sábado, 19 de noviembre de 2011

Las dos miradas

La realidad es una. Las apariencias son muchas. Si nos detenemos en ese jeroglífico paralizante, nunca desarrollaremos la capacidad de comprender y, en consecuencia, de hacer lo necesario para superar los retos más difíciles.
Y es que todo depende del modo en que miramos, observamos e interpretamos lo que tenemos delante. Por ejemplo, la posibilidad de optar por un modelo u otro, ante las urnas. Hay una realidad indiscutiblemente clara, que es la situación social, en la que el factor económico se ha ido convirtiendo en fundamento único con la aceptación y bendición de todos, incluída la "clase ex-obrera", incluídos los perjudicados por el propio sistema bipartidista, en el que las semejanzas de óptica socioeconómica y ética, han barrido las diferencias entre ambas posibilidades. El peligro tremendo es que una idea de "praxis" falsamente salvadora, nos borre la capacidad de elegir libremente. Que por miedo perdamos la lucidez y la mirada limpia y completa, en favor de la visión turbia, parcial y limitada. La mirada amplia, abierta, reflexiva y valiente abre el horizonte y crea lo que falta y aún no se conoce. Es el futuro.
La mirada corta, miope, que nace del miedo, se queda fija en "lo de siempre", en lo rancio y apolillado, que ha demostrado constantemente su incapacidad para salir de la misma maraña repetitiva, cómoda e insustancial, que esa misma cortedad de miras ha producido. Es el pasado, que como en aquel tango de Gardel, lánguido y sin salida, "vuelve y vuelve a cruzarse por mi vida"· Es decir, pensar ante las urnas que las soluciones inoperantes que han producido este estado de cosas, puedan tener el poder mágico de una varita ya sobada, ajada y rota para cambiar a mejor lo que ese mismo modo de entender y actuar ha dejado en estado comatoso durante generaciones. No se trata de ser antisistema. Es una falacia y una estupidez pensar que se pueda vivir sin un sistema. No hay que ser antisistema, sino inventores y renovadores de los sistemas, de todos, porque nada es fijo e inamovible. El hombre cambia, avanza y al mismo tiempo deja residuos de su crecimiento y de sus retrocesos. Son esas escorias residuales, esos vertederos del falso bienestar, los que lastran el camino. Cuánto más corta es la mirada que observa la realidad, más residuos, problemas y contaminación tóxica se producen en el entorno. La misma realidad material es la demostración de la realidad mental y conductual que producimos.
Un modo de vivir en falso, en el abuso de lo aparente, o sea fijos en el consumismo enloquecido, y viéndolo como una fuente de riqueza para todos, al precio que sea, nos ha llevado a este tobogán laberíntico y aparentemente sin otra salida que seguir nadando ansiosamente en las aguas fecales para sobrevivir sobremuriendo. Un imposible autodestructivo para el hombe y letal para le Planeta.

Pensar ante las urnas, acojonados por la tenaza del tea party económico, que el capitalismo salvaje y contaminador, sin escrúpulos ni decencia, miope absoluto, generador de guerras, injusticias flagrantes, y maldades legisladas, hipocresía y cinismo al cien por cien, va a traernos algo más que la prolongación de la agonía y del estrangulamiento social y económico, es tener la misma estrechez de horizontes que ese mismo sistema que nos está asfixiando y que nuestro miedo cómodo nutre cuidadosamente. Quienes sólo se han basado en el dinero para dominar el mundo, con esa misma idea, nos demuestran su torpeza, su falta de visión. Pero no sólo es eso lo peor, sino que han conseguido infectar con su enfermedad a muchos millones de desgraciados, que se doblegan sumisos y resignados ante el rodillo atroz de lo zafio, de lo ignorante, de lo amoral, aunque siempre rentable en bajos fondos de inhumanidad y miseria.

Con la mirada corta, esta crisis es mortal. No habrá tecnócratas capaces de cambiar lo que a ellos les he llenado y les sigue llenando, los bolsillos, la vanidad y el ego y creen un bien supremo. Un placer de dioses, eso sí, a base de la ruina y el empobrecimiento de millones de seres humanos. El poder y la carta blanca para hacer su voluntad aunque sea al servicio de una tela de araña que también acabará con ellos. ¿Se puede creer que Grecia e Italia manejadas por la Trilateral de los depredadores, van a conseguir algo mejor de lo que han tenido hasta ahora? Esos mismos depredadores han sido los mentores y sostenedores de la era Berlusconi y mientras se sirvieron de él le toleraron lo intolerable, dejaron que Italia se hundiera y cuando han visto que la opinión pública rechaza a Berlusconi y desea un cambio de timón hacia la socialdemocracia, en vez de convocar elecciones anticipadas, defenestran a Berlusconi e imponen a Monti, un adepto mucho más presentable, para dar un lavado de cara sin que, como afirmaba Tancredi ante su tío el Príncipe de Salina, en Il Gattopardo de Lampedusa, todo parezca que cambia para que nada cambie de verdad, si no es a peor, como en este caso y en el de Grecia, privando a los países libres de su capacidad madura de elegir democráticamente cómo y por quien quieren ser gobernados.

