No nos dejemos asustar, no hay una mayoría tan grande de
ultraderecha como para que estemos atemorizados. Hay que estar
preparados y decididos para ir a votar el domingo
Llevo unos días con una sensación bastante rara. Y un poco
cargante también. No hay conversación, ya sea con amigos, conocidos,
colegas de profesión, incluso con algún familiar -imagino que les habrá
ocurrido a ustedes también- no hay conversación que no empiece diciendo
alguien: “Estoy acojonado con los resultados del domingo”. Bueno, pues sinceramente, yo lo que estoy un poco harto de esta actitud, estoy bastante cansado ya.
¿Acojonados por qué? Ya sé que hace cinco meses, con las elecciones andaluzas y el 'descubrimiento' –entre comillas- de que 400.000 personas habían votado a Vox se encendieron muchas alarmas; y que desde entonces las expectativas de este partido que reivindica la figura de Franco,
con todo lo que ello significa, no han parado de crecer. Pero, ¿de
verdad en España existe una mayoría tan grande de ultraderecha como para
que los demás sigamos la corriente o estemos atemorizados? No, yo creo
que no, de ninguna manera, no nos dejemos asustar.
Lo que hay que hacer es estar preparados, y decididos para ir a votar el
domingo. Y contar -y denunciar- exactamente lo que propone Vox. Y si
eso es darles un altavoz, pues vale. Pero todos esos comentarios en voz
baja, esos susurros, “¿Has visto el mitin de Vox en Valencia? ¿Y el otro
día en Sevilla...? Cuánta gente, cuántas banderas...”. Pues muy bien,
felicidades a los premiados. Pero, vuelvo a preguntar, ¿eso significa
que la suerte está echada, que hay que prepararse para lo que viene? Y
sobre todo, ¿damos por hecho que nos merecemos como país, como sociedad,
que esta gente marque el rumbo durante los próximos años? ¡Venga,
hombre!
Luego ya habrá tiempo para analizar quién ha dado alas a Vox, si todos sus votos son fachas o hay otros elementos, pero hoy, ahora, a dos días de las elecciones, nada de bajar la voz y encogerse. Yo, al menos, no.
Y por cierto, pase lo que pase el domingo, con más o menos ultraderecha en el Parlamento, no olvidemos que los caminos de crispación, de insultos, de mal rollo, de odio incluso que estamos transitando desde hace tiempo, algún día habrá que desandarlos. Como antes nos pongamos, como antes se pongan algunos, mucho mejor para todos.
Confieso que todavía no me he repuesto del sopapo que nos atizó la realidad, en plena conciencia, durante el debate del martes pasado en La Sexta, acerca de nuestro más inmediato des-futuro.
Sabía que la derecha va desatada, que anda dando tumbos y trompicones a troche y moche, y sin saber muy bien si eran eso o lo contrario, lo leía y lo escuchaba constantemente, y claro, te acostumbras y ya, lo asumes tan ricamente como los partes del Meteosat.
Lo del martes no me lo contó ni me lo adaptó nadie a las entendederas, así como por fascículos mediáticos de cada día, digo. O sea, a dosis. Pero no. Esto sucedió a lo bestia. Así, sin más. Sin paliativos. Sin anestésicos. Una eutanasia política demoledora (poco "eu" y mucho más "tanasia" que otra cosa). Sin explicaciones científicas acerca del cortocircuito entendederil de los sujetos, de los actores, de los dos "protas" desorbitados que habían perdido toda referencia debatible. Estaban allí, sí, claro. Estar, estaban, pero ser...No eran. Nada relevante, nada digno de escucharse y mucho menos de analizarse, ni de un elemental comentario de textos, y no por falta de interés, que va. Es que es imposible sacar de donde no hay.
Yo lo intenté, lo juro por Snoopy. Pero todo fue en vano. Lo bano de banal se acopla muy bien a lo vano de vanal y, por supuesto, a lo forrístico de venal; no pueden actuar de otro modo. Solo en la nada encuentran su no-lugar. Da igual el ruido que hagan, que se pongan a parir por la prevalencia supremacista de sus despojos. Que insulten a diestro y siniestro a cualquier oponente venga de donde venga, para ellos todos valen y significan lo mismo: abstáculos en sus carreras por el imperio hacia Dios y arriba España.
