viernes, 27 de noviembre de 2020

La peor pandemia: la injusticia y la crueldad capitalistas instituídas como sistema y "normalidad"


El cartón es duro e incómodo, pero es "mejor que dormir sobre el asfalto". S. no está acostumbrado a la fría brisa que se levanta por las noches en el muelle de Arguineguín. En la región de Marruecos en la que nació, el calor envuelve las calles incluso cuando se pone el sol. Cuando acababa el día, él y sus compañeros pedían al personal que trabaja en el muelle los cartones de las cajas que se utilizaban para cargar alimentos o material sanitario. No siempre había para todos, y eso era motivo de crispación. Al final, agazapándose, encontraban hueco suficiente dentro de las tiendas de campaña. En otras ocasiones se quedaban a la intemperie y construían casetas improvisadas colgando mantas con cuerdas sobre las vallas amarillas para poder cubrirse.

Era habitual que quienes dormían en este borde del puerto sintieran en mitad de la madrugada el impacto de gotas frías del mar en la piel. En el campamento del sur de Gran Canaria, que ha albergado hasta 2.600 personas pese a tener capacidad para 400, a S. le costaba dormir. Algunas veces pasaba horas observando el techo de la carpa, preguntándose si valdría la pena haber apostado su vida en el mar por un futuro mejor. También pensaba en si su madre y sus hermanos estarían bien. Le habría gustado decirles que ha logrado tocar tierra firme, pero su teléfono no tiene batería y no podía cargarlo allí. 

Los migrantes de Arguineguín abrían los ojos con el primer rayo de sol. Otras veces, lo que les despertaba era la sirena de alguna ambulancia o el ajetreo de un nuevo rescate. Para desayunar, un bocadillo de atún y millo o de pechuga de pollo y un zumo envasado. Lo mismo para almorzar y también para cenar. Los días en los que se multiplicaban los desembarcos en el muelle y había hasta 2.000 migrantes en el campamento, el personal de Cruz Roja no daba abasto. Las comidas se solapaban, y el reparto del almuerzo terminaba cuando llegaba la hora de comenzar a distribuir la cena.

Algo similar ocurría con el agua. Fuentes consultadas que han estado presentes dentro del campamento y que prefieren no revelar su identidad explican que se da una garrafa por grupos de ocho a diez personas, sin vasos. Uno de los migrantes que estuvo internado más de una semana explica que en su tienda de campaña había 110 personas, por lo que les repartían doce garrafas de ocho litros por la mañana y por la tarde. Menos de un litro por persona pese a las altas temperaturas que caracterizan a este punto de la isla.

Morir por infecciones

Tampoco hay duchas ni agua para lavarse las manos más allá de las botellas que tienen para beber, ni siquiera pueden lavar sus manos antes del rezo. Suelen permanecer con la misma ropa hasta que se marchan. Según fuentes que han trabajado en el campamento, cuando el volumen de personas es muy alto solo se da ropa nueva a quienes llevan prendas muy deterioradas o empapadas de la travesía. "Si no hay para todos, no pueden dársela a unos sí y a otros no. Hay mucha gente que sigue descalza o con zapatos que no son de su talla", apuntan. En cuanto al acceso a mascarillas, reciben una quirúrgica a su llegada. "Es obligatoria. Si la pedimos nos dan una nueva, pero a veces no quedan", cuenta S.

Cuando pisan Arguineguín, se procede a su filiación. En un mismo paquete viene la hoja de registro y una pulsera. El brazalete incluye el número de la patera en la que han llegado y, en lugar del nombre y apellido de cada una de ellos, otra cifra. La pulsera es roja si la persona ha precisado atención médica en el muelle, y verde si se encuentran "bien". Después reciben asistencia médica. Una de las carpas del muelle funciona como pequeño hospital, pero las personas en un estado de extrema gravedad son evacuadas a los hospitales de la isla. Ambos están a más de una hora de distancia. 

El estado de salud y de ánimo de los migrantes aglomerados en el muelle va cayendo con el paso de los días. En algunos casos, sobre todo en el de las personas que viajan desde países subsaharianos, se desvanecen en cuanto pisan tierra después de haber estado hasta dos semanas en un cayuco. Tras recibir una primera asistencia, son ubicados en carpas, en las que no se pueden mezclar personas que hayan llegado en embarcaciones diferentes, como medida de prevención para contener la COVID-19. Cada una de las tiendas está bordeada por una valla amarilla. Cuando llega la hora del reparto de la comida, quienes se encuentran muy mal "apenas tienen fuerzas para levantarse y salir a recoger el bocadillo". 

Fuentes del Servicio Canario de Salud que han atendido a los migrantes tras su paso por el muelle de Arguineguín explican que las lesiones que presentan como consecuencia de permanecer tirados en el puerto se suman a las afecciones propias del viaje en patera. Las secuelas de la travesía son deshidratación, heridas y úlceras de presión mantenida en glúteos, caderas y rodillas, por pasar mucho tiempo en la misma posición. Después de su paso por el "campamento de la vergüenza", las peores patologías aparecen como consecuencia de una falta de higiene. "Pueden morir por infecciones y cuadros de deshidratación", apuntan.