Una mirada amplia, ve este juego. No se asusta. Entiende su proceso y su decadencia, su caducidad imparable. Sus causas y sus consecuencias. Y opta por el cambio real, no aparente. Por la democratización de la responsabilidad. Es decir, por promover en vez de reprimir, el compromiso ciudadano, derecho a saber y a conocer la verdad y el deber de decidir responsable y solidariamente. Hoy más que nunca hace falta la participación de todos, la reflexión conjunta y el valor suficente para parar el sistema, la noria de la especulación. Una unidad ciudadana y una liga de países libres que se nieguen a pagar deudas a ningún banco mundial, si ese banco no es capaz de eliminar los paraísos fiscales y el fraude camuflado de falsa gobernabilidad amparada en la dócil y acrítica obediencia de los gobernantes al servicio de los mercados.

Mañana tenemos una cita con la libertad. Quizás, y sino despertamos a pie de urna, sea la última. Recordemos que el bipartidismo no puede ya abarcar las muchas y fundamentales propuestas de la conciencia cada vez más despierta de los ciudadanos, ni tiene flexibilidad ni puede entender el reto de hoy, ni sabe crear ni impulsar iniciativas que no procedan de sus ideas fijas. Que no está preparado para la cooperación ni entiende la armonía unificadora de la pluralidad complementaria y enriquecedora, personal y compartida, que es el signo del nuevo tiempo. Por eso el bipartidismo ahora se ha convertido en un campo de batalla inoperante, en un lastre, que cada vez más se parece a una dictadura contra otra, sostenidas ambas por una casta de vividores a piñón fijo, que nutren nuestros impuestos. Ese mundo está en las últimas, porque, como su credo económico, es insostenible en todos los niveles. De nosotros depende todavía, que esa máquina tan tonta e inercial, como parásita, termine su función y que la política recupere el sentido real de su valor gestor y de servicio limpio y solidario.

Mañana será un día importante, donde todos deberemos esforzarnos en superar las inercias partidistas, la indiferencia, la rabia, la frustración, el miedo, el prejuicio y la comodidad. Una ocasión relevante para seguir la llamada interior y votar aquello con lo que se identifique nuestro sentido ético,más humano y elevado, no por las promesas que siempre se perderán por el camino, sino por aquellas opciones que en vez del dinero y el falso pleno empleo, ya imposible y quimérico, propongan una visión más ética, real, cooperadora, respetuosa y civilizada, por aquellos que no recortarán la dignidad del hombre para concedérsela al dinero y al empleo precario de esclavos. Por los que, frente al miserable y torticero sofisma del "sálvese quien pueda", proponen las manos unidas de la cooperación y la acogida de iniciativas nuevas, el valor del ser humano por encima de los dividendos y multiplicandos. Aquellos que entienden en su vida real, y lo demuestran, que los bancos y el dinero, la política y la administración, son fuentes delictivas, cuando pierden su sentido real: servir al crecimiento y el bien de los ciudadanos en vez de reducirlos a siervos de la gleba para nutrir a la secta bancario-política. Los plutócratas. Es decir, los que ejercen el poder a las órdenes de Plutón, el dios y rey mítico, de los abismos y las tinieblas. El verdadero problema de Plutón no se limita a su ambición y a sus chanchullos, su problema real es que en esas oscuridades, no se ve nada. Por eso, no sabe qué hacer con los tesoros que ha acumulado y acaba enterrado en ellos. No hay peor infierno que poseer todo y seguir con ansia de acumular, porque con tanta avidez por conseguir y tener, se ha olvidado de aprender a ser.

Mañana, procuremos que no sea el fantasma bulímico, débil y miedoso de Plutón el que nos empuje a votar. Sino el impulso más inteligente y noble que tengamos. Y parafraseando a Susanna Tamaro, ir a donde nos lleve el corazón, es decir la inteligencia emocional, el amor, por nuestra sufriente humanidad. Y por nosotros mismos, que somos parte de ella. Si ella no se salva, ninguno de nosotros podrá salvarse. Ni siquiera el mito de Plutón.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Hay que alfabetizarse con otro abecedario

El analfabetismo racionalemotivo, es decir el nulo desarollo de la inteligencia emocional, es uno de los más graves problemas que nuestro mundo está sufriendo. Yo diría, incluso, que es el más importante. Mucho más que la crisis, que la pobreza, la injusticia, la violencia y la desigualdad de derechos y valores.
Es esa carencia gravísima la causa de la ceguera social, de la torpeza intuitiva, de los desajustes terribles en la salud de la Tierra y de sus habitantes.
Y es tan grave porque casi nadie sospecha que bajo el barniz de los gobernantes, de los "sabios" mediáticos, de los financieros e intelectuales, de los líderes religiosos o de los filósofos y científicos de vanguardia, subyace este analfabetismo ignorante de un principio coordinador indispensable de mente y emociones, que es además un producto del alma y de su cauce psicoemotivo: la conciencia. Y por supuesto el "órgano" que la evolución pone a disposición de la especie humana en esta era, para seguir avanzando, superar los nuevos retos y no extinguirse.
Eso es porque la función universal del ser humano está cambiando velozmente y esa función está generando un nuevo órgano, una herramienta de adaptación. La conciencia y su caldo de cultivo: la inteligencia emocional. Dos elementos siameses y si ne qua non.
El schock antropológico se está produciendo porque aún la mayoría de la población está tratando de afrontar este presente con las viejas herramientas del pasado y además ha confundido el valor de las nuevas tecnologías con la importancia y la sustancia ausentes de la inteligencia emocional, que es el sentido completo del actuar, del hacer y del comprender para ser y no para poseer. Es decir, es como si intentásemos hacer viajes espaciales con la tecnología de la edad de piedra. O con la cultura de las tribus cazadoras con arco y flechas. En esas estamos. No hay nada más que leer las noticias o ver un telediario.