Evidentemente cuanto más inteligibles y comprensibles resultan los argumentos de la competencia, más destarifados y obtusos se van descubriendo los suyos, que para colmo ellos mismos están convencidos de lo innovador y aggiornato que resulta cada uno de sus descubrimientos. Como los hombres grises de Momo, chupan tiempo como nadie para inutilizarlo, así mientras se embrollan sobre sí mismos como estropajos de esparto enmarañados y cargados de residuos flotantes en el agua, impiden que los oponentes malísimos del rojerío, dispongan de su asignación minutera. Esa es la actitud.
Y luego están los contenidos, que son capítulo aparte. A ver, contenidos, lo que se dice contenidos, tampoco es que haya, pero mantras, sí, por un tubo. Por ejemplo: la palabra mentira. Debe ser que le tienen tanto apego ansioso al término, que no lo sueltan ni pa dormir, ni en la forma, ni en el fondo. Son hilemorfistas hasta la muerte, como cualquier novio alegionado del mejunje que merezca la pena. No es de recibo decir "mentira", "mentiroso", y perpetrar en ristra como proyectil el verbo "mentir" en todos sus modos, tiempos, oraciones y giros sintácticos, y al mismo tiempo no resultar empapados por el aceite esencial de tanto vocablo con la misma raíz y tener la insensatez de creerse indemnes y a salvo de la misma pringue con que se lleva la tira de años en plan alquimista: dando forma a la inenarrable corrupción sistémica, ya heredada en sus tiempos de gloria (hasta desmantelando el mismísmo Pórtico de la idem), y con la que se amasaron las fortunas de todas las ramas del mismo árbol franquista que aun nos tiene atados y bien atados, en un verdadero derroche de creatividad y emprendeduría podre fashion, por el que no pasan los años, ¡ni los siglos!, en plan ungüento faraónico, que ya te digo...
Sin duda, durante el debate en cuestión, tanto Iglesias como Sánchez han debido hacer un impresionante ejercicio de libertad, de inteligencia y autodominio, para mantenerse intactos e incólumes y no perder la dignidad ni el autocontrol, con tantísimo cenagal salpicador usado como arsenal. Una zahúrda sin precedentes, en modo proyectil.
Momentos estelares, inolvidables, como perder el oremus así, no se presencian habitualmente ni en directo ni en diferido: "noseatanpocoelegante, Srsanchez, ni tampocoeducado ni tan, tan, tan, ¡nomienta,nomienta, no mienta...! Peroquémentiroso y quépocoelegante..." Se repetían a sí mismos como un eco, en alternancia o a coro, incluso a secuencias, y ya confundidos por su propio colocón, no sabían a quién se estaban dirigiendo, mientras se multiplicaban por dos en plan ping-pong. Y así, durante casi dos horas de julepe. Gritaban desaforados, como vendedores de mercadillo, pero con mucha menos dignidad y clase, para finalmente precipitarse en el ridículo de la celebración de Sant Jordi con la propia tesis de Sánchez y haciendo un feo horrible a Casado, al olvidar regalarle su título del máster inédito por Harvaravaca, enmarcado adecuadamente, claro. Seguramente, Casado nunca le perdonará a Rivera esa humillante negligencia.
Y mientras, toda España ante la tele alucinando y a la espera de que nos explicasen el programa de gobierno maravilloso que deberá haber formateado ya la derecha con toda seguridad, y que seguramente, tanta sabiduría pepera y naranjita, tendrán a buen recaudo, como joyas de la corona, en sus cajas fuertes de Villagaviota y de Naranjilandia. Pero claro, estando tan ocupados en berrear y desnortar. insultar y acosar, a la peligrosísima izquierda golpista, separatista y terrorista, antisistema y arruinapatrias, comunista y sacamantecas, pues claro, no tienen tiempo para debatir, ni para dialogar, ni para preguntar a la ciudadanía qué necesita, ni para nada más.
Así que tuvimos que conformarnos con el único programa electoral disponible: el de la izquierda, ya ves tú, con la ilusión que nos hubiera hecho, por una vez en la vida, poder admirar a una derecha comodioshmanda, a la altura de la situación, donde el alcalde es los vecinos y los vecinos el alcalde, donde la vajilla tiene clarísmo como diferenciar un vaso de una taza, pero nada, no hubo forma, de ponerse a la altura de la Historia del siglo XXI en cosas tan complicadas. Algo normal, por otra parte, cuando está a la altura sempiterna de la restauración borbónica como modelo de estado, que ya la cagó en el XIX y en el XX...Pero nada, oye, im-po-si-ble. No ha habido forma. Así, que otra vez será.