El equipo médico se configuró en un primer momento para la realización de pruebas PCR y seguimiento de cuarentenas. Sin embargo, los casos con los que se han encontrado permiten concluir que el virus "ha pasado a otro plano" porque "la base está fallando": "Estamos hablando de valores y de respeto. Las necesidades de comida, bebida e higiene no están cubiertas".  Atravesar todos estos obstáculos fuera y dentro de las fronteras españolas también supone un fuerte impacto para la salud mental, provocando traumas y estados de shock. 

A las mujeres, los profesionales sanitarios y el personal de Cruz Roja les hace una entrevista más larga y se analiza su situación con mayor profundidad, ante el riesgo de que hayan llegado a Canarias como víctimas de redes de trata o de haber sufrido violaciones en el trayecto. En su caso y en el de los menores, su reubicación en otros espacios desde el muelle es más ágil. 

Con las manos atadas 

Entre los ocupantes del campamento de Arguineguín hay un gesto que se repite a diario. Unen sus muñecas formando una cruz y alzan sus brazos hacia el cielo. "Es como una prisión", explica S. Esta misma señal también se reproduce en el CATE de Barranco Seco. Este domingo, un hombre que permanece allí protagonizó un pequeño altercado al hacer señas a los medios de comunicación gritando y mostrando su pasaporte. Dos magistrados han establecido en la última semana que las personas llegadas en patera a las Islas no pueden ser retenidos en el muelle más de 72 horas en contra de su voluntad. El Ministerio del Interior ha asegurado que son los propios agentes de la Policía quienes informan a los migrantes de su derecho a marcharse. Sin embargo, jóvenes como Khalil (nombre ficticio) aseguran que "no hay información". "Cuando la pedimos dicen que no nos pueden responder porque hay mucha gente. Si lo hubiera sabido, no habría estado allí once días". 

Solo este fin de semana, al menos cinco familias han podido reencontrarse en Gran Canaria. "Su madre nos ha llamado llorando muy preocupada. Ella no sabía que él iba a irse de Marruecos en patera, porque si no, no le habría dejado marcharse", cuenta Abdel a las puertas del campamento de Cruz Roja en busca de un joven de 27 años que llevaba al menos 8 días en Arguineguín. Después de al menos una hora de espera, la Policía Nacional localizó al chico, identificó a las personas que lo iban a buscar y lo dejó marchar. 

Según Efe, está circulando una pauta de recomendaciones no oficiales de qué hacer tanto en Arguineguín como en el CATE de Barranco Seco si un inmigrante quiere marcharse o si un familiar acude a buscarlo. El consejo que, según Efe, han recibido los agentes es consultar formalmente a la Sala si procede o no la salida en caso de que en ese momento no haya funcionarios de Extranjería y dejarlos salir si no se comunica que siguen detenidos. 

Los problemas de información y la falta de asistencia letrada de los migrantes ya ha sido denunciada en otras ocasiones. A muchos de ellos se les ha entregado una orden de expulsión sin haber tenido entrevistas con ningún abogado. También el decano del Colegio de Abogados de Las Palmas, Rafael Massieu, denunció el "absolutamente insuficiente" número de traductores e intérpretes en el muelle, sin tener en cuenta que las personas que llegan no hablan español y, en ocasiones, tampoco inglés o francés. 

S. ya ha salido del muelle. Aún conserva su pulsera verde y un documento que no entendía del todo bien. Es una orden de devolución que lo empuja de nuevo al "infierno" de Marruecos. "Tengo mucho miedo de volver, es peor que una prisión. Allí no hay opción de tener una vida decente, ni acceso a los derechos más elementales. Mi abuelo está enfermo. Allí tengo a mi madre y a mis hermanos. Soy el único sustento de mi familia, pero allí las oportunidades de empleo son prácticamente inexistentes y el salario es muy bajo. Quiero mejorar la situación de mi familia".

Tirando del hilo se ve la trama: no hay corrupción sin consecuencias. Ni basura que no apeste y contamine. La alcaldesa de Mogán define "la solidaridad como negocio", no se sabe si por incultura moral o por cinismo descarado, -o por las dos cosas- aunque leyendo su historial corrupto hasta las trancas, se confirma la segunda posibilidad.El partido de la doña en cuestión se llama "Ciudadanos por el cambio"; vale, pero el cambio por sí mismo no significa a mejor, también puede ser un cambio a peor imposible, y en este caso de xenofobia silvestre y muy tecnológica, es evidente que ese pueblo de Mogán no podía haber caído en peores garras: un ayuntamiento cyborg, desalmado y putrefacto, con un historial corrupto de antología, hay que leer el curriculum del proceso para comprender el origen de la crueldad y la carencia total de ética y de empatía. Pobres refugiados y emigrantes, no saben adónde han ido a parar ni en qué nido de mugre han caído. Esperemos que el Gobierno canario ponga orden, honestidad, compasión, justicia y sentido común en Mogán


Canarias La alcaldesa de Mogán comienza a sancionar a los hoteles que acogen a los migrantes llegados a la isla

Onalia Bueno ha cumplido su amenaza después de instar a Migraciones a reubicar a las personas migrantes, que se alojan en establecimientos turísticos, antes de fin de año o sancionaría a los establecimientos desde 30.000 hasta 300.000 euros.

El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres (i)
Imagen de archivo del presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres. EFE/ Ramón De La Rocha

público/EFE

La alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, ha comenzado a sancionar a los hoteles que acogen a los migrantes llegados a la isla tras el ultimátum que envió al Ministerio de Migraciones para que reubicara a estas personas antes de fin de año.

