jueves, 22 de marzo de 2012

LOS VETOS DEL MIEDO


DELEGACIÓN DEL GOBIERNO IMPIDE QUE LA MARCHA DEL 29-M LLEGUE A SOL
La manifestación convocada en Madrid por los sindicatos UGT y CC OO terminará en la plaza de la Independencia.(El País)



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Hay que ver lo que pueden los símbolos. La Puerta del Sol, después del 15M, se ha convertido en un tabú para la derecha gobernante, para el subsidio del miedo heredado de los cuarenta años de dictadura convertida en normalidad. Sólo los que viven de provocar el miedo, son sensibles a él. Porque el miedo es su motor y su puesta en marcha. Miedo a perder lo que tienen. Miedo a lo imprevisto que es justamente la sal de la vida. Miedo a no controlar todo. Miedo al diálogo y a la escucha porque siempre se teme que el "otro" te quiera convencer de algo distinto a lo que la costumbre te tiene habituado. Miedo al infierno del más allá mientras se coopera obstinadamente en construir el infierno del más acá.        
Siempre el mismo horror a afrontar los resultados y las consecuencias de las acciones cometidas. O legisladas. El miedo a la historia, a saber qué es lo que nunca deberíamos repetir. El miedo a la memoria, que puede despertar la curiosidad y la conciencia. Y las ganas de superar la miseria del pasado una vez descubierta. Por eso se expande el silencio del ruido, el ensordecimiento de la inteligencia, el aturdimiento del temor a todo lo que suene a nuevo, a fresco, a sorprendente. A felicidad nada aconsejable para quienes han heredado con la vida la "sensatez" mediocre de la desdicha cotidiana interpretada como prudente y desencantado realismo. Y sentido común. Que es más bien un aplatanamiento borreguil. Una pereza mental y delegante. "¡Que piensen ellos!" (decía Unamuno con la ironía que le carecterizaba) Eso es, que piensen la Merkel , Obama, Durao Barroso y los Bildelberg citicens. Que piensen la ONU o la NATO por nosotros, o Standard & Poor's o Norman Sachs o el Banco de Santander. O El Corte Inglés. Que ellos nos digan como llega la primavera y la ruina bursátil. A nosotros sólo nos toca la obediencia ciega, como la gallinita sumisa en el gallinero de la Puerta del Sol. No provocar con nuestra presencia masificada a la poli, que cuando ve mucha gente junta se pone nerviosa y no es cosa de estarles dando sedantes en acto de servicio tal y como está ahora el gasto farmacéutico, ni de que las porras se desgasten con tanto golpe, que tampoco estamos para gastar en material contundente. Hay que recortar todo, hasta el trayecto de una manifestación con muy mala baba, que seguro es del PSOE y del rojerío abortista y mariconcete, que quiere una España laica y dejar de pagar impuestos para que el Papa venga con frecuencia a bendecirnos a domicilio, para gastarlos en la escuela o en el hospital o en crear trabajo, que son muy malas costumbres, caray. Con lo que eso viste y el caché que dan los peregrinos vomitando por la esquinas y dándole al tabaco, al cubata y a la birra, convirtiendo las farolas y los alcorques en el wc de las incontinencias, babeando en las resacas ante los confesionarios por la mañana para ir bien limpitos a comulgar y a buscar pareja hetero como dios manda, bendecida por Rouco, bajo la carpa monumental de Cuatro Vientos, si es que un temporal y un aguacero comunistas,  incordiones y ateos no se la llevan por delante.  Como ocurrió aquella tarde del pasado agosto. Y eso que no eran el 15M, lleno de perrosflauta oliendo a porro. ¿En qué estaría pensando Dios aquella tarde-noche, cuando dejó a sus incondicionales hechos una sopa en un descampado bendecido, con las carpas volando, igual que el canesú y los pelos de Su Santidad y en cambio a los piojosos indignados les permitió meditar tan panchos en la Plaza de Oriente, con velitas encendidas y envueltos en un silencio demasiado sospechoso para ser una indignación decente como mandan los cánones?
No sé yo si es que Dios se habrá cambiado de bando. Pero convendría tenerlo en cuarentena y en observación. Lo digo para que la delegación del gobierno lo tenga en cuenta. Que como es un todopoderoso tan poco suyo y tan de todos, a ver si vuelve a salir por peteneras y se lleva la mani levitando hasta Sol, mientras a los polis los coloca como a las muñecas de Famosa, por la calle Princesa, rumbo a la Moncloa y con pilas autorecargables por fibra óptica. Más que nada para despistarlos y dejar que los pobres bienaventurados y aperreados se acerquen a Él, como los niños. Es que esa manía del Evangelio de insistir tanto en eso de "no temais", no parece nada, pero nada, católica ni decente. Más bien se diría que es un modo de animar a que todos los desgarramantas pierdan el oremus y se empiecen a salir con la suya. Con lo bien que les sienta el miedo al orden y a la autoridad. Desde luego, cómo hemos degenerado. Estas cosas con el Generalísimo eran impensables.