Por lo pronto, el domingo mi voto renuente e incómodo, cansado y hasta los pelos, se lo va a llevar la izquierda. No sólo es que sea roja, rebeldaza por naturaleza y morada por escarmiento feminista, es que aunque me encantan el azul, el naranja y el verde, la derecha con semejante plan, no encaja en los colores ni a la de tres, empieza por emborronar lo que pilla. Lo deja todo tan negro y tan guarro, sí, guarrísimo, cuando hace como que gobierna mientra se forra, cohecha y prevarica compulsivamente, que no hay forma de que los colores se recuperen, como yo mismamente. Que aún no me termino de recuperar del trauma-debate de la otra noche.
No hay mal que por bien no venga. Gracias a la derecha, muchos votos irán a donde deben ir, al fondo, a la izquierda. Como suele ser en todo país en el que no se ha perdido el oremus al completo y las neuronas se mantienen aun en activo, en común o en plan suelto.
De cualquier modo, gracias, derecha paleolítica y cerril, por refrescarnos la memoria y recordarnos donde está lo que de verdad importa y donde debe y no debe, estar lo demás.
I ara, en la llengua de la meua avia urgel.lina, Farrás i Serra, que estimava ho mateix a Castilla que a la seua tierra natal, Catalunya, una salutaciò ad ahoc, gracies a ella, que em va a ensenyar qué bonic és esser universals i sense fronteres. Un petò per a tu tambè, dreta espanyola, boniqueta, un poquet corteta i matxirula, però és ho que n'hi ha per ara. I moltes gracies pel servici, tu sempre pensant à la patria, amb banderes i gavines -però sense persones que no et donen sempre la raò-, i plena de llaços grogs com tè que ser, collons... i no en plan Torra, però, (que tambè porta ho seu, pobret....) Malgrat tot, també és el vostre germà, i els bons catòlics no fan mal mai als germans, ho saveu, veritat? (Ah, si no entendéis esto, que os lo traduzca vuestro jefe Aznar, ése que con tanta soltura y de incógnito, habla catalán en la intimidad. Ains!)
Si trabajas en lo que está delante de ti,
siguiendo con seriedad, energía y calma la razón correcta sin permitir
que nada te distraiga, salvo mantener en estado puro tu parte divina,
como si debieras devolverla de inmediato. Si haces esto, sin esperar nada más que la satisfacción de vivir
de acuerdo con la naturaleza, pronunciando verdades heroicas en cada
palabra vivirás feliz. Y no habrá hombre capaz de evitarlo. Marco Aurelio
El fin de semana del 5 al 7 de abril fue muy intenso en las vidas de
las más de 150 personas que compartimos conocimientos, experiencias y
vivencias en el octavo Congreso Nacional de Homeopatía.
Fue un encuentro de manos y almas unidas por un mismo fin: la libertad de elección para pacientes y profesionales del
tipo de tratamiento más apropiado según sus necesidades y modo de vida
en cada momento. Siendo una de las opciones a elegir una terapia segura y
efectiva como es la homeopatía.
Desde el principio recordé un ya lejano año 2000 y ese grupo de médicos entusiastas a rebufo de la fuerza de la doctora Dolores Tremiñocelebrando en Madrid aquel primer congreso de la Sociedad Española de Médicos Homeópatas que se centraba en la utilidad de la homeopatía en Atención Primaria.
Congreso llevado a cabo con el corazón fundamentalmente, pero del que
queda constancia a través de un número de aquella efímera revista de
homeopatía que algunos de los alumnos de Lola pusimos en marcha bajo su aliento y supervisión.
Fue muy hermoso mientras duró y luego dio paso a muchas otras
iniciativas que hemos compartido juntos y con otras personas valiosas
que hemos tenido la fortuna de tener a nuestro lado.
Muchos de los que participamos en aquel evento en el antiguo Palacio de Congresos de Madrid protegidos por el bello mosaico de Miró y la poderosa sombra del Estadio Santiago Bernabéu estábamos en este encuentro especial, con más experiencia y canas pero el mismo entusiasmo.
El tiempo nos ha hecho vivir muy diferentes experiencias personales,
profesionales, académicas y sociales relacionadas con la práctica y
enseñanza de la homeopatía, y a muchos nos ha cambiado la vida.
Al menos a mí, compartir tiempos y espacios con todos vosotros me ha
hecho mejor persona. Más humilde, más reflexivo, más tolerante, y por
todo ello posiblemente algo más sabio dentro de la enorme ignorancia que
acompaña como una sombra la vida de cada ser humano.
