jueves, 28 de mayo de 2020

Y a pesar de los ladridos, y, precisamente, animadas por ellos, seguimos caminando, compartiendo y cuidando unos de otras y otras de unos, creciendo en igualdad humanitaria 👏👏👏👏 👏👏👏👏. Afortunadamente y a ppesar de lo ppeor, ¡SOMOS MAYORÍA!



Vecinas que ayudan a vecinas

  • "La fuerza de las redes vecinales en el distrito Centro ha conseguido que haya teatros, iglesias y mezquitas convertidos en centros para almacenar y distribuir alimentos"
  • "Cuidar no es sólo una cuestión de proveer recursos alimentarios o de primera necesidad, cuidar también es acompañar y compartir"
  • "Las vecinas y vecinos del distrito se han adelantado y han generado un músculo que nos ha permitido amortiguar algunos de los duros efectos de esta crisis social"


Jorge García Castaño y Eric Hernando Ehrhardt, fueron concejal y asesor en la Junta Municipal de Centro en el gobierno de Manuela Carmena y ahora participan en Más Madrid
El sábado 14 de marzo se decretó en toda España el estado de alarma en el que vivimos ya desde hace más de dos meses. Los días previos se vivía en Madrid un ambiente raro, un tanto irreal. Esa misma semana habían cerrado los centros educativos y la mayoría de edificios públicos, a muchos nos habían enviado a trabajar a casa sin fecha de vuelta y la gente estaba preparándose para algo que no se sabía muy bien qué iba a ser.
Dado que en el momento parecía que íbamos a quedarnos en nuestras casas durante mucho más que una semana, pronto muchas personas empezaron a ser conscientes de que era de recibo colgar notas en los portales de sus edificios ofreciendo su ayuda para hacer la compra o cualquier otro recado a las personas mayores o con dificultades, aislados y en riesgo. Pero casi tan pronto como aparecieron esas primeras muestras de solidaridad espontáneas se ponía de manifiesto que la situación requería algo más que ayudar a la vecina del tercero mientras estábamos unos días confinados en nuestros hogares.
Si hay alguien que sabe cómo respiran las calles de un barrio son sus propias vecinas y vecinos, y así lo están demostrando diariamente las redes de apoyo que han surgido estas semanas en todos los distritos de nuestra ciudad. El día antes al estado de alarma, las vecinas y vecinos del distrito Centro ya habían creado un grupo de whatssap llamado Cuidados Madrid Centro con el objetivo de tener un espacio donde poder comunicarse y coordinarse virtualmente ante las necesidades que surgiesen, fuesen éstas las fueran. Ese grupo tiene a día de hoy 245 miembros y cuenta con una lista de distribución de información auxiliar de 240 personas más.
La Red de Cuidados de Madrid Centro no es ni mucho menos un grupo de mensajes de texto, es probablemente el espacio más amplio y estable de cuidados que existe en el distrito, donde ninguna persona es preguntada ni juzgada por dar o recibir ayuda, y eso es precisamente lo que genera confianza cuando se viven momentos repletos de incertidumbre.