Todos se matan por la deuda fantasma, no saben qué hacer para calmar la bulimia absurda de los mercados financieros que están patológicamente ligados al quehacer diario de los humanos. Entre todos se han inventado un dragón insaciable que cada día les pide más comida para su apetito voraz e imaginario. Sacrificar más personas, producir más dolor, más angustia, sin dar un respiro. Algo que el dragón fantasma nunca va a hacer, porque es una creación humana y en realidad está obedeciendo a una inercia, a un fallo de sus creadores, en su estructura defectuosa e inmadura. A ese dragón sólo puede hacerlo desaparecer la inteligencia emocional y su manifestación tangible: la conciencia. Esa bestia sólo terminará en el momento en que se la deje de alimentar. Y contra lo que imaginan las cabezas pseudopensantes que rigen el manicomio, es el miedo lo que está gobernando, no la lucidez, ni el valor, ni la claridad mental. Es patético comprobar que dé seguridad ir corriendo con los ojos vendados hacia el precipicio y que por el contrario se tema tanto quitarse la venda y comprobar que la salida y la solución es simplemente un giro y cambiar de dirección.

Una sociedad privada de conciencia, está privada también de inteligencia, del mecanismo regulador y transformador de las emociones y las ideas en actos inteligentes y solidarios. Es decir, está privada del valor de la empatía y de la compasión, que son el combustible que sostiene a su vez el desarrollo y la fluidez de la inteligencia emotiva y de la marcha existencial. De la misma posibilidad de seguir vivos. Carentes de empatía y de compasión se pierde la brújula en el camino. No hay sentido. No hay un porqué para nada, entones es la inercia animal-pensante ( que no inteligente) de la necesidad y de las necesidades artificiales que llamamos mercado y poder, la que dirige la maniobra de vegetar, que no de vivir. La que mantiene una dinámica violenta, de choque constante, de rivalidad inexplicable, de riesgo continuo y perfectamente evitable, en un mundo que técnicamente ha conseguido tanto. Sólo una sociedad tribal y primitiva de homínidos, pero universalizada por el consumo desproporcionado y letal, y los medios de comunicación al servicio del hacha de sílex, es capaz de gastar en armamento destructivo, en energía nuclear, en productos químicos mortales y en sueldos astronómicos de gestores inútiles, mucho más de lo que necesitaría el mundo para eliminar la miseria, el hambre, la enfermedad y la injusticia en unos pocos años. Ya que la misma tecnología empleada para idioteces como conquistar el espacio, inventar juguetes virtuales, teléfonos marcianos y redes histérico-manipulabes, o encontrar la partícula acelerada de un "dios" infumable, podría facilitar el paso hacia una era de paz y de bienestar para todos, cada uno en su cultura, en su forma de vida, pero con unas condiciones imprescindibles de dignidad, de salubridad, de desarrollo, de educación, de libertad y de verdadero bienestar.

No es cuestión de que haya más o menos dinero. Nosotros creamos y damos valor al patrón moneda o se lo quitamos. Si hemos podido cambiar pesetas, libras, francos, liras, marcos, rublos, dracmas, coronas, escudos o florines por el euro, ¿cómo no vamos a poder cambiar el euro en otro valor intercambiable como bonos solidarios, bonos-trabajo, bonos-alimentarios, bonos-vivienda, en una convivencia donde el máximo valor sea la vida humana y su bienestar y su educación y su cuidado sanitario, y no las cosas que se poseen y se almacenan, como si fuésemos aún hormigas o conejos en las madrigueras? ¿por qué si tanto nos gusta jugar a competir en bolsa, no cambiamos los valores y empezamos a cotizar la calidad y no la cantidad? por ejemplo, estimular el reto de ser los mejores en transparencia, en cooperación, en ideas de ayuda y mejora de los más abandonados, pero no en dinero, sino en iniciativas que cada vez requieran más ingenio y ninguna especulación ni abuso "justificable" como los recortes y privaciones que genera un sistema monetario donde el hombre y sus derechos acaban siempre siendo las víctimas de la frialdad especulativa, olvidando que la moneda debe ser sólo un medio para mejorar y facilitar las cosas, no para crear miseria, dolor, injusticia, desorden, enfermedad y muerte.