Según adelanta la cadena SER, el Ayuntamiento ha empezado a denunciar a los alojamientos turísticos en los que duermen menores no acompañados. 

La alcaldesa se acoge a la caída del turismo. Un hecho que atribuye a los migrantes que están durmiendo en algunos hoteles y no a que la mayor parte de Europa mantenga cerrada sus fronteras por la pandemia. 

Lo que en principio era un amenaza ha obtenido el rechazo del presiente de Canarias, Ángel Víctor Torres, al estimar que no caben exigencias de este tipo ante la "situación dramática" que entraña la actual crisis migratoria.

El Ayuntamiento de Mogán que se encuentra en el sur de Gran Canaria, donde se ubica el muelle de Arguineguín, había instado al Ministerio de Migraciones a reubicar en recursos humanitarios del Estado a las 3.471 personas migrantes que aloja en diez hoteles del municipio antes de fin de año o, asegura, sancionará con entre 30.000 y 300.000 euros a los establecimientos que cedan sus locales para fines humanitarios.

Entre las personas migrantes ubicadas en hoteles, se encuentran 496 menores no acompañados y un grupo de 90 personas que han dado positivo en covid-19, a los que se suman otros 2.500 llegados en patera que están acogidos en cuatro hoteles de San Bartolomé de Tirajana y entre los que no hay positivos, según ha informado su edil de Turismo, Alejandro Marichal (CC).

Torres ha pedido este viernes que se haga "un poco de historia" y se recuerde que durante el confinamiento al que llevó el estado de alarma decretado desde marzo en España, período en el que siguieron llegando pateras desde África, el Gobierno canario cedió colegios y albergues propios para que fueran utilizados para dar cobijo a las personas que arribaban a las costas de las islas en barquillas.

Sin embargo, para la alcaldesa "la solidaridad como negocio tiene fecha de caducidad: el 31 de diciembre de 2020, porque el Gobierno tiene que actuar". Si bien, el concejal de San Bartolomé de Tirajana ha precisado que no apoya el ultimátum que anunció este jueves Bueno, ya que su municipio opta por dar unos días al Gobierno para que desaloje los establecimientos vacacionales que ocupa y ha avisado de que si eso no ocurre, el Consistorio se verá obligado a "valorar todas las opciones legales posibles" para recuperarlos.

Repunte migratorio en Canarias

Por su parte, el presiente de Canarias recuerda que con la llegada de la nueva normalidad el Ejecutivo regional tuvo que recuperar los espacios que había cedido para ayudar a absorber el repunte migratorio que afecta este año a las islas.

Fue entonces cuando se produjo "el colapso", dadas las carencias que presenta la red estatal de acogida humanitaria en el archipiélago, que quedó desmantelada tras la crisis de los cayucos de 2006-2007.

Por ese motivo, el Ministerio de Migraciones tuvo que recurrir a firmar contratos con establecimientos turísticos de las islas que tuvieron que suspender su actividad por el cierre de fronteras decretado para tratar de evitar la propagación de la pandemia en el archipiélago.

"La respuesta del sector empresarial entonces fue ejemplar, en el sentido de que reconoció la emergencia y urgencia de la medida, del mismo modo que expuso que debía ser temporal porque los espacios alojativos tienen otro fin, albergar turistas", ha resaltado el presidente canario.

"Lo que no se puede decir es que tiene que ser el 31 de diciembre sí o sí, porque, si al final es el cinco de enero, ¿los mandamos a la calle?", pregunta Torres

Esos contratos expiran el 31 de diciembre y la intención de Migraciones es que las personas acogidas en esos hoteles estén por entonces "en otros espacios, que es lo que debe ser", ha aseverado Torres en referencia al plan presentado hace días en Las Palmas de Gran Canaria por el ministro José Luis Escrivá y que prevé realojar en breve en campamentos a los 6.000 inmigrantes acogidos en hoteles para, posteriormente, albergarlos en otras 7.000 plazas habilitadas en inmuebles cedidos por Defensa, Bankia y algunas corporaciones locales.

"Eso es lo que están pidiendo los empresarios, a los que agradezco la colaboración que han tenido. Lo que me parece es que no se puede decir que tiene que ser el 31 de diciembre sí o sí, porque, si finalmente es el cinco de enero, ¿qué hacemos con esas personas, las mandamos a la calle?", ha aseverado.

El titular del Gobierno canario también ha aludido a la petición que ha formulado el Defensor del Pueblo al Ministerio del Interior para que "cierre de inmediato" el campamento instalado desde el pasado mes de agosto en el muelle grancanario de Arguineguín, donde este viernes han amanecido 736 personas, según la Delegación del Gobierno en Canarias.

Torres ha informado de que tiene previsto reunirse con el titular en funciones del Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, quien visitará Canarias la próxima semana, y ha recalcado que el Ejecutivo que preside ya había pedido con anterioridad al Gobierno español el cierre de este campamento.

 

 No hay efectos sin causa...