Y, además, no sé qué más quieren esos sindicatos cabreados, con lo que les cuidan... si es mucho mejor que en vez de ir a Sol, que a lo mejor les da cualquier patatús con el calorazo de esa estrella fisgona y acusica, les concedan el privilegio sacramental y patriótico de terminar nada menos que en la Plaza de la Independencia! Donde, de paso, podrán recordar la memoria histórica fetén y  no esa obsesión de la guerra civil, y rememorar a los héroes de aquella indignación anti francesa del 2 de Mayo. Y experimentar que al menos aquella vez eran franceses los represores, oliendo a Chanel y no españoles como ahora. Oliendo a pólvora podrida valenciana, a ensaimada mallorquina putrefacta y a gürtel pringada de Carabanchel bajo.
Si es que siempre estamos igual...no se ha hecho la miel para la boca del asno.

AVISO

Quienes frecuentais este blog ya sabeis la trayectoria. No estamos contra nadie, sino a favor del crecimiento humano manifiestamente mejorable, de todo lo que apoye la equidad, la sensatez, la justicia, la tolerancia, la inteligencia constructiva, el respeto y el bien común. Sin mitificar ni defenestrar a nadie. Poniendo en solfa las conductas pero siempre al lado de la persona, porque en todo ser humano, aún en el peor, hay una chispa eterna que en cualquier momento puede despertarse. Y es un deber ético esperar y trabajar para que así se cumpla. Por eso las cosas válidas siempre  lo son. Vengan de donde vengan. Esta vez vienen de Ruiz Gallardón, actual ministro de Justicia, a quien tantas veces y mientras era alcalde de Madrid califiqué de derrochón y de faraónico, hasta llamarle normalmente Gallardonophis I, de lo que no me arrepiento en absoluto. Porque dio motivos más que sobrados para merecer el título. Aunque al mismo tiempo siempre estuve convencida de que otro gallo habría cantado en este país, si Ruiz Gallardón hubiese liderado la oposición mientras Zapatero lideraba el gobierno. Dentro del caos político y de la rémora que supone tener que soportar una "clase" gestora pública más cerca del parasitismo amoral y border line que de la eficacia, hubiese sido un tiempo de civismo, de acuerdos y de funcionamiento mucho menos troglodítico y cavernario que el triste y patético zipizape que hemos tenido que soportar por fuerza durante dos legislaturas en las que lograr acuerdos con el sabotaje parlamentario del PP, incapaz de ver algo bueno en nada que no sea suyo, hizo de la democracia una plaza de toros más propia de los tartesos que del siglo XXI, donde el morlaco a liquidar fue la convivencia, la laicidad del Estado, la decencia anticorrupción y la ciudadanía real, un morlaco rejoneado, banderilleado, ninguneado y finalmente estoqueado y arrastrado por las mulillas del rencor histórico e histérico y además estéril y venenoso para la sociedad. Dicho todo esto, os invito a que leais el artículo que sigue a este aviso. Es de Gallardón y es un documento muy instructivo, sereno y justo. Para que un hombre de "derechas" pueda escribir lo que ha escrito este señor, tiene que haber una disposición, una cultura y una sensibilidad que en el elenco gobernante-opositor del PP no es frecuente. Unas cualidades cívicas e intelectuales que se necesitan urgentemente en una democracia y que no se deberían despercdiciar como punto de referencia y de reflexión. En efecto, Gallardón, por desgracia no es el PP, sino un fruto raro en el árbol del totalitarismo, como Suárez lo fue en su día, pero entre todos debemos empeñarnos en que algún día el PP tenga las cualidades y disposición reflexiva de Gallardón. Todos saldríamos ganando con ese cambio.
Que disfruteis el artículo sin prejuicios ni sambenitos ideológicos, que nos están privando del disfrute de una democracia real en la que todos somos necesarios para edificar la convivencia, la pluralidad y el respeto mutuo. Donde libertad significa comprender que ella misma, la libertad, empieza y termina en la frontera de la tolerancia y de la escucha activa.