Ese fin de semana magnífico que hemos vivido trabajando y disfrutando
juntos farmacéuticos, veterinarios, médicos y pacientes, ha sido para
mí un soplo de aire fresco necesario en el que además una lluvia fina
nos acompañó para limpiar el ambiente y quitarnos de encima todos los
tóxicos que nos acompañan en el día a día.
Pienso en la alegría que me produce estar todos unidos.
Todas las sociedades científicas tanto médicas, como farmacéuticas y
veterinarias y las asociaciones de pacientes que serán una fuente de
aprendizaje e inspiración para los profesionales como ya lo han mostrado
con sus actos públicos (conferencias, manifestaciones) y con el trabajo
callado.
Tanto en el salón de actos donde se presentaron las ponencias como en
los tiempos de café y comida se respiraron aires saludables. Aires de
libertad, compromiso, cooperación y humildad. La humildad y el respeto fueron en gran medida el hilo conductor
de muchas de las intervenciones. Especialmente emotivas me parecieron
las intervenciones del embajador de la India en nuestro país y el doctor
Rajkumar Manchanda.
Siento que ambos calaron hondo en el auditorio y mostraron cuanto
debemos aprender los europeos del modo de ser y trabajar de los indios.
Pero también pudimos sentir admiración y orgullo al escuchar las
brillantes presentaciones de los interesantes trabajos de investigación
de la Dra. Niurka Meneses, la veterinaria Coral Mateo y la Dra. Natalia Sofía Aldana Martínez mostrando el presente y futuro de la homeopatía en España y en el mundo.
Sin embargo, al menos para mí, lo más luminoso fue la presencia de
las personas que representaban a los pacientes a través de las muchas
asociaciones que en los últimos meses se han creado en España.
Nos hicieron sentir optimistas porque el futuro es de los valientes y ellos han demostrado que lo son con creces.
La consigna fue salir del armario. Mostrarnos tal y como somos.
Diferentes. Tocados por la magia de la homeopatía. Por el interés
genuino por mejorar, compartir y ayudar. Quitándonos todos los polvos de
las batas. Los aprendidos en el pregrado, en el postgrado y en nuestro
lugar de trabajo.
Mostrando la desnudez de nuestra pasión y nuestra convicción de las
ventajas del método homeopático, pero a la vez con el profundo respeto
que merecen nuestros compañeros de profesión médicos, farmacéuticos y
veterinarios que prefieren seguir otros caminos, transitar por otros
bosques.
Con un respeto aún más profundo si cabe con las ideas y necesidades
de los pacientes que eligen libremente cualquier otra terapia diferente
de la homeopatía. Respeto por múltiples razones; clínicas, legales y
éticas. Y porque el presente y el futuro son y deben ser del paciente. Pacientes informados que son capaces de tomar decisiones compartidas con los profesionales sanitarios.
Sanitarios libres para prescribir, sin conflictos de interés. Cuyo
único y exclusivo interés sea el paciente que tiene enfrente en ese
momento.
Había en esa sala muchos amigos y maestros a los que quisiera dar mi
más fuerte abrazo de consideración y agradecimiento por ser como son y
no es necesario que les nombre porque todos saben muy bien a quién me
refiero. Como diría Serrat decir amigo es decir tantas cosas, y a la vez no ser necesario decir nada.
Cuando parece que el momento es difícil merece la pena repensar en el poema que inspiró a Nelson Mandela y que todos conocemos por la película que lleva su nombre; Invictus. Un poema de William Ernest Henley que termina con los siguientes versos:
No importa cuán estrecho sea el camino, cuán cargado de castigos el viaje… soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.
Quisiera terminar estas líneas confesando que ese fin de semana fui
feliz porque entre todos compartimos seriedad, energía y calma y la
convicción de que la razón nos acompaña.
Y así, nadie podrá evitar que personas, animales y plantas, todos los
seres vivos de este planeta azul, se beneficien de esta terapia
maravillosa que nos apasiona y nos une. Porque somos los amos de nuestro
destino y los capitanes de nuestra alma.
¡Brindo por el presente y el futuro de la homeopatía por y con todos vosotros!
La emergencia ha desaparecido de los medios, pero en el sureste de África todavía hay más de 200.000 personas desplazadas a causa del ciclón Idai. Necesitan urgentemente tiendas familiares, mosquiteras, linternas solares, kits de cocina y otros artículos de emergencia.