Para empezar podríamos reflexionar qué nos ha llevado a sustituir la hermosa metáfora del despertar de la conciencia en el cuento de la Bella Durmiente, por la repugnante y zafia inframetáfora de Srek. A lo mejor ahí encontramos la piedra filosofal y el porqué de los absurdos económicos y sociales. No porque esa nimiedad sea la causante, sino porque es un resultado más de un modo cada vez más pobre y estúpido de estar en el mundo sin saber lo que es vivir de verdad. Una sociedad sin alma está muerta. Y no es precisamente un monstruo verde quien puede volverla a la vida con un eructo, sino un beso de lo más noble que hay en nosotros: el beso de la inteligencia emocional. De la conciencia individual y planetaria. Universal. El beso del ángel humano que estamos llamados a ser.

martes, 15 de noviembre de 2011

QUE LES PASEN LA FACTURA



(Me ha llegado este correo y lo cuelgo aquí para que lo leais y si lo creeis conveniente lo hagais correr por la red y entre vuestro círculo habitual de amigos. Es una buena idea para despertar de las inercias que nos han llevado hasta un punto de despilfarro vergonzoso e irresponsable, "subvencionado" por los impuestos de todos)


Hay autonomías en las que se está entregando, o se va a entregar, una factura "informativa" del coste que ha supuesto nuestra visita al médico, de la asistencia que recibamos en Urgencias, de la intervención quirúrgica que hemos sufrido o de cualquier gasto que ocasionemos por ponernos enfermos. Naturalmente, me estoy refiriendo a la sanidad pública. Lo hacen, o lo van a hacer, con la "sana" intención de que tomemos conciencia de lo que cuesta atendernos, aunque seamos nosotros mismos, con nuestros impuestos y cotizaciones los que pagamos.

Yo propongo que cada vez que el presidente de una comunidad autónoma se suba a su coche oficial, se le entregue la factura; cuando utilice el móvil oficial, se le entregue la factura; cuando paguen con la visa oficial, que se le entregue la factura; cuando sus escoltas perciban su salario mensual, que le entreguen la factura; cuando visite centros de mayores o colegios, engalanados especialmente para su visita, que le entreguen la factura, así como en la multitud de fiestas y recepciones que se organizan por cualquier cosa; cuando se suba en trenes o aviones para viajar en clase preferente, que le entreguen la factura. Todo ello, claro, con laúnica intención de que "tomen conciencia" de lo que nos cuesta a los ciudadanos mantener tantas presidencias de tantas comunidades y tantos otros cargos políticos de las Comunidades Autónomas y del Gobierno Central.

Cuando perciban sus sueldos y sus dietas, no hace falta que les entreguen nada, pues ellos saben bien lo que cobran e, incluso, alguno confiesa que le "cuesta llegar a fin de mes".

lunes, 14 de noviembre de 2011

La fértil soledad bendita del nómada

Desde el principio de los tiempos la evolución ha dividido al hombre en dos tendencias. Lo vemos en el relato mítico de Caín y Abel. Lo vemos en el autoexilio nómada de Abraham, en el mismo Jesús de Nazareth y Judas. En los viajes y asentamientos temporales de las migraciones a lo largo de la historia. En el ser humano existen las dos tendencias, la sedentaria y la nómada.

El sedentario tiene apego a lo suyo. Lo quiere agrandar y extender. Valora lo que le da seguridad y se asusta de lo que representa cambiar y abrirse a otras corrientes. Tiene miedo a empobrecerse, a quedarse solo y sin apoyo que le garantice compañía cercana, como una camada de lobos o de perros o de cualquier especie animal. El sedentario prefiere la sensación del rebaño. No ha encontrado la raiz interior y necesita la raiz externa para autoafirmarse. Por eso es reticente no sólo a cambiar de lugar sino también a lo que le llega de fuera. Lo de fuera lo prefiere siempre en diferido. Por ejemplo, a través de la lectura, de los relatos, de internet, piensa estar conectado con el mundo, saber siempre lo que pasa en todas partes, pero en realidad no conoce a nadie porque no sale nunca de su círculo, porque no se da a sí mismo jamás. Se controla , se retiene. Se administra a dosis adecuadas para ahorrarse y convertirse en su propio cuentagotas. Así no crece.Hace crecer su hacienda, su negocio, su dinero, pero no puede ir más allá. Ese más allá lo intenta compensar con la tecnología de la comunicación. Su horizonte es muy limitado. Y su alma no crece.