VALE LA PENA LEER ESTE ARTICULO DE MINISTRO DE JUSTICIA


El acecho del monstruo

El ejercicio de la razón cívica no puede cejar en Francia, en España y en cualquier rincón de Occidente, en el combate contra la xenofobia, el antisemitismo, el terrorismo islamista y cualquier otra asechanza

Lo monstruoso es, por definición, aquello que se desvía del curso natural de las cosas, poniendo a prueba nuestro entendimiento y entereza. Por eso, para no enloquecer, necesitamos a veces aislar la maldad intrínseca del monstruo y acercarnos a él mediante elipsis. Meterle una bala en la cabeza a un niño después de darle caza junto a la verja de su colegio pertenece sin duda a esa categoría aberrante de lo que queda fuera de la comprensión humana. Y, como sabía Borges, ante determinadas cosas solo podemos referir o aludir, nunca expresar. Es imposible expresar, en efecto, toda la rabia, todo el dolor, toda la repulsa que ese acto inhumano comporta. De modo que, si queremos "entender" el crimen de Ozar Hatorah, el colegio judío de Toulouse donde un sicario del odio ha matado a tres niños y un adulto, así como los asesinatos de tres militares franceses en los días previos, recurramos mejor a la elipsis. Demos un salto en el tiempo.
Seguimos en Francia, pero en 1934. De nuevo se trata de un niño judío a las puertas de un colegio. Grupos antisemitas gritan "muerte a los judíos". Su niñera le lleva corriendo a casa. La madre baja las persianas. Pero el padre las sube, coge de la mano al pequeño y le lleva junto a la ventana: "No debes tener miedo nunca: lo que ves se llama historia". El escolar es George Steiner, quien habrá de ser una de las voces más profundas de la conciencia europea. Y aunque había razones sobradas para tener miedo, su padre acierta de lleno: aquello era la historia.
Y la historia debería servir para aprender algo. No es cierto que sea del todo imposible, pues de lo contrario no se hubiera producido ninguna clase de progreso. Pero no siempre avanza al ritmo o con la amplitud suficientes. La idea de tolerancia nace del hastío producido por el derramamiento de sangre durante las guerras de religión. Hoy somos tolerantes debido a nuestro pasado de intolerancia. Pero, ante sucesos como los de Francia, no podemos decir que el antisemitismo pretérito haya producido el mismo efecto cauterizador en el presente. El sacrificio de seis millones de judíos excede con mucho cualquier crimen anterior de la historia, y en días como el lunes no resulta fácil pensar que la lección haya sido aprendida.
Propaganda e ideología aprovechan cualquier flaqueza para echar abajo la convivencia
Ya no es un grupo de antisemitas los que se plantan ante el colegio, y sin embargo el hecho de que lo haga un único ejecutor no evita que este sea letal. Tampoco suaviza la tragedia el que su odio se acoja al pretexto islamista, cuyo alcance general, con víctimas de todos los credos, no rebaja por ello su carácter antisemita. Si acaso ese prejuicio criminal actúa como elemento catalizador en torno al cual cristalizan nuevas enajenaciones. Si se empieza gritando "muerte a los judíos", no es extraño que se continúe con "muerte a los cristianos", "muerte a los americanos", muerte a todo lo que no se ajuste a la estrecha imagen mental del verdugo, que, como en este caso, y en tantos otros del yihadismo, no ha dudado en dar muerte también a musulmanes. Ahí radica el carácter del antisemitismo como odio precursor de muchos otros, como mal que no solo afecta al judío, sino que, al compás de la excusa histórica de cada momento, deviene en agresión universal.
¿Es posible que perduren el antisemitismo y todas las demás formas de xenofobia y terrorismo en sociedades modernas, democráticas y altamente desarrolladas? ¿Puede ocurrir que gentes integradas en nuestra convivencia encuentren aquí un soporte o una incitación? Los europeos decentes se hicieron preguntas no tan distintas en los años treinta y cuarenta del pasado siglo. Descubrieron que la democracia es un precario milagro en peligro constante, acosado por toda clase de fanatismos, de excluyentes particularismos, de intolerancias tan diversas como la propia pluralidad humana. Ahora, al celebrar en España los 200 años del comienzo de la revolución liberal, no deberíamos ignorar esa inquietante realidad. El pulso entre Ilustración e irracionalidad dista de haber concluido. Que nuestras sociedades democráticas discurran por cauces habitualmente pacíficos y respetuosos no significa que el riesgo se haya extinguido. Conjurarlo exige una actitud de permanente vigilancia, un ininterrumpido ejercicio de pensamiento. Cuando Hannah Arendt se refería a "la banalidad del mal" para describir a Eichmann, aplicado organizador de la Shoá, no estaba diciendo que sus delitos fueran irrelevantes, sino que ese mal se acomoda fácilmente en los resquicios de la cotidianidad aparentemente civilizada, a la espera de que la razón baje la guardia y la brutalidad y la estupidez se enseñoreen del mundo.