 

La trama de compra de votos en Mogán alcanza ya nueve investigados y a Ciuca, el partido de la alcaldesa Onalia Bueno

 

Camino Pérez

Maspalomas (Gran Canaria) —

eldiario.es

No son tres, ya van por diez investigados. Y el décimo es el partido político local de la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, Ciudadanos por el Cambio (Ciuca). La trama de la compra de votos en 2015 y 2019 en el municipio turístico del sur de Gran Canaria alcanza ya a empresarios de la talla de Luis Oller, presidente de Aguas de Arguineguín S.A., considerado uno de los sostenes de la alcaldesa investigada por delito electoral y contra la administración pública; al líder de la comunidad marroquí en la urbanización turística Puerto Rico S.A., Marzouk Ghalidi, o al coordinador de áreas Salvador Álvarez, funcionario municipal, que también jugó un papel importante en la anterior etapa de presunta corrupción moganera en el marco de la operación Góndola (2003-2007).

En las diligencias previas 3549/2015 abiertas por el Juzgado de Instrucción número 3 de San Bartolomé de Tirajana (y reactivadas en 2019) no solo figuran investigados los tres detenidos el 17 de septiembre, la alcaldesa, Onalia Bueno, el primer teniente de alcalde, Mencey Navarro (ambos del partido local Ciuca) y la concejala de Servicios Sociales, Tania Alonso (también de Ciuca), sino que otras seis personas también están implicadas en esta investigación de la Guardia Civil.

El nombre más relevante es el de Luis Oller Daza. Presidente de Aguas de Arguineguín S.A, una de las empresas de abastecimiento de aguas que operan en el municipio, se le ha vinculado siempre a intereses relacionados con el ayuntamiento presidido por la alcaldesa implicada, hasta el punto de que Oller, a través de una de sus sociedades, es el propietario de la vivienda donde reside el primer teniente de alcalde, Mencey Navarro, tal y como este mismo reconoció en 2016. En concreto, una de las líneas de investigación se centraría en el control que quiere seguir ejerciendo sobre el abastecimiento de agua que no está centralizado en Mogán, que ha crecido de manera desordenada por el turismo y cuenta con varios suministradores de agua de abasto.

El también propietario de la promotora Cornisa del Sureste SL pretende que el grupo de gobierno de Onalia Bueno le recalifique unos terrenos en Arguineguín, para que su uso pase de deportivo y cultural a comercial con el fin de poder construir un supermercado. Se trata de un espacio de suelo ubicado en Loma Dos de Arguineguín, cuya licencia de obra a favor del comprador del terreno, Lidl, ha quedado “suspendida” hasta que se ejecute una obra de acceso desde la rotonda de la antigua carretera general del Sur GC-500. En vez de dar por caducado el expediente, el grupo de gobierno de Onalia Bueno está “a la espera” de esa obra indispensable de acceso.

Aparte de esta serie de intereses cruzados entre el grupo de gobierno de la alcaldesa y el empresario, el presidente de Aguas de Arguineguín tendría que responder ante el juez instructor y el fiscal sobre la supuesta compra de votos de 2015. Entonces, unas grabaciones publicadas por Canarias Ahora y que fueron incorporadas a la primera de las denuncias abiertas por pucherazo apuntaban a que habría contribuido a la campaña electoral de Onalia Bueno y Ciuca con 240.000 euros. La contrapartida sería, como suele ser habitual, contratos en el ayuntamiento que pasó a gobernar, desde ese año y hasta la fecha, Onalia Bueno.

Los expedientes y documentos requisados en los registros judiciales del pasado 17 de septiembre apuntan a esa línea de investigación. La Guardia Civil estaría siguiendo el rastro del dinero no solo de grandes empresarios que pudieran haber financiado las dos últimas victorias de la alcaldesa, como también sería el caso del líder de la colonia marroquí y empresario del ocio y la restauración en la urbanización turística Puerto Rico S.A., Marzouk Ghalidi Ahaouri. Sobre este investigado, las fuentes consultadas explican que “los marroquíes censados votan lo que él les diga”.

Otro de los implicados es Salvador Álvarez León, funcionario del Ayuntamiento de Mogán al que la alcaldesa le ha otorgado el cargo de “coordinador municipal”, con un rango de mando superior al del resto de concejales aunque no sea cargo electo. De Salvador Álvarez, que ya ha declarado en sede policial ante los agentes de la Guardia Civil como la mayoría de implicados, las pesquisas apuntan desde hace años que pudiera haber financiado a Ciuca a través de un familiar con 66.000 euros, y es conocido por haber estado implicado también el caso Góndola, la anterior operación policial contra la corrupción en Mogán.

Los otros tres investigados son el conocido colaborador de Ciuca José Monzón Trujillo, Pepe El Japonés, que ya en 2016 contaba en unas grabaciones cómo el partido de la alcaldesa había manipulado las elecciones de 2015 y había conseguido financiación de los otros implicados ya citados, y otras dos seguidoras de Ciuca y de la alcaldesa, que también han sido llamadas a declarar como investigadas, Carmen Lidia Caballero Arce y Yasmina Suárez Alemán.

Personarse como parte perjudicada

El juez instructor, Francisco Javier Ramírez de Verger Vargas, no solo debe determinar si hay suficientes indicios de delitos cometidos por la alcaldesa de Mogán y el resto de los implicados, incluido su propio partido como entidad jurídica, sino si acepta que el Ayuntamiento de Mogán, dirigido por los propios investigados, se persone en la causa como parte perjudicada. 