En ella participan personas de Lavapiés, de Malasaña, del barrio de las Letras o de Chueca. Es una red amplia porque participan desde personas que llevan años involucradas activamente en asociaciones vecinales como La Corrala, Sol y Letras o en la Asamblea Ciudadana Del Barrio de Universidad (ACIBU) hasta personas que antes de esta situación apenas conocían a sus vecinas del edificio y se han sumado a ayudar de forma espontánea. Personas que tienen una larga trayectoria en ayudar como la Red de Solidaridad de Acogida, la Red Interlavapiés o la Asociación Plaza Solidaria que reparte comida a personas sin hogar en la plaza Tirso de Molina; entidades que ayudan a personas excluidas del sistema de protección social como es Valiente Bangla, el Sindicato de Manteros o la Asociación de Inmigrantes Senegaleses en España (AISE); otros colectivos que ayudan a través del deporte como son Dragones de Lavapiés. Y muchos espacios comunitarios más como Esta es una Plaza o la Plataforma Maravillas. 
La fuerza de las redes vecinales en el distrito Centro ha conseguido que hoy haya en nuestro distrito teatros, iglesias y mezquitas convertidos en centros de almacenaje y distribución de alimentos y otros productos de primera necesidad. El pequeño comercio también está jugando un papel muy importante, vemos farmacias que provén de mascarillas a personas que no pueden tenerlas, bares y restaurantes que ceden sus cocinas, ahora sin uso, para elaborar comida caliente para quién la necesite. Comercios de carnicería, pescadería, frutería y panadería que en los mercados municipales se coordinan con los bancos de alimentos de las redes vecinales, que se preocupan de si un día hace falta más pollo o si no hay arroz suficiente. A día de hoy en Centro, estas redes vecinales de apoyo cuentan con más de 750 personas voluntarias que han atendido a más de 4.100 personas en estos meses, alcanzando cerca de 1000 familias.
Pero cuidar no es sólo una cuestión de proveer recursos alimentarios o de primera necesidad, cuidar también es acompañar y compartir. Estos meses también hemos visto cómo han surgido bingos vecinales como los que organizan los vecinos de la calle desengaño, radios comunitarias, fiestas que estaban previstas en las calles que se han trasladado a los balcones, como las del Dos de Mayo en Malasaña.
Las vecinas y vecinos del distrito Centro se han adelantado a los acontecimientos y han generado un músculo que nos ha permitido amortiguar algunos de los duros efectos de esta crisis social. Han demostrado conocer, saber y comprender a sus vecinas y vecinos. Están demostrando lo que significa cuidar en una ciudad. Quienes nos dedicamos a la política tenemos mucho que aprender de ellas. Mientras los servicios sociales de los distritos, cada una de sus trabajadoras y trabajadores están también luchando por dar soluciones y revertir la situación, la actual corporación demuestra en la mayoría de ocasiones una falta de comprensión total. Las trabajadoras de los servicios sociales y vecinas y vecinos que se ayudan, apoyan y cuidan merecen unas instituciones que comprendan y actúen lo que está ocurriendo y lo que viene en un futuro cercano, y esa es la labor quienes gobiernan y gestionan.