He visto las cámaras de gas en Auschwitz. He leído los nombres en Yad Vashem. He estado en los andenes del 11-M. Y me he preguntado cómo se ha llegado a ese horror. Naturalmente, no se alcanza sin incurrir antes en sucesivos desafueros. Hay una tradición milenaria de marginaciones, pogromos, expulsiones, que ha marcado a la estirpe de David allí donde esta se ha asentado, y que en la actualidad amplía su campo de acción para orientar su intransigencia hacia otros grupos. Y hay también una larga trayectoria terrorista que surge en la propia Europa, en el anarquismo, en los métodos revolucionarios, en la tradición de violencia que recorre el subsuelo histórico de lo que ahora es el mayor espacio de libertades del mundo. Pero nada de eso lo explica todo. Es necesario el factor multiplicador de la propaganda y la ideología, que aprovecha cualquier instante de flaqueza en el razonamiento democrático para echar abajo el edificio de la convivencia. No importa la calidad de sus argumentos, sino su insistencia. Porque, como escribía Bertolt Brecht a propósito de la fiera antisemita, y hoy podemos decir también de la islamista, "quien solo oiga los discursos / que de ti nos llegan, se reirá. / Pero quien vea lo que haces, / echará mano al cuchillo".
No se puede cruzar la línea que separa la crítica al Gobierno israelí del puro antisemitismo
Como han dicho los representantes de las comunidades judía y musulmana desde El Elíseo, no hay que buscar motivaciones religiosas en estos crímenes. Lo que sí debemos hacer es permanecer atentos a cualquier incitación o justificación, por mínima o involuntaria que sea, aunque venga prendida en el broche de las buenas intenciones. No podemos ser condescendientes, por ejemplo, ante conductas que, pretendiendo ser una crítica al Estado judío, entrañan en ocasiones un germen xenófobo. Por supuesto, es lícito discrepar de la política del Ejecutivo israelí en un determinado momento, y yo mismo lo he hecho tanto como he respaldado en otras ocasiones sus líneas de actuación (véase Israel, de perfil y de frente, EL PAÍS, 14 de junio de 2010, que me procuró tantas incomprensiones como felicitaciones, o viceversa). Pero de ahí a cruzar la línea que separa esa crítica del puro antisemitismo hay un peligroso trecho que ninguna sociedad abierta puede recorrer. Es preciso hacer a este respecto una reflexión muy profunda, de rotunda exigencia ética y legal —y desvincularla del juicio que cada cual albergue sobre la política internacional—, para garantizar los mecanismos de protección jurídica de aquellos de entre nosotros que, por profesar la fe de Abraham, o cualquier otra, puedan ser potenciales objetos de intolerancia. Es la propia salud democrática de nuestra sociedad la que está en juego.
Regresemos a Francia, aunque sea a la de hace 78 años, para entender mejor el destino que la sinrazón antisemita o islamista querría reproducir en la Europa de hoy, y las cautelas que debemos adoptar. Aquel niño a quien su padre pone frente a la historia se salva. La huida de la familia evita el desastre. De su clase, solo otro compañero judío conservará la vida, por puro azar. Ya adulto, en Nueva York, Steiner consulta a su padre dónde proseguir su carrera. Solo recibe una respuesta: "Qué triste que Hitler haya ganado". Es decir, que Europa haya quedado judenrein, "libre de judíos". Esa noche el autor deExtraterritorial telefonea a su mujer: "Prefería ser maestro, obrero, cualquier cosa en Europa antes que experimentar el desprecio que había en las observaciones de mi padre". Steiner elegía ser europeo, y desde entonces se puede decir de él, como se afirmaba de Thomas Mann, que allá donde se encuentra vive la cultura europea. Pero para que decisiones como aquella sigan siendo posibles en nuestros días, para que la contribución judía y de las demás confesiones siga fertilizando nuestra convivencia, es preciso el compromiso de todos, de manera que el ejercicio de la razón cívica no ceje un solo segundo, en Francia, en España y en cualquier rincón de Occidente, en su combate contra la xenofobia, el antisemitismo, el terrorismo islamista, y cualquier otra forma bajo la que aceche el monstruo.
Alberto Ruiz-Gallardón es ministro de Justicia.