Así lo ha resuelto la Junta de Gobierno Local que preside la alcaldesa, el 13 de octubre pasado. Basándose en un informe de la letrada municipal y otro de la responsable de los servicios informáticos, en los que se detallan los registros y requisas de expedientes en soportes informáticos, en presencia del secretario judicial “y todo ello al amparo de la autorización judicial dictada en el marco del procedimiento de Diligencias Previas nº 3549/2011 (sic), sustanciado ante el citado juzgado”.

La actuación del 17 de septiembre, en la que el equipo judicial de la Guardia Civil, “al amparo” de la autorización del juez efectúa entrada y registros y las tres detenciones para que los registros se ejecutaran con todas las garantías legales de los detenidos, en presencia de sus abogados, fue cuestionada por la alcaldesa en su comparecencia del día siguiente, dando a entender que fue una acción policial arbitraria porque ella se ha dedicado últimamente a defender los derechos de los migrantes africanos.

Días después, medios afines publicaban que el fiscal del caso, Jorge López Tineo, se había opuesto a las detenciones de los tres políticos de Ciuca y Coalición Canaria. Lo cierto, es que el ministerio público no consideró necesaria esa medida, como tampoco lo que también pretendía la Guardia Civil: realizar más registros en domicilios particulares en busca de más pruebas y evitar la destrucción de las mismas. 

El juez se decantó por la vía intermedia: autorizar el operativo del 17 de septiembre pero no en todos los términos planteados por la fuerza policial actuante. Desde entonces se está a la espera de que pasen a disposición judicial los detenidos y el resto de investigados, mientras la Guardia Civil sigue recabando información y procediendo a la apertura del material requisado en sus registros de las oficinas municipales.


¿Por qué privarse del derecho a dejar el Planeta hecho puré y las ciudades como brochetas urbanas, verdad? La ecología es de rojos, terroristas separatistas, y el cuidado del medio ambiente es cosa de Greta Thumberg y de cuatro gatos peatones irrecuperables que ni siquiera tienen el carnet de conducir porque no se lo han podido pagar...ni, obviamente, tienen un papá que les regale un coche cuando aprueban el COU, aunque sea a la tercera convocatoria, ¡y en la URJC, of course! y si ya no hay cupo ni queda hueco que enchufar, pues en la de Hardwaravaca. ¡Qué planazo!

 PANCARTERO

'Pancartero', la viñeta de Nico Ordozgoiti.
 Infolibre 

Hay tanto por asumir y tanto por arreglar, que todo es poco, pero...todas y todos unidos y repartidas en las buenas causas, sí podremos ir cambiando la mirada, el corazón y los bolsillos de este mundo tan zarrapastroso, tan dormido y con tantas cosas excelentes por descubrir mientras las realizamos, a pesar de todo lo peor, y hasta, tantas veces, motivados por ello...Ains!

 







#IncendioMoria

Campo de refugiados en Lesbos

En el nuevo campo de Lesbos, comen una vez al día, no hay baños ni médicos y muchos duermen a la intemperie


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Nos da vergüenza que existan campos de refugiados como el de Moria, en la isla de Lesbos. ¿Te imaginas un día verte obligado u obligada a desplazarte y vivir en un campo de refugiados con tu familia para poder sobrevivir? No tener elección ni futuro y que cada día se te vaya yendo la poca esperanza que te queda de que tu situación mejore.

Hace ya cerca de 3 meses, un incendio en el campo de refugiados de Moria dejó a 4.000 niños y niñas y sus familias en la calle. Perdieron lo poco que les quedaba en el incendio: su ropa, sus juguetes y sus tiendas de campaña.

Viajamos hasta la zona para conocer en qué situación se encontraban las familias que permanecen en el nuevo campo. Ahí conocimos a muchos niños como Zahara: niños y niñas que han tenido que escapar con sus familias - y a veces solos - de la violencia de su país de origen. En este campo, montado para la reubicación de 13.000 personas refugiadas, nos encontramos con una situación que nos temíamos: comen una vez al día, muchos duermen en el suelo y no hay médicos para atenderles, en plena emergencia sanitaria.

Las fuertes lluvias de las últimas semanas ya han inundado partes del campo - lo puedes ver en este vídeo - y el campo no está ni de lejos en condiciones para albergar a estos niños y niñas refugiados.

Con la llegada inminente de los duros meses de invierno, esto solo va a empeorar. También llegarán la bajada de temperaturas y el clima húmedo e invernal: esto afectará a la salud y el bienestar de miles de niños, niñas y sus familias tanto en los campos como en países de origen de la infancia refugiada.



Tú puedes ser parte de la solución.

Colaborando con 14€ al mes, podemos dar un kit de invierno a 7 niños y niñas.

Tu ayuda es imprescindible, por muy pequeña que sea.


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Miles de niños y niñas estarán retenidos durante largos períodos, pasando hambre, frío y miedo y sin saber qué va a ser de su futuro. Por supuesto, sin ir al colegio… Muchos de ellos provienen de países que enfrentan crisis prolongadas como Afganistán y Siria y viven con el temor constante de ser deportados o detenidos.

Si quieres y puedes apoyar nuestro trabajo con la infancia refugiada: únete hoy a Save the Children. Puedes elegir el importe que quieres donar cada mes: 9€, 14€, 20€ o personalizar tu cuota.