Gracias, Elisa. Está claro que no es nada fácil ser normales en esa zona tan siniestramente diestra como estúpida de un país que podría ser mucho mejor, pero solo aspira a quedarse eternamente en el más completo, explícito y cronólogico sentido de la palabra "atapuerca" Con minúscula, of course!


España, siempre madrastra

No hay gesto más mezquino y aberrante que presentarse en un juzgado a achacarle a este médico de vocación prístina 27.000 homicidios imprudentes y pedir que se le retire el pasaporte




La cifra de muertes cae a niveles de hace un mes con más de 200.000 contagios

                                              Madre y madrastra mía
                                              España miserable
                                                         y hermosa. Si repaso
                              con los ojos tu ayer, salta la sangre fratricida, el desdén
                                                        idiota ante la ciencia y el progreso
                                                                                            Blas de Otero


Me admira su calma, su paciencia, su bonhomía, su saber estar y su saber soportar. Fernando Simón, querido por una gran mayoría de españoles tras su complejo trabajo de tirar del hilo de la ciencia y la razón para salvarnos y, a la vez, de contarlo, representa al servidor público por antonomasia. Un hombre volcado en la ciencia y en la medicina, que pone sus esfuerzos al servicio de su país, gobierne quien gobierne, y que es capaz de ofrecerle a la patria y a sus compatriotas sus desvelos, sus estudios, sus esfuerzos y hasta su salud.
Este hombre, ejemplo de entrega, al que le es debido el reconocimiento de la patria -"Aux grands hommes la patrie reconnaissante"- se va a dar de bruces de golpe con la España más abrupta, más miserable y madrastra, la España fratricida a la que no le importa dejar de lado la ciencia para saldar sus sucias cuentas. Pobre Simón, como sabio despistado, parece no ser consciente de lo que esta España oscura y desgraciada es capaz de hacer con sus hijos más preclaros. O tal vez sí. Tal vez esa indiferencia calmada, que descansa sobre la seguridad del deber cumplido y la conciencia clara, es la mejor arma para hacer frente a los malnacidos. No hay gesto más mezquino y aberrante que presentarse en un juzgado a achacarle a este médico de vocación prístina 27.000 homicidios imprudentes y a pedir que se le retire el pasaporte, para hozar más en la ignominia.
La España madrastrona, la que arrasa con todo lo que no acepta la España de charanga y pandereta, de cazuela y de bandera, de cerrado y sacristía, de privilegios y la España poco amiga de la democracia que emana del pueblo. Simón confía. Lo hace con la mirada clara de la ribera, con la vista lejana y el ánimo elevado, lo hace sin saber que, a veces, esta España sedienta de un poder que consideran suyo se lleva por delante a los mejores. Una querella contra él y referencias torticeras y retorcidas en el informe plagado de falsedades y deducciones interesadas que la Guardia Civil ha osado presentar ante un juzgado. El epidemiólogo que nos ha ayudado a vadear la catástrofe es un alma clara y confía en la inocencia como escudo protector frente a los males.
Creo que ignora Simón hasta qué punto le pueden retorcer la vida, aunque al final del camino le dejen saltar a la cuneta. No sé si en su mundo caben los capitanes que firman documentos oficiales en los que aparecen declaraciones tergiversadas o hasta falsas porque él no lo haría jamás. Debe parecerle de otra galaxia que haya juezas que lleven a declarar a un delegado del Gobierno sin haber respondido a ninguno de los recursos de su defensa, sin haber esperado a que la Fiscalía informe, en fin, habiendo atado de pies y manos sus derechos aprovechando las circunstancias atípicas derivadas de un estado de alarma.
No se le pasa por la cabeza que un juez pueda poner su prestigio científico en pena de banquillo transitorio, que pueda convertir su futuro tras este inmenso servicio a la patria, en un campo de abrojos y hacerle diana de tiros jurídicos de una guerra en la que él sólo sería una pieza de caza menor, un escalón para llegar al premio gordo, un apoyo para lograr por las togas lo que no se puede conseguir ni en el Congreso ni en las urnas.
No tiene sino mirar cómo le han pedido que eche a las fieras al resto de funcionarios que le han acompañado en la peliaguda tarea de valorar las condiciones para desencallar de las comunidades. Como titánico Sísifo ha cargado sobre su única espalda con la cruz de esa espada cainita que está esperando a despedazar a quien sea preciso para lograr llegar con sus fauces hasta su verdadero objetivo.
En el elogio de Fernando Simón, en el reconocimiento de su grandeza, incluyo también la fuerza para defender su opción de servicio público frente a todos aquellos a los que él sólo les parece un daño colateral en su escalada contra el Gobierno. Simón, la España madre está contigo y con ella la España hermosa y agradecida. Dejémosles que rujan y que se disfracen de hijos suyos, porque siempre seremos más los dispuestos a aplaudir, pero también a reivindicar, la grandeza de quienes son dignos.
Tienes, Simón, el reconocimiento de tu patria y de tus compatriotas.
Las hienas aúllan, pero el clamor popular de la buena gente de este pueblo las acall

Los mismos perros con los mismos collares. ¿Para qué cambiar nada si les va de lujo con el sistem in failure de toda la vida?