miércoles, 21 de marzo de 2012

UNA JOYA ÚNICA

EL ODIO TERMINAL

Todas las especies animales cuando decaen experimentan una acusadísima inclinación al exterminio. Se envuelven en la depresión autodestructiva y les da por suicidarse. Tal vez porque intuyen que ya no tienen una función evolutiva directa que cumplir. 
Los delfines y las ballenas salen del agua para morir fuera de su elemento natural. Los perros y los gatos cuando intuyen su final se alejan de sus amos y eligen la soledad y la distancia para morir en paz y sin causar tristeza, dejando una incógnita en su desaparición. Los pájaros se acurrucan en lugares escondidos para decir adiós lejos del nido y de la bandada llena de vida y de movimientos acompasados que danzan con la luz del día o en la oscuridad del camuflaje nocturno. 
El hombre no. Cuando decaen su inteligencia, su humanidad, su tiempo y su fuerza social, sus imperios y su esperanza, se sumerge en la rabia sorda. En el odio a todo y a todos. Se vuelve un fundamentalista de la muerte. De la desesperación autoinducida. Y en vez de suicidarse limpiamente como los animales irracionales, para no ser un peso psicopático insoportable para sus congéneres,  pervierte el uso de su mente para destruirles mientras disfruta vengándose de todos sin explicación real. Y suele ser un odio impersonal, aunque focalizado en lo colectivo. Un odio de masas, no de personas. De argumentos, no de realidades. No le importa el individuo sino el "pecado original" e inevitable de la etnia, del sexo, la religión, la ideología o la nacionalidad, o la condición de niño, viejo o adulto. Es la crueldad peor que puede pensarse. Utilizar el instrumento de la mente, que alcanza su función más elevada cuando se pone al  servicio de la vida, del sano progreso, de la solidaridad creativa, del arte, del orden emocional y de la compasión, como arma letal contra su habitat, contra sus iguales, -que él percibe como enemigos- contra su conciencia abortada y deforme. O inexistente. 
Así los nacionalismos son patologías de la universalidad frustrada. Los imperialismos son la misma patología pero en ese caso hipertrofiada. El fanatismo político-religioso es una patología derivada y mezclada con el ritual de la hecatombe idolátrica del yo gentilicio. El fetichsimo de los hinchas o de los adeptos a cualquier causa sectaria, padece del mismo mal. La segregación egocéntrica convertida en impulso impositor y tiránico, en "ideal" de la peor calaña. Así se explican las masacres de los "lobos solitarios", del Caín enloquecido y autómata que odia por odiar y mata por matar. Que no sabe dar jamás una respuesta ni un por qué a su acto exterminador. Pero en cuyo fondo flota siempre una resistencia odiosa a cualquier recuerdo infantil o adolescente. Una frustración y una envidia colérica que no se ha curado y canalizado adecuadamente. Un quiste endurecido por la falta de asistencia educativa, con valores y proximidad. Una pedagogía nefasta que culmina en el genocidio a mayor o menor escala, empleando distintos métodos. Puede ser la guerra. Puede ser la lucha social violenta y terrorista. Puede ser el deseo de acumular riquezas y poder hasta someter y envilecer la vida y los derechos de los demás.   
Pero siempre es el sociópata lleno de odio y de complejos, lleno de orgullo e incapaz de reconocer que su barbarie es sólo y exclusivamente su elección. Que jamás hay motivos suficientes en un ser humano, verdaderamente humano, para asesinar a otro ser igual a él, por muy distinto y opuesto que le resulte. 
Además ahora, cuando la física y la psicología clínica nos hablan ya en términos cuánticos e intencionales, tenemos que añadir a estos casos la teledirección de lo afín. Porque los cerebros dañados por la psicopatía y el aislamiento son receptores y catalizadores muy sensibilizados por la violencia ambiental que les influye de un modo muy potente. La afición al cine violento, a los videojuegos  y comics destroyers, a la lectura de textos o canciones que inoculan odio y violencia. Al camuflaje político confundido con la locura, interesado en crear desorden y odio para obtener determinados resultados favorables, por ejemplo en unas elecciones. Trastornar un país y enfrentarlo cuando se pierde el poder o se teme un cambio en el electorado.
La utilización del terrorismo como arma y alarma ha sido una vocación en todos los círculos oscuros del poder y un instrumento muy utilizado para desencadenar guerras de todo tipo. Por ejemplo la primera guerra mundial fue un atentado terrorista en Sarajevo. La segunda guerra mundial fue un terrorismo por  invasión. las torres gemelas fueron el detonante de una guerra abierta al Islam por parte occidente. Ahora cuando la mente es un radar cada vez más afinado es mucho más fácil manipular locos   aislados y sin red política de sostenimiento, que no dejan huellas ni vínculos,  y que faciliten el terror en un occidente confiado y teóricamente libre, pero sometido al bombardeo mediático de la manipulación. 
En estos momentos Obama amenaza a Irán cada día. Irán tiene petroleo abundante y un régimen rebelde que ha conseguido el acceso al campo de la energía nuclear. Siria caerá pronto por desgaste "primaveral" programado con mando a distancia por una organización yanky -"Albert Einstein" se llama a sí misma- que en sus videos se declara descaradamente asesora de los movimientos de protesta del año pasado en el Magreb y Egipto; Irak ha sido arrasado. Como Libia y Afganistán. Israel está solo en medio del  infierno que él mismo lleva sesenta años encendiendo y atizando obstinadamente. El socialismo amenaza en Francia la reelección de Sarkocy. Son demasiados datos en ese cluedo de las alcantarillas  y cloacas políticas del mundo. Y "canta" demasiado el asesinato de un pacífico rabino francés, padre de familia y maestro. La indiganción mundial contra el Islam está servida una vez más. Seguramente gracias a la colaboración de la CIA y el MOSSAD. Al ejército camuflado de la NATO y los esbirros franco-alemanes que han llevado Europa al borde del precipicio económico y social en el que se encuentra, que han vaciado la europeidad cultural y social junto con el valor del euro para salvar al dolar del naufragio de su torpeza consumista y cruel y salvaguardar el sistema de estado depredador e irresponsable, como es el modelo yanky. Una dictadura del dinero camuflada de democracia. Quizás sea por eso el interés simbólico de cargarse Grecia. La mater et magistra de la democracia del mundo. 