Estamos trabajando en varios países de origen de estos refugiados - en Siria, Bangladés, Jordania, Líbano, Irak, Egipto y otros muchos más - para evitar que terminen hacinados en campos como este. En estas regiones, nuestra intervención se centra en proporcionar salud, nutrición, educación y protección a la infancia más vulnerable.

Desde Save the Children nos negamos a que haya más campos de la vergüenza como el de Moria.

María Vázquez,
Save the Children España



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¡¡Bravo, bravo, y bravo!! Gracias, Torres López, maestro de verdad en un momento tan decisivo como éste, haciendo de la economía la más directa herramienta de la Ética. Ojalá te lean, te comprendan y pongan en marcha tus imprescindibles recomendaciones, que no es que sean acertadas porque proceden de tu lucidez, sino que tu lucidez subjetiva las ha elegido porque en sí son aciertos objetivos, que se pueden y deben materializar cuanto antes ¡Ojalá!


La tramoya

Ventajas e inconvenientes económicos de hacer creer que se dispondrá pronto de una vacuna

Juan Torres López

Desde un punto de vista económico podríamos considerar que una vacuna no es sólo la posible solución para la enfermedad sino también un incentivo, es decir, algo que condiciona el modo en que se comportan las personas que esperan disponer de ella antes o después para no enfermar.

Cualquier persona que busque el efecto beneficioso de la vacuna sabe que para disfrutarlo debe llegar sana al momento en que esté disponible. Por tanto, cabe suponer que, cuanto más cerca esté el momento en que por fin pueda ponérsela, más cuidará de su salud, extremando las medidas que puedan evitar el contagio. Y, por el contrario, que cuanto más lejos se perciba el momento en que la vacuna pueda estar a su alcance, menos cuidadosa será con las medidas preventivas de autoprotección que puedan evitarle el contagio. Eso es lo que corroboran algunos modelos económicos solventes, tal y como el que han propuesto recientemente los profesores Miltos Makris y Flavio Toxvaerd (aquí).

En el caso de la Covid-19, los gobiernos saben que, para combatir eficazmente la pandemia, o se adoptan medidas de obligado cumplimiento, como los confinamientos y el cierre total de los negocios no esenciales que requieren proximidad, o se logra una gran colaboración y complicidad por parte de la población para que ésta se tome voluntariamente medidas de profilaxis y distanciamiento, lo cual es mucho más deseable, dado el altísimo coste que tiene decretar el cierre de una gran parte de la vida económica, tal y como ya hemos podido comprobar.

Si los gobiernos quieren ahorrar o, al menos aliviar, el enorme trauma y el desastre económico que supone el cierre y los confinamientos, deben tratar de incentivar la autoprotección de la gente que evita el contagio sin necesidad de esas medidas coercitivas y tan traumáticas económica, social y personalmente. Y anunciar que se va a disponer de una vacuna a muy corto plazo puede actuar, como he dicho, de incentivo de ese tipo de comportamientos.

A la gente que desee evitar el peligro que supone enfermar de Covid-19 le interesa aguardar ese pequeño periodo de tiempo en las mejores condiciones posibles de salud y los gobiernos lo saben. Por eso afirman que van a disponer de millones de vacunas en muy pocos meses. De hecho, están anunciando ya los planes de vacunación cuando aún no existen las vacunas, y aunque alguna de las que ya se dan como al alcance de la mano necesitarán, según lo que han dicho los propios laboratorios, de una intendencia de refrigeración (deben conservarse a -80º) que cuesta mucho trabajo creer que pueda estar suficientemente disponible en grandes territorios y en tan poco tiempo.

Anunciando la cercanía de una vacuna salvadora, los gobiernos pueden lograr que sea más llevadero para la población el sacrificio que suponen las medidas voluntarias que evitan el contagio. Desde este punto de vista, la estrategia es inteligente y ventajosa, pero tiene alguna limitación y también inconvenientes.

La principal limitación es que los economistas sabemos muy bien que los individuos tenemos muchas dificultades para evaluar las consecuencias de nuestras decisiones y acciones sobre los demás y sobre nuestro entorno en su conjunto porque no siempre disponemos de la información necesaria. Eso quiere decir que es muy difícil, por no decir que casi milagroso, que un incentivo de comportamiento individual pueda dar un resultado no ya igual sino cercano al óptimo para toda la comunidad. Dicho de otra forma, es ilusorio creer que el incentivo que pueda suponer el creer que la vacuna está muy próxima produzca un comportamiento individual generalizado capaz de generar el distanciamiento social y la prevención que sería necesario para que, sumados todos los comportamientos individuales, se logre el resultado colectivo necesario para evitar la extensión de la pandemia.

Por otro lado, si ese incentivo producido por creer que pronto habrá vacuna fuese efectivamente muy fuerte, podríamos deducir que, a medida que se acercase el momento de la vacunación, podría dar lugar a que la población asumiera voluntariamente un grado de distanciamiento, de alejamiento de la actividad laboral o de retraimiento social y económico muy alto, tan estricto que tuviera un coste económico excesivo, o quien sabe si mayor al que se quería haber evitado.

E incluso también cabe señalar que podría ocurrir que el anuncio de una vacuna ocasione el efecto contrario en una parte de la población peor informada. Es decir, la que pudiera pensar que el poder disponer por fin y próximamente de una vacuna le permite relajar mucho más los comportamientos de cuidado y prevención de los contagios.