El nómada no necesita raíces externas. Las lleva dentro y puede ser feliz y sentirse completo en cualquier parte. Le basta con amanecer cada día y empaparse de la felicidad de sentirse vivo en medio del mundo, en medio de los demás, a los que considera hermanos, sin pedirles la carta de ciudadanía. Ni el certificado de vecindad. Al nómada le gusta aprender in situ de todo. Se aburre con las conexiones en diferido y las largas distancias que impiden la mirada y el pálpito de la vida en grande y en pequeño. Así como el sedentario aparentemente es adicto a las distancias cortas y en cambio está aislado por dentro, blindado en sus recelos, el nómada, que es adicto a los grandes espacios respiratorios, tiene mucho más dispuesto el corazón a la proximidad. Para el nómada no hay fronteras. Para el sedentario las fronteras son un tesoro que nunca quiere compartir nada más que con la comunidad de vecinos. Es decir, con aquellos que le proporcionan la seguridad y el calco exacto de lo que piensa y cree. Porque en realidad lo diferente le desestabiliza, le pone en crisis. El sedentario pertenece a la etnia de los controladores, de los que necesitan poseer para saber que son algo. Generamente elige su pueblo o su cercanía y desea ser escuchado y valorado en la comunidad. Ser un capo. Mientras que el nómada se aleja instintivamente de los puestos de mando. No le gusta mandar, sino colaborar. Dar ideas. El sedentario, en cambio no genera ideas, las copia y las rentabiliza. Y no genera ideas porque le faltan las raíces interiores, que son las productoras. Mientras el sedentario hace crecer las raíces en el exterior, no crece. El nómada crece con sus raíces internas. El sedentario es legislador del orden externo, pero no ha descubierto las leyes internas del autogobierno, por eso necesita normas de fuera. El nómada sobre todo tiene tan asumidas las leyes de dentro como las de fuera. No necesita imposición, porque se regula naturalmente. Es parco y necesita poquísimo para estar muy bien. Puede vivir en una casita mínima, en una jaima del desierto. En un igloo o debajo de un puente o de un árbol.Puede vivir en un palacio y se sentirá tan libre como si estuviese en medio de un bosque o de una pradera. El sedentario acumula. El nómada da. El sendentario se endurece y se fortifica porque no es fuerte por dentro. El nómada fluye porque sabe que su fortaleza nace de lo alto y de lo profundo. No le pertenece, él pertence a ella. El sedentario no soporta la soledad de verdad, necesita estar agarrado a algo, a alguien. El nómada ama y por eso no necesita a anadie, por eso puede acudir y estar con quien necesite algo de él. El sedentario hace planes y proyectos. Al nómada le salen al paso y los va dosfrutando mientras los construye y se deja construir.
Al sedentario le encanta el cine porque le permite imaginar lo que no es capaz de vivir. El nómada vive todo en directo y se suele aburrir con las películas de mucha acción, de mucho enredo y dispersión, se ríe de los mitos hollywoodenses, le parecen muñecos de cartón piedra y no admira la capacidad de mentir que tienen los actores y actrices. Las leyendas de humanos sobrevalorados le dan risa, porque tiene en el alma rayos X y ve por dentro el vacío de las máscaras y personajes "importantes".
El sedentario tiende al aburrimiento natural. Se cansa de todo.Porque al no tener capacidad para vivir intensamente cada cosa, él mismo es aburridísimo. El nómada está tan pleno de posibilidades increíbles, rebosando presente, que jamás se aburre con nada.

El sedentario tiende al miedo y al pesimismo. El nómada, es valiente y optimista por naturaleza. El sedentario es un artesano. El nómada es un artista. El sedentario es un hombre de "orden". El nómada es un ser de gracia. El sedentario es político y religioso. El nómada es ético y espiritual. El sedentario es un administrador contable, el nómada es místico y abundante. El sedentario es una hormiga, el nómada es un águila. El sedentario es un albañil existencial y el nómada es un arquitecto de la vida. El sedentario necesita buscar el placer, el nómada lo lleva dentro. El sedentario desea y posee, el nómada ama y se da. El sedentario trata de tocar instrumentos y de escribir poemas, el nómada es la música y la poesía. El sedentario se identifica con el cuerpo que un día muere, el nómada pertenece al espíritu inmortal. El sedentario busca a los magos y adivinos para que le ayuden a conjurar y a dominar los avatares de la vida, el nómada es la magia y el conocimiento instantáneo en la normalidad del silencio interior. Por eso el sedentario busca gente en la convivencia y el nómada encuentra el mundo en el desierto y el desierto en el mundo.

Así pues, sedentarios, no os preocupeis, porque el nómada nunca competirá con vosotros. No necesita lo que para vosotros es lo máximo. No hace falta que le combatais, el no ama la guerra ni os considera enemigos. No ama vuestras magias porque ya pasó por ellas en otros tiempos y consiguió liberarse de esas cadenas infames con la ayuda de las raíces internas y desprendiéndose de su "tierra" y de su "gente" consiguió que su tierra sean los universos y su gente todo ser que existe y por ello reconoce y bendice la Obra divina.
Disculpadle si os molesta su frescura y su falta de componendas, es que en el pais infinito de los nómadas todo es fresco, natural, sin maquillaje hollywoodense, sin refritos de las ideas ajenas, sin decorados ni attrezzos. Sin encantamientos eróticos al portador como los cheques bancarios. Perdonadle por su libertad indestructible e inofensiva. Por su buen humor y su visión cómica del drama innecesario. Y quedaos en paz, con la tranquilidad de saber que un nómada no compite, ni disputará jamás por el botín ni por una pieza de caza, porque es noviolento por naturaleza y no caza nunca. El cielo le trae a casa el alimento. Su casa es Él.