En
el distrito costero de Buzi, en Mozambique, el ciclón provocó violentas
inundaciones. Miles de personas, como Rosa y su hermano Manuel (en la
foto), tuvieron que abandonar repentinamente su hogar y huir a zonas más elevadas y seguras. En
Mozambique, cerca de 240.000 hogares fueron total o parcialmente
destruidos por el ciclón. Quienes lo han perdido todo están viviendo,
desde hace más de un mes, en escuelas o bibliotecas.
Con 20 € al mes puedes enviar refugios de emergencia a 7 familias afectadas por el ciclón. Necesitan ayuda urgente para reconstruir sus hogares y sus vidas.
De las autoridades sanitarias uno esperaría un genuino y
auténtico interés por la salud de la población, libre de prejuicios y
abierta a todo lo que pueda generar mayor bienestar a un coste
razonable. Pero las autoridades sanitarias son personas, y como tales a
veces dejan que sus criterios se contaminen con opiniones y creencias.
Eso ha pasado en el sector de la homeopatía:
la historia viene de lejos y su último capítulo es dramático por no
decir esperpéntico. Ojalá no contamine a nuestro ministerio de sanidad,
como ya proponía en una entrada anterior. En esta, me propongo
profundizar un poquito en el feo asunto del “informe australiano”, por
las preguntas, comentarios y peticiones que he recibido. Pero también
comentaré los antecedentes, porque a esta situación no se ha llegado “de
repente”.
2005: De las publicaciones científicas a los medios de comunicación
Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido (Malcolm X)
Decía que la historia viene de lejos, pero empezará por el artículo
de Lancet (una prestigiosa revista científica) publicado por Shang en 2005.
Fue sorprendente la manera en que un artículo científico, ni mejor
hecho ni más novedoso que otros muchos de su estilo, adquirió
rápidamente una enorme repercusión mediática
en medios especializados (en biomedicina) y también de divulgación
general. En el mismo número se publicó un editorial que vaticinaba “el fin de la homeopatía”.
En efecto, un titular más mediático que científico para tratarse de una
revista científica y un trabajo sin tantas pretensiones.
De hecho, la historia “ampliada” que casi nadie conoce es que este
trabajo fue elaborado por un grupo de trabajo comisionado por el
gobierno suizo para determinar la calidad de las publicaciones en
homeopatía. Se discutía de si las publicaciones en homeopatía tenían la
calidad metodológica suficiente, y de si la mejor o peor calidad estaba
relacionada con que los resultados fueran favorables o desfavorables.
Apenas terminando el trabajo, uno de los autores (Shang) filtró un
análisis parcial y no planificado de algunos de los resultados. Las
conclusiones del trabajo eran que, escogidos un grupo de publicaciones
en homeopatía y otro grupo de publicaciones similares convencionales,
las publicaciones homeopáticas eran de mayor calidad; eso puede
explicarse de varias maneras (los editores son más exigentes con la
homeopatía por la controversia que la acompaña, por ejemplo) y en
realidad lo más importante es desmentir que la metodología de los
estudios científicos con homeopatía sea deficiente en comparación con
los estudios de la farmacología convencional (en número total de
estudios y número de pacientes en cada estudio, es evidente que la
farmacología convencional es superior).
Sin embargo, estos autores recuperaron los datos para analizar un
aspecto diferente, sus resultados en lugar de su metodología (eso supone
un error metodológico de base, ya que para eso habría que haber elegido
el número y tipo de estudios de otra manera). Al no conseguir concluir
negativamente para la homeopatía, decidieron escoger sólo los mejores
estudios (21 de 110): de nuevo favorables a la homeopatía en su
conjunto. Decidieron entonces elegir sólo unos pocos de los mejores
estudios (8 de 21) basándose en el tamaño de la muestra (otro error
metodológico, ya que se trata de una selección no planificada
previamente y que no está justificada porque, por ejemplo, muchos
quimioterápicos se justifican con muestras más pequeñas) pero sin
explicar cuáles (otro error metodológico, en este caso de
transparencia). A pesar de los resultados favorables para las
infecciones de tracto respiratorio, reconocen que “si se tiene en cuenta
que la homeopatía no puede funcionar”, globalmente los resultados con
compatibles con que no funcione, en comparación con los resultados de la
farmacología convencional (aunque quedaban sólo 6 estudios
convencionales de calidad y tamaño aceptables para comparar, que ya no
estaban apareados con los homeopáticos).
