martes, 6 de febrero de 2024

Ahí queda el testimonio directo de la tragedia palestina...¿No hay ninguna canción optante al premio eurovisivo que le ponga música a este poema desgarrador escrito en Cisjordana, para dar testimonio de lo que puede pasar cuando un mundo de ficciones musicables le cierra la puerta a la conciencia y al alma sólo para mirarse el ombligo y llevarse el premio concedido por los hombres de gris, igualito que en MOMO?😴😴😴😰😰😰😱😱😱!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 

Raja Shehadeh / Abogado y escritor palestino

“Ya es imposible caminar por el campo de Cisjordania”

Andy Robinson 6/02/2024

Público/CTXT 


Raja Shehadeh. / The National News YT

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Hace un poco más de 15 años, el abogado y escritor palestino Raja Shehadeh, también senderista empedernido, me acompañó en una larga caminata por el precioso paisaje mediterráneo de los alrededores de su ciudad, Ramala. El resultado fue esta crónica que recomiendo leer antes de seguir.

Ya entonces se presentía la catástrofe que se avecinaba para los palestinos que aún disfrutaban de un mínimo espacio de libertad. Shehadeh había alertado sobre ello en su libro Palestine Walks (Scribner, 2008), publicado unos meses antes. 

En un momento de la subida, siguiendo un arroyo casi seco, aún recuerdo a Raja señalar la cresta de los montículos tapizados de olivos donde se perfilaban los tejados rojos y los carteles inmobiliarios de Dolev, el nuevo asentamiento israelí: “A veces me dejo llevar 15 o 20 años atrás, cuando podía caminar por aquí sin angustia”. “Pronto no podremos pasear por aquí”, sentenció. 

Tres lustros después, los peores pronósticos de Shehadeh –ya cumplidos los 72 años y con una decena de libros publicados– se han hecho realidad, tal y como explica en esta entrevista telefónica mantenida la semana pasada desde su hogar en Ramala. 

En 2008 había unas 60 viviendas en Dolev. Ahora son casi 800. Cuando se produjo un atentado con bomba en el asentamiento en 2019, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu anunció que duplicaría el número de viviendas. En 2022, se construyeron 380 en ese asentamiento.

El nuevo libro de Shehadeh, Una memoria palestina (Profite, 2022), nos lleva al principio de la historia de la infamia: la primera expulsión masiva de más de 400.000 palestinos, la llamada Nakba, en 1948. Es un relato intensamente personal para Shehadeh, cuyo padre, el célebre abogado palestino Aziz Shehadeh, lideró la lucha jurídica contra la Nakba y fue asesinado en 1985 a manos –según sospecha Shehadeh– de un colaborador israelí. [Para más contexto, este artículo publicado hace unos días en La Vanguardia.]

El número de asentamientos se cuadruplicó después de 1993

Estaba pensando en aquella caminata del 2008. Se sentía la presencia de los asentamientos, pero aún había un espacio de libertad por el cual pudimos caminar y disfrutar aquel día. Eso fue en los alrededores de Dolev. ¿Qué ha sucedido en los últimos 15 años?
Esa caminata que hicimos ya no podemos hacerla. La situación es muy tensa en esa zona. Hay muchos más asentamientos alrededor de Dolev, y algunos de los colonos son muy violentos. La última vez que salí a hacer senderismo, intentamos caminar cerca de otro asentamiento llamado Tolman, donde hay un maqam, un lugar de importancia religiosa. Quería escribir algo al respecto. Pero nos dijeron que los colonos en Tolman son muy violentos, y nos aconsejaron no acercarnos al asentamiento, así que decidimos no ir. Alrededor de Dolev han tomado más tierra, se han construido muchas más viviendas y hay cada vez más incidentes, lo que hace muy difícil, si no imposible, caminar por la zona. Las carreteras que conectan los asentamientos entre sí se han multiplicado y ya se comunican directamente con Israel. Han causado más daño al paisaje, por supuesto. De modo que, si vienes a la zona ahora, apenas la reconocerás.

Recuerdo Dolev como una especie de isla de la América suburbial, con urbanizaciones de chalés valladas. Y sé que miles de colonos son judíos estadounidenses con esta visión. Leí los comentarios de una colona estadounidense que decía: “Este es el sueño americano en Israel. Es como Westchester, (Connecticut). Tenemos una casa enorme, mucho más grande de la que tendríamos en cualquier otro lugar, y mucha tierra”. ¿Quienes son esos colonos? ¿Qué quieren? 

Los asentamientos han pasado por varias etapas y fases. En la primera, solo estaban los colonos ideológicamente motivados, que eran pocos. En 1939, Menájem Beguín decidió que si solo se dejaba asentarse a los ideológicamente motivados, los asentamientos nunca crecerían. Había que cambiar la política y los asentamientos debían convertirse en los satélites urbanos de ciudades israelíes. Entonces se facilitaron muchos incentivos materiales, para que más gente se mudara a los asentamientos en Cisjordania, y esto funcionó de maravilla. El número de colonos aumentó bastante. Pero el mayor incremento ocurrió después de los Acuerdos de Oslo, en 1993, que dividieron Cisjordania en tres áreas: Área A, Área B, y Área C. Más del 60% de la tierra correspondía al Área C. Aunque estaba bajo jurisdicción israelí, la idea del acuerdo era que este área sería la única donde la tierra sería devuelta a los palestinos. Pero el gobierno de Tel Aviv optó por incumplir este acuerdo. Se dedicó a crear una percepción entre los israelíes de que el área C era, en realidad, tierra que tarde o temprano sería anexada por Israel. Por lo tanto, dio a entender que los israelíes que se asentaran en el área C jamás tendrían que abandonar sus hogares. Y esto supuso un incentivo irresistible para los colonos. El número de asentamientos se cuadruplicó después de 1993.