domingo, 13 de noviembre de 2011

No es oro todo lo que reluce

Adiós, por fin, a Berlusconi despues de casi veinte años de surrealismo contrapolítico. Me encantaría poder felicitar a mis queridos amigos de Italia. Pero no veo en el panorama ningún motivo de alegría ni de parabienes.
Berlusconi no se ha ido porque haya sido derrotado por una sociedad nueva, que ha descubierto nuevos valores y ha recuperado lo mejor de los valores antiguos. Porque ha creado un nuevo modo de afrontar la vida en común. Con Berlusconi no ha podido ni la justicia, ni la democracia, ni le mani pulite, ni la desesperación ciudadana de los más lúcidos -pocos-. Ni la tragicomedia del Aquila, ni le frane de Messina, ni la basura de Nápoles, ni la Camorra, ni la Ndragheta ni la Cosa siciliana. Ni los salarios en picado, ni el descuartizamiento de la ética. Ni el grito en las plazas clamando por el futuro de los jóvenes, la protección de los viejos y los derechos, la dignidad y la libertad de todos. Tampoco, aunque lo parezca a simple vista, lo ha derrotado el euro agonizante ni el desprecio manifiesto de Merkel y Sarkozy. Y mucho menos sus oponentes políticos, que se han limitado y resignado a criticarlo, ridiculizarlo y a soportarlo como una gripe crónica e incurable que ya forma parte de la propia sustancia.

A Berlusconi sólo lo ha derrotado Berlusconi. Se ha ido desmigando a sí mismo en la pírrica y esperpéntica autorepresentación. Era una narcisa pompa de jabón que ha estallado por exceso de inflamiento. A los tiranos avezados y miserables, vulgares y zafios, como el caudillofranco de España y este pelagatos de la Lombardía, sólo puede sacarles de la partida su propio ego, porque hilan tan bajo y tan denso, que tienen la extraña "virtud" de enhebrarse con una inmensa mayoría estupidizada que descubre en ellos a ese héroe de cartulina y pegamento, que todos ellos quisieran ser. Feos autoenguapecidos, pienados "patrás" como los chulos de los sainetes y de las zarzuelas, nacidos del "pueblo", supermanes de fotoshop y retoque, aprovechados usufructuantes del "momento" y tejedores pacientes como arañas de un destino ambicioso e intrigante. Mediocres y garrulos en realidad pero muy sustanciosos en ganancias personales y de clan. Héroes de telenovela bananera. Patriarcas en otoño permanente. Vampiros del aplauso, los vítores y las banderas. O impotentes traumáticos como el general gallego, o impotentes virtuales por sobrestimulación senil- sexodemente, como el Berlusca. Vidas en realidad, planas y sin relevancia real. Huecas. Buscadores de la gloria ,del prestigio y de la altura para superar su escasez de talla, tanto en centímetros como en escrúpulos. Los tiranos de menor cuantía son así. Persistentes como el txirimiri, pesados como las moscas y familiares como los propios defectos. Ésos que, para una inmensa mayoría, siempre se perdonan y se soportan hasta con cierto orgullo: "Es que uno es así. Así me parió mi madre y no puedo cambiar. Además ¿por qué tendría que hacerlo? ¿A caso los demás son santos y mejores que yo? Soy un hombre como todos". Y ese quejío demagógico les hace simpáticos a los que piensan y sienten como ellos. Que por lo que se ve y se sufre, son millones.
¿Qué macho de pro no disculparía la debilidad por las hembras macizas que se ofrecen tan encantadas a prestar ser-vicios especiales? ¿Quién de ellos sería tan sereno, lúcido y consciente como para preguntarse a sí mismo por la ética de esa "normalidad frecuentable" que se pone en bandeja tan ricamente? ¿No harían ellos lo mismo en su lugar? En cuanto a las hembras primarias que todavía no han alcanzado el estado de mujer real y completa, se puede aplicar el mismo teorema: "Qué hombre tan interesante. Es un filón. Está pachucho, fácido, teñido y recompuesto, y tiene más años que Matusalén, pero hay que ver lo que cunde su "amistad" . Te deja colocada, te hace ministra, te regala millones y puestos estupendos en la política, en el mercado o en la farándula. O en el caso del caudillo Franco, en la Falange, en el Opus, o en la abadía de un monasterio o en el auxilio social. Lo dicho, una mina". El tipo es idéntico aunque el hobby y la inclinación sean distintos.

El caso es que a estos tiranuelos de poca estatura y mucha desvergüenza, no los derrota nadie. Pasan como un tornado incivil y la gente cree que cuando dimiten o se mueren, ya está todo liberado y cambiado sin más. Y no es así. Para que un francodictador se haya muerto en su cama después de abusar durante 40 años de un país entero con cárcel y pena de muerte para los protestones y para que un Berlusconi obscenamente self made, haya permanecido casi un veintenio controlando a su gusto una democracia y haciendo su real gana en todo, sin freno ni límite alguno, hasta arruinar por completo a la sociedad que le votó con tanto quorum y persistencia, y a pesar del panorama inocultable, es que en ambas sociedades existe un feeling mayoritario con los susodichos minitiranos. Una tendencia patológica a la identificación sadomasoquista, al desdoblamiento de la personalidad.
No puede ser normal ni sano para una ciudadanía verdadera esa tolerancia a lo injusto, a lo inmundo, a lo torpe, a lo corrupto, a lo zafio, a lo osbceno y a lo indecente. No puede ser sano que en vez de declarar una huelga general que los ponga de patitas en la calle y desarrollar acciones civiles serias y continuas en el tiempo,más allá del colocón enfurruñado de la protesta, se limiten a contar chistes, inventar chascarrillos y canciones burlescas sobre su propia ruina y desgracia, mientras encienden velas a Santa Rita, la abogada de los imposibles, para que, como David Copperfield, haga el milagro de que desaparezcan por arte birlibirloque, sin que ellos, los ciudadanos, hagan nada por establecer una visión autocrítica y adulta que termine para siempre con el estado de victimismo histórico y los fenómenos par-anormales de estos salvadores de la patria, pícaros desvergonzados y delincuentes incívicos, criminales y amorales, tomados como paradigma y modelo a votar , a aplaudir y a perpetuar.