Las tramas infernales del poder no pueden ocultar sus motivos por más que se empeñen. Ya nos aleccionaron con la autovoladura del Maine en Cuba, en1898. Nada les para cuando quieren dinero, territorios, petroleo, minerales estratégicos o mano de obra esclava. Poder omnímodo. Son tantos años de complots contra la humanidad que aún no dominan, camuflados de "liberación" y demonización de lo diferente, que ya  es inútil que se oculten detrás de cualquier loco. Se les ve el plumero a distancia. Y por la misma fuerza de la evolución, la inteligencia humana también progresa y es más clarividente y autónoma de lo que aparentemente parece. Es la jugada del futuro en limpio y en paz en un campo de batalla sucio y repugnante que pertenece ya al pasado aunque todavía, como los animales al borde de la extinción, se refugie en la coartada violenta contra el prójimo para ir consumando su propia agonía. Su muerte autoanunciada no sólo en las primaveras sangrientas provocadas deliberadamente, sino en el preludio otoñal de un invierno para ese patriarca decadente en que el mundo "civilizado" se ha convertido mientras se hace la eutanasia a golpe de prima de riesgo, agencia de rating y corrupción en Miami hasta Berlín, de Chicago a París, de churras a merinas. La pirámide del poder de la bestia tiene grietas muy graves. Y la vida está ahí para escribir su necrológica y convertir el requiem imparable en el Aleluya de Händel. 