¿Y la colonización tenía un componente inmobiliario? 

Sí. Desde luego. Ahora cuando conduces por la carretera que conecta Dolev con la costa, encuentras grandes carteles que anuncian que puedes comprar inmuebles en el asentamiento. Se paga mucho dinero por una casa allí. Y muchos de los colonos, que adquirieron inmuebles antes a precios más bajos, se han hecho con un montón de plusvalías. 

O sea, ¿que compran y luego venden?

Sí, así es. Todo se anuncia en hebreo. Las vallas publicitarias están en tierra palestina, sin pedir permiso a los palestinos, por supuesto. Hay publicidad de pizzas y de hamburguesas como si estuvieran en Israel. La idea es hacer sentir a los colonos que están en Israel y no en tierra palestina.

¿La mayoría de ellos vienen directamente de Israel, de Estados Unidos o otros países? 

No estoy seguro. Creo que la mayoría vienen de Israel. Algunos colonos, como los de Zakat, que está cerca de Al-Bireh y Ramala, son principalmente franceses. Pero son franco-israelíes. Así que depende. Y algunos colonos son más ortodoxos religiosos, otros lo son menos.

¿La especulación inmobiliaria se mezcla con la ortodoxia religiosa? 

Por supuesto. Cuando los ortodoxos dieron su beneplácito al asentamiento, asegurando que no iba contra la ley judaica, los asentamientos se multiplicaron. Antes de eso, los rabinos habían advertido de que no debían asentarse porque iba contra la ley, y decían que se debía respetar también la ley internacional. Luego cambiaron de discurso. Y entonces se abrieron las compuertas; muchos, muchos más colonos ortodoxos llegaron a Cisjordania. 

¿Hay algún lugar por el que aún puedes caminar? 

Nuestras caminatas han quedado cada vez más reducidas. Lo que hacemos ahora, por ejemplo, es caminar a Ein Qiniya [aldea palestina en el norte de Cisjordania]. Y luego subimos la colina hacia el oeste y cogemos un pequeño sendero. Es una caminata de unas dos horas, y eso ya es todo lo que tenemos. Todo lo demás es imposible. Demasiado peligroso, porque la zona está llena de colonos, y de efectivos del ejército israelí.

Y cuando hablas de la destrucción del paisaje, ¿cómo la percibes? 

El paisaje está abigarrado de asentamientos, conectados a carreteras excavadas a través de las colinas para que sean rectas y anchas, con el fin de reducir el número de horas de viaje entre Cisjordania e Israel. El objetivo es que los colonos puedan llegar a su trabajo en Israel en menos tiempo. Y eso destruye el paisaje cada vez más. 
Cuentas en el nuevo libro que a principios de los años ochenta tienes una especie de premonición sobre la red de infraestructuras –carreteras, agua y electricidad de uso exclusivo de los israelíes– que están empezando a construir. Entonces piensas que es parte de una estrategia general. ¿Todo esto fue planeado desde el principio?

Sí, el proyecto se ideó muy pronto. En 1981, estaba el Plan del Consejo Regional Judío en Cisjordania, que describo en Caminatas palestinas. Ese plan habla de asentar a un millón de judíos más en Cisjordania antes de 1986. Incluye cambios de las normativas de uso de la tierra en Cisjordania para facilitar más asentamientos israelíes y confinar los pueblos y las ciudades palestinas en áreas más pequeñas. Un día, en 1981, estaba conduciendo por Ramala y, como describo en el libro, de repente pensé: ¿qué pasará si hacen una red alternativa de caminos y electricidad y agua, una infraestructura superior para conectarlos a Israel? ¿Qué pasará si pueden cortarnos el agua, la electricidad, el transporte en cualquier momento sin afectar a la población israeli en Cisjordania? Me asusté mucho porque pensé que si eso sucedía, los palestinos acabaríamos atrapados. Y esto es exactamente lo que ha sucedido. 


Tu presentimiento parece ya un hecho consumado. ¿Un Estado paralelo dentro de Cisjordania, no?

O mejor dicho, un sistema de apartheid. Un grupo viviendo en un lado con toda esa infraestructura y con acceso a todos los recursos. Y el otro privado de todo...

Y la situación está empeorando. Según cuentas en un artículo publicado en la revista literaria del New York Times, más de mil personas han sido desplazadas en Cisjordania desde 2022. Y en los últimos dos meses, desde el 7 de diciembre, las ocupaciones israelíes de tierras palestinas se están acelerando. 

Sí. El Gobierno israelí está aprovechando la guerra de Gaza para avanzar más en Cisjordania. Los colonos, con el apoyo del ejército, han asesinado a 344 palestinos desde el 7 de octubre, según cifras de la ONU, 88 de ellos niños. Y esto sigue y sigue. Y lo que lo hace peor es que el Gobierno de derechas de Netanyahu y el ministro de Policía, Itamar Ben-Gvir, ha cambiado las normas para la adquisición de armas de fuego, lo que ha permitido que se distribuyan más libremente entre los civiles. El riesgo de ser asesinado a tiros es mucho mayor que antes. Y, de hecho, hay muchos casos de tiroteos contra palestinos.