La tramoya

Comisión Europea: más alimento para los peces gordos

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presenta en el Parlamento Europeo, en Bruselas, las líneas principales de su propuesta de fondo de recuperación en la UE frente a la crisis del coronavirus. E.P.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presenta en el Parlamento Europeo, en Bruselas, las líneas principales de su propuesta de fondo de recuperación en la UE frente a la crisis del coronavirus. E.P.
La presidenta de la Comisión Europea anunció ayer su propuesta para hacer frente a la reconstrucción de las economías europeas tras la crisis de la Covid-19.
Según los documentos que se hicieron públicos, lo que persigue la Comisión es "reparar el daño de la crisis y preparar un futuro mejor para la próxima generación", pero los propios términos utilizados y la naturaleza de las medidas adoptadas indican que lo que se puede conseguir con ese plan es algo muy distinto lo que se dice.
Por un lado, dedicar recursos a un plan de reconstrucción implica dar por hecho que se va a producir la destrucción de una parte importante de las economías europeas (de modo desigual, como indicaré enseguida), algo que se podía haber evitado. Y, por otro, provocar un incremento innecesario de deuda es una forma bastante peculiar de dejar un futuro mejor a la siguiente generación.
Lo que ha propuesto la Comisión Europea es lo previamente acordado entre Alemania y Francia (500.000 millones de euros entre subvenciones y préstamos) más otros 250.000 millones adicionales, aunque modificando el reparto, de modo que ahora el medio billón de euros sería en subvenciones no reembolsables y el resto en préstamos a devolver en 20 años.
Lo primero que hay que señalar es que, si bien lo lógico es que se haya negociado ya bastante, la propuesta de la Comisión no es definitiva pues debe aprobara el Consejo Europeo, por unanimidad, y el Parlamento. Sería un milagro que su expresión final fuese exactamente la de ahora.
La propuesta se basa en un análisis que muestra el efecto "devastador" que tiene el confinamiento en las diferentes economías europeas:
  • Entre el 25% y el 35% de las empresas, o entre el 35% y el 50% en un escenario adverso, tendrán un déficit de financiación a finales de año de entre 350.000 millones y 500.000 millones de euros, en el mejor escenario, o de entre 650.000 millones y 900.000 millones en el peor.
  • La caída estimada de la inversión privada será de 846.000 millones de euros en 2020 y 2021.
  • Las pérdidas que sufrirán las empresas serán de 720.000 millones de euros en el mejor escenario o 1,2 billones en el peor escenario.
  • Se perderán entre 25 y 35 millones de empleos.
  • Como consecuencia de las medidas que han tenido que adoptar, los gobiernos verán aumentar sus compromisos de financiación de 2020 y 2021 en 1,7 billones de euros.
  • A esos daños, la Comisión suma el coste de otros proyectos previos para la transición verde y digital que tenían un valor de 1,19 billones en los dos próximos años.
Los documentos presentados ayer tratan de demostrar que la propuesta de la Comisión es ajustada y realista, pero sus propios datos (como los que acabo de mencionar) y la realidad que ya estamos contemplando a nuestro alrededor me llevan a pensar que se trata de una propuesta que no será capaz de evitar fracturas muy serias en la economía y la sociedad de los diferentes países miembros de la Unión Europea.
El plan de reconstrucción de la Comisión moviliza una cantidad de recursos muy inferior al daño que se ha producido en las economías. Si se me permite la comparación, actúa como un médico que ante el peligro de muerte de su paciente se propusiera salvarle en parte la vida, sólo en cierta medida. El plan no evita que los Estados tengan que hacer frente a una factura adicional muy elevada que va a debilitar sus economía en los próximos años. Como comenté en un artículo anterior (Alemania y Francia salen de caza), el Parlamento Europeo había reclamado un fondo de recuperación de 2 billones de euros (2,6 veces más cuantioso que el propuesto por la Comisión) y España uno de 1,5 billones, el doble. No se trata de pedir que unos países paguen las facturas de otros sino de lo irracional que resulta haber construido una unión que sólo contempla el "sálvese quien pueda" ante una situación de emergencia extraordinaria.
La respuesta que da la Unión Europea (incluyendo lo ya aprobado antes para hacer frente a los subsidios al empleo, a los gastos sanitarios o para conceder avales a las empresas) no evita, como he dicho, la recesión, la destrucción de buena parte de las economías. Es una ayuda a posteriori del desastre, cuando podía haberse evitado que los países más afectados y con menos capacidad de maniobra sufran el deterioro tan grande que van a sufrir y del que será casi imposible que salgan sin padecer en los próximos tiempos una crisis de deuda.