A franciscofrancobahamonde lo derrotó su enfermedad y a Berlusconi, lo ha derrotado su personaje. No los han derrotado ni las urnas, ni las protestas ciudadanas, ni la justicia, ni la democracia, ni la euroruina. Ni el ridículo internacional. Son inmunes a todo ello, porque saben que en el fondo una mayoría de su pueblo se les parece demasiado. Por eso mismo no se puede cantar victoria. Es más que posible que el tufo de estos esperpentos esté impreso en el inconsciente colectivo de los pueblos que en masa mayoritaria les han vitoreado, aprobado, elegido y admirado, tanto, como para dejarles morir de sí mismos mientras desvalijaban la dignidad, los recursos y las arcas del Estado.

Más que alegrarse, conviene analizarse para evitar las recaídas. Y en vez de perder tiempo celebrando l'addio, mejor ganarlo con una revisión a conciencia acerca de los comportamientos personales y colectivos.
Más que nada, para no repetir el bis.

viernes, 11 de noviembre de 2011

La inteligente sutileza de Nanni Moretti

Acabo de ver la última película de Nanni Moretti, ese genio ya universal, limpio y sano que sabe comunicar a través de la imagen una visión hermosa, rica y honesta de la realidad que le rodea.
"Habemus papam", es el título ya suficientemente claro por sí mismo. Había oído y leído comentarios decepcionados de algunos críticos y espectadores, que por lo visto esperaban otro tipo de film mucho más espectacular y mordaz en cuanto a la denuncia y agresividad radical del cineasta italiano.

Debo decir que a mí, por el contrario, me ha encantado la película, el mensaje, la estética, el oficio perfecto de la cámara como testigo impersonal y al mismo tiempo sabia y selecta en los matices, ángulos y paisajes tanto físicos como sugeridos. Lo mismo que la interpretación excelente de todo el equipo, desde el propio Nanni en su marciano papel de analista secuestrado en el bunker vaticano, hasta el magistral Michel Piccoli en su personaje perfecto de actor amateur, que no pasó las pruebas de selección en su juventud pero se sabía de memoria los textos de Chejov y los disfrutaba muchísimo hasta el punto de constituir su autoterapia liberadora, incapaz de representar su rol más dadaísta: el de papa electo, en la farsa monumental más increíble de una religión-estafa que se ha quedado sin luz a la hora del cónclave. Creo que es el trabajo más fino, sugerente y maduro de Moretti. Está calculado hasta el mínimo detalle de los tempos. La cámara lenta de los asuntos vaticanos en un partido de voleybol en el patio interior de la "fortaleza", cuyo director por supuesto es necesariamente el psiquiatra. El surrealismo que se ve como normalidad. La locura como equilibrio estructural. La paranoia institucional de la iglesia católica y robótica. La multitud y sus banderas, la comicidad de la ridiculez, con el guardia suízo encarcelado, comiendo como un cerdo y engañando al personal de la plaza y a los cardenales. El papa que se escapa de la cárcel de su destino sentenciado urbi et orbe. El shock que le despierta la conciencia y la salud mental, por medio de la crisis personal y psicótica.
Creo que esta película desmonta por completo el tinglado catolicista y jerárquico, sin hacer ni una sola ampolla ni arañazo. Sin que haya acritud ni crueldad en la crítica. Deshacer una maraña de devociones y fundamentos protocolarios de rutinas absurdas e inercias idiotas y desde la psiquiatría y su mirada clínica, científica y además impotente, ante la magnitud del absurdo institucionalizado. Hay tal sutileza y sabiduría, tal comicidad ilarante y cómplice, que la crítica demoledora va cayendo como suaves copos de inteligencia sobre una sedosa sensación refrescante y bellísima de entendimiento divertido y profundo. Una síntesis perfecta para decir la verdad sin clavar harpones ni banderillas en el lomo del clero ni de sus adeptos. Sino mostrando su desnudez, su esperpento, su vulnerabilidad disfrazada de retruécano y anacronismo. Su precaria humanidad entre fumata y fumata.
Que no merecen ira ni rabia, sino un delicado y definitivo adios en tempo lento y ligero. Sutil y liberador. Perteneciente a otra mirada nueva. A cámara lenta, como el partido de voleybol entre los cardenales, los curas y hasta las monjas. Tiernos e irreverentes consigo mismos. Y todo para demostrar, con más amor que revancha, que de la barca de Pedro ya no queda ni una astilla. Genial Nanni. Bravissimo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Requiem por el eurosistema