¿Cómo es el ambiente en Ramala? ¿Hay miedo en Cisjordania? Me preguntaba cómo se siente la gente tras la operación de Hamás del 7 de diciembre. 

Según los Acuerdos de Oslo, Ramala y las otras ciudades palestinas pertenecen al área A. Y el área A se supone que está bajo plena autoridad palestina, sin permiso para que los israelíes entren. Desde el 7 de octubre, entran en Ramala y otras ciudades palestinas en cualquier momento del día o de la noche; ahora oímos hablar de ataques por el ejército israelí en Ramala casi a diario. Vienen a detener a la gente o a demoler casas. El ejército israelí hace lo que quiere. Y la Autoridad Palestina, que tiene su propia competencia para mantener la seguridad, no ofrece resistencia a los soldados israelíes, ni los detiene. No hay protección alguna. 

¿A nivel personal, estás preocupado de que puedas convertirte en un objetivo de los militares israelíes?

Ya no soy un activista político, así que no hay razón para que vengan a por mí. Estoy en una edad diferente ya...

Sí, pero lo que escribes en tus libros y artículos es un arma muy efectiva contra Israel…

Puede ser. Pero la verdad es que les importa un bledo lo que se escriba. Saben que no va a tener una influencia internacional fuerte, ni va a impulsar un cambio en la actitud de la gente. 

Tal vez Netanyahu cuenta con que la autocensura en Estados Unidos y Europa arregle el problema. Hay mucha censura en los medios y en el mundo editorial. Me han comentado que, antes del 7 de octubre, todos daban por hecho de que tu libro Una memoria palestina iba a ganar el Premio Nacional del Libro en el Reino Unido...

Yo fui el finalista entre seis personas y mi libro, según decía mucha gente incluyendo los editores, era el más fuerte entre los seis. Mi editor estadounidense estaba seguro de que ganaría. Pero después del 7 de octubre mi editor británico Andrew Franklin me dijo que era imposible que ganara. Y ya ves, tenía razón.

Hay muchas presiones de lobbies...

Sí, pero aun así no creo que a los israelíes les importe demasiado la actitud de la gente fuera de Israel. Ha habido manifestaciones en Londres y en otras ciudades, con millones de personas, y nada ha cambiado. Así que Israel no está muy preocupado por ninguna de estas acciones, por desgracia. 

Puede ser, pero hay un gran movimiento de protesta judío propalestino en Estados Unidos. ¿Crees que eso podría cambiar las opiniones de jóvenes israelíes? 

No creo que los colonos y el pueblo israelí estén influidos por eso. No lo creo en absoluto. Creo que el apoyo judío a los palestinos es muy importante en el exterior y puede desencadenar cambios en países como Estados Unidos. Quizás esto puede ser más efectivo que cualquier otra cosa. Pero no afecta directamente a Israel, ni a los israelíes, ni a sus actitudes, ni a su ideología. Hay otra cosa que deberías saber: en Israel no se enteran de lo que pasa en Gaza. Hay una censura casi total de las imágenes de Gaza y no las ven. Las noticias de televisión no muestran nada. Prefieren no saber. Así que no les preocupa.

Tu nuevo libro empieza con la Nakba en 1948 y la lucha judicial de tu padre contra sus efectos. Mucha gente dice que ahora estamos en una segunda Nakba. ¿Crees que eso es cierto? 

Los israelíes hablan ya sin pudor de que quieren realizar una segunda Nakba. Paradójicamente, esto es bueno en el sentido de que abre el camino al reconocimiento de lo que ocurrió en 1948. Porque los israelíes nunca han reconocido que existió una Nakba. Así que esto abre el debate sobre lo que ocurrió entonces y permite que el mundo sea consciente del hecho de que la Nakba ocurrió. En ese sentido, es bueno. 

Pero una segunda Nakba sería una catástrofe.

Creo que los israelíes hace mucho tiempo –desde principios de los noventa– van dándole vueltas a cómo deshacerse de los palestinos en Cisjordania y en Gaza. Viene de lejos. Y ahora tienen la sensación de que pueden echar a la gente de Gaza y dejar la zona libre de palestinos. Pero creo que es un deseo imposible de realizar para los israelíes y que nunca llegará a producirse. Porque la primera Nakba ocurrió bajo circunstancias muy específicas que no se repetirán Y luego, por supuesto, también en este caso, el mundo árabe, ya sea Egipto o Jordania, se niega rotundamente a permitir que los palestinos se trasladen a sus territorios porque desestabilizarían sus países.

Lo que más me impactó del retrato de tu padre en el libro es que, pese a todo, era bastante optimista. Parece que siempre tuvo una idea clara sobre  los mecanismos legales y defendió que la solución de los dos Estados era viable. 

Cuando mi padre estaba trabajando por el derecho de retorno de los palestinos, todavía creía en la ONU, que había aprobado la resolución 1948, por la que todos los palestinos debían regresar. Él quería implementar esto. Las posibilidades de trabajar a través de medios legales para aplicar estas resoluciones, y acabar, por ejemplo, con el bloqueo de las cuentas de palestinos desplazados era todavía posible y probable. Trabajó en ello y tuvo algún éxito. Ahora nos damos cuenta de que la ONU por sí sola no sirve. 

