Es tan poco habitual que resulta hasta noticioso. La jueza del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Grado, acompañada de un equipo de la Guardia Civil, acudió el martes de oficio a la fosa con víctimas del franquismo de El Rellán, en el concejo de Grau, en asturiano, y Grado, en castellano. La jueza había escuchado que allí estaba trabajando la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y que en su primer día de prospecciones en la finca ya habían encontrado restos de tres cuerpos y hasta 19 proyectiles de bala. Así que se personaron en el lugar de los hechos, tomaron declaración a varias personas, recogieron los restos humanos y paralizaron los trabajos a la espera de estudiar las pruebas y tomar una decisión judicial
"Nos fue un poco extraño. Nosotros siempre notificamos a la Justicia cuando encontramos restos humanos, pero esta vez vinieron de oficio y aplicaron un protocolo idéntico a si hubiese sido un homicidio sucedido la noche anterior. Estamos sorprendidos por el despliegue judicial que hubo y creemos que, aparentemente, es una buena noticia que esta fosa se judicialice y podamos contar con su apoyo para las tareas de exhumación e identificación", explica Marco González, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). 
La decisión de la jueza supone, de momento, la paralización de los trabajos de prospección en el terreno, pero también supone abrir una puerta a una ilusión mayor: que sea el juzgado el que se encargue de la exhumación de la fosa y ordene incluso las pruebas de ADN que sean necesarias para identificar los restos de las personas que allí aparezcan. De momento, no obstante, hay más incógnitas que certezas. Se desconoce qué puede decir la Justicia, pero también el número exacto de personas que puede haber enterradas en esta fosa; si puede haber más enterramientos de víctimas de la represión en este mismo terreno; o cuántas víctimas puede haber desperdigadas por una zona castigada por el Frente del Norte y la posterior represión tras la caída de Asturias. 


Balas aparecidas en la fosa común de El Rellán.- ARMH

Sí que se sabía, no obstante, que la conocida como finca de El Rellán era un lugar con enterramientos de víctimas de la represión franquista asesinadas extrajudicialmente. La memoria oral mantuvo vivo el relato de que allí se dio sepultura a muchas de las víctimas de la represión franquistas y que alrededor de los años 50 se levantó sobre esos mismos terrenos, lindando con la fosa encontrada, una granja de cerdos. El Ayuntamiento, no obstante, liderado por Izquierda Unida, decidió comprar los terrenos a finales del año 2008 por 65.000 euros con el fin de recuperar a las víctimas de la represión, identificarlas y rendirles homenaje. 
"En Grau esta fosa siempre ha sido muy conocida y ha estado rodeada de leyendas. Se ha hablado de que puede haber hasta 300 personas aquí, pero eso es algo que nosotros, con la información que tenemos ahora, descartamos. No creemos que haya suficiente espacio para tantas personas. Un estudio de la Universidad de Oviedo para el Mapa de Fosas de Asturias señaló los nombres de 25 personas, pero en nuestras investigaciones previas hemos encontrado testimonios que dicen que creen que sus familiares están en esta fosa y que no aparecen en el listado de la Universidad. Entre unas y otras, alrededor de 50 familias creen que pueden tener a un familiar en esta fosa", explica a Público Arantza Margolles, arqueóloga de la ARMH en Asturias.
El listado de la Universidad de Oviedo al que hace referencia Margolles en su declaración es estremecedor. Solo aporta sus nombres, sus posibles fechas de asesinato y sus edades. Aparece, por ejemplo, Ángel Álvarez Flórez, de 15 años; Cecilia Cañedo Llera y Etelvina Blanco Alonso, ambas de 64 años; o el caso de Manuela Fernández González, que fue ejecutada con 80 años. 
La ARMH ha hecho un llamamiento público para que aquellos ciudadanos que crean que sus familiares puedan estar enterrados en estos terrenos se pongan en contacto con ellos para las futuras pruebas de ADN. El estudio de la Universidad de Oviedo es un buen punto de partida, pero tal y como explica Arantza, la lista de víctimas puede ser mayor.

Un fusilado con apenas 15 años

Este martes, por ejemplo, se acercó hasta Ramón Miranda, de 60 años. Allí explicó, tal y como recuerda en conversación telefónica con Público, que un hermano de su madre fue fusilado cuando apenas tenía 15 años. Sin embargo, su nombre no aparece en el listado de la Universidad de Oviedo. Su cuerpo puede estar en esta fosa, pero también en cualquier otra de los alrededores. O, tal y como ha quedado grabado en la memoria oral, también pudo estar en una fosa que por su cercanía al río ya ha desaparecido. 


Voluntarios de la ARMH trabajan sobre el terreno.- ARMH

El joven en cuestión se llamaba Antonio Martín. No se conserva ninguna fotografía suya. Solamente el recuerdo de su hermana, que fue transmitido a su hijo Ramón. "Mi madre solía acordarse de él y nos decía que era un chico muy bueno, que no estaba metido en política ni nada por el estilo. Nos contó que el día del desfile de las fuerzas de Franco, tras ganar en el Frente del Norte, él salió a verlo y en un momento dado lo señalaron y se lo llevaron detenido. Al día siguiente fueron a preguntar por él y ya se lo habían llevado", explica Ramón, que señala que la única razón que encuentra para explicar este asesinato es que el joven Antonio hubiese sido elegido como represalia para castigar a otro hermano de su madre, que sí estaba en tareas de enlace con guerrilleros republicanos. 

El terror en Casa Patallo

Sin embargo, hay más razones por las que Grau está marcada en el mapa de la memoria oral como un centro importante de la represión franquista. A apenas cinco minutos en coche de la fosa de El Rellán se encuentra Casa Patallo, un terreno que tras la caída del Frente fue utilizado por las fuerzas franquistas como centro de detención. El propio Antonio Martín pasaría en este lugar su última noche con vida. Los testimonios orales, de hecho, señalan que los camiones iban y venían de este centro de detención una o dos veces al día cargados de prisioneros que ya no regresaban. 
El periodista e investigador Carlos Hernández documenta en su libro Los campos de concentración de Franco (Ediciones B) la existencia del mencionado centro de detención y de cómo gran parte del pueblo fue cercado con alambre de espino y convertido en campo de concentración. El propio régimen franquista dio pruebas de ello en reportajes de prensa publicados en la época. Hoy se sabe, también gracias a la labor del investigador Luis Miguel Cuervo, que en Casa Patallo o Chalet de Patallo se practicaron las más atroces torturas a excombatientes republicanos que, posteriormente, eran enviados frente al pelotón de fusilamiento. 
Algunos de ellos, los que fueron enterrados en la fosa de El Rellán, podrán ser recuperados en próximas fechas. Otros muchos tendrán que seguir esperando a que las Administraciones asuman, por fin, la tarea de levantar la tierra para devolver a sus familias a cientos de miles de personas que fueron asesinadas por defender la legalidad republicana y la justicia social.


La Guardia Civil en la finca de El Rellán.- ARMH