Si todo eso es así, como bien pudiera deducirse de lo que dice la teoría económica más elemental, resulta que el incentivo de la proximidad de la vacunación sería insuficiente para frenar la expansión de la enfermedad y para disminuir su coste económico. De donde se deduce que los gobiernos no pueden fiar toda su estrategia a ese recurso, sino que deben seguir manteniendo medidas obligatorias de distanciamiento y prevención para garantizar que se alcance el estándar comunitario que frene la pandemia. Como tampoco deberían ser tan ingenuos de creer que la vacunación resolverá por sí sola el problema económico que tenemos encima, tal y como he explicado en otro artículo (¿Es suficiente una vacuna para recuperar la economía?).

Junto a estas limitaciones, el mayor inconveniente de utilizar el anuncio de una posible vacuna como incentivo del cuidado voluntario es que se dejen a un lado las medidas que realmente nos pueden permitir responder con éxito a los problemas económicos y la crisis que tenemos por delante.

Para afrontar los problemas económicos que la pandemia va a seguir provocando no basta ni con hacer creer que pronto tendremos vacuna y ni siquiera con disponer efectivamente de una o varias de ellas. Hacen falta otro tipo de terapias: en estos momentos de emergencia no hay que tener miedo a la deuda, aunque, eso sí, hay procurar que se traduzca en la generación de ingresos a través de la inversión de activos que disfrute no sólo la población presente sino las generaciones futuras; hay que dar medios a las empresas no sólo para que sobrevivan sino para que se reinventen; hay que presionar a Europa para que ponga en primer plano de la políticas económicas la creación de empleo, algo que ahora ningún gobierno puede verdaderamente perseguir porque los mandatos europeos se lo impiden; hay que impedir que se siga acumulando ahorro improductivo, incentivando una nueva pauta de consumo social, liberadora y sostenible; y hay que evitar que las decisiones sobre los planes de recuperación y las inversiones que vienen se las apropien los grupos oligárquicos que sólo van a saber reproducir el modelo económico desvertebrado, parasitario, dependiente, despilfarrador y tremendamente injusto que nos ha hecho tan vulnerables.

Gracies, Joan, estimat Coscu! Das en el clavo una vez más. Es evidente que la melancolía por lo que nunca ha sido es el peor de los equipajes para los pueblos y para los gestores políticos de los pueblos, es una cadena que paraliza y pesa tanto que puede más su peso insoportable que su significado real. Estas melancolías son el lastre que deja un vacío total de conciencia, y por lo tanto, de conocimiento, de lucidez, de inteligencia, de coherencia, de ética y de humanidad. Un pozo sin fondo del idiotismo en su elemental sentido etimológico. Este absurdo es como dinamitar la única casa habitable de que se dispone, porque no es propiedad exclusiva y excluyente de los habitantes melancólicos del Paleolítico, o sea de Altamira y la Valltorta, disfrazados de caudillos sin nada más que acaudillar que sus banderas melancólicas y sus mantras/rebufo. Ains!


El bucle melancólico

 
eldiario.es

No hay quien los entienda, o quizás sí. Se pasan los días lamentando la falta de grandes pactos de estado y responsabilizando de ello a la falta de diálogo del Gobierno de coalición. Y cuando el Gobierno consigue cerrar acuerdos con diferentes fuerzas políticas para aprobar unos presupuestos, que todo el mundo reconoce son vitales, afirman literalmente que eso es a costa de "abonar una peligrosa polarización". Se acusa al Gobierno de hacer concesiones a costa de taponar lo que consideran es el único vial por el que puede transitar la política, "su" carril central. 

Se valoran positivamente los acuerdos, pero no con quién se alcanzan, como si los acuerdos fueran cosa de una sola parte. Analizado así, a vista de Meteosat, esta posición puede parecer una incongruencia, pero no hay incoherencia alguna, todo es muy coherente.

No quieren reformas, solo aceptan "sus" reformas. No reclaman grandes acuerdos de Estado, exigen "sus" acuerdos de estado. No lamentan la falta de consenso, lloran la imposibilidad de alcanzar "sus" consensos. Piden que se ensanchen los márgenes de la política, pero solo conciben un camino, "su" carril central, muy poco centrado, por cierto. Y así, día y noche, desde hace meses, desde que vieron naufragar "su" sueño húmedo de una gran coalición: "su" gran coalición.

Nada que objetar si no fuera porque, instalados en "su" bucle melancólico, se pasan el día lamentándose por lo que pudo ser y no fue, al tiempo que practican un fariseísmo que alimenta la desconfianza en la política y el deterioro democrático. 

Así, denuncian las brechas sociales que la pandemia ha hecho aún más evidentes y agravado, al mismo tiempo que defienden las políticas que provocan esta gran fractura social.

Reclaman reformas "valientes" que garanticen la sostenibilidad económica de la seguridad social, al mismo tiempo que exigen mantener una legislación laboral que provoca precariedad en el empleo y depreciación salarial, con las consecuencias evidentes de reducción en los ingresos por cotizaciones.