Tu padre, según cuentas en el libro, decía que Palestina siempre será una bomba de relojería para Israel.

Mi padre defendía la solución de dos Estados contra la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) [La OLP se oponía y mantenía una posición maximalista que consistía en recuperar toda la soberanía]. Creo que ahora se está dando la razón mi padre. Todo el mundo habla de la solución de dos Estados y de que es la única manera. Desde la ONU, la Unión Europea, hasta Estados Unidos, todos hablan de la solución de los dos Estados como el camino para la paz en el futuro. Y creo que mi padre tenía razón al decir que la única victoria se producirá cuando ganemos los dos. Los israelíes no ganarán aplastando a los palestinos, y los palestinos no ganarán aplastando o expulsando a los israelíes. Quiero decir, la única manera de ganar es si ambos ganamos. Y mi padre tuvo una gran clarividencia al decir esto en un momento en que no era popular. 

Es interesante, porque desde el 7 de octubre parece que hay un cambio de perspectiva y la solución de dos Estados vuelve a estar sobre la mesa. Por horrible que sea lo que está sucediendo, puede haber algún motivo para la esperanza.

Sí, eso creo. Pero hemos visto momentos en el pasado, cuando el mundo parecía estar hablando de soluciones diplomáticas, que no se han producido de manera adecuada. No se puede ser demasiado optimista. La cuestión es si están dispuestos a presionar a Israel, y eso todavía es dudoso. Porque sin presionar a Israel, no pasará nada. Tal vez, en esta ocasión, Estados Unidos, que tiene las mayores opciones de presión, y la Unión Europea, verán que la continuación del conflicto pone en peligro la región por completo. El Mar Rojo ahora también está en peligro. Así que quizá ocurra algo, pero creo que hay que ser muy cauto en el optimismo.

España e Irlanda han hecho muy bien en diferenciarse del resto de la UE

En la Unión Europea, España ha desempeñado un papel relativamente constructivo. Pero, ya sabes, Alemania y otros países parecen estar empeñados en hacer apología del genocidio. ¿Qué crees que podríamos decir a través de esta entrevista a los gobiernos europeos?, ¿crees que el liderazgo de España, aunque sea, muy tibio y cauteloso, es importante?

Creo que Pedro Sánchez está intentando presionar un poco más para negociar una solución de dos Estados, un alto el fuego. España e Irlanda han hecho muy bien en diferenciarse del resto de la Unión. Pero creo que lo importante es subrayar que la Unión Europea tiene mucho más poder del que está dispuesta a admitir. Porque es el primer socio comercial con Israel. Esto les da poder si quieren usarlo. Y, además, están muy cerca de Oriente Medio y cualquier problema en Oriente Medio les afectará. Los europeos tienen interés en resolver la situación para lograr la paz en Oriente Medio, que es su vecino. Pero se esconden detrás de Estados Unidos y dicen, no, no, todo el poder está en Estados Unidos. No podemos hacer nada.


Autor >

Andy Robinson

Es corresponsal volante de ‘La Vanguardia’ y colaborador de Ctxt desde su fundación. Además, pertenece al Consejo Editorial de este medio. Su último libro es ‘Oro, petróleo y aguacates: Las nuevas venas abiertas de América Latina’ (Arpa 2020)


Pueblo Blanco

Post Data:


Respecto al Festival de Eurovisión de este año apocalíptico in crescendo, me ha quedado pendiente compartir un aspecto fundamental que me he dejado en el tintero al comentar el patológico rollo de la canción española titulada "zorra" con un argumento repugnante, y  esta mañana al despertar me ha venido a la mente con urgencia el cuadro completito: ¿cómo es posible que Europa cuente con Israel como miembro participante  en el festival de Eurovisión en medio de la masacre que ese país ha liado contra Gaza, donde por esa saña y esa crueldad espantosa diariamente mueren un montón de hermanos y hermanas de la familia humana, víctimas inocentes que no atacan a nadie y están completamente indefensas, niñ@s, madres, padres, abuel@s, herman@s, amig@s, vecin@s...
 
¿No sería una buena iniciativa dedicar este año esa oportunidad eurovisiva y comunitaria al tema de potenciar  La Paz como argumento, en la que l@s participantes y sus países de origen hiciésemos una manifestación multinacional desde el euro-escenario y una recogida de fondos voluntarios del público y de los estados más humanos, responsables y conscientes, para ayudara a UNRWA y al pueblo palestino y al mismo tiempo dejar a Israel fuera del festival eurovisivo  hasta que se arrepienta y cambie la muerte y la destrucción del prójimo por la vida, la ayuda, el arrepentimiento y la responsabilidad, la cooperación y la convivencia sorofraterna entre las dos culturas y religiones? 
Y que así Israel despierte y vea que está haciendo con los palestinos lo mismo que Hitler y su patológica crueldad perpetró el siglo pasado contra los judíos, los gitanos y todos los que no fuesen de raza aria. ¿Acaso no es ahora Palestina un campo de exterminio, consentido por USA y parte de la UE? Lo mismo debería aplicarse a Rusia y a Ucrania. Ese festival se puede emplear como tratamiento pacificador y crítico con la barbarie, y así sentar un precedente global y verdaderamente democrático y demofílico: amigo del demos, de los pueblos del mundo y por ello en las antípodas de las guerras y las masacres. 