Adjunto una imagen que representa los estudios de esta publicación,
porque cuando después de tapar los títulos he retado a algunos
detractores a adivinar cual es la grafica de homeopatía y cual la
convencional, no se han atrevido. Y si no somos capaces de diferenciar
las dos gráficas… ¿Será que apenas hay diferencia? Por cierto, 3 de los
cuatro puntos rojos de la esquina superior izquierda en la gráfica
convencional, que son los mejores estudios convencionales por sus
resultados… corresponden a medicamentos que han sido contraindicados por
las agencias del medicamento europea y norteamericana.
Como es natural esta publicación recibió muchas críticas por parte de
los científicos vinculados a la homeopatía, pero también de los
científicos en general. Cuando finalmente se publicaron las fuentes de
los datos utilizados, un reanálisis con la metodología adecuada
(lo que se llama en estadística “análisis de sensibilidad” para ver
cómo afectan los criterios escogidos al resultado final) determinó que
la selección utilizada era prácticamente la única que arrojaría
resultados negativos, y cualquier otra combinación, criterio o umbral
mantiene los resultados favorables a la homeopatía. La críticas, la
publicación, los estudios previos favorables publicados en la misma
revista… Ninguno obtuvo un editorial y ninguno obtuvo la misma atención
mediática. Así que el mensaje que cala en la comunidad médica y
científica es simplemente que se ha demostrado que la homeopatía no
funciona; contrarrestar ese mensaje requiere mucho esfuerzo y
explicaciones, a los que pocos deciden prestar oídos dado que no es una
de sus áreas de interés.
2010: Política disfrazada de ciencia (aunque la mona se vista de seda…)
¿Cuándo comenzaron a confundir la opinión de la mayoría con la opinión correcta? (Leones por corderos)
Un siguiente escalón fue el de tipo político. El Comité de Ciencia y
Tecnología de la Cámara de los Comunes de Gran Bretaña produjo un
informe titulado “Verificación de la Evidencia 2: informe de Homeopatía”
(UK House of Commons Science and Technology Committee ‘Evidence Check
2: Homeopathy’ report).
Por algún motivo, se ha divulgado como científico un documento que no
es sino una recopilación de entrevistas e información. Que no estaría
tan mal si no fuera porque la selección de las entrevistas y las
informaciones no siguió ninguna sistemática o método científico, ni
tampoco se realizó por investigadores o académicos. De hecho, de toda la
información ofrecida por el sector homeopático, se quedaron sólo con 5
revisiones sistemáticas, para finalmente basar sus conclusiones en 1 de
los estudios. En cambio, se escogieron pequeñas piezas de información de
las entrevistas, se sacaron de contexto y se ofrecieron a los medios.
No suena muy bien, cierto. De hecho suena todo muy mal, tanto que si
fueron 14 los parlamentarios responsables de esta iniciativa, sólo 3 de
ellos ratificaron el informe. Tanto que 70 parlamentarios firmaron una moción contra este informe. Tanto que el Parlamento Británico decidió desoír las recomendaciones
del informe, dado que es un sistema terapéutico reconocido y
ampliamente utilizado en Europa, que se debe confiar en el criterio de
los médicos que la prescriben y que el paciente tiene derecho a la
libertad de elección informada.
Sin embargo, aún hoy (que incluso si los datos hubieran sido
adecuados, estarían desactualizados) suenan ecos de ese informe como si
fuera un documento científico y como si hubiera sido aceptado. Tanto se
ha insistido en ello, que eso es lo que la opinión pública y política ha
terminado por aceptar; junto con la necesidad de ahorrar costes y con
el empujón del “informe australiano”, ha llevado a desfinanciar (que no
prohibir) los medicamentos homeopáticos en Inglaterra.
Detrás de estas iniciativas encontramos a “Sense about Science”, que
ha pasado de ser un grupo que promueve la comprensión científica en la
población general a ser un lobby que ataca todo lo que no se alinee con
los avances y la industria tecnológica, incluyendo las terapias no
convencionales y en particular la homeopatía.