Lamentan que en España suframos elevadas tasas de abandono escolar prematuro, al mismo tiempo que defienden una legislación laboral que incentiva un modelo productivo que pide trabajadores no formados a los que se paga salarios de miseria. Con esa lógica defienden el mantenimiento de las empresas de servicios integrales - son prestamistas encubiertos -, las cadenas de subcontratación para degradar salarios, el dumping social de los convenios de empresa que rebajan las condiciones del convenio de sector o las mal llamadas empresas de plataforma, que externalizan los riesgos y los costes a los falsos autónomos, autoexplotadores de sí mismos. Al tiempo que acusan de radicales extremistas a los que pretenden revertir estas políticas, que propician un aumento de las brechas sociales provocadas por el desigual reparto de rentas entre capital y trabajo

Se rasgan las vestiduras por el aumento brutal de las desigualdades sociales y publican informes sobre algunas de sus causas, entre ellas la pérdida de fuerza igualitaria de un sistema educativo que segrega al alumnado por clases sociales. Lo hacen al mismo tiempo que exigen mantener una doble red de centros educativos - públicos y concertados - que es una de las principales causas, no la única, de segregación y de ruptura de la igualdad real. 

Lloran el deterioro de la democracia e identifican entre sus causas la desaparición de lo que llaman clases medias. Publican informes sobre la caída en picado de las rentas salariales de las clases bajas y las clases medias bajas. Pero no lo relacionan con las políticas que defienden en sus editoriales vaticanistas. 

Exigen políticas de apoyo a familias y empresas castigadas por la crisis del coronavirus sin asumir que ello no es posible con un sistema fiscal anoréxico. Lamentan la incapacidad de nuestro sistema de protección social para redistribuir la riqueza, pero se niegan a abordar reformas fiscales para aumentar los ingresos tributarios del estado, con el argumento de que no es el momento. Para algunas cosas el momentum no llega nunca.

Denuncian la brecha generacional de nuestra sociedad, que está condenando a generaciones enteras de jóvenes a vivir en la precariedad no solo laboral sino vital. Incluso reconocen que una de las grandes causas de esta plaga es la precariedad habitacional, pero se oponen a cualquier propuesta que permita mejorar el acceso de los jóvenes al derecho a la vivienda, y delegan la solución a las fuerzas del mercado inmobiliario.

Su respuesta a esta brecha social por razón de edad es promover una guerra entre generaciones que ocupe el espacio de los conflictos sociales entre clases. Por eso plantean que para ampliar la protección social de los jóvenes hay que reducir la "excesiva" protección de los mayores, por supuesto sin tocar el estatus del capital.

Aunque lo parezca, no estoy denunciando las contradicciones ajenas, bastante tengo con conllevar las mías. Solo advierto de las consecuencias sociales y los riesgos democráticos que comportan estas actitudes a caballo entre el fariseísmo y la melancolía, sobre todo si se defienden desde grandes plataformas de la opinión publicada con la voluntad de moldear la opinión pública. 

Soy un firme defensor de los grandes acuerdos de Estado. Por eso siempre he defendido los Pactos de Toledo y la concertación social en materia de pensiones, fuera cual fuera el partido de gobierno. Por cierto, algún día deberá reconocerse el papel del sindicalismo confederal, que no solo ha asumido las responsabilidades propias, sino que ha tenido que soportar el oportunismo y el tacticismo de los partidos políticos, que critican en la oposición lo que defienden en el Consejo de Ministros o viceversa.

Estoy profundamente convencido de la necesidad de un gran pacto educativo y tengo la convicción de que los contenidos reales - no los imaginados o inventados - de la LOMLOE serían en la mayoría de los países europeos las bases de un gran consenso social y político. 

Se hace difícil alcanzar grandes acuerdos de Estado en materia educativa con quienes defienden el derecho de la Iglesia católica a controlar la educación concertada - se financia con fondos públicos - como si la Ilustración no hubiera llegado aún a España. Con quienes defienden que se dediquen recursos públicos a segregar a los alumnos por sexo. Con los que, en nombre de una manipulada libertad de los padres a elegir la educación de sus hijos, exigen el derecho a segregar a los alumnos en función de su clase social o de su renta, con quienes promueven que la educación sea un buen negocio para fondos de inversión, como ya ha sucedido con las residencias de ancianos.  

También creo que ayudaría tener fuerzas políticas que representaran eso que en otros países se llama el centro liberal. Aunque me parece que es difícil que este papel lo pueda jugar el actual partido de Ciudadanos que, desde sus inicios, ha construido su razón de ser sobre los cimientos de la polarización identitaria, primero en Catalunya- retroalimentándose con el nacionalismo catalán- y luego trasladando esta estrategia a toda España. No comparto las tácticas cortoplacistas destinadas a expulsar a Ciudadanos del espacio de los acuerdos, pero la responsabilidad es también y en primer lugar suya, por entrar en el juego de las incompatibilidades recíprocas y vincular los acuerdos en los PGE a otras materias para reafirmarse identitariamente. 

En lo que discrepo o, mejor dicho, me parece poco útil y cansino es el "bucle melancólico" en el que están instalados algunos destacados creadores de opinión. No es exactamente nostalgia sobre lo que fue en el pasado - nunca fue - y ahora hemos perdido. Es más bien melancolía por lo que pudo ser y nunca llegó a ser.

Tienen derecho a sentirse melancólicos - como todos hacemos alguna vez - pero no es de recibo que inmersos en este bucle melancólico sobre "sus" reformas y "sus" pactos de Estado se dediquen a excomulgar a los que no compartimos su melancolía.