La verdad es que no estamos para fiestas, sino para hacer una revisión profunda y colectiva como europe@s y como especie humana. La frivolidad no ayuda en nada a solucionar problemas y menos aún conflictos tan graves como absurdos. El término "diversión" viene del verbo latino devertere, que no es precisamente pasarlo bien, sino todo lo contrario, perderse por el camino, despistarse, y también desparramarse inútilmente para nada. Pillad@s entre el sado-masoquismo, la ceguera y la estupidez. Sólo así se explica que los malos tratos, las fobias y la humillación de las mujeres o de l@s homosexuales se transforme en chirigota y hasta se aplaudan, se usen como bandera y se transformen en espectáculo y como ya es habitual, para que se forren los de siempre. Un primor.
Es la misma perversión contaminante que afecta a la canción que va a representar a España este año en la euromovida musical. Un regodeo populachero en el cubo de la basura social, con el agravante de que la víctima, guapísima y en sus trece, está encantada de serlo y hace propaganda de su maravillosa condición zorril. Con tanto orgullo como esperpento. Si no fuese tan doloroso y feministamente humillante, personal  y socialmente dañino, podría ser hasta un mal chiste de Eugenio, de Gila o de Tip y Coll, en pleno franquismo. O una peli de Gracita Morales y del perpetuamente his/ppánico "señoriiittto!!!!" cortijero...Ainss!!!




lunes, 5 de febrero de 2024

Quintetto in Do Maggiore La Musica Notturna Delle Strade Di Madrid Op. 3...

Qué maravilla!!! La buena gente existe y se ocupa en directo mucho más que en diferido por las necesidades y problemas vitales y ecológicos del mundo. Gracias, queridísima familia de GREENPEACE, por vuestra conciencia generosa e imprescindible para que el Planeta, la Naturaleza, la Vida y nuestra especie sigan siendo compatibles, mejorando lo presente. Un abrazo e infinitas gracias, por las recetas y por el fabuloso y completo calendario de productos vegetales, y sobretodo, gracias infinitas por Ser como Sois.Desde aquí publico este regalazo para quienes quieran aprender a cocinar tan sana como rica y ecológicamente...Un abrazo global para Tod@s!

 

Una receta de invierno 🧈🥑


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Hola, sol:

 

Comer de temporada no es solo mejor para el planeta, la sociedad y tu bolsillo, ahora también es fácil y práctico, con recetas como esta espectacular mantequilla de aguacate que nos trae Diego Guerrero, chef de los restaurantes DSTAgE y SPEAK en Madrid, dos estrellas Michelin, tres Soles Repsol y #38 en The Best Chef Awards. Y recuerda que en este caso es más importante aún que el consumo sea moderado, y siempre de temporada, local y ecológico, porque este producto tiene una alta demanda de agua para su cultivo.

 

INGREDIENTES:

 

Para el oleogel:
☑ 50 g de cera abeja Sosa
☑ 575 g aceite girasol


Para la mantequilla de aguacate:
☑ 250 g aguacate
☑ 81 g oleogel
☑ 9 g aceite de oliva suave
☑ 4 g sal
☑ Jugo de lima


Para el pickle base:
☑ 260 g agua
☑ 340 g vinagre blanco
☑ 100 g azúcar
☑ 12 g sal

 

ELABORACIÓN:

 

Para el oleogel:
⮕ Calentar en una olla el aceite a 70ºC.

⮕ Añadir la cera de abeja y mezclar bien hasta la completa disolución. Reservar en un recipiente.


Para la mantequilla de aguacate:
⮕ Abrir los aguacates y echar zumo de lima por encima para evitar que se oxide. (Reservar corteza y hueso).

⮕ Meter el resto de ingredientes en el robot de cocina y triturar.

⮕ Pasar por chino fino, rectificar de sal o lima, envasar (con el mínimo aire posible) y congelar.


Para el pickle base:
⮕ Templar el agua, lo suficiente para disolver el azúcar y la sal. Una vez disueltos, dejar enfriar a 30ºC, y añadir el vinagre. Mezclar bien y dejar reposar mínimo 1h en la nevera.

 

Una vez frío, envasar junto con el chile thai.

 

Y si quieres tener más información sobre qué frutas y verduras están de temporada, trucos y las mejores recetas para aprovechar cada estación, descarga nuestro calendario de frutas y verduras de temporada:

¡Esperemos que lo disfrutes!

 

