunidades cívicas para convivir e implantar unas normas que llamamos "política" para que esa convivencia sea lo más aceptable, justa y buena para todos. Una huelga es política, una manifestación es política, los sindicatos son política, un fraude al estado es política, la sanidad, las cárceles son política, la educación, las pensiones, el trabajo, el desempleo y el descanso, la cultura, el estudio, la diversión y las fiestas, las comunicaciones, la ciencia, las obras públicas y privadas, la información, la ecología, los cuidados, la industria, el comercio, los bancos, especular y hacer negocio con la "res publica" también es política, el poder judicial, legislativo y ejecutivo también son política imprescindible para funcionar como ciudadanía, como "politeia".Nacer y morir es la entrada y la salida política de todo el género humano en esta dimensuión cósmica en la que energéticamente todo está vinculado a unque en determinadas actitudes e inclinaciones no lo parezca. No está demás acudir a la Memoria Histórica cuando se habla de "hacer política" o "ser político": el dictador que nos controlaba tenazmente como un carcelero por la gracias de dios, desde El Pardo, el Azor o Meirás, repetía implacablemente y sin cesar que él jamás hizo ni haría política por nada del mundo. Para él "ser político" era algo despreciable, él solo entendía de sables y ajustes de cuentas. De órdenes con pena de muerte adjunta si se incumplen. Llevaba razón, él no era un 'polites' un ciudadano, le faltaban hervores, era una máquina controladora de todo menos de su propia incapacidad para comprender algo que no fuese un cuartel o una guerra.Cargarse la politeia y apoderarse de la polis, asesinar a saco para dejarla en herencia a su prole y amistades también es política degradada de la peor especie , como lo es fundar un ppartido y una sede "genovesa" para forrase y "ser fuertes" en ello, o usar la jefatura del estado para hacerse de oro y salir cortando con la pasta, obviamente. Horrible, sí, aunque necesariamente como diría Galileo, 'eppur si muove'..! No olvidemos que cambiar el sentido original de la semántica es cosa de los totalitarismos de cualquier color. Es lo que hicieron siempre las dictaduras, por ejemplo, Hitler, Goebbels, Franco, Stalin y en la misma onda pero maquillados de ambigua "demo-modernidad" ppoppulista, Aznar, Montoro, Rajoy, Bárcenas, Fernández Díaz, Villarejo, Cospedal o Fraga Iribarne, sin ir más lejos: utilizar la política para pudrir y destruir la democracia, que es el exponente más alto de la politeia, o sea de la política, que como la respiración social puede ser: buena, mala o pésima, pero siempre con el mismo contenido inevitable e indisoluble, es la concición y determinación más noble y civilizada de los "politoi" (ciudadanos miembros de la 'polis', el estado)): o sea la 'politeia', porque el ser humano es ante todo, como dice Aristóteles, un ser vivo social ante todo convivente, capaz de organizarse más allá del instinto, desde la institución normativa inteligente como o' zoón polítikon. La ideología es un añadido variable de unaa legítima pluralidad, no la esencia primorcial que somos y compartimos como seres vivos y conscientes . Conviene no olvidarlo nunca, pase lo que pase en el tiempo y en el espacio de cada oportunidad, de cada manifestación materializadora de nuestra esencia


LA PLAYLIST DE...

Alberto Garzón: "Ni de izquierdas ni político, soy comunista y economista"

Alberto Garzón: "Ni de izquierdas ni político, soy comunista y economista"

No levantaba dos palmos del suelo y ya nadaba a contracorriente. El Club Deportivo Logroñés, Karl Marx y Julio Anguita moldearon su vida pero por decisión propia. Nunca se dejó llevar.

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