2015: Globalización de la campaña “mediático-científica”
“El asombroso incremento de personas, mercancías e ideas que se desplazan de una parte a otra del planeta es la causa principal de la globalización de la enfermedad” (Jonathan M. Mann, OMS)
Parece que los planes de los “homeófobos” se ejecutaran de lustro en
lustro, y en 2015 tocaba otra vuelta de tuerca, esta vez a cargo del
mismo lobby en su sede australiana (Friends of Science in Medicine, que está sufragada por la Australian Skeptics Science and Education Foundation). Así empieza este cuento pseudocientífico:
“Érase unavez un Reino, el de una
institución pública de investigación sanitaria (NHMRC – National Health
and Research Council), que se propuso ayudar a la población
esclareciendo el papel de la homeopatía en el cuidado de la salud. Pero
hete aquí que la malvada Madrastra (un lobby
protecnológico que se autodenomina de “escépticos” para poder criticar
todo lo nuevo o poco ortodoxo en los sectores energético, de
comunicación, alimentario o farmacéutico) tenía sus propios planes, y se
las ingenió para influir en esta institución gracias a uno de sus
miembros infiltrados que además se encargó de dirigir personalmente el
proyecto de revisión de la homeopatía. Sólo hacia la mitad del cuento se
descubrirá este conflicto de interés (¿se puede ser neutral en una
evaluación cuando se lleva años siendo activista de una de las partes?),
ya que este “científico” olvidó declararlo. ¡Ya empezamos con las
irregularidades!
El Reino encargó el trabajo de revisión al Cazador,
uno de sus investigadores de mayor prestigio, de hecho uno de los que
redactó los criterios de revisión del NHMRC. Con tanto rigor, ¡seguro
que sería capaz de cazar todos los sesgos y errores, y que no iba a
dejar que cualquier tratamiento de pacotilla se colara como medicina!
Resultó que su revisión fue tan rigurosa que los propios miembros del
comité alabaron la labor realizada. Sin embargo la Madrastra le preguntó
a su espejito si no habría otra terapia tan eficaz como la
tecno-farmacológica, y el espejito respondió que una nueva revisión
sistemática iba a dar luz a resultados interesantes… Era la revisión de
la homeopatía. Muy disgustada con el giro de los acontecimientos,
gracias a sus infiltrados e influencia consiguió encerrar ese informe en
la mazmorra más profunda y oscura, cerrada por una llave que nadie ha
conseguido encontrar desde entonces. Al honesto cazador que realizó la
revisión se le exilió del Reino (se rescindió su contrato) por motivos
poco claros, a pesar de los grandes servicios rendidos a su institución,
a su gobierno y a la población. Esto también me suena muy irregular.
Para conseguir conquistar su deseado informe contrario a la
homeopatía, el presidente del comité decidió aliarse con un ejército de Mercenarios
extranjeros: a pesar de contar con grandes y reconocidos expertos en
investigación, contrató una consultora externa norteamericana llamada
Optum, muy conocida en la industria farmacéutica, para realizar un
segundo informe. Más irregularidades.
A medida que Optum trabajaba y trabajaba, informaba al comité de lo
difícil que era concluir de manera rotundamente negativa hacia la
homeopatía. Las palomas mensajeras no dejaban de llevar y traer nuevas
instrucciones, inventadas sobre la marcha, para limitar las
posibilidades de la homeopatía hasta no dejar un vestigio de eficacia en
las conclusiones. Afortunadamente de esos mensajes quedaron copias en
los palomares (servidores de correo) y más adelante en el cuento se
harían visibles gracias a las leyes australianas de transparencia a
través de varias solicitudes formales al Mago
Ombudsman, que es el equivalente del Defensor del Pueblo (aunque sus
hechizos aún no han conseguido encontrar el primer informe). Esto de ir
adaptando los criterios sobre la marcha no solo es irregular, sino que
es contrario a la metodología científica e inaceptable incluso para
cualquier publicación en una revista científica.
Finalmente, la institución concluyó que “No hay problemas de salud para las que haya evidencias fiables de que la homeopatía es eficaz” (“there are no health conditions for which there is reliable evidence that homeopathy is effective”), lo que se llevó a algunos medios de comunicación como “el NHMRC ha demostrado que la homeopatía no funciona”.