La actualidad golpea como una granizada sobre los tejados de la lógica. Recorrer las noticias puede convertirse en un viaje sobre la montaña rusa del vértigo. Un catálogo de chispazos a cual más distorsionado invade páginas, pantallas, ondas y capacidad de absorción sensitiva.
La crónica de la muerte anunciada de un euro cada vez más irreal y fuera de juego se va configurando, como un sofisma cruel y estúpido, en el constante y traumático ponendo tollens de las declaraciones obsesivas de los jerarcas del money. El euro es ya una cuasi momia inoperante; ha perdido su valor, no monetario, sino moral.
Cuando para que subsista un sistema económico basado en un patrón moneda determinado se deban sacrificar los derechos fundamentales del hombre, como la dignidad, el trabajo, la salud, la justicia, la educación, la solidaridad, la honestidad, la coherencia más elemental, el civismo, la democracia, la paz social, la protección a los más débiles y el propio Estado de derecho, está claro que ha llegado el fin de dicho sistema. Que sólo sirve para mantener las pompas fúnebres de los millonarios y sus siervos políticos, porque la vida real está apartada y al margen de la hecatombe cotidiana. En un mundo de esclavos es inmoral ser millonarios, porque los millones están robando a la justicia distributiva. Es imposible, si hay justicia real, que puedan existir millonarios rodeados de miseria, porque es evidente que esa miseria la produce la avaricia de los que acumulan y no comparten, porque se desentienden de la pobreza que produce su avidez y su depredación. Los que tienen muchísimo más de lo necesario se están apoderando de lo necesario para la vida de los desposeídos. Lo estamos viendo ya clarísimo en esta Europa de dos velocidades imposibles de coordinar equilibradamente. Para que la economía de las potencias más fuertes siga estando en primera línea, se deben sacrificar los derechos básicos de los ciudadanos menos adinerados y con menos poder adquisitivo. Para que las pirámides y tumbas faraónicas se construyan, hay que sacrificar muchísimos esclavos. Pura barbarie a golpe de Iphon y Google, de bonos-basura y paraíso fiscal. Insostenible. Injusto. Aberrante. Contra natura.
Grecia es una gravísima señal de alarma para los sacerdotes del templo bancario-expoliador y Papandreu el primer chivo expiatorio sacrificado a la vorágine y al miedo. Ha puesto en evidencia la debilidad del propio sistema que no resistiría el resultado de un referendum sobre sí mismo. Que tiembla en alemán, iglés americano y francés del Eliseo, ante el escalofrío que le produce la visión de una Europa islandesa por supervivencia. El rey desnudo tiene frío, a pesar de su maravilloso traje invisible, y en vez de comprobar su ridícula desnudez y vestirse adecuadamente, se ha empeñado en que el pueblo le caliente con estufas, cuyo combustible bajo mínimos es dignidad, libertad y derechos secos. Como las hojas y ramas viejas del otoño. Y el pueblo calefactor es la Europa que llora y protesta en español, en inglés británico y gaélico, en francés, en italiano, en irlandés, en portugués, y en griego, en rumano y en esloveno, en albano-kosovar, en búlgaro y magiar, en bieloruso y lituano. Es decir, en toda Europa, menos en Alemania. Por ahora. Porque también el faraón germánico, el kaiser del atropello justificadísimo, acabará enterrado en esa pirámide-bunker de injusticia y opresión. De ceguera incomprensible en una ciudadanía culta e informada, pero que se revela incapaz de leer los signos del tiempo.
Parece que esta vez los campos de exterminio se presentan en código de barras y primas de riesgo a base de endeudamientos evanescentes, como los trenes deportadores de antaño, a los igual que entonces se sube inconsciente y sumisamente, aceptando ser transportados hacia la extinción de la ciudadanía libre y solidaria. Y que detrás de ese euro aparentemente benefactor e inofensivo siga soplando la bandera con la cruz gamada que desfila al paso da la oca eurocéntrica. Achtung, das euro is mein! Con razón Merkel afirma que luchará hasta el fin para mantener unido el euro. Aunque sea sacrificando todos los logros civiles y éticos de la historia contemporánea. Aunque sea pisoteando la dignidad y la autonomía de las culturas diversas. Los no valores sin alma del "superhombre" niestzcheano, quieren exterminar la civilización vieja y compasiva derivada de la concepción espiritual y moral. Demasiado blandengue y proclive a la misericordia justa. Demasiado tolerante y deshilachada. Más solidaria que eurodisciplinada. Más tolerante y cercana que rígida y distante. Unos valores muy antiguos, tanto, que inventaron la filosofía, el derecho, el diálogo y la democracia, el budismo y el evangelio, el tao y el zen, mientras los novalores merkelianos y svasticos, aún vivían en las copas de los árboles de sus frondosos bosque vírgenes obedeciendo el soplo sanguinario de Wotan. Es muy significativo que ahora Grecia -la cuna de la lucidez occidental- sea la víctima propiciatoria de los antiguos bárbaros. Y que a pesar de su religión católico-luterana, no hayan traducido y comprendido aún una de las bases elementales del equilibrio evangélico que ahora se puede parafrasear: No se ha hecho el hombre para servir al euro, sino el euro para servir al hombre.