El equipo de Greenpeace


😍😍😍😍🤗🤗🤗🤗🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏!!! Querido Juez Garzón, el día que la compasión sea cosa de las máquinas la humanidad estará de sobra, exactamente igual que en la peli de Stanley Kubrick, a cuyo estreno acudí en octubre 1969, en Madrid y que me dejó alucinando in crescendo inevitable, hasta hoy mismito. De momento, lo único útil y sano que podemos hacer es que nuestro día a día sea un dspertador y no un somnífero pilotado por los mogollones desinformativos del caos. Para ello, hay que ejercer la fraternidad del mano a mano, del vernos mutuamente en el espejo de la misma vida, además de mirarnos, para reconocernos desde dentro en el/la mendig@, parad@, castigad@ a ser miseria, que tiene nombre y apellidos, nacionalidad, dignidad y derecho a una vida que merezca ser vivida y no sólo padecida y sufrida como una condena "natural", emitida y practicada por una sociedad ciega, sorda y gritona, muy tecnológica pero con la conciencia y la empatía en eternas vacaciones y por ello dejando las bases de la vida verdadera, abandonadas en el océano de la irresponsabilidad y del aturdimiento, por ejemplo, de hacer seguros de vida sin siquiera reconocer que esa vida sólo tiene sentido y futuro si se comparte, si el comedor de nuestra casa es también el comedor social, si el centro de acogida de refugiados y migrantes es también nuestro cuarto de estar, donde nuestro tiempo también es el tiempo de quienes sufren, están marginad@s y olvidad@s, donde ejercer nuestra humanidad no se hace "para ir al cielo" ni "para salvarnos", sino para que el cielo limpio climáticamente armonizado sostenga también la vida de nuestra familia universal, sin discriminar ni juzgar ni condenar a nadie, sino acogiendo, empatizando y amando sanamente y sin barreras interesadas, ni más premio que la felicidad que nos da Ser más que parecer, tratando a tod@s, como quieres que traten a ti...Gracias, Juez Garzón, hermano, por ejercer sin tapujos la mejor orientación posible de la Justicia en este mundo. Es un regalo poder leer tanto bueno, y por ello, gracias también a InfoLibre, cómo no!

 

¿Compasión artificial?

Las noticias que nos llegan a diario son insoportables. Naciones Unidas despedía a nueve empleados de la UNRWA, el organismo que en Gaza atiende a los refugiados, por sospechas de haber colaborado con Hamas en los atentados en suelo israelí, según un informe secreto del gobierno de Israel, y ello provocó que al menos 16 países, con EEUU al frente, retirasen su apoyo a esta entidad. Se abría así un nuevo frente de carencias de alimentos y medicinas para la población, martirizada ya hasta lo indecible con bombardeos continuos y un cerco infernal de violencia y masacres reiteradas. El secretario general de la ONU ha rogado que las naciones mantengan su ayuda a la agencia. El prudente reproche a Israel del la Corte Internacional de Justicia y, probablemente, el deseo de nadar y guardar la ropa por parte de los gobiernos, deja en la encrucijada, como siempre, a los más débiles, a los civiles atrapados por el estado de sitio y, en particular, a los 27.000 muertos, entre ellos más de siete mil niños, además de los heridos y desaparecidos, que agrandarán la cifra infame de los crímenes contra la población civil.

Hemos llegado a un punto en que el sufrimiento de otros seres humanos ya no nos escandaliza. La cruda realidad ucraniana empieza a desdibujarse desde nuestra posición distante. ¿Qué está ocurriendo con la minoría rohingya de Myanmar? ¿Se encuentran en lugar seguro? ¿Podrán volver a sus casas en algún momento? ¿Y las mujeres afganas? ¿Han recuperado sus derechos o es que los talibanes han conseguido su objetivo de silenciarlas y perpetran su política contra ellas en total impunidad? ¿Siguen BokoHaram y otros fundamentalistas secuestrando a niñas para convertirlas en esclavas? ¿Qué futuro les espera a los pueblos originarios con un ultraderechista como Javier Milei en Argentina? En Europa, ¿tendrán paz los migrantes o se despliega ante ellos un futuro incierto y represivo?

Mi inquietud por los derechos fundamentales de las personas crece, después de leer en La Vanguardia un artículo que me perturba, como imagino les habrá ocurrido a muchos otros lectores. Se titula así: “Altos mandos militares europeos piden a la ciudadanía que se prepare para la guerra”. Quienes piensan de este modo son los expertos estrategas de Suecia, los Países Bajos, Alemania y el Reino Unido. Sus avisos calan entre la población. Sin ir más lejos, el comandante saliente del ejército de tierra neerlandés, Martin Wijnen, aconsejaba almacenar víveres y declaró en una entrevista ser partidario de reinstaurar el servicio militar obligatorio.

Profecías autocumplidas

Un buen amigo, experto en estos temas de defensa, me comentaba que en particular Suecia, Finlandia y los bálticos están muy inquietos y haciendo preparativos por si acaso. Los militares de allí se lo están tomando muy en serio, me dijo. Y añadió: Mira, el problema de estas cosas es que se convierten en profecías autocumplidas. Acaban ocurriendo porque todo el mundo se prepara para que ocurran, no para evitarlo”.

Esa perspectiva tiene carácter de vértigo por lo que entraña de que tanta precaución se traduzca en acciones consideradas como imprescindibles, y eso nos lleve a una espiral que aun viéndola venir no seamos capaces de frenar, pues se trata de fuerzas que nos superan y arrastran y ante las que sería preciso mostrar nuestra resistencia alegando la necesidad perentoria de paz. Todo ello, frente a los gobernantes que, como método, tranquilizan a los electores afirmando que no va a suceder. Ahí nos encontramos con una divergencia entre los Gobiernos y el Ejército. Es una cuestión de puntos de vista y decisiones. “Lo cierto, concluía mi amigo, es que un político se pregunta si algo es posible; un militar se pregunta cómo hacer algo, aunque sea imposible”. Y añado yo: “un ciudadano normal, simplemente desconoce lo que viene y tiene miedo".