Como muchos economistas venimos señalando, el haber dejado que cada país se arregle como haya podido a través de su política fiscal, cuando cada uno está en una condición muy diferente, va a dar lugar a situaciones de salida muy desiguales que van a incrementar extraordinariamente la divergencia y el equilibrio que se supone que son incompatibles con un mercado único. Los datos de las ayudas que los Estados están dando a sus empresas son elocuentes: la economía alemana es cuatro veces más grande que la española y les ha dado 33 veces más dinero en ayudas.
Una problema añadido de la ayuda que contempla el Plan de reconstrucción de la Comisión es la condicionalidad. Yo defiendo que las subvenciones que conceda la Unión Europea y las que ahora se contemplan se proporcionen con condiciones. Es algo consustancial a formar parte de un club o de cualquier tipo de grupo o asociación. El problema, por tanto, no es que las subvenciones y préstamos que contempla este plan de reconstrucción estén condicionados a la adopción de políticas comunes. La cuestión estriba en que las condiciones que siempre plantea la Unión Europea son muy contrarias a lo que se necesita que se den en un mercado único.
Lo explicaré muy rápidamente: se impone que no haya países con grandes desequilibrios presupuestarios porque eso puede dar lugar a costes de financiación que repercutan negativamente sobre los demás. Pero nunca se habla de establecer condiciones para evitar los efectos negativos que tiene el excedente y la deflación salarial que registran permanentemente otros países. Si lo que de verdad se quiere es que el mercado único funcione correctamente (y mucho más una zona monetaria) tan obligados son los ajustes presupuestarios impuestos a países como Italia, España, Grecia o Portugal, como los que debieran suponer aumentos salariales en Alemania, por ejemplo. Al establecer condiciones sólo en uno de los casos que producen desequilibrio lo que se provoca es la amplificación de la divergencia: se frena sólo a una parte de las economías "desequilibradas".
Como también señalé al principio, otro grave defecto de la propuesta de la Comisión es que se basa en el incremento continuado de la deuda en beneficio exclusivo de la banca privada. Según los datos de Eurostat, los diferentes países e la Unión Europea pagaron 292.778 millones de euros en intereses en 2018 (sólo los de eurozona, 193.000 millones de euros en 2019) y desde 2001 han pagado por ese solo concepto unos 6 billones de euros. Hay que decirlo claramente: ese es un dinero que se le está robando a la ciudadanía europea para dárselo a la banca privada. El Banco Central Europeo podría haber financiado el gasto de los países de la UE sin necesidad de generar ese despilfarro de dinero. Y ahora, para hacer frente a la emergencia sanitaria se produce de nuevo ese robo: en lugar de establecerse un mecanismo de financiación todo lo riguroso y condicionado que fuese necesario pero inmediato, gratuito, destinado directamente a las empresas y hogares y que hubiera ido acompañado de una reducción global de la deuda, se recurre a otro que provoca un endeudamiento adicional del que será muy difícil que economías como la italiana o la española salgan sin daños económicos y sociales gravísimos y permanentes.
Y no hay que olvidar que ni siquiera se puede considerar que todo el dinero del Plan de reconstrucción va a ir a las economías porque los documentos contemplan que, además de con deuda, tendrá que financiarse con mayor contribución de los Estados y con recortes de otros programas, además de con nuevos impuestos.
En fin, la propuesta de la Comisión será muy posiblemente la que, con modificaciones a peor para lograr el voto de países como Holanda o Austria, se apruebe en el Consejo Europeo. Es insuficiente como demuestra que sea tan inferior a la reclamada por el propio Parlamento (aunque este seguramente comulgará otra vez con ruedas de molino cuando la apruebe), insolidaria porque deja caer a países miembros que han sufrido en mayor medida los efectos de la pandemia, irresponsable e insostenible porque aumenta la deuda y no evita la crisis que por esta razón van a sufrir países como Italia o España, será posiblemente contraproducente si va a acompañada de condiciones que frenen todavía más a las economías de por sí más necesitadas de estímulo y completamente ajena a las propuestas laborales, fiscales y financiera más innovadoras y progresistas que se están tomando en otros países.
No cabe duda de que esta propuesta de la Comisión sería una auténtica revolución en tiempos de normalidad, pero valorarla como tal cuando estamos en condiciones extraordinarias es completamente ingenuo. Si se tiene en cuenta la situación real en la que nos encontramos, la conclusión es que Europa, lamentablemente, vuelve a no estar a la altura de las circunstancias.