¿Una frase y la otra son lo mismo? Pues no. Una dice que según ciertos
criterios arbitrarios no hay suficientes estudios para demostrar la
utilidad de la homeopatía en determinadas enfermedades. La otra dice que
hay estudios que demuestran que la homeopatía nunca funciona, es decir
que no puede funcionar. Como ambas frases se parecen, es una gran
oportunidad para manipular la opinión pública que ha sido bien
aprovechada por la Madrastra gracias a la ayuda de los Juglares y los Bufones
que se dedican a entretener y distraer más que a informar. Pero es que
además ninguna de las frases es verdad. La verdad es que Optum no revisó
1.800 estudios sino que revisó revisiones de estudios (si los estudios
tienen sesgos y sus revisiones añaden más sesgos, imaginad una revisión
de revisiones). Al ir aplicando criterios nunca antes aplicados a
ninguna otra revisión de ésta ni de ninguna otra institución de
investigación, consiguieron quedarse con… (redoble de tambores)… ¡Solo
cinco (5) estudios! Teniendo en cuenta los cientos de estudios
publicados en revistas indexadas, convencionales, de primer cuartil (de
mayor prestigio), o teniendo en cuenta los datos del informe equivalente
realizado a petición del gobierno suizo, es bastante extraño. Siendo un
poco serios, si admitiéramos que 5 estudios es todo lo que hay, la
conclusión científica que se derivaría es que la homeopatía no se puede
evaluar con los datos disponibles, pero no que sea ineficaz. Para los
detalles sobre la metodología aplicada y los errores cometidos, se puede
profundizar aquí. Creed que hay mucha miga, como seguramente se puede intuir.
El informe añadía en sus conclusiones que los pacientes que elijan
homeopatía pueden poner su salud en peligro si rechazan o retrasan
tratamientos para los que haya buena evidencia de su eficacia y
seguridad y que estos pacientes deben pedir consejo a un médico
colegiado, lo que los Bufones de algunos medios tradujeron como “la homeopatía puede poner en peligro la vida”. Así se adereza el cuento con un toque de “posverdad” (distorsión
deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión
pública e influir en las actitudes sociales, en la que los hechos
objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a
las creencias personales), ya que además de exagerar y alarmar
innecesariamente, se trata de una situación que nada que ver con la
realidad social y sanitaria de la mayoría de países (en particular los
del “primer mundo”): la homeopatía no se propone como sustitución
de otros tratamientos buenos y necesarios (sólo el 18% de los
recomendados en las guías de atención primaria según estudios como éste), y los homeópatas son médicos colegiados a los que por tanto es recomendable pedir consejo. Esta es la situación real, y lo demás son mentiras y manipulación.
Pero si algo tiene la posverdad es que va de la mano de potentes campañas
mediáticas y de marketing, y potentes acciones de lobby con poder para
conseguir casi siempre lo que persiguen. Como consecuencia, gobiernos y
sociedades médicas y científicas de varios países han mordido el
anzuelo; algunos muy contentos de disponer de un tema del que hablar
para distraer de otros temas de mayor relevancia sanitaria. El mapa de influencia impresiona, salvo si se dispone en paralelo del mapa de la Madrastra (vídeo informativo aquí).
No obstante países como Rusia, India y Brasil han rechazado el
informe de manera oficial. Que se hayan visto en la necesidad de
posicionarse oficialmente a nivel gubernamental, sobre el informe
emitido en otro continente, es de por sí llamativo e indica la clase de
presiones a las que se han visto sometidos. Que lo hayan hecho a favor
de la homeopatía indica hasta que punto están comprometidos con un
método terapéutico que es importante para su población, con el respeto a
la libertad de médicos y pacientes y con el cumplimiento de las
directrices de la Organización Mundial de la Salud.
¿Cómo termina este cuento?
Pronto lo sabremos. Con ayuda del Mago Ombudsman que usa la Ley para
proteger los verdaderos intereses de la población, la de los Cazadores
honestos que investigan y publican la verdad objetiva e independiente de
prejuicios y la de los Reinos en los que la Madrastra tiene menos
influencia, conoceremos el contenido del primer informe y se le podrá dar la debida difusión junto a otros informes menos conocidos como el del gobierno de la India (con una versión en español).
Confiando también en algunos valientes y esforzados Enanitos, los pacientes que usan homeopatía para cuidar de su salud. Cada vez más se agrupan contar sus experiencias y exigir respeto a sus derechos
que son los nuestros. Cada vez más y mejor, nos ayudan a despertar como
sociedad y “salir del armario”. Será lógico que se conviertan en los
protagonistas de esta historia y en la influencia más determinante para
los políticos y autoridades sanitarias, ya que son (o debieran ser) los
protagonistas de los sistemas sanitarios públicos y privados en
cualquier parte del mundo.
Brindo por los Finales Felices.
Por una comunidad científica honesta y consciente de sus limitaciones.
Por gobiernos y autoridades sanitarias realmente independientes.
Por asociaciones que de verdad persigan proteger los intereses de los pacientes.
Sobre todo, por pacientes libres, responsables y comprometidos;
que con su ejemplo nos animen a los médicos a ser (y nos exijan ser) igualmente libres, responsables y comprometidos.