LA VERSIÓN TONTA DEL LOCO DEL TAROT O EL DILEMA IRRESOLUBLE DEL PP



“Mi bagaje es impresionante. Estoy preparado para presidir el Gobierno”

El expresidente valenciano, Francisco Camps, concede una amplia entrevista a la revista Telva


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La locura tiene vertientes distintas. Unas cursan con pérdida de memoria, otras con incapacidad para el olvido, otras con agresividad, otras con la videncia anómala que da la esquizofrenia, otras con toques de extraña genialidad estrafalaria que no responde a una visión reguladora y mejorable de la realidad, sino a la desregularización como norma. Y muchas más. Pero hay una que es la paranoia obsesiva tontiforme, en la que un títere mediocre usado durante años como tapadera oficial de vilezas inconmensurables por un grupo de desalmados y avariciosos, llega a creerse un héroe, un paladín de la justicia, del pundonor y de los valores patrióticos de su feudo y aspira al reconocimiento de su valía universal cuando su carrera ha hecho no sólo aguas, sino océanos de errores, irresponsabilidades y alucinaciones egopáticas de todos los colores. 
Al grupo que le utilizó le quedan algunas salidas: 1) Ampararle, justificarle y colocarle como ejemplo. Con lo cual dicho grupo se identifica con la mediocridad y la tontuna del títere y se reconoce oficialmente como el titiritero manipulador y oportunista de la marioneta enloquecida. Y pierde completamente la credibilidad y el respeto de la sociedad .

2) Dejarle a un lado sin cargo importante alguno que desempeñar, pero dándole coba de mentira piadosa y de falsa piedad, porque en el fondo le están agradecidos por los servicios prestados a la causa del poder absoluto. Con lo que el susodicho grupo seguiría poniendo en vergonzosa evidencia sus trapos sucios y su incapacidad ética y legal para gobernar nada. 

3) Regalarle un viaje alrededor del mundo que dure, por lo menos, una década, que le lleve de los polos a los desiertos, y si la crisis no lo permitiese dejarle de retiro espiritual en la soledad aeroninguneada el aeropuerto de Castellón, para que allí pueda desahogarse a gusto y sin que nadie le oiga ni lea sus destarifos político-postcoitales con el sídrome de Napoleón. Con lo cual el grupo en cuestión sería considerado un Judas por el mal trato a su fiel servidor.

4) Ordenarle por imposición que se calle o se calle, o se le quita el sueldo vitalicio ex presidencial, la cotización como "exhonorable", el coche oficial, el guardaespaldas, el carnet del partido y la colección de trajes foreveryoung. Con dicha medida el grupo titiritero quizás se acicalaría con un superficial e hipócrita maquillaje, que además demostraría a las claras la crueldad y la vileza de sus tácticas, capaces de explotar a un aspirante al Cottolengo como banderín de enganche y luego tirarlo al contenedor de la deshonra personal que nunca se admitirá como participativa y cómplice de la peña sostenedora. Porque "Roma no paga a idiotas", pero los usa hasta desgastarlos. 

5) Hacer una revisión moral del partido. Quitarse las máscaras de "decencia" meapilas y asumir las barbaridades que llevan haciendo desde que gobernaron por primera vez.  Hacerse un álbum con las  fotos en las que Matas, Camps, Urdangarín, Rita, Rajoy, Aznar y señora, La Ehpe, la Cohpe y todo el clan, aparecen en autoglorificación urbi et orbe y poniéndose laureles a tutiplén. Asumir que cuando se ha hecho todo lo posible por llegar al poder a cualquier precio, el precio que se paga al final  acaba por aplastar todo y a todos. Por contaminar y descomponer cualquier cosa por estupenda que parezca. Más que nada porque se ha podrido y ¿a quién le gustaría que lo que ha votado haya sido una falla de pésimo gusto, que una vez quemada, sólo es ceniza que apesta a basura, y que, para más inri, sus impuestos han costeado?

Mucho nos tememos que la gaviota no puede salir de la jaula en la que ella misma se ha encerrado. Lo tiene crudo. Y los que la alimentan sumisamente, lo tienen aún peor.


lunes, 19 de marzo de 2012

PARA RECORDAR

Martes 20 de marzo, de 22 a 22,30, apagón reivindicativo. Podeis releer el post que habla de ello y explica los resultados y las causas. Está más abajo. Conviene releer y recordar para mantener frescos los motivos.