La voz de Iñaki Gabilondo | 28/05/20 | Luto nacional

 



Tengo la sensación de que para que el pp comprenda y reaccione civilizadamente ante su apoteosis del disparate y su bajísimo nivel de ética tendría que suceder un milagro. Pedir al pp normalidad es como pedir que la Tierra sea cuadrada en vez de redonda: imposible, en su situación y con sus "principios" que son el origen de su actitud desde siempre: o lleva la batuta en todo o pierde el oremus por completo; no saber conciliar ni cooperar en el bien común es la peor disposición imaginable para la más elemental gestión política. Y en esa línea es imposible entender a nadie. Ya que el entendimiento y el acuerdo no son el objetivo primordial, sino el obstáculo más insuperable que les impide ser los señoritos del cortijo. No alcanzan a comprender que lo suyo se acabó en 1945, con el fin de la guerra mundial y el derrumbe total de los regímenes fascistas en el mundo civilizado, que evidentemente -solo hay que mirar hacia Génova 13- nada tiene que ver con España, gracias a la perfecta momificación del legado recibido y conservado en plan reliquia. 

Da la sensación de que el luto sea extensivo también por la necrosis y fosilización de la conciencia derechil. Es muy triste que la mitad del hemiciclo sea un fiambre moral y esté apestando a cadáver democrático, sin siquiera verse en el espejo y descubrir su condición de zombis. Requiem aeternam dona eis Domine... sed lux perpetua lucere non postest ad eis...¡Qué se le va a hacer! No hay más leña que la que arde. En otra vida será, porque lo que es en esta, lo tienen suprecrudo como oposición desnortada y mucho más como opción deseable para gobernar lo que quieren cargarse sin contemplaciones: "su" España. Tras esta colección de locuras y majaderías al por mayor,no es posible que vuelvan a tener la oportunidad de gobernar nada, si ni siquiera atinan a gobernar sus lenguas y sus ocurrencias de psiquiátrico penitenciario, xd!

Nuestro luto por los hermanos fallecidos físicamente es harina de otro costal, es amor, es dolor fraterno, es respeto emocionado, es sentimiento profundo y también paz para sus almas, que por fin han salido de este manicomio sin fronteras. No es tan malo salir del infierno, como vivir en él, enfermos y solos, maltratados por mequetrefes sin escrúpulos que solo ven dinero y comisiones ensobradas a cambio de repartir el pastel del dinero público en prebendas privadas, lo mismo en sanidad, en residencias-granja para la tercera edad más vulnerable, que en vivienda y educación, en autopistas fraudulentas, o en ocurrencias de cualquier índole, como están demostrando al utilizar el duelo y la muerte como moneda de cambio electoral y machacagobiernos. No nos merecemos esta miseria. 

Ahora, por nuestros hermanos que se han ido y por nosotros mismos, los que estamos aquí, hay que remontar el pico de la peste ppeppevoxcista y centrarnos en el equilibrio de unas ayudas sociales justas, de una renta básica imprescindible y en que los presupuestos generales del Estado no acaben en forma de shobresh amontonados en los paraísos fiscales de cualquier rincón del Planeta. Como en ir ventilando las instituciones para dar a la ciudadanía lo que es suyo y a las tramas corruptas infiltradas en las instituciones, lo que merecen. Que el Gobierno no tenga miedo a descubrir y hacer pública la basura que se va encontrado por los cajones, ficheros, sillones y despachos, que aun no han podido triturar ni destruir en forma de disco duro. Y que se cese a funcionarios corruptos con toda transparencia , sin tener reparo, una vez que se descubre y comprueba hasta donde llega el fango y las salpicaduras a pago revertido, intentando que la mierda pepera caiga sobre los gobiernos que la suceden al cargo del estado. Como acostumbran a hacer contra un juez justo, como Garzón, dando la vuelta a los argumentos para que sea él el condenado y no los corruptos imputados por el juez.