Mientras todo va pintando de esta manera tan desastrosa, los científicos avisan de que el reloj del fin del mundo señala que la hecatombe está a la vuelta de la esquina y el clima enloquece al punto de que, en el reino vegetal, los ciclos de hibernación y floración están desquiciados; por no hablar del deshielo y los episodios de calor y frío en meses que no son los que corresponden. Creo que convendrán conmigo en que esto, junto con la escasez de agua, no necesita de mayor esfuerzo para aceptarlo como una realidad tangible. 

Argumentarios y despropósitos

Estas señales deberían hacernos reflexionar y ser mejores. Sobre todo aquellos que han sido llamados a representarnos por decisión democrática en las urnas. Porque, aunque para los clásicos la política es la combinación de cuatro valores cardinales: la justicia, la moderación, la valentía y la sabiduría, yo no sé si ahora esa definición es aplicable a la realidad del mundo en general y a la española, en particular. 

En estos momentos la política en nuestro país es, especialmente desde la oposición, una suma de argumentarios y despropósitos que tienen como finalidad el siempre tradicional “quítate tú para ponerme yo”. Probablemente en el caso del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, la situación adquiera más tintes de emergencia, dado que aterrizó en la política nacional desde su cómoda presidencia gallega como la promesa senior que daría la victoria al partido. La realidad no ha acompañado a los buenos deseos y su liderazgo puede que no esté lo suficientemente garantizado. Otros, antes que él, han caído cuando no han cubierto los objetivos que se planteaban o incomodaban a alguien. 

Ante la situación que vivimos internacionalmente, y que es en la que se debe poner la atención en estos momentos, esta derecha que nos ha caído en suerte se dedica a esas discusiones casposas, retrotrayendo a situaciones ya inexistentes y buscando la forma de meter el dedo en el ojo al Gobierno. Sobre todo, cuidan de no disgustar a sus socios de la ultraderecha, a los que tanto deben y más que deberán. Para ellos, la sociedad a la que se ven obligados ni está ni se la espera.

Tampoco se queda rezagado algún grupo que, aunque de derechas, apoya a la coalición gobernante por intereses muy concretos, pero que, lejos de favorecer, interfiere gravemente el ya difícil caminar de la legislatura, por miedo a determinadas resoluciones judiciales que, en todo caso, son provisionales y sin fuerza ejecutiva.

Tenemos pues guerras que solo convienen a las empresas de armamento y a quienes se benefician económicamente de esas contiendas; políticos sin escrúpulos en busca de un sillón presidencial para contentar a todos aquellos que les apoyan; y el sufrimiento de millones de seres humanos de los que nadie se quiere acordar.

Telaraña inteligente

Entre tanto, tejiendo su telaraña de manera inexorable, investigadores y, de nuevo, las empresas, se centran en avanzar en el otro aspecto que marca nuestro tiempo y que será fundamental en los años venideros: la Inteligencia Artificial. Me parece que no somos conscientes de hasta qué punto va a ser crucial en nuestras vidas, de forma inmediata, mientras pensamos que siguen siendo relatos distópicos de ciencia ficción.

Lo cierto es que está aquí, ocupando cada vez más espacio. Me ha llevado a la reflexión un artículo publicado en estas mismas páginas que trataba de la Inteligencia Artificial General, un paso más allá de lo que estábamos conociendo hasta ahora. Superaría la tecnología actual, aumentando los riesgos y, ante todo, tendría la capacidad de replicar la mente humana y adquirir conciencia de sí misma. Claro, me vino a la mente HAL, el superordenador creado en la ficción por Arthur C. Clarke en la novela 2001 una odisea en el espacio, luego llevada al cine por Stanley Kubrick. El ruego final de la máquina para no ser desconectada es un avance de este presunto espíritu del algoritmo que ahora se pretende. ¿Y quién se puede olvidar de la película A.I. Inteligencia artificial, en la que el pequeño robot David busca al Hada Azul para que lo convierta en un niño de verdad, como hiciera en su momento con Pinocho?

No parece que las posibilidades de avance de la IA tengan límites. Los Estados ya se preocupan por legislar y señalar las líneas rojas –todo aquello que afecte a los derechos fundamentales–, pero ya veremos el alcance de esas normas, de momento insuficientes para detener la avalancha de situaciones apenas controlables. 

Los jueces y la IA

Para la justicia, donde se considera que puede ser un asistente imprescindible, los límites son delicados. La UNESCO señala que “diversos sistemas judiciales actualmente exploran el potencial de la IA en el poder judicial, los servicios de fiscalía y otros órganos judiciales especializados en el mundo entero y en el ámbito de la justicia penal, proporcionando asistencia de investigación y automatizando/facilitando los procesos de toma de decisiones. Sin embargo, el uso de la IA plantea una amplia gama de desafíos que deben abordarse: desde el reconocimiento de patrones pasando por la ética, las decisiones sesgadas tomadas según algoritmos basados en la IA, la transparencia, hasta la rendición de cuentas…” 

En un artículo publicado en 2021 en la Revista de Internet Derecho y Política sobre IA y administración de Justicia, el abogado y profesor de Derecho Simón Castellano afirma en sus conclusiones: “…existe a nuestro humilde entender un único límite infranqueable que opera como óbice a determinados usos de la IA en la justicia penal. Nos referimos a la imposibilidad de que el juez delegue su poder de decisión en un sistema de IA; lo que es de aplicación, además, a cualquier orden jurisdiccional (…) Este impedimento sería a todas luces insalvable”. 

Tiene razón, pero no puedo evitar preguntarme si, visto lo visto, no habría más seguridad jurídica si la decisión corriera a cargo de la IA que de la voluntad o el capricho de determinados operadores judiciales que olvidan la esencia de su función de servidores públicos independientes y se unen a la línea ideológica más conveniente para sus propios intereses. Al menos, se obraría sobre elementos objetivos con sus sesgos, pero, quizás, menos contaminados por influencias externas. 

Fuera de ironías, hay algo que tiene que ver con todas las asignaturas pendientes que desgranaba al principio de este escrito y que se resume en la dramática situación que las personas viven en este planeta. Entendiendo que empresarios y científicos llevarán adelante sus investigaciones y crearán máquinas más allá de lo que hoy somos capaces de suponer, hay una pregunta que para mí es crucial: ¿La nueva IA será capaz de sentir compasión? ¡Ojalá! porque, en caso contrario, será el fin de los humanos; al menos, de los más vulnerables como, desgraciadamente, ocurre en la actualidad.

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Baltasar Garzón es jurista y autor, entre otros libros, del ensayo 'Los disfraces del fascismo' (Planeta).


🤩🤩🤩🤗🤗🤗✍️✍️✍️🙏🙏🙏🙏🙏🙏!!!Qué maravilla de versos libres, querido Luis. Una vez más, gracias por el regalo de compartir poesía, belleza, alma, inspiración, luces, humanidad y conciencia...Una verdadera despensa para la cocina más alimenticia, nutritiva y sabrosa.

 

La nieve del Sur

Paso este fin de semana en Granada, mi ciudad. Junto a la familia y los amigos, me gusta disfrutar de las viejas costumbres. Aprovechando el sol de invierno, voy a comer a uno de los merenderos que hay en la Vega, bajo los picos de Sierra Nevada. Para mí es un escenario de tranquilidad en el que se unen la tierra fértil, el cielo azul de Andalucía y la silueta blanca de los picos en el horizonte. Las alturas con mucha nieve del Mulhacén y el Veleta me han enseñado desde niño que no hace falta irse a Francia o Alemania para buscar el frío de la razón. En el Sur de Europa, como en el Norte, hay buenas nieves, buenas razones y buenos tomates.

Estar en la tierra de mi infancia me provoca tranquilidad. No sé si es un sentimiento común, o si a otras personas les provoca tensiones y recuerdos impulsivos, pero a mí me concede una sensación de quietud, un tiempo sosegado. Recuerdo a mi madre sentada con felicidad en la silla de algún merendero, echando aceite y un poco de sal sobre un plato de tomate con atún. Mi padre prefería la morcilla, que tampoco está nada mal, pero dominaban en la mesa los ojos felices de mi madre ante el tomate. Heredero de aquellos recuerdos, pido tomate con atún, echo aceite y un poco de sal, dejo que caiga sobre mí el sol de invierno y me siento feliz.

Saber vivir entre la nieve y el sol es un ejercicio granadino que me recuerda las siempre necesarias relaciones entre la razón y el corazón. Quien no sabe equilibrar lo que está unido en la vida, provoca muchas situaciones de barbarie. La razón sin corazón convierte al progreso en un camino de contaminaciones, ofensas y destrucción masiva. El corazón sin la razón acaba en fanatismos, linchamientos y redes sobrecargadas de discursos proclives al odio.

Mientras venía al merendero, en la radio del coche, he oído las antipáticas declaraciones de Ségolène Royal, la socialista francesa, sobre el tomate español. La demagogia política da malos resultados y está fuera de lugar en una Europa, tan española como francesa, que necesita configurar un relato de sentimientos y razones democráticas capaz de oponerse a la amenaza de la extrema derecha y sus manejos con los falsos nacionalismos.

Confieso que buena parte de la tranquilidad con la que ahora recibo el sol y disfruto de los tomates bajo un paisaje de nieve se la debo a la situación política española. Por debajo del ruido y los esfuerzos de desestabilizar las instituciones, mi país puede reaccionar a los malos vientos con tranquilidad, porque hay una realidad económica y humana que favorece los valores de igualdad y libertad propios de una democracia social. Tuve que esperar a cumpir 60 años, sí, mucho tiempo, para estar cómodo y tranquilo en una situación política que no se entregase ni a la prepotencia de las élites, ni a la soberbia de los puros, y procurase hacer política, en la medida de sus posibilidades, en favor de la gente. Después de tantos años de falta de identificación con los gobernantes, hoy disfruto de los tomates, el aceite y la sal. Nos salvamos, el socialismo español no acogió en su vientre el capitalismo desmedido de alguien semejante a Emmanuel Macron o a Manuel Valls, y por eso, y porque se han controlado los errores de personajes políticos como doña Ségolène, expareja de François Hollande, tenemos hoy un gobierno de izquierdas.

Pero confieso también que me inquietan las próximas elecciones europeas, las consecuencias que puede tener para España la victoria de una derecha aliada con la extrema derecha. Por eso me preocupan los enredos incomibles de Ségolèn, su soberbia familiar que crea discordias entre naciones y compañeros políticos, y facilitan que pueda sucumbir, en manos del fanatismo, el mayor ámbito de dignidad política que queda en el mundo.

Deberíamos tener más cuidado con nuestras recetas de cocina.