Nuestra sociedad tiene una tarea enorme por delante: despertar y no pasar ni una a los ppodridos, sea cual sea su ideología. Y para eso es imprescindible la puesta en marcha de la conciencia colectiva. Y en ello estamos la inmensa mayoría de nuestros querido pueblos ibéricos. Esta vergüenza demoledora, como el atentado de Atocha y chapapote rajoyano-aznaril, no debe ni puede repetirse nunca mais!

La basura solo puede estar en la papelera o en el contenedor para reciclarse como compost, nunca en el Parlamento y jamás gobernando nada ni a nadie.

Gracias, Odón Elorza, por este ejercicio de honestidad en medio del basurero y del destarifo de una manada de incapaces e impresentables, que han asaltado las instituciones convencidos de que así "se hace política", y de que la ciudadanía es tan mediocre y anormal como ellos...Ains!





Me acuso, en la parte que me toca, al considerar que en general los políticos no salimos bien parados tras el confinamiento. La actitud ejemplar y el buen trabajo de muchos profesionales –desde enfermeras y médicos hasta el personal de supermercados y farmacias–, y el comportamiento disciplinado y solidario de la inmensa mayoría de la ciudadanía, me lleva a reflexionar sobre la actuación de políticos y partidos en esta crisis provocada por la COVID-19.
Afrontar una situación que deja miles de víctimas, muchas de ellas fallecidas en soledad, y a millones de familias sufriendo de ansiedad ante la incertidumbre de su futuro laboral y sus planes de vida, requiere de quienes nos dedicamos a la política un trabajo ejemplar y eficaz así como empatía social en las decisiones.






Las formas cuidadas de hacer política, la transparencia de cada uno de nuestros pasos, las tomas de posición pensando en el interés general, la rendición de cuentas y un diálogo para el entendimiento configuran un modelo de democracia parlamentaria exigible para superar una crisis múltiple, consecuencia de esta pandemia global. ¿Practicamos ese modelo?
Como político me pregunto si el liderazgo consiste en acertar a la hora de excitar la fibra emocional de "los nuestros" y si el ejercicio de la representación política se centra en manipular las cosas y lanzar discursos solo para desacreditar al adversario. Pensaba que, por el contrario, la política debía responder con ética desde la verdad que conocemos y llevar la calma y la confianza a propios y extraños.
También debo preguntarme si en todos nosotros prevalece la defensa del bien común frente al interés partidista, la responsabilidad política en la toma de decisiones por encima del cálculo electoral y la pura estrategia de poder, la negociación con rigor en lugar del cambalache como resultado de chantajear con el voto a la salud pública, la búsqueda de la unidad en vez del cultivo de la confrontación y el odio.
Las circunstancias nos obligan a trascender por un tiempo los papeles de gobierno y oposición ante la envergadura de los problemas surgidos, conscientes de que todos los gobiernos, no importa su color, tienen responsabilidades en la gestión del coronavirus.
No somos útiles si la gente está hoy más enfrentada y desconfía más de los partidos que antes del confinamiento. Porque sería una catástrofe para el sistema democrático si tras esta dramática experiencia no cambiáramos de actitud y no ofreciésemos credibilidad suficiente para sacar juntos a España del agujero. Por eso debemos dar continuidad a los acuerdos del Gobierno sobre las medidas sociales para las personas más vulnerables y las ayudas para la recuperación de los sectores económicos afectados.
Hay que reconstruir la política. En aplicación de las fases de la desescalada, quiero pensar que los políticos no seguiremos autoconfinados ni aumentará la distancia entre los partidos ni con los anhelos de la ciudadanía. En la comisión parlamentaria para la reconstrucción del país tenemos la